Gritó notablemente emocionada, aunque debía confesar que se sentía terriblemente asustada, habían esperando tanto ese momento que recordar todo lo que había sucedido para llegar ahí le causaba escalofrío, y no era para menos, al enterarse de la enfermedad de su hermano se había sentido tan desesperanzada y frustrada, había llorado, recibido golpes, se había intentado suicidar, se metió con gente muy peligrosa incluyendo a su profesor y aún así había llegado a su meta después de todo lo sucedido.

En ese instante se sentía irreal que hubieran logrado encontrar un corazón tan rápido, sabiendo que aún habían muchas personas en la lista de espera, un montón antes que él, pero eso no tenía la mínima importancia, ya que no podía sospechar nada, solo podía pensar que había sido un milagro, que por fin la vida les sonreía después de tantas desgracias, después de vivir tantos eventos desafortunados. Todo lo que había hecho había valido la pena.

—Tenemos que ir, ahora. Debo avisarle a Levy. Mi maleta está allá. -Juvia asintió, temblando, muerta de miedo, sabiendo que en las próximas horas sabría si su hermano tendría una esperanza de vivir muchos años o si por el contrario todo acabaría. Y eso era algo que no sabía cómo afrontar.

Por su parte Meredy se levantó al escuchar el alboroto, llegó a la habitación de Gajeel y entonces gritó al saber que habían encontrado un corazón para el hermano de su mejor amiga, para alguien que ella también consideraba un gran amigo.

—¡Que felicidad! -Gritó dando saltos para enseguida taparse la boca, era muy temprano en la mañana y los vecinos podían quejarse.

—Te dije que la esperanza era lo último que se perdía. -y habían recorrido un largo camino, pero al fin habían llegado.

Los tres se abrazaron en un abrazo grupal.

—Gracias chicas, se que hicieron muchos sacrificios por mi. Meredy cuida a mi hermana, eres una buena influencia para ella.

—No hables como si te estuvieras despidiendo. -le advirtió la Loxar, sabía que su hermana era un tanto sentimental, no quería preocuparla así que sonrió.

—No lo estoy haciendo. -El pelinegro levantó sus manos y empezó a moverse con gran rapidez por el apartamento mientras Juvia desde una aplicación pedía un taxi.

—Yo también quiero ir con ustedes.

—Meredy, debes presentar el parcial del profesor, yo te avisaré como van las cosas. -Juvia tenía razón, pero también quería mucho a Gajeel por lo que fue una decisión difícil, ir a la universidad era lo mejor.

—¡Llamaré a Levy! Es más cerca al hospital desde alla. -Juvia mordió su labio inferior un tanto preocupada, no podía dejar de estar preocupada, no era una intervención fácil, serían horas de angustia, Gajeel debía ser fuerte y lo veía en los ojos de su hermano, estaba terriblemente asustado, igual que ella y es que iba a ser una cirugía compleja, de riesgos muy altos. Se apartó para volver a su habitación, necesitaba hablar con él, sabía que ya estaba despierto, que debía estar trabajando su perfecto cuerpo y estaba más que claro que su mejor amiga estaba ahí, que era de su entera confianza, sin embargo, solo quería escuchar en ese instante la voz de Gray.

Tomó el celular y esperó pacientemente, creía que iba a molestarlo, sin embargo, no tuvo tiempo de pensar bien las cosas pues inmediatamente hubo respuesta de parte del otro lado de la línea.

—Señorita, ¿Esta bien? -Se escuchaba notablemente preocupado por ella.

—Sí, estoy bien. Yo solo…. -Sus mejillas blancas se tornaron mágicamente de un hermoso rosa.

—¿Qué? ¿Sucedió algo? Dígame por favor. -negó con la cabeza sorprendiéndose de lo mucho que parecía inquietarle que le pasara algo a ella.

—No es nada. Solo quería escucharlo. -El joven frunció el ceño y llevó su mano a su cuello para dibujar una pequeña risita.

—A mi también me alegra oírla, buenos días. -Juvia se sentó al borde de la cama sintiendo como su corazón se hinchaba de alegria y es que no había un mejor día para estar viva.

—Buenos días.

—¿Cómo se siente? ¿Cómo van sus heridas?

—Bien, creo que están cicatrizando con normalidad. ¿Y usted? -Escuchar a primera hora la voz de ese ángel era espléndido, no podía sentirse mejor, más motivado y agradecido con la vida.

—Muy bien, ¿Señorita, sabe que estos días son mis favoritos? Ver sufrir a mis alumnos en un parcial no tiene precio. -Ella negó en desaprobación.

—Que malo es Gray-sama.

—Lo sé, señorita. Soy el por de los villanos, la hago gritar y no precisamente de terror. -Su corazón bombeó fuerte, llevó su mirada a la puerta asegurándose que Meredy no estuviera cerca y hubiera podido escuchar el comentario de doble sentido que su profesor le había dicho.

—Un villano que se arrodilla ante una simple estudiante. -y ella también podía jugar su mismo juego y hablar en doble sentido, sus ojos grises se abrieron de inmediato para reír por lo brillante que solía ser Juvia, asociando rápidamente a que se refería su afirmación.

—Solo usted tiene ese poder sobre mi. -Lo susurró, muy bajito, sin embargo, su corazón nuevamente se sacudió al escuchar esas palabras, no tenía idea que decir, era como si su cerebro se hubiera desconectado completamente.

—Señorita, quería decirle que no tendré mucho tiempo, ya que es semana de entregas y parciales, pero quiero cuidarla. Venga a mi casa, la recogeré donde me indique. -Cambió de tema, aunque él había iniciado con sus comentarios, sabía que al final se le salía a veces lo que tenía bien escondido en su interior. Por su parte Juvia suspiró hondamente sabiendo que no podría estar con él.

—Mi hermano va a ser operado de emergencia y lo acompañaré. Estaré cuidando su recuperación por lo que creo que esta semana no podré verlo. Lo siento mucho. -No quería preguntarle más de la cuenta, aunque se moría por saber si era algo grave o por si el contrario era algo ambulatorio y sin ningún riesgo asociado.

—¿Puedo ayudarla en algo? ¿Necesita que los lleve a alguna parte?

—No, está bien, estamos saliendo al hospital, el taxi ya nos confirmó. -El joven Fullbuster asintió.

—Usted sabe que puede llamarme a la hora que sea y pedirme cualquier cosa, yo haré todo lo posible por cumplirlo.

—Se lo agradezco mucho, por favor haga lo que tiene que hacer y no atormente a mis compañeros demasiado, Meredy va a estar ahí.

—¿Me llamaste? -se le detuvo el corazón al escuchar su voz, emitió un pequeño grito al verla entrar en su habitación.

—¿Estas hablando con alguien? -Ella asintió.

—Cuídese mucho, tan pronto pueda lo llamaré.

Colgó el teléfono para apresurarse a guardarlo en su bolsillo. Temblaba un poco y es que la impresión de ser casi descubierta le había puesto los cabellos de punta.

—Estaba hablando con él. -Y su rostro emitió esa expresión para molestarla.

—¿Te gusta ese hombre? Estás sonriendo como una tonta enamorada. -Juvia llevó su mano a sus labios, sin ser consciente de que estaba sonriendo.

—No puedo enamorarme, él y yo solo estamos juntos por su hijo. Todo terminará cuando el bebé nazca. -Dijo con una notable tristeza, salió de la habitación tomando sus cosas, debían irse al hospital.

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No había parado de llorar en todo el día, estaba completamente asustada, no habían tenido noticias o algún indicio de que su hermano se encontraba bien, había pasado muchas veces por la capilla, había elevado un par de oraciones para que todo saliera sin contratiempos, pero deseaba que la angustia se detuviera, quería saber de él, necesitaba conocer cómo le había ido a su hermano en la cirugía.

Los exámenes habían salido muy bien, su hermano era compatible, el anestesiólogo, las enfermeras, todos estaban listos en la mañana, pero su corazón era un tema bastante complejo y ya habían pasado más de siete horas desde que había entrado a la sala de operaciones, estaba al borde del colapso sin tener una sola noticia de él.

Su celular vibró llamando su atención, se trataba del caballero de hermosos ojos grises.

—Hola señorita, ¿Cómo esta?

—Bien. -Lo notó, supo que Juvia estaba muy apagada a lo que solía ser normalmente.

—llamaba para preguntarle cómo está su hermano.

—Aún no tenemos noticias. -Y su voz había sonado como un delgado y fino hilo.

—Todo saldrá bien. No se inquiete, su hermano es bastante enorme, debo confesarle que cuando lo vi en fotos pensé que era todo un delincuente, así que tranquilícese, es alguien fuerte.

—Lo sé, yo confío en él.

—¿Lo ve? Todo va a salir bien, no tiene porque preocuparse. ¿Ya comió? -Conocía bastante bien a Juvia, sabía que siempre dejaba su alimentación para después por encima de cualquier cosa.

—No he podido probar bocado profesor. No tengo hambre. -El muchacho resopló, totalmente vencido, no entendía como ella no se preocupaba por ella misma, como permitia que fuera esa hora tan avanzada y no haberse alimentado.

—Voy para allá, si me apresuro alcanzaré a llegar antes de un compromiso y le llevaré algo de comer.

—No tranquilo, se que tiene muchas cosas que hacer y realmente no tengo hambre. -Aunque estar a su lado no le molestaría. Le gustaría que él estuviera ahí acompañándola.

—Insisto, Loxar, cuando su hermano salga de cirugía va a necesitar que usted esté fuerte. -Ese hombre siempre parecía tener la razón en todo.

—Cuando salga comeré algo, se lo prometo.

—Así sea un café, vaya a la cafetería en este instante. -Sus piernas actuaron por instinto, obedeciendo a ese terrible y autoritario hombre.

—Está bien, ya voy para allá. -Y caminó por los fríos pasillos para llamar el ascensor y apretar el botón cuando estuvo adentro.

—No se descuide, la necesito fuerte. Su hermano también.

—Lo sé. Lo siento mucho, profesor.

—Acuérdese que hace unos días salió de urgencias, aún se encuentra lastimada. -Caminó en dirección a la cafetería, ojeó el lugar buscando algo que se le antojara.

—Eso no fue nada.

—Loxar, fueron varios puntos y su espalda está lastimada. Trate de no esforzarse mucho. -Se decidió rápidamente por algo, señaló los alimentos ordenándolos, mientras continuaba la llamada.

–No le prometo nada, pero le notificaré cuando todo haya salido bien. -Esperó pacientemente a que le entregaran su comida para irse a una mesa.

—¿Está en la cafetería del noveno piso?

—Si.

—¿Puede asomarse por la ventana?. -Su peticion fue extraña, pero aún así le hizo caso. Sus ojos se abrieron y emitió una sonrisa, la primera desde que Gajeel había entrado en la sala de cirugía.

—No puedo subir a acompañarla, el tiempo no está de mi lado hoy, solo quería asegurarme de que comiera algo y de que estuviera bien.

—Gray-sama no sabe lo mucho que esto significa para mi, se lo agradezco desde lo más profundo de mi corazón. -Vió como él sacaba su mano desde la ventana para saludarla.

—Cuídese mucho, solo pasaba para verla.

—Gracias. Espero que le vaya muy bien en todo.

—Gracias, debo dejarla.

—Adiós -Y vio como la camioneta arrancaba tomando su camino. Se sentó con una sonrisa en los labios mientras estaba mucho más motivada a comer, fue inesperado y lo consideraba un acto puro y sin interés.

—Ese hombre es un papucho.

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Su espalda la estaba matando. Sentada a una distancia prudente de Levy esperaba que salieran los médicos y aunque estaban en una situación especial, la relación entre las dos no había mejorado ni siquiera un poco y realmente a la Loxar no le interesaba en ese momento arreglar la relación con su cuñada.

De repente su corazón se detuvo al ver al cirujano de Gajeel.

—¿Cómo salió todo? -de inmediato se abalanzaron sobre él buscando respuestas, lanzando un montón de preguntas.

—La cirugía fue un éxito. -Juvia rompió en llanto, Levy respiró hondamente, sintiendo como todo su cuerpo se llenaba de emoción, pero sobretodo de tranquilidad. —Lo llevamos a la unidad de cuidados intensivos, lo monitorearemos por varios días.

—Gracias. Se lo agradezco mucho. -Dijo la peli azul con victoria en su voz.

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Iba del hospital a su casa y a la universidad y el ciclo se repetía. Estaba simplemente agotada.

Estaba tomando algo con Meredy en la cafetería del hospital cuando sintió que su celular vibraba. No contestó, sabía que si de pura casualidad su mejor amiga lograba escuchar la voz de ese hombre lo reconocería de inmediato.

Señorita no coincidimos en la universidad en toda la semana, realmente necesito verla.

Entendía su desesperación, ya era viernes y no se habían visto en más de tres dias, Juvia extrañaba mucho a ese hombre.

—Es él. -Le confirmó a su mejor amiga. —Quiere verme.

—¿Por qué no vas con él? Levy se va a quedar toda la noche y Gajeel sigue estable.

—No puedo dejar solo a mi hermano.

—Descansa, hazme caso. Ese hombre te va a relajar con sus caricias. -Juvia vio a Meredy, ella tenía razón.

—Ve y quédate con él esta noche, a mi Lyon me invitó a un Glamping todo el fin de semana, así que ya que no te haré compañía, ve con él. -Lo dudó, pero tenía razón, tenía que darle también atención al Fullbuster.

Nos vemos esta noche.

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La abrazó fuertemente, respiró profundo mientras inhalaba su olor, no la había visto en casi cinco días, la había extrañado demasiado y aunque no era consciente de eso, le aliviaba de sobremanera tenerla cerca.

—Lamentó tenerlo descuidado Gray-sama. -Se disculpó, sabiendo que había abandonado la operación Greige y aunque tenía una buena razón de fondo, sus responsabilidades eran primero, tenían un contrato.

—Está bien, su familia es importante. -Ella le sonrió y entró en el apartamento. Se encontraba cansada y él lo sabía, la chica parecía no haber descansado correctamente en los últimos días.

—¿Ya comió? -Ella asintió.

—Antes de venir pase por mi apartamento, debo decir que cocina muy rico, profesor. -Él asintió totalmente orgulloso, sabía mejor que nadie que cocinaba como los dioses.

—¿No quiere nada? Puedo cocinarle en este momento algo, lo que usted quiera.

—No, tranquilo, Gray-sama, está bien. -Dejó su bolso y sus zapatos para ponerse más cómoda. —¿Un café?, lo que usted desee.

—Está bien, un café. -Sabía que si se iba a negar el profesor seguiría insistiendo así que decidió aceptar su amabilidad.

—¿Cómo le fue en el supletorio, señorita? -Se sentó en una de las sillas de la cocina para hacerle compañía mientras él ponía su café en la máquina.

—Tuve una sensación extraña. ¿Sabe? El parcial estaba muy fácil, tanto que creo que no puede ser real, debe haber una especie de trampa. Ese profesor es un ogro, el demonio de hielo, debe haber algo de lo que aún no me entero. -le arrancó una pequeña risita al chico que inmediatamente dejó la máquina para apoyar sus codos en el mesón y verla a los ojos.

—Tal vez usted es muy inteligente y por eso le pareció muy fácil.

—No lo sé, usted mismo dijo que quería que su hijo fuera inteligente y que era una de las razones por las cuales no se metía conmigo. -El apuesto profesor puso sus ojos en blanco para alcanzar las manos de la peliazul y apretarlas suavemente.

—Sabe que estaba alejándola, todo lo que dije en ese entonces no cuenta.

—¿No? ¿Entonces acepta que soy inteligente? -El negó con la cabeza para retarla con la mirada.

—Si usted tuviera un poco de sentido común no estaría en este lugar en primer lugar. -La joven le sacó la lengua moviendo su cabeza de un lado a otro en un acto infantil, de repente sintió un tirón en su cuello que la inmovilizó, se quejó en seguida llevando su mano al lugar donde le dolía.

—¿Esta bien? -Ella asintió.

—Sí, solo no he podido descansar bien, no he podido dormir en mi cama. Odio la silla del hospital.

—¿Le he dicho que soy bueno dando masajes? -sonrió al escuchar a su profesor.

—No, pero podía darme una demostración.

—Venga, le mostraré. -la haló aprovechando que tenía una de sus manos en la de ella, dejó todo para conducirla a su habitación. Juvia lo observaba fijamente, le parecía fascinante y demasiado entretenido todo lo que él hacía, ese hombre era una caja de sorpresas.

Encendió unas cuantas velas apoyándolas en lugares seguros de la habitación, lo que menos deseaba era iniciar un incendio. Juvia estaba quieta, estática, solo observando mientras no podía evitar que esa risita se pintara en sus labios. Percibió un olor agradable al ver como Gray encendía un artefacto y finalmente el muchacho acomodó su cama para crear un ambiente propicio, todo para ella.

—Señorita, ya todo está listo.

—¿Me acomodó allá? -señaló la cama, él asintió.

—¡Espere! -La detuvo. —No pretenderá que le haga un masaje con su ropa puesta. -ella respiró hondamente entiendo a que se refería, se sonrojó un poco, pero aún así no se dejó intimidar. Se despojó de su camiseta mientras no le quitaba la mirada de encima al Fullbuster.

—Soy un profesional no se preocupe, puede desnudarse sin preocupaciones.

—¿Hace esto muy seguido? -Sabía a donde iba su pregunta, él era mayor, saber que existieron mujeres antes de ella era algo con lo que debía vivir, pero no entendía porque esa pregunta había salido de su boca y no se quedó solo en su mente.

—No tengo mucha experiencia dando masajes, pero soy muy bueno. No se va a arrepentir. -Ella movió su cabeza afirmando, sin mencionar algo más al respecto, llevó sus manos a su espalda con algo de dificultad.

—Yo la ayudó, no se inquiete. -suavemente la tomó por los brazos para darle la vuelta y dejarla de espaldas, le desabrochó el sostén despacio, para permitir que por gravedad bajara y sus pechos quedaran al descubierto. Todo su cuerpo se debilitó, solo pudo sentir la respiración del joven en su piel, tan cerca, tan celestial. Habían pasado días sin tocarse, sin besarse, sabían mejor que nadie que se tenían muchísimas ganas.

Juvia dirigió sus manos al botón de su jean, se bajó la cremallera para enseguida deshacerse de su pantalón. Al poner sus manos al borde de sus bragas él la detuvo.

—Déjelas, no hay necesidad de que se las quite. -Ella asintió para caminar a la cama y acostarse boca abajo. Respiró hondamente, mientras veía como él se acomodaba a un lado de la cama.

El trasero de la Loxar era impresionante, provocaba todo en su interior, ya deseaba tocarla, así que no lo pensó mucho e inició su labor, concentrándose.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo al sentir el aceite cayendo en su piel, se relajó al sentir las habilidosas manos del Fullbuster por toda su espalda, que hermosa sensación, cerró los ojos relajándose por completo, respirando profundo, tratando de descansar por fin de la ajetreada semana que tuvo.

—Gray-sama sus manos son tan perfectas, todo lo que hacen son una delicia.

—Tomare eso como un cumplido, tiene una gran cantidad de nudos, señorita. -se deshizo de cada uno, con dedicación, tratando de que ella se sintiera mejor.

—Duele un poco. -Le indicó, aunque sabía que era un mal necesario. Ella cerraba los ojos tratando de sooortar el dolor, sin embargo, no podía hacer algo para que su corazón dejara de bombear con fuerza, Gray provocaba un montón de sensaciones en ella.

—Tiene muchas preocupaciones, debe relajarse.

—En este momento solo estoy pensando en usted, en lo bien que siempre la pasó a su lado. -Gray sonrió, no podía negar que salir de su rutina aburrida para estar con ella era lo que más le gustaba de su vida.

Se dio cuenta del golpe que le había dado Keith, recordó que le debía algo más a esa chica, ella había hecho algo heroico, salvo la vida de la mujer de su mejor amigo y de la pequeña bebe. Debía estar agradecido con ella, por tal motivo suavemente pasó sus manos por la cicatriz que le había dejado las dos punzadas que le había propiciado el delincuente.

—Me quedarán dos cicatrices feas. -Se trataba del cuerpo de una chica, entendía la preocupación de la Loxar, pero no podía estar más orgulloso por eso que había logrado.

—Son heridas de guerra y usted ganó una gran batalla. -Soñaba con ese hombre, viéndolo muerto, a veces pensaba que había sido su culpa, aunque conocía mejor que nadie que estaba defendiendo a Lucy. No dijo nada, hablar con la policía ya había sido bastante traumático como para volver a hablar de eso que no quería recordar.

—Son muy feas. -Dijo un poco triste por la marcas que le habían quedado.

—No me desagradan, pero si usted quiere puedo pagar para que se las eliminen. -El dinero, sabía que no era la felicidad, pero podia hacerle las cosas muchísimo más fáciles, gracias a ese dinero su hermano estaba recuperándose, había recibido el corazón que necesitaba y ahora podía eliminar las cicatrices de su piel.

—Aceptaré su oferta, después de que tengamos a nuestro hijo. -Negó con la cabeza corrigiéndose en seguida. —A su hijo.

—Primero debemos hacer al bebé. Es necesario darle continuidad a la operación Greige.

—Tiene razón, Gray-sama. Por favor hágamelo. -Era una voz demasiado sensual, casi le estaba rogando que la hiciera suya, que la hiciera gritar y gemir su nombre.

—Lo que usted desee, señorita. Esta marca es muy sexy. Me fascina. -Sus palabras en su oreja le hacían cosquillas, esas que le recorrían el cuerpo entero, solo él tenía ese poder, su profesor era su debilidad. Le arrancó un suspiro al sentir sus labios sobre su marca en la espalda

La volteó con suavidad, Juvia sabía en qué iba a terminar todo y no tenía la menor intención en detenerlo, ella había extrañado también eso que estaban a punto de hacer. Sintió sus caricias en sus pechos, como la masejeaba, como la prendía con tan solo apretarla con fuerza, con experticia, toqueteando y adueñándose completamente de su cuerpo.

Se dio cuenta de inmediato que el profesor no tenía su camiseta, que sus músculos perfectamente marcados eran una bendición, apetecibles, podía quedarse horas viéndolos y jamás se cansaría. La forma en la que ese pantalón se le marcaba, solo deseaba quitárselo y ver esa parte de su cuerpo que la llevaba al cielo.

De una manera excitante le bajó la única prenda que tenía puesta y ella solo pudo atinar a exhalar, sintiendo como todo el aire se extinguía de sus pulmones. Era un gran masaje, él no era bueno, Gray se equivocaba en eso, era un trabajo excelente el que estaba haciendo. La jovencita juntó sus labios fuerte, con la intención de que ningún sonido saliera de su boca mientras él acariciaba ese bello montículo de carne.

Chupó sus senos, mordió sus botones rosas, movió su lengua mientras sonreía con arrogancia sabiendo que Juvia disfrutaba de sus toques, de sus labios, de su lengua experta.

Besó su vientre por toda su extensión, para volver a sus pechos y sonreír para morderla.

—Se está ganando una gran propina. -Gimió totalmente complacida mientras se movía ligeramente en la cama, siguiendo el placer que le provocaban esos dedos y esos labios, expertos, bastante deliciosos.

—Gracias, señorita. Solo mire lo que voy a hacerle para convencerla de darme la propina. -le abrió las piernas para enterrar sus labios y nariz en su zona íntima, ella apretó sus dientes mientras veía como esos cabellos negros se veían fantásticos en ese lugar, era totalmente sexy, impresionante, completamente excitante.

—Gray-sama, no se detenga. -Repetía una y otra vez, mostrándole lo rico que se sentía esa lengua. Debía aceptar que en la intimidad eso que hacía Gray se estaba convirtiendo en su acto preferido.

Haló sus cabellos negros para dejar sus manos allí, cautiva del placer, de la delicia.

—¡Lo extrañé mucho, Gray-sama! -El asintió para acomodarse entre las piernas de la muchacha y llegar a su boca.

—Yo también, señorita Loxar. - Con desesperación lo recibió, lo besó, lo tomó de las mejillas para quedarse allí por unos cuantos segundos, dándose amor, dándose unos cuantos besos húmedos mientras su cuerpo ya estaba más que preparado para recibirlo.

Las pequeñas manos de la Loxar se dirigieron al botón del pantalón negro del joven, le bajó la cremallera liberando la virilidad del profesor, no lo dudó, no esperó, se fundió en ella mientras la mujer lo abrazaba.

Su piel sobre la suya, la manera en la que se volvían uno, el sudor que aparecía en sus cuerpos, el aceite, el sonido de sus cuerpos chocando, todo era perfecto. Sus piernas se aferraron a la cadera del joven mientras trataba de que no se apartara de su lado.

Fueron varios minutos, donde no existía absolutamente nada más, solo eran ellos dos en ese espacio de universo, dándose placer, comiéndose a besos, acariciandose, sonriendo.

Agradecía el hecho de haberla conocido, todo lo que tuvieron que pasar para estar ahí, no se arrepentía de nada, jamás lo haría, así supiera mejor que nadie que Juvia estaba en peligro por el solo hecho de ser su pareja y la próxima madre de su hijo.

Le dio un beso en la frente, para enseguida acostarse en sus pechos, rendido, disfrutando del placer que le invadía todo el cuerpo, era una sensación sublime. Con la respiración descontrolada la chica llevó sus manos para acariciar el rostro del Fullbuster. No habían palabras, eran unos perfectos desconocidos, él era su profesor, pero desde que ella lo conoció supo que su cuerpo se comportaba diferente cuando lo veía, cuando estaba cerca de él.

Cerró sus ojos tratando de respirar profundo, debía dormir un poco, descansar, estaba completamente agotada.

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Se detuvo de repente, recordando lo que había sucedido cuando estuvo en el lugar, no podía entrar en el estudio del profesor, no después de la pelea que habían tenido, de como él la había tratado. Gray la vio en el umbral de la puerta y se dio cuenta que no daba un paso más.

—Le traje café, profesor. -Habia perdido el control y la había gritado, no podía juzgarla, pedirle que entrara sería muy descarado de su parte. En cambio se levantó para alcanzarla, tomó entre sus manos aquel pocillo para darle un trago de café y efectuar una expresión totalmente complacido.

—Como me gusta.

—¿El café o yo? -Susurró la Loxar, él la observó de arriba a abajo.

—El café, pero me gusta más cuando usted se sostiene de la cabecera de mi cama y se revuelve debajo de mí mientras gime mi nombre. -Se sonrojó demasiado.

—¿Quiere que lo hagamos otra vez? -ya habían pasado unas cuantas horas desde su encuentro relajante, pero sabía que ni ella ni su profesor tendrían suficiente.

—Siempre, pero ¿Quiere salir conmigo esta noche? -La muchacha ladeó su cabeza. Su relación debía ser secreta, salir podía ser un riesgo y estaban tomando a la ligera sus encuentros.

—Alguien nos puede ver. -El Fullbuster sonrió.

—Señorita hemos sido tan descuidados que si alguien que conozcamos ya no nos vio, es todo un milagro. -Se besaban en público, se abrazaban, estuvieron envueltos en disparos, Gray tenía toda la razón, habían sido bastante irresponsables "ocultando" lo que pasaba entre los dos.

—Una salida no hará la diferencia, al igual nadar tiene porque vernos.

—¿A dónde vamos?

—Es una sorpresa. -Y amaba ver esa sonrisa en los labios de su profesor, de ese hombre guapísimo.

—Alistese, lleve su cepillo de dientes y todo lo que necesite, no vamos a volver esta noche. -movió su cabeza afirmando, pero se preguntaba dónde irían, la curiosidad la invadió, solo estaba segura que si era con él, iría hasta el fin del mundo.

Se terminó su café mientras volvía a su computador y lo apagaba, movió su cuello hacia un lado, había sido una semana bastante dura, pero, por el momento no pensaría en eso, esa noche la dedicaría enteramente para continuar con la operación Greige y desestresarse con ella.

Caminó a la habitación, donde Juvia ya había tendido la cama y había echado a la lavadora el tendido anterior, era demasiado eficiente, le impresionaba esa mujer. Alistó unas cosas para guardarlas en un morral y enseguida la encontró en la sala.

—¿Está lista?

—Sí, vamos. -El muchacho se dirigió a la puerta para ponerse unos tenis, ella salió detrás para ingresar en el elevador mientras veía como cerraba la puerta.

Al cerrarse el elevador se acercó a ella, la muchacha se quedó completamente quieta y permitió que él posara esas fuertes manos en sus mejillas, que aprovechara que estaban solos en el ascensor para darle un beso, uno de varios segundos.

—La extrañe mucho. -Susurró a milímetros de su rostro mientras ella pasaba su lengua por su labio inferior con la intención de saborear ese beso.

—Yo también, Gray-sama.

Salieron sin tocarse, entrando a la camioneta bastante rigurosos, tratando de no levantar sospechas. Inició su camino mientras ella pasaba sus dedos por la pantalla de la camioneta, lista para poner su música.

La Loxar aprovechó para decirle todas las respuestas que recordaba a la perfección del parcial que ella había presentado, él joven se negaba a darle alguna pista de si el resultado que había puesto era correcto o incorrecto, en primera instancia le sorprendía que recordara los números y las preguntas.

—Solo dígame si están bien por favor. Quiero dormir tranquila esta noche.

—No vamos a dormir hoy, señorita, así que me reservaré mis comentarios hasta que califique su parcial. -y vio de nuevo como esas mejillas se ponían rosas, le encantaba molestar a la Loxar.

—Solo una, la pregunta que valía uno. No sea malito, por favor dígame.

—Confié en usted -Y se cruzó de brazos viendo por la ventana, se dio cuenta que estaban saliendo de la ciudad.

—¿A dónde vamos?

—Es demasiado curiosa, señorita. -la chica siguió viendo por la ventana, sin embargo, se asustó un poco al sentir como él le tomaba la mano y se la ponía en su pierna.

—Tengo frío. -La Loxar dibujó una pequeña sonrisita, apretó la pierna del joven para dejar su mano en ese lugar, sintiéndose como la mujer de ese sexy honbre.

Sus ojos azules se dirigieron al Fullbuster, completamente sorprendida, su voz que no era tan armoniosa, pero que para ella sonaba como si un ángel hubiera bajado a la tierra a cantar, no podía dejar de escuchar atentamente a su profesor cantando las canciones de su banda favorita.

—Estoy completamente segura que está invocando a una ser de otra dimensión. -Sonrió sinceramente, a carcajadas, sin entender que diablos le estaba pasando y sin tener la menor pista de como resultó cantando esa canción.

—No se detenga por favor, su voz es hermosa, ¿Cómo hace para ser tan peefecto en todo? -Amaba que ella lo halagara, que le dijera cosas bonitas.

—Esto jamás sucedió. ¿Entiende?

—Deberá comprar mi silencio.

—Luce demasiado amenazante señorita. ¿Y ahora que haré? ¿Qué quiere a cambio?

—Quiero que este conmigo en mi cumpleaños, todo el día.

—Se lo prometo. -Ella sonrió, no sabía cómo su corazón ya no había explotado de alegria.

—Este es el mejor pedazo. -Le subió un poco al volumen para a grito herido empezar a cantar la canción, Gray soltó una risita para cantar con ella, no podía creer que se hubiera aprendido esa canción, que él hubiera indagado en sus gustos para tener algo más entre los dos.

—Se lo advertí, le dije que el k-pop se trataba de un viaje sin retorno.

—Como usted, pero jamás me advirtió eso. -La peli azul lo observo tratando de decifrarlo. No entendía los mensajes de Gray, no sabía cómo interpretarlos o tal vez si comprendía perfectamente, pero le costaba mucho aceptarlo.

Después de un par de canciones más habían llegado, la chica le echo un vistazo al lugar, nunca había estado allí.

—¿Dónde estamos? Gray-sama cuénteme por favor, no soporto el misterio.

—Ya lo sabrá. -Bajo de la camioneta para tomar su pequeña maleta. El Fullbuster la tomó de la mano para caminar a la recepción, bien, se dio cuenta que era un hotel, pero no cualquier hotel, era un bello y lujoso lugar, rodeado de naturaleza, se dirigieron a una cabaña alumbrada por hermosas luces, demasiado romántico, algo que jamás se hubiera imaginado venir de su malvado profesor. El piso estaba hecho perfectamente de madera, el sonido que hacian las hojas al ser pisadas mientras caminaban era relajante.

Le sorprendía que pensara en ella, realmente necesitaba ocupar su mente en otra cosa que no fuera Gajeel, aunque no podía estar totalmente tranquila, le preocupaba que su hermano se agravara y ella estuviera lejos, que no pudiera llegar a tiempo.

—No traje vestido de baño. -Él se detuvo para mirarla con ternura.

—Señorita Loxar, ninguno de los dos vamos a necesitarlo. -la chica se escondió un poco en el cuello de su saco, imaginando lo que iban a hacer.

Entraron en la cabaña, una cama enorme con una cálida chimenea y lo mejor de todos era que el techo era transparente, se podían admirar las estrellas desde la cama.

Nunca jamás había estado en un lugar tan hermoso y mucho menos con un hombre, ese con el que estaba haciendo un bebé, respiró profundo, sabía que aunque estaba agotada no estaba precisamente en ese luche para descansar.

—Acomódese, iré por algunas bebidas. -Ella asintió mientras detallaba el lugar.

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Si, claramente eso era lo que necesitaba, estar abrazada a él después de que la hiciera ver estrellas, literalmente. Escucharlo hablar de algo que le apasionaba era relajante, mucho más aprender de su sabiduría que parecía inagotable.

—La Vía Láctea separa a estos amantes, y solo pueden reunirse una vez al año en el séptimo día del séptimo mes lunar del calendario lunisolar.

—¿Solo una vez al año? -Ella estuvo una semana sin Gray y fue bastante duro, no se imaginaba poder resistir un año entero sin verlo y solo poder estar un día a su lado.

—Así es.

—Creo que es muy cruel. -Susurró la Loxar, mientras con sus uñas acariciaba suavemente el pecho desnudo del pelinegro y veía las estrellas.

—Es su castigo, señorita.

—¿Gray-sama permitiría que su padre los separara? -El muchacho la vio, Juvia siempre salía con algo que a él jamás se le cruzaría por la mente, entender a la Loxar era un enigma que le encantaba decifrar.

—No, mi padre jamás intentaría separarnos. -No sabía nada de los padres de Gray, por lo que deseaba escuchar cada una de las palabras que él tenía que decir. —De hecho, señorita usted le caería muy bien a él.

—¿Por qué?

—Porque usted es noble, hermosa, muy inteligente, tiene un corazón grande y bello, es del tipo de persona que está dispuesta a sacrificarse por los demás, se que instantáneamente se ganaría a mi padre con tan solo presentarse ante él. -era totalmente imposible no sonrojarse por todo aquello que estaba escuchando, se sentía sumamente especial, realmente se sentía la mujer más importante de todo el mundo.

—Pero no lo conocerá, debido a que usted no es mi pareja o algo por el estilo. Él no debe saber que usted es la mamá de mi hijo. -Lo sabía, desde que firmó el contrato sabía que ella y él no entablarían una relación, pero escucharlo salir de su boca fue demasiado para su pobre corazón.

Se separó de su cuerpo, levantándose de la cama, él la observó, no quería que se fuera de su lado, estaba muy a gusto viendo las estrellas con ella.

—¿A dónde va? -Le dio la espalda, en ese instante estaba segura que no podría verlo a la cara sin que él se diera cuenta de que la había lastimado.

—Voy a sacarme el cabello.

—Quédese un poco más conmigo. -Ella negó con un movimiento simple de su cabeza.

—Iré a verificar cómo está mi hermano, probablemente la señal es más fuerte afuera. -Tomó su celular y su ropa, se cambió y salió tan rapido que Gray se dio cuenta que había logrado herirla. El muchacho respiró hondamente para pesadamente poner la cara en su almohada. No era fácil, para nada. Todo lo que él hacía era para el bien de la muchacha y sabía que había sido completamente su culpa.

Se quedó dentro para darle su espacio, mientras se volteaba nuevamente quedando boca arriba para ver las estrellas y se preguntaba si merecía que ella estuviera a su lado. Probablemente no. Respiró hondamente y cerró los ojos un poco.

La joven salió tomando una gran bocanada de aire, estaba agotada, tocó su vientre, era difícil no pensar que no significaba nada para ella. Encendió las luces y se comunicó con Levy, había sido la llamada más corta que había realizado, nos e llevaba muy bien ahora con su cuñada, pero no habían cambios, Gajeel estaba aún en recuperación, estable.

Vio aquella botella de champaña, esa de la que habían bebido en el jacuzzi, el lugar donde iniciaron la segunda ronda. La destapó para beber directamente de la botella, tratando de ahogar sus penas, intentando no pensar que se separarían cuando ella entregara a su hijo, que se convertiría en nadie en la vida de su profesor.

Se acomodó en el piso de madera para continuar bebiendo, estaba más que claro que no deseaba entrar, estaba a gusto afuera.

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Salió porque ya había pasado mucho tiempo, porque estaba preocupado, porque quería dormir abrazado por esas delicadas manos y no había entrado desde entonces.

—Señorita está haciendo frío, por favor entre, se puede enfermar.

—No quiero. -Y se dio cuenta que la Loxar se encontraba muy borracha, la forma en la que había pronunciado esa frase le hizo concluirlo rápidamente.

—¿Por qué bebió tanto? -Y verificó el contenido de las botellas de champaña, era toda una suerte que siguiera en pie.

—Porque usted es frustrante. -y ese puchero adorable le hizo sonreír, se sentó frente a ella después de arroparla con una cobija desde la espalda.

—¿Y que más piensa de mi, señorita?

—Que es muy guapo, inteligente, mayor, me protege, es atento, siempre está pendiente de los detalles, me hace sentir como la única mujer en el mundo, la única que está en su corazón y a la que ama, sin embargo, después de ilusionarme como una idiota habla como si yo fuera un cero a la izquierda, como si yo solo fuera un maldito trato. -E hizo un esfuerzo sobrehumano por entender todas esas frases que eran susurros o sílabas incompletas. No podía ocultar que le gustaba verla borracha, le recordaba ese magnífico día en el que la había conocido.

—Quisiera conocer a su papá, a su mamá, yo haría todo por caerles bien, por obtener la bendición de ellos y poder estar a su lado, pero no soy nada. Solo soy un trato para usted. -Rompió en llanto, el pelinegro negó con la cabeza, no le gustaba verla llorar, por lo que se acercó y le tomó las manos.

—Usted ya conoce a mi padre y no llore por favor. Claro, como no se acuerda de nada porque estaba borracha.

—No es cierto, yo no conozco a su papá. -Infló sus cachetes en desacuerdo provocándole ternura en el Fullbuster, como le encantaba ver esas mejillas rosas, ese color provocado por la ebriedad.

—Nos vio besándonos, bueno a usted robándome ese beso que cambio mi vida.

—¿Besándonos? Pero esta relación debe ser secreta. -El asintió al ver la preocupación en el rostro de la mujer.

—Nos guardará el secreto, no se inquiete. Venga, entremos está haciendo frío. -Las manos de la Loxar estaban muy frías, ella lo abrazó aferrándose muchísimo a su cuello.

—No termine esto, le juro que no quería que él nos viera besándonos.

—él sabe lo mucho que cambié por usted, él jamás nos separaría.

—¿Me lo jura?

—Se lo juro. Voy a encender la chimenea, vamos adentro. -Ella se aferró a él como una garrapata, equilibrándose la agarró fuerte para alzarla levantándose del suelo.

—Usted me encanta mucho, desde que lo vi me atrapo completamente. -Tomaría eso como una declaración de amor, sabía que los borrachos decían la verdad.

—Usted también, no se imagina como mi corazón late por usted. -Caminó con ella, para cerrar la cabaña y dirigirse al sofá, al tratarla de depositar en ese lugar la chica no lo soltaba.

—Por favor no se vaya, quédese aquí conmigo.

—Prenderé la chimenea.

—No. -y no tuvo más camino que acostarse a su lado, acariciando suavemente las mejillas de la joven, mientras las estrellas los alumbraban con sus brillantes luces.

—Jamas dude de mis sentimientos hacia usted. -Sus ojos azules estaban cerrados. Parecía que la muchacha había caído ante el cansancio y los efectos del alcohol.

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Los cálidos rayos del sol acariciaron su rostro, se despertó sintiendo ese insoportable dolor en su cabeza. Cerró los ojos tratando de dormir otro poco, sin embargo, los volvió a abrir cuando descubrió que no estaba en su cama, trató de recordar rápidamente lo que había sucedido la noche anterior, lo último que recordaba era haber salido de la cabaña y haber bebido demasiado.

Llevó la mirada bajo las cobijas, estaba en ropa interior por lo que aunque no sabía que había pasado después, no tenía que ser adivina para saber que Gray la había desvestido en la noche. Vino a su mente su profesor, no estaba en ningún lado, por lo que pensaba que estaba ejercitándose.

—¡Que vergüenza! -Susurró para alcanzar esa bebida que había dejado el encima de la mesa con una pequeña nota que decía "bébame".

Vio como entraba en el lugar, ya estaba bañado, con otra ropa, parecía que ya era una hora avanzada.

—¡Despertó, señorita Loxar! Buenos días.

—Buenos días. -Devolvió el saludo con algo de recelo, la voz de Gray demostraba que estaba enojado.

—¿Puedo comentarle algo? -Ella asintió sentándose en la cama.

—No aceptaré nuevamente lo que hizo anoche. -Y no recordaba absolutamente nada de lo que había pasado, así que no tenía ni idea de que estaba hablando.

—Puede recordarme por favor que hice anoche.

—¿No lo recuerda?

—Lo último que recuerdo fue la llamada que le hice a mi cuñada para preguntar por mi hermano.

—Señorita Loxar anoche se emborrachó hasta perder la conciencia. Son sus días más fértiles, puede ser peligroso que usted beba cuando lo estamos intentando con tanta intensidad. -Comprendia su preocupación, el punto de su reclamo.

—Lo siento, fue muy irresponsable de mi parte haber bebido.

—Solo espero no haberlo logrado anoche. No deseo que mi hijo tenga alguna consecuencia por lo qué pasó.

—¿Cómo sabe que estoy en mis días fértiles?

—La espero en el comedor, es hora del desayuno. -Y salió, no estaba enojado, pero, realmente no quería que su hijo sufriera por algo que había pasado entre Juvia y él.

Caminó para llegar al comedor.

—Gray, ¿Cómo estas? – y su rostro se puso pálido al ver a su primo en el lugar con la mejor amiga de la peliazul. Su mente se puso en blanco, solo pudo atinar a pensar en una cosa, que no descubrieran que había dormido con Juvia.


Hola hermosuras!!

Lamento la tardanza, hasta aquí capítulo, responderé sus hermosos reviews:

Olivia1415: Holi, el capítulo pasado estuvo lleno de muchas emociones, Juvia no se daría por vencida, no permitiría que lastimaran a Lucy y a la pequeña, se agarró como una pequeña garrapata y bueno lo lograron, salvaron a Nasha. Esos dos han sufrido bastante, solo imagínate tener a esas dos joyitas como padres, viven con el miedo latente de que le hagan algo malo a las mujeres que más aman. Gajeel entrando mientras esos dos estaban hablando, pero Levy los vio así que Juvia y ella no se soportan. Si también pensé lo mismo, son rivales, confinado, Rogue y Gray luchando por el amor de la peliazul. Mika da miedo, Juvia no sabe lo que espera, no se lo lleva a imaginar. Espero que este cap haya sido de tu agrado y que lo hayas disfrutado. :3

Valegonz1789: Holi!! Me encanta que hayas iniciado un gran año y que hubieras decidió empezarlo leyendo mis actualizaciones. Todos se defienden y Juvia no permitiría que le hicieran daño a Lucy, podría ser ella y pues podía estar en su lugar, si le pasara le hubiera gustado que alguien hubiera estado ahí para ayudarla a ella y si bebé y lo lograron. Al menos Nasha nació. Gray perdiendo el control, pero se dio cuenta que había actuado mal y trató de enmendarlo, ver a Juvia con esa carpeta lo deshabilitó un poco. Mika como siempre metida en todo. Espero que este cap te haya gustado mucho y gracias por leer. Ten una hermosa noche.

Manu: Hola!! Ojalá se casen y tengan a su Greige, yo shippeo a Lyon con Meredy, así que lea mi aunque no tengan el suficiente desarrollo me inclino por ellos. He pensado en hacer un edoras, pero no tengo tiempo. Siii de hecho estoy repitiéndolo en Netflix, es un anime que vi en mi adolescencia.

GruviaSilver: Hellooooww, awww lo importante es que tuviste un tiempo para leer el cap y ya con eso soy feliz. Siii, Zeref siempre es el villano, pero quiere a su hermano, entonces no puede dejar que se metan con él, siempre se van a apoyar como la familia que son, hizo bien cuidando a Lucy y a su sobrina. Juvia no podrá ocultar lo del contrato, se enterará tarde o temprano Gajeel y bueno esperemos lo que sucede. Gracias por tomarte el tiempo de escribir el review, no sabes lo mucho que me alegran. Te mando un besote y un abrazo psicológico.

Anngell: Holi!! Siento haberme tardado, pero aquí llegue con otra actualización, espero que te haya gustado mucho. Te mando un besote, muchísimas gracias por tu review.