Disclaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.
Aclaraciones: Esta es una traducción autorizada de la historia "The Sacrificed", escrita por SasuNarufan13. Pueden encontrar su perfil e historias originales en Ao3 y Fanfictionnet.
Advertencias: Ambiente medieval, hombres lobo, contenido +18, violencia, Mpreg, referencias a acoso sexual, parto, lactancia masculina…
Notas: Este fic es la segunda parte de una serie llamada "El lobo y su sacrificio". Cuenta con 9 capítulos, todos desde el punto de vista de Naruto.
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El Sacrificado
Naruto es consciente de no ser importante para la mayoría de los aldeanos, pero jamás pensó que en serio lo fueran a sacrificar a la Bestia.
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Parte 9
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— ¿Qué piensas? Madre dijo que podemos escoger otro si prefieres quedarte en otro sitio. —dijo Sasuke y, por primera vez desde que lo conoció, Naruto detectó algo de nervios en su voz.
—Esta es tu madriguera, ¿cierto? —Naruto le pidió confirmación, observando el lugar con ojos curiosos.
La madriguera en cuestión estaba creada con altos troncos de madera, que intersecaban en el medio, encima de ellos, creando una especie de carpa grande. La entrada, que actuaba como la puerta principal, estaba cubierta únicamente con un trozo de tela, lo que no ayudaría mucho a mantener el frío del invierno afuera, pero Naruto supuso que, considerando que la mayoría de los Uchiha eran lobos, preocuparse del frío era innecesario para ellos.
No había hoguera porque, de nuevo, eran lobos, pero el nido era grande y lucía bastante cómodo con las gruesas capas de pieles apiladas una sobre otra. Con las sábanas extras que habían traído de su nido anterior y la temperatura corporal de Sasuke, Naruto pensaba que deberían ser capaz de soportar el invierno sin que se les cayera ninguna extremidad por el congelante clima incluso a pesar de estar en medio de las montañas.
—Es mía, sí. —confirmó Sasuke, su mano frotando suavemente la espalda de Hikaru. El bebé tenía el rostro escondido en el cuello de su padre, calmándose luego de haber sido abrumado con tantos miembros nuevos de la familia saludándolo.
—La madriguera de mi hermano está a la izquierda y la de mis padres a la derecha, aunque hay suficiente espacio entre cada una como para que nadie sea molestado. —añadió, colocando sus pertenencias en la entrada.
Naruto lo imitó, dejando sus maletas con las demás antes de acercarse al nido, inclinándose para tocar las pieles cuidadosamente.
A pesar de que Sasuke había estado lejos durante tanto tiempo, el nido se veía prístino y se sentía suave como si nunca se hubiera ido y lo hubiera cuidado todos los días. Naruto supuso que alguien de su familia había estado cuidando la madriguera, asegurándose de que estuviera lista para cuando Sasuke regresara.
Naruto negó con la cabeza y gateó hasta el centro del nido, sintiendo la suavidad de este con las manos.
—No, esto está bien. Es tu hogar.
—Tuyo ahora también. —discutió Sasuke y también entró al nido, manteniendo a Hikaru bien sujeto para que no se cayera por accidente. —Así que si no te sientes cómodo aquí, no me importa cambiar de madriguera.
—No me molesta. —dijo Naruto y se acostó, inhalando profundamente. Sonrió cuando pudo detectar rastros del familiar aroma de Sasuke, todavía infuso en el nido a pesar del tiempo que llevaba sin estar aquí. —Huele como tú. —murmuró, rodando sobre su costado tan pronto como Sasuke se recostó junto a él.
Con Hikaru en medio de ellos, sus ojos azules curioseando la madriguera con asombro, Naruto suspiró contento cuando Sasuke lo rodeó con un brazo, acercándolo a su cuerpo.
— ¿Entonces esto está bien? —le preguntó otra vez, frotándose levemente contra la sien de Naruto.
El rubio giró el rostro para capturar su boca en un suave beso.
—Esto está bien.
Era algo diferente de las dos cuevas en las que habían vivido hasta ahora, pero eso no lo hacía menos bueno. Especialmente sabiendo que no tendrían que mudarse de nuevo después de hoy, a menos que toda la familia decidiera irse. Y, considerando que Sasuke le había mencionado que ya habían vivido aquí por siglos, dudaba mucho que eso llegara a pasar.
— ¿Y cómo se conocieron? —Mikoto preguntó curiosa esa noche, mientras disfrutaban de la cena.
A pesar de lo feliz que Naruto había estado de conocer a la familia completa, no pudo evitar sentirse algo aliviado de que la cena fuera únicamente con los padres de Sasuke, su hermano y Deidara. El resto de la familia era muy agradable, pero también había sido abrumador ser recibido por tantas personas a la vez. Necesitaba algo de tiempo para acostumbrarse.
—Ah, bueno, verán…—Naruto se detuvo, debatiéndose sobre qué decir. Su primer encuentro no había sido exactamente del tipo romántico, y no estaba seguro de si sería apropiado decir la verdad.
— ¿Hizo mi hermano algo vergonzoso? —Itachi sonrió con diversión, esquivando ágilmente cuando Sasuke gruñó e intentó golpearlo.
— ¡No soy tú! —le respondió, haciendo a Deidara reír.
—No pudo haber sido tan malo. —Mikoto lo animó, aunque sus cejas se fruncieron como si presintiera que su historia no había comenzado muy amenamente.
—No realmente…—Naruto titubeó, bajando la mirada a Hikaru. Ya le había dado de comer antes de que comenzaran a cenar, pero contrario a las noches anteriores, el bebé no parecía tener el más mínimo resquicio de sueño, prefiriendo mirar sus alrededores y hacer pequeñas burbujitas de baba cuando alguien lo miraba por más de unos cuantos segundos.
Sasuke suspiró y descansó su mano en la rodilla de Naruto.
—Él era originalmente un sacrificio hasta que descubrí que era mi compañero.
Todo el grupo se quedó en silencio inmediatamente.
— ¿Que era un qué? —Fugaku preguntó con voz plana, mientras Deidara parecía estar entre a punto de reír a carcajadas y estar preocupado, lo que terminó en su rostro arrugado en una mueca bastante graciosa.
—Sasuke, ¿que no te dije que no usaras tus poderes de transformación? —Mikoto lo regañó, frunciendo el ceño.
—No es lo que crees. —dijo Sasuke con fastidio. —El Tirón me llevó a un bosque cerca de una aldea y no permitió que me fuera. Unos humanos pensaron que podrían usarme como trofeo e intentaron cazarme, así que los maté. Cuando me preguntaron qué quería a cambio de dejarlos en paz, les dije que quería un sacrificio. Pensé que me darían algo de su ganado, pero en lugar de eso me dieron…
—A mí. —terminó Naruto con resignación, volviendo a alzar la mirada. El trato que tuvo la villa con él todavía le dolía un poco, pero iba superándolo lentamente, sabiendo que quedarse estancado en el pasado no tenía ningún sentido.
Era posible que nunca fuera capaz de perdonarlos por sacrificarlo tan fácilmente, pero eso lo había llevado a conocer a Sasuke, así que no se arrepentía de nada.
— ¿Tu aldea te sacrificó en lugar de al ganado, un? —Deidara preguntó incrédulo. — ¿Qué hay de tus padres? ¡Seguro que estaban en contra!
—Soy huérfano. —le contestó Naruto con simpleza y se encogió de hombros. —Me dijeron que nadie me extrañaría y que valía menos que los animales que mantenían como ganado, así que me ofrecieron en su lugar.
— ¿Qué les pasa a esos humanos? —inquirió una furibunda Mikoto, sus ojos echando fuego. — ¿Cómo pudieron abandonarte así? ¡Eso no está bien!
—La mayoría de ellos no conoce el significado de cuidarse los unos a los otros. —murmuró Fugaku, pero sus ojos se habían oscurecido y había un leve indicio de garras cuando Naruto le miró las manos.
—Qué irónico que los humanos terminaron haciendo algo bueno cuando decidieron ofrecerte. —comentó Itachi, pero sus labios estaban apretados, demostrando que tampoco estaba contento de escuchar cómo su hermano había terminado conociendo a su compañero.
—Es lo único bueno que hicieron. —rezongó Sasuke. —Incluso tuvieron el descaro de enviar cazadores tras de mí.
—Bueno, eso sí, solo lo hicieron luego de que comenzaras a matarlos. —remarcó Naruto, aunque su estómago todavía se retorcía inquieto cuando recordaba lo cerca que estuvo de perder a Sasuke ese día.
— ¿Matarlos? —Itachi alzó una ceja.
El lobo más joven le devolvió la mirada, desafiante.
—Llevaban lastimando a Naruto por años. Los castigué a cambio, pero solo a los que lo hirieron, a los demás los dejé en paz.
—Sabía que te había enseñado bien. —dijo Mikoto con orgullo, inclinándose para dejar un beso en su mejilla. — ¿Te encargaste de todos?
—Hasta el último de ellos. —confirmó Sasuke.
—Lamento que tuvieras que pasar por tanto, un. —Deidara le dijo a Naruto, sus ojos azules, parecidos a los suyos, brillando con simpatía.
—Ya no importa. —dijo Naruto, algo incómodo, acariciando la mejilla de Hikaru con el pulgar. —Conocí a Sasuke, así que…
—Bueno, me alegro de que hayan podido encontrarse a pesar de que las circunstancias no fueran muy convencionales. —sonrió Mikoto.
Bueno, esa una manera de describir cómo se conocieron, en definitiva.
Vivir con los Uchiha requirió de cierta… adaptación no era la palabra correcta, pero le tomó un tiempo acostumbrarse a la familiaridad con la que se trataban los unos a los otros. Sin importar lo distante que fuera la sangre, todos conocían a todos y visitaban a sus primos lejanos con la misma frecuencia que a sus padres.
Si usaban o no ropa o andaban por ahí transformados en lobo dependía del día, aparentemente. Un día Naruto vería a Mikoto con alguno de los tantos vestidos que tenía, y al día siguiente se sonrojaría y apartaría los ojos por encontrársela merodeando por ahí desnuda.
Ella le había asegurado que no tenía nada de lo que avergonzarse y que no consideraría extraño que él la mirara mientras no llevaba ropa, pero aun así, ver a alguien que no fuera Sasuke completamente desnudo era algo a lo que tardaría en acostumbrarse.
Deidara parecía ser la única excepción (además de Naruto, por supuesto) en lo que se refería a usar ropa. Sin importar el día o la temperatura, siempre estaba vestido.
—No quiero que nadie además de Itachi me vea desnudo, un. —le respondió cuando Naruto finalmente reunió el coraje para preguntarle sobre el asunto. —Ya todos saben que no deben presionarme al respecto.
Para ser un Hada, su sonrisa podía lucir tan afilada como la de cualquier cambiaformas.
De todos modos, aunque Deidara prefería permanecer vestido, no parecía tener problemas en hablar con las personas que estaban desnudas sin ruborizarse en lo más mínimo. Naruto esperaba que, algún día, el también pudiera alcanzar ese nivel de apatía, porque tener a tanta gente remarcando lo adorable que era por reaccionar tan tímidamente a la desnudez ya se estaba comenzando a volver avergonzante.
¡Estaba ya más que acostumbrado a ver a su propio compañero desnudo, pero todavía no estaba acostumbrado a ver a toda una familia desnuda!
— ¿Sasuke te ha dicho cómo se pasan los inviernos aquí? —Deidara lo sorprendió preguntándole un día cuando se acercaban al fin del otoño.
Las noches ya comenzaban a volverse más frescas, dejando que Naruto se preguntara qué tanto podría bajar la temperatura a mitad del invierno si ya estaba así de frío.
—Erm, ¿a qué te refieres? —preguntó confundido, desabrochando su camisa para poder darle de comer a Hikaru.
Al inicio, se había sentido algo tímido con respecto a alimentar a su hijo frente a alguien que no fuera su compañero y siempre se retiraba a la madriguera cada vez. Pero luego había visto a una de las primas de Sasuke (Izumi, si su memoria no le fallaba) dando de mamar a su bebé en plena vista pública sin que le importara un comino, sin nadie observándola incómodamente, y eso lo hizo comprender.
Claro que a nadie le parecería extraño que alguien diera de mamar a un bebé; eran lobos cambiaformas, la desnudez era parte de su vida y amamantar era tan natural como respirar.
Desde que se había percatado de eso, se había sentido más tranquilo alimentando a su hijo habiendo o no más personas alrededor. Aunque Sasuke parecía preferir que alimentara a su cachorro en la madriguera, pero solo porque se le hacía más fácil cambiar a su forma animal y enrollarse alrededor de ambos, haciendo el papel de un gran y suavecito soporte para la espalda de Naruto.
Aceptando la contra pregunta de Naruto como permiso para entrar en la madriguera, Deidara caminó hasta en nido y se sentó en la orilla, cruzando las piernas. Sasuke se había marchado un rato atrás, uniéndose a su hermano y algunos de sus primos para ir de caza y estar preparados para el próximo invierno.
Bueno, técnicamente Sasuke seguiría siendo capaz de salir durante el invierno a capturar comida, pero dado a lo severo que eran los inviernos en las montañas, quería asegurarse de estar cerca de Naruto lo más posible, lo que significaba que tenía que comenzar a cazar ahora para crear una especie de reserva.
—Bueno, ya que vivimos en el medio de las montañas, los inviernos pueden llegar a ser muy duros aquí, un. —le explicó Deidara sin capear el bulto.
Naruto apreciaba eso sobre el Hada. Sí, a veces era muy directo, más que cualquiera que Naruto hubiera conocido, pero era algo refrescante también, porque no tenía que adivinar lo que el otro rubio estaba pensando.
—Me lo imaginaba, la verdad. —asintió Naruto.
Había notado hace una semana que algo de nieve ya estaba acumulándose en la cima de las montañas, lo que le hizo sospechar que el invierno aquí sería peor que en el bosque.
—Ahora, aunque la mayoría de nuestra familia son lobos, a veces puede volverse frío incluso para ellos si la temperatura baja demasiado. —continuó Deidara, sonriendo cuando Hikaru chasqueó los labios y soltó un quejido antes de volver a engancharse al pezón de Naruto. —Así que todos se amontonan en grupo. Bueno, ellos lo llaman amontonarse, un, pero yo prefiero llamarlo hacer una pila de cachorritos.
—Una pila de cachorritos. —repitió Naruto dudosamente y parpadeó.
—Sí. Duermen juntos en una gran pila para mantenerse calientes. —se rio el Hada. —No toda la familia, claro, solo aquellos con los que eres muy cercano.
—Oh. —Naruto parpadeó de nuevo, algo confundido sobre porqué Deidara le estaba contando esto ahora.
—Solo te lo digo ya para que no te alarmes si alguno de nosotros te ofrece formar una pila durante el invierno, un. —le explicó Deidara, percibiendo su confusión. —Cuando era nuevo aquí se les olvidó avisarme y casi hago que Izumi explotara en llamas cuando se metió a nuestro nido de repente. —sacudió la cabeza, su largo cabello meciéndose de un lado a otro. —Son gente muy agradable, pero a veces se les olvida que no todos crecimos como ellos. —agregó irónicamente.
—Gracias por la advertencia, entonces. —sonrió Naruto.
—Hm, supuse que sería bueno decirte, ya que con un bebé tan pequeño, puede que sea una buena idea terminar en una pila, un. —Deidara le hizo una mueca a Hikaru. —El calor de Sasuke y el tuyo deberían ser suficiente, pero bueno, entre más, mejor. —se encogió de hombros.
— ¿Querrías…? ¿Podrían Itachi y tú hacer una pila con nosotros, entonces? —le preguntó nervioso.
Sí, ya se estaba acostumbrando más y más a toda la familia, pero todavía se sentía más cómodo cerca de Itachi y Deidara que de los demás. ¿Sería porque Itachi era el hermano de Sasuke y, como Deidara era un Hada, eran tan forastero como Naruto al ser este humano? No estaba seguro, pero pensaba que no le importaría dormir amontonado si era con ellos.
Deidara pareció sorprendido al inicio, pero luego sus facciones se suavizaron.
—Seguro, un. No nos importaría.
— ¿De qué hablan ustedes dos? —la cabeza de Sasuke se asomó dentro, con una ceja alzada.
—Discutiendo pilas de cachorritos, un. —sonrió Deidara.
—No es una pila de cachorros, Deidara. —Sasuke suspiró con exasperación, confirmando que ya habían tenido esta discusión muchas veces anteriormente. —Ya deberías saberlo a estas alturas.
El hada se encogió de hombros sin mostrarse arrepentido y se puso de pie.
—Son lobos que se acurrucan juntos, o sea, pilas de cachorritos. —rebatió con imprudencia.
—Eres una absoluta amenaza y no entiendo cómo mi hermano te soporta. —gruñó Sasuke.
—Soy bueno con la boca, un, entre otras cosas. —Deidara le dirigió una sonrisa divertida y se marchó luego de guiñarle un ojo a Naruto, quien soltó una carcajada.
— ¿Adivina quién no podrá cuidar a Hikaru cuando sea mayor? —murmuró el lobo sombríamente, resoplando cuando la risa de Deidara resonó a lo lejos.
El invierno demostró ser terrible, con el viendo aullando tan fuerte que mantenía a Hikaru y, por extensión, a sus padres, despiertos hasta bien entrada la noche. El violento sonido de silbido molestaba mucho al pequeño bebé. Este solo se calmaba cuando era acomodado entre Sasuke y Naruto con las mantas formando una especie de fuerte alrededor de ellos, bloqueando el ruido lo más posible.
Siempre que Deidara e Itachi se les unían para compartir calor corporal con ellos, el Hada le cantaba al bebé, el tono de su voz era tranquilizante y parecía no ser de este mundo al mismo tiempo, y Naruto se encontró a sí mismo adormilándose junto con su hijo cada vez. Era una canción de cuna antigua que solo las Hadas conocían, Deidara le había explicado, cantada justo en el tono exacto para superar cualquier ruido molesto.
Naruto no estaba seguro de cómo funcionaba exactamente el asunto de la canción, pero si conseguía que su hijo se durmiera a pesar del sonido del viento afuera, eso era lo importante.
Cuando la nieve cubrió todo con su color blanco puro, la familia Uchiha se divirtió como nunca observando a los bebés explorar curiosamente la sustancia. Hikaru era todavía muy pequeño para caminar, pero ya había aprendido a gatear, y los coros de voces mencionando lo adorable que era siempre surgían cuando lo llevaban afuera y Hikaru tocaba la nieve con curiosidad, golpeándola furiosamente cuando esta se derretía a su tacto. Los otros bebés tendían a seguir su ejemplo, los que tenían edad para caminar correteando por ahí para intentar capturar los copos de nieve que revoloteaban sobre sus cabezas.
Era increíble, ser capaz de andar con libertad por la nieve esta vez. El año anterior tuvieron que tener cuidado siempre al momento de salir de la cueva, sin arriesgarse a ir muy lejos en la nieve para no dar la oportunidad de ser rastreados por gente no deseada. Aquí, no tenían ese miedo. Conocían a todos y sabían que ninguno de ellos trataría de lastimarlos, así que a pesar de lo duro de este invierno comparado con los anteriores, Naruto se encontró disfrutando del clima de todos modos, llegando incluso hasta tener una guerra de bolas de nieve con Sasuke durante el raro momento en que Mikoto y Fugaku cuidaban a Hikaru.
Claro, todavía extrañaba terriblemente a Tsunade y a Kakashi, pero sí tenía que mencionar que la libertad de andar por ahí y ser él mismo era muy apreciada.
La parte más fría del invierno ya había pasado cuando Naruto comenzó a sentirse inquieto.
Al principió no entendía por qué, porque nada parecía estar fuera de lugar. La vida con los Uchiha continuaba siendo igual que cuando llegaron aquí. Brevemente consideró que algo debía de estar mal con Hikaru, pero no, su hijo estaba bien, gateando por todos lados como un campeón y empezando a hacer intentos de ponerse de pie, ver a los otros niños hacer lo mismo alentándolo a intentarlo.
Y aun así, la inquietud no desaparecía, haciéndolo sentir irritado consigo mismo, hasta que la razón de ello finalmente se le ocurrió una tarde cuando Sasuke y él estaban solos en el nido, Hikaru siendo entretenido por sus abuelos. Estaban holgazaneando, acurrucados junto al otro, cuando comenzaron a besarse.
El beso inició lento al principio, ambos saboreando la oportunidad de tomarse el tiempo de explorarse entre sí otra vez luego de meses compartiendo besos fugaces, su atención siendo demandada por su cachorro. Naruto amaba a Hikaru con todo de sí y más, pero era un hecho que con un bebé cerca, Sasuke y él no tenían mucha privacidad, ni energía, pero el que Mikoto y Fugaku se ofrecieran a cuidarlo los estaba ayudando con eso.
Sasuke lo empujó hasta quedar de espaldas sobre el nido para acomodarse entre sus piernas cuando el beso se profundizó, sus labios entreabriéndose por la presión. Un gemido suave se escapó de la boca de Naruto cuando sus lenguas se encontraron e impulsivamente presionó sus caderas contra las de Sasuke, temblando cuando una floreciente dureza se encontró con la suya.
Tuvo exactamente tres segundos para disfrutar el calor comenzando a acumularse en su bajo vientre, estimulado por la anticipación, cuando Sasuke se separó repentinamente de él, rodando para quedar a su costado, su respiración demasiado pesada como para solo haber estado besándose segundos atrás.
— ¿Por- Por qué te detuviste? —le preguntó Naruto con decepción, sentándose y sintiéndose abandonado a pesar de que su compañero estaba justo junto a él.
—Tuve que hacerlo antes de ir demasiado lejos. —respondió Sasuke entre dientes, tapándose el rostro con un brazo.
—Pero, ¿por qué? —repitió el rubio, sin entender cuál era el problema.
Sasuke nunca se había detenido antes, al menos no luego de que dieran el último paso juntos. Claro, al principio sí se había contenido, antes de que Naruto se sintiera listo para hacer más cosas, ¡pero no era como si Naruto todavía fuera virgen! No había necesidad de contenerse ahora, entonces, ¿por qué no estaban continuando?
O es que… Naruto intentó evitar que esos traicioneros pensamientos le invadieran la cabeza, pero se formaron de todos modos, haciéndolo sentir horrible y dándole náuseas al mismo tiempo.
¿O es que acaso Sasuke ya no lo encontraba atractivo?
Había conseguido deshacerse de la mayoría del peso extra que había ganado durante el embarazo, pero sus muslos seguían estando más gruesos que antes y su estómago no era completamente plano tampoco, aunque esa última parte no se notaba a menos que estuviera de pie con la espalda recta y usando algo muy apretado.
Pero aun así, el peso extra… sin importar cuan poco fuera, seguía ahí. ¿Tal vez a Sasuke le disgustaba? ¿Era esa la razón por la que no quería seguir adelante, porque eso significaría tener que ver a Naruto desnudo?
Su caída en espiral hacia su falta de autoconfianza y sus inseguridades fue abruptamente detenida cuando Sasuke suspiró pesadamente, bajando el brazo.
—Puedo oler que estás pensando algo estúpido. —dijo con calma, pero tenía apretados los labios. — ¿Qué pasa?
—Nada. —Naruto evitó el tema, sin querer admitir sus inseguridades. Si Sasuke no lo deseaba, simplemente tendría que aceptarlo y dar lo mejor para deshacerse del peso extra.
Seguramente si regresaba a su peso original, Sasuke lo encontraría atractivo otra vez, ¿no?
—Todavía puedo oler que algo anda mal. —señaló Sasuke y se sentó también. —Vamos, dime.
—Es que… ¿por qué te detuviste? —le preguntó, sintiéndose impotente. —Pensé que te gustaría… Pensé que también querrías. —tragó duro, apenas conteniéndose de decir: ¿Pensé que también me querrías?
—No quiero lastimarte. —dijo Sasuke con determinación, confundiendo todavía más al rubio. —Apenas diste a luz hace seis meses, no quiero hacer que te sobre esfuerces.
— ¡Pero me siento bien! —protestó Naruto, aunque al mismo tiempo sintió el alivio al darse cuenta de que, otra vez, era la sobreprotección de Sasuke la que lo refrenaba y no el que ya no se sintiera atraído por él.
¡En serio que tuvo que haberse dado cuenta de que Sasuke se preocupaba demasiado!
—Aun así, no quiero correr riesgos. —dijo Sasuke, negando con la cabeza. —Lamento haber dejado que fuéramos tan lejos justo ahora, debí tener más cuidado.
—Honestamente, Sasuke, me siento bien. —insistió Naruto, acercándose a él. —Por favor, ha pasado mucho tiempo… Te necesito. —sus mejillas se calentaron por la confesión, pero ya sabía por experiencia que ser directo era una buena manera de incentivar a Sasuke.
Y sí, podía ver su mirada encenderse, la punta de un colmillo deslizándose a través de labios enrojecidos. Emocionado, enrolló sus brazos en el cuello de Sasuke, listo para continuar, cuando el pelinegro volvió a sacudir la cabeza.
—No, no puedo tomar ese riesgo, lo siento, Naruto. Creo que es mejor que esperemos unos meses más.
¿Unos meses más? ¡No podía estar hablando en serio! Naruto lo miró incrédulo, pero aunque Sasuke lucía igual de frustrado que él, no parecía querer dar su brazo a torcer tampoco.
De repente molesto con la situación, con lo inquieto que llevaba sintiéndose recientemente, ahora sabiendo que la causa era que Sasuke y él no habían hecho el amor en mucho tiempo, se puso de pie y salió abruptamente de la madriguera, ignorando el llamado sorprendido de Sasuke.
Marchando hacia la madriguera a la izquierda, apenas fue consciente de tocar en la madera antes de entrar, sorprendiendo a Deidara e Itachi, quienes habían estado tomando una siesta en su propio nido.
—Di a luz a Hikaru hace seis meses, ¿ya puedo tener sexo? Me siento bien. —preguntó impacientemente, con las manos en la cadera.
Deidara lo quedó viendo, parpadeando con los ojos muy abiertos.
—Erm, no puedo decir que soy un experto en esas cosas, pero si te sientes bien, yo diría que adelante, un. —respondió y se encogió de hombros.
—Seis meses parece tiempo suficiente para que tu cuerpo se recupere. —Itachi estuvo de acuerdo, atrapado entre la gracia y el aturdimiento.
—Estoy seguro de que Izumi apenas esperó seis meses. —murmuró Deidara y bostezó. Agitando la mano en dirección a Naruto, volvió a cerrar los ojos y se acurrucó de nuevo contra Itachi. —Anda, diviértete.
Satisfecho de que le dieran la razón, Naruto regresó a su propia madriguera, donde Sasuke estaba esperándolo con una expresión exasperada en el rostro.
—No puedo creer que le preguntaras a mi hermano si tu cuerpo está listo. —bufó, restregándose una mejilla.
—En realidad le pregunté a Deidara. —lo corrigió Naruto y volvió al nido, gateando hasta sentarse en su regazo. Se aferró al cuello del lobo, sintiendo fuertes brazos descender alrededor de su cintura. —Mira, entiendo que te preocupes, pero en verdad estoy bien, Sasuke. Ha pasado mucho tiempo y Hikaru se quedará con tus padres por al menos unas horas más. Por favor, en verdad quiero sentirte otra vez.
El rostro de Sasuke se suavizó y su mano acarició gentilmente algunos mechones rubios de cabello.
—No quiero lastimarse, eso es todo.
—No lo harás. —Naruto le aseguró y cerró los ojos cuando sus labios se juntaron en un segundo beso.
Era divertido, pensó en lo que Sasuke volvía a recostarlo y le quitaba la camisa, que Sasuke siempre estuviera preocupándose de lastimarlo en lugar de que Naruto se preocupara por ser lastimado por el lobo.
Sasuke en serio necesitaba confiar más en sí mismo.
— ¡M-Más duro, por favor! —rogó Naruto, empujando hacia atrás contra Sasuke, quien gruñó y apretó su agarre en las caderas del rubio.
Sus rodillas probablemente estarían amoratadas al día siguiente, por estar apoyadas contra la parte más delgada del nido, y todo su cuerpo estaría lleno de marcas de dientes, demostrándole a todo el mundo lo que Sasuke y él habían estado haciendo, si es que no los habían escuchado ya, pero a Naruto no le importaba en lo más mínimo.
Lo único importante ahora era tener a Sasuke dentro de él otra vez luego de tantos meses estando vacío, sentir su fuerte cuerpo sobre el suyo, su miembro golpeando ese punto tan sensible dentro de él que nunca fallaba en encender todo su cuerpo en llamas, haciendo que la punta de sus dedos cosquillearan mientras el calor se acumulaba rápidamente en su bajo vientre.
Ya ni siquiera podía sentir el aire frío, con el placer corriendo por sus venas, calentándolo desde adentro, haciéndolo gemir cuando Sasuke acotó su súplica y comenzó a embestirlo más profundo, más duro, sin dejar de atinar su punto dulce una y otra vez hasta que se volvió demasiado y Naruto se corrió, sollozando por la intensidad del placer que parecía golpearlo como olas arremetiendo contra un acantilado, provocándole estremecimientos en todo su cuerpo; los muslos temblándole al mismo tiempo que perdía sus fuerzas, escuchaba un pitido en sus oídos y brillantes luces parpadeaban bajo sus párpados.
A pesar de la neblina de placer, podía sentir a Sasuke crecer poco a poco, el nudo formándose y atascándose en su entrada, y también pudo sentir el momento en que Sasuke ralentizó sus movimientos, aparentemente intentando salir antes de que el nudo terminara de formarse.
Estiró un brazo hacia atrás, atrapando la muñeca de Sasuke, y jadeó urgentemente: —No, no, dámelo, por favor.
—No es-estoy seguro de que sea una buena idea. —dijo Sasuke, arrastrando las palabras, evidencia de que sus colmillos estaban a la vista.
—Sí, sí lo es, es una muy buena idea, por favor, lo quiero, Sasuke, por favor, dámelo, lo necesito. —balbuceó, habiéndose despedido de su coherencia hace mucho tiempo mientras su cuerpo continuaba con los espasmos, atravesando las últimas olas de su clímax.
Todo lo que sabía era que necesitaba todo lo que Sasuke pudiera darle, incluido su nudo. Sin contenerse, sin apartarse de él cuando era evidente que Sasuke quería continuar.
Sasuke gruñó y Naruto pudo sentir las garras clavándose levemente en su piel, pero rápidamente se olvidó de ellas cuando Sasuke comenzó a follarlo con más fuerza, determinado en anudarlo y Naruto todo lo que pudo hacer fue aferrarse al nido, preguntándose delirante si sería capaz de correrse otra vez tan pronto.
Resultó ser que sí podía, maldiciendo cuando perdió la conciencia en el preciso segundo en que el nudo de Sasuke terminó de formarse, llenándolo completamente, forzando su interior de un modo en que no lo había hecho en meses.
Cuando volvió a abrir los ojos, su cuerpo seguía retorciéndose como si estuviera experimentando su propio terremoto personal, y Sasuke le besaba la nuca y los hombros dulcemente, frotando de arriba abajo su pecho y abdomen. Ahora estaban acostados de lado, con Sasuke presionado firmemente contra su espalda, y el nudo manteniéndolos unidos.
— ¿Te sientes bien? —Sasuke le preguntó con suavidad, tomando una de las mantas para cubrirlos a ambos con ella.
—Sí, perfectamente, esto era justo lo que necesitaba. —suspiró el rubio, sintiendo como si flotara en una nube, todo ruido exterior ofuscado como si su cuerpo estuviera bajo el agua.
Sintió el aliento de Sasuke rozar su piel cuando este rio con suavidad, provocándole un escalofrío. La inquietud anterior se había ido, siendo reemplazada por una profunda satisfacción.
Esto era exactamente lo que necesitaba: volver a conectar con Sasuke luego de meses de solo intercambiar besos castos y caricias fugaces.
—Naruto, cariño, Hikaru tiene hambre, ¿te importaría…? —Mikoto se detuvo tan pronto como entraron en su campo de visión, y la manera en que arrugó la nariz dejaba claro que ella sabía exactamente lo que habían estado haciendo justo ahora. — ¿En serio, Sasuke? —exclamó, irritada, haciendo a Hikaru reír. — ¡Debiste tener más cuidado y no anudarlo! ¿Y si se queda embarazado de nuevo?
—Él dijo que no había problema. —respondió Sasuke petulantemente, halando la manta hasta cubrir completamente a Naruto hasta la cintura cuando su madre se acercó para pasarle a Hikaru. —No quiero hacerlo infeliz y, bueno, pasó antes de que me diera cuenta. —se aclaró la garganta.
—De todos modos debiste tener más cuidado. —le dijo con desaprobación. —Puede que todavía esté amamantando, pero eso no quiere decir que no pueda embarazarse otra vez.
Con su mente todavía algo brumosa, apenas fue lo suficientemente consciente de poner a Hikaru contra su pecho, donde el niño se aferró inmediatamente, bebiendo hambrientamente.
—No me importa, quiero tener más bebés con Sasuke. —comentó Naruto distraídamente.
Sus palabras hicieron que Sasuke afianzara el agarre que mantenía en su cintura y frotara su rostro contra su nuca.
Mikoto suspiró y negó con la cabeza.
—Vayan a hablar con Deidara cuando estén listos. Le dará a Naruto algo que asegure que no quede en cinta hasta que ambos estén completamente listos para ello.
—Seguro. —prometió Sasuke y su madre se marchó, chasqueando la lengua.
Riendo un poco, su cuerpo sacudiéndose por la gracia que le causaba la situación, Sasuke murmuró: —En verdad eres asombroso.
—Hmm…—fue el único sonido que emitió Naruto, sintiéndose como si flotara, acurrucado contra el pecho de Sasuke, con su bebé en brazos.
Sí, definitivamente se sentía mucho mejor.
Deidara terminó dándole un brebaje de hierbas, las cuales prevendrían un futuro embarazo siempre y cuando se tomara el té. Tenía un sabor bastante desagradable, pero dado que Hikaru era todavía muy joven, sería mejor que esperaran un poco más antes de pensar en tener otro hijo.
Si alguien le hubiera dicho dos años atrás que un día estaría emparejado con el hombre más increíble y gentil que jamás había conocido, con un niño y considerando tener más próximamente, se hubiera reído directo en la cara de esa persona, porque los milagros como ese no existían. No para las personas como él.
Pero no era así, los milagros sí que existían, y ahora esta era su realidad, junto a Sasuke, Hikaru creciendo cada día, rodeado de una familia que nunca pensó que tendría.
Tal vez Naruto fuera un sacrificio antes, pero ahora era querido y adorado, y eso era más de lo que alguna vez se atrevió a soñar.
Y cuando miró las puertas un día de verano y se encontró con dos rostros muy familiares sonriéndole mientras se acercaban poco a poco, cabellos rubios y plateados brillando con el sol, supo que su vida no podría ser mejor que esta.
Aquí, rodeado de su familia.
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Fin.
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N/T: Tomó un tiempo, pero esta historia llegó a su final XD
Bueno, esta parte al menos. Todavía faltan tres one-shots y otra historia corta de cuatro capítulos, todas relacionadas a este mismo universo.
Recuerden que siempre pueden mandarle amor a la autora original a través de plataformas como esta o Ao3.
Muchos saludos, y nos vemos pronto :D
