Capítulo 9:

El padre de Kagome empezó a explicarle todos los detalles de la ceremonia y de cuando se debía realizar. Solo una parte dejó a Kagome alucinando y sin duda Inuyasha no la iba a creer. Poco a poco fue tomando nota mentalmente de todo lo que tendría que hacer, su padre se lo explicaba pacientemente ya que ella no paraba de hacerle preguntas.

Pasaba y pasaba el tiempo e Inuyasha no dejaba de dar vueltas, esa chiquilla estaba tardando demasiado. Estaba seguro que le había vuelto a mentir, de seguro estaba pensando pasar más tiempo de lo debido en su época. Inuyasha ya tenia dudas, a lo mejor Kagome se había arrepentido y por eso no volvía, o alo mejor la había pasado algo… no podía parar de pensar, ya le dolía la cabeza. Decidió que mejor se dormía para no escuchar a Sipo quejarse y enfadarlo más.

Kagome por su parte después de hablar con su padre decidió irse a dormir, ya mañana regresaría con Inuyasha, ahora estaba muy cansada, había utilizado mucha energía para poder contactar con su padre.

El día se fue abriendo paso ante aquella noche llena de estrellas. Ya Kagome estaba desayunando. Preparó la mochila con medicinas, chuches para Sipo, un pijama que le compró a Sango, un anillo nuevo para Miroku y un ratón de juguete par Kirara. Para Inuyasha tenia una sorpresa muy especial. Cuando ya lo tenia todo preparado salto por el pozo hacia su querido Inuyasha.

Ya en la otra época Inuyasha estaba corriendo hacia el pozo ya que había olido a Kagome y tenia ganas de abrazarla y besarla, no se había dado cuenta de cuanto la echaba de menos hasta que despertó por la mañana. Cuando llegó al pozo vio a su Kagome sentada en el borde del pozo, estaba pensativa y no se dio cuenta de que el estaba allí. Inuyasha se acerco hasta ella y la asusto de forma graciosa provocando una carcajada de la chica. Se besaron por largo tiempo y se acurrucaron el uno con el otro.

Pasaron así mucho tiempo y fue Kagome la que termino rompiendo el hielo.

Ka: Inuyasha tengo que hablar contigo

I: dime pequeña, que sucede ahora

Ka: veras, estuve hablando con mi madre y con mi padre

I¿Cómo con tu padre?

Ka: Si, es que el es un dios y solo tuve que concentrarme en el para poder hablarle

I: y dime¿Qué hablaron?

Ka: sobre nosotros, yo no sabía como resultaría nuestra union y quería tener la aprobación de mi madre y de mi padre

I: aaaa, y que pasó

Ka: pues nada, que nos tenemos que casar 2 veces

I¡¡¡¡¡Como que dos veces!!!!! No es suficiente con hacerte mi mujer por la ley de los demonios

Ka: pues no, tenemos que casarnos por la iglesia y después tenemos que hacer una ceremonia celestial, pero tiene que ser cuando halla luna nueva ya que es un requisito que puso mi padre para que todo salga bien.

I: no te parece un poco exagerado…. No se yo creía que para ti era suficiente ser mi mujer por mis reglas

Ka: no es por mi Inuyasha es por mi padre y por mi madre, entiende que ellos también tienen que ver, y eso no es lo único, si te cuento te tienes que sentar ya que te puedes caer de la sorpresa

I: No creo que sea para tanto, cuenta de una vez mujer.

Ka: veras, cuando nos casemos por el modo divino, tu serás convertido en dios, y eso no es todo

I¿Cómo??????

Ka: si, así es, serás transformado en dios, y en esa transformación veras a tu padre, el tiene que dar la aprobación

I¿a mi padre????

Para entonces Inuyasha estaba tirado en el suelo, su ceja palpitaba del puro nerviosismo, no sabía si estaba preparado para ver a su padre¿que tal si este no estaba de acuerdo?

Ka: no te preocupes Inuyasha, mi padre me dijo que si tú no quieres seguir con esto, podrá borrar la marca de mi cuello

I: de eso nada Kagome, tú eres mi mujer y me da igual si me tengo que casar cuarenta veces contigo, yo lo haré.

Ka¿estas seguro?

Kagome lloraba de felicidad y abrazaba con mucha fuerza el cuello de Inuyasha, ahora si era feliz y nadie podría perjudicar su relación. Ya tenía ganas de que fuera luna nueva, mientras tanto haría una ceremonia en el templo a la que asistiría Kaede, Sango, Miroku, Sipo, Kirara, su madre, su abuelo y su hermano.

Todo marchaba sobre ruedas, los preparativos de la boda entre Kagome e Inuyasha iban viento en popa, su madre se encargó de encontrar un sacerdote conocido por su familia durante años y la pequeña capilla estaba siendo decorada con flores de todos los tipos, colores y olores, haciendo de la instancia un lugar muy agradable.

En pocas horas sería su enlace con Inuyasha por el modo humano, y en apenas 3 días sería por el modo divino, este era el más esperado por los dos. La ceremonia transcurrió muy tranquila, la madre había preparado un banquete exagerado para las personas que eran pero ella bien conocía el apetito de Inuyasha y fue por esto que parecía una cena para 20 personas.

Cuando la cena terminó, la madre de Kagome les acompaño a la habitación de Kagome, al entrar lo primero que vieron fue una cama de matrimonio llena de flores de cerezo esparcidas por toda la cama. Sin duda la Madre de Kagome era bien romántica.

Ya los dejo solos ante el rubor de ambos al darse cuenta de las intenciones de la madre al prepararles tal sorpresa, no se atrevían ni a mirarse el uno al otro. Inuyasha fue el que rompió ese alejamiento que había entre los dos, ya que hacia 2 días que no disfrutaba de su mujer por culpa de las idas y venidas de esta de una época a otra, casi ni la había visto.

La agarró de la cintura y la acercó a el depositando un beso muy tierno en los labios de la chica que estaba temblando como un flan. Ante la reacción de la chica Inuyasha sonrió ya que Kagome era realmente una chica muy inocente. Sus manos se deslizaban por la espalda haciendo el beso mas intimo. Sus cuerpos se reconocían y se rozaban con cada centímetro de piel.

Sin duda esa noche iba a ser movidita.