¡Ohayo, Pocco! Estos dos últimos capítulos han sido los que más he odiado escribir. No sé por qué, ja, ja, ja. Como sea, el malestar al escribir siempre estará presente, así que lo mejor que puedo es seguir y ver a donde me llevan mis pulsiones xD.
He estado viendo Naruto de nuevo y sólo puedo decir luego de tanta meditación: "Kishimoto, trabajaste tan duro como pudiste. Hay cosas que no me gustan, pero otras están bien hermosas en la historia".
Cualquier comentario o crítica es bienvenido, como ya saben.
[+][+]
Noche IX
Un corazón herido
"Un fallo de la naturaleza. Porque lo mismo que tenemos parpados para dejar de ver cuando nos da la gana, podríamos disponer de unas compuertas en el canal de oído. Las cerramos y ya no tendríamos que oír lo que no queremos".
—Fernando Aramburu.
[+][+]
Se colocó una barrera alrededor de la oficina de Naruto para evitar que oídos extraños escucharan.
Tsunade observó como el reducido grupo se acomodaba en un círculo alrededor del escritorio del Hokage. La imagen resultó extraña por un instante, en el que aceptó que el chiquillo que había entrenado para que la sucediera ya no lo era más.
Con orgullo admiró el fruto del trabajo duro del discípulo de Jiraiya. No era el título ni tampoco el poder. Era la confianza y dedicación en los ojos de cada presente, dispuesto a corresponder la dedicación de su líder.
—Informen, por favor —pidió Naruto. La seriedad en su rostro le brindó presencia, lo hizo verse más maduro y experimentado. Sin embargo, todavía le faltaba curtirse. Pero no estaba preocupada. Naruto tenía a su lado a muchas personas dispuestas a ayudarle, y aunque era el primer Hokage en la historia en ser tan joven, eso no lo hacía inadecuado en ningún sentido.
"Ojalá pudieran verlo ahora", pensó la Senju en Minato y Kushina, en Jiraiya y Kakashi.
—En las otras aldeas no han hallado más casos como el de Sakura e Ino —reportó Sai—, aunque no descartan que las desapariciones misteriosas de civiles y shinobis a lo largo de los años puedan estar relacionadas.
—Ya lo suponía —dijo Naruto evitando suspirar.
—Registramos detenidamente la ruta que usó Sakura —informó Kiba—. Las pistas que descubrimos indicaron que era un viejo camino mercantil de armamento. Pedí a Tenten que investigara sobre esa ruta en mapas de esa época.
Tenten dio un paso adelante. Ella, al igual que el resto, se había convertido en jounnin en el último año. Debido a la gravedad de la situación todos llevaban puestos sus uniformes, listos para cualquier orden que diera Naruto.
—La ruta no era una que los comerciantes comunes usarán regularmente, de hecho, era una exclusiva para el comercio de armamento durante la Era de Guerra entre Clanes —dijo la kunoichi—. La información señala que su demanda era tan alta que la ruta simulaba una aldea y tenían aliados, principalmente con los clanes Uzumaki, Hyûga e Inuzuka, para protegerse de ladrones y timadores.
—Tiene sentido si pensamos en la importancia que darían a la seguridad —meditó Kiba—, y si era vigilada por los Inuzuka y los Hyûga habría sido difícil acceder a quien no fuera un cliente adecuado.
—Debido a que los Hyûga y los Inuzuka fueron sus guardaespaldas, decidimos averiguar al respecto —añadió Neji—. La alianza con los Hyûga se terminó cuando estos se unieron a Konoha. Podría decirse lo mismo de los Inuzuka, lo que sólo les dejó a los Uzumaki. Posiblemente cuando Uzushio fue destruida, no pudieron mantener su forma de vida al no contar con los talentos de estos clanes.
—Los insectos rastreadores hallaron muchas firmas casi desvanecidas —aportó Shino—, que estaban aglomeradas en viejos escondites con armamento aún en buen estado. Su mercancía era de buena calidad, llegamos a encontrar pedazos de sus contratos comerciales con clanes que ya no existen actualmente, como los Hagoromo y los Shimura.
—Entonces la ruta fue olvidada y el terreno volvió a cubrirse con vegetación —finalizó Kiba cruzando los brazos—. Que Sakura haya pasado por allí debió ser una coincidencia. Ella conoce los mapas de las rutas regulares de la Nación del Fuego, si se fue por ahí pudo ser para acortar camino o evadir un peligro. Los grupos de ninjas errantes han aumentado en el último año.
No todos los shinobis pudieron reintegrarse al terminar la guerra. Hubo quienes sufrieron un cambio severo e irreversible y empezaron a vagar por las Cinco Grandes Naciones, volviéndolos un peligro por las secuelas mentales. Ônoki, el tercer Tsuchikage, había sido asesinado cuando un grupo de ninjas errantes creyó que todavía estaban en guerra y lo confundieron con un Zetsu-blanco. El viejo se defendió, pero apenas estaba recuperándose de sus heridas. Su muerte ocasionó muchas tensiones en la aldea de Iwa y la Nación de la Tierra. Gracias a la intervención de Gaara, Kurotsuchi, la nieta de Ônoki, fue elegida para sucederlo a pesar de la oposición. Después de todo Gaara también había sido nombrado Kazekage a una edad muy joven.
Cuando Tsunade anunció que nombraría Hokage a Naruto cuando él cumpliera dieciocho años, mostró apoyo al ascenso de la joven.
"Ciertamente Sakura evitaría enfrentarse a ninjas desequilibrados", pensó Tsunade. No le parecía descabellado que existiera una ruta de comercio como ésta. Su abuelo le había dicho las formas en las que los Senju habían vendido un par de sus secretos para forjar armaduras resistentes a los comerciantes de armas, lo que les valió un sinfín de riquezas.
—¿Se han analizado las armas encontradas en los escondites? —preguntó Naruto.
—Son armas convencionales —respondió Tenten—. Hice pruebas, pero ninguna mostró la particularidad de abrir portales. Algunas tenían sellos para crear barreras o sellar.
—También hemos descubierto que el portal sólo reacciona ante personas —dijo Shino—. Envié a mis insectos, pero no hubo ninguna respuesta. Cualquiera que sea el mecanismo que lo rige sabe distinguir entre el chakra de un humano y el de un animal.
—Y el chakra que fluye es… extraño —pronunció Neji dejando ver su confusión—. Es como si viniera y regresara en una especie de circuito. Si este portal lleva a un mundo donde el chakra no existe, igual tiene que usar algún tipo de energía para funcionar.
—Lo mismo pensé —intervino Shikamaru. Su lugar estaba al lado derecho del escritorio de Naruto—. Bueno, no sólo yo, también Sasuke y Karin luego de la información que revisamos.
—Entonces, Orochimaru sí pensó en que este escenario pudiera suceder —dijo Naruto.
—No tanto así —repuso el Nara—. Lo que tenía era información sobre la aldea mercante por las técnicas que se emplearon para protegerla. Técnicas de sellado del único clan que los resguardó hasta el final, los Uzumaki de la desaparecida Uzushio.
Como solicitada, Tsunade miró a la chica pelirroja dar unos pasos al frente para posicionarse al lado de Sasuke. No era secreto que la lealtad de Karin no estaba con la aldea, sino con el hombre a su izquierda, y a diferencia de Jûgo y Suigetsu, que se habían afiliado formalmente, ella aún no lo hacía. Sin embargo, las habilidades de sensor de Karin habían mostrado ser beneficiosas, por lo que se le permitió tiempo para decidir si quedaría o se iría.
—Lord Orochimaru recopiló datos de los Uzumaki, desde las cualidades de su chakra, sus tradiciones y costumbres y sus famosas técnicas de sellado —pronunció Karin con tono indiferente—. También había información sobre los sobrevivientes que escaparon. Algunos consiguieron integrarse a otras aldeas, mezclándose con los civiles o poniendo sus habilidades para servir y asegurar su supervivencia.
Karin no sentía ningún apego por su familia. Los Uzumaki eran uno de los tantos clanes que desaparecieron de la faz de la tierra. A pesar de estar dispuesta a ayudar, no significaba que le interesara. Su linaje había condenado a su madre y a ella a una vida tormentosa cuando los de la aldea de Kusa la obligaron a curar a los heridos de guerra. Las mordidas casi se habían desvanecido debido a que su chakra especial no era requerido en la actualidad (y porque Sakura había insistido en ayudarle a disminuir el dolor de las marcas).
Karin miró hacia Naruto cuando sintió su cálido chakra enviar sentimientos de comprensión hacia ella. El Hokage era de los pocos en Konoha que conocían su pasado, y siendo quien era, incluso si a Karin ya no le dolía, intentaría hacerle saber que estaba de su lado (y era por eso que había aceptado reunir información sobre los Uzumaki para él).
—¿Qué tan confiable es esta información? —preguntó Kiba mirando con desconfianza a Karin y a Sasuke.
Por supuesto, los sobrevivientes de los Once de Konoha no tenían en muy alta estima a la pareja. Sakura y Naruto podían hacer lo impensable para que sus amigos volvieran a aceptar a Sasuke y a su grupito especial, pero no era un asunto sencillo.
—Por esto —respondió Karin. Sacó un pergamino viejísimo cubierto con una delgada capa de chakra para preservarlo. La pelirroja hizo un par de sellos con las manos para dejar expuesto el contenido—. Lord Orochimaru siguió el rastro de una familia en particular debido a que uno de sus integrantes fue seleccionado para ser el contenedor del Zorro de Nueve Colas, un año antes de que Uzushio fuera destruida.
Naruto se removió en su lugar, sabiendo exactamente de quien hablaba. Karin mostró un árbol genealógico con varios nombres y ramificaciones, que indicaron que los Uzumaki no sólo habían sido longevos sino numerosos.
—Aquí —señaló Karin a Kagami Uzumaki y Sara Senju, los abuelos de Naruto de parte materna—. Ellos tuvieron cuatro hijos, Haruka, Kushina, Kinni y Aki. Haruka se casó con Fuyuko y tuvieron una hija, Dai, y dos hijos, Jiro y Akihiko. No se sabe qué pasó con ellos, pero posiblemente perecieron cuando atacaron su aldea ya que sólo Kushina fue traída a Konoha.
Un pequeño silencio se instaló cuando Naruto tocó por unos segundos el pergamino. Su madre no había sido hija única, había tenido hermanos. Naruto había tenido una familia entera, un montón de tíos, primos y hasta abuelos.
—La información parece confiable —bromeó Naruto sintiendo alegría en su corazón. Ciertamente no sentía añoranza hacia la posibilidad de una vida menos solitaria, pero le alegraba saber que había tenido una familia y que lo habrían querido y aceptado si la vida no fuera tan cruel.
Karin sonrió sin poder evitarlo.
—Todos los pergaminos estarán disponible en cuanto tengas tiempo para leerlos —prometió con un tono parecido a la gentileza aunque rápidamente se apresuró a carraspear y seguir rindiendo su informe—. Como decía, las técnicas de sellado en la aldea de comerciantes fueron hechas por los Uzumaki, así que ante la caída de Uzushio, su final fue inevitable.
—Cierto, algunos escondites de armas parecían haber sido saqueados —agregó Shino contemplativo—. Seguramente fueron atacados por aquellos que aprovecharon su debilidad. Si la ruta fue olvidada tan pronto significa que las aldeas y los clanes ya no necesitaban de sus servicios.
—Tiene sentido ya que es más conveniente que las aldeas produzcan su propio armamento —señaló Tenten—. El Segundo Hokage fue insistente en construir y financiar forjas y material para las armas de los ninjas en Konoha, lo que fue una inversión inteligente cuando el presupuesto no tuvo que estirarse por los elevados costos de las importaciones.
—Fuera de eso, ¿qué importancia tiene esto en la situación actual? —preguntó Yamato haciendo que la reunión se enfocara en el principal objetivo—. No hay duda de la conexión, pero eso no explica la presencia de un portal.
—Lord Orochimaru no pensó lo mismo —dijo Karin—. Hay un pergamino escrito por él donde menciona que los Uzumaki pudieron ser capaces de crear una nueva técnica de movilidad. Él no estaba demasiado seguro de lo que era, ya que la única persona que la conocía era la matriarca de los Uzumaki, Hiroto, quien desapareció durante el ataque a su aldea. Pero los rumores afirmaban que fue capaz de crear una técnica de apertura de puertas hacia otros mundos.
—Eso no tiene sentido —mencionó Kiba.
—Lo tiene —enfatizó Sasuke sin pretensión. Ignoró la mirada furibunda de Inuzuka para explicarse—. Hiroto Uzumaki seguramente sabía sobre la naturaleza de energías del mundo y las conexiones con otros. Se rumoreaba que era capaz de percibir chakra sin importar que tan lejos o distante estuviera.
—Soy escéptico ante los rumores —dijo Shino con tono neutro—. Pero si consideramos la fuente, entonces Hiroto Uzumaki pudo ser capaz de crear una técnica que abre caminos a otros lugares. Lugares como el mundo donde Sakura e Ino están atrapadas.
—Por supuesto, eso explicaría el por qué ese mundo está sellado —comentó Karin.
—¿Sellado? —repitió Kiba, incrédulo. Tenten y Tsunade se mostraron sorprendidas. Neji y Shino se controlaron mejor. Los brillantes ojos azules de Naruto estaban a la espera de la explicación entera—. Espera, espera, ¿me estás diciendo que hay una técnica para sellar mundos?
—No, para sellar el chakra de ese mundo aunque es una suposición —aclaró Karin—. Hyûga tuvo razón al suponer que se necesita un anclaje que mantenga la técnica. El chakra de este mundo mantiene funcionando el sello del otro.
—Seré el primero en admitir que es descabellado —dijo Shikamaru sacando la hoja en la que anteriormente había dibujado los dos círculos. Tomó un bolígrafo rojo para trazar franjas que simbolizaban el supuesto fuuinjutsu—. No hay nada comprobado y no tenemos los medios para investigar el portal sin que termine absorbiéndonos.
—Eso suena peligroso —murmuró Tenten—. Si llegara a desestabilizarse, es decir, si es que en verdad nos estamos enfrentando a un mundo sellado…
—Y aunque podamos deshacernos del sello rompiendo el anclaje… suena como una misión suicida en el mejor de los casos —completó Shikamaru.
—Y aun así piensan que es la opción más lógica —dedujo Naruto—. Bien, primero hay que averiguar la composición de la técnica. Conocerla podría darnos una idea de lo que buscaremos cuando estemos a ese mundo. ¿Qué es lo que tienen en mente?
—Como dijiste, lo esencial es estudiar la técnica —dijo Karin—. Hyûga, Sasuke y yo nos encargaremos. Ellos han visto cómo fluye el chakra, así que intentaré traducir los movimientos en papel. Mi madre no pudo enseñarme mucho sobre sellado, pero lo que sé podrá servirnos para darnos una idea de cómo deshacernos del anclaje sin un rebote o la desestabilización de ambos mundos.
—Madre mía, ¿alguna vez pasará algo que no nos orille a la muy posible destrucción del mundo? —comentó Kiba con pesadumbres.
—Es porque eres demasiado optimista, Kiba —espetó Shino ajustándose las gafas—. ¿Desde cuándo las cosas simples no se han vuelto complicadas en cuestión de un parpadeo?
—Es bueno saber que tu hermana lidera tu clan —comentó Sai con una sonrisa burlona. Tras cuatro años conviviendo con los amigos de Naruto se había vuelto cercano a Shino, y por ende, molestaba a Kiba como parte de su amistad—. No sé qué sería de los Inuzuka si tuvieran a un quejica llorón como jefe.
—Veo que sigues sin superar que Akamaru se haya meado sobre una de tus pinturas —masculló Kiba, malhumorado—. De Shino esperaba esa mezquindad, pero de ti… bien, sí lo esperaba de ti. Ni lo golpes de Sakura han podido cambiar eso.
—Me alegra que creas que sigo siendo auténtico y original. Y que puedas emplear palabras complicadas.
—Eres como una patada en los cojones —se encogió de hombros y miró a Naruto—. ¿Qué es lo que pasará ahora?
—Neji, Karin y Sasuke se encargarán del fuuinjutsu —por el rabillo del ojo miró a Tsunade, haciéndole una petición silenciosa de que los ayudara. La Senju asintió muy a su pesar (Tsunade no se llevaba bien con Karin y Sasuke)—. No tenemos tiempo que perder. Quiero que todo esté listo dentro de dos semanas. Capitán Yamato, en cuanto hable con los Kages será necesario que comiencen los preparativos de reforzamiento aquí. No quiero crear pánico general, por lo que nadie puede hablar sobre esto. Hay que ser discretos. Shino y Kiba, busquen a Jûgo y a Suigetsu. Su misión tenía una duración de un mes y han pasado tres semanas ya, necesito que regresen pronto. En cuanto vayamos a este mundo, Konoha no puede quedarse sin ninjas fuertes que la protejan. Tenten, lleva un mensaje de emergencia al Señor Feudal. La construcción de nuevos edificios debe posponerse en pro de la situación actual. La economía del país se ha estabilizado, pero no quiero sobrepasar el presupuesto.
—¿Ya has decidido quiénes nos acompañarán a ese mundo, Naruto? —preguntó Sai.
—Necesitaré shinobis de confianza para esta misión, así que mi elección fue obvia —sonrió como disculpa—. Lamento si es un problema para ustedes, chicos, sobre todo por su boda, Neji y Tenten.
—No hay nada de que disculparse —dijo Tenten con una suave sonrisa y agregó con tono macabro—. Además, ¿crees que dejaré que esas dos se pierdan la boda? Sakura e Ino prometieron drogar a los ancianos de los Hyûga que se atrevieran a quejarse en la ceremonia. No voy a perderme de eso por nada del mundo.
—Las chicas que se van a casar son aterradoras —susurró Shikamaru.
—No deberías decir eso. Temari quiere que tengas los cojones para pedírselo. Si no te apresuras ella tomará la delantera, te llevará a una de esas capillas en el País de la Luna y se casará contigo por la fuerza.
La cara sonrojada de Shikamaru hizo que Kiba y Naruto estallaran a carcajadas, Tenten y Sai sonrieron, mientras que Neji y Shino mostraron una sonrisa más modesta. Tsunade y Yamato observaron uno de los breves momentos en los que este grupo volvía a actuar como jóvenes disfrutando de una pequeña broma.
—Es todo por ahora —dijo Naruto despachando a sus amigos. Ellos hicieron una ligera reverencia (excepto Sasuke y Karin) y lo dejaron con Shikamaru, Tsunade y Sai—. Uff, pensé que sería una reunión corta, pero nos llevamos dos horas y falta que llame a los otros Kages y revisar la lista de asignaciones para mañana. Gracias a Dios que implementé el sistema de organización de Sakura o estaría en aprietos.
—Bueno, el trabajo de Hokage no sólo es poder y diversión, Naruto, ésa fue la primera lección que te enseñé —le recordó Tsunade—. Y aun así has hecho un buen trabajo. Hmm, parece que puedes ser aplicado cuando la situación lo requiere.
—Sakura me amenazó con molerme a golpes si no me lo tomaba en serio —se quejó Naruto—. Así que tuve que esforzarme cuando ella y el maestro Iruka me dieron clases.
—Sakura es una buena maestra —señaló Sai—. De no ser por su trabajo en el hospital podría integrarse al cuerpo de enseñanza jounnin. Es bastante popular con los niños. Muchos pelearían por convertirse en sus estudiantes.
—Hablé de esa opción con ella, pero se niega a hacerlo hasta que Sasuke obtenga su rango jounnin —Naruto suspiró mientras se masajeaba las sienes. Sakura podía ser muy terca cuando se lo proponía—. Por ahora Sasuke podrá presentarse en los exámenes chunnin de este año para avanzar.
—¿Estás seguro que quieres que Sasuke participe este año? —preguntó Tsunade.
—Por supuesto, anciana —respondió Naruto que no tenía ganas de discutir de nuevo el por qué seguir tratando a Sasuke como paria no lo haría sentirse integrado. Naruto desechó al Consejo de Ancianos cuando sugirieron un castigo deplorable y humillante para el último miembro del Clan Uchiha: ponerle a Sasuke un sello como los que los Hyûga solían usar. La negativa de Naruto fue contundente y aterradora, y no se volvió a mencionar el asunto—. Sasuke tiene el poder de un Kage. No voy a seguir enviándolo a misiones pequeñas por más tiempo.
"Pero tampoco lo mandarás a misiones difíciles y largas", quiso decir Sai sabiendo lo sobreprotector e inseguro que Naruto era con él. El nombre de Sasuke en los libros Bingo de las otras aldeas no se había borrado en estos cuatro años. No dudaba que Sasuke podría defenderse, pero eso sólo complicaría el problema
—¿Cómo le está yendo a Shizune haciéndose cargo del hospital? —preguntó Naruto a Tsunade para cambiar de tema.
La Senju lo dejó pasar esta vez. Naruto no necesitaba más tensiones que soportar.
—Shizune no tiene problemas. Sin embargo, los pacientes echan de menos a Sakura. Los niños especialmente.
—Los veré mañana a medio día —se ofreció Naruto que conocía muy bien a los pequeños pacientes de la sala pediátrica. Los visitaba a menudo para contarles historias de sus días como gennin—. Seguro querrán tener noticias de ella.
—Sakura sería una mamá dedicada y cariñosa —comentó Tsunade sabiendo cuál reacción tendría Naruto. En las mejillas del Hokage floreció un sonrojo profundo, imaginando quién sería el padre perfecto para los hijos de su querida Sakura, sin embargo, su mirada se ensombreció un poco al pensar que esa posibilidad nunca podría suceder—. Es una lástima que no haya tenido una cita en el último año. Me pregunto por qué considerando lo atractiva que es.
—Es un misterio —masculló fingiendo demencia. Él no tenía la culpa que los pretendientes de Sakura fueran un montón de cobardes inútiles que no la merecían—. Bueno, no postergaré mi próxima reunión, si nos disculpan.
Todos salieron de la oficina, pero sólo Naruto y Shikamaru se dirigieron hacia la sala especial de comunicaciones. Con el avance de la tecnología, las llamadas por dispositivos televisivos facilitaban algunas cosas. Naruto no descartaba la opción de enviar ninjas sólo para asegurarse que la información se entendiera correctamente, pero esto funcionaba muy bien, y en este caso, lo mejor era discutir el asunto con prontitud.
Había problemas por arreglar una vez lidiaran con el otro mundo. Los miembros de la extinta Raíz de Konoha intentaban vender los secretos de la aldea a aquellos interesados en destruirla. Kiba había logrado atrapar a varios con su escuadrón, pero los más habilidosos y experimentados se ocultaban en los límites de los países o en pequeñas y abandonadas aldeas donde ofrecían sus servicios a cambio de silencio (aunque a veces eran traicionados, ya que la admiración y respeto por Naruto eran más grandes que cualquier otra cosa).
La habitación estaba localizada en la parte inferior de la Torre del Hokage. Había cuatro pantallas dispuestas frente a una mesa, conectadas a una red eléctrica. Naruto tomó asiento y esperó que Shikamaru encendiera el sistema.
Respiró y exhaló con lentitud. En las pantallas aparecieron los rostros de los dirigentes militares de las cuatro naciones restantes y sus segundos al mando. El viejo Raikage había dejado crecer su barba desde la última vez, y Darui estaba a su lado. La Mizukage sonreía confiadamente, mientras Chojuro lo hacía nerviosamente. Kurotsuchi mantenía una expresión solemne al igual que Akatsuchi, y Gaara y Kankuro tenían una cara tranquila.
—Es bueno verlos de nuevo —saludó Naruto prefiriendo emplear un tono informal. Después de todo, cada Kage presente conocía bien su manera de ser—. Espero no quitarles mucho de su tiempo.
—Lo dice el zoquete que hizo que jugáramos póker en línea con la excusa de comprobar la eficacia de las terminales —comentó Kurotsuchi con tono exasperado, pero divertido—. Aunque fue entretenido ver perder tanto a Lord Raikage y Lord Kazekage contra ti. Diría que vi mucho de ambos ese día.
—No fue del todo malo, al menos yo no tengo ninguna queja —dijo Mei con tono pícaro logrando que a Gaara y A se le ruborizaran las mejillas. Luego se dirigió expresamente hacia Naruto—. Me gustaría repetir una reunión así tan pronto como se pueda. Dios sabe que nuestras responsabilidades nos mantienen muy ocupados. Pero esta vez no será así, ¿no es así, Naruto?
Naruto asintió y empezó a decirles lo que habían descubierto hasta ahora. No tuvo necesidad de explicar el asunto de la aldea de comerciantes. No sólo Konoha tenía clanes que habían estado afiliados a ella, sino también Iwa, Suna, Kiri y Kumo, por lo que Naruto pudo ampliar su panorama al respecto.
—El clan de mi madre se encargó de extraer los tesoros de esa aldea por orden del anterior Mizukage, lo que quedó luego de su destrucción —informó Mei.
—Por tesoros quieres decir los fuuinjutsu que los Uzumaki dejaron atrás —comentó Kurotsuchi perspicazmente.
—Así es, sin embargo, no encontraron nada. El reporte reveló que hallaron escondites con armas, pero nada de pergaminos con descripciones de sellos o algo similar. Fue… como si desaparecieran. Recuerdo que mi madre estaba decidida a encontrar lo que fuera. Su poder podría haber hecho de Kiri una aldea imbatible.
—El Clan Uzumaki era reconocido por sus técnicas de sellado, pero me parece sorprendente que hayan conseguido usarlas para sellar otro mundo. Hiroto Uzumaki debió estar desesperada para usar una técnica tan poderosa —comentó Gaara.
—Mi padre habló con Hiroto una vez —aportó A cruzando los brazos—. Le pareció una mujer con un chakra impresionante y una mente brillante. Ella interrumpió su viaje al País del Rayo cuando estaba intentando llegar a un acuerdo de paz con mi padre y el Señor Feudal, ya que su aldea fue atacada fuertemente en su ausencia.
—Konoha tuvo que intervenir entonces —dijo Naruto recordando sus lecciones de historia—. Sin embargo, el daño estaba hecho y Uzushio tardó mucho en recuperarse. Ante su debilidad, muchos clanes se unieron para destruirla, aprovechando que Konoha lidiaba con sus propios problemas como para ayudar a su aliado.
—En todo caso —retomó Kurotsuchi recargando su mentón sobre sus manos cruzadas— no podremos corroborar nada dado la situación, a menos que enviemos un escuadrón especializado para averiguar si lo que dijo Karin Uzumaki es cierto.
—No se requerirá tal cosa, Tsuchikage —pronunció Gaara, impertérrito. Se había dirigido a ella, pero estaba mirando hacia Naruto—, ¿no lo crees, Naruto?
Naruto resopló con aire burlón ante lo fácil que era para el Kazekage saber lo que iba a hacer. Cuando los otros líderes se dieron cuenta de que se trataba, expresaron su consternación con ojos abiertos. El Raikage golpeó la mesa sacando astillas de su lado de la pantalla. A su lado, Darui estaba intrigado por lo que Uzumaki iba a hacer. No era extraño el amor que sentía hacia sus amigos, pero ahora ocupaba un cargo importante que le impedía estar lejos de Konoha por tiempo indefinido. Kankuro revoleó los ojos, acostumbrado a la actitud de Naruto. Akatsuchi y Chôjuro se mantuvieron en silencio, esperando que el arranque del Raikage se aligerara.
—¡Qué clase de absurdo estás diciendo, muchacho! —aunque Naruto no había dicho nada. Las venas de A resaltaron en su cuello—. ¡Si quedas atrapado en ese sitio, nunca podrás volver!
—No sabía que te preocupabas tanto por mí, viejo —dijo sabiondo, haciendo que A quisiera estrangularlo—. He estado pensando en esto desde que descubrimos los portales. Les diré mis propias conclusiones. Concuerdo con Gaara: Hiroto debió estar desesperada por mantener a salvo lo que quedaba de su pueblo, al punto que usó una técnica que pudo abrir una puerta a otro mundo donde selló la energía. Sin embargo, puedo decir que la técnica no es perfecta. Sakura e Ino pudieron entrar sólo con acercarse, sin necesidad de tener sangre Uzumaki. Simplemente reacciona ante la presencia de shinobis.
—Ninjas en un mundo sin chakra —meditó Mei—. No creo que sus cuerpos lo resistieran. En el mejor de los casos el debilitamiento de la red de chakra sería insoportable.
—Y es por eso que debo ir. El chakra de Kurama me permitirá durar más en ese tipo de entorno. Además, si uso el Senjutsu podré averiguar qué está pasando con claridad con el chakra en ese mundo.
—Aun así es un riesgo —insistió A, más calmado, recibiendo el apoyo de la Tsuchikage con un asentimiento—. ¿Qué sucederá si no lo logras? ¿O si resulta que es una trampa? Hiroto pudo colocar esa técnica para enviar a sus perseguidores a un lugar donde no podrían escapar.
—Es por eso que estoy pidiendo su apoyo. Un sello puede romperse, y sin importar qué tan habilidosos hubieran sido los Uzumaki, me rehúso a creer que su técnica no tiene un defecto. Podría haber otra forma de regresar en caso de que romper el sello no funcione.
—¿Qué tienes en mente, Naruto? —preguntó Gaara.
—Si es cierto que el sello absorbe chakra de este mundo para mantenerse, quiere decir que aún hay una conexión. Puedo usarla con el Hiraishin. En teoría podría funcionar.
—No nos arriesgaremos a perderte sólo por una teoría, Naruto —apremió la Tsuchikage—. Sin embargo, entendemos la importancia que tiene esto para ti y que no necesitas de nuestra aprobación para continuar. Creo que lo más sensato sería intentar llevar a cabo un experimento para quitarnos las dudas. Construye las mismas condiciones de ese mundo en éste y trata de usar el Hiraishin. Si tienes éxito, contarás con un plan de respaldo.
—¿Y si no lo tengo?
Gaara suspiró, mirando a su amigo fijamente a los ojos.
—Entonces nosotros nos volveremos tu plan de respaldo. Buscaremos la manera de traerte a ti y al resto de personas que vayan contigo en esa misión. Por el bien del otro mundo, más vale que la suerte esté de nuestro lado. Y que no estalle otra guerra. El País del Viento y Suna apenas han salido del hoyo económico en el que la Cuarta Guerra nos sumergió.
—Lo mismo digo —apuntó la Mizukage—. Ninguna de las Cinco Grandes Naciones Shinobi está lista para otra guerra. Esta misión tiene que ser exitosa y ese mundo debe ser sellado de nuevo, para evitar cualquier percance.
—Les aseguro que todo saldrá bien —dijo Naruto sabiendo que ya no se trataba meramente de un asunto personal. Si fallaba podría poner en peligro más que las vidas de sus compañeras. Por eso haría lo posible porque la misión fuera exitosa.
Naruto era el Hokage de la Aldea Oculta de Konoha. Nunca incumpliría su palabra.
[+][+]
—Debiste haberte visto chistoso cubierto de pintura y plumas —comentó Sakura mientras realizaba un chequeo del cuerpo de Zero con chakra. El cazador estaba sólo en pantalones.
—Hay una foto, pero no te la mostraré —enfatizó Kiryû sintiendo ese cosquilleo relajante cuando el chakra de Sakura le tocaba la piel. Era fascinante, como si estuviera vivo—. Sayori la colocó en el álbum junto a las que tomó cuando me llenaron de masa para galletas, y cuando jugamos en un parque en una tarde lluviosa y terminé cubierto de lodo.
—Creí que vivían cerca del mar —comentó Sakura haciendo memoria. Hace una semana Zero empezó a contarle sobre su vida como casado.
"Ella era Sayori Kiryû, mi esposa", le había dicho. Iniciando así las pequeñas reuniones donde Zero compartió la historia de su vida, desde el fatídico día en el que Shizuka Hiou asesinó a sus padres y su gemelo lo había traicionado, hasta la lucha por el poder de Kaname Kuran contra el resto de los vampiros de sangre pura cuando Zero era un adolescente.
Así Sakura pudo descubrir la íntima relación que Zero mantuvo con Yûki cuando todos creyeron que ella era humana. Una relación cimentada por el deseo de Kaname de tener a alguien que pudiera proteger a su hermana cuando él no podía, ¿y qué mejor que usar al Cazador Definitivo para ello? Sakura no quería juzgar a Kaname, pero simplemente le parecía atroz lo que había hecho.
—Había un parque al otro lado del pueblo. Nada impresionante, pero era agradable —respondió Zero—. Sayori plantó un montón de flores ahí. Le gustaba la jardinería.
—A Naruto también le gustan las plantas. Se habrían llevado bien, estoy segura. Nuestra casa tiene un huerto donde cultivamos verduras y hierbas. Sasuke me dijo que plantaría árboles frutales para Naruto por su cumpleaños —movió su mano derecha hacia la libreta en la cama, anotando datos pertinentes. El cuerpo de Zero era único por la sangre de vampiros puros que había consumido; Sakura estaba intrigada por saber si esto era lo que impedía a Zero absorber los nutrientes de las píldoras, como si su cuerpo sólo pudiera funcionar con sangre fresca—. Si no es una molestia, me gustaría ver ese jardín. Por supuesto, cuando haga un espacio en mi agenda.
—Los inversionistas están presionándolas con el reporte de resultados —adivinó Zero.
—Ellos creen que obramos milagros sin esfuerzo. El señor Hizuru está aplacando sus dudas mientras Ino y yo acabamos las pruebas. No quiero adelantarme, pero a excepción de la reacción que tuvo tu cuerpo, todo va bien. Es probable que deba ajustar la fórmula para los vampiros como tú o quizás seas un caso único, y si es así la fórmula puede funcionar en vampiros de todos los niveles.
—¿Por eso recubriste mi sistema digestivo con chakra? —preguntó Zero.
—Usualmente no lo haría ya que tu cuerpo no tiene conductos de chakra, pero dado que mi ninjutsu-médico sigue siendo efectivo decidí tomar el riesgo.
—Así que los civiles en tu mundo también tienen chakra.
—Todos los tienen, Kiryû. Es la energía que nos conecta a todos, ninjas, civiles, incluso animales, con nuestro mundo —dijo Sakura decidiendo utilizar la explicación de Naruto—. Hay varios tipos de chakra, y dos principios, la transformación de la naturaleza y la manipulación de la forma, para poder usarlo.
—¿Cuál es la diferencia entre esos dos principios?
—No sé si deba explicarte considerando que te niegas a mostrarme ese álbum.
—No puedes comparar las cosas. El álbum es muy personal.
—Esto también lo es —replicó cerrando su libreta y dándole un ligero golpe en la cabeza con ella—. ¿Qué te parece esto? Cuéntame sobre los hechizos de cazadores y yo te diré sobre el chakra.
—Es un buen trato —Zero se levantó para ponerse una playera de mangas largas.
—Veamos, la manipulación se refiere al cambio en la forma y el movimiento, mientras la trasformación es el cambio en la naturaleza real del chakra, es decir, la alteración de sus propiedades y sus características. Por ejemplo, el ninjutsu-médico se basa en la manipulación al emplear mi chakra para acelerar el proceso de curación natural. En cambio, cuando hago esto —sus manos realizaron una serie de sellos— estoy transformándolo. Si hubiera realizado la técnica, la habitación se habría llenado de una red de agua.
—Los shinobis son capaces de utilizar los elementos naturales —dedujo Zero— y tú eres afín al agua.
—Así es, pero no soy tan habilidosa —dijo refiriéndose a los ninjas especializados en el Elemento Agua así como al legendario Tobirama Senju y al Cuarto Mizukage—. No tengo el poder para convocar agua de la nada, debo estar cerca de una fuente.
—¿Tus heridas tienen algo que ver con que no puedas hacerlo?
—Un poco, pero está bien, Kiryû. No te imaginarías la cantidad de idiotas que subestiman las habilidades de un ninja-médico porque creen que no tenemos habilidades de combate. Iba a presentar una propuesta para un nuevo programa de entrenamiento para ninjas-médicos antes de llegar aquí. Cuando regrese a Konoha, tendré que volver a solicitar una audiencia con el Señor Feudal para hacerlo posible.
—Tú quieres volver en verdad.
—Por supuesto, ¿por qué no lo querría?
—Bueno, has hecho buenos amigos aquí —puntualizó Zero sentándose a su lado—. No estoy diciendo que deberías quedarte por eso. Lo que sea que decidas hacer, lo aceptaré, sólo… creo que no es un asunto sencillo decir adiós para ti.
—Oh —hizo una expresión comprensiva—. He conocido a muchas personas agradables a las que extrañaré mucho. Pero Konoha es mi hogar.
—Joder, tu lealtad es admirable —comentó Zero mirando hacia el techo—. Pero reitero mi palabra, no importa lo que decidas hacer tendrás mi apoyo. Haré lo que quieras que yo haga.
—No estoy segura de lo que eso signifique, Kiryû, pero agradezco tu apoyo. Y ya que no me mostrarás el álbum, déjame hacerte preguntas.
—¿Sobre los hechizos de cazadores?
—Respecto a eso, el director me contó sobre la biblioteca en la Asociación. Quiero tener acceso a los libros de hechizos y la historia de los cazadores, no sólo a lo que tú puedas decirme.
—¿Me estás pidiendo que rompa las reglas?
—Sí —respondió—. No hay chakra, ya sabes, ¿así que de dónde está la fuente de energía? ¿Magia, acaso? Necesito estudiarlo, porque de ser así Ino y yo podríamos construir una técnica para abrir el portal usando los principios de este mundo.
—¿Es factible eso? Creí que habías dicho que sería difícil para ti.
—No tengo suficiente chakra, pero ahora que Ino está aquí es un asunto diferente. Fui la discípula de la anterior Hokage, lo que me convirtió en una especie de asistente así que tuve acceso a muchos documentos. El Nidaime Hokage creó una técnica que podía transportarlo de un sitio a otro en cuestión de segundos. Leí la teoría y podría deducir una técnica alternativa… aunque tengo ciertos peros al respecto.
—Ustedes los shinobis son una caja de monerías —bromeó Zero ganándose un golpe de Sakura en el hombro. A pesar de no haberle pegado con refuerzo de su chakra, su fuerza física era notable—. Me estás contando mucho sobre tu aldea. Podrías darme ideas.
—Oh, créeme, soy consciente de eso —sonrió ella—, pero no lo usarás en nuestra contra, ni se lo contarás a los demás.
—¿Por qué?
—La señorita Sayori confió en ti porque sabía que nunca traicionarías a alguien que se ganara tu respeto y tu confianza.
—Está bien —cedió Zero—, ¿qué querías preguntarme?
—Tú tomaste esa foto, ¿verdad? —señaló el portarretrato sobre la cajonera.
—Fue algo que empecé a hacer cuando comenzamos a salir —respondió al recordar lo desolado que Kaien Cross quedó al perder a Jûri Kuran y no tener ni una sola imagen de ella para recordarla—. Todavía tengo la cámara. Si quieres puedo sacar unas cuantas de ti y a Yamanaka, aunque no creo que su ego quepa en la imagen.
—Ino es una kunoichi excepcional y una mujer bondadosa y amable, aunque no te lo parezca, Kiryû —comentó Sakura, su sonrisa fue genuina y cálida al hablar sobre su amiga—. Sabes, es por ella que pude convertirme en ninja. Cuando estaba en la academia se burlaban de mí por mi frente y estuve a punto de echarme para atrás. Ella me ayudó a superar mi inseguridad, haciendo que mostrara con orgullo lo que muchos me criticaban. Se convirtió en mi primera amiga. De no ser por Ino yo habría sido una civil y estaría comprometida o casada. Mi vida sería muy aburrida.
—Ahora estás en otro mundo, Haruno. ¿Prefieres esto a una vida mundana y cotidiana?
—Bueno, no todo puede ser miel sobre hojuelas.
—Supongo que no.
Ino siempre la había ayudado, incluso cuando eran rivales no dudó en defenderla durante los exámenes chunnin a pesar de que Sakura había renunciado a su amistad por conseguir la atención de Sasuke. De nuevo, se sintió sobrecogida por sentimientos oscuros. El cambio en su ánimo fue percibido por Zero. Los problemas de Sakura estaban nublando su mente, pero experiencias así eran necesarias para crecer. Zero no podía ofrecer más que su apoyo silencioso usando una mano para acariciarle el cabello. Ella se inclinó un poco hacia él, aceptándolo.
—Cuando Sayori murió pensé que el mundo había acabado —dijo Zero Quería corresponder a cada momento en el que Sakura confiaba en él, al contarle también cosas personales y preciosas—. Un grupo de vampiros fugitivos atacó nuestra casa. Eran demasiados, pero estaba dispuesto a todo con tal de proteger a mi familia. Ni siquiera me importó tener que pelear con las manos cuando se me acabaron las balas. Pero… me distraje y uno de ellos pudo llegar a ella. Sayori tenía 65 años. No pudo hacer mucho para defenderse. Le cortaron la garganta frente a mí. Maté al maldito bastardo, pero era demasiado tarde. La tomé entre mis brazos observando cómo la vida se le escapaba del cuerpo.
Sakura estaba conmocionada. La escena se pintó con claridad en su mente y se sintió sobrecogida por una furia y tristeza inimaginables. Entendía la pérdida del cazador a un nivel muy íntimo. Saber que fue impotente para salvar la vida de una persona que amaba… ay, el corazón de Sakura pudo revivir el dolor.
—Bebí su sangre, hasta la última gota —reveló Zero dejándole ver ese lado suyo, tan oscuro y violento, que ocultaba tras su máscara indiferente. Tenía los ojos brillando de un colorido tono rojizo—. Los vampiros devoramos la vida de la persona que amamos. Es nuestra única forma de amar. Sayori aceptó que el último resquicio de su vida fuera tomado por mí.
—No tienes que explicarlo como si estuviera juzgándote —puso una mano sobre su mejilla, ofreciendo soporte—. Nunca, nunca, pensaría de ti de esa manera. De ninguno de ustedes, Kiryû.
Tocaron a la puerta.
Se trataba Kaien, quien los apuró para bajar ya que Yagari había llegado para hablar de un proyecto que tenía planeado desde hace una semana. En cuanto los pasos del director confirmaron que se estaba alejando, Sakura y Zero se miraron mutuamente. Por unos segundos habían olvidado que no estaban solos.
—¿De qué se trata este proyecto? —preguntó Sakura a Zero cuando se dirigían a la sala.
—No lo sé, el maestro ha sido cuidadoso de no compartir nada sobre la asociación más que con Cross.
Cuando se acercaron a la sala Sakura escuchó a Ino hablar con Toga y Kaien. Ella estuvo tentada de reírse, pero prefirió actuar con normalidad para no hacerle saber a nadie, ni a ellos ni a Ruka y Akatsuki que también estaban presentes, que nadie ahí sería capaz de ganar en una conversación con Ino.
—Asistieron a las audiencias en el Senado, esto es similar —señaló Toga con voz controlada.
—Las audiencias fueron una tetra para averiguar nuestras debilidades —respondió Ino, imperturbable. Sakura sabía que había sentido su presencia, así que no le sorprendió cuando ella le hizo espacio en el sofá para que se sentara a su lado—. No digo que la Asociación tenga las mismas intenciones, pero no sólo se trata de un entrenamiento.
Toga se mantuvo quieto y silencioso, sin negar o aceptar nada, dándole la oportunidad a Yamanaka de estudiarlo.
Cuando Ino se especializó en métodos de tortura e interrogación, Ibiki Morino la entrenó personalmente. Le enseñó todo lo que sabía y luego la nombró su mano derecha cuando demostró que tenía talento. Un año atrás, Morino se había retirado dejándola a cargo, y desde entonces la fama de Ino como la ninja más diestra en las artes interrogativas y de tortura creció en las Cinco Naciones.
Por eso admitió para sí misma que Toga Yagari era de los pocos que ocultaban sus emociones tan bien como ella.
—Quieren saber si las técnicas shinobis tienen relación con los hechizos de los cazadores —dijo Sakura directamente. Ino la había adiestrado para hablar de cierta manera para obtener la respuesta que deseaban.
—Así es —Toga ni se molestó en fingir. Ir al punto daba mejores resultados que buscar alternativas, pero había accedido a ser considerado por petición de Kaien, que se veía escandalizado en ese momento—. Basta tú, ellas son mujeres adultas más conscientes de su situación que cualquier otro en esta casa.
El director se quedó callado. Su expresión era de mortificación y aceptación, porque Yagari tenía razón. Ellas no eran unas niñas que necesitaran su protección.
—En todo caso también queremos averiguarlo —agregó Ino—, pero eso no quiere decir que queramos causar un problema. Sé que quiere obtener respuestas, presidente Yagari, pero lo que solicita haría que los vampiros se pongan paranoicos.
—Quisiera negar esa afirmación, pero no veo por donde —comentó Akatsuki sin pena, ganándose una mirada airada de su esposa.
—Si invitas a los estudiantes de la clase nocturna el Senado no tendrá ningún motivo para negarse —propuso Zero—. Las audiencias se llevaron a cabo con la aprobación de la Asociación de Cazadores. Si ellos se niegan podemos usarlo en su contra.
—No creo que acepten que sus hijos vayan a un lugar donde los vampiros no serán… bien recibidos —dijo Kaien.
—No si el entrenamiento es en una de las casas aledañas —sugirió Toga prendiéndose de la excusa de Zero—. Hay varias familias de cazadores alrededor que prestarían sus hogares para esta práctica. Usemos una.
—Qué bueno que tengan alternativas —comentó Ino con acritud—, pero no hemos aceptado. ¿Qué esperan que les mostremos? Ya han visto un rango considerable de nuestras habilidades.
—Los hechizos de los cazadores no son sólo para paralizar. Protección, ocultar rastros, borrar o alterar la memoria, una base conformada por cien hechizos en total—reveló Yagari sin importarle que Akatsuki y Ruka estuvieran presentes. No era un secreto en realidad, cada recluta tenía que aprender los cien hechizos básicos si quería ser considerado adecuado para el trabajo—. Los registros en la asociación no dicen nada sobre quién fue el cazador que los escribió, sólo los nombres de quienes mejoraron los hechizos. Si tuviera un nombre sería más fácil.
—¿Para qué pudiéramos identificarlo? —cuestionó Sakura sin ocultar lo escéptica que se sentía—. De acuerdo con Kaname, el kunai tiene diez mil años de antigüedad. No es posible que reconozcamos un nombre, presidente Yagari, la historia de los ninjas no es tan antigua.
—Lo que sería algo como buscar una aguja en un pajar —completó Ino—. Pero como ya hemos señalado, haremos lo que esté en nuestras manos para esclarecer el misterio.
—Estoy en desacuerdo, señoritas —opinó Kaien que no deseaba que ellas hicieran algo que las pusiera como enemigas de la Asociación y el Senado—. Estoy seguro que seremos capaces de ayudarles. No tienen por qué hacerlo solas.
—No —espetó Sakura mirando hacia el hombre, que luchó para no mostrar lo sorprendido que se sintió por su tono sin vacilación—. Hasta ahora hemos acatado sus órdenes porque este mundo es suyo. Pero si se trata de un asunto shinobi, no tienen jurisdicción.
—Es imposible que vampiros y cazadores no se inmiscuyan en esto —acotó Akatsuki sólo para señalar un hecho.
—Es por eso que ellas deben encargarse de esto —pronunció Ruka para sorpresa de todos—. ¿Acaso creen que nosotros tenemos los medios para manejar una situación como ésta? Ya hemos demostrado hasta el hartazgo que desconocemos el potencial de nuestras invitadas. Todo este asunto con los shinobis les pertenece porque son las únicas capacitadas para entenderlo.
Los vampiros del pequeño círculo de Kaname estaban al tanto de la historia real porque sabían quién era él en realidad. El purasangre era el ancestro del Clan Kuran, y por lo tanto, el único que conocía la verdad, pero Kaname no les había dicho demasiado. Akatsuki y Ruka habían temido que se repitiera el episodio de hace cincuenta años, pero Kaname negó cualquier parecido porque no planeaba hacer algo que pusiera las vidas de Yûki y su hijo no nacido en peligro. Simplemente estaba tratando de mantener una paz momentánea, sabía que algo se descontrolaría, pero esperaba limitar los daños.
—Está bien —aceptó Yamanaka dirigiéndose a Toga, y a Akatsuki y Ruka—. Haremos los que el presidente Yagari solicita. Organizaremos una pequeña demostración de nuestras habilidades a los cazadores. Ellos observarán.
—Lo mismo va para los estudiantes de la clase nocturna que asistan —añadió Sakura—. Si aprenden algo o no, dependerá de ellos. No creo que esto ponga contentos a todos, pero es en lo que estamos dispuestas a ceder.
—Por mí está bien —dijo Toga encogiéndose de hombros, sabiendo que si presionaba más pondría en riesgo sus planes—. ¿Hay más condiciones?
—Las hay —asintió Ino—. Nos limitaremos al taijutsu. No habrá sorpresas en las que intenten hacernos pelear con vampiros o cazadores. Colocarán una barrera que evite que cualquiera entre y salga. No sabemos quién estará intentando usar ese momento para su beneficio y no permitiré que terceros estén en la línea de fuego por el mal juicio de un hombre. Además, dado que no han obtenido nada del vampiro que Sakura capturó hace meses, yo lo interrogaré, ¿de acuerdo?
—Suena razonable —dijo Toga. De hecho, había esperado que Ino se ofreciera a interrogar al bastardo cuando ninguna tortura infringida por los cazadores funcionó—. Aunque me parece un tanto extraño que no quieran usar una barrera hecha por ustedes mismas.
—Chakra limitado, presidente Yagari. Haría bien en no olvidar eso, si alguna vez decide incluirnos dentro de otro de sus proyectos de nuevo —espetó Ino—. Ya hemos estipulado nuestras condiciones, doy por terminada esta plática. Sakura y yo debemos ir a nuestro laboratorio.
Ino no se despidió dejando en claro que había finalizado con este sinsentido. Zero, Akatsuki y Ruka acompañaron a las kunoichis hacia la salida. Toga prendió un cigarrillo pese a la protesta chillona de Cross. Bien, había salido relativamente bien teniendo en cuenta que ellas pudieron negarse y patearle el trasero si insistía demasiado.
—No debimos hacer esto —dijo Kaien con nerviosismo—. Ellas ya tienen mucho con lo que lidiar, como para que las tratemos como si fueran criminales.
—Por si no te diste cuenta amenazaron con deshacerse de quien se interpusiera. No son unas niñas indefensas.
—Eso lo sé, sólo me gustaría que hubieras encontrado otra manera. Sakura e Ino ya han hecho mucho por este mundo, y con lo que está pasando…
—No te atrevas a fingir que no sientes curiosidad por saber más —dejó caer la ceniza sobre la mesita de enfrente—. Hay muchas pistas una vez revisas los registros y notas las anomalías.
—No me gusta inmiscuirme en temas poco claros.
—Pero tú también te diste cuenta cuando revisamos los documentos luego de la audiencia —enfatizó Toga observándolo con su ojo azul—. Los nombres de quienes mejoraron los hechizos pertenecían a una misma familia. El clan de cazadores más fuerte de todos desde que esta maldita guerra inició.
—Zero ya ha pasado por muchas cosas, Toga —pronunció Kaien con severidad—. No enfoques la atención del senado en él ahora que ha salido por fin de ese pozo de desolación.
—Lo dices como si estuviera planeando usarlo en algún maquiavélico plan.
—Lo digo porque eso es precisamente lo que estás a punto de hacer —recriminó Kaien ganando un ceño fruncido de Yagari—. Esta guerra con los vampiros no se solucionará porque quieras activar cualquier cosa que creas que tiene Zero por este supuesto linaje ninja. Si quieres ponerle fin, hazlo por tus propios medios.
Yagari tenía razones de sobra para ser tan inescrupuloso. Pero ninguna razón era válida para Kaien porque estaba preocupado de que Zero quedara en medio de un conflicto de nuevo, sin tener más opción que pelear sólo porque otros querían que peleara.
—No soy el único que descubrirá una pista como ésta —señaló Yagari.
—No dejaré que nadie lo use —recalcó Kaien. Se ajustó las gafas, pero ni así el brillo amenazante de sus ojos le pasó desapercibido a Yagari—. Aun si tengo que romper mi voto hacia Jûri, no me importa más que asegurarme que si Zero decide pelear será por su elección, no porque tenga que representar un papel.
Toga le dio otra calada a su cigarro. El humo que exhaló formó círculos frente a él.
—Cuenta conmigo entonces. Es lo mínimo que puedo hacer por mi falta de consciencia.
—Oh, querido amigo, sé que no lo estás diciendo en serio. Has tomado muchas manías de Kaito, ¿o podría decir que él las agarró de ti? Como sea, espero haber sido claro, Toga, porque yo también puedo ser un hijo de perra inescrupuloso como tan ufanamente dices ser tú.
—Qué miedo das cuando te pones serio, Vampiro sin Colmillos.
—Es lo que haría todo padre que se preocupe por el bienestar de un hijo.
[+][+]
—Ahora, pie izquierdo, para atrás, vuelta. Perfecto —instruyó Ruka a Sakura y a Zero, al igual que a Akatsuki e Ino—. Desde el principio, por favor. Sin música todavía.
—Vamos, Kiryû, sólo queda una semana para prepararnos —apremió la chica que estaba decidida a dominar los pasos de un vals sencillo. Ruka asintió con aprobación ante la dedicación de su más reciente alumna. A diferencia de Yûki en sus primeros años, Sakura parecía dispuesta a aprender cosas nuevas.
El taller de Shiki y Rima había sido ideal para que practicaran. A pesar de los estantes con rollos de telas, la sección con máquinas de coser, los maniquíes y la decena de jóvenes modistas trabajando en el último pedido para el baile, el espacio era perfecto.
—Pensé que estarías molesta por esto, Ino —comentó Akatsuki casualmente mientras Ruka aplaudía con las manos para marcar el ritmo. El vampiro había notado que ambas chicas se veían más relajadas y más abiertas a interactuar, posiblemente porque algunas restricciones se habían anulado cuando no se suscitó ningún ataque de vampiros a humano desde que ellas crearon la loción corporal.
—No soy tan rígida como aparento, Akatsuki —replicó Ino sin ser descortés. Cuando Akatsuki la giró, Ino lo hizo con gracia y sin perder el equilibrio a pesar de los tacones altos que estaba usando—. Aquí es distinto por obvios motivos. Me tomo en serio mi trabajo. Mantendré a salvo a Sakura.
—¿Porque tu Hokage lo ordenó?
—Somos amigas desde nuestros días en la academia, así que sin importar si Naruto lo ordenaba o no, yo la habría buscado.
Akatsuki asintió sintiéndose feliz por esto. Esta lealtad de Ino era una de las muchas razones por las que su hijo estaba enamorándose de ella. Akatsuki llevaba una relación abierta y honesta con Nagisa, así que no fue difícil enterarse de los pequeños cambios en él. La calidez de su mirada cuando Ino estaba presente, su sonrisa al recordar algo de ella, la clara deferencia en su manera de hablar al dirigírsele. No se necesitaba ser un genio para entender lo que estaba pasando, y aunque Akatsuki intuía el resultado, no podía estar más feliz de que su hijo estuviera experimentando el florecimiento de un amor tan fuerte como éste.
—Sakura y yo tendremos que bailar con Cross y Yagari, Kaname y el tal Izaya Shoto, ¿habrá más personas importantes que deba conocer? —preguntó Ino.
—Yagari y Kaname se han encargado que nadie extraño esté en la lista de invitados —respondió Akatsuki—. ¿Te preocupa algo en particular?
—¿Uhm? No, nada de eso —desestimó con un movimiento de mano—. Sólo curiosidad.
—Si tú lo dices.
Zero había escapado en cuanto finalizó el ensayo dejando a Sakura charlando con Ruka sobre etiqueta y desenvolvimiento social. Para ella no era tedioso porque estas cosas se las habían enseñado como kunoichi. Sólo un estúpido creería que el refinamiento de la personalidad y los modales no servían como armas. Aunque todavía no había pasado por el mizuage, Sakura había aprendido a manejarlas para su beneficio cuando alcanzó el rango jounnin.
—Si tienes dudas puedes acudir a mí —prometió Ruka—. O puedes preguntarle a Nagi. Él es un experto también.
—La primera vez que hablamos él me contó que se parecía más a ti que a su padre —comentó Sakura sentándose al lado de Ruka en un taburete pegado a la ventana. La vista del atardecer era hermosa y llenó al taller de una luz cálida—. Ahora puedo afirmarlo. Akatsuki y tú han hecho un trabajo maravilloso como padres.
Ruka se sonrojó haciendo que su belleza sobrenatural se intensificara. Sakura no entendía por qué Aido decía que Souen era una estirada frívola.
—Me halagas —sonrió con amabilidad. Su mirada bermellón viajó hacia donde Akatsuki e Ino observaban con atención a un modista coser a mano el último toque del corsé para el vestido de Isamu—. Cuando tenía tu edad nunca pensé que terminaría casada con Akatsuki o que tendríamos un hijo.
—Hanabusa mencionó que él estaba enamorado de ti desde que eran niños.
—Akatsuki siempre me quiso desde que nos presentaron —aclaró—, pero yo no estaba interesada en él. Sabes, cuando era una niña me enamoré de Kaname a primera vista. Él me pareció dulce y brillante, tan lindo y a la vez imponente por ser quien era. Durante años no pude mirar a nadie más.
Sakura vio a Ruka bajo otra luz en ese momento. Su historia le parecía similar a la suya, y conforme Ruka contó los detalles, la kunoichi se sintió vinculada. La vampiro noble experimentó la melosa y burbujeante añoranza de una vida fácil y cálida con el que se veía como el único hombre en el mundo que (creía) podía hacerla feliz.
Pero la historia de Ruka Souen no terminó como la de Sakura Haruno.
Y Sakura sintió que le desgarraban su roto corazón. Nunca había sentido envidia de nadie en su vida (de Ino sólo admiración cuando era pequeña), pero la felicidad y esperanza que Ruka consiguió, eran cosas que Sakura deseaba haber obtenido también.
—Sakura —la mano de Souen se colocó sobre su hombro derecho. No había animosidad en su toque, sino simpatía. Cuando Sakura se dignó a mirarla, Ruka tenía una expresión de entendimiento. Ella había podido leerla a la perfección—. ¿Qué es lo que estás pensando en este momento?
—No lo sé —reconoció la niña con un tono débil e inseguro—. No me reconozco al mirarme al espejo. No sé si estoy viviendo porque sí, si he perdido mi propósito.
—¿Desde hace cuánto te sientes así?
—Desde hace cuatro años —respondió Sakura. Lo que no era cierto del todo. Las semillas fueron plantas desde la primera vez que enfrentó al mundo real durante la pelea contra Zabuza y Haku, cuando empezó a darse cuenta que un cabello brillante no le salvaría la vida en una pelea. Y así se lo hizo saber a Ruka—. He sido un total fracaso desde el momento en que nací.
—Sinceramente no creo que nadie pueda ser un fracaso desde una edad tan corta —bromeó Ruka—. Eres muy dura contigo misma sólo porque cometiste errores.
—Si hubiera actuado de una forma diferente…
—Habrías cometido otros errores —dijo Ruka ganándose una mirada herida de Sakura—. Porque la tú que eras en ese preciso momento no habría podido hacer otra cosa. Las elecciones que tomaste por la forma en la que erigiste tu camino sólo pudieron arrojarte a un escenario. No hay nada más qué decir.
—Pero me di cuenta que era débil e inútil para los miembros de mi equipo. Que siempre tendrían que arriesgar sus vidas para protegerme.
—Dime, Sakura, ¿qué es la fuerza para ti?
—¿A qué viene eso?
—Responde, por favor.
—Bueno, para mí ser fuerte es ser capaz de ayudar a mis amigos —respondió tan sinceramente como podía—. De nuevo, ¿a qué viene eso ahora? Ciertamente no he estado haciendo un buen trabajo siendo útil para ellos. Todo lo que he hecho es fracasar.
Ruka la silenció poniendo dos dedos sobre sus labios.
—Te lo dije, eres demasiado dura contigo misma. Te juzgas peor de lo que la gente a tu alrededor lo hace, y no es como si lo hiciéramos —sonrió—. Eres increíble, ¿sabes? ¿Cómo puedes pensar tan poco de ti, pero a la vez creer que todos pensamos todo el tiempo en lo que haces o no haces? Sakura, si no sabes qué es lo que quieres o qué es lo que eres, es porque decidiste querer y ser lo que los demás esperan de ti.
Sakura parpadeó con lechuza. Sus ojos verdes miraron con tal incredulidad que Ruka sintió que se le apretaba el corazón.
"Las heridas de esta niña son más profundas de lo que parecen", pensó.
—Escucha, Sakura —le tomó de las manos—. La fuerza no viene de una capacidad física. Viene de una voluntad indomable. Tú no eres débil, sólo has tenido tropiezos, fracasos como tú les llamas. Un fracaso no es un error la mayoría de las veces, sólo es lo mejor que se puede hacer en esas circunstancias. El verdadero error sería dejar de intentarlo, y por lo que veo no te has rendido.
—Yo… yo no soy… Soy una niñita estúpida, Ruka, con estúpidos sueños que nunca aprende y llora siempre.
—Llorar no es un crimen, Sakura. Las lágrimas ciertamente no llevan a nada, ¿pero crees que es para lo que sirven? Llorar es para desahogar a nuestros corazones. Es la única salida cuando el dolor es insoportable —le acarició una mejilla—. Ahora estás en un momento crucial de tu vida. No el primero y no el último. No tengas miedo a lo que viene. Y cuando hayas averiguado tu respuesta, ven a decírmelo.
—No tengo idea por dónde empezar —admitió con vergüenza.
—Bueno, seguro que si hablas con Ino, ella podrá ayudarte —le colocó un mechón de su cabello rosado detrás de la oreja.
—Yo… no sé si deba. Ino terminó aquí por mi culpa.
—Nadie sabía sobre ese portal, y por nadie estoy incluyéndote a ti. Dime la verdad, si hubieras sabido lo qué pasaría por acercarte a esa zona, ¿lo habrías hecho? —Sakura negó al instante—. Hay cosas que no podemos controlar. Aprende a lidiar con eso. Aprende a aceptar tus fracasos y a seguir adelante.
—Suenas como mi maestra Tsunade —le dijo—. Ella me enseñó todo lo que sé sobre ninjutsu-médico y mis técnicas de combate cuerpo a cuerpo.
—Debe ser una mujer impresionante. Es una lástima que nunca vayamos a conocernos.
—Le hablaré sobre ti —prometió Sakura—, le contaré sobre los amigos que he hecho en este mundo.
—Y no sólo amigos, también algunos pretendientes —picó con jocosidad ocasionando que la chica se sonrojara—. Oh, pero parece que ya hay alguien en tu corazón. Seth se lo dijo a Nagi.
—Seth debería mantener la boca cerrada sobre asuntos que no le conciernen —gimió ocultando la cara entre sus manos.
—Espera, ¿en verdad hay alguien?
—No, no lo hay —espetó mirando hacia otro lado. Ruka no se dejó engañar—. ¡En serio no lo hay! Naruto y Sasuke son mis mejores amigos.
—Ay, tú solita los sacaste a colación —se rió cuando la kunoichi empezó a farfullar como loca, intentando explicarse—. El corazón quiere lo que el corazón quiere, dulzura. Sea uno de ellos o los dos, los amas.
—Bien, volvamos a tratar con mis problemas emocionales —Ruka se rió—. No está destinado a ser. Naruto, Sasuke y yo no estamos destinados a terminar de esa manera.
—No creo que existan personas destinadas a estar juntas, Sakura, sino personas que sobre todas las cosas han decidido amarse. Y cuando sepas a quien has entregado tu corazón, arriésgate. El amor trae tanto alegría como tristeza, y nos toca esperar lo mejor.
—Tengo mucho en que pensar ahora, Ruka. Pero gracias… por tomarte un momento para hablar conmigo.
—Somos amigas, Sakura, incluso si tú e Ino vuelven a un lugar de donde no regresarán, siempre lo serán para mí.
—Es triste saber que no volveré a verte, ni a ti ni a los demás.
—Nosotros siempre las recordaremos —prometió. Se levantó dándole una palmadita en el hombro y se dirigió hacia Akatsuki, que estaba solo porque a Ino la había llamado Senri para que se midiera el vestido.
Sakura los observó, sonriendo ante el evidente amor que se tenían. Cuando era niña había deseado que Sasuke la viera como Akatsuki Kain miraba a su esposa. Pero Sakura estaba harta. Su añoranza sólo la estaba lastimando, así que era momento poner en claro sus sentimientos y estar dispuesta a aceptar los hechos.
—Su trabajo es impecable —admiró Ino observándose en los espejos. La imagen general ya era de ensueño e Ino estaba entusiasmada porque llegara el día del baile.
—Gracias —respondió Senri checando el largo del vestido. El atuendo de Ino fue el único hecho exclusivamente para una persona de su altura—. Es bueno saber que cubrimos tus expectativas.
—Han hecho más que eso. Esto se ve fantástico. Puede que termine secuestrándolos a ti y a Rima para llevarlos a Konoha.
—¿En verdad lo harías? —preguntó Senri con seriedad, aunque supo que Ino sólo estaba bromeando—. Yo no te agrado, ¿verdad?
—No es eso, simplemente encuentro repulsivo que quisieras aprovecharte de la vulnerabilidad de Sakura para manipularla.
—No es como si yo fuera el primero en hacerlo, ¿no? Sus queridos Naruto y Sasuke ya se han aprovechado lo suficiente de su amabilidad.
—Oh, pequeño vampiro, ¿en serio crees que sabes lo que esos tres tienen? Escucha atentamente, estás metiéndote en un gran lío por tus emociones estúpidas y tus malas deducciones que te harán atacarlos cuando los veas y sólo lograr que te maten. Naruto posiblemente se reprima, pero no esperes indulgencia de Sasuke.
—¿Es por eso que no has hecho nada para alejarnos de ella? —preguntó Senri—. ¿Esperas que nos volvamos de utilidad para lo que sea que tengas en mente?
—Mi misión es protegerla. Pero en esa definición entra evitar que ustedes terminen muertos. Sakura no necesita que idiotas enamorados se sacrifiquen por su bien. Si no vas ayudarla, mejor retírate.
Senri se quedó quieto y en silencio, e Ino supo que sus palabras fueron efectivas. Ino tenía que usar lo que tuviera a mano para asegurar que Sakura y ella estuvieran vivas para cuando Naruto y los demás vinieran. Y por eso hace lo que hace y dice lo que dice porque han pasado cuatro años y está desesperada. La oscuridad que se cierne sobre Sakura, Naruto y Sasuke es brumosa y sin la presencia de Kakashi, teme que la suciedad se impregne a ellos de forma permanente.
—¿Con estas palabras te has dirigido a Naruto y Sasuke? —preguntó Senri con indolencia. Sus ojos azules, tan similares a los de Ino, la miraron sin temor—. ¿A ellos también les has hablado de esta manera?
Para Senri —y para todos aquí— Naruto y Sasuke era los villanos, pero nadie conocía todos los hechos. Nadie se había dado a la tarea de descubrir toda la historia porque no les convenía averiguar qué era lo que había estrechado su vínculo hasta este punto.
Porque a diferencia de Naruto y Sasuke, Sakura no había estado rota.
Sakura había sido una niña soñadora e ingenua, cruel en su ignorancia y arrogante en sus acciones, su mundo infantil no había sido manchado de sangre y dolor. Ella era un punto blanco y puro en un mundo corrompido, al que Naruto y Sasuke se aferraban con sus vidas.
"Si tan sólo supiera", pensó Ino sabiendo creían que Naruto y Sasuke no tenían remordimientos por lo que le habían hecho a Sakura, "lo que llegaron a hacer para mantenerla con vida".
—¿Entonces quieres ponerte a la par con ellos? ¿Quieres dejar tu marca en ella, para que no pueda olvidarte? —preguntó la rubia.
—No quiero eso —espetó poniéndose detrás de Ino, sabiendo cuán peligrosa sería si decidía atacarlo por invadir su espacio personal—. Quiero que se quede, que me elija porque la quiero.
—¡Já! —resopló dándose la vuelta y quedando frente a frente—. Otro monstruo que se enamora de ella y quiere poseerla. Nada distinto a lo que Naruto y Sasuke han hecho en los últimos años.
—Pero ella los ama a pesar de todo.
—Sakura es un humano, no una maldita santa como todos aquí creen que es. Naruto y Sasuke saben quién es, la han reconocido y aceptado aunque ella crea que no. Pero ya que insistes en involucrarte… veamos qué puedes hacer con lo que voy a mostrarte —en un parpadeo Ino se puso en posición. Sus manos formaron un sello particular—. Técnica Ninja: Quiebre de Mente Primera Base.
Mil imágenes parpadearon en secuencia en la mente sin protección de Shiki. Durante unos segundos fue incapaz de resistirse.
Para cuando la técnica terminó, el efecto sensorial que dejó en su cerebro fue el de haber escuchado más de un millón de palabras y sentido más de mil sentimientos al mismo tiempo. Se sostuvo con una mano la cabeza, como si toda esa vivencia experimentada de golpe tuviera que ser contenida. Había sido demasiado inesperado y Senri tuvo que aferrarse a una mesa para no caer.
—Ese zorro gigante… fue por él que… —Senri apenas podía hablar. Ino admiró su fortaleza por intentarlo. Esta técnica la había creado para destruir las mentes de los criminales problemáticos, para convertirlos en gatitos inofensivos. Ciertamente no había usado toda su fuerza, pero aun así era asombroso que lo resistiera.
—Kurama —corrigió Ino ayudándole a sentarse—. Sakura ya te ha contado sobre él, sólo que una versión infantilizada y suave de su verdadera historia. Recopilé estos recuerdos de los sobrevivientes del ataque y el resto son de algunos que participaron activamente en el maltrato hacia Naruto. Respira y enfócate. Sé que estás sintiendo muchas cosas a la vez, créeme, yo lo experimenté, pero fue necesario.
—¿Por qué… por qué lo hiciste? ¿De qué serviría…?
—Fue idea de Shikamaru —confesó Ino—. Los aldeanos, no, todos nosotros podemos fingir que sólo hicimos lo que creíamos correcto, que nuestro odio y desdén estaban justificados, que obligamos a un niño a esforzarse hasta lo inhumano por adecuarse a nuestros estándares y para agradarnos, pero es injustificable, por eso él me encargó que nadie lo olvidara. Que todos tuvieran presente que sus acciones pudieron tener consecuencias muy diferentes si Naruto no fuera el idiota de buen corazón que es.
La cabeza de Senri se meneó de un lado a otro cuando más recuerdos se agitaron. En su mente quedó al descubierto la masacre de los Uchiha, el secreto mejor guardado de Konoha. En la aldea sólo pocos conocían los verdaderos motivos de esa matanza. Sasuke mismo había compartido la información, usando el Sharingan de su hermano para mostrarles lo que había sucedido. De cierta manera eso había ayudado a que los sobrevivientes de los Once de Konoha dejaran de insistirle a Naruto que enviara a Sasuke a la Prisión Sangrienta.
—Itachi Uchiha —murmuró Shiki lograron pronunciar el nombre de un hombre que nunca conocería—. No lo merecía. Él… no debía sufrir tanto ni tener que apartarse de su hermano. Todas esas muertes… todo por una maldita mentira…
—Y por el orgullo y los prejuicios que se cimentaron desde que Konoha fue fundada —completó Yamanaka. No tenía caso defender lo indefendible—. ¿Lo entiendes ahora, Senri? No sólo se trata de ella. Es comprender que para salvarla tienes que ayudar a los tres.
Senri respiró profundamente, tomándose unos segundos para recuperarse. Decidió que no haría nada que provocara el enojo de Ino desde ahora (no quería sufrir las consecuencias de esta técnica en toda su potencia).
—¿Tu Hokage no te regañará por haberme mostrado todo esto? ¿O no se lo contarás? —preguntó.
—Si fueras un espía, tendría que eliminarte. Pero dado que fui yo quien te dio permiso cargaré con la responsabilidad. Naruto no estará complacido, y estoy segura que aunque Shikamaru intervenga a mi favor tendré que afrontar un castigo.
—¿Quién es este Shikamaru del que hablas tanto?
—Es el consejero principal del Hokage, quien lo ayuda en la toma de decisiones en Konoha —informó con orgullo—. Ambos lograron que la aldea se recuperara tras la guerra, aunque aún falta mucho que resolver. Shikamaru me ha dicho que tienen varios proyectos en puerta, pero con lo que está pasando creo que lo dejarán para cuando la situación se componga.
—Así es que es su amigo —un leve dolor de cabeza le apretaba las sienes. Un efecto secundario de la técnica, al parecer.
—Él es el mejor amigo de Naruto, por mucho que a Sasuke le cueste aceptarlo. Shikamaru y yo también somos muy cercanos. Formamos equipo cuando nos graduamos como gennin. El formidable y legendario trío Ino-Shika-Chou
Para Senri no fue difícil deducir por qué se llamaba así. Era evidente. Además, agradeció que Ino lo distrajera del nudo de angustia en su pecho, que era peor que la jaqueca. Tenía muchas preguntas que quería hacer, pero no era el momento, por lo que Senri se tomaría el tiempo de pensar.
—Cuando tus amigos vengan a este mundo, ¿conoceré a Shikamaru y a Chou?
Senri nunca creyó que Ino fuera capaz de mostrar una sonrisa tan triste. La imagen le tomó por sorpresa.
—Parece que Aido es bueno para una cosa al menos —susurró con ironía para luego agregar en un tono más controlado—. Chouji murió en la guerra.
—No fue mi intención sonar desconsiderado.
—Descuida, Senri, no es como si muchos lo supieran. No ha sido sencillo para nosotros ni para su padre, pero nos hemos esforzado por continuar aunque nunca volveremos a luchar los tres juntos.
—Tienes la misma mirada que Sakura pone cuando piensa en cómo no pudo proteger a las personas que ama.
—Si has podido leerme, debo entrenar más.
—¿Por qué no lo negaste?
—Te he mostrado dos sucesos importantes de nuestra historia, ¿qué más da que sepas algo sobre mí? Chouji murió para protegerme porque fui una amenaza durante la batalla final contra el enemigo —levantó su fleco mostrando la cicatriz de su rostro. Shiki notó que parecía haber sido hecha por el impacto de un golpe. El enemigo debió ser brutalmente poderoso para lograr eso sólo con su mano—. Chouji era del tipo amable y generoso, no dudaba nunca en echar una mano para ayudar. Le encantaba comer y siempre le pedía al maestro Asuma que nos llevara a la barbacoa cuando acabábamos una misión.
—Por eso nos invitaste a comer aquella ocasión —dijo Senri.
—Hay hábitos que no se abandonan —se rió bajito—. Mi mentor de especialidad me dijo que los hábitos son peligrosos, pero no pude deshacerme de éste. La mayoría de los buenos recuerdos que tengo con Chouji, Shikamaru y el maestro Asuma es un restaurante de barbacoa.
¿Así que Ino había tratado de llevarse bien con ellos? Senri se sintió como una mierda en ese momento, pero se frenó. Después de todo no había sabido nada sobre el mundo shinobi, ni sobre Ino. No podía culpársele, aun así…
—Perdón —pidió Senri bajando la cabeza con ligera vergüenza—. En aquella ocasión yo… me propasé con Sakura. No debí y ahora que lo sé…
—Sakura te hubiera golpeado en otras circunstancias. Desprecio lo que hiciste, pero ahora sabes más y espero que te ayude a tomar mejores decisiones si en verdad dices quererla.
—Sólo quieres a alguien que respete sus deseos, que no imponga su voluntad porque ella a veces no puede evitar entregar una parte de su corazón a quien se lo pida.
—Me frustra un poco, ¿sabes? Quisiera darle una bofetada y decirle que se detenga, pero no funcionaría porque sólo la haría sentir mal y eso no llevaría a nada.
—Me hace sentir aliviado que tenga una amiga como tú —antes había creído que Ino los detestaba por atreverse a querer separar a Sakura de Naruto y Sasuke, pero eso no tenía ningún sentido a raíz de lo que le había mostrado—. Eres magnífica, Ino Yamanaka.
—Lo sé. Te habrías enamorado de mí si yo hubiera llegado primero a este lugar.
—Lo dudo. Me agradas, pero no me gustas para nada.
—Se supone que debes darme la razón, torpe. No eres nada encantador —le pellizcó una mejilla sin verdadera saña. La mano de Shiki la tomó de su muñeca para detenerla.
Hubo un momento de contemplación en el que ninguno de los dos dijo nada. A su alrededor sólo se escuchaba el parloteo de las modistas que continuaban trabajando.
—La quiero, en eso no exageré —dijo Senri con firmeza—. La deseo y quiero que me dé una oportunidad. Pero no quiero que sea a costa de su voluntad. La decisión que tome la aceptaré y le desearé lo mejor.
—Bien —asintió Ino dando unos pasos atrás para darle espacio—. Es lo único que pido.
—Y también —continuó Senri haciendo que se detuviera— quiero que seamos amigos, Ino. Sé que todavía no me tienes en alta estima, pero creo que nos llevaríamos bien.
—Quizás —accedió ella—, el futuro es incierto. Posiblemente puedas ayudarme a decirle a Ichijou que si vuelve a besar a Sakura aprovechándose de las feromonas de vampiro, voy a hacer mierda su mente.
—¿Él hizo eso? —la sorpresa de Senri fue sincera.
—Mmm, supongo que los sentidos de los vampiros no son tan agudos como pensé. Soy la guardiana de Sakura, no quito mi atención de ella en ningún momento. Pude haberlos interrumpido, pero ella se culparía por no haberse controlado. Las feromonas no son un chiste. Sentí su efecto esa noche. Si no hubiera estado preparada no habría terminado bien.
—¿En serio?
—¿Puedes culparme? Ustedes son exactamente mi tipo —comentó cruzándose de brazos—. Aunque ya estoy harta de las cosas de una noche. Mmm, puede que Sakura y Tenten tengan razón y deba ordenar mis prioridades.
—Me sorprende que tengas problemas para formar relaciones estables.
—He puesto más ganas en mi trabajo que en mis relaciones personales. Mi tiempo es limitado y no puedo usarlo para conocer a alguien apropiadamente. Tenten y Temari intentaron presentarme a varios chicos, pero no pasaron de la primera cita.
—Bueno, ya que estás aquí, creo que puedes usar el tiempo para pensar en lo que quieres. Cuenta conmigo para ayudarte a proteger a Sakura, así tendrás espacio para ti.
—Estoy en modo misión desde que llegue. No es fácil ceder.
—Háblalo con Sakura. Las dos tienen mucho que decirse, ¿no lo crees? Tú la entiendes y ella a ti, pero ninguna de las dos ha tenido una conversación desde que se reencontraron.
—Tienes… razón —ver los recuerdos de Sakura no era lo mismo, y las únicas conversaciones que tuvieron fue para hacer planes. Extrañaba hablar con ella de cualquier cosa—. Seguiré tu consejo, Senri.
—Encantado de ayudarte, amiguita.
—Suena escalofriante.
—¿Amiguis, entonces?
—Detente.
Senri se rió de buena gana, parándose para acompañarla de vuelta con los demás. La brecha que normalmente los separaba fue borrada, así que charlaron con libertad y confianza, y todos lo notaron.
Sakura no presionó por una respuesta y negó con la cabeza cuando Akatsuki y Ruka se animaron a preguntarle. Lo que sea que sucedió entre Ino y Senri lo sabría cuando su amiga quisiera compartirlo con ella. Sakura no tenía prisa por saber, sobre todo porque le hacía feliz ver que Ino también había hallado nuevos amigos.
Cuando volvieron a la Academia Cross, el buen humor de Ino tomó desprevenidos a más de uno.
—Es raro verla sonreír y reír así —comentó Kaito con cautela, justo al lado de Sakura. Con la vista fija en el raro cuadro que era Ino sonriéndoles a Nagi y Seth cuando le dieron la bienvenida.
—Ella sonríe más a menudo de lo que creen —se alzó de hombros. No iba a darle a Kaito ninguna aclaración, si quería saber algo tendría que ir con Ino—. Como sea, estoy cansada. Iré a ducharme y luego dormir.
—Oye, te toca hacer la guardia conmigo.
—¡Pídeselo a alguien más! —respondió Sakura desapareciendo por los pasillos. Dejando atrás a Ino y a Zero a propósito, sin embargo, en cuanto notó su intención Kiryû también decidió tomarse un descanso quedándose Ino, Seth, Nagi y Kaito.
—¿De qué me perdí? —preguntó Seth. Después de todo, Sakura nunca se había saltado una guardia sin importar lo cansada que estuviera.
—No tengo la menor idea —respondió Ino—. Como sea, ¿por qué Saitou no está con ustedes?
—Tori fue convocada por su abuelo por una emergencia —respondió Nagi poniéndose al lado derecho de Ino. Ya era habitual que tanto él como Seth, y a veces Tori, se saltaran las clases para acompañar a las kunoichis—. No regresará hasta pasado mañana. ¿Te preocupa que no llegue a la prueba de vestuario?
—Si ella es tan perfeccionista como yo, dudo que falte. Los vestuarios ya están casi terminados. Sakura y yo sólo tenemos que pasar a limpio nuestras anotaciones de las pruebas y asistir al entrenamiento con los cazadores. Luego tendremos más tiempo libre. Quiero tomar unas vacaciones.
—Mis padres tienen una casa cerca de un lago. Si lo deseas podría pedirles permiso para que la ocupemos por algunos días —ofreció Nagi.
—Mmm, no suena mal. Quizás convenza a Sakura de usar un traje de baño de dos piezas.
—Iba a pedirte que descansaras ya que mañana tendrás un día ocupado, pero creo que cualquier cosa que involucre a la señorita prefecta vistiendo un traje de baño merece toda mi atención —pronunció Seth haciendo que Ino se riera y que Nagi se palmeara la cara—. Dime qué tienes pensado y en qué puedo ayudarte, señorita shinobi.
—Será para después, Seth, creo que te tomaré la palabra sobre descansar. Tengo que estar enfocada mañana —palmeó los hombros de los dos vampiros y se dio la vuelta—. Nos vemos, chicos. Por favor, no vayan a acosarnos mientras estamos durmiendo.
—No le des ideas a Nagi —regañó Seth para consternación y pena de su mejor amigo. Ino volvió a reírse. Nagi fingió que ese dulce sonido no aceleró su corazón—. Buenas noches, querida. Dile a la señorita prefecta que Nagi y yo asistiremos a ese pequeño proyecto del presidente Yagari.
—Sólo irán para vernos pelear y no para aprender.
—La mujer que amo demostrará lo hábil, ingeniosa y fuerte que es combatiendo contra la mujer que admiro. No puedes pedir que no vaya por morbo.
—Eres demasiado honesto, Seth.
—Es el mejor cumplido que me han dicho. Pero no te distraigo más. Ve a dormir, señorita shinobi.
—Ya voy, mamá —Ino entornó los ojos y se dio la vuelta.
No fue hasta llegar a la puerta del edificio de Cross, que se giró para encarar a Kaito. El cazador la había seguido en silencio, sin dejar de mirarla con sus atormentados ojos marrones.
—Yo… quisiera hablar contigo. Disculparme apropiadamente.
—Sabes, Takamiya, el valor de la disculpa reside en sentir arrepentimiento, en admitir que la cagaste —dijo Ino sin delicadeza. Pudo sentirse extrañamente ligera y feliz por descubrir que Shiki no era un bastardo egoísta, pero eso no significaba que bajaría la guardia—. Tú no te arrepientes. Las decisiones que tomaste han sido a tu entera consciencia. Desde tu punto de vista hiciste lo que creíste necesario.
—¿Entonces por qué estás molesta conmigo? ¿Por qué Sakura se ha distanciado de mí? ¿Por qué tú me miras como si… como si fuera escoria?
—Oh, no nos malentiendas. Entendemos tus razones, pero no es que nos importen. No sólo nos pusiste en peligro a nosotras, sino a las personas de nuestro hogar. Si no hubiera sido yo a quien Ren Touya se enfrentó, información delicada de Konoha habría sido expuesta a alguien que la usaría para destruirnos. Sé que poco te interesa lo que pase con las personas, pero no es lo mismo para mí. Tengo un deber que cumplir. Con lo que hiciste sólo agravaste la situación. Pero tienes tus respuestas, ¿no es así? Ahora es más verosímil que shinobis hayan aparecido en este mundo hace tantos años, siendo los antepasados para los cazadores.
—Lo hice para proteger a quienes me importan.
—Repítetelo hasta que te lo creas, Takamiya, no te importa nadie realmente. Y tú mismo has dicho que no eres un buen hombre —espetó Ino abriendo la puerta. Se detuvo justamente en el umbral. Las voces del interior le indicaron que Kaien estaba hablando con Zero sobre lo que pasó durante el día. El chakra de Sakura lo percibió en su habitación—. Pero si te sirve de consuelo, te condono por lo que hiciste.
Ino entró a la casa dejando a Kaito solo.
"Ella no va a perdonarme", se dio cuenta cuando los minutos pasaron. No se pudo mover. No pudo pensar en opciones. ¿Qué tendría que hacer? Ino había visto más allá de su máscara y descubierto la verdad. Desde la muerte de su hermano, todo había perdido sentido para él. Nada era importante, ni siquiera las personas a las que supuestamente estimaba. No lamentaba las consecuencias de sus acciones. Volvería a repetirlas si servía para su propósito. Él ya no podía sentir algo más que odio y rencor hacia la vida, y aunque la presencia de Ino había hecho brotar algo en su pecho, no era suficiente. Nunca lo sería.
Podía culpar a los vampiros por esto. Oh, era tan fácil y tentador. Dejar que la furia cayera en figuras desconocidas, culpables sólo por tener colmillos y beber sangre. Kaito quiso hacerlo, pero…
"¡Si tu vida te importa tan poco, no quiere decir que tengas el derecho de sacrificar las de los demás!", el grito de Sakura repercutió en su mente, justo después de haberle dado ese puñetazo bestial cuando regresaron de la audiencia de Ino.
¿Así que ella también había estado al tanto de lo pútrido y deteriorado que estaba Kaito por dentro? Lo que habría dado él por tenerla cerca cuando todavía podía salvarse. Seguro Sakura con su enérgica amabilidad habría podido achucharlo lo suficiente para no caer en ese abismo caótico. Pero era una idea necia, inútil. Kaito estaba arruinado y nada podía cambiarlo; ni los golpes de Sakura, ni ser consciente de lo que era.
Muchos menos la mirada decepcionada de Ino Yamanaka.
Kaito dio la media vuelta y se marchó hacia la noche eterna que le esperaba.
[+][+]
¡Fin del capítulo! A mí parecer el arco de Kaguya fue innecesario, pero se hizo para sacar una secuela, y pues ni modo. Sin embargo, en este AU, aunque se menciona a Kaguya, no se mencionarán a los Ôtsutsuki como en Boruto.
Le dejo el asunto de los aliens a History Channel.
Ino es la mejor amiga de Sakura. En el manga no vemos que se profundice en su relación, salvo los datos que salen en los datebooks y demás. Sin embargo, uno de mis headcannon es que Sakura pudo haber desertado de ser ninja si Ino no la hubiera conocido, y es que desconocemos por qué Sakura quería ser una kunoichi. Me queda deducirlo, pero Kishimoto nunca mostró qué fue lo hizo que Sakura se metiera a la academia.
Una de los mayores errores que cometí en la versión anterior fue no incluir a Ruka en la trama. Por dios, ella es la diosa que adoro en VK, y por no arriesgarse perdí una oportunidad de que alguien con una historia similar a la de Sakura (obvio no totalmente igual) pudiera hablar con ella. Por eso ahora lo hice y el resultado me parece satisfactorio.
Y el motivo por el que Sakura pudo hablar abiertamente con Ruka no sólo fue por eso, sino porque a veces resulta sencillo compartir nuestras peores vivencias con extraños porque no nos importa lo que puedan pensar.
La frase: "La fuerza no viene de una capacidad física. Viene de una voluntad indomable", pertenece a Mahatma Gandhi.
Y esta frase pertenece a B.F. Skinner: "Un fracaso no es un error, puede ser simplemente lo mejor que se puede hacer en esas circunstancias. El verdadero error sería dejar de intentarlo".
"No existen personas destinadas a estar juntas. Existen personas que sobre todas las cosas deciden amarse", no encontré el autor, pero si alguien lo conoce, no dude en decírmelo.
Cuando te adentras para analizar una serie o similares, adviertes un par de detallitos que se te van al principio. Como el hecho de que en Konoha actúan como si su comportamiento hacia Naruto hubiera estado justificado. En cuanto el vato demuestra que está dispuesto a medio matarse por defenderlos (cuando se adecua a sus canones), es cuando lo aceptan. Pero ellos no cambian, ellos persisten en las ideas arraigadas desde la fundación de la aldea. Y es jodido, porque como bien lo dice Ino, cuando alguien que no tenga tan buen corazón como Naruto sea tratado igual, el infierno se desatará.
Recuerden: "El niño que no sea abrazado por su tribu, cuando sea adulto, quemará la aldea para poder sentir su calor".
Nos leemos en el siguiente capítulo.
