Capítulo 10:

Las manos de Inuyasha se perdían entre el pelo de la chica, besaba cada centímetro de su piel con autentica devoción. Kagome no podía ni creer lo tierno que Inuyasha podía ser abecés. Recorría cada parte de su cuerpo acariciándolo, besándolo. Quería que su cuerpo quedara grabado en su mente de por vida. A Kagome le recorrían miles de sensaciones por todo el cuerpo, cada milímetro de su piel se excitaba con las caricias que su esposo la realizaba.

Poco a poco Inuyasha la fue penetrando aumentando el ritmo y aflojando para que Kagome reaccionara deseosa, y lo consiguió. Entraba dentro de ella y se movía lentamente mientras Kagome deseaba que aumentara el ritmo, estaba al límite de su deseo, su piel le llamaba, Inuyasha notó la impaciencia de ella y aumento el ritmo provocando en Kagome numerosos gemidos, sin duda había sido una idea genial hacerse desear ya que ahora ella expulsaba excitación por cada poro de su piel. Cuando ella llegaba a su clímax Inuyasha se derramó dentro de ella llegando juntos al punto máximo.

Los dos quedaron dormidos juntos, abrazados. Sus sueños fueron tranquilos y relajados. Inuyasha fue el primero en despertar, se sentía tan feliz… Empezó a acariciar el brazo desnudo de la chica con sus uñas. Poco a poco Kagome fue abriendo los ojos, era realmente perezosa, se froto los ojos en señal de que quería seguir durmiendo pero Inuyasha no tenía pensado dejarla dormir, su madre ya tenía el desayuno preparado, la había escuchado y ya podía oler el magnífico desayuno.

Bajaron los dos a la cocina donde la madre de Kagome estaba haciendo los últimos arreglos para el primer desayuno de los nuevos esposos. Cuando los vio les sonrió, parecían un poco cansados.

-Madre Kagome: sentaros, se os ve muy cansados…jejejeje

-Kagome: mama, por favor, que estas diciendo

-Madre Kagome: nada hija, solo que os veo cansados nada mas¿habéis dormido poco verdad?

-Kagome¡¡¡mama!!! Para tu información dormimos muy bien, y mucho

-Madre Kagome: hija yo solo les decía, nada más, tranquila.

Kagome e Inuyasha no paraban de mirarse sonrojados, su madre era realmente muy poco delicada. Terminaron de desayunar y decidieron ir a ver a Sango y Miroku, tenían que hablar sobre su última boda. Esto era de locos, si ya una boda era complicada, dos, ya era de manicomio. Estaban muy nervioso, sobretodo Inuyasha ya que vería a su padre, lo que no sabía es que también estaría su madre, esa parte Kagome se la reservó para darle la sorpresa.

Así pasaron los días, hasta que esa misma noche sería luna llena y seria su última prueba de amor. Estaban deseando que se hiciera de noche para que ya pudiesen ser un matrimonio ante los ojos de todos.

Inuyasha estaba de los nervios, no paraba de andar de un lado a otro, el día se le estaba haciendo eterno. Kagome estaba preparando un vestido blanco para la ocasión, aunque ya se había vestido de novia, tenía uno muy especial para esa noche. Era largo, ajustado desde la cintura hasta los pies, la parte superior era mas holgada, la espalda al descubierto con unas finas tiras sujetando los lados del traje, tenía una tela muy suave, unas aberturas laterales que llegaban hasta la mitad del muslo, sus zapatos serían blancos, el pelo recogido con una corona de flores de cerezo en su cabeza, una fina capa de maquillaje, sombra de un rosa clarito al igual que sus labios. Incluso podría decirse que se esmeró más en esta vestimenta que en la del día de su boda por la iglesia.

Todo estaba listo, estaban esperando en la capilla del templo donde solo unos días antes contrajeron matrimonio por la iglesia, y ahora sería por lo celestial, Inuyasha vestía con un traje negro y una camisa azul clarita y una corbata del mismo color, el pelo lo tenía suelto. Cuando la noche empezó a aparecer el pelo de Inuyasha cambio a negro, sus ojos igual, las garras desaparecieron e incluso su cuerpo se hizo un poco más delgado. Sin duda esa sensación no le gustaba nada.

La capilla se ilumino de repente, apareció en el lado de Kagome su padre, al lado de Inuyasha su madre y su padre. Inuyasha casi se cae del susto cuando vio a su madre, estaba preparado para lo de su padre, pero para lo de su madre….Kagome le dedicó una sonrisa de complicidad a su padre ya que ella sabía que la madre de Inuyasha estaría en la ceremonia pero no se lo quiso decir.

Ahora si que su felicidad era completa, con su madre y con su padre a su lado nada podría salir mal. El padre de Kagome procedió a explicarle lo que pasaría antes de su ceremonia

Padre Kagome: Inuyasha, antes de convertirte en un Dios, deberás pasar una prueba, no es complicada, no te preocupes, no te sucederá nada malo.

Inuyasha: esta bien, y de que se trata

Casi no pudo terminar la frase y se encontró en el bosque al lado del árbol donde conoció a Kagome, se sorprendió al verse vestido como siempre y transformado en un demonio, Kagome estaba a su lado, entonces pudo oler a Kikio que se acercaba lentamente hasta donde estaban ellos, cuando pudo verla, esta le estaba apuntando con una flecha a Kagome, sus ojos antes inexpresivos ahora destellaban de ira y celos, casi no tubo tiempo de reaccionar pero su primer impulso fue ponerse delante de Kagome recibiendo el la flecha que iba dirigida hacia ella. Cuado despertó ya estaba de nuevo ante el altar, había superado la prueba. Empezó a sentir correr la sangre muy deprisa, su transformación se estaba realizando en ese preciso momento, entonces volvió a su aspecto de demonio pero manteniendo los ojos dorados en vez de rojos como otras veces. Pudo sentir como el poder y la fuerza corría su cuerpo pero a la vez sentía una paz que lo tranquilizaba. La transformación estaba echa. Ahora solo faltaba la autorización de la madre y el padre de Inuyasha para el enlace.

La madre fue la que hablo primero

Madre Inuyasha: querido hijo, ya as encontrado a tu mitad, a la persona que hizo que estuvieras tranquilo y la que hizo que el amor que algún día te faltó no lo extrañaras ya que fue reemplazado por su cariño y su dulzura, en verdad estuviste un tiempo bien testarudo pero al fin pudiste darte cuenta antes de que fuera demasiado tarde. ¿Recuerdas el día en el que me preguntaste como sabrías si la persona que elegías era la correcta? Bueno, pues yo ya sabía que esta niña sería tu regalo del cielo, es como si estuviera echa para ti, solo para ti. Yo te doy mi permiso y mi bendición y espero tener muchos nietos pronto

Inuyasha no se lo podía ni creer, escuchaba a su madre, y sus ojos se humedecieron un poco al recordar cuando los niños de la aldea le lanzaban piedras y su madre le abrazaba, sentía tanta paz, y solo recuperó esa paz y esa tranquilidad en los brazos de Kagome, era maravilloso poder ser correspondido por una mujer tan especial como lo era ella.

Padre de Inuyasha: hijo, la espada que te deje cuando yo marche para estar al lado de tu madre no solo tenía la condición de que solo se utilizara para proteger si no que también tenía una trampa, si tu no hubieses escogido con el corazón cuando decidiste proteger a Kagome, la espada nunca te hubiese obedecido ya que estaba echa para proteger a tu futura mujer ante cualquier imprevisto, esto no te lo pude decir antes ya que te tenias que dar cuenta por ti mismo, y te puedo asegurar que ni yo mismo hubiese elegido mejor mujer que la que tienes a tu lado para proteger y amar por el resto de mi vida.

Ante lo que dijo su padre, Inuyasha se quedó un poco sorprendido, que tal si inconscientemente hubiese elegido a la persona incorrecta, ahora posiblemente estaría muerto, ya que gracias a Tessaiga pudo defenderse a si mismo y a sus amigos. Sin duda ese día estaba lleno de sorpresas. Primero lo de su madre y ahora lo que le confesaba su padre sobre la espada.

Cuando terminaron los padres de Inuyasha de hablar, el padre de Kagome comenzó con la ceremonia, todo fue muy bonito, se escuchaba de fondo el canto de unos niños y en el ambiente se respiraba mucha paz, todo estaba iluminado, corría una suave brisa y los pétalos de las flores recorrían un camino trazado por el viento uniendo los cuerpos de los novios. Todo fue precioso. Cuando terminaron la ceremonia, el padre de Kagome les anuncio que pronto serían padres ya que en esa misma noche deberían concebir a su hijo. Inuyasha estaba encantado con la idea pero Kagome estaba un poco nerviosa, todo iba muy deprisa, se casaba no una sino tres veces y de seguido se tenía que quedar embarazada. Bueno, no la importaba después de todo, era el sueño que siempre quiso, ser la mujer de Inuyasha y darle cachorros como el los llamaba.

Esa misma noche Kagome se quedó embarazada. Los nueve meses que duró el embarazo Inuyasha vivía pendiente de ella y cuando nació la pequeña, su amor se tuvo que dividir en sus dos mujeres favoritas. Todo fue de perlas durante su vida de casados, visitaban a menudo a la madre de Kagome ya que tuvieron que vivir en la época de Inuyasha porque la niña era diferente a todas las demás e Inuyasha no quería que su hija pasara por lo mismo que pasó el. A la niña la pusieron Shiatsu, y pronto llegarían mas ya que Inuyasha era incansable, parecía tener falta de amor a todas horas.

Nunca más supieron ni de Koga, ni de Sessomaru, ni de Kikio. Cosa que les tranquilizo bastante debido a los últimos acontecimientos que vivieron con cada uno de ellos.

Todo fue felicidad y amor entre Inuyasha y Kagome, se podría decir que su amor era perfecto, de esos que envidian todas las parejas.

Fin.

Muchas gracias a todos por leer mi historia, espero que les haya gustado el final. Gracias por los mensajitos que me dejaron durante el transcurso de la historia. Espero que se animen a leer mis otros fincs, como "y entonces apareció ella" o "la diosa del pop" Gracias a todos por su apoyo.