¡Ohayo, gatas rompehogares!(Bueno no y perdón) Llegamos a un capítulo de drama y tensión. Ahora definitivamente puedo decir que esta versión me gusta más que la anterior, sin embargo, no quiere decir que no aprecie lo que escribí en el primer "Vientos de Cambio". Es simplemente que ahora pienso más en lo que voy a hacer y me esfuerzo por completarlo. Mi intención es acabar, editar y terminar los fanfics pendientes tan pronto como sea posible.
Una meta a muy largo plazo, he de admitir xD.
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Noche X
Heridas que sangran
"Los monstruos son reales, y los fantasmas también: viven dentro de nosotros y, a veces, ellos ganan".
—Stephen King.
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Punta de Lanza pertenecía a los Katsuragi, una familia de cazadores casi tan vieja como los Kiryû. Estaba localizada estratégicamente cerca de la Asociación. Los Katsuragi eran muy conscientes de esto cuando ofrecieron su hogar ancestral para el entrenamiento. En cuanto los grupos de reclutas y vampiros llegaron actuaron como buenos anfitriones. Por supuesto, llenaron de halagos y cordialidades a Sakura e Ino por ser sus invitadas principales.
La casa era similar a las portentosas mansiones que Sakura había visto una vez cuando visitó el pequeño y rico País de la Luna, con las paredes de piedra clara y grandes ventanas. Las habitaciones eran amplias y numerosas, limpiadas por atentos sirvientes. El jardín era un tramo cubierto con adoquines —recientemente colocados según la señora Katsuragi cuando les dio el recorrido— y zonas verdes con arbustos de flores y ocres y cipreses.
Se habían colocado filas de sillas para los invitados, dispuestas alrededor del espacio preparado para el combate. Al lado estaba una mesa donde Sakura e Ino colocaron su armamento, que Kaien les había entregado esa mañana como una disculpa pues el prisionero (el mismo que Ino interrogaría) había escapado. Las circunstancias aún eran desconocidas, y aunque Sakura e Ino quisieron priorizar su búsqueda, Yagari les aseguró que ya habían enviado un equipo para encargarse.
Sakura tuvo que convencer a Ino de quedarse y no salir a buscarlo, ya que podía tratarse de una trampa. Ino quiso usar uno de los tigres de Sai, pero no eran útiles para rastreo (después de todo Sai los pintó más para ataque y defensa).
—¿Cuántos sellos explosivos tenemos? —preguntó Ino en un susurro, fingiendo limpiar el filo de un kunai mientras veía de reojo a Toga hablar con la líder de los Katsuragi, una mujer pelirroja que era una tía muy, muy lejana, de Zero (Kaien volvió a la Asociación para monitorear el avance del escuadrón de búsqueda).
—Suficientes para derrumbar el senado si quisiéramos —respondió Sakura procurando no poner demasiada atención en cada cosa. El punto de revisar su armamento tan públicamente era darles una falsa imagen de control a sus vigilantes—. Los pergaminos con armas están listos y las píldoras de soldado aún se conservan. ¿Qué hay de los hechizos que pusieron en la casa?
—Siete en total —informó Ino. Su capacidad sensorial estaba comprometida por la escases de chakra natural (de hecho, empezaba a sufrir a un nivel físico por eso), pero había podido sentir las bases de los hechizos—. Dos de protección, dos de detección, dos de contención y uno de ataque.
Zero había cumplido su palabra. Había llevado libros de la biblioteca de los cazadores y les había explicado su funcionamiento y aplicación. Gracias a eso Sakura descubrió que los hechizos utilizaban sólo una parte de las energías que constituían el chakra, es decir, la razón de que no pudiera sentir chakra natural era porque algo obstruía el flujo y sólo permitía que una pequeña parte, la energía en cada cuerpo, pudiera ser utilizada. Lo cual explicaba por qué la fuerza del hechizo dependía enteramente del estado y vitalidad de un cazador, pero era contraproducente a largo plazo porque era como acortar tu vida con cada hechizo empleado. Sakura entendió por qué había una regla para que los cazadores trabajaran en grupos y sólo pocos lo hicieran individualmente.
El método le recordó a la técnica de Reencarnación de la Propia Vida de la Anciana Chiyo.
—¿Qué crees que sea lo que interviene en el flujo de energías? Seguro no es algo ordinario considerando que su alcance es un mundo.
—Tengo algunas teorías —murmuró Sakura guardando un par de shuriken en su bolsa lateral— y tienen que ver con los shinobis que vinieron aquí antes que nosotras. Ellos debieron emplear una técnica de obstrucción o sellado. Eso explicaría que pudieran acceder a las reservas de su sistema de conductos de chakra nada más.
—¿Y qué hay de los vampiros? —cuestionó Ino verificando que la bolsa en su pierna estuviera bien colocada—. ¿De dónde viene su poder?
—Son un caso de mutación. Su composición celular es más complicada y versátil que la de los humanos. Sus células podrían insertarse y adaptarse a cualquier organismo vivo aunque sólo teoría por el momento, sin embargo su potencial es considerable. Ni siquiera las células del Primer Hokage son tan especiales. Es un gran descubrimiento. Ellos podrían convertirse en la cura a muchas enfermedades humanas.
—No que a la mayoría de ellos les importe. Aunque no puedo culparlos, los humanos también son bastardos avariciosos. No dudo que muchos usarían las células de vampiro para cosas menos humanitarias.
—Lo sé, por eso he mantenido mi investigación en secreto. No quiero causar un problema mayor por tomar una salida fácil. Las píldoras de sangre, la loción inodora y los protocolos de donación de sangre que hemos creado deben servirles durante cien años. El señor Hizuru ha conversado con el presidente Yagari y Kaname para abrir un instituto dedicado a continuar nuestras investigaciones… espero que sea suficiente.
—Sakura —llamó Ino pasando una mano sobre los hombros de su amiga—, fuiste tú quien creó la loción, inventó la nueva fórmula de las pastillas y pasó muchas horas redactando esos tediosos protocolos. Haz hecho más que suficiente y si algo sale mal luego de que nos vayamos, no será tu culpa, ¿de acuerdo?
—Lo sé —respondió en voz baja.
Ino atrapó su cabeza en una llave.
—¡Basta de esa actitud depresiva de mierda, Sakura! —una vena resaltó de la sien de Ino mientras apretaba el agarre—. ¡En serio, es irritante!
Sakura se zafó usando la fuerza y aplicó otra llave a Ino.
—¡Maldita sea, Ino, eso dolió! ¡Todavía no es momento de combatir!
—Hoy están más animadas que de costumbre, señoritas —interrumpió Seth acercándose con a Nagi hacia ellas. Las chicas detuvieron sus juegos y les miraron; Seth era el representante de los vampiros, pero había decidido abandonar a su grupo para saludarlas—. Está bien, me agradan las personas enérgicas.
—Te gusta buscar problemas —dijo Sakura con ligera mortificación. Los planes para este día fueron cambiados repetidamente. Se suponía que Akatsuki y Senri vendrían de parte del senado, pero a última hora se presentaron invitados inesperados. Kaname y su esposa acompañados de Keito, Shigure y un hombre rubio de ojos azules identificado como Isaya Shouto—. Kaname está aquí, ¿sabes?
—¿Me alejarás de ti para protegerme? Tu preocupación me conmueve, pero no tiene caso —la tomó de la mano y la puso sobre su mejilla. Sakura no pudo evitarlo y acarició su suave piel. La expresión de Seth le recordó mucho a Naruto en ese momento— porque Kaname Kuran me odia y no necesita motivos para querer matarme. Así que está bien, señorita prefecta, no tienes que parar de mimarme sólo porque está él.
—Eres un tonto —dijo dándole un golpecito en el pecho. Nagi e Ino se apartaron para darles un momento a solas, dejando que Sakura le explicara a Seth algunas de las armas que usaban los ninjas.
—Haz que Ueda y Tachibana se mantengan cerca de ustedes, Nagi —musitó Ino al vampiro en voz muy baja, consciente que Kaname podría escucharla si no era cuidadosa—. Kaname no atacará de frente si es así. Ellas saben lo que tienen que hacer. Sakura les ha enseñado algunos trucos.
—Gracias, Ino —respondió Nagisa sintiendo aprehensión. Estas chicas estaban jugando una partida peligrosa. En su desventaja habían decidido defender a Seth de Kaname, el único que podría darles pelea—. Y perdón.
—Son nuestros amigos.
Nagisa guardó silencio un momento, observando a su amigo de la infancia sonreír abiertamente mientras Sakura lo regañaba por querer quitarle un sello explosivo.
—Sakura me dijo una vez que un ninja que rompe las reglas es escoria, pero uno que abandona a sus amigos es peor que la escoria —recordó Kain. Aquella había sido de las primeras veces de las que Sakura habló tan abiertamente con ellos.
—Ella lo aprendió de su maestro —sonrió la rubia—. Fue parte del legado que Kakashi Hatake les dejó a Sakura y sus amigos. Como comprenderás no es un lema frecuente considerando nuestra profesión.
—Me da gusto saber que los códigos y reglas no rigen sus caminos. Un shinobi es una herramienta de guerra, pero todavía es humano. Nadie es capaz de cerrar su corazón.
—Creo que en eso tienes razón, Nagi —dijo Ino mirando hacia la nada.
Cuando la señora Katsuragi indicó que todo estaba listo fue el turno de Sakura e Ino de dirigirse a la zona de combate. Llevaban nuevos trajes shinobi, cortesía de Senri que se había dado a la tarea de hacerles ropa debido a que la suya había terminado destruida o inservible. No era de la misma calidad que la que estaba hecha, pero era resistente, flexible y elegante.
—Bienvenidos al entrenamiento especial de este día —anunció Toga sin mucha ceremonia. En la larga plataforma de piedra adoquinada, había una kunoichi de cada lado—. Las kunoichis de la Aldea Oculta de Konoha, Sakura Haruno e Ino Yamanaka, han accedido a realizar una demostración de sus habilidades de combate. Dichas habilidades se centraran en taijutsu. Sin más que agregar, los presentes tendrán que prestar atención con el fin de aprender lo que puedan.
Todas las sillas estaban ocupadas, para alegría de Sakura los vampiros y los reclutas estaban mezclados, sin hacer distinciones como los cazadores experimentados o la comitiva de Kuran colocada en un área preferencial. Eso estaba bien. La nueva generación aprendería a resolver sus diferencias sin matarse entre sí.
—Es mejor que te concentres, pequeña Sakura —comentó Ino—, a menos que quieras recibir el primer golpe.
Sakura sonrió ante el desafío y buscó en su bolso trasero, sacó la banda con el logo de Konoha y se la ató en la cabeza. Ino la imitó sin evitar resoplar. La atmosfera se llenó de expectación. Todos callaron, los ojos de todos observaron fijamente a ambas chicas.
—Esto no será como aquella ocasión, Ino —espetó Sakura.
Toga levantó su brazo, mirando alternadamente entre ellas antes de dar la señal.
—¡Comiencen!
Un momento de calma… y después Ino atacó. Su kunai se dirigió a Sakura a una velocidad impresionante, que tomó por sorpresa a los espectadores. Sakura la contrarrestó con un shuriken, que la mandó a volar hasta clavarse en una de las zonas con césped.
—Vaya, vaya, Ino-cerda, creí que tomarías esto con seriedad —comentó Sakura sacando un kunai y colocándose en posición—. O quizás estás oxidada.
—Esa serías tú, frente de marquesina —esta vez optó por shuriken—. Estoy siendo considerada contigo. Me acostumbro a tu ritmo.
—Entonces —arrojó el arma. Ino la neutralizó sin problemas, pero ese ataque había sido para distraerla. Concentrando chakra en sus pies, Sakura barrió la distancia en segundos y apuntó con su puño hacia Ino— apresúrate para que puedas alcanzarme.
Ino se torció de tal manera que esquivó el puñetazo (aun así pudo sentir la onda de poder que acompañaba a cada golpe de Sakura). Dio volteretas para alejarse, pero Sakura ya la atacaba con una patada que conectó a su estómago enviándola a rodar por el suelo.
—¿Decías? —se burló Sakura.
Ino se levantó sacudiéndose la ropa.
—Es por cortesía, querida. No podrás tocarme de nuevo desde este momento.
La pelea se reanudó cuando Ino se arrojó contra Sakura. Pronto se enfocaron en atacar con sus mejores golpes, patadas y movimientos (y era divertido sólo emplear taijutsu, sin clones, remplazos y otras técnicas). Si pudieran usar todo su arsenal habría sido un espectáculo glorioso, pero incluso sin eso estaban maravillando al público. Yûki estaba gritando su apoyo sin importarle lo chillona y fuerte que sonara su voz. Junto a ella las voces de los reclutas y de los vampiros se unieron, cada quien apoyando a su kunoichi favorita. Zero comprendió que Sakura había sido suave con él todo este tiempo y sólo pudo aceptarlo con una sonrisa. Keito y Shigure comparaban las peleas anteriores con la actual.
—Definitivamente esas chiquillas pudieron matarnos si no tuvieran una moral tan misericordiosa —comentó Shigure usando un abanico para tapar la mitad de su cara—. Temo pensar qué sucederá cuando el resto de sus amigos vengan por ellas y ellas decidan contarles lo que hemos hecho.
—Dudo mucho que nos ataquen sin hablar primero, querida Shigure —sugirió Keito, que creía en las buenas intenciones de Sakura e Ino y que podían tener sus demás amigos—. A menos que les demos motivos a partir de este momento.
—Eres demasiado optimista —se rió muy bajito—. Como sea, esta pequeña obra es entretenida. Me pregunto qué más descubriremos hoy de nuestras valiosas invitadas. Ren y Tengen habrían matado por estar aquí.
"Pero para nuestra suerte, no lo están", dijo Keito contemplativo. Kaname se había negado a darles la oportunidad de acercarse a las kunoichis. Keito no podía ver el panorama completo, pero estaba seguro que algo más estaba sucediendo y temía que una guerra estallara.
Akatsuki le había jurado que no se repetiría el mismo evento de hace cincuenta años, pero Keito no había llegado a esta edad por tonto e ingenuo. Las respuestas aguardaban en la oscuridad, protegidas por aquellos con suficiente poder para averiguar la verdad. Tarura le había dicho que no sabía nada, pero era de esperarse. Los Aido no eran una familia tan vieja —apenas diez generaciones—, por lo que no poseían secretos valiosos que canjear, pero Tengen sí (y Kaname, por supuesto) lo que volvía al tablero un sitio muy peligroso.
—Oh, el primer combate acabó —señaló Shigure. En la plataforma, Toga había detenido a las kunoichis haciendo que volvieran a sus lugares. Habría un descanso de cinco minutos en los que podrían beber agua—. ¿No irás a saludarlas?
—Me encantaría, pero creo no será posible —sonrió con resignación. En cuanto el combate se detuvo, reclutas y vampiros fueron a rodearlas para hacerles preguntas y expresar su admiración, incluso Yûki abriéndose paso entre la multitud sin dejarle opción a Kaname más que seguirla—. ¡Me han ganado!
—No pareces molesto por eso, Keito —comentó Isaya Shouto para sorpresa del hombre. El purasangre había venido como invitado especial, pero había permanecido callado y distante desde que llegó. En general, no había mostrado interés por la situación.
—Mi nieto es su amigo, mi señor —aclaró Keito e hizo una señal para identificar a Nagi cerca de Ino—. Él me envía cartas a menudo contándome sobre ellas. También les dice cosas sobre mí así que podría decirse que nos conocemos de cierta manera.
Los ojos de Isaya vagaron hacia la multitud, centrándose en las dos kunoichis.
—Creo es momento de que las conozca —comunicó a sus compañeros dejándolos boquiabiertos y parándose de su silla.
Primero quiso acercarse a Sakura (la que resaltaba por el color de su cabello), pero Yûki ya se había prendado de ella por lo que se detuvo a unos pasos (por su poder, la multitud le había dejado espacio para moverse).
—¡Oh, señor Isaya, venga, acérquese! —indicó la princesa Kuran con emoción. Isaya así lo hizo procurando no ver a Kaname, que parecía intrigado por su repentino interés—. Escucha, señorita Sakura, él es Isaya Shouto, un antiguo amigo de mis padres. Sé que debimos presentarlos antes, pero el maestro Yagari insistió en que no debíamos distraerlas.
—Es un gusto conocerlo, señor Isaya —saludó Sakura. Ah, encantadora niña, se dijo Isaya contemplando la calidez que reflejaban sus ojos… qué lamentable que su cuerpo estuviera en ese estado tan desequilibrado—. El director Cross me ha hablado mucho sobre usted.
—Espero estar a la altura de las amables palabras de mi amigo —repuso Isaya con tranquila cortesía. Sus gestos eran cuidadosos y su mirada cerúlea le parecía lejana a Sakura, casi pérdida. Kaien le había contado que Isaya tenía tres mil años de edad, ¿era por eso que se veía así, tan agotado por vivir? ¿Por qué repentinamente a Sakura le pareció que los ojos de Kaname también se sentían así?—. Él me ha contado un par de cosas sobre ti, señorita Sakura, y tengo que decir que tenía la razón al decir que eres asombrosa.
"Qué reacción tan genuina", pensó Isaya cuando ella se ruborizó. Empezaba a comprender por qué Kaien, cuyo corazón había amado a Jûri Kuran durante décadas, decidió dejarse encantar de nuevo por esta adorable jovencita. ¿Pero sólo era por su belleza?
—El director puede exagerar con los halagos.
—Él es emocional, pero difícilmente exagerado —comentó Isaya notando la impaciencia de Yûki por robar la atención de Sakura (para preguntarle miles de cosas) y sonriendo un poco por eso. La pequeña purasangre no se estaba dando cuenta de las miradas que ciertas personas le dirigían a Sakura—. Pero no quiero quitarte tiempo de descanso. Tendremos la oportunidad de hablar en el baile, señorita Sakura, por ahora iré a presentarme con tu amiga. Si me disculpan.
Tras hacer una reverencia pequeña a Kaname y Yûki, el purasangre se dirigió a donde Ino intentaba explicarles que no iba a impartir ninguna clase sobre combate cuerpo a cuerpo, y que podían aprender lo que pudieran observándolas o irse al infierno.
"Un carácter fuerte", y tenía que ser así. Kaien le había contado la odisea que ambas habían vivido desde que llegaron a este mundo. Ino había percibido que se acercaba y se había acomodado de tal manera que podría reaccionar rápido si decidía atacarla. "Qué criatura tan despiadada y protectora".
¿Y por qué su corazón latió tan fuertemente con sólo verla?
—Buenos movimientos —dijo Isaya cuando estuvo frente a ella. Era tan alta que quedaron casi cara a cara. Su cara inexpresiva era fascinante. Ese control sólo lo había visto en vampiros tan viejos como él—. Yo soy…
—Isaya Shouto —replicó Ino. No fue grosera, sino directa. Isaya se sintió atrapado por su insondable mirada. ¿Qué era esto?—. Ya debes saber mi nombre. Literalmente todas las personas en esta ciudad nos conocen a Sakura y a mí.
—Cría fama y échate a dormir —recitó el vampiro ya sintiendo una preferencia por esta chica. Ino sonrió (una sonrisa cualquiera, no porque lo encontrara gracioso)—. Aun así me gustaría escucharlo de ti. Después de todo seremos pareja de baile dentro de pocos días.
—Una mala excusa para apresurar las cosas, señor Shouto, pero me estoy acostumbrando a los modos de las personas de este mundo —ella estaba insistiendo en volverlo impersonal, a diferencia de Sakura que no tenía cuidado en dejarlo acercarse.
—Creí que en cualquier lugar, las personas siguen actuando como personas —se permitió bromear. ¿Hace cuánto tiempo que no lo hacía? Oh, cierto, cuando dejó de importarle divertirse—. ¿O acaso existe una diferencia, señorita Yamanaka?
Ino pilló el juego tan rápido que Isaya se sintió entusiasmado.
—Te sorprendería saberlo, vampiro.
Isaya sonrió. Ino no supo por qué eso la hizo aguantar la respiración un instante.
—Ponme a prueba, shinobi.
Sakura estaba observando de reojo la conversación entre Isaya e Ino. Fácilmente pudo entender que el purasangre dio una buena impresión a su amiga, si no fuera así Ino no habría tenido impedimento alguno en mandarlo lejos. Bueno, una cosa más de la que tendrían que hablar cuando… llegara el momento.
—Me gustaría que pudieras checarme, señorita Sakura, el embarazo de una purasangre es una cosa poco regular, ya te imaginarás por qué. Agradezco que Kaname lidió con mi madre cuando estaba embarazada de mí porque no sabría cómo superar todos los cambios que he estado teniendo.
Y los que tendría que soportar durante los cinco años que duraba el embarazo de un vampiro sangre pura. Nueve meses de bochornos, achaques e incomodidad no se veían tan mal en comparación. Qué alivio ser humana.
—Me encantaría monitorearte, Yûki, pero será hasta después del baile —dijo Sakura sonriendo ante la expresión emocionada de la purasangre. Aunque se mantenía alejada de Sakura e Ino por precaución, Yûki se había mantenido en contacto con ellas haciendo lo imposible por asegurarse que estuvieran bien—. Si no es un problema, por supuesto.
—Si hay alguien a quien pueda confiarle la salud de mi esposa es a ti, Sakura —otorgó Kaname con una sonrisa amable.
Sakura había aprendido a no fiarse de su cara de ángel e impecables modales. Luego de descubrir todo lo que Kaname había hecho a Zero y a su familia, así como su trato hacia Seth, no podía fingir que estaba encantada con él. Su lado emocional fue dejado de lado en estos momentos para permitirle mostrar una adecuada cortesía hacia el vampiro, para evitar que sospechara.
—Gracias por la confianza, Kaname —dijo Sakura—. De hecho estaba interesada en ahondar en mis conocimientos de obstetricia desde antes de llegar aquí. Lady Tsunade me enseñó cosas básicas, pero nunca he estado inmersa en el tema o asistido a una mujer embarazada para saber más.
—¿Interesada? ¿Quieres tener hijos, señorita Sakura?
—Bueno, sí, es algo que me gustaría —confesó con una sonrisita anhelante. Sakura era hija única, lo que había sido un poco solitario. Quería que sus hijos jugaran y se procuraran y apoyaran entre sí—. Aún soy joven para eso, pero quiero estar preparada.
—Oh, créeme, una nunca está preparada —comentó Yûki—. Pero cuentas con Naruto y Sasuke para apoyarte, ¿ellos serán los padres, verdad?
—¿Eh?
Yûki no lo dijo con mala intención, sólo estaba basándose en lo que conocía sobre Sakura para hacer una suposición. Y no era descabellado considerando quién era Yûki y con quien se había casado, pero… tomó desprevenida a Sakura. La idea de que "tendría" hijos con ambos fue una bomba que le explotó en la cara y se sonrojó tanto que Kaname y Yûki temieron que se desmayara.
—¡EH! —exclamó sin importarle llamar la atención de los presentes. Meneó sus brazos con exageración, en un intento por hilar una frase coherente para defenderse—. ¡No es lo que piensas, señorita Yûki, ellos son mis amigos! ¡N-No es como si fueran inadecuados, serían excelentes padres!... Bueno, quizás Sasuke tendría que esforzarse, pero Naruto es natural en eso. ¡Eso no quiere decir que Sasuke sea una mala opción! ¡Y no es como si él fuera una opción, él ya sale con otra persona! Aunque no creo que Karin esté interesada en ser madre… dice que no quiere que sus hijos queden trastornados por tenerla a ella y a Sasuke como padres.
Sasuke quería que su clan renaciera, pero ése no era el sueño de Karin. La pelirroja revisaba y supervisaba las búsquedas e investigaciones de los laboratorios de Orochimaru y no tenía tiempo ni paciencia para niños. En cuanto a Naruto… Sai ya le había dicho lo que él sentía por ella, pero eso pasó hace muchos años y no estaba segura si Naruto seguía interesado. Sakura no podía corresponderle sin antes aclarar las cosas entre ellos. Si es que sucedía pasarían meses antes de tener una respuesta (y eso si primero salía del hoyo de confusión en el que su vida está metido en este momento).
—Te va a dar un sincope si sigues agitándote así, Haruno —intervino Zero poniéndole una mano en la cabeza.
—¡K-Kiryû! —ella le miró con ojos grandes de pez—. ¡Es que los embarazos entre mis amigos son para padres interesados!
—Suena a que tus amigos se han ofrecido como vientres de alquiler.
Sakura parpadeó, perpleja. Le tomó unos segundos procesar las palabras, los suficientes para recomponerse e intentar no imaginar a Naruto y Sasuke (y a Sai también, ¿por qué no?) con un vientre abultado y quejándose de dolores de espalda, pies hinchados y bochornos, exigiendo dulces y comidas raras por los antojos… la imagen le resultó insólita, pero no desagradable.
—¿Acabas de pensar lo que creo que estás pensando? —preguntó Zero al notar su repentino silencio y como sus ojos verdes brillaban con cierto sentimiento placentero—. Haruno, no.
—Uhm, pues no me des ideas, Kiryû —ella infló las mejillas, mirándole con reproche.
Yûki los contempló mientras sufría emociones complejas. Haber bebido la sangre de Zero en aquella ocasión la había puesto en una posición frágil. Hace cincuenta años había decidido entregarle su corazón a Kaname. Había sido una decisión difícil de la que no se había arrepentido… hasta ahora. La vida como hija del Clan Kuran y esposa del Rey de los Vampiros no era un idilio. Había tenido que aprender, a punta de grandes metidas de pata, sobre estructuras políticas y sociales, sobre discursos y presentaciones.
Si hubiera escogido a Zero, la vida sencilla, tranquila y cálida que Sayori había tenido con él, habría sido para ella. Y sería Yûki Kiryû, la esposa humana de Zero, y no Yûki Kuran, la esposa vampiro de su hermano.
"Él la mira como miraba a Sayori", luchó por no morderse los labios, por no dejar que la amargura se notara en su cara. Kaname estaba aquí y tendrían un hijo. No actuaría como una desalmada… pero era duro. Zero hablaba con Sakura con naturalidad, con confianza, y había respeto y admiración en cada una de sus palabras; algo que nunca tuvo con ella. "No, basta, tú misma lo quisiste así. Portándote despreocupadamente cuando sabías que estabas siendo egoísta".
El segundo combate se pospuso unos minutos más, cuando Yagari mencionó la posibilidad de convertir esto en un verdadero entrenamiento con lo que Ino no estuvo de acuerdo. Kaname había decidido intervenir para mediar la situación pese a que Sakura le aseguró que no era necesario.
—Aunque puedes interceder por Yagari —dijo Sakura mientras trataba de atar su largo cabello en una coleta—. Ino no perderá el control.
—Muy seguramente —cedió Kaname con una sonrisa, dándose la vuelta para dirigirse a donde Ino mantenía una postura erguida y firme ante las demandas de Toga.
—Toma, señorita Sakura —Yûki le dio una de las cintas con las que se había atado el cabello ese día. Ella no lo necesitaba tanto como ella—. Has dejado crecer tu cabello.
—¿Uh? Oh, es que no me ha dado tiempo de cortarlo. Han pasado muchos años desde que lo he tenido así de largo.
—Si lo dejaras crecer se vería muy hermoso.
—No lo había considerado —musitó tomando uno de los mechones con gesto apreciativo—, pero lo mantuve corto todo este tiempo para tener presente… mi camino ninja.
—¿Camino ninja? —repitió Yûki.
Sakura no respondió. Era como si de repente recordara algo sumamente importante.
—Para que pudieran mirar mi espalda, cuando yo fuera la que estuviera frente a ellos —murmuró. La verdad que la golpeó en la cara. Y su determinación… no había sido para ser útil para Naruto y Sasuke, sino para no tener que depender de su protección. Para valerse por sí misma.
—¿Señorita Sakura? —presionó Yûki.
Sakura movió la cabeza.
—Perdón, ¿decías?
—¿Estás preocupada por tu amiga, señorita Sakura? —la pregunta provino de Isaya, que había abandonado su lugar junto a Ino cuando no quiso intervenir en la discusión. Además quería alejarse de ella y de esas sensaciones que vinieron a él tan repentinamente por haberla conocido.
—Para nada, confío en Ino —respondió Sakura sin dudar. Agradeció internamente la intromisión de Isaya, no tenía ganas de explicarse a Zero y Yûki—. En este momento ella está a cargo de la misión.
Si Ino fingía llevar las riendas de la misión —de hecho, era así, pero nadie debía saber que las decisiones de Sakura también tenían peso—, tratarían a Sakura con menos cuidado. Creerían que no podía representarse a sí misma, que era inmadura y dependiente de lo que Ino quisiera hacer. Pero Sakura no había ganado su rango de jounnin por su poder, sino por su cerebro.
A veces una estrategia simple era la que mejor resultado daba.
—Ninjas, no, kunoichis —dijo Isaya meditando sobre el tema. A pesar de su edad no había escuchado sobre ninjas en su mundo. Oh, ciertamente existieron en las épocas antiguas, esas anteriores a la catástrofe climática, pero no eran nada parecidos a lo que eran Sakura e Ino—. Me temo que poco puedo ayudar a resolver este misterio.
—¡No hay necesidad, señor Isaya! —se apresuró a decir Sakura—. Ino y yo queremos averiguar lo que está pasando. Creíamos ser las únicas, pero… bueno, no es como que pudiéramos considerar la posibilidad. Los viajes entre mundos son algo inaudito de dónde venimos.
"Por supuesto, si no eres un Uchiha o un Ôtsutsuki".
—Mi abuelo no sobrevivió a la Era de Guerras entre Purasangres, así que no puedo constatar la veracidad de esta historia que mi padre me contó —informó Isaya—. Él me dijo que mi abuelo fue temido por su poder casi imbatible, y digo casi porque tal parece que existió una persona capaz de hacerlo temblar. Alguien llamada Chiyoko.
Sakura no conocía a nadie con ese nombre. No le había mentido a Yagari sobre eso, así que no entendía qué era lo que Isaya quería comprobar.
—Las habilidades de Chiyoko no fueron mencionadas, pero para que mi abuelo no olvidara su nombre tuvo que tratarse de una persona excepcional. Quizás un ninja.
—No hay chakra aquí —repuso Sakura no dejando ver nada a través de su sonrisa condescendiente. Isaya al fin entendió que no era sólo por su belleza que Kaien se enamoró de ella—. Creo que un ninja necesitaría mucho chakra para luchar contra un purasangre. Así que tal vez Chiyoko era una persona ingeniosa para dar pelea a su abuelo, señor Isaya.
Sí, ambas chicas le agradaban. Decidió que podía abandonar su pereza habitual y ayudarlas… al menos es lo que le habría dicho a Sakura si no hubiera notado la mirada de Kaname sobre él. Los ojos marrones del Rey lo atravesaron como dagas, una clara advertencia que se mantuviera alejado.
"Él ya ha decidido que es lo que quiere hacer", pero esa mirada también le confirmó a Isaya más de lo que había esperado descubrir. Tantos rumores… tenía que investigar antes de dar siquiera un paso. Pero no había demasiados purasangres viejos y mucha información estaba oculta o había sido destruida. ¿Con quién podría acudir para saber más?
"El Rey me ordenó que no me inmiscuya. Tendría que obedecer para evitar las consecuencias", pero ya había vivido lo suficiente hasta hartarse de su existencia. ¿Qué importaba si por fin le mataban?
La discusión entre Ino y Yagari terminó con la victoria de la kunoichi, como era de esperarse. Las multitudes se dispersaron a sus zonas correspondientes. La demostración se reanudaría en breve, cuando a Toga se le bajara el dolor de cabeza.
—Tu amiga es aterradora, Sakura. Una humana con tal dominio del lenguaje es inusual en nuestro mundo —comentó Kaname cuando se acercó a ella, a pesar de que Zero, Isaya y Yûki habían vuelto a sus asientos—. Ya entiendo tu plena confianza en ella.
—Ino es más que eso, Kaname —aseguró con afectuosidad—. La amo por lo que es, a pesar de lo que podrían considerarse defectos o debilidades.
—Me recuerdas a alguien. En ciertas cosas son totalmente diferentes, pero en esto son idénticas.
—¿Hablas de Yûki?
—No, mi esposa y tú son distintas. Yo hablo de alguien que conocí en mi juventud. Ella tenía una personalidad fuerte y decidida, y una elegancia en sus maneras que la hacían entrañable. Era mi mejor amiga.
—Lamento que hayas perdido una persona tan querida para ti —porque a Sakura no le pasó desapercibido la melancolía con la que los ojos de Kaname se colmaron. Puso una mano sobre su antebrazo para trasmitirle su apoyo.
—Sí, te pareces a ella —pero sólo en lo que acababa de decir, porque en lo demás… en lo demás Sakura y ella eran como el agua y el aceite. Ella nunca se habría menospreciado a sí misma de la manera en la que Sakura lo hacía consigo misma—, pero también a mí. Tú y yo somos iguales.
La tomó de la mano, pero sólo eso. Había demasiadas personas para permitirse más gestos. Ella no retrocedió, simplemente aguardó a que se explicara.
—No dudarías en sacrificarte por aquellos que te importan. Pero no tiene nada que ver con que los ames, sino porque tu vida te parece tan insignificante que renunciarías a ella por cualquier motivo.
La mueca de Sakura se transformó en una expresión de terror. Todo pareció volverse lento. El mundo perdió color. Respirar era difícil. Mantenerse de pie fue un ejercicio de pura voluntad.
Porque Kaname había dicho una verdad.
Y Sakura tendría que lidiar con las consecuencias de haber estado ignorando esa verdad.
Por haberse despreciado y valorado tan poco, que moriría con gusto por cualquier razón. Pues había tratado de ponerle fin a su vida cuando fue a su audiencia. Que sus creaciones fueron hechas con el propósito de incentivar una pelea contra ella (una pelea que no querría ganar). Que la llegada de Ino puso fin a sus planes.
Porque Sakura quería morir.
Y él lo había descubierto.
—El segundo combate está por empezar, Sakura —dijo Kaname con delicadeza, empujándola hacia la plataforma con suavidad. Sakura se movió como autómata hasta colocarse en su lugar.
Ino ya estaba ahí, estirando los brazos hacia los lados mientras dirigía unas palabras a Seth, Isamu, Chiasa y Nagi que se habían colocado cerca a pesar de los riesgos. Por eso no se dio cuenta del estado impactado de Sakura, por eso no pudo ver que algo estaba muy mal con ella en ese momento.
Yagari dio la señal de comienzo.
Ino lanzó una kunai.
Sakura observó el objeto acercarse y no lo detuvo.
La punta se clavó a la altura de su hombro. Sakura dio tres pasos hacia atrás. Los ojos de Ino se abrieron apresuradamente. El público jadeó…
La sangre brotó de la herida. Su irresistible aroma sobreponiéndose a la barrera inodora de la loción corporal.
Los segundos pasaron con una tensión insoportable. Los ojos de los vampiros eran rojos. Los cazadores, reclutas y veteranos, se alistaron.
Pero nadie se movió.
Cada mirada estaba sobre Sakura. La mujer no había gritado o apresurado a sanarse. Se mantenía quieta con la sangre manchándole la ropa. Ino se apresuró a llegar con ella, sólo para percatarse de la conmoción en sus ojos. Sakura había estado en una situación así antes, después de que Kakashi muriera, y lo que había sucedido luego no fue bueno.
—¡Kiryû, Yagari, evacuen a todos! —ordenó Ino iniciando una serie de sellos a la vez que retrocedía. Ante la duda de los cazadores, exclamó con más fuerza—. ¡HÁGANLO AHORA!
Quizás fue por la desesperación en su voz que ellos reaccionaron. Toga y Zero y la líder de los Katsuragi se apresuraron a evacuar a los presentes. Por fortuna Punta de Lanza colindaba con otra casa de cazadores, por lo que pudieron movilizarlos sin demora, incluso a los vampiros.
—¡Señorita shinobi! —ése era Seth, que se negó a irse y permaneció junto a Nagi, Isamu y Chiasa en el recinto—. ¿Qué es lo que le sucede a la señorita prefecta? ¿Qué puedo hacer para…?
—¡Váyanse ya! —exigió Ino sin quitar la vista de Sakura—. ¡No puedo explicárselos ahora!
Seth iba a insistir. Seth no se iría dejándolas atrás. Era como Naruto, después de todo. Pero antes que Ino pudiera pedírselo de nuevo, Kaname se encargó personalmente. Con su mano golpeó a Seth derribándolo al suelo.
—¡Kaname, no! —Yûki quiso interceder, pero Isaya la cargó y se la llevó pese a sus protestas.
—No te muevas, Nagisa —ordenó Kaname cuando el muchacho quiso auxiliar a su amigo—. Vete.
Nagi tembló. Indecisión en cada sacudida de su cuerpo. Su lealtad y su naturaleza puestas en juego por un Rey que no perdonaba.
—Nagisa Kain —intervino Chiasa. La mente tranquila en todo el caos. Ella miró al vampiro noble, pero no dispuso su atención lejos de Kaname—. Isamu y yo ayudaremos a Seth Shirabuki. Haz lo que te pidió Yamanaka.
Kaname habría sonreído ante la insolencia de esa niña. La pequeña cazadora no había reconocido su autoridad, sólo la de Ino y le había dado a Nagisa una salida segura que no comprometería su amistad con Seth (ya que Nagi confiaría la integridad de su amigo a esas dos, pero nunca a Kaname). Además de dotar a Seth de un escudo humano temporal.
Kuran dejó que la diminuta peste se salvara por este día. Tenía asuntos importantes con los que lidiar. Dirigió su mirada a la plataforma y esperó.
—Sakura —dijo Ino con la técnica ya lista en las manos.
Sin respuesta.
—¡Sakura Haruno! —tenía que hacerla reaccionar. Si Sakura se perdía en la neblina de su dolor, nunca tendría la oportunidad de recuperarse—. ¡Sakura!
Un parpadeó de esos ojos verdes. La señal que esperaba.
—¡Arte Ninja: Destrucción de Mentes! —gritó Ino. Sintió la tensión en el sello de sus manos, la prueba inequívoca de la resistencia que Sakura ejercía para liberarse—. ¡Sakura, soy yo, Ino! ¡Enfócate en mí y en mi voz!
—¡D-Déjame i-ir…! ¡Déjame en paz! —su chakra vibrando en confusión, miedo y desolación—. ¡Quiero que termine! ¡No quiero seguir! Ya no… ¡Ya no quiero ser un estorbo para nadie! ¡No quiero que me traten bien por lástima! ¡DÉJAME IR, INO, ESTO TIENE QUE TERMINAR!
—¡No voy a hacerlo! —replicó Ino con desesperación. No iba a dejar que la oscuridad la reclamara sin haber peleado. ¡La salvaría, sin importar lo que le costara!—. ¡NO PERMITIRÉ QUE TERMINES LAS COSAS DE ESTA MANERA!
Durante interminables minutos de estira y afloja, Ino flaqueó cuando el control de su chakra se debilitó por un segundo. Sakura se liberó y acumuló chakra en uno de sus puños. Impactó el piso hasta partirlo en pedazos.
Kaname, que era el único cercano, tuvo que utilizar una barrera psíquica para cubrirse. La mansión Katsuragi se derrumbó, al igual que la valla que la rodeaba. Sakura se arrojó contra Ino, envolviéndose en una pelea que nada tenía que ver con la de antes. En la que por fin quedó destruida la máscara de sonrisas fingidas de Haruno.
Cuando el polvo se disipó, Kaname vio a Ino todavía de pie volviendo a poner a Sakura bajo la influencia de su técnica, pero no estaba ilesa. Las marcas inequívocas de una pelea se mostraron en sus brazos, piernas y en cualquier parte en la que Sakura había logrado darle.
—¡Yamanaka, Haruno! —gritó Zero corriendo entre las ruinas. El único que había regresado a pesar de la destrucción. El único al que Ino podría acudir por apoyo.
No tenía demasiadas opciones y no iba a dejar que Kaname interviniera. ¿A qué podía recurrir para tranquilizarla? Los sedantes y venenos se habían perdido con la mesa de armamento y tratar de derribarla cuando Sakura seguía siendo más fuerte y ágil era un riesgo muy grande.
A menos que… usara eso. Seguramente Zero podía hacerlo. Después de todo, Hanabusa les había dicho que cualquier vampiro podía.
—¡Kiryû! —llamó Ino al cazador. Zero se irguió, su expresión le indicó a la kunoichi que la estaba escuchando—. Toga y Kaien dijeron que las celdas en la Asociación tienen hechizos de contención, ¿verdad? Voy a tener que usar una.
Zero no imaginaba cómo podría llegar allá dado que el aroma de la sangre, el de Sakura e Ino, era tan fuerte que sería difícil moverse sin llamar la atención. Punta de Lanza no estaba tan lejos de la Asociación, pero era una distancia considerable dadas las circunstancias.
—Y voy a necesitarte a ti —agregó Yamanaka respirando fuertemente. Estaba empezando a agotarse.
La sorpresa se dejó ver en la cara del cazador. Supo de inmediato lo que le estaba solicitando y la carga que estaba poniendo sobre sus hombros. A pesar de eso a Zero ni se le pasó por la cabeza negarse.
Él asintió.
Ino respiró con alivio, sus hombros se destensaron. Cambió la posición de sus manos y apuntó a Sakura.
—Arte Ninja: Cambio de Cuerpo y Mente.
Zero se movió velozmente para sostener a Ino cuando se vino de espaldas. Iba a pedir una explicación hasta que sintió que Sakura caminó hacia ellos. Cuando la miró Zero sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Esos podían ser los ojos verdes de Sakura, pero no su mirada.
—Usaré lo que me sobra de chakra para trasladarnos a la asociación. Activa el hechizo de contención. Ella te atacará en cuanto deshaga mi técnica, pero está cansada y estará confundida por el cambio de entorno. Sakura es muy susceptible, por eso no dudes en usarlas con todo lo que tengas —no le dio tiempo de decir más.
Ino formó otra serie de sellos, en menos de un parpadeo desaparecieron dejando atrás una nube de humo y hojas.
Ya no estaban en Punta de Lanza, sino en las celdas frías de la Asociación de Cazadores. A Zero le tomó unos segundos entenderlo, pero se obligó a enfocarse cuando Sakura (Ino) cayó sobre sus rodillas sosteniéndose el pecho. El cuerpo de Ino todavía estaba en sus brazos, por lo que tuvo cuidado de no dejarla caer al acercarse a la otra kunoichi.
—Descuida, es sólo… uff, sus heridas son la razón principal por la que no me gusta usar mi técnica de intercambio con ella. Duelen como el infierno.
Lo que hizo impresionante que Sakura pasara el día sin quejarse siquiera. Ino respiró y exhaló lentamente hasta que pudo ponerse de pie. Zero le imitó señalando hacia el final del pasillo para que lo siguiera. Nadie había notado que estaban ahí, lo que les daría tiempo para dejar todo listo.
Zero dejó el cuerpo de la kunoichi afuera al lado de la puerta mientras Ino entraba a la celda. Siguiendo con el plan, Ino rompió su técnica liberando su mente. Entonces, Zero activó el hechizo, ingresó y cerró la puerta.
Devuelta en su cuerpo, Ino hizo un esfuerzo por recuperar el aliento. La fatiga, la sensación residual del dolor de Sakura y el hecho de que no estaban en un lugar seguro habrían hecho que se doblegara si no tuviera una de las mentes más fuertes entre los shinobis. Realizó otra serie de sellos para colocar un genjutsu en el pasillo. Cualquiera que entrara no notaria que estaban allí.
"Con esto será suficiente por ahora", habría muchos problemas de los que encargarse. Por lo menos tenía la certeza que los cazadores resolverían unos cuantos y que ningún vampiro presente perdió la cabeza por el aroma de la sangre. Era un alivio.
Miró el largo pasillo frente a ella y respiró profundamente.
"Por favor, que esto funcione".
[+][+]
La oscuridad de la celda no obstaculizó la vista de Zero. La figura encorvada de Sakura, sentada en la cama dura, sosteniéndose la cabeza era lastimosa. No había nada de su fuerza y confianza ni de la tierna y amable sonrisa que podía mostrar… ¿pero no eran esas cosas sólo mentiras? Una muralla quebradiza para ocultar lo más íntimo de su alma, los pedazos de un corazón que había entregado todo a cambio de nada. La que estaba frente a él era la verdadera Sakura Haruno. La niña ingenua. La mujer rota. Y aun así había algo inquietantemente hermoso en ella.
Ino le había pedido ayuda, que lo necesitaba, pero no estaba seguro si era así. ¿Qué podía hacer que los otros no hubieran intentado ya? ¿Ino sólo quería que usara sus feromonas de vampiro?
Zero exhaló ásperamente.
No, Ino era una especialista en la mente. Seguro que ella se hubiera hecho cargo si alguna de sus técnicas hubiera servido. Pero se volvía confuso porque las feromonas sólo serían provocarían cierto tipo de reacción, una que podría hacer que Sakura se sintiera violentada y enfureciera.
O quizás podría hacer algo parecido a lo que hacía con Touma. Una compensación.
—Haruno —pronunció, circunspecto. Ella apenas le miró. Zero dio pasos lentos hacia ella, sabiendo que era inevitable que lo atacara si se sentía acorralada. Había visto el poder real de esas manos generosas, la destrucción de Punta de Lanza con un golpe—. ¿Sabes quién soy?
—¿Qué estúpida pregunta es ésa? —su voz sonando desapacible era algo que nunca creyó escuchar en ella. Incluso si estaba furiosa, Sakura mantenía un tono educado—. ¿Vas a colocarme sellos supresores y a encerrarme en esta celda?
—Eso es un no —comentó. Lentamente dejó fluir sus feromonas hasta llenar la celda con ellas. Zero no estaba cerca de ser tan diestro como Hanabusa o los otros vampiros, así que estaba alerta de cualquier reacción que se suscitara—. ¿Por qué crees que haría lo que me has dicho?
—¡No trates de fingir conmigo! ¡Te conozco bien, Sasuke! —gritó con impetuosidad. Su expresión era un estudio de furia inusual en ella—. ¿Por qué no mejor usas el maldito Tsukuyomi y acabas con esto? ¿No lo usaste aquella vez cuando… cuando…? —su voz se quebró. Sakura sacudió la cabeza, gruñó y se agarró el cabello de nuevo—. No, eso no sucedió. Sasuke me prometió que no lo haría otra vez. Pero él también prometió ayudarme a salvar al maestro Kakashi y lo dejó morir… Naruto… ¡Naruto me habría ayudado, pero él me dijo que no…! Yo… yo… Ellos me detuvieron, ¡eran mis amigos y me detuvieron y por eso fallé! No, ellos no tienen la culpa. Naruto y Sasuke no son culpables de mi ineptitud… tengo que ser útil, tengo que estar ahí para ayudarlos aunque no haya sido capaz de salvar al maestro Kakashi…
Unas manos grandes y ásperas se pusieron sobre las suyas. La presión que ejercieron detuvo su monólogo. Sakura se quedó quieta.
—Mírame, Haruno —pidió Zero. Ella temblaba, pero él sabía que no era consciente de eso. Sus ojos verdes bajaron, subieron, pero no hacia él.
—No… no hagas eso. No me ayudes. Soy un fiasco. No lo merezco.
—¿De qué estás huyendo? Si lo que llevas dentro, te seguirá a donde vayas.
—¡No estoy huyendo! ¿O sí? Yo… yo… ¡yo no lo sé! ¿Por qué no me dicen la verdad? —preguntó Sakura a nadie en particular—. ¡Odio que me traten como si no fuera mi culpa! Si tan sólo me hubiera esforzado más en entrenar, en entender, en averiguar… soy una estúpida por creer que los alcancé.
¿Entonces ella creía que le estaban mintiendo? ¿O tal vez ella tenía la razón y sus errores eran crímenes imperdonables? Zero no lo sabía. Sakura le había contado anécdotas de su juventud, recuerdos alegres teñidos de una ligera amargura, pero no toda su historia.
Sakura quería la verdad, pero para dársela… Zero tenía que ver su vida.
(Había prometido hacerlo cuando estuviera lista, que ella se lo pidiera como parte de su investigación).
Zero pasó saliva con dificultad. Su sed despertó de las profundidades con una fuerza jamás sentida. Su voluntad tuvo que imponerse para evitar morderla sólo porque quería.
(Aun así, sus colmillos se alargaron ansiosos).
Zero se agachó hasta que su boca llegó a su cuello. Soltó un suspiro para hacerle notar lo que haría. Ella ladeó la cabeza, más para verle que para darle acceso y Zero se negó siquiera a rozar la piel con sus colmillos hasta saber que tendría su permiso.
—Si quieres la verdad muéstrame quién eres, Sakura Haruno —dijo Zero. Sus feroces irises argentas se tornaron carmesíes y el efecto de sus feromonas había debilitado la resistencia de ella. El tenue sonrojo en sus mejillas era la prueba, pero más que hacerla ver hermosa, hizo que fuera grotesco y crudo. Porque esto era muy distinto a todas las veces que había mordido a alguien.
Ella trató de apartarse. Él no le dio la oportunidad. Iniciaron una lucha de fuerza en la que sus cuerpos chocaron, las manos soltaban o agarraban, la ropa se rasgaba. Moretones aparecían —y desaparecían en la piel de Zero—, gruñidos se atoraban en sus gargantas. Pero Zero no desistió hasta que ella se rindió. Hasta que Sakura se dio cuenta que era una batalla perdida y dejó su cuello expuesto (un símbolo de entrega o sumisión para los vampiros) a él.
—Te detesto —susurró Sakura en la cúspide de su debilidad, tratando de aferrarse a una voluntad que no sentía. Quedó atrapada por las manos de Zero, su cuerpo erguido contra el de él. Su fuerza la abandonó.
Sabiendo que podía ser momentáneo, el cazador vampiro agarró ambas muñecas con una mano, colocándolas abajo mientras su mano libre quitaba del camino los largos cabellos que le cubrían la parte derecha del cuello.
Entonces Zero la mordió.
Sus largos colmillos perforaron la cálida piel hasta sacar la anhelada sangre. El mundo del vampiro se convirtió en una brillante estela escarlata que lo cegó a toda percepción del exterior. ¡Era la sangre más deliciosa y exquisita que probara en la vida! ¡Y qué poder tenía! En el primer sorbo su cuerpo había sido sacudido por una oleada de intensa energía. Dulce y natural, y algo siniestra, así podría escribirlo, y quería más, más y más, hasta que pudiera estar satisfecho.
(Pero nunca lo estaría)
Pero con el poder, las memorias también vinieron a él.
Recuerdos que le golpearon con la precisión de un relámpago.
Cada sorbo de sangre venía un torbellino de imágenes en sucesión. Zero gruñó conforme las sensaciones, los sonidos y hasta los olores lo atraparon. Sujetó a la kunoichi en un abrazo mortal hasta tumbarla en la cama y colocarse sobre ella.
Sakura gimió con su cordura perdida entre el malestar y la pasión. Su cerebro era incapaz de leer las señales de sus nervios con claridad. Sus manos sólo pudieron aferrarse a los costados del vampiro mientras la devoraba sin reserva. Sus heridas dolieron como nunca, como si estuvieran vivas y conscientes de lo que estaba pasándole.
El contacto de las manos de Sakura trajo a Zero de vuelta de su frenesí. Se separó unos centímetros de su cuello, pujando por hallar su control de nuevo. Las paredes se agrietaron cuando el poder de su sangre se manifestó, pero a diferencia de sus habituales arranques, en éste Zero sintió que algo se reavivaba en su interior. Algo muy vivo, similar a cuando Sakura aplicaba su chakra sobre él.
Algo que produjo chispas a su alrededor.
Con su lengua sensibilizó el área de la mordida, para volver a clavar sus colmillos procurando usar los mismos orificios. Sakura jadeó y se arqueó colisionando su pecho contra el de Zero. Sus piernas se abrieron para permitir una cercanía que Zero tuvo que rechazar. Estaba haciendo esto para conocerla, no para aprovecharse de ella.
La sangre fluía en su boca, cálida y embriagadora, mostrándole lo que quería ver, lo que Sakura no se había atrevido a contar. Los pequeños pensamientos que ni siquiera se confesaba a sí misma, para escapar de su angustia y su deseo. Qué complicada y maravillosa criatura, tan dedicada y cariñosa, tan fuerte y frágil.
Un sollozo detuvo a Zero. El inconfundible aroma a lágrimas hizo que volviera el rostro hacia ella.
—Soy patética, ¿verdad? —hipó con gruesas lágrimas derramándose. Cubrió su boca con su mano para controlar el lloriqueo, pero sólo hizo que su imagen fuera más deplorable—. Lo has visto todo.
—Eras una niña, Haruno.
—Soy una kunoichi. No puedo comportarme como si mis errores no fueran graves.
—No lo son. Nunca lo fueron —replicó Zero obligándola a mirarlo. Le dolió ver a sus ojos verdes tan apagados. Sakura se había esforzado por aparentar estar bien, sonriendo para no preocupar a nadie, y pretendiendo que no estaba temerosa de lo que pensaran de ella. Cada momento durante su vida en el que fue consciente de lo que era y se esperaba de ella, se había comprometido a cumplir… pero no había sido suficiente para ella.
—¡No trates de disculpar mi estupidez!
—¿Estupidez, eh? —sonrió cruelmente. Apretó las muñecas de Sakura—. Dime, Haruno, ya que estás tan segura de que debiste ser más cauta y fuerte, ¿qué se supone que debía haber hecho yo cuando Shizuka Hiou llegó a mi casa y asesinó a mis padres? ¿Fui muy estúpido por abrir la puerta al sentir su presencia? ¿Fui incompetente por dejar que me mordiera? ¿Qué crees que pude haber hecho cuándo Kuran planeó todo para asegurarse de que su hermanita tendría un fiel perro guardián a su disposición?
—No es igual —insistió ella—. Eras sólo un niño…
—¡Es exactamente lo que estoy tratando de decirte! —espetó mostrando sus colmillos. Los restos de sangre manchando sus labios—. Te castigas por tus fracasos como si fueras la única que los ha tenido y aceptas la forma en que tus amigos te tratan porque crees que es lo que mereces. ¡Sasuke Uchiha se largó porque era imbécil, arrogante y estaba celoso del crecimiento de su único amigo! ¡Naruto Uzumaki pudo haber comprendido el dolor y la soledad de Sasuke, pero no estaba ni cerca de poder detenerlo por no entender por qué estaba tan aferrado en vengarse! ¡Kakashi Hatake tampoco estaba preparado para lidiar con los problemas de su equipo! ¡Dime qué parte de todo eso es culpa tuya! No eras la madre o la cuidadora de los tres para cargar con el peso de todo el maldito lío.
—Sé que no soy su madre, ¡yo jamás los he visto de esa manera!
—Sí que lo has hecho porque es más fácil para ti, ¿no es así? —y por como los ojos de Sakura se abrieron, Zero supo que había atinado—. Finges que estás para cuidarlos y apoyarlos para no tener que aceptar lo resentida que estás por lo que han hecho. Es todo un jodido drama que terminó de la peor manera y no puedes admitir que te sentiste traicionada cuando Naruto y Sasuke no pudieron detenerse cuando estabas en medio. No te importaba ser insignificante para los demás, pero si lo eras para ellos… sería insoportable para ti. Preferirías morir antes de perderlos de esa manera.
Sakura jadeó pasmada. Quiso escapar de la penetrante mirada de Zero, pero no podía siquiera reunir la fuerza para defenderse. Había sido desarmada y sus secretos puestos al descubierto frente a una persona desconocida. No era algo que quisiera que sucediera. Había luchado cuatro años por negarlo, por encubrir lo doloroso que era descubrir que no le importaba nada a sus mejores amigos. Tal vez ella no era la reencarnación de un alma antigua y poderosa como ellos, unidas por un juramento y forzadas a cumplir con un destino, pero había esperado que su sencillo yo bastara.
Apretó su boca hasta formar una línea muy delgada.
—Hace algunos meses estaba perdido y desesperado, Haruno —confesó Zero con una sonrisa derrotada—. Cuando mi esposa fue asesinada todo lo que aprendí de ella no significó nada para mí. Quería matar vampiros y maté a cientos de ellos sólo para aliviar la culpa por no haber podido protegerla.
—Si empiezas a decir una tontería como "yo antes era como tú", te mataré. ¿Crees que todo se arreglará si me dices los similares que son nuestras situaciones?
—No haría tal cosa, y no soy quien para decirle a alguien cómo resolver sus conflictos —espetó el cazador—. Me cerré a todo tipo de contacto y traté de convencerme que era lo correcto, que para cuidar lo último valioso que me quedaba debía seguir ese camino durante tres años. Y habría continuado de no ser por ti. Gracias a ti recordé lo que había olvidado.
—No me des crédito por lo que lograste por ti mismo, Kiryû.
—Lo más importante es siempre creer en uno mismo, pero una pequeña ayuda de los demás es una bendición —recitó Zero.
—¿Palabras de la señorita Sayori?
—Ellas las aprendió de su abuelo, pero sí son de ella —se levantó trayendo a Sakura consigo hasta quedar sentados en la cama. Ella se mantenía recelosa, pero al menos se mostraba receptiva a escucharlo—. Y si alguien tiene que comenzar a tomar crédito por sus decisiones eres tú.
—En este momento, no siento que pueda hacerlo. Creí haber reunido valor, pero con lo que pasó…
—Bueno, una vez que tocamos fondo, nos abrimos a los cambios más grandes —colocó una mano sobre su hombro y le mostró su mejor sonrisa. Todo un desastre considerando que tenía la boca manchada de sangre—. Y sí, también son palabras de mi esposa.
—Es fácil para ti decirlo. No acabas de provocar un incidente mayor —dijo Sakura. Dobló sus piernas sobre la cama y las abrazó hacia su pecho. Pudo recordar con horror cada minuto del caos que había creado. Tendría que enfrentarlo. Tenía que ser fuerte, pero estaba harta. Estaba física y mentalmente agotada, y quería quedarse encerrada para siempre. Aquí estaba bien. Aquí nadie… nadie…
"¿De qué estás huyendo? Si lo que llevas dentro, te seguirá a donde vayas."
—Tengo que volver, ¿verdad? —preguntó en un susurro.
—¿Es lo que quieres?
—No —respondió con sinceridad—, pero aceptaré la responsabilidad y pagaré lo que tenga que pagar.
Cuando se paró para enderezarse, sus piernas flaquearon. Zero la sostuvo entre sus brazos, notando la debilidad en la que había quedado su cuerpo. Era evidente que la pelea la había agotado. Él temió que las heridas se abrieran, pero el aroma de sangre no se intensificó.
—Bebiste mucho —acusó la chica. Zero lució entre acongojado y avergonzado.
—Perdón… rompí mi promesa —le dijo—. Descansa un rato. La primera vez que un vampiro te muerde puede ser difícil
Sakura negó con la cabeza, insistiendo en pararse. Zero la sostuvo por los hombros.
—No le harás bien a nadie si te desmayas porque te falta energía —insistió.
—Estaré bien con una píldora de soldado —repuso ella—. ¿Dónde está Ino?
—Afuera, vigilando.
Sakura asintió dando pasos torpes hacia la salida, rechazando la ayuda de Zero. Usó la pared para apoyarse mientras Zero deshizo el hechizo de contención (tendría que asegurarse de eliminar todo rastro del aroma de sangre, así como de sus presencias en la celda) y se limpió la boca mientras Sakura salió para encontrarse con Ino.
Las kunoichis se miraron de frente y en silencio por unos instantes. Sakura no estaba preparada para explicar lo que le había sucedido, pero Ino era la responsable de la misión y como tal le debía decir todo lo que fuera pertinente.
—Ino, yo…
—No digas nada, frente de marquesina —musitó Yamanaka salvando la distancia para abrazarla. El cuerpo de Sakura se tensó, indeciso por el contacto, pero Ino no lo tomó a mal y no se alejó—. Hay cosas de las que tenemos que hablar, pero por ahora me alegro que hayas vuelto a ser tú. ¿Estás bien? ¿Estás herida?
—Ésas son mis preguntas —dijo Sakura cediendo al confort de los brazos de su mejor amiga—. Te curaré enseguida.
—Sabes que no lo necesito —le dio un golpecito en la frente cuando se separaron—. Tus golpes no me fracturaron nada y ya arreglé los rasguños que me hiciste. A quien deberías curar es a ti. La sangre en tu cuello dará mucho de qué hablar si la notan cuando volvamos.
Sakura se apresuró a cerrar las perforaciones y a limpiar los restos de sangre, preguntándole a Zero cuando terminó para asegurarse que nadie podría saber lo que sucedió. Zero asintió aunque estaba más atento a la reacción que Ino podría tener al enterarse de lo que había hecho. Después de todo, ella habría esperado que sólo usara sus feromonas, y si consideraba que se aprovechó de la situación para beber la sangre de Sakura, no tenía dudas que se desharía de él sin importar si ayudó a Sakura a volver en sí. Pero Ino no hizo nada y sólo le entregó a Sakura una píldora.
—Nos llevaré de regreso a Punta de Lanza —dijo Ino ya preparándose para usar su técnica de trasladación, pero Zero la detuvo.
—Si la situación se pone fea, necesitarás todo el chakra que tengas para escapar.
—¿Qué sugieres entonces, Kiryû? Porque no voy a salir de la asociación por la puerta del frente para que todos se enteren que Sakura burló sus hechizos de seguridad y yo envié a los tigres de tinta a investigar su estructura.
—¿Averiguaron tan pronto cómo usar los hechizos? —cuestionó con un toque de incredulidad. Ellas le miraron como si fuera idiota y Zero se prometió que sería la última vez que las trataría así—. Entonces, la teoría de que nuestros hechizos partieron de su ninjutsu es cierta.
—Hay ciertas diferencias, pero sí —asintió Sakura—. Te lo contaré después, Kiryû. Ahora debemos volver.
—Por aquí —ordenó Zero saliendo al corredor principal que conectaba el resto de pasillos con celdas especiales en un intricado laberinto. Estaba apenas iluminado por unas pocas antorchas y apestaba a humedad y encierro. Zero se movía sabiendo exactamente a donde iba. Las chicas le siguieron de cerca, sus pasos ni siquiera resonaban en el piso de cemento—. La entrada que usaremos sólo los Kiryû podemos usarla. Este edificio fue diseñado por uno de mis ancestros. Sus secretos han permanecido guardados por mi familia durante generaciones.
Dicha entrada se localizaba en la parte interna del corredor principal, donde los ladrillos habían sido desplazados por roca rudimentaria. Zero puso su mano sobre la superficie activando un sello cuya encriptación le recordó a Sakura unos símbolos que había visto en uno de los escondites de Orochimaru…
La roca se abrió a un camino largo, mejor iluminado y con un mejor olor.
—La asociación se conecta con cada casa en la cercanía —informó Zero—. No saldremos exactamente en Punta de Lanza, sino en la residencia de los Kamado que está a cien metros de donde evacuamos a los asistentes.
—¿Conoces a cada familia de cazadores? —preguntó Ino.
—Es parte de mi deber. Mi familia pocas veces permitió que su sangre se distribuyera a través de su descendencia femenina. Cada caso está registrado por el jefe de clan y se hace un seguimiento para impedir que cualquiera acceda a nuestra sangre. En mi opinión es una reverenda estupidez. Los Kiryû no somos diferentes a otras familias y mis ancestros sólo eran paranoicos. En la actualidad sólo los Katsuragi y los Takamiya poseen vínculos por sangre con los Kiryû.
—¿Eres pariente de Kaito?
—Primos en sexto grado. Él es el único que queda del clan Takamiya, y la mujer pelirroja también es la última de los Katsuragi. Cuando ella muera, Punta de Lanza pasará a las manos de una sobrina suya, descendiente de una línea de sangre que no contiene el linaje Kiryû.
—Ya veo, entonces eres como un vigilante —reflexionó Ino. Caminaban en el largo espacio. Era una maravilla que el camino estuviera despejado, sin indicios de estar descuidado por el paso de los años—. Tu deber terminará en cuanto Kaito y esa mujer fallezcan.
—Quizás, no me molesta ser un vigilante —dijo sin quitar la vista del frente. El camino se había inclinado haciéndole saber que estaban por llegar a la superficie. Tenía dudas sobre dejar que Sakura e Ino volvieran. Yagari y Kuran podrían tomarse el episodio como un ataque y decidir que eran peligrosas y que tenían que ser encerradas. Hasta ahora, era el único que sabía que las dos estaban en un estado debilitado (aunque desconocía el motivo) y no podrían huir con facilidad con dos purasangres y un montón de cazadores en el área. Que él ayudara no haría la diferencia—-. Ya casi llegamos. ¿Cuántas armas les quedan?
—Hemos guardado algunos sellos explosivos, kunai y shuriken —reportó Ino.
—Será suficiente —asintió Sakura—. Mi superior en ANBU me enseñó a armar una trampa rápida con eso. Nos dejaría sin armamento, pero nos dará tiempo para huir y borrar nuestro rastro. Hay varios puntos en la ciudad donde podremos reunir suministros y botellas de loción corporal.
—¿ANBU? —inquirió Zero. Habían llegado al final del pasillo, y justo como al principio, abrió la salida usando un sello—. No eres un chunnin como dijiste.
—ANBU es un grupo de ninjas de elite que trabajan bajo órdenes directas del Hokage —informó Sakura—. Trabajé un año con ellos antes que Naruto decidiera que mis habilidades servirían mejor en otro lado. Me he convertido en la encargada de misiones de diplomacia y de intercambio de información entre el Hokage y el Señor Feudal.
—Y yo soy un jounnin especialista y líder del Clan Yamanaka —agregó Ino—. Pero no te fíes de esto, Kiryû, no estamos en la mejor condición. Tal vez necesitemos que cubras la retaguardia, ¿estás de acuerdo con eso?
—He estado de su lado desde que me negué a contarle al maestro Yagari y a Cross todo lo que me han dicho y lo que me han pedido —confesó Zero con resignación—. Seré tildado de traidor por los más radicales, pero no me interesa.
—Perdón por meterte en problemas, Kiryû —dijo Sakura poniéndole una mano sobre el hombro— y gracias por todo.
Él tocó su mano y le mostró una pequeña sonrisa conciliadora.
—No tienes que disculparte o agradecerme, Haruno, lo hago porque quiero hacerlo. Te apoyaré si lo necesitas. Lo juro por mi vida.
[+][+]
En cuanto se le informó sobre lo que sucedió en Punta de Lanza, Kaien se había apresurado en ir.
Halló un escenario de pesadilla.
La casa Katsuragi completamente destruida. La zona acordonada pues las calles aledañas fueron perjudicadas. Tal vez lo único en control eran los reclutas y los estudiantes vampiros, que habían sido colocados en una zona segura y aguardaban en silencio al final de este episodio; de acuerdo con el primer reporte, Sakura fue herida por una kunai, por lo que Kaien había temido encontrar una masacre, pero si bien los vampiros tenían los ojos rojos ninguno había atacado a ningún humano (una prueba inequívoca de que el esfuerzo de Sakura e Ino por mantener la paz no había sido en vano) y los reclutas, al ver que ellos no eran una amenaza, se negaron a tratarlos como lo hacían los cazadores veteranos.
Lo que estaba preocupando a Kaien era el silencio de Kaname y Toga. Ambos se mantuvieron alejados de sus preguntas, dedicados a sus propios pensamientos. La intervención de Isaya no ayudó a calmar la preocupación de Cross, que ya estaba preparándose para lo peor conforme Isaya le aclaraba los detalles que le habían sido omitidos.
—¿Cosas extrañas? —repitió Kaien hacia Isaya. El viejo vampiro aparentó desinterés ante el descubrimiento de un cazador al revisar los escombros—. ¿Kaname y Toga creen que tiene que ver con Sakura e Ino? ¡Eso es imposible! Ninguna había pisado Punta de Lanza antes de este día.
Yûki, que estaba junto a los hombres, asintió como para dar confiabilidad a sus palabras.
—No estoy acusándolas, mi querido amigo —puntualizó Isaya, imperturbable, pero no negó la acusación a Kuran y Yagari. Había sido inesperado como para no sospechar—. Por ahora, ambos están esperando a que vuelvan… si es que lo hacen. Afortunadamente nadie salió herido. La líder de los Katsuragi está más preocupada por despejar el área y poder descifrar los símbolos ocultos debajo de las ruinas. Ella no sabía que estaban ahí hasta que el golpe de la señorita Sakura destruyó la roca que los cubría. Ha enviado a buscar los registros de remodelación a la asociación, para verificar si estaban antes de que ella se convirtiera en la jefa de su familia.
—¿Tú qué piensas, Isaya? —preguntó Kaien.
Isaya le miró con sus ojos azules inescrutables. No era la primera vez en su vida en la que se realizaba un descubrimiento que predecía futuros conflictos y tensiones, pero entendió que la magnitud de esto llegaría más allá del límite de este mundo, y por lo tanto, no era un asunto cualquiera.
—¡Han vuelto! —gritó Isamu alertando a todos.
Kaien se movilizó de prisa, para ser el primero en defenderlos. Pero algo increíble ocurrió en cuanto Kaien dio el primer paso. Los reclutas y los vampiros corrieron más rápido, rodeando a los recién llegados. No para atacarlos, no para tratarlos como criminales, sino para convertirse en la línea de defensa contra Kaname y Toga. Kaien no supo qué era más asombroso, si eso o la cara de sorpresa de ambos hombres ante la situación.
"Ellas se han ganado su lealtad", dedujo el Vampiro sin Colmillos, cautivado por lo que veía. Cazadores y vampiros uniéndose por una causa común: proteger a las mujeres que les habían dado tanto. "No dejarán que nadie les haga daño".
Pudo haber chillado de puro regocijo si no hubiera pensando en las consecuencias que este acto provocaría. De momento pretendió que Kaname lo dejaría pasar y que Toga no pensaría en una posible rebelión de sus cazadores más jóvenes.
—No estamos aquí para causar más daños, Rey Kuran, presidente Yagari —Sakura habló con volumen fuerte y voz decidida. Levantó ambas manos para mostrar que estaba desarmada y se abrió paso por el escudo de personas con Ino y Zero siguiéndole de cerca—. He cometido una falta grave y aceptaré hacer lo sea que decidan conveniente. Mi compañera Ino Yamanaka trató de detenerme y pidió asistencia a Zero Kiryû para llevarme a un sitio neutral para tranquilizarme. Ellos no han hecho nada que sea punible, así que no deben ser juzgados.
—Eso no lo decides tú ni ellos, kunoichi —espetó Yagari fumando un cigarrillo—. Los tres están bajo arresto, serán puestos en celdas de contención hasta que se haga la investigación pertinente. Sus pertenencias volverán a ser incautadas. Si esto llega un tribunal, el juicio se llevará a cabo en un lugar neutral y podrán pedir un abogado.
—Está bien —aceptó antes que Ino pudiera intervenir. Sakura intercambió una mirada con ella para hacerle saber que estaba de acuerdo con esto. Escapar era un plan de emergencia, no su objetivo principal—. Sin embargo, exijo un abogado que nos asesore desde el principio para conocer nuestros derechos y los cargos por los que se nos acusará, así como para nombrar a quien estará a cargo de nuestro laboratorio y proyectos en nuestra ausencia.
—Lo tendrán —aseguró Kaname—. Lo fundamental es entender lo que provocó todo esto. No es algo personal.
—Lo entendemos, Rey Kuran —respondió Sakura sin emoción alguna, como si antes no hubiera colapsado por las palabras de Kaname. ¿Habría batallado para reunir valor para enfrentarlo? ¿O sólo era parte de su entrenamiento como ninja? Kaname estaba deseoso de averiguar más. No había mentido al decir que se parecían y lo que quería de ella era saber si terminaría como él.
Grilletes especiales fueron colocados en las muñecas de Sakura, Ino y Zero. Una escolta compuesta por cazadores veteranos los condujo caminando de vuelta a la Asociación de Cazadores (después se les llevaría a otro lugar que fuera un punto intermedio para cazadores y vampiros). Conforme caminaban, Sakura miró cuidadosamente a su alrededor. El daño era considerable, pero sabía que no era nada si hubiera tenido plenitud de su poder. Vio a un grupo de personas encargándose de quitar los escombros y parpadeó dos veces cuando algo en el suelo llamó su atención.
El cazador detrás de ella la empujó cuando dejó de avanzar.
Sakura se reprimió de decir una grosería y continuó su camino, pensando en lo que había visto. Conocía esos símbolos. Los había visto cuando Karin les mostró uno de los escondites de Orochimaru a ella y Tenten, y muchas otras veces cuando revisaba los pergaminos escritos por la abuela de Tsunade, Lady Mito Uzumaki.
"Sellos de liberación", justo como los que usaban los de Uzushio. Sakura tenía una mente prodigiosa, quizás no como la de Shikamaru, pero sin duda era perspicaz. Si se le daban las pistas correctas podía resolver cualquier acertijo. "Sirven para deshabilitar otras técnicas de sellado. Si es así significa que los ninjas que vinieron aquí eran expertos en el tema… igual que los Uzumaki. ¿Será posible eso? ¿Cómo fue que vinieron a este mundo? Si el flujo de chakra no existe… quiere decir que fue sellado. ¿Los Uzumaki vinieron aquí para escapar de la persecución en nuestro mundo?... eso quiere decir que todo este tiempo no se trataba solamente de un portal. Si queremos regresar, tenemos que deshacernos del sello".
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¡Fin del capítulo! Ah, verga, ya hice una mención al M-preg… no me voy a quitar esa vaina de la cabeza hasta que la escriba ja, ja, ja. Lo veo posible, digo, si en el mundo shinobi se puede revivir a los muertos, ¿por qué no hacer que los hombres se embaracen?
En los sucesos del examen chunnin, el camino ninja de Sakura fue ser fuerte para no quedarse atrás, para que Naruto y Sasuke fueran los que vieran su espalda. Una meta para fortalecerse a sí misma. Sin embargo, dicha meta se transformó en un camino para servir a los demás, para darles apoyo, convirtiéndose en alguien por y para otros. No por ella misma.
Por eso estaba tan sorprendida al recordarlo. Porque de donde está ahora a donde estuvo alguna vez hubo un chingo de cambios.
El colapso de Sakura tuvo muchas causas. Las escenas con Takuma y Senri, la conversación con Ruka, sus propias reflexiones sobre lo que ha sucedido en su vida, y para rematar Kaname le dijo directamente, cuando su equilibro mental era frágil, que daría la vida por sus amigos para esconder las ganas que tenía de morirse.
Como verán, Ino y Sakura estaban en desventaja. El mundo sin chakra les hace desgastar sus propias reservas, las que tienen en el cuerpo. Ino no podía usar sus técnicas libremente por varias razones: si se trasladaba al cuerpo de Sakura, el suyo quedaría expuesto y sería contraproducente. El trauma de Sakura no es algo con lo que sea sencillo tratar incluso siendo una Yamanaka, porque la propia Sakura ha demostrado ser capaz de liberarse de su técnica. Además, el estado de las heridas de Sakura dificulta para Ino concentrarse a largo plazo.
Por eso recurrió a Zero. Porque Sakura no lo vería como una amenaza. Las feromonas también tuvieron que ver, pero Zero no las usó para excitarla, sino para distraerla y la mordió para ver sus recuerdos y poder entender por qué era tan difícil convencerla.
En la versión anterior, la primera vez que Zero mordió a Sakura fue muy distinta, y con eso había descubierto que el chakra ayudaba a ocultar las memorias de los ninjas. Cambié eso para no convertir todo el capítulo en recuento de todo lo que Sakura ha vivido.
Además que, al tomar sangre de shinobi, y siendo quien es, Zero sufrirá un cambio en su propio cuerpo.
La frase de Zero: "¿De qué estás huyendo? Si lo que llevas dentro, te seguirá a donde vayas", es de un autor desconocido. Como antes, si alguien conoce a quien pertenece que me lo haga saber.
"Lo más importante es siempre creer en uno mismo, pero una pequeña ayuda de los demás es una bendición", es una frase del tío Iroh porque creo firmemente que todos deberían conocer un poco su sabiduría.
"Una vez que tocamos fondo, nos abrimos a los cambios más grandes" es del avatar Aang hacia Korra.
Sakura es inteligente, según Kishimoto, pero a lo que vemos en el manga… como que parece una mentira. Neta, no puedes decir que tu personaje es listo si no haces que sea vea listo. Por esto Sakura no cumplió el papel de protagonista femenina y le fue regalado a Hinata (que tampoco hizo la gran cosa, pero como a los fans les gustaba más, cualquier cosa que hizo fue glorificada). Estuve en una profunda meditación sobre esto: lo que Kishimoto planeó para su obra vs lo que terminó haciendo, además de las entrevistas que ha dado que revelan los cambios en su perspectiva así como lo que tiene que decir para darle sentido a su final. No es fácil ser el creador de una de la historias más conocidas en el mundo del manga, y tampoco es fácil escribir una protagonista femenina cuando no sabes cómo desarrollarla a partir de las características que le diste. Sakura es egoísta, pero eso es precisamente lo que me gusta de ella, que no es agradable, que no es el modelo perfecto a seguir sino una persona cualquiera, con un montón de prejuicios y metidas de pata, y un chingo de inconvenientes que enfrentar para estar a la par de dos compañeros que nacieron con un destino ya fijado, con grandes poderes a su alcance y con todo el poder del guion de su lado; llega a superarse en algunas cosas, pero al final, por la misma falta de dirección de Kishimoto y lo que sus editores pudieron haber influenciado, terminó siendo un personaje que se quedó en medio y por eso fue tan fácilmente relegado en The Last y en Boruto.
En pocas palabras a Sakura le quedó grande el papel de protagonista.
Fuck. Lamento esa biblia, pero si no lo sublimo luego sale algo peor ja, ja, ja. Mejor ni hablo de las ships que quedaron y del concepto de amor que manejan Kishimoto y su equipo, así como algunos fans (me dan miedo, y por paz mental, pienso que sólo lo aplican al shippear. Ojalá).
Así como Kishimoto tiene favoritismo con los Uchiha, yo los tengo con los Uzumaki y los Senju. Por eso aquí los mencionó mucho, porque merecen mucho amor (y porque el hombre los creó casi hasta el mero final. Kishi, sé que nunca me leerás, pero no mames. Tus personajes merecen algo mejor que una mera mención).
Nos leemos en el siguiente capítulo.
