¡Ohayo, friggs! Originalmente no habría un baile ni una pelea entre Sakura e Ino que desencadenara su episodio psicótico, pero me doy cuenta que faltó drama en la versión no editada. En todo caso, me agrada que ésta se diferencie tanto de la anterior. Debido a esto el número de capítulos ha superado al original, es decir, éste iba a ser el capítulo nueve, pero eso ya no es posible. En resumen, este capítulo será el onceavo. No creo que sea confuso ya que al final el contenido cambió hace mucho.

En la nota inicial del capítulo nueve de la versión anterior había expresado mi disgusto ante el final de Naruto. Luego de tantos años mi opinión no ha cambiado. Kishimoto cedió ante sus editores y los fans, y él se hartó de su obra (y no lo culpó). Y para los que digan que "Tenía todo planeado", hay un putero de evidencia que rechaza esa afirmación.

Desde el arco de Pain (muy bueno, pero no resolvió el conflicto ni desarrolló el mundo shinobi que se creó), todo se fue a pique, y salvo la aparición de Madara "Quiero-que-me-ahorques-viejo-sabroso" Uchiha, el arco de la guerra fue una pavada (y ni se diga de Kaguya y los Ôtsutsuki).

Ni hablar de The Last… wey, tuvieron que hacer una película que contradijo un montón de cosas canónicas para construir las bases de la pareja principal. ¿Qué no se supone que con lo que ya tenían en el manga y en el anime bastaba para intuir que Naruto y Hinata terminarían juntos? Y ni se diga del SasuSaku… ¿se vale decir que las veces que Sasuke intentó matar a Sakura o la trató mal también son momentos de la pareja? ¿O sólo los bonitos cuentan? Me gusta shippear las parejas complicadas cuando su dinámica abusiva, violenta y desigual es reconocida y se señala como tal y no se dulcifica como algo normal (las parejas deben superar obstáculos, pero creo firmemente que no se incluyen los intentos de asesinato). Pero éste no es el caso en esta ship.

Por lo tanto, me deslindo del final. La verdad que no hay nada rescatable.


[+][+]

Noche XI

Soy como tú

"Lo más valiente que he hecho fue continuar con mi vida cuando quería morir".

—Juliette Lewis.

[+][+]


Ino detectó el sonido de pasos lejanos señalando el cambio de turno. Cada doce horas se rotaban los guardias que habían colocado para vigilar a los tres prisioneros en las celdas. Los grilletes de supresión comprometían su ya de por sí afectada capacidad sensorial, por lo que no pudo percibir si Sakura y Zero todavía estaban en las celdas en el otro corredor para evitar que estuvieran cerca para planear algo.

"Bueno, están haciendo lo que pueden", concedió Ino respirando hondamente. El aroma húmedo ya no era irritante y había podido calcular los días que llevaban encerrados con los cambios de guardia. "Uhm, si supieran quién soy en Konoha habrían hecho algo mejor que esto".

Ino lo encontraba entretenido porque si estuviera a cargo del proceso de interrogación y tortura, habría conseguido que el vampiro prisionero hablara al primer intento y evaluado correctamente qué método emplear para quebrantar a alguien como ella. Mantenerla en aislamiento con escasa comida y agua no era para nada un reto.

Ino había pasado los últimos tres días pensando en varias estrategias de escape en caso de ser necesario, así como lo que podría significar la mirada meditativa de Sakura en cuanto vio los símbolos escritos entre los escombros. Su amiga cerebrito era buena en este tipo de cosas. Por eso Naruto le había encargado que acompañara a Karin a las misiones de infiltración a las guaridas de Orochimaru. Detrás de su gran frente, el cerebro de Sakura era capaz de almacenar grandes cantidades de datos. No dudaba que ya estuviera pensando sobre esto, y quizás compartiendo sus ideas con Zero (estaba segura que si los pusieron juntos fue por Kaien, quien no dejaría sola a Sakura por temor a que sus heridas se abrieran debido al cansancio).

Ino devolvió su atención a su ejercicio de meditación. Moldear chakra se estaba convirtiendo en una tarea difícil y tediosa, ya que su reserva estaba usándose al máximo. De no ser porque había entrenado su manejo de chakra durante sus clases con Tsunade estaría desgastándose rápidamente, aunque eso no significaría nada para el control de su mente y emociones (lo dificultaría, pero eso era todo).

(Tal vez eso era lo que había hecho que se alejara de las personas. A nadie le gustaba una persona inmutable, una persona que no pareciera una persona).

Porque Ino era una muralla impenetrable, un océano oscuro y profundo, un escudo y una lanza. Siempre eficaz y lista para llegar al fondo de cualquier misterio. Ino, la que por ganar control y poder, perdió parte de su alma.

(Tal vez por eso no había intentado intervenir con Sakura hasta ahora. Ino tampoco había salido indemne).

Claridad y control, los principios que Ibiki le enseñó al principio de su tutela. El primero para no olvidar quién era y para analizar la situación y lo segundo el resultado de dominar el primero. Voluntad y flexibilidad, agregados por Shikamaru cuando temió estarla perdiendo; Shikamaru estuvo acompañándola durante el entrenamiento cuando sus nuevas responsabilidades como consejero del Hokage y líder del Clan Nara le daban tiempo.

"Las cosas que perdimos fueron demasiadas para niños como nosotros", dijo Shikamaru prendiendo un cigarrillo. En los últimos dos años había desarrollado el hábito, y aunque aseguraba que seguía odiando el humo, fumaba dos cada vez que se reunían para ponerse al día con sus vidas. "Pero tenemos que continuar, para llevar la Voluntad de Fuego a las siguientes generaciones".

Las únicas veces que no fumaba era cuando visitaban a Kurenai y a Mirai. En esas ocasiones los ojos oscuros de su amigo dejaban entrever el pesar y el dolor de tener que vivir cuando otros a los que quería ya no estaban aquí. Shikamaru había tenido un duelo corto, no por eso menos duro. La diferencia residía en cómo lo había resuelto, en aceptar que nunca más habría Ino-Shika-Chou ni tardes jugando shoji con Shikaku Nara. La pequeña Mirai tuvo mucho que ver. La dulce niña de ojos carmesíes y sonrisas resplandecientes que llamaba tíos a los sobrevivientes de los Once de Konoha y pasaba algunas tardes jugando a trabajar en la oficina con Shikamaru y Naruto, para darles a ambos un recordatorio de lo que buscaron proteger cuando pelearon en la guerra.

El chirrido de la puerta de su sección de celdas indicó a Ino que creían que ya estaba en un estado adecuado para interrogarla. Ella no mostró cambio alguno en su expresión y posición, continuó moldeando su chakra.

—Hola, señorita Ino —saludó Kaien sin revelar si era de día o noche. Su sonrisa sutil le indicó a Ino que estaba ahí por voluntad propia, ya que Cross no era tan diestro en ocultar sus intenciones como creía. A su lado estaba Isaya vestido con un atuendo más sobrio que el que se había puesto la primera vez que lo conoció—. Esto es una visita extraoficial. No tengo intenciones de agravar su situación así que esto es un secreto que tendremos que guardar discretamente.

—¿Por qué habría de confiar en ti, Kaien Cross? —espetó Ino. Por supuesto, ya había estudiado la manera en qué pensaba y actuaba, sus motivos y propósitos, por lo que lo mejor era pretender que no le creía, ya que eso era lo que esperaría de ella—. También eres amigo de Toga Yagari, ¿cómo sé que esto no es un favor hacía él disfrazado de otra cosa?

—Me conoces, Ino Yamanaka, y sabes por qué no lo haría.

"Claramente", sin embargo, no se fiaba de él. Takuma Ichijou había demostrado que su amor por su mejor amiga no lo había detenido de usar sus feromonas para manipularla. Kaien podía estar esperando alguna retribución (aunque la posibilidad era remota, admitió). Ino se esforzó por aparentar relajarse, pero no abandonó su lugar en la incómoda cama.

Kaien suspiró con tranquilidad, creyendo que el silencio de Ino significaba aceptación.

—Tendrán hasta el siguiente cambio de guardia para hablar —indicó Cross a Ino e Isaya, dándoles un asentimiento para despedirse de ellos sin agregar otra cosa. Se dio la vuelta y cerró la puerta. El sonido de sus pasos alejándose hizo eco en las mazmorras.

"Cuarenta y tres pasos. Él salió de las celdas", lo que significaba que no estaba aquí para hablar con Sakura. Era posible que le permitieran esta reunión como un favor. Después de todo, Kaien era un cazador legendario, no sería difícil que tuviera privilegios y él había dejado en claro que no lo estaba haciendo para afectarlas, lo que quería decir que no pidió ver a Sakura para mantener una apariencia moderada.

—Kaien ha perdido la práctica —mencionó Isaya rompiendo el silencio. Su mirada estaba enfocada en la dirección en la que su amigo se había ido, pero Ino sabía que toda su atención estaba en ella—. No ha podido ver a través de tu actuación.

—¿Y tú lo has hecho? —estiró su boca en una sonrisa torcida, pero no presionó. Isaya Shoto era un purasangre con dos mil años de edad. Un juego contra él podía ser peligroso. No por Kaname (era obvio que Isaya estaba aquí por su cuenta o Kaien ni siquiera lo habría traído), sino por lo que Kaname haría una vez descubriera que Isaya había estado aquí—. Dime qué te trae aquí, señor Shoto.

Una sonrisa delgada adornó el rostro hermoso del vampiro. Para Ino no fue difícil admitir lo atractivo que era. Pero ante todo, incluso su propio deseo, estaba su deber. No bajaría la guardia hasta que Sakura y ella estuvieran de vuelta en Konoha. Ni siquiera por alguien tan interesante como Isaya Shoto.

—No vengo a causarte malestar o confusión, Ino Yamanaka —dijo Isaya acercándose a ella. Su presencia no se imponía. Él no estaba aquí para intimidarla o usarla—. Han sucedido cosas desde hace tres días y merecen estar informadas sobre ellas.

—¿Por qué? —no pudo evitar preguntar cuando él se sentó a su lado. Por lo que había averiguado, Isaya Shoto no era conocido por acercarse a los demás—. Eres un purasangre.

—El joven Shirabuki lo es y no lo has alejado de tu amiga.

—Seth no es como tú. Kaname preferiría matarlo antes que usarlo —no dudaba que para Kuran todos eran piezas de ajedrez, pero Seth no era siquiera eso. Kaname lo odiaba—. Y Seth ha jurado lealtad a Sakura, mientras que tú lo has hecho hacia Kaname. Ustedes los vampiros son devotos a sus juramentos.

La sonrisa que puso Isaya hizo que a Ino le cosquilleara el estómago. ¿Hace cuánto que un hombre no le había sonreído de esa manera, cautivado por su ingenio? En Konoha no fueron pocas sus citas que terminaron abruptamente porque creían que era demasiado directa o porque arruinaba el ambiente por analizarlo todo. Ino se había cansado que esperaran que ella fuera un rostro bonito con una cabeza hueca. Era una heroína reconocida y su nombre inspiraba miedo y respeto, y si eso no les bastaba, que los jodieran. En cambio Isaya la miraba con suavidad, casi como… si la considerara agradable.

—Nos conoces bien aunque ésa es una afirmación ociosa. Un corazón puede cambiar, incluso los nuestros endurecidos por el tiempo y el hábito. Es lo irónico, ¿no lo crees? Somos quienes estamos destinados a ser, pero ante algo distinto nos agitamos, nos desmoronamos y volvemos a construirnos como podamos. Así que no soy el mismo Isaya Shoto que conociste hace tres días. Por eso mi lealtad no pertenece ya a Kaname Kuran.

—Para alguien que halagó mi actuación, la tuya está dejando mucho que desear, señor Shoto. La lealtad de un vampiro es inquebrantable. Nagisa Kain me contó lo que sus padres hicieron por Kaname Kuran hace tantos años, incluso los cazadores son una prueba de esa lealtad. Zero Kiryû fue fiel a Yûki Kuran por muchos años aun después de que supo que no era humana. Tus palabras son frágiles e inciertas, ¿esperas que crea que has cambiado por una conversación de hace tres días?

—Sí —respondió con seguridad. Por unos segundos ella sólo pudo mirarlo fijamente. Isaya le puso una mano en el hombro—. Mi lealtad es tuya, Ino Yamanaka.

"Claridad y control", se repitió como mantra cuando sintió que su expresión mostraría algo que no quería. Ino se había mantenido en alerta desde que llegó a este mundo (y desde que terminó la guerra). No iba a flaquear por la honestidad en su voz o por la tenue luz de promesa que centelleaba en esos ojos antiguos. Ino estaba acostumbrada a las conversaciones con intenciones ocultas, a las amenazas sutiles y agresivas, a tener que hablar con cuidado en cada momento para evitar revelar información de importancia. A fingir al punto en que no sabía diferenciar quién era ella y quién la que actuaba. Claridad y control, había dicho Ibiki. Voluntad y flexibilidad, añadió Shikamaru para que construyera su ancla. ¿Pero lo había hecho? Era tan fácil meterse en su papel, pretender que las muertes de su padre y de Chouji no seguían doliendo, que quizá se convenció a sí misma que había logrado avanzar.

Tal vez Sakura, Naruto y Sasuke no eran los únicos atrapados en un baile de máscaras y pretensiones.

Tal vez Ino no era como Neji y Tenten, que estaban por casarse tras superar el dolor y el vacío de que ya no habría más Llamas de la Juventud porque ambas se habían extinguido. Neji y Tenten se enfocaron en continuar sus caminos para cambiar lo que debía ser cambiado, para asegurarse de continuar con la voluntad de Lee y Gai y construir oportunidades para la siguiente generación. Para Neji, que ningún niño, fuese Hyûga o no, cargará una marca tan horrenda como un sello de obediencia. Para Tenten demostrar que uno podía llegar lejos y ser muy fuerte sin importar si no contabas con un clan de renombre o técnicas ninjas (casi) divinas que te respaldaran.

Tal vez tampoco era como Sai, Kiba y Shino, que se mantenían en un limbo tratando de salir adelante paso a paso. Sai porque no podía avanzar hasta que el equipo 7 resolviera su mierda. Mientras que Kiba y Shino no podían estar juntos por mucho tiempo sin resentir la ausencia de Hinata, su amable amiga que había muerto con los órganos destrozados por esas afiladas estacas, y trataban de evadir a Hanabi cuando se acercaba a ellos para hablar sobre su hermana.

Ino no había podido avanzar, sólo había suprimido sus miedos y preocupaciones. Encapsulándolos en un sitio que no tocaba nunca y que se había entreabierto por Isaya con unas simples palabras. Isaya no estaba mintiéndole o haciendo esto por lástima hacia ella. Él estaba siendo excesivamente generoso entregándole algo más que su confianza. La lealtad de un purasangre no era cualquier cosa.

—No sabes lo que haré con lo que estás dando —le advirtió. No debía hacerlo. Podía simplemente aceptar y hacer lo mejor para la misión, pero la Ino que había prometido a Asuma vigilar a sus amigos y no perder ante Sakura habló por ella—. Puedo pedirte que destruyas la Asociación de Cazadores y nos lleves a un lugar donde no nos encuentren.

—¿Es lo que quieres que haga?

—Es lo lógico —porque Sakura e Ino ya tenían con que pasar desapercibidas y conocían la estructura social y política de este mundo, así como las habilidades de vampiros y cazadores. Ya no necesitaban de nadie y podían encargarse de sí mismas hasta hallar la forma de volver—. Y acabarías muerto. No hay manera en que Kaname no te mate por ayudarnos.

—Sí, él me mataría —aceptó con facilidad. Sus ojos cansados mostraron un brillo divertido ante la perspectiva. Después de todo, ¿qué significa la muerte para alguien que había vivido miles de años?—. Pero pienso que eso no significaría nada en el panorama general. ¿No recuerdas lo que sucedió cuando Lord Kaname y el presidente Yagari quisieron acercarse a ustedes? Los reclutas y los vampiros de la clase nocturna se negaron a permitir que les hicieran daño hasta que no se esclareciera el problema. La noticia de su arresto se ha extendido por el mundo, ya todos saben dónde están y qué castigo podrían enfrentar, así como saben que son shinobis y que han venido de otro mundo, y aun así sólo escucho voces clamando que las perdonen. ¿Entiendes lo que estoy tratando de decirte?

Ino lo entendía. Ino no era Sakura que pensaba tan poco de sí misma que nunca le parecía suficiente todo lo que había logrado, y se había dado cuenta. Humanos y vampiros relacionándose sin imposiciones ni secretos. Reclutas de cazadores con las miradas desprovistas del rencor y odio de sus antecesores. Todos caminando hacia una nueva era gracias a lo que dos chicas habían aportado a su mundo, sin hacer más que lo lógico y necesario.

—Ustedes estarán echando nuestros esfuerzos a perder, si es que esto estalla en una guerra —masculló Ino con una sonrisa melancólica. Tomó la mano de Isaya entre las suyas. El vampiro tenía dedos largos y delgados, y la piel más suave que la suya—. No deberían preocuparse por nosotras sino por ustedes mismos. Después de todo, Sakura y yo regresaremos a nuestro mundo. Dejarles un montón de problemas no es nuestro objetivo.

—Y ustedes no deberían preocuparse por nuestros problemas —replanteó Isaya sintiéndose extrañamente cálido por el toque de Ino. ¿Qué era esto? Estaba seguro que sabía lo que era el amor, pero hace tanto tiempo que había dejado de sentir cosas que era curioso lo que estaba pasando—. Ustedes nunca fueron la causa, señorita Ino, se han convertido en la solución a un problema antiquísimo. No nos culpes por querer protegerlas y que vuelvan a salvo al lugar al que pertenecen. Además, éste es el mundo que hemos creado, ahora tenemos que vivir en él.

Ino resopló burlonamente. No soltó la mano de Isaya. No inició un juego de seducción como su entrenamiento de mizuage lo habría exigido. Isaya Shoto no era la clase de hombre con quien tendría que usar esas tácticas. Este vampiro que había vivido tanto hasta cansarse de existir, había decidido darle a ella su muerte. Isaya no se estaba acercando a ella por haber encontrado un propósito para vivir, sino porque ahora tenía uno para morir.

—¿Por qué? —volvió a preguntar la kunoichi, mirando fijamente al purasangre. Dejó caer su máscara de indiferencia, permitiéndose mostrar su verdadera cara después de tantos años.

Isaya levantó su otra mano para acariciar el contorno de ese rostro de una belleza poderosa y preponderante. No era un novato en estos asuntos. Su corazón había latido por muchas personas en el pasado, pero había creído que la emoción había muerto, que no había nadie que pudiera acelerar su pulso o hacerle sentir otra vez… qué ingenuo había sido. No había ninguna regla que estipulara que un purasangre podía dejar de amar luego de tantos siglos vividos (Kaname era prueba de ello). ¿Pero esto lo era? ¿O era por la novedad?

—Porque tú me recuerdas un poema del que ya no me acuerdo, una canción que nunca existió y un lugar al que no creo que haya ido nunca —respondió mientras sus dedos se paseaban hacia su cuello. Las venas de la yugular palpitaban contra sus yemas y sus ojos refulgían en carmesí por la inminente y agobiante sed que empezó a atormentarlo. Habían pasado siglos desde que se sintió tan sediento.

—No me conoces, Isaya.

—Es algo que puede remediarse —replicó al instante ganándose una ceja alzada—. Ya conocemos nuestros nombres, lo que somos y de dónde venimos. Tienes mi lealtad y te sientes cómoda conmigo o de ninguna manera me habrías permitido sentarme a tu lado. Podemos empezar hablando sobre eso si quieres. O tal vez de cosas no tan personales.

—¿Qué te parece si mejor empiezas contándome lo que ha pasado allá afuera estos días?

—Que así sea.

No se soltaron de las manos en ningún momento.

[+][+]

—Así que esos símbolos son parte de una técnica de los Uzumaki. Un clan experto en fuuinjutsu. El mismo clan que pudo haber venido a este mundo hace miles de años —dijo Zero resumiendo el intercambio de teorías y conocimiento que tuvieron en los últimos días.

Su abogado les había asegurado que su caso no pasaría a los tribunales, pero el encierro era necesario hasta que el Senado y la Asociación determinaran que Sakura e Ino no usaron el entrenamiento en Punta de Lanza para acceder a lo que se ocultaba en las ruinas; esto quería decir que ambas instituciones querían tiempo para investigar por sí mismos. Sakura no estaba preocupada por lo que llegaran a averiguar. Incluso si los hechizos de los cazadores estaban basados en conocimiento shinobi, nadie sería capaz de desentrañar los misterios de un diagrama hecho por los Uzumaki.

—Por eso el hechizo de Kaito tuvo efecto en Ino —reflexionó Sakura. Estaba cansada y sus heridas dolían fuertemente. Su lío interno no estaba resuelto y centrarse en este problema era más fácil—. Muchos creen que el fuuinjutsu se trata de encerrar algo con un sello, pero los datos que Karin, Tenten y yo hemos recogido han mostrado una amplia variedad de aplicaciones. De todos modos estoy interesada en estudiar esos símbolos. No parecía una técnica cualquiera.

Sus celdas estaban una frente a otra, pero podían escucharse claramente a pesar de las puertas. Zero le aseguró que no había micrófonos o cámaras ocultas, por lo que podían conversar sin miedo a que otros los escucharan. Los guardias no eran lo suficientemente experimentados para espiarlos sin hacer un sonido que los delatara. Además a Sakura se le habían retirado los grilletes en cuanto sus heridas empezaron a sangrar, por lo que estaba en la celda con todo su poder —aun si dicho poder era menor al que tendría de estar sana y en mejores condiciones—, así que ningún guardia quería molestarla.

—Tu amigo pertenece a ese clan —dijo Zero cerrando los parpados. Estos días no lo había pasado bien. Su cuerpo se sentía lento, como si un gran peso se hubiera añadido a cada parte de él. Se mareaba a menudo. Cuando Sakura le enseñó a controlar chakra (no que lo tuviera, sino que aplicara el principio para controlar la energía de su cuerpo) pudo sentirse menos atontado—. ¿Sabrá algo al respecto?

—Naruto no supo sobre su ascendencia hasta mucho después. Lord Tercero le puso el apellido de su madre para protegerlo de los enemigos de su padre. Actualmente está decidido a descubrir más sobre los Uzumaki así como hacer una excursión a las ruinas de Uzushio, pero no ha habido grandes avances.

—Tú sabes mucho, incluso dedujiste que se trataba de una técnica de sellado con ver los símbolos.

—Porque los he estudiado arduamente en los últimos dos años y antes de eso pude leer pergaminos escritos por la abuela de mi maestra. Lady Mito Uzumaki dejó un par de técnicas de protección para Konoha, pero cuando Lord Hashirama falleció y al ser la primer jinchuuriki la obligaron a permanecer al margen de las decisiones administrativas y políticas de la aldea. Por lo que indagué era una mujer impresionante. La maestra Tsunade me contó que su abuela quiso enseñarle sus técnicas de sellado, pero la ignoró en beneficio de aprender otras cosas. Mi maestra se arrepintió luego de que su abuela falleciera. Ahora espera que yo pueda resolver los diagramas para que podamos actualizar las protecciones en Konoha, pero es complicado. Entre códigos secretos, encriptaciones y variaciones de signos, traducir lo que dicen los pergaminos no es nada simple.

—¿No recurriste a ANBU? Por lo que vi aprendiste técnicas de combate basadas en ninjutsu-médico de ellos.

—¿Por qué crees que Naruto me asignó esta misión? —preguntó Sakura levantando una ceja—. Mis superiores me enseñaron también a descifrar técnicas. Es en lo único que resalté durante mi corta carrera como ANBU, y una de las razones por las que pude permanecer activa como shinobi. No soy la más inteligente, pero tengo buena memoria y se me dan bien esta clase de cosas. Es lo menos que puedo hacer ahora que sólo hago misiones diplomáticas.

Se quedaron en silencio brevemente. Durante estos días Zero tuvo la oportunidad de conocer esta otra parte de Sakura. Un lado de ella que no tenía nada que ver con su generosidad y alegría y que Zero encontraba irritante, no porque no fuera bonita o agradable sino por las ideas que lo conformaban. Sakura creía firmemente que nada de lo que hiciera compensaría los errores que cometió cuando era una niña, que pudo haber actuado astutamente y ser más útil para sus compañeros; que merecía las heridas que tenía aunque una pequeña parte de ella lo resintiera.

Que Naruto y Sasuke no hubieran sido capaces de evadir el destino por ser reencarnaciones, era lo que le parecía absurdo a Zero.

"Si en verdad querían romper esta cadena de eventos desafortunados, no tomaron la decisión correcta. Si su maldición eran que sus almas reencarnarían y se encontrarían para pelear otra vez, entonces elegir otro camino habría evitado ese destino", pensó y añadió con burla. "Pero eso sería aburrido, ¿no es así?".

El chirrido de la puerta abriéndose los puso en alerta. Se escucharon pasos apresurados y dos voces susurrando entre sí. Zero se levantó de la cama para asomarse por la ventanilla de la puerta. Cuando se topó con Kaito con una antorcha en mano, no pudo evitar mostrar su sorpresa.

—¿Qué haces aquí? —de inmediato se dio cuenta de la acompañante del otro cazador—. ¿Tachibana? ¿Por qué demonios estás tú aquí?

—Buenas tardes para ti también, maestro Kiryû —replicó Isamu con sarcasmo. Llevaba ropa de tonos mates que no concordaban con sus atuendos de colores brillantes. Era obvio que los había elegido para pasar desapercibida—. Kaito convenció a los guardias de dejarnos pasar invitándoles una ronda de tragos en el bar de la señora Kamado. Así que tenemos tiempo limitado y no quiero desperdiciarlo hablando contigo, sino con Sakura.

—¿Conmigo? —preguntó Sakura asomándose por la ventanilla. Estaba intrigada por lo que estaba pasando—. Podremos hablar cuando salga, por ahora no es conveniente que…

—No puedo esperar. Nunca habría recurrido a Kaito si no creyera que es importante. Todos saben lo manipulador y cretino que es, incluso con su familia.

—¿Qué hay con eso de amar incondicionalmente a tu familiares? —cuestionó Kaito.

—Yo te quiero como el sol, mientras más lejos estés mejor —respondió Isamu—. Ahora, si nos permites, quiero hablar a solas con ella. En otras palabras, ambos se tendrán que ir.

—Creo que sabes que cuando se activa una celda de contención quien está dentro no puede salir —comentó Kaito con aspereza. Respiró profundamente, colocó la antorcha en la pared y sacó un juego de llaves de su pantalón—. Así que esto te saldrá más caro, Tachi.

—No me digas así —gruñó torciendo los labios—, y pagaré el precio. Ahora muévete o patearé tu plano trasero.

—No es plano y te consta —replicó abriendo la celda para que Zero pudiera salir—. Iremos al pasillo de afuera. Recomiendo que hablen en voz baja. Una ronda de tragos del bar Kamado no basta si los guardias o yo escuchamos algo de suma importancia.

—Sé que serías capaz de usar lo que sea en tu vendetta contra los vampiros, pero no lo digas en voz alta, Kaito —pronunció Sakura desde su celda. Sus ojos miraron con furia al cazador—. Si algo sucede después de esto, serás al primero que cace.

Un estremecimiento recorrió la espalda de Takamiya cuando recordó el daño que esta mujer podía infringir con sus manos. Un golpe bastaría para enviarlo directo al infierno. Tenía la certeza que la debilidad de Sakura sería una ventaja momentánea para él porque ella sabría acabar con él antes que pudiera usarla en su contra.

Cuando los hombres se fueron Isamu miró a Sakura. La joven recluta trató de no mostrarse preocupada por el estado claramente deteriorado de Haruno. La piel se veía enfermiza y muy pálida haciendo que las ojeras se marcaran. El cabello rosa estaba suelto y enredado, lleno de polvo y grasiento por tres días sin haberlo lavado. Lo peor eran sus ojos. Era como si estuviera mirando a un gran pozo sin fondo, oscuro, de donde nada podría volver.

Isamu no sabía muy bien lo que iba a hacer. Había una alta probabilidad que lo arruinara e hiriera a Sakura, ¿y eso ayudaría? Muchos creían que lo que no te mata te hace más fuerte, pero ella no pensaba lo mismo. Para Isamu Tachibana lo que no te mata te hiere de gravedad y te deja tan apaleado, que luego aceptas cualquier maltrato y te dices a ti mismo que eso te fortalece. ¿Cuántos golpes y cuánto dolor soportó Sakura creyendo que la hacía más fuerte cuando sólo la había quebrado en pedazos?

"Cada uno alcanza la verdad que es capaz de soportar", le dijo su madre cuando le pidió consejo. Tachibana mencionó que una amiga tenía problemas y si estaba bien que hiciera algo para ayudarla. "Los amigos están para apoyarse, pequeña Isa, pero eso no quiere decir que tu consejo o ayuda obligue a la otra persona a hacer lo que tú quieres. La amistad no es una imposición, es una compañía entre extraños de sangre unidos por confianza y aceptación".

Su madre era la mujer más sabía del mundo. Isamu inhaló y exhaló lentamente.

—Te escuché cuando hablaste con la señorita Rima —dijo. Se sentó contra la puerta para evitar ver a Sakura y hacer menos incómodo la conversación.

—Oh —musitó Sakura. Por el sonido que hizo, la joven recluta supuso que también se había sentado al otro lado—. Eso.

—Sí, eso —repitió—. Han pasado un montón de cosas desde que te metieron aquí. El Senado y la Asociación están investigando Punta de Lanza y muchas personas están exigiendo que Ino y tú sean liberadas de inmediato.

—¿Qué? ¿Por qué lo hicieron? ¿Acaso no piensan que sus acciones pueden ser malinterpretadas? No deberían meterse en problemas por algo que yo provoqué.

—Están preocupados por ti, Sakura, y siendo honesta no son los únicos. Los superiores Kain y Shirabuki estaban preparados para intervenir, pero los convencí que averiguaría la razón por la que te pusiste así.

La tez de Sakura palideció más al pensar en Seth y Nagisa poniéndose de su lado. Kaname tendría consideración por el hijo de Akatsuki y Ruka, pero por el purasangre no.

—Por favor, dime que Seth no ha intentado hacer algo —suplicó Sakura aferrándose al frío metal de la puerta—. Ya es malo haber involucrado a Ino y a Kiryû en esto, pero si alguien más sufre por mi estupidez…

—No lo sé, pero el superior Kain me ha dicho que no ha pasado nada tan malo —respondió oyendo a Sakura aguantar la respiración por el destino incierto de su amigo. Aunque Isamu también estaba preocupada, su prioridad era otra en ese momento—. Escucha, no vengo a regañarte o darte un sermón, sólo… sólo quiero saber por qué todo terminó de esta manera. Como te dije, escuché cuando hablabas sobre tus amigos y no me pareció… muy sano.

—Sé que puede verse como un enredo desde afuera.

—Creo que también lo es desde dentro. No conozco a Naruto y Sasuke, pero la manera en que te expresas sobre su amistad suena a estar en una de estas celdas. Sin luz del sol, sin viento fresco o contacto con otras personas hasta creer que es lo único que hay en la vida. Sé que no quieres que nada cambie, ¿pero realmente es así? ¿De verdad no quieres salir de esto y moverte hacia adelante?

—¿Y a dónde iría si no es con ellos? —miró hacia el techo—. Tampoco soy una buena persona como crees, Isamu. Cuando era más joven no fui la mejor amiga. Me burlé de Naruto sin saber por lo que estaba pasando. No estuve para él cuando pasó por tantas situaciones duras y seguí lastimándolo a pesar de todas las veces que él estuvo para mí. Me obsesioné con Sasuke sin siquiera averiguar más de él que sólo su apariencia.

"Y no pude detenerlo", pensó con frustración. Las decisiones del Uchiha no sólo trajeron consecuencias políticas y bélicas hacia Konoha, también provocaron una profunda herida en Naruto que Sakura ignoró por mucho tiempo y empeoró por tratar de hacer algo útil. "Sai tuvo razón. Sasuke y yo sólo hemos traído amargura y dolor a Naruto".

—Yo sólo…

—Juzgaste mal y la cagaste —completó Isamu sin poder evitar sonreír con nostalgia—. Ay, Saku, pues anótame en esa lista porque ya somos dos.

—¿A qué te refieres, Isamu?

—Oh, bueno, no eres la única en haber sido una niña pesadita e insoportable. Una que no podía ver más allá de sus narices. No eres la primera y no serás la última. A propósito o no, siempre habrá roces y no todo va a resolverse con facilidad. La realidad es más complicada —Isamu miró sobre su hombro, como si tuviera a Sakura recargándose en su espalda—. ¿Y sabes cómo lo aprendí? Porque no siempre fui como soy ahora. Porque antes creía que todos debían inclinarse ante mí. Los Tachibana somos un clan de cazadores elegido, nuestra sangre es poderosa y nuestra reputación es temible. Yo seré la próxima líder en cuanto mi padre muera y estaba previsto que me casara con Kaito para preservar el linaje familiar.

—¿No se perdería tu apellido si eso ocurriese?

—Los Tachibana tienen un nivel más alto que los Takamiya, así que mis hijos heredarían mi apellido. Se supone que estaríamos comprometidos desde hace tres años y nos casaríamos en cuanto yo me graduara, pero hubo un cambio y mi padre está esperando una… oportunidad para formar un compromiso más provechoso. Como sea, el punto es que por pertenecer a un clan de renombre me la pasaba molestando a quien fuera. Hice cosas horrendas de las que me avergüenzo. Hería a los demás niños con lo que tenía a mano, les jugaba bromas crueles, los ridiculizaba y humillaba. Hubo un niño al que le rompí el tabique… casi quedó ciego. Yo tenía doce años entonces y sentía que estaba en la cima del mundo. Era una elegida, superior a los tristes pecadores y a los reemplazables usurpadores… joder, ni siquiera era una recluta y ya pensaba que tenía la vida solucionada.

—Y cambiaste cuando conociste a Chiasa, ¿verdad?

Isamu hizo un sonido parecido a un resoplido divertido, pero Sakura la conocía lo suficiente para advertir que no se estaba burlando o algo parecido.

—Chi es una usurpadora —dijo la joven—. Hay diferencias entre los cazadores de cada división. Por ejemplo, un usurpador es incapaz de usar los cien hechizos y sus habilidades residen en el combate cuerpo a cuerpo.

Sakura sabía que Chiasa era ágil y resistente, pero su fuerza era menor en comparación a la de Isamu y estudiaba duro para compensar su ineficiencia física con buenas estrategias.

—El trabajo duro puede vencer al talento natural —recitó Sakura pensando en Lee con sus pobladas cejas y su brillante sonrisa, jurándole que la protegería con su vida. Lee, que murió consumido por las llamas negras del Amateratsu de Obito, un ninja con una determinación más grande que el mundo. Si ambos se hubieran conocido Lee admiraría la determinación y fortaleza de Ueda.

—Esa frase describe perfectamente a Chi —pronunció Isamu con una sonrisa sincera—. La conocí cuando me cambiaron a la Academia Cross luego de mandar al hospital a uno de los profesores de mi anterior escuela. A mí me daba igual, aquí o allá siempre hice lo que quise y nadie podía detenerme, ni siquiera el mismísimo Kaien Cross. El primer día convencí a mis compañeros de armar un motín por toda la escuela. Pero hubo alguien que no me prestó atención. Una niña rubia con anteojos enormes. La enfrenté por su osadía y la abofeteé para castigarla, pero no obtuve más que su indiferencia. La odié por eso, como si yo no significara nada para ella y quise herirla más.

—Isamu, tú…

—Durante un año me freí los sesos pensando en bromas detestables para vengarme. Pero nada funcionó. Chi siempre fue una persona fuerte y centrada, y nunca mostró interés en seguir el juego de una mocosa malcriada. Pero yo no me rendía, quería destruirla. Cuando mi padre me llevó por primera vez a la asociación tuve la oportunidad de planear un verdadero golpe. Verás, como soy una Tachibana pude acceder a los registros y conocer la historia de Chiasa. Ella…

Isamu cayó en un silencio. Sakura pudo detectar que no era un tema fácil de sacar a la luz.

—No tienes que contármelo si no quieres —dijo suavemente.

—No, tengo que hacerlo —afirmó Isamu—-. Ya sabes que Chi quiere ser cazadora a pesar de que no tiene la sangre, pero no conoces la razón detrás. Sakura, no quiero que le digas a nadie sobre esto ni siquiera a Chi. Ella no habla de su pasado con otras personas y quiero que se mantenga como un secreto entre nosotras.

—Te prometo que no diré nada.

—Sé que no lo harás —comentó Isamu observando las sombras irregulares que se formaban por la exigua luz de la antorcha—. La madre de Chiasa murió después de darla a luz, por lo que quedó al cuidado de su padre. Un bastardo que no merece el título y que veía a su hija como un objeto. Hay un negocio llamado turismo de sangre, creado con base en la idea de que la sangre tiene un distinto sabor dependiendo de la raza del humano. En pocas palabras, vampiros extranjeros viajan a otros países para beber la sangre de los humanos nativos de esos lugares.

—Como si fuera una maldita comida exótica —masculló Sakura con desagrado.

Isamu hizo un sonido afirmativo.

—La Asociación ha tratado de parar el turismo con la ayuda de los Kuran, pero ha sido difícil. Este negocio produce millones al año.

—Y también los humanos han sacado beneficio de eso, por eso no han podido detenerlo —dedujo Sakura.

—La nueva legislación de los Kuran propició un incremento en los últimos años —confesó Isamu—. Las sedes de cazadores han averiguado que usaron las fallas en las leyes para esclavizarlos legalmente, muchos vampiros aristócratas aseguraron que los humanos bajo su tutela eran bien cuidados y queridos. Si Yûki Kuran decretó las leyes para procurar el bienestar de los humanos, entonces lo que tuvieron que hacer fue asegurarse que sus víctimas estuvieran sanas y felices. Las feromonas de vampiro juegan un papel fundamental para lograrlo.

Por lo que Hanabusa le había dicho las feromonas podrían usarse para doblegar la voluntad de un humano a tal punto de cambiar por completo su carácter. No sería difícil hacer pasar a un humano doblegado por uno enamorado, y si procuraban que estuvieran bien, nadie podría quitárselos. Después de todo, legalmente debían hacerse cargo de ellos.

—El padre de Chiasa trabajaba para uno de esos aristócratas —continuó Tachibana—. Ella todavía era un bebé cuando la alquilaron por primera vez.

Los ojos de Sakura se abrieron de puro horror al imaginar a la dulce y pequeña Chiasa totalmente indefensa contra un monstruo. Un monstruo con una moral cruel al que no le importaría herir a un bebé. ¡Y el odio que sintió hacia el progenitor sin rostro ni nombre! Isamu tenía razón al decir que no merecía denominarse padre.

—El bastardo murió cuando Chi tenía ocho años, Saku, no tienes que encargarte de él —dijo intuyendo sus intenciones—-. Durante años vendió la sangre de su hija mientras el aristócrata hacía que pareciera que estaba cuidando de ella a los ojos del mundo. Sin embargo, su negocio fue descubierto cuando uno de sus clientes sintió remordimiento por haber bebido mucho de Chi. Él fue con las autoridades y declaró lo que había hecho. Un escuadrón de redada rodeó la propiedad del aristócrata, que se localizaba a dos prefecturas de Nightray. Chiasa fue una de las carnadas favoritas de los turistas, así que su captor la mantuvo con él durante el operativo creyendo que podría usarla para salirse con la suya. Pero él no contó que el maestro Kiryû fuera el líder del escuadrón. En cuanto el maldito intentó hacer un trato, Kiryû lo volvió polvo con un disparo directo al corazón.

—Entonces, quien salvó a Chiasa fue él.

—Así es, y por eso ella decidió convertirse en cazadora. En honor al hombre que la sacó de ese infierno. Pero la historia no acaba ahí, Sakura. En cuanto supe que admiraba al maestro Kiryû, le dije que se estaban haciendo pruebas de valor como requisito para entrar a las listas de reclutamiento. Yo era hija de un clan de cazadores elegido, sabia más que ella sobre cualquier cosa de la asociación. La convencí diciéndole que quería hacer las paces con ella, que no pensé que quisiera ser cazadora y que era muy valiente por escoger ese camino… usé su sueño en su contra.

Sakura no pudo evitar quedarse sin palabras ante los hechos. Isamu hizo que Chiasa entrara a una casa donde habitaba un grupo de vampiros que vendían drogas. Por supuesto, Chiasa no sabía quiénes estaban adentro y creyó que era cuestión de entrar y salir.

—Fueron sus gritos los que me hicieron darme cuenta de lo que había hecho —declaró Tachibana sintiendo el nudo de culpa todavía apretándose en su estómago—. Me hicieron saber que había sobrepasado los límites. Pero me congelé. No pude moverme. Fue la primera vez que me percaté de lo cobarde e inútil que era ante una situación real. Fue pura suerte que una pareja de cazadores estuviera custodiando la zona, porque de lo contrario habría pasado lo peor. Ellos sacaron a Chiasa… jamás había visto tanta sangre antes. Yo no me metí en problemas por intervención de mi padre, de hecho lo hizo pasar como si yo hubiera intentado ayudarla. Después de eso no pude volver hacer las cosas como antes. Cada vez que quería venían a mi mente los gritos de Chiasa y la imagen de su cuerpo ensangrentado. No podía con la culpa y dejé que me consumiera al punto en que quise morir para compensar lo que había hecho.

—Porque al final es lo único que puedes hacer cuando no eres capaz de nada más —musitó Sakura.

—Morir parece la mejor forma de expiar los pecados… pero no lo es. Morir es fácil. No hay nada que pueda hacer una persona después de fallecer. Cuando quise poner fin a mi vida, alguien me detuvo. Me dijo que dejara de ser infantil y que afrontara las consecuencias, que lo que estaba haciendo era escapar para ya no tener que soportar la vergüenza.

Las heridas de Sakura dolieron. Pensó en Naruto y Sasuke, las personas que amaba con todo su corazón, por las que daría su vida. Conforme los años transcurrieron desde el día en que estigmatizaron su cuerpo, no pudo evitar pensar en lo que habría ocurrido si no se hubiera interpuesto. ¿Habrían muerto? ¿Habrían sobrevivido? ¿O tal vez había reaccionado exageradamente, regida por sus emociones?

—El futuro es incierto hasta que se convierte en presente. Cuando tomas una decisión es cuando conoces su resultado —pronunció Isamu trayéndola de vuelta a la conversación.

—Eso no es cierto. Se hacen cálculos, se analizan las situaciones, se recurre a la estadística o a la experiencia… el futuro no está definido, pero eso no quiere decir que no podamos prever el resultado —se abrazó a sí misma—. Yo no calculé, sólo me arrojé y pagué un precio alto. Pero ahora me cuestiono si fue necesario. Naruto y Sasuke siempre compitieron y yo no supe cuál era su límite o si estaban dispuestos a matarse para probar su punto.

—Mmm, no podría decírtelo. Tú los conoces mejor que yo. Pero si quieres una respuesta, ¿por qué no se lo preguntas a ellos?

"Porque tengo miedo", pensó cerrando los parpados con fuerza. Sintió su pecho dolerle como nunca ante la posibilidad de haberse atravesado… por nada. Si ellos todavía eran conscientes de lo que hacían, entonces significaría que ella…

—¿Fue Chiasa quien se acercó´ a ti? —preguntó Sakura.

—Sí —respondió sin molestarse por el cambio de tema—. Cuando se enteró lo que yo estaba haciendo vino a mí para que me hiciera responsable por lo que hice. Me dijo: "Párate y sal de aquí. Tus lamentaciones no harán que te perdone. Tus acciones quizás sí". Y, bum, de repente tuve que volver al mundo para lidiar con felicitaciones por una hazaña que no había realizado. Chi me enseñó a no huir.

Isamu se levantó y se puso en puntillas para alcanzar la diminuta ventana de la puerta. Sakura hizo lo mismo y ambas se miraron fijamente.

—Chiasa me perdonó cuando demostré que seguiría viviendo a pesar de mis remordimientos. Ahora somos amigas y estoy agradecida de no ser más una niña estúpida y engreída. Pero lo que hice siempre estará conmigo. El pasado nunca se podrá borrar. Hay cosas que son imperdonables, que no pueden pasarse por alto, que necesitan algo más que una disculpa y un "ya todo está bien". Pero no puedes arreglarlo si mueres. Si la Isamu Tachibana que soy ahora pudiera detener a la Isamu Tachibana de antes, lo haría, pero es un tonto deseo. Hay que comprender que si no hiciste las cosas diferentes antes era porque no tenías el conocimiento que tienes hoy. Equivocarse es aprender, es lo que hay y debes vivir con eso, Sakura.

—No puedo… yo… en verdad no… no merezco tanta consideración.

—¿Quién está siendo considerada, señorita? Te estoy diciendo que vivas a pesar del dolor y la amargura —dijo Isamu—. Cada quien debe buscar su camino y recorrerlo como le dé la gana, tropezando, levantándose, yendo lento o de prisa, siempre hacia adelante. Hay que avanzar, Sakura, aunque dar el primer paso sea muy difícil.

—Si lo hago, me dejarán atrás —admitió en voz baja. Naruto y Sasuke siempre estaban por delante de ella sin importar cuanto intentara alcanzarlos. Si daba ese paso y quedaba claro que no la necesitaban, ¿qué sería de ella?—. Estar solo es más doloroso que ser lastimado.

—La soledad del hombre no es más que el miedo a la vida. Es una frase que memoricé de una caricatura, pero creo que tiene razón. Quieres quedarte con ellos porque crees que es lo único que puedes hacer, pero a la vez temes saber si realmente te necesitan. Quieres hacerlos felices sin importar si eso no te hace feliz. Una vez leí en un libro que Chi me prestó algo que decía: "¿Por qué es moral servir a la felicidad ajena, pero no la tuya propia?" —le sonrió—. Sakura, no temas aventurarte. Nadie es perfecto y no hay nada de malo en ser egoísta y querer algo para ti misma. Has creído durante mucho tiempo que es tu responsabilidad hacerte cargo de todo porque sientes que no has hecho lo suficiente, ¿pero cuándo lo será?

Sakura pensó en sus heridas. Pensó en lo que sería capaz de hacer por ellos, pero justo como Kaname le había dicho, ¿era por proteger a sus amigos o para sentirse menos culpable? Sus errores le parecían imperdonables… aunque a la luz del razonamiento de Ruka cuando habló con ella hace unos días, ¿habría sido distinto si hubiera actuado de otra manera?

"Intenté convertirme en lo que creí que necesitaban, pero al final ni siquiera sé si ellos me necesitan porque temo descubrir la verdad. Y en estos años he tomado decisiones cuestionables por demostrar que estaba bien cuando no era así", pensó estremeciéndose ante esa revelación.

"¿De qué estás huyendo? Si lo que llevas dentro, te seguirá a donde vayas".

"No voy a huir más", se juró a sí misma sintiendo un revoltijo en su cabeza y en su corazón. Muchos pensamientos se vinieron de golpes, reclamos hacia su osadía, miedos latentes y angustia, remordimiento y culpa. Pero una parte en ella, con una voz tímida y baja, la animó a dar el primer paso. El peso de cuatro años de enclaustramiento y dependencia se recargó en sus hombros, pero Sakura no se doblegó. Paradójicamente se sintió más ligera ahora que sabía cuál era su carga.

—Gracias, Isamu. Por compartir tu historia y la de Chiasa.

—Ojalá eso no haya cambiado la imagen que tienes de mí, pero sería injusto pedirlo. Aceptaré lo que tengas que decirme.

—Chiasa ya lo hizo.

—A veces quiero creer que lo hizo porque es muy amable, pero no es así. Si Chi hubiera revelado la verdad, mi padre habría suprimido su testimonio y hecho lo impensable por deshacerse de ella. En esas circunstancias, su sueño habría acabado antes de empezar. Por eso me volveré la próxima presidente de la Asociación de Cazadores, para que los que sean víctimas de una infamia tengan la oportunidad de alzar la voz y demandar justicia. Ésa ha sido mi meta desde que me volví amiga de Chi.

—Y lo lograrás, Isamu. De eso estoy segura.

—Entonces tú también esfuérzate, Sakura —alegó poniendo su mano sobre la ventanilla—. Aunque no nos volvamos a ver, promete que seguirás viviendo.

Sakura dudó, pasando saliva con dificultad. Pero decidió enviar al diablo su miedo.

Puso su mano también.

—Lo prometo.

—Ya entendí porque no pediste que abriera la puerta de Sakura, ¿no puedes contenerte un poquito, Tachi? —interrumpió Kaito. El tiempo de conversación se les había terminado y ahora Kaito regresaba para poner a Zero de nuevo en la celda.

—¡No es lo que imaginas, pervertido! —exclamó Isamu con un tenue sonrojo, intentando darle un golpe a Kaito que él esquivó—. ¡Y deja de decirme así!

—Mhmm —revoleó los ojos. Cerró la celda cuando Zero se metió aunque tuvo la impresión que no pasarían muchos días para que lo sacaran formalmente—-. Creí que te gustaban las rubias.

—Ése eres tú, querido primo —suspiró con desagrado por haber sido interrumpidas en un momento privado—. Como sea, salgamos de aquí. Seguro querrás que te pague de una buena vez.

—Que me conozcas tan bien hace todo más fácil, Tachi —dijo Kaito que se despidió rápidamente y salió al corredor principal.

—Nos vemos luego, Saku —pronunció la chica apresuradamente, para perseguir a su primo que empezó a cantar usando muchas palabras que rimaran con tachi.

—Nos vemos —contestó Sakura recargándose cuanto podía en la pequeña ventana hasta que la vio salir. Respiró hondamente y su expresión se suavizó—. Oh, nos dejaron la antorcha. ¿Crees que Kaito lo haya hecho a propósito?

—No, no parece algo que él haría. Probablemente Tachibana la olvidó y regresará por ella cuando se dé cuenta.

Y tal cual lo dijo, Isamu Tachibana volvió corriendo a disculparse por haber estado a punto de meter la pata, llevándose la antorcha ante las miradas divertidas de Zero y Sakura.

[+][+]

Pasaron tres días más para que los sacaran de las celdas. El mismísimo Kaien vigiló la transición, llevándolos a las barracas para que pudieran asearse. Se colocó una guardia provisional compuesta por cazadores jóvenes y algunos vampiros por parte del Senado. Nagisa estaba entre ellos y no dudó en acercarse a Sakura e Ino.

—Estoy bien, Nagi —dijo Sakura cuando notó su intensa mirada. Sabía que su apariencia no era saludable, pero los últimos días habían sido liberadores en cierta manera, y aunque se sentía cansada, también estaba en calma—. ¿Cómo se encuentra Seth?

Nagisa tardó en responder.

—Está… bien.

Sakura notó el tono reticente, pero prefirió no preguntarle todavía. Lo que fuera que le había pasado a Seth, parecía ser un tema delicado.

Era medio día por lo que las barracas estaban vacías. Para no perder el tiempo decidieron bañarse juntos. Zero había visto las cicatrices de Sakura ya, por lo que ella pudo compartir las duchas con él. Aun así, el cazador permaneció de espaldas hacia ellas por respeto. Tras casi una semana en un sitio maloliente y húmedo, el agua tibia de la regadera fue una bendición.

Sakura e Ino no hablaron demasiado y se dedicaron a prepararse. Había ropa limpia en una habitación y una pequeña merienda consistente en sándwiches y agua. Cuando se vistieron, comieron hasta saciarse. Fue evidente que el trato a Ino había sido más duro porque ella tomó dos sándwiches más. Sakura sabía por qué había sucedido esto, pero no mencionó nada. Después de todo, el entrenamiento de Ibiki había condicionado a Ino para que soportara situaciones peores a ésta.

—Déjame cuidar tus heridas —dijo Ino colocándose detrás de Sakura para iniciar el tratamiento. El flujo de chakra verde produjo un sonido relajante—. No hicieron nada espectacular. Lo básico. Ibiki se habría reído.

—Quizás puedas enseñarles cómo se hace.

—Quizás.

Fue su manera de expresar "Estoy bien" y "Lo sé, pero no dejaré de preocuparme por ti".

Cuando estuvieron listos salieron de las barracas. Los escoltaron a la sala principal donde Toga y Kaname ya se encontraban sentados en una mesa larga y rectangular. La simplicidad de la asistencia les indicó que esta reunión no involucraba más que los intereses de las dos cabezas de cada bando. Al ver a Kaname de nuevo, Sakura no sintió enojo o descontento. A la luz de su reciente resolución sólo pude preguntarse el motivo por el que le había dicho todo eso.

Toga se saltó el protocolo y les contó los hechos que ellos ya conocían. El Baile de Verano se había pospuesto una semana. No lo cancelarían considerando que los preparativos estaban listos, y que calmaría los ánimos de humanos y vampiros que se habían unido en contra de la Asociación y el Senado para que no decretaran una sentencia injusta.

—Agradezco el apoyo de las personas, pero fui yo quien causó el daño y quien puso en peligro a los demás. Aunque mis acciones no fueron premeditadas, aceptaré el castigo que se decida —dijo Sakura—, sólo pido consideración para Ino Yamanaka y Zero Kiryû. Ellos no tuvieron que ver con lo que sucedió.

—En circunstancias normales no dudaría en hacer una investigación adecuada —pronunció Toga—, pero no es el caso. Los símbolos de Punta de Lanza abarcan más área de la que creímos, por lo que nuestra prioridad es averiguar cuál es su propósito.

—Como ya hemos dicho, ayudaremos —dijo Ino aceptando que se dejaría de lado el incidente hasta comprobar que el nuevo descubrimiento no fuera un peligro mayor.

—Muchos cazadores han estado teorizando que nuestra magia tiene origen en conocimiento ninja, ya que algunos de los símbolos son similares a los esquemas de los hechizos —confesó Yagari sin mostrar si estaba de acuerdo o en desacuerdo—. ¿Ustedes han averiguado algo?

Era una pregunta, pero el tono que empleó no la hizo sonar así.

—Presentaremos nuestras conclusiones pronto —dijo Sakura para el asombro de Toga y Kaien. Kaname permaneció en silencio, fascinado por este cambio repentino. ¿Ellas revelarían los secretos de su mundo? ¿Descubrirían el propósito del hechizo escrito en el suelo? ¿Lo completarían?

"Mi tatarabuelo me contó que nuestra familia tenía un poder desconocido. Según él, su bisabuela encerró ese poder en alguna parte del mundo. Él trató deshacer este 'hechizo', pero sus intentos fueron en vano, así que me enseñó a mis padres y a mí lo poco que sabía", le dijo Zelig cuando Kaname lo veía estudiar hasta tarde, garabateando furiosamente en su cuaderno. "Si consigo liberar este poder, podremos ganar de una vez por todas esta guerra. Mis hijos no tendrán que pelear contra vampiros. Con esto, podré proteger su futuro".

Kaname vio una imagen con nitidez frente a sus ojos. La sangre de Zelig y Saki salpicada por la habitación. Las cortinas de la cama resguardando sus cuerpos desgarrados (como si quisieran protegerlo de una vista tan atroz). Pero fue inútil. Los agudos ojos del vampiro atravesaron la barrera sin dificultad, y aunque fue el primero en verlos, tuvo que acercarse para comprobar lo que quiso negar con toda su alma.

—Ya que el baile se pospuso una semana —intervino Kaname—, es tiempo suficiente para realizar una investigación decente. Además, hay otros asuntos que cubrir. Sé que tienes sospechas sobre varios miembros del Senado, presidente Yagari, y que el incidente en Punta de Lanza despertó ligeras tensiones, por lo que debemos enfocarnos en resolverlo.

—Podríamos usar el baile para tenderles una trampa —aportó Ino. Isaya le había informado que fue Kaname quien provocó a Sakura. No sabía qué esperar de él. Tenía que estar alerta.

—Esperarán que hagamos eso, Yamanaka —puntualizó Yagari.

—Exactamente —comentó Sakura—. Y es por eso que debemos asegurarnos que no la ignoren. Durante el baile Ino y yo presentaremos las nuevas tabletas de sangre, eso es un incentivo suficientemente tentador para ellos. Además, podemos ofrecer algo más para atraerlos.

—¿Qué tienes en mente, señorita Sakura? —preguntó Kaien.

—Hacerles creer que lo que sucedió en Punta de Lanza debilitó nuestra alianza. Que piensen que estamos dispersos y en desacuerdo.

—Veo el punto —aceptó el presidente Yagari—. Los detractores enviarán a sus subordinados a investigar si es verdadero, y si los convencemos de que lo es, se inmiscuirán personalmente.

—Ellos tratarán de crear más discordia y se moverán con menos cuidado —asintió Sakura. Ino la miró de reojo sabiendo que si proponía un plan, significaba que los pros superaban a los contras—. Podríamos apresurar las cosas si Ino y yo aparentamos un desacuerdo entre nosotras. Una carnada que no podrán resistir.

—¿Están seguras de hacerlo? —inquirió Toga, escéptico—. Por mucho que traten de ocultarlo, es evidente que no están en sus mejores condiciones.

—Somos kunoichis de la Aldea Oculta de Konoha —respondió Ino con la barbilla en alto—. Podemos con lo que venga. Además, si capturamos a los detractores tendremos menos cosas por las que preocuparnos. De todos modos, estamos dispuestas a evaluar opciones.

—¿Qué les parece un simple hechizo de rastreo? —ofreció Kaien—. Nada invasivo, se los aseguro.

Sakura e Ino asintieron en acuerdo. Ellas conocían los hechizos de los cazadores, por lo que podrían convertir uno de rastreo en otra cosa (y era mejor, ya que la energía que requerían era menor a la que empleaban en sus técnicas shinobis). Era una habilidad recién adquirida y poco practicada, que les había servido para comprender el flujo de energía en este mundo.

Kaname observó el rostro de Sakura. Estando tan rota y debilitada insistía en seguir adelante. Sus ojos verdes eran tan parecidos a los de Saki, excepto que los de Sakura ocultaban algo. Había podido detectarlo cuando intentó curar sus heridas en el Senado, pero no se había presentado una segunda ocasión para acercarse y estudiarlas. Sakura se negaría, pero no lograría escabullirse. Después de todo, no tenía un lugar a donde pudiera escapar todavía.

"Cuando Zelig complete el hechizo, ¿qué te parece si nos damos una escapada?", ofreció Saki acariciando su mejilla. Estaban a la mitad de un día de campo. Zelig insistía mucho en hacerlos. Kaname permaneció a la sombra de los robles y cipreses de la finca Kiryû, mientras Zelig sacaba los aperitivos del almuerzo y unos niños jugaban con las hojas muertas. "Iremos a donde quieras, señor Kaname".

"A dónde van los muertos, yo no puedo ir, Saki", respondió al recuerdo sintiendo desolación. Su corazón palpitó de agonía cuando sentimientos olvidados en los confines de su ser volvieron a él. Pudo mantener una imagen seria ante los demás, pero por dentro las memorias llegaban con fluidez, sin detenerse, mostrándole su propia figura hirviendo de ira y dolor.

"Arrancarme el corazón no los traerá de vuelta", dijo la estruendosa voz de Hanadagi, su sonrisa con marcas de sangre. No ofreció pelea. No huyó. No dejó de reírse. "Me los llevo conmigo, Rey Inútil. Nos divertiremos juntos en el infierno".

—Los símbolos abarcan un área debajo de ciertas casas de cazadores, por lo que las primeras averiguaciones han revelado —la voz de Yagari sonó lejana. Habían proseguido la conversación sin él, lo que le importó poco. Ya sabía lo que estaban discutiendo—. Mañana empezarán en Punta de Lanza y durante la semana tendrán que avanzar tan rápido como puedan. Si necesitan apoyo, lo tendrán.

—Por ahora pediremos apoyo de la Asociación —señaló Ino—. Si estaremos aparentando, es importante que ambas partes actúen en desacuerdo. Nos reuniremos después del baile para rendir el informe de nuestros hallazgos. Hasta entonces lo mejor es disminuir nuestros encuentros.

La reunión finalizó luego de constatar que Zero todavía sería su guardián oficial y que los aristócratas de Kaname continuarían sus rondas de vigilancia. Kaname no tardó en salir de la Asociación para ir al Senado a apaciguar a su consejo (Tengen y Ren habían estado demasiado callados en esto, y eso quería decir que habían hallado algo valioso por su cuenta).

Kaien pidió a las chicas que hicieran una visita a la enfermería antes de irse. Confiaba en sus habilidades médicas, pero tenía la certeza que no le dirían si se encontraban bien o no, por lo que una segunda opinión era necesaria. La revisión médica fue ideal para que se pusieran al tanto del progreso de sus proyectos; el señor Hizuru, jefe de la enfermería, les contó que su abogado facilitó los trámites para ponerlo a cargo y que les devolvería el mando en cuanto lo pidieran.

—De hecho, está bien así —dijo Sakura—. Los proyectos tenían la finalidad de generarnos ingresos para no depender de nadie. He pedido a nuestro abogado que ponga ese dinero a su disposición cuando nos vayamos. Creo que todavía hay mucho por descubrir, por eso nos gustaría que usted se hiciera cargo de continuar con este nuevo proyecto. Un instituto encargado a ampliar el conocimiento de las disciplinas científicas de este mundo.

El cazador se quedó sin palabras y sintió que el mundo empezaba a dar vueltas. Era simplemente increíble. Había trabajado con ellas los últimos meses y quedado fascinado con su inteligencia y creatividad. Había tenido la esperanza de aprender más de ellas, pero esto… le parecía demasiado.

—¿Están seguras? Lo que han hecho… sinceramente no tengo palabras para expresar lo que siento ahora mismo. Esto es algo que nunca pensé que tendría, es decir, estoy interesado en investigar más, pero… es más que maravilloso… yo…

—Señor Hizuru —sonrió Sakura tomando las manos del hombre—. Usted es el único en el que confiamos para hacer esto. Sé que encontrará formas de ayudar a los demás con su conocimiento y sus habilidades.

—No te resistas, hombre —añadió Ino dándole una palmadita en el brazo—. Todavía falta para que volvamos a nuestro mundo. Hay asuntos pendientes que resolver. Te auxiliaremos en lo que podamos, por ejemplo, en ponerle un nombre adecuado a este nuevo proyecto. Me niego a dejar algo con un pésimo nombre en este mundo.

El señor Hizuru sólo atinó a reírse.

—¿Ustedes ya han hecho algo parecido de dónde vienen? —les preguntó.

—Intentamos abrir una clínica para ayudar a los niños a lidiar con el estrés que sufrieron por la guerra. Tuvimos que limitarlo debido a la falta de fondos. El País del Fuego tuvo dificultades para recuperar su economía, por lo que Sakura y yo tuvimos que invertir nuestros ahorros. Tenemos una sala en el hospital por el momento.

—Por eso quise iniciar un programa de entrenamiento para nuevos ninjas médicos —agregó Sakura—. Nuestro Señor Feudal aceptó financiarnos si aumentábamos el número de especialistas en medicina. Hay una gran cantidad de shinobis que han quedado inhabilitados para continuar su servicio, lo que significa que hay poco personal para realizar las misiones. Ayudar a que se recuperen podría disminuir la carga de trabajo de los ninjas activos y aumentar los ingresos de las aldeas shinobis.

—En verdad son maravillosas, chicas —alabó Hizuru. Con veinte años trataban de hacer lo necesario para ayudar a su mundo, sin mencionar todo lo que habían hecho en el suyo. Esbozó una sonrisa satisfecha, muy contento de poder ser parte de este momento—. Aceptaré ser el presidente de este instituto y trabajar teniendo siempre presente lo que me han enseñado.

—Es bueno saber que contamos con usted, señor Hizuru —sonrió Sakura.

Tras terminar la revisión médica (el cansancio no tenía remedio considerando las circunstancias), las kunoichis se dirigieron a la salida con su escolta temporal. A diferencia de las anteriores veces que estuvieron en la Asociación de Cazadores, no fueron vistas con ojos maliciosos o desconfiados. El cazador al que Ino le rompió el brazo, se acercó para disculparse en cuanto la vio pasar. La cazadora que Sakura había salvado cuando recién llegó, la abrazó diciéndole lo contenta que estaba por ver que la liberaron y que siempre estaría agradecida con ella. Hasta los vampiros fueron tratados con respeto.

—Nunca imaginé que saldría de este lugar sin recibir ni una sola mirada de muerte —dijo Nagi. Sus compañeros vampiros asintieron—. Podría acostumbrarme.

—Creo que los cazadores piensan lo mismo, Nagi —pronunció Ino—. Si prevalece o no, depende de ustedes.

—Si la paz no es eterna, al menos quiero que dure lo mismo que estos diez mil años de discordia. Aun si es egoísta.

El señor Touken, el chofer, recibió a Sakura con alegría diciéndole que este pequeño percance no la salvaría de sus lecciones sobre motores de esta semana. Sakura respiró con tranquilidad, aliviada que él actuara con normalidad con ella.

—Señor Touken, quiero pedirle un favor —dijo mirándole a los ojos—. Sé que Kaname le ha ordenado que mantenga la ventanilla del chofer siempre abajo, pero quisiera que hoy la subiera.

Touken la observó críticamente. Sakura no solía hacer peticiones que pusieran a los demás en una situación incómoda. Ella aceptó que la vigilaran a todas horas, ya fuera Zero, los aristócratas de Kaname o él mismo, así que esto era inesperado. Una parte de él quería negarse. Había sido asignado a este trabajo por orden de Kaname Kuran, y aunque era un humano, Touken entendía quién lo había contratado. Aun así, la solicitud era demasiado simple para decir que no.

—Puede sentirse tranquila, señorita Sakura, haré lo que me ha pedido.

—Lamento si le causo molestias.

—Nada de eso. Ha sido un placer servirla.

Kaien quiso subir al auto, pero Zero lo convenció que no era lo mejor ya que Sakura e Ino necesitaban desembarazarse del estrés de la reunión. Una excusa patética, pero una que Kaien aceptó al instante. Así que el director subió en los otros automóviles con los cazadores y vampiros.

Dentro del automóvil, Zero notó enseguida que el cristal de la ventanilla estaba levantado. La velocidad a la iban era unos kilómetros por hora más lenta de lo normal, lo que hizo que dedujera que Sakura no tenía intención de dejar la conversación con Ino para cuando llegaran a la academia. Ellas estaban frente a él, mirando hacia las ventanas con desinterés.

Bueno, que no dijeran que no estaba poniendo de su parte.

—Yamanaka —llamó obteniendo la atención de ese ojo azul tan reservado. Era difícil pensar en lo desesperada que se vio cuando le gritó a Sakura hace unos días—, procura que no me duela nada después.

—Así será —respondió. Apuntó hacia él con un sello manual especial—. Arte Ninja: Cambio de Cuerpo y Mente.

El cuerpo de Ino quedó flácido al lado de Sakura, que la acomodó para que no quedara torcido. Zero (Ino) estiró los hombros y las manos, evaluando el cuerpo en el que se había insertado.

—Es extraño volver a tener dos ojos —dijo sintiendo el poder latente de un cazador-vampiro como Zero. Ino admiró su voluntad, pues una parte de su consciencia se resistía a su control—. No duraré tanto como calculé, así que si vas a decir algo, habla ahora.

No iba a ser similar a sus charlas con Ruka e Isamu. Ellas no la conocían como Ino. Mucho antes que Naruto y Sasuke formaran parte de su mundo, Ino Yamanaka había estado ahí.

—Lo siento, Ino, por tratarte de esa manera —luego de tantos años, más que cualquier otra cosa, partió de lo que para ella era el inicio de todo—. Si no fuera por ti, no me habría convertido en ninja.

En el cuerpo de Zero, Ino se cruzó de brazos. Era increíble que a pesar de su nueva apariencia, sus gestos no dejaran de lucir como los de ella.

—¿En serio? Supongo que eso me hace parcialmente responsable de lo que pasó después —comentó con ironía, causando que Haruno se apresurara en aclararlo—. No te agobies. lo que quieres decir. Sabes, la primera vez que te vi no sabía qué te había motivado a convertirte en un shinobi. No perteneces a un clan de renombre ni posees una barrera de sangre o técnica especial. Tus padres tampoco han obtenido rangos altos. Eras una niñita que entró a la academia sólo porque el Segundo Hokage decretó una clausula, donde no debía prohibirse la integración de civiles que quisieran ser ninjas. ¿Por qué elegiste esto, Sakura? Es la única cosa que desconozco de ti.

—¿Por qué eso sería importante?

Ino le sonrió dulcemente, lo que hizo que las facciones de Zero se vieran más atractivas.

—Todo este tiempo, todo lo que has hecho, ha sido por los demás —contestó—. Desde que te conocí has sido una persona que cree que no vale nada si no sirve a alguien. Cuando peleamos en los exámenes Chunnin creí que habías hallado tu camino, pero no fue así. Una parte de ti se aferró a tus inseguridades del pasado y a un nuevo miedo (que creció en ti al darte cuenta quiénes eran tus compañeros de equipo), y dio como resultado que no importaba lo que hicieras jamás podrías alcanzarles en realidad.

La expresión de Sakura se ensombreció. Era algo que había descubierto conforme el tiempo pasaba, que con cada paso que daba, Naruto y Sasuke daban diez. Sakura no iba a engañarse y pretender que era similar a ellos, pero había creído que su esfuerzo se vería recompensado, que podría estar a su lado para enfrentar a las adversidades, pero la guerra llegó y con ello una buena dosis de realidad. Incluso si había conseguido un poder considerable con el Sello del Byakugo, no bastaba para estar a la altura.

Ante Naruto y Sasuke, reencarnaciones de los hijos de Hagoromo, hijos de clanes de renombre, ¿qué podía hacer?

Era sólo Sakura Haruno.

—Pero aun así continuaste —añadió Ino—, y pese al embrollo en el que te envolviste, te aferraste a ellos.

—Todavía quería alcanzarlos, Ino.

La kunoichi rubia negó con la cabeza.

—Después de que murió el maestro Kakashi, diste la espalda a todo y te aferraste a lo único que creíste que te quedaba. Porque pensaste que sólo Naruto y Sasuke te podían entender y aceptar —dejó que el malestar se viera en el rostro de Zero. Respiró con dificultad, dándose cuenta lo mucho que le había afectado lo que sucedió—. Me pides perdón por lo que pasó cuando nos convertimos en gennin, pero eso ya quedó en el pasado para mí. En este momento, hay asuntos urgentes que discutir. Pero sé que has hablado con varias personas en este mundo, que pudieron hacer lo que yo no pude… porque nunca me consideraste una opción.

—Ino, yo…

—No, Sakura, lo entiendo. No estabas bien, demonios, nadie estaba bien después de la guerra. Cada uno buscó una forma de curarse… no te culpo por lo que has hecho hasta ahora. Nunca te juzgaría, al menos acepta eso de mí.

Sakura asintió, ¿qué más podía hacer sino eso?

—No has respondido mi pregunta —replicó Ino después de un considerable lapso de silencio—. Prácticamente eras una niña civil, ¿qué hizo que eligieras esta vida?

Habían pasado años desde que pensara sobre la pequeña Sakura Haruno, esa niñita tímida y llorona, con la cual extrañamente no pudo reconocerse. Sin embargo, se obligó a recordarla. Su buena memoria trajo a flote la memoria que necesitaba. Tenía cuatro años y los shinobis le habían parecido personas poderosas y aterradoras.

"Es cierto, les temía", porque ellos tenían poderes asombrosos que parecían no tener límite. Porque lucían como Dioses, escondiéndose en las sombras para matar a su objetivo. Porque para la Sakura Haruno de cuatro años, un shinobi sólo existía para matar. Fue su padre quien la hizo cambiar de parecer durante una noche, en la que una pesadilla horrenda la despertó y corrió a la cama de sus padres. Kizashi la acomodó en la cama entre él y su esposa y le pidió que le explicara qué había soñado. Sakura les contó que un horrible ninja se había metido a su cuarto para asesinarla. Sus lágrimas habían empapado su pijama. Kizashi le dio un abrazo y unas palmaditas en la cabeza.

"Escucha, dulcecito, no tienes nada que temer. Tu madre y yo no permitiremos que nadie te lastime. Los ninjas en Konoha protegemos a las personas que viven aquí". Hasta ese momento, Sakura no había sabido que sus padres eran shinobis también. La tonta niñita había creído que trabajaban haciendo recados porque siempre los veía realizando tareas al azar. "Aunque seamos gennin, te protegeremos con nuestras vidas".

Los shinobis no sólo asesinaban, también protegían y cuidaban. No eran monstruos, sino personas amables como su vecina, la señorita Hanako, una jounnin que pasaba sus tardes libres jugando al té con ella, quien le enseñó sobre teoría del chakra y la animó a apuntarse en la Academia Ninja (a pesar de las dudas de Mebuki). La kunoichi a la que Sakura quería imitar.

—Yo quería ser como la señorita Hanako, una kunoichi fuerte, amable y responsable, capaz de proteger a la gente de mi aldea —respondió distraídamente.

"Quiero convertirme en ninja", dijo Sakura a Hanako con voz dulce y tímida. Estaban en la entrada de la aldea ya que la jounnin partiría para una misión de escolta a mercaderes ese día, "para proteger y defender a las personas que aprecio".

"Ése es un objetivo importante, pero recuerda, no te olvides de ti misma".

Sakura inclinó su cabeza con interrogación porque no había entendido. Hanako le revolvió el cabello y le sonrió.

"Una persona que no se valora a sí misma, no puede valorar a algo o a alguien. Un ninja no es sólo una herramienta humana. Tenemos un corazón y nuestra fuerza se origina en cómo lo fortalezcamos. Para defender lo que apreciamos, debemos apreciar lo que somos".

Hanako Akagi murió en esa misión. Mebuki no la dejó ir al sepulcro y Sakura casi se cayó por la ventana cuando salió para ir a dejar unas pequeñas florecillas azules en su tumba. Después de eso, no hubo nadie quien jugara al té o que quisiera hablar con ella sobre ser shinobi. Kizashi no quería que estuviera en peligro. Mebuki creí que no sería capaz de llegar lejos.

Cuando Sakura entró a la Academia Ninja estuvo a punto de desmayarse del pánico, por creer que estaba por cometer un error.

"Los errores nos hacen mejores, Sakura", Hanako le dijo una vez. "Pero hay que aprender qué es lo que podemos sacar de ellos. No te rindas, aunque parezca difícil. Si caminas tus pasos siempre te llevarán a algún lado".

"Señorita Hanako", pensó en la primera persona que la valoró por quien era. Su pecho ardió, pero no había tristeza o desesperación, sino algo que no había sentido en mucho tiempo. Sintió las raíces de un deseo lejano extenderse por el suelo casi árido de su mente y afianzarse a pesar de todo, logrando que un brote diminuto y tambaleante saliera a la superficie.

Porque al fin lo había entendido.

Unos brazos suaves la rodearon. Su cabeza reposó en un pecho confortable. La calidez de un cuerpo familiar la envolvió. Sakura no dudó en corresponder, aferrándose con sus brazos al cuerpo de Ino mientras dejaba que las lágrimas y los sollozos salieran libremente.

Ino-chan —musitó Sakura mirándola a los ojos. Le había tomado años llegar a este punto, en donde podía volver a llorar sin sentirse una mierda por ello. Porque cuando permitió que sus dudas, miedos y caprichos la cegaran, había olvidado lo que su yo de seis años había aprendido—, yo… yo… sólo quería… y luego yo…

—Está bien, Sakura, ya todo está bien —respondió acariciando su cabello. Una gruesa lágrima resbaló por su mejilla. La abrazó más fuerte, hallando un consuelo que no había creído necesitar porque Sakura no sólo era una vieja amiga de la infancia, era la mujer que respetaba y admiraba—. Estás de vuelta.

—Sí.

—Bienvenida.

Se sintió como la primera vez que se conocieron.

Zero observó la escena desde su asiento. Ino deshizo su técnica cuando notó que Sakura había procesado su pregunta. No había querido que fueran los brazos de éllos que sostuvieran a su amiga en un momento tan importante, además que ya no le importaba si Zero miraba este lado suyo. Él no se sintió un intruso, así que lo único que pudo hacer fue mirarlas en silencio, dejando que los minutos pasaran mientras el automóvil se movía por las calles de Nightray.

—Gracias, Ino —dijo Sakura desembarazándose de su abrazo. Su semblante seguía pálido y ojeroso, pero tenía un toque de vitalidad que no había estado antes—. Y perdona por meterte en esto.

—Deja de disculparte, frente de marquesina —le dio unos golpecitos en la frente. Volvió a tener una expresión inmutable, no obstante, la suavidad en sus rasgos era notable—. Soy tu amiga. Mi deber es ayudarte cuando estás en un lío.

—¿Aun si ese lío involucra a los Uzumaki y sus técnicas de sellado? —preguntó Sakura con una sonrisa desganada. No quería romper la intimidad del momento, pero había estado alterada y emocional durante días. Estaba harta de eso. La angustia todavía persistía en su pecho, pero no huiría de ella. No esta vez.

—¡Por supuesto! Soy la líder del Clan Yamanaka y la Jefa del Departamento de Investigación e Inteligencia de Konoha. Soy la única capaz de lidiar con esta situación —le puso una mano sobre el hombro—. Resolveremos esto juntas.

—Sí, dejen de lado al cazador que les ha dado acceso a información fundamental de la Asociación porque no es shinobi —espetó Zero con los brazos cruzados. Su voz rebosaba ironía, pero no había verdadera maldad. Las kunoichis le miraron con falsa irritación—. Haruno y yo hemos hablado sobre la historia de los Uzumaki en estos días. Creo que puedo serles de ayuda también.

—Oh, deja el sarcasmo para después, Kiryû. Estos días han estado llenos de sorpresa —dijo Ino—. Lo mejor será que nos pongamos al corriente de una buena vez.

Ella empezó. Su encuentro con Isaya fue recibido por la mirada desconfiada de Zero al principio, pero conforme hablaba su expresión pasó a una de cautela. Después de todo, él conocía muy bien la naturaleza de un vampiro y su profunda lealtad. No obstante, había que tratar a este nuevo e inesperado aliado con mesura, ver si podía confiarse totalmente en él.

Cuando Sakura tuvo su turno, a Ino no le sorprendió que ya tuviese practicada la exposición. Después de todo, ser eficaz había sido el lema de Sakura en estos últimos años. Por eso Ino le impidió continuar con ese patrón, que ocultaba el malestar. Le pidió que hablara de todo lo que pensara, sin omitir sus opiniones, sin importar si tardaba más. El punto era que Sakura no se sintiera como una herramienta.

—Cuando Uzushio fue destruida, los Uzumaki debieron merodear por los lugares aledaños —dijo Haruno evaluando cada posibilidad—. Probablemente un grupo de ellos logró abrir una puerta dimensional con una de sus técnicas, de esta manera llegaron a este mundo donde posiblemente sellaron la energía natural para evitar que sus perseguidores los alcanzaran. Tengo muchas preguntas por responder. ¿Por qué decidieron venir a otro mundo? ¿Sabían sobre la existencia de vampiros y aun así vinieron aquí? ¿Cómo descubrieron que podían usar una alternativa de poder para crear los hechizos de cazadores? ¿En general, los cazadores descienden de los shinobis o es cosa de clanes particulares? ¿Por qué no hay registro en este mundo de que existieron ninjas, si nuestra sangre es tan peculiar? El señor Isaya mencionó a esta Chiyoko, pero es sólo un nombre. Si era una Uzumaki que peleó con un purasangre, ¿por qué no se le menciona en la historia? ¿Qué sucedió para que un hecho así se olvidara?

—Y con lo que sucedió en Punta de Lanza, muchos van a querer meter su cuchara —comentó Ino—. La investigación de la Asociación y el Senado no les brindó nada porque no supieron interpretar los símbolos, ¿pero es así? Aunque el tema parece olvidado, si alguien busca debajo de las piedras encontrará algo. Me encargaré de investigar qué cosas podemos estar pasando por alto. Isaya, Nagi y Chiasa me ayudarán. Sakura, lo que sea que hagas, tendrás que ocupar al resto de nuestros amigos. En cuanto lleguemos a la Academia Cross, tendremos que actuar por separado.

—Hablaré con Seth e Isamu —asintió Sakura y luego miró a Zero—, ¿crees que Kaito querrá echarnos una mano?

—No hay que involucrarlo esta vez. Kaito intentará usar esos símbolos contra los vampiros si resulta que son una técnica ninja.

—Entiendo, pero tampoco nos dejará tranquilos. Mmm, la tinta en el piso debe estar hecha de un material especial para que haya durado tanto tiempo. La investigaré cuando Kaito esté cerca, para despistarlo. Kiryû, probablemente ahora nos dejen acceder libremente a la biblioteca de la Asociación, pero quiero que tú se lo menciones al director y al presidente. Eso les hará pensar que nos lo ofrecieron desde el principio.

—También investigaré los árboles genealógicos de los clanes. Los Kiryû tienen un registro muy exacto, quizás cuando hallemos el clan que heredó la sangre shinobi encontraremos más pistas.

Tenían una semana de plazo para investigar, analizar y entregar resultados. Sakura e Ino estaban conscientes que estaban en el centro de la atención de nuevo, pero esta vez no era algo que pudieran cubrir con una loción. Cuando llegaron a la Academia Cross y antes de bajar del auto, Sakura e Ino compartieron un último abrazo.

—No soy la única que la está pasando mal, Ino —susurró Sakura a su amiga—. No soy demasiado confiable justo ahora, pero si deseas hablar, yo estaré para ti. Siempre.

—Gracias, Sakura —contestó Ino—, y ya podrás devolverme el favor cuando llegue el momento. No te escaquearás de esto, eh.

Al bajar actuaron como si hubieran discutido duramente. La tensión fue palpable para quienes habían formado su escolta. Las reacción desconcertada de Nagi puso un toque realista, y hasta Kaien pareció convencido porque trató inútilmente alegrar el ambiente con una temblorosa sonrisa.

—No sé lo que está pasando ahora —susurró Nagi cerca del oído de Sakura—, pero me gustaría que fueras al dormitorio de Seth. Cuando pasó lo de Punta de Lanza, él quiso involucrarse. Lord Kaname no lo tomó a bien y lo castigó, nos ordenó a Tori y a mí que permaneciéramos alejados. No podemos ir contra una orden de un purasangre, por lo que nosotros no… Chiasa ha podido hacerle algo de compañía…

—No tienes que explicarte, Nagi, lo entiendo —respondió, sorprendiendo al vampiro. ¿Desde cuándo su voz sonaba así? ¿Tan templada?—. Iré a verlo. Por favor, que nadie nos interrumpa.

—S-Sí, te lo encargo —dijo Kain. Sin agregar más, Sakura saltó hacia los árboles rumbo al Dormitorio de la Luna. Kaien quiso ir tras ella, pero Zero lo detuvo.

—Déjala ser, Kaien —pidió el cazador más joven. Seth no le agradaba y no quería que Sakura se metiera en un problema por defenderlo, pero ahora que la conocía mejor, había entendido por qué el purasangre era tan importante para ella—. Ella está bien ahora.

—¿Cómo lo sabes? No debería esforzarse tan pronto.

—Ella no necesita que la vigiles —las memorias de su sangre continuaban frescas en su mente. La vida de la kunoichi ya no era un secreto para él—. Sakura es más fuerte de lo que crees.

Kaien le miró con sorpresa, inseguro de dónde provenía esa confianza. Estudió la expresión de Zero, pero Kiryû no estaba de humor para sus indagaciones. Se encontraba fatigado y quería descansar. Los efectos de la sangre de Sakura habían disminuido, pero no quería tener un desliz desquebrajando una pared o algo parecido. Sakura le había comentado que analizaría su caso en cuanto tuviera la oportunidad. Después de todo, era el primer vampiro que bebía la sangre de un ninja.

Mientras tanto Sakura aterrizó en el balcón de la habitación de Seth. No era la primera vez que estaba ahí. El mes pasado había ido para una pijamada. Sakura pasó a través de las largas cortinas guindas directo a la cama con doseles de madera. La habitación permanecía a oscuras, cuando siempre estaba iluminada. Seth odiaba la oscuridad.

—¿Señorita prefecta? —sonó la voz del vampiro, asomándose por las cortinas de su cama. Su cabello rubio estaba revuelto y su cara, aunque hermosa como siempre, dejaba ver la preocupación y desolación que le acechaban. Que no se hubiera dado cuenta de su presencia hasta que se acercó, le indicó a Sakura su estado y que lo que Kaname le hizo lo afectó muy fuertemente—. ¡Has vuelto!

Seth se lanzó a abrazarla, pero antes de que pudiera tocarla, grilletes escarlatas salieron del suelo y lo tomaron de las muñecas. Ante la mirada de horror de Sakura, Seth fue atado. Sakura se apresuró a ayudarle.

—¡N-No! —jadeó Seth intentando apartarse—. Lord K-Kuran ordenó que me colocaran este hechizo… si desobedezco las reglas pasa esto… Deja que suceda… yo… e-estaré bien…

—¡No te atrevas a pedirme eso! —gritó hincándose a su lado. Las cadenas reaccionaron con más violencia, brillando de un color vivo, como si de metal fundido se tratase—. ¡No voy abandonarte! ¡Jamás dejaré que vuelvan a lastimarte!

Los ojos dispares del vampiro se abrieron con sorpresa. Para él que la conocía tan bien, fue evidente que algo había sucedido. Sakura se veía agotada y demacrada, y aun así… aun así la forma en que sus ojos verdes le miraban fue acogedora. El hechizo sintió su emoción, y como tal, lo castigó al doble por el comando de su creador.

—Te quitaré esas cosas de encima —informó la kunoichi. Reunió chakra en sus manos y apuntó a las cadenas. Las cortó de tajo, hundiendo las puntas de sus dedos en el suelo. Una por una, Sakura se encargó de desbaratarlas. Para asegurarse que no volvieran a salir, cortó uno de sus dedos para dibujar un triángulo con varias letras en los vértices—. ¡Sello de Tres Puntas: Neutralización!

La marca brilló de color verde por un instante. Cuando terminó, Sakura se derrumbó. Su cuerpo dolía y su chakra se agitaba agónicamente. Con mucho esfuerzo, se enderezó. Sakura volteó hacia Seth, que no lucía mejor que ella.

Él la tomó por los hombros para evitar que volviera a caerse.

—No deberías hacer estas cosas por mí, señorita prefecta. Nagi no debió pedirte que vinieras a verme. Hablaré con él cuando mi castigo haya terminado.

—Aun si Nagisa no hubiera dicho nada, yo lo habría descubierto de todos modos. Eres un amigo importante y no hay nada que puedas hacer para que deje de preocuparme por ti.

Seth se quedó contemplándola un momento.

—¿Por qué estás dispuesta a llegar tan lejos por mí? Mi destino fue sellado cuando nací como el hijo de Sara Shirabuki. Lord Kuran no me permitirá ser libre. No tienes que luchar esta batalla.

—¿Es lo que quieres, Seth? ¿Qué me vaya y te deje?

—Sería lo mejor.

—Entonces, ¿por qué te alegraste tanto al verme? —cuestionó con gentileza, haciendo que el vampiro parpadeara turbado—. Todo este tiempo no has intentado sólo acercarte a mí sino intentado vivir libremente y disfrutar tu vida con Nagi y Tori. Quieres tener lo que tanto deseas, sin importar lo difícil que sea conseguirlo. Porque desde que nos conocimos, no has dejado de soñar con un futuro más brillante.

—Si algo… si algo te pasara a ti y a Nagi y a Tori… —balbuceó Shirabuki con los ojos dispares llenos de miedo.

Sakura juntó sus frentes, justo como hacía con Naruto. Sin embargo, notó una diminuta diferencia que la hizo sentirse extraña y anhelante al pensar en su amigo.

—¿Estarás bien sabiendo lo infelices que serán por no haber podido evitar que te encerraran? —la pregunta golpeó a Seth directo a su corazón—. No pensaste siquiera que ellos no están de acuerdo con lo que pasará, ¿verdad? Ellos te quieren. No están contigo porque eres un purasangre. No te abandonarán ¿Piensas tan poco de ellos o es lo que te has dicho a ti mismo para que te duela menos perderlos?

Seth la tomó con brusquedad y la llevó hasta la cama para posicionarse sobre ella. Sus ojos permanecían claros, pero en ellos se podía ver el remolino de emociones que se peleaban entre sí. Su aura poderosa presionó contra Sakura, indiferente a su fatiga. Aun así para ella… no era nada. Había corrido hacia Naruto cuando Kurama lo había poseído para tratar de salvarle. Había corrido hacia Sasuke para detener la influencia del Sello Maldito.

Ningún monstruo la atemorizaba ya.

—Te dije que no confiaras en los vampiros —pronunció Seth respirando agitadamente. Aún en la oscuridad era posible ver el brillo de sus largos colmillos—. No somos más que una plaga que devora todo a su paso. Somos egoístas y arrogantes. Criaturas viles que tienen la maldición de vivir eternamente.

—¿Entonces qué somos los humanos, Seth? ¿Crees que somos unas inocentes palomitas con deseos puros y buenos? ¿Crees que no soy egoísta?

—Tú eres la peor —sonrió con mordacidad—. Eres un ser indescriptiblemente complicado, Sakura Haruno. Crees que me ayudas, pero me hieres. Eres amable y detestable. ¿Qué debo hacer para que me dejes en paz? ¿Qué tengo que decirte para convencerte que esto es lo mejor para todos?

—No hay nada que puedas decir para que te deje, Seth —le tocó una mejilla—. Por la misma razón por la que Nagisa y Tori tampoco se han rendido. No eres una causa perdida y no me alejaré de ti pese a que me odies por ser fastidiosa.

Oh, mi noche, mi día, con una mano me envenenas y con la otra me curas —recitó cerca del oído de la chica. ¿Por qué simplemente no se rendía con él? ¿Por qué le brindaba esperanza?—. Kaname Kuran no tendrá consideración contigo si lo disgustas. Incluso si peleo contra él, perdería.

—No soy débil y entiendo cuál es mi situación. Hay muchas maneras de ganar esta batalla. Siempre defenderé y protegeré a quienes aprecio, Seth, así que tendrás que aguantarte.

—¿De dónde viene esta determinación? —la miró con interés.

Sakura le sonrió. Impactado, Seth abrió los ojos como si no lo creyera. Era la primera vez que su sonrisa expresaba verdadera alegría.

—De mi camino ninja.

[+][+]

¡Fin de este capítulo! Canónicamente, Isaya Shoto tuvo o tiene una esposa, pero me pasé el dato por el arco del triunfo y decidí que él tuviera varias relaciones temporales pasadas. Quería que Ino también tuviera a un pretendiente purasangre como Sakura, pero había poco de donde elegir e Isaya me parece tan misterioso. Estos dos juntos tienen una química interesante a mí parecer.

La frase que Isaya cita para Ino fue dicha por Abraham Simpson cuando trata de conquistar a la madre de Marge. Siendo sincera, la frase calza perfecto con un vampiro tan antiguo como Isaya, y le da ese toque romántico y ligeramente trágico a la pareja (porque Isaya no busca a Ino para vivir un romance, sino para hallar la manera heroica de morirse).

Sakura aprendiendo fuuinjutsu, al menos la teoría, habría estado tan genial Ni modo, ahora se quedará como headcanon. Creo que Naruto asignó estas misiones a Sakura porque no hay nadie en quien confíe más para hacerlo. Sakura es muy lista, supongo que podría desentrañar los secretos que quedaron de Uzushio.

Sé que no estarán de acuerdo conmigo en este punto, pero pienso firmemente que Naruto perdió el sentido de su mensaje cuando sacaron lo de las reencarnaciones. Esto porque ya no es "Yo formo mi propio destino", sino "Estoy destinado a hacer ciertas cosas porque soy la reencarnación de alguien más". ¿Ven como algo tan simple como eso, puede desestabilizar el mensaje de una serie? Para mí que Naruto y Sasuke pelearan casi a muerte por ser las reencarnaciones de Ashura e Indra no tuvo sentido; no cambiaron el destino, lo cumplieron a pesar de que Naruto logró hacer que Sasuke "razonara".

El pasado de Isamu Tachibana ha sido revelado. No me gustan los personajes "perfectos", esos que son todopoderosos, muy correctos, tiernos y adorables. Fuchi. Mis OC podrán tener cierto encanto, pero siempre procuro resaltar sus defectos. Siempre les colocó algo que los haga insoportables o fáciles de despreciar. ¿Por qué? Porque son humanos.

La frase "Cada uno alcanza la verdad que es capaz de soportar", pertenece a Jacques Lacan. Asimismo, cuando Isamu señala sobre lo que piensa de los duros golpes de la vida, hago referencia a un supuesto error de redacción en una de las obras de Nietzsche. Usualmente se usa la frase: "Lo que no te mata, te vuelve más fuerte", pero la versión no editada, según lo que vi en una publicación, es: "Lo que no te mata te hiere de gravedad y te deja tan apaleado, que luego aceptas cualquier maltrato y te dices a ti mismo que eso te fortalece". No sé si sea verdad o no (no me he dado el tiempo de averiguarlo), pero me encantó la frase por sus implicaciones.

Esta conversación me llevó bastante tiempo escribirla. Intento simular el proceso terapéutico, sin embargo, hago énfasis en que no es una descripción exacta de lo que puede suceder en terapia. Esto fue simplón en comparación.

No quería que la amistad de Isamu y Chiasa fuera dulce. Isamu fue una maldita y Chiasa le creyó lo de la prueba porque había sido la única vez que creyó estar cerca de su sueño. Recuerden que en esta historia se impone el concepto de pureza en las jerarquías. Para que Chiasa hubiera logrado entrar a la Asociación de Cazadores sin una ayudadita extra, habría sido demasiado difícil, por no decir imposible.

La Academia Cross es una escuela de elite, y por lo que se ve, es para niños de estatus alto. Desconozco si dan becas o algo parecido, pero a mí parecer, Chiasa también habría tenido dificultades para entrar, pero lo hizo porque creyó que eso la acercaría a cumplir su sueño, ya que averiguó que Zero estudió en ese lugar.

La frase que Sakura dice: "Estar solo es más doloroso que ser lastimado", pertenece a Eiichiro Oda. Me parece que es una frase que Luffy menciona.

"La soledad del hombre no es más que el miedo a la vida", es una frase que aparece en Las Sombrías Aventuras de Billy y Mandy, pero en realidad pertenece a Eugene O'Neill.

"¿Por qué es moral servir a la felicidad ajena, pero no la tuya propia?", es de la autoría de Ayn Rand.

A Isamu le gustan las rubias xD. Mentira, Kaito sólo quería molestarla. A Isamu no le atrae nadie. No podría colocarle una etiqueta que simplifique lo que es, sólo que nunca se sentirá atraída de esa manera a alguien, y las bromas que hace sobre tipos guapos, son eso, simples bromas.

Yagari dejó pasar lo de Punta de Lanza por estrategia. Es mejor tener a Sakura e Ino de aliadas, que castigarlas por algo que evidentemente no es su culpa. Además, ¿qué pueden ser esos símbolos? Ya establecí que es algo que creó el ancestro de los Kiryû, Zelig, y que Kaname parece tener una idea de lo que es, ¿pero habrá más?

Tengo entendido que los recuerdos de Kaname –los de su vida pasada- tardaron en llegar cuando decidió convertirse en un bebé. Así que intenté agregar ese detalle en mi historia, haciendo que él reviviera episodios de su vida con Saki y Zelig.

En la novela Sakura Hiden, Sakura e Ino abren una clínica para ayudar a los niños a lidiar con el estrés que les causó la guerra. Considerando que mi Sakura y mi Ino no se parecen en nada a las de las novelas, su clínica todavía es un proyecto pequeño, pero que cobrará fuerza ahora que regresen.

En toda la saga de Naruto no se menciona el motivo por el que Sakura se convirtió en shinobi. No es lo mismo el objetivo que se planteó para mejorar, que su razón de escoger este camino. Por ejemplo, para Naruto fue para ganar reconocimiento; para Sasuke porque era un Uchiha. ¿Y para Sakura? Al menos a mí no me quedó claro. Por eso quise tocar el tema y tratar de darle una explicación.

Sakura temiéndole a los shinobis cuando era pequeña me parece interesante. Desde la perspectiva de una niña, el que alguien sea fuerte no sólo significa que usara esa fuerza para algo bueno. Después de todo, los ninjas se entrenan para matar de ser necesario. No son santos, pues, y temerles no me parece estúpido, me parece lógico.

"El hombre que no se valora a sí mismo, no puede valorar nada ni a nadie", una frase de Ayn Rand.

Kishimoto debió darle un arco o al menos un momento en el manga a Sakura e Ino para retomar lo que pasó durante su pelea en los Exámenes Chunnin. Ahí estaba la oportunidad perfecta para el desarrollo de estas dos, pero como los fanáticos consideraron su pelea muy aburrida… bueno, ya saben que no se dio.

"Oh, mi noche, mi día, con una mano me envenenas y con la otra me curas" es una frase que el Sultán Suleiman le dice a Hurrem en la telenovela El Sultán. Suleiman era un poeta y encuentro hermosos sus versos (y eso que no me gusta la poesía jajaja).

Todavía me falta desarrollar un poco más el cambio de Sakura, pero por ahora creo que va bien. La razón por la que Seth es importante para ella es porque le recuerda a Naruto, pero existe una diferencia entre ellos que hace que los sentimientos de Sakura por cada uno no sean iguales.

Este capítulo me costó bastante. Madre mía.

Nos leemos luego.