Capitulo V.
Los días siguientes a Halloween fueron muy confusos. Para empezar, todos los alumnos se quedaron consternados al ver el estado en el que se encontraban sus compañeros gryffindor, sí bien, era la casa que más golpes había recibido hasta el momento, nada había llegado al nivel de maltrato que habían presentado casi el 85% de sus integrantes después de la clase especial sobre el indeseable número uno del día 31 de octubre. E incluso a pesar de esto, peor había sido la golpiza que Luna Lovegood, fiel amiga y parte del grupo de Harry Potter, había recibido en clase delante de todos sus compañeros, se decía que había habido varios alumnos que se habían desmayado directamente al ver la brutalidad de los hermanos Carrow.
Todos esperaron entre ansiosos y temerosos a ver a Neville Longbottom y Ginny Weasley después de la clase, pero eso no sucedió, ninguno de los dos se presentó a la cena. De hecho, corrieron rumores por todas partes de que ambos gryffindors habían desaparecido durante el día, no dispuestos a asistir a esa clase. Además, se decía que en lugar de Neville esta vez quién había sufrido las consecuencias había sido Seamus Finnigan, uno de los antiguos compañeros de habitación de Potter y con quién había tenido una pelea pública hacía un par de años, lo cuál hacía más impresionante que Finnigan le hubiera defendido con uñas y dientes.
En segundo lugar, parecía que los rumores acerca de Longbottom y Weasley eran ciertos, y no solo eso, también se decía que ambos junto a su fiel amiga ravenclaw se habían colado en el despacho de Snape para robar una espada que le pertenecía Potter, pero que por desgracia habían sido pillados cuando escapaban con ella, y que no se les hubiera visto en una semana era porque aún estaban recibiendo su castigo. Eso sí, antes de colarse en el despacho del director, habían tenido tiempo de hacer una parada técnica, y pintar en una pared un mensaje, "el Ejército de Dumbledore todavía reclutando". Y esto último ya sí que no eran solo rumores, pues muchos alumnos se habían escapado a echar un vistazo y comprobar su autenticidad. Los Carrow habían intentado ocultarlo lo mejor que habían podido, pero por mucho que prohibieron la entrada al pasillo y por muchos productos mágicos que le hubieran dado a Filch para limpiarlo ahí seguía el mensaje brillando como un faro de esperanza. Nadie tenía pruebas de que habían sido Weasley, Longbottom y Lovegood, sin embargo nadie lo dudaba.
Y por último, los rumores más arrasadores tenían que ver con el mismísimo Harry, alguien no se sabía quién, había visto al joven Potter en Godric Hollow acompañado de una chica de cabello encrespado (probablemente Hermione Granger) luchar contra El-que-no-debe-ser-nombrado y escapar una vez más sano y salvo. Esto causó furor entre los alumnos y el profesorado, aunque mientras que los primeros lo disimulaban lo mejor que podían, las sonrisas de McGonagall, Sprout y Flitwick eran más que evidentes, al igual que los cánticos de alegría de Hagrid, incluso a la señora Pomfrey se la veía sonreír más que de lo que se había vuelto habitual.
Susan Bones metió la mano en el bolsillo y apretó la mano alrededor del primer objeto que encontró con fuerza, era una costumbre que había adquirido cuando era pequeña. Se lo había enseñado su tía Amelia, para que controlara sus brotes de magia accidental y era una manía que años más tarde no se podía quitar. Claro que todo había empeorado aquel verano.
Las cosas se habían puesto feas en quinto cuando tuvieron a la bruja de Umbridge, todo comenzó a ir cuesta abajo en sexto cuando asesinaron a la madre de Hannah, pero para Susan la gota que desbordó el vaso fue cuando desapareció su tía Amelia aquel verano. Bones, supo en el momento que los aurores llamaron a su puerta que nunca más vería a su tía, y sus peores temores se confirmaron cuando unos días más tarde encontraron su cuerpo. Ahora sentada en esa clase siendo interrogada incesantemente por Amycus Carrow, y sabiendo que probablemente esa persona había estado involucrada en el asesinato de su tía todos los nervios volvían a ella.
Por eso metió la mano en el bolsillo y apretó lo primero que encontró, que resultó ser un galeón de oro, pero este no era de verdad y ella lo sabía. Decidió buscarlo hacía tiempo, antes incluso de que empezara el curso, pero no fue hasta el 1 de noviembre que se decidió a guardarselo en el bolsillo, cuando pasó por delante de la pared. Llevaba días esperando a que se calentara y no sucedía nada, empezaba a perder la esperanza en ese mensaje, cuando ahí en medio justo en mitad de esa clase, sintió como su palma se llenaba de calor, y no pudo evitar que la sorpresa se reflejara en su gesto.
- ¿Qué pasa Bones por fín has dado con la respuesta en ese cerebro de mestiza tuyo que tienes? -Carrow sonrió cruelmente como sí hubiera hecho el mejor chiste del mundo, nadie en la sala le siguió.
Susan a diferencia de otras veces no reaccionó al insulto, no se puso colorada, ni se le hincharon las mejillas tratando de prevenir las ganas de gritar, porque aunque no se hubiera acostumbrado que día sí y día también insultarán a su madre muggle, esta vez el shock del calor en su palma izquierda superaba a la rutina del insulto.
- Bones si no contestas serás castigada -declaró Amycus perdiendo la sonrisa por completo, el puntapié que recibió Susan de Megan Jones por fin fue suficiente para sacarla del shock.
- No lo sé -replicó la pelirroja sin apenas voz.
- ¿Qué? -Preguntó el profesor con tono amenazante acercándose unos pasos a su pupitre.
- Que no lo sé.
- Así que no sabes -declaró él mientras arrastraba las palabras inclinado encima de ella, la hufflepuff cerró los ojos involuntariamente al sentir el aliento caliente del profesor, pero no se echó para atrás. - Bien, pues si no sabes, te tendremos que enseñar. Sal a la pizarra Bones.
Susan sintió el miedo recorrerle el cuerpo, oyó a sus amigos gemir, e incluso vio como algún slytherin suspiraba triste por ella, pero no fue hasta que Ernie le agarró la muñeca por debajo de la mesa intentando impedir que se moviera que reaccionó. Sabía lo que le pasaría a su amigo si ella no salía a la pizarra, y no quería ver eso, había visto a Longbottom sufrirlo en incontables ocasiones, en clase de Alecto Carrow, y lo había pasado fatal, no se imaginaba sí el que estuviera delante fuera Ernie y no Neville.
Sacó la mano del bolsillo y la utilizó para impulsarse de la silla, sus piernas temblaban y por un segundo pensó que iba a caerse al suelo, pero no lo hizo. Aunque con paso lento y torpe, rodeada de las risas burlonas de algunos slytherins dejó la zona de las mesas y llegó a la pizarra. Cuando lo hizo respiro hondo, y sacando coraje de no sabe dónde se plantó en medio alzando la mirada con determinación ante ese ser asqueroso que les daba clase. Amycus perdió la sonrisa ante el gesto desafiante del tejón, y rápidamente volvió los ojos frenéticos buscando entre los alumnos un voluntario que le diera la lección a Susan. Pero la chica no se amedrantó, delante de ella mirándola y sonriéndole con orgullo estaban Ernie y Hannah, aunque esta hacía casi más de un año que no sonreía parecía que por primera vez no tenía la cabeza agachada.
Justo en ese momento que Susan se estaba sintiendo genial, fuerte, poderosa y acompañada, Carrow giró de nuevo hacia ella con una sonrisa especialmente cruel en su cara, y Bones supo que el mortífago había tenido una idea muy mala.
- Señor Smith creo que usted podrá enseñarle a su compañera -el mundo se cayó a los pies de la pelirroja, ¿de verdad acababa de llamar a Zacharias a la pizarra para que le hiciera daño?.
- ¿Disculpe? -Dijo el joven sin creérselo.
- Ya me ha oído, salga usted a darle la lección a su compañera -Carrow puso especial énfasis en la palabra usted, y estaba claro porque.
Susan tenía que reconocerlo al profesor, pensaba mientras veía como Smith muy pálido se ponía en pie en su sitio de la cuarta fila y avanzaba lentamente por el pasillo, Carrow había tenido una idea maestra. Por lo general eran los slytherins a los que llamaban para imponer disciplina, pero en esta ocasión para decepción de las serpientes no fue así, y era una muy buena estrategia. Nunca hacían que dos alumnos de una misma casa se atacasen, o al menos no lo conseguían, pero Zacharias siempre había sido el punto débil de hufflepuff, el chico era trabajador e incluso se decía que procedía de la mismísima Helga, pero siempre había sido muy inseguro y le costaba horrores no delatar al resto de sus compañeros cuando estaba en una mala postura. Por eso escogerle era un movimiento espectacular, porque el chico era lo suficientemente egoísta como para no querer recibir él el castigo, y lo insuficientemente leal como para impartíselo a una de sus compañeras de casa, fracturando la fe que tenían en él los hufflepuff y poniéndo miembros de una casa los unos contra los otros.
Zacharias se paró frente a ella y Susan dejó de pensar en lo listo que había sido Carrow, desde ahí la pelirroja podía ver el miedo en los ojos de Smith y el deseo de no hacerle nada. Pero eso daba igual, Bones sabía que no sería suficiente, y Macmillan también porque Megan se había movido al sitio de Susan y le empujaba con fuerza el hombro hacia abajo.
- ¿A qué espera Smith? Hágalo -declaró Amycus, la mano con la que Zacharias apuntaba a Susan tembló.
- Yo… yo… señor yo…
- ¿Usted qué? ¿Tampoco sabe hacerlo es eso? -Carrow se había acercado a ellos, pero hablaba a toda la clase. -¿O no quiere hacerlo Smith? -Zacharias no contestó, pero Amycus no tenía paciencia para eso. -¡Conteste! -Gritó de forma aterradora y amenazante.
- No quiero hacerlo señor -dijo Zacharias con un hilo de voz, tan bajito que casi ni Susan lo escuchó, la chica le sonrió con cariño, después de todo llevaban casi siete años siendo amigos.
- Me da igual Smith, o lo hace, o se lo hacen a usted -declaró el profesor -Goyle, Runcorn salgan aquí -los dos slytherin se levantaron de su sitio al segundo sin protestar, y andaron hasta ponerse al lado del mortífago. -Sí, Smith no lo ha hecho en el próximo minuto, usted se encargaran de hacérselo a los dos, Runcorn usted se encargará de Bones, Goyle de Smith -ellos asintieron.
Susan miró a Zacharias quién había empalidecido mucho, y cuyos ojos se habían agrandado bastante, y tomó una decisión. Sí o sí, le iba a tocar sufrir si era Zacharias quién se lo hacía, al menos él no sufriría. Sin decir las palabras en voz alta, y asegurándose que solo Smith la viera, Susan formó las palabras con la boca "hazlo Zach", el rubio negó con la cabeza un poco, pero ella repitió las palabras otra vez reafirmándose.
Zacharias alzó la varita hasta ponerla a la altura del pecho de Susan, a la chica le pareció ver lágrimas acumuladas en sus ojos, pero estaba segura de que no podía ser, y entonces Smith pronunció el hechizo con la voz cargada de emociones. Rápidamente Susan sintió como se quedaba sin aire, y como un millón de agujas se clavaban en su brazo derecho, intentó no gritar y no caer al suelo de rodillas, intentó llevar la mano al bolsillo izquierdo y agarrar la moneda para que le diese coraje. Pero mentiría si dijera que pudo hacer algo de eso, el dolor rápidamente la mareo, el olor a piel chasmucándose inundó sus fosas nasales y las fuerzas la abandonaron, todo se volvió negro.
Cuando despertó estaba en una cama blanca en la enfermería, junto a ella solo estaba Madame Pomfrey vendando su brazo derecho, la enfermera parecía muy enfadada y murmuraba cosas sin parar.
- Bien Bones, ya te has despertado -no había apartado los ojos de la herida, pero se percató de que estaba despierta -el dolor que debes estar sufriendo es horrible, y te van a quedar cicatrices en el brazo, pero te vas a tomar esto, -le dio un vaso con un líquido verdoso -que te dormirá los nervios de la piel lo máximo posible y te ayudará a cicatrizar lo mejor que pueda.
- Gracias -dijo Susan con un hilo de voz, apenas podía hablar.
- No hable mucho, el señor Macmillan me ha comentado antes de que le echara de aquí que estuvo gritando un rato, tendrá la garganta irritada -Pomfrey paró un segundo, y le miró con ternura -le daré algo para eso también.
- ¿Me quedaré aquí? -Preguntó la adolescente.
- No, no, no, no -replicó la enfermera horrorizada, -tiene que marcharse lo antes posible, los hermanos Carrow no deben saber que ha estado aquí o le harán lo mismo en el otro brazo, por eso he echado al señor Macmillan, no se crea que soy descortés por gusto.
- Usted nunca deja que estén otras personas en la enfermería -comentó Susan sin saber muy bien por qué.
- Pero esa niña era para que los enfermos pudiesen descansar, ahora lo hago por vuestra seguridad. -Parecía desconsolada al decir esas palabras, y la tejona pensó que tenía que ser muy difícil trabajar cuidando niños toda tu vida, y no poder hacer nada ahora para impedir que sufrieran
- No es para tanto enfermera Pomfrey dijo ella intentando consolarla.
- Habrase visto, quemar niños inocentes con magia negra que no es para tanto -murmuró enfadada.
Susan ya no comentó nada más, al poco tiempo salió de la enfermería, con varios botes de pociones que contenían curas, y gasas y ungüentos para sus quemaduras, se tendría que hacer la cura ella en su cuarto, y se dirigió a su sala común con discreción. Cuando llegó allí, se encontró a sus amigos alrededor del fuego, se abalanzaron sobre ella.
- Su ¿cómo estás? -El primero en preguntar fue Ernie, la chica le explicó brevemente lo que le había dicho Madame Pomfrey, todos parecieron molestos. Cuando terminó su historia fue el turno de preguntar de Bones.
- ¿Dónde está Zacharias? -Todos la miraron interrogantes.
- ¿Qué más da? -Preguntó Macmillan enfadado.
- Quiero saber sí está bien -replicó la pelirroja.
- Susan él te hechizó -le explicó Hopkins como sí ella no lo supiera.
- Lo sé pero no tuvo elección.
- Sí la tuvo -replicó Jones, pero Susan negaba con la cabeza.
- No Megan, yo le pedí que lo hiciera -confesó la chica -sí no lo hacía él, nos lo hubieran hecho a los dos los slytherin.
- Pues debería haber dejado que pasara eso -comentó Ernie enfadado -te traicionó Su.
- ¿Y qué es mejor Ernie? ¿Qué nos quemáramos los dos? Pues no lo veo.
- Estas siendo muy buena Susan, creo que las medicinas están funcionando demasiado bien, porque no estas pensando con claridad -dijo Alice con delicadeza, como sí tratara con una desquiciada.
- No, -contestó Susan enfandándose -pero creo que es muy fácil juzgar sin que os haya tocado a vosotros. -Todos la miraron con el reproche grabado en sus ojos -yo se lo pedí, porque pensé que era lo mejor, y aunque yo gritara de dolor, no creo que Zacharias esté mucho mejor.
Justo en ese momento se abrió la puerta de la sala común, y por ella entró el susodicho, tenía los ojos rojos como sí hubiera estado llorando, y estaba muy pálido. Susan se adelantó un par de pasos al verle, pero el chico apartó la mirada y se fue corriendo por el pasillo que daba a las habitaciones de los chicos.
- Veis -dijo ella sin voz, dejándose caer en un sofá derrotada, ahora sus amigos parecían incómodos.
- Quizás tengas razón -contestó Ernie sentándose a su lado -pero yo no hubiera dejado que eso te pasara.
- Ernie no hubieras podido hacer nada -replicó la pelirroja con una sonrisa triste -estarías como yo.
Con ese último comentario el grupo se disipó, Ernie, Susan y Hannah se quedaron dónde estaban, pero Wayne, Alice y Sophie se retiraron a otra esquina donde estaba Mafalda, la hermana del chico. Y Megan se retiró al cuarto, ofreciéndose a llevar con ella las curas de Susan. El silencio duró un rato entre los tres, habían hecho un corro, con Hannah sentada en una butaca enfrente de los dos, y solo fue roto cuando la rubia se decidió a hablar, haciendo sonrojar a la pelirroja.
- Siempre te gustó el tonto de Zach -su voz sonaba muy áspera, ronca, esto se debía a que apenas la usaba ya, pero ahora había una sonrisa irónica en sus dulces y gruesos labios.
- Cállate -dijo Susan colorada -¡no es verdad!
- En quinto estabas colada por él, y en sexto un poco también -Bones enterró la cara entre la palma de su mano sana.
- ¿De Smith? ¿Qué problema tienes? -Comentó Ernie horrorizado -¡si yo pensaba que te gustaba Justin!
Las dos chicas se rieron ante esa idea, y por un segundo pareció que todo estaba bien, pero solo fue un segundo porque sus risas se oían raras en una sala común tan apagadas, por eso y porque hacía meses que no reían.
- No sé porqué me gustan los tontos chulos -suspiró Susan -pero te aseguro que Justin ¡no! Solo es mi amigo.
- Espérate a cuando le vea y le cuente que te gusta Smith -dijo Ernie, aún en shock -¡no se lo va a creer!
- ¡Oye no! -Se quejó Susan.
- Sí lo volvemos a ver -replicó al mismo tiempo Hannah.
- Hannah -el nombre apenas había podido salir de los labios de Susan ante la frase de su amiga. Macmillan miraba igual de horrorizado a la rubia.
- Es la verdad -se defendió la chica -no lo quiero creer más que vosotros, pero es la verdad. Mi madre fue asesinada el curso pasado por ser muggle -los dos tejones guardaron silencio, aunque sabían lo que había pasado con la madre de su amiga, pero ella nunca hablaba de ello y ellos no le habían preguntado. -Mi padre está escondido porque le persiguen para hacerle lo mismo,mi tío Tom más de lo mismo, y Justin ha tenido que huir para no sufrir el mismo destino que mi madre o ir a Azkaban por "robar magia" -lo último lo había dicho entre comillas.
- Hannah -Susan había abandonado el sofá y se pasó al apoyabrazos de la butaca de su amiga, empezó a acariciarle una de sus trenzas con la mano izquierda.
- Lo siento -dijo la chica derrotada, cerrando los ojos ante las muestras de cariño de su amiga -sé que no queréis oír eso, pero es la verdad. No sabéis la suerte que tenéis de tener familia, aunque sea aterrador que estén en peligro -una lágrima rodó por su mejilla que ya no conservaba nada de su redondez de antaño -no sabéis lo horrible que es estar solo en este mundo.
- No estás sola Hannah -Ernie se había adelantado y tomado su mano -estamos nosotros.
La chica asintió, pero Susan supo que lo hacía solo por cortesía, su amiga tenía razón, a todas luces Hannah Abbot se había quedado huérfana en este mundo. Su madre había sido asesinada, su padre había desaparecido hacía meses y nadie sabía si estaba vivo, no tenía hermanos, y su tío abuelo Tom, se había visto obligado a desaparecer también. Ernie y ella no habían corrido esa suerte, si bien era cierto que la familia de Ernie había recibido un ataque ese verano, era sangre-pura así que seguramente no les pasaría nada mientras no se opusieran al ministerio actual. Y por su parte Susan, había perdido a su única tía materna que quedaba con vida, pero no había perdido ni a su madre ni a su padre, y sus abuelos, primos y tíos maternos seguían intactos, escondidos en Nueva Escocia lejos de los problemas de Inglaterra, sí sus padres no les habían seguido, era porque no querían dejarla sola.
El cuco marcó las 16:45 distrayéndole de su línea de pensamiento, Ernie dejó de mirar a Hannah para volver la vista al reloj y luego a ella, cuando sus dos amigos se pusieron de pie, ella les miró confusa.
- ¿Dónde vais? -Preguntó.
- Tenemos que irnos o no llegaremos a tiempo -replicó Ernie.
- Pero si no tenéis rondas ¿dónde vais? -Repitió Susan, Macmillan no contestó, creyendo que era lo mejor para ella, pero Hannah sí.
- A la reunión del ED -dijo firmemente. "Hannah", se quejó Ernie.
- Yo también voy -Susan se puso en pie como ellos.
- De eso nada -se negó el chico -te han herido hoy, te quedas aquí.
- No eres quién para mandarme Ernie, y sí quiero ir iré -declaró ella.
- Dejala Ernie -le cortó Hannah, llevaba meses sin apenas hablar y ese día estaba en racha -está en su derecho, ella fue tan parte del club como nosotros, además aunque no la dejes venir ahora vendrá después, sólo tiene que leer la moneda.
- Pero…
- Hannah tiene razón, lo haré.
- ¡Ah venga vale! ¿Por qué no? ¡De paso que se venga todo el mundo! -Protestó el chico.
- ¿Creéis que vendrá alguien?
Preguntó un chico rubio mientras daba vueltas por la sala, Ginny no pudo evitar reírse, ¿cómo podía Neville haber crecido tanto, y tomar decisiones tan difíciles, y a veces mostrarse tan inseguro?
- Estoy convencida -respondió Luna con una sonrisa dulce.
Faltaban ocho minutos para las 17:05, hora a la que habían citado a todo el mundo en la sala de los menesteres, pensaron que una hora en punto sería más evidente, y que pasado la hora, lo común sería citar a la gente a y media, por eso resultaría menos sospechoso a y cinco, dando margen a quién viniera para llegar un poco tarde.
- ¿Y sí no hemos hecho el hechizo bien? -Replicó el chico -era magia muy avanzada, y además fue Hermione quién creó las monedas y todos sabemos cómo se las gasta…
- Neville llevamos semanas preparándolo, nos ha salido bien -declaró Ginny.
Y era cierto, llevaban semanas pensando todo aquello habían encontrado el hechizo pero les costó hacerlo funcionar correctamente en las monedas, por eso tardaron un par de días más en mandar el mensaje. La verdad es que no tenían pensado hacer nada en Halloween, pero de alguna forma la actitud del colegio les dio valor y así acabaron castigados por colarse en el despacho de Snape a robar la espada.
- Tienes razón, tienes razón -murmuró el chico mientras paseaba de lado a lado.
Hicieron tiempo esperando a que llegaran sus compañeros, Luna y Ginny se dedicaron a jugar al ajedrez mágico, la pelirroja no era nada mala, no tenía el talento de su hermano Ron, pero supera a cualquier jugador decente, y Luna era completamente impredecible en su juego, lo que la hacía una contrincante muy divertida. Mientras tanto, Neville siguió dando vueltas nervioso por la sala.
Los primeros en llegar, cuando aún quedaban dos minutos para las 17:05, fueron Seamus, Lavender y Parvati. No habían pasado ni treinta segundos, cuando entraron Padma, Boot, Michael, Goldenstein y Turpin. Los siguientes en llegar fueron un par de amigos Dennis Creevey, Demelza y Peakes, luego llegaron un par de compañeras de habitación de Luna, y después de ellas las de Ginny. Los últimos en llegar fueron los hufflepuff, que eran a los que les pillaba más lejos, Hannah, Ernie y Susan.
Para las 17:11 ya estaban todos sentados en almohadones distribuidos por casa, todos menos las gemelas Parvati quienes se habían sentado juntas. Ginny observó a todos desde su asiento en el suelo frente a ellos, ella y Luna habían permanecido sentadas, mientras que Neville se había puesto frente al grupo firme, como sí fuera un general. La verdad es que sí ese era su batallón no tenían mucha esperanza, cada cual parecía más derrotado que el anterior, ninguno de ellos tenían buen aspecto físico, desde el ojo morado y la raja en el labio de Seamus, incluyendo la fractura de ceja de Jimmy, hasta el antebrazo de Bones envuelto en vendas.
- Os preguntaréis porqué os hemos convocado -comenzó Neville haciendo una pausa mientras se aclaraba la garganta, todos tenían sus ojos fijos en él. -La verdad es que ni nosotros mismos lo sabemos.
Los murmullos se alzaron en el grupo, Luna le lanzó un peón a Ginny al regazo para captar su atención, y le hizo una señal indicándole que ayudará a Neville, la pelirroja suspirando se puso en pie y se acercó a su amigo.
- Lo que Neville quiere decir es que no sabemos qué va a pasar -aclaró Weasley -pero sí sabemos que nosotros queremos hacer algo al respecto. -Los murmullos disminuyeron.
- Eso -reafirmó el rubio -llevamos poco más de dos meses de clases y estamos hartos de recibir golpes constantes y no hacer nada al respecto.
- Creo que hacer algo al respecto es lo que te gana golpes constantes -bromeó Seamus destensando el ambiente, Neville se lo agradeció con una sonrisa mientras muchos dejaban escapar una risita.
- Toda la razón -replicó Ginny con una sonrisa felina
- Pero aunque no hiciéramos nada lo más probable es que también nos los lleváramos -Longbottom dejó unos segundos de cortesía para que la gente asimilara sus palabras -mirad a los Lancashire o a Shore, ellos no hicieron nada, solo fue por ser hijos de quién son. -Varios asentimientos y quejas se escucharon en la sala.
- No sé vosotros -continuó Ginny por él -pero yo por ser hija de quién soy, ya lo tengo crudo, -muchos la miraron con pena -al igual que Lu -señaló a su amiga que seguía sentada junto al ajedrez mágico -que Neville -ahora todos los ojos volvieron al rubio -y que Susan probablemente -la hufflepuff no se esperaba que la mencionaran, pero en cuanto lo hicieron todos clavaron su mirada en ella, la chica tragó saliva y asintió. -Y yo no me quiero quedar de brazos cruzados.
- Por eso decidimos reactivar el ED -Neville se habían envalentonado y ya no necesitaba que sus amigas le ayudarán -el año pasado Harry os pidió ayuda y ninguno acudisteis -muchos de los presentes agacharon la cabeza avergonzados -esa noche se colaron en el castillo mortífagos con la ayuda de un alumno y mataron a Dumbledore. -Se escuchó algún gemido, y más alumnos agacharon la cabeza -ahora dos de esos mortífagos nos dan clase, y el tercero dirige el colegio. Y nosotros no queremos tolerarlo.
- ¿Y qué pensáis hacer? -Preguntó uno de los amigos de Dennis la pregunta que todos se estaban haciendo. -No es como sí pudierais echarles del colegio.
Ahora todos guardaron silencio sepulcral interesados en la respuesta, el trío de plata intercambió miradas sin saber muy bien qué decir, cómo responder a eso.
- Tienes razón -le contestó Ginny sinceramente -no podemos echarles, -hizo una pausa dramática para crear tensión -pero podemos intentarlo, podemos hacerles la vida imposible hasta que se vayan.
-¿Y cómo? -Cuestionó ahora Ernie.
- Pues como hiciste el otro día -le explicó Neville -cuando se intentaron llevar a Quennie Goldstein, -los ojos de todos se posaron en Anthony quién tenía los ojos azules clavados en Longbottom -impidiéndoles salirse con la suya.
- Eso no impedirá las tortugas -observó Michael.
- No, no lo hará -contestó Neville, el chico iba a seguir hablando, pero la voz de Luna le interrumpió.
- De hecho, probablemente haga que te ganes más -era raro para muchos escuchar la dulce y soñadora voz de Luna sonando tan normal -pero merecerá la pena.
- Sí -le apoyó Ginny -y aprenderemos hechizos de defensa -muchos la miraron como si estuviera loca -no podremos usarlos en clase contra los Carrow u otros alumnos, pero igual podemos aprender a mitigar el dolor de sus torturas, o a curarnos -aunque muchos parecían interesados en la idea, nadie parecía convencido.
- ¿Acaso no queréis que termine todo esto? -Preguntó Neville molesto.
- Claro que sí -declaró una de las compañeras de Luna -pero no es tan fácil -recibió apoyo de varios sitios. -Nos estáis diciendo que nos arriesguemos, que estemos dispuestos a sufrir, ¿por qué?
- Por dejar de torturar niños de primero y segundo en clase que no se lo merecen -comenzó Ginny furiosa -por no utilizar magia negra que pudre el alma, por poder respirar tranquilos, por no pasarme las noches escuchando la radio sólo esperando oír como toda mi familia ha muerto, por no dejarles salirse con la suya, que no se merecen donde están.
El silencio era más fuerte y significativo que cualquier palabra.
- ¿Entonces qué haremos? -Preguntó Parvati Patil poniéndose de pie -porque yo no me voy a quedar de brazos cruzados. -Luna, Neville y Ginny le sonrieron felices de tener a alguien al 100% de su lado.
Una vez Parvati se unió el resto no tardaron en seguirle, aunque no todos estaban dispuestos a hacer todas las cosas, algunos solo se ofrecieron a estudiar hechizos curativos, que a decir verdad ya tenía mucha complejidad, pero todos ellos se unieron al plan. Neville, Luna y Ginny les estuvieron explicando cuales eran sus intenciones, cómo funcionarían y lo que tendrían que hacer durante esos meses. Impedirían interrogatorios a alumnos pequeños, maltratos y raptos fuera de clase, en clase intentarían ayudar a quién estuviera siendo torturado, y de ser necesario curarían a quien sufriera daño, y por las tardes después de las clases aprenderían a defenderse. Luna, Neville y Ginny llevarían la voz cantante y serían quienes plantasen cara abiertamente, el resto podían hacerlo si querían, pero comprendían que ese era el papel verdaderamente complicado y arriesgado.
Antes de terminar la reunión Goldstein se acercó a Neville y Ernie y les dio las gracias por ayudar a su hermana. Y una vez la reunión se acabó de verdad, cada uno se fue rumbo a su sala común, pero todos ellos con nuevas esperanzas. Susan Bones a pesar del dolor que sentía en la mano derecha, esa noche al llegar a su cuarto se sintió mil veces mejor que todas sus compañeras de habitación, porque al menos ella iba a hacer algo al respecto.
¡Buenas! ¿Cómo estáis? Esta vez he tardado demasiado en subir, como ya expliqué en mi otra historia, ha sido porque he tenido unos meses horribles, pero espero que a partir de ahora vayan a mejor y tenga más tiempo para escribir.
Bueno pues nada espero que os guste este cap, como veis he traído de vuelta personajes que ya había nombrado antes y el capítulo entremezcla un poco todo, pero espero que os guste. Como siempre porfa ya sabéis si veis fallos o cualquier errata, dudas que tengáis. Decídmelo porfa plis. Me encantaría recibir vuestros reviews para ver si os va gustando la historia o no, y por si queréis que cambie algo.
Aclaración: si no entendéis algunos personajes nombres y demás preguntadme, y os lo explicaré en el próximo capítulo. Creedme he hecho un estudio muy detallado de todos los estudiantes de la edad de Harry e igual os vendría bien.
Dedico este capítulo a Caro, agradezco mucho tus reviews, la verdad es que no los había visto, perdoname y a Chialobosca, más de lo mismo tampoco ví tus reviews. Me animan mucho a continuar, también agradecer a esa gente que ha puesto mi historia en favoritos o la ha seguido.
Muchas gracias por pasaros y leer, verdaderamente se os agradece,
B.
