Desde que Elizabeth cumplió dieciocho años, dos veces por semana, Thomas se reunía con ella para para enseñarle las tareas que había que hacer en Longbourn. Al principio, Lizzy simplemente se limitaba a prestar mucha atención a lo que decía su padre y hacia algunas preguntas, pero con el correr del tiempo fue animándose a dar sus opiniones e incluso proponer soluciones. Thomas estaba muy contento con el progreso de su hija y estaba convencido que había tomado la decisión correcta al elegirla como su Heredera.

Al principio a Jane no le importaba la preferencia de su padre por Lizzy y ser excluida de tales reuniones. Pensaba que su padre se reunía con su hermana para practicar latín, jugar ajedrez o debatir ideas. Ninguna de esas cosas le interesaba y prefería ir a casa de su tía Phillips o hacer otras tareas. Pero esa mañana todo cambio...

Estaban desayunando cuando Thomas le dijo a Mary, "Lizzy ayer me comentó que te gustaría aprender más sobre la administración de Longbourn. ¿Es cierto eso, Mary?"

Mary asintió y sonrió tímidamente, "Si papá me gustaría poder ayudarte a ti y a Lizzy con la administración de Longbourn."

Jane miró a su padre, y le dijo, "Padre, a mí también me gustaría estar más involucrada en la administración de Longbourn."

Thomas miró a Jane y negó con la cabeza, "No hay necesidad que te involucres, Jane. Puedes ir a visitar a tu tía Phillips como haces todos los martes."

Jane negó con la cabeza "Padre, puedo enviarle una nota a mi tía y quedarme aquí." Miró a su padre a los ojos, "Soy tu hija mayor y soy quien tengo que estar mejor preparada para asumir mis responsabilidades el día que tú faltes."

Todos miraron a Thomas con diferente grado de curiosidad y su esposa con censura. Thomas miró a Jane y respondió, "Jane, que seas la mayor no significa absolutamente nada en este caso " Suspiró, y con cierto fastidio agregó, "Dado que evidentemente no entendiste lo que te dije hace unos meses respecto a Longbourn, después de desayunar ven a mi despacho que debo hablar seriamente contigo por última vez."

Jane asintió. En la última conversación su padre le dijo que no debía decirle a nadie que era la Heredera de Longbourn. No le dio ninguna explicación, ni contestó ninguna de sus preguntas. Sabía que su padre no la quería, y le dolía profundamente que la tratara tan distinto que a sus otras hermanas.

Su tía Phillips le aseguró que por ser la mayor era la Heredera y que su tío Phillips jamás iba a permitir que le usurpar su derecho como primogénita.

Quizás la Sra. Phillips no sabía que Thomas y su padre - pocos días antes que muriera - habían logrado cambiar la vinculación de la hacienda para que pudiera ser heredado por quien Thomas quisiera. Tan importantes documentos los tenía su abogado de confianza en Londres y había una copia en la caja fuerte secreta de Longbourn que sólo el y su esposa sabían la combinación y muy pocos sabían de su existencia.

Lamentablemente, unos minutos más tarde vino el Sr. Hill a avisarle a Thomas que había un problema en la hacienda que requería su urgente atención. Thomas se fue enseguida y no se reunió con Jane.

Frustrada, Jane se fue caminando sola a Meryton a visitar a su tía Phillips. Lamentablemente una fuerte tormenta se desató, Jane se mojó en el camino y tuvo que quedarse en casa de sus tíos por tres dí y Mary la fueron a visitar, y comprobaron que Jane no corría peligro y estaba muy bien atendida por su tía y una sirvienta.

PPP

Muy pocos matrimonios eran más felices que Thomas y su adorada esposa, y eran muy pocas las veces que discutían y generalmente era por Jane. Esa noche antes de acostarse, su esposa lo amonestó…

"... ella no tiene la culpa de lo que hizo su madre, y ante la Ley es tu hija."

"Se que tienes razón, y si te soy sincero lo que más lamento en el mundo es no haberla entregado en adopción."

Elizabeth palideció, y negó con la cabeza, "Jane es una buena muchacha, si tan solo hicieras un esfuerzo por conocerla mejor y no tuvieras tantos prejuicios..."

Negó con la cabeza, "se parece demasiado a su madre, y no tiene porqué repetir las tonterías que dice su tía cuando le dije que no es cierto."

"En eso tienes razón; pero nunca le has dado una explicación." Suspiro, "quizás sea hora de decirle la verdad..."