Capitulo 8:
Inuyasha no se lo podía ni creer, Kagome, su Kagome se había ido sin siquiera terminar de pasar el día con el. Algo tenía que andar mal, no podía creer lo que había pasado hace nada menos que una hora. Recordaba todo lo sucedido, esto hacía que se sonrojara, agachó la cabeza para que los demás no lo notaran. Fue muy tarde, Sipo ya se había dado cuenta
-Si: Que te pasa Inuyasha, ya echas de menos a Kagome….. no puedes estar ni un rato sin ella, eh
-I: Ya cállate enano. Solo estoy descansando
-Si¿y solo por eso te sonrojas? No se lo que estarás pensando pero no lo hagas delante de los niños
-I: déjame en paz. Ya me tienes arto, si no te callas te voy a dar tu merecido
Inuyasha se levantó de la cabaña dirigiéndose directito hacia Sipo para darle en la cabeza. De pronto sintió el olor de ese apestoso lobo dirigiéndose hacia ellos, le iba a encantar meterse con el y rebozarle por toda la cara que Kagome era ahora su mujer aunque, no creía que tuviese que esperar mucho ya que el aroma de ella le cubría entero. En parte por eso estaba más relajado, porque olía enterito a Kagome.
-Ko: Donde esta mi…… un momento, TU…. Asqueroso chucho¡¡¡¡¡que le has hecho a Kagome!!!!!
-I¿Yo? Nada, son cosas personales, entenderás que no te las cuente ¿verdad? (Su sonrisa era tan burlona que todos en la cabaña se estremecieron, ahora si que se iba a armar)
-Ko: Con que derecho la hiciste tu mujer, ella era mía, como te atreviste….
-I: Primero no fue nunca tuya y segundo no tengo porque darte explicaciones, no creo que quieras saber los detalles de mis intimidades con Kagome, no te voy a contar como lo hice…. Compréndelo, no es de hombres andar contando esas cosas
-Ko: Estúpido y asqueroso chucho, no era que amabas tanto a Kikio o es que cambias tu amor cuando te conviene, pero no me importa, que la hallas hecho tuya no significa que sea tu mujer y yo la respetaré
-I: ves, en eso te equivocas, y te lo demostraré cuando vuelva, podrás ver una preciosa marca mía en su cuello. A VER SI ASÍ TE DAS CUENTA DE QUE ELLA ES MIA Y QUE NI TU NI NADIE ME LA VA A QUITAR
-Ko: estoy seguro que la obligaste, seguro que ella no quería, pero arreglaremos cuentas cuando ella regrese asqueroso pulgoso
-I: Como quieras lobucho, nos vemos entonces. Que te vaya bien
Koga salió del lugar a toda prisa, aun no podía creer lo que estaba pasando. Inuyasha por su parte estaba disfrutando de la situación por fin le podía dar en las narices a Koga, ahora Kagome era su mujer con todas las de la ley de los demonios y todos la tendrían que respetar.
Mientras Kagome en su época le contaba a su mama todo lo que había pasado para que ella lo supiera, no quería engañarla además ella era como una amiga, la contó todo, claro omitiendo las partes intimas, La madre de Kagome se emociono, le gustaba tener a Inuyasha por yerno
-Madre Ka: Hija, ahora tendrán que casarse por el modo de los humanos, no puedes solo tener una marca en el cuello y ser su mujer, no es moral hija
-Ka: Si madre, por eso e vuelto para preguntarte tu opinión y para que me aconsejes. La verdad estoy bien aturdida, todo a sido muy rápido¿crees que de la unión de una diosa con un semidemonio puede salir algo bueno? No es que menosprecie a Inuyasha pero me preocupa mi nueva situación.
-Madre Ka: No te preocupes hija, no pasa nada, lo único que puede pasar es que nazca una criatura hermosa y muy poderosa, porque no mejor le preguntas a tu padre, el sabrá contestar a tus preguntas….
-Ka: Y como le voy a preguntar mama, si no se ni como llamarlo
-Madre Ka: solo tienes que pensar en el y llamarlo con el corazón y el simplemente aparecerá. Ahora te dejo para que puedas hablar bien con el, no te preocupes hija todo saldrá bien
-Ka: gracias mama, eres la mejor
Kagome se concentro por largo rato haciendo que se transformara en lo que es, una diosa de alas blancas, dando paso a su atuendo y a su cambio de estilo y de imagen.
Se encontró en un espacio vacío donde reinaba el color blanco, cerca de ella había un hombre sentado en un trono. Sus ojos eran color azul cielo, su pelo largo y sedoso de color blanco simplemente destacaba por la luz que irradiaba, poseía una túnica de color azul con un cordón dorado, en sus brazos había un brazalete que contenía dos dagas de oro, su empuñadura era de un ángel y las alas hacían tope entre la empuñadura y el filo.
Su mirada era tranquila, después de todo, no tendría que estar haciendo nada malo, si no su mirada de seguro se vería mas enfadada, no se atrevía a preguntarle, se sentía una estúpida, desde cuando ella se ponía tan nerviosa ante una persona….. Un momento, no era la persona lo que la ponía nerviosa, si no el tema que tenia que tratar con aquel hombre que aunque fuese su padre, no dejaba de ser un extraño ante ella ya que no sabia nada de el.
Aquel ser imponente hizo una seña para que la pequeña Kagome se acercara y así poder hablar con ella mas tranquilo, tenia que explicarle un par de cositas para que las cosas se hiciesen correctamente, no todo era la ley de los demonios, también había leyes divinas.
Sin duda tendrían que casarse muchas veces para ser oficialmente marido y mujer, una por la ley de los demonios, que indudablemente ya se había realizado, otra por la de los humanos para que su madre estuviese tranquila y otra por la ley divina. No sabía muy bien como le explicaría todo a Inuyasha pero el tendría que entender, después de todo, si la quería, tendría que hacer lo que correspondía con cada uno.
Continuará……
No contesto a los reviews porque no se como se hace pero quiero que sepáis todos que me gusta mucho leerlos y que me ayudan mucho. Les pido que sigan dejándolos. Muchas gracias a todos y un besito.
