¡Saludos, queridos lectores!

Antes que nada, lamento mucho haber tardado en actualizar, la vida fuera de los fics no me permitió terminar las historias en tiempo ni subirlas y hubo un punto en que el final de esta historia y el de "Nuestro secreto" no me convencían. No es que no supiera cómo iban a terminar, sino que no lograba llegar al final de una forma satisfactoria.

Hoy, además de esta historia, estaré actualizando "Del amor al odio" en un rato más y ya he subido el final de "Nuestro secreto". Espero que las disfruten n.n

Por supuesto, quiero agradecer a Hanako_Anafeloz, quien ha sido tan linda de hacer el edit para la portada de esta historia. Linda, muchas gracias, me has ayudado muchísimo y me gustó bastante la portada n.n

Sin más, los dejo con la actualización, la cuál, espero que les guste n.n


Algún tiempo después de disfrutar las aguas termales privadas de la habitación, desde lo íntimo hasta la relajación, la pareja salió del agua bastante contenta, y habría que decir que Karin se veía aún muy entusiasmada porque se preguntaba qué más tendría en mente su novio para esa noche.

Es más, ella estaba segura que durante la cena le pediría matrimonio.

—¿Y qué sigue? —preguntó la chica impaciente.

—Vamos a la azotea.

—¿A la azotea? —preguntó Karin muy confundida.

—Si. Cámbiate.

Karin iba a protestar, pero decidió simplemente obedecer, porque hasta ahora él le había dado lindas sorpresas ese día y quizá, no iba a hacer la propuesta hasta la cena. ¿Y si tenía algo diferente preparado en la azotea?

Tenía que serlo, pero no entendía por qué no le empacó un mejor vestido o podría haberle comprado uno especial para esa noche. Es decir, su vestido verde de manga larga con falda semipegada a mitad del muslo y cuello semiredondo, era bonito, pero no para una ocasión tan especial.

En fin, Sasuke no era muy bueno en cuanto a moda y quizá esperar que le comprara un vestido nuevo era ser demasiado exigente. Quién sabe cuánto habría pagado por la estadía en ese hotel y un anillo de compromiso no era muy barato.

—Bien, no tardo —dijo con una sonrisa tomando sus cosas y se metió al baño a toda prisa.

Sasuke rodó los ojos por su insistencia en ocultar su lencería, aunque no podía culparla porque ella no tenía ni idea de que él ya sabía lo que ella tanto se esforzaba en guardar para más tarde. Aún así, debían apresurarse, ya que les llevó más tiempo decidir salir de las termas y se acortaría el tiempo que estarían en la azotea.

—¿Está todo bien? —Sasuke llamó a la puerta del baño cuando ella ya se había tardado más de lo que usualmente tardaría en cambiarse de ropa.

—Sólo un momento —pidió ella y Karin salió del baño diez minutos más tarde.

Es decir, iba a entender lo poco atento que su novio podía ser con respecto al atuendo, pero eso no quería decir que ella no intentara mejorar su imagen con lo que tenía a la mano.

—¿Por qué tardaste tanto? —preguntó Sasuke confundido de verla muy maquillada, peinada y como tratando de cambiar el vestido.

—¡Deberías decirme que me veo guapa! —exclamó Karin, para luego notar que de nuevo, Sasuke iba muy casual en comparación a ella— ¿Tu ya estás listo?

Ambos se miraron confundidos y quedaron en silencio unos instantes.

—Vamos arriba —sugirió el azabache al ya no saber qué decir. Además, ya habían perdido tiempo allí abajo.

—¿Sasuke? —llamó la chica cuando él caminaba hacia la salida.

—¿Qué pasa? —preguntó él confundido.

—Pues… nada. Olvídalo —suspiró— Vamos arriba.

De nuevo esa mirada de decepción en los ojos de su novia y no sabía por qué. ¿Qué había hecho mal? ¿No estaban saliendo bien las cosas? Había estado muy feliz desde que entraron a la habitación y su único enojo fue cuando una de las chicas del lugar se le acercó a coquetear, pero después de la primera, no volvió a exaltarse.

Aún cuando ella se agarró de su brazo, pareció hacerlo con desgano y no fue sino hasta que subían las escaleras que ella pareció ir recuperando un poco su humor.

—Siendo honesto, no sé si lo que hay allá arriba sea de tu agrado, pero a ambos nos gusta caminar por el bosque, así que pensé que podría gustarte —confesó el varón preocupado, pues aunque el humor de su novia parecía haber mejorado, temía que se volviera a ir en picada si lo que había allí no le agradaba— De cualquier forma, podemos ir a otro lado si no estás satisfecha, aunque ya había planeado que cenáramos allí después de la caminata.

—¿Y qué se supone que hay allí? —preguntó Karin confundida de que su novio pareciera inseguro, no sólo en lo que decía si no que podía percibirlo en su chakra.

—Ya lo verás.

Al llegar a la puerta que les daría paso a la azotea, Sasuke le hizo un gesto con la mano a su novia para que pasara y Karin se vio gratamente sorprendida al ver que allí arriba, había un jardín lleno de flores coloridas y se alcanzaba a ver una fuente al final del pasillo que daba entrada al lugar.

—¡Un jardín de flores! —exclamó la fémina emocionada.

—No es muy grande como para dar una gran caminata, pero esperaba que el ambiente y la vista te gustaran —se paró a un lado de ella tocando suavemente su cintura.

—¡No sabía que había un jardín así en un lugar como este! —exclamó la pelirroja riendo desmesuradamente porque estaba demasiado feliz.

—Lo mejor es mantenernos alejados de otras parejas —él sugirió porque aunque en efecto, el lugar era un sitio muy cuidado, aquella ciudad dedicada al libertinaje, abría pauta a que se encontraran con parejas de una noche en situaciones poco cómodas.

De no ser que Sasuke no había encontrado otro sitio con aguas termales, no habría planeado un día en un lugar como ese, aunque tampoco podría decir que por el poco tiempo en que se le ocurrió la planeación de la salida, iba a encontrar buenos lugares porque todo estaba reservado.

—¡Vamos a ver el jardín! —exclamó ella tirando de él.

Ambos empezaron a caminar por el sitio y aunque no era precisamente alto, si era el edificio más grande de la ciudad, así que se tenía una buena vista. Además, después de recorrer todo el sitio y mirar los arreglos de flores y enredaderas, Sasuke llevó a su novia a contemplar el horizonte cuando el atardecer comenzaba a pintar el cielo y algunas luces tenues comenzaban a encenderse en el jardín.

—Hoy no hay fuegos artificiales —comentó Sasuke, haciendo alusión aquella ocasión en que ella se le confesó. Karin no entendió por qué él decía eso, pero antes de que ella pidiera una explicación, él tomó su mano y le habló— Karin, te amo.

La joven mujer quedó perpleja ante la declaración de su novio, porque era la primera vez que él le decía esas palabras en un ambiente como ese mientras la veía a los ojos. Es decir, él se lo había dicho un par de veces mumurándoselo al oído y un par de veces en la cama, algo que a ella no le parecía malo, especialmente porque sabía que él estaba siendo sincero, pero el hecho de que hubiese preparado todo aquello para decírselo de esa forma, la conmovió tanto que comenzó a llorar.

—No puedo creer que me hayas dicho esto —decía ella mientras los anteojos se le empañaban por las lágrimas y el pobre hombre estaba demasiado confundido.

¿Qué había pasado? Sasuke pensó que ella le diría las mismas palabras, lo abrazaría emocionada y quizá lo besaría una y otra vez dando saltitos, pero jamás se imaginó que ella iba a ponerse a llorar. ¿Qué se suponía que tenía que hacer?

—Yo… lo siento, no…

—¡No lo sientas! ¿O es que estás arrepentido de haberme dicho eso? —preguntó ella llorando más fuerte.

—No, pero no quería hacerte llorar. Yo…

—¡Idiota! Estoy llorando porque estoy feliz —decía ella quitándose los lentes y limpiándose las lágrimas— Yo jamás pensé que fueras a hacer algo tan lindo.

Sasuke sonrió, no sólo porque había logrado su cometido de darle algo de romance a su novia, sino porque ella era feliz, lo que, al mismo tiempo, lo hacía feliz.

Él se acercó a ella y la abrazó rodeándola con su brazo, pero manteniendo la mano en su cabello para hacerle algunas caricias.

—Gracias por estos tres años juntos —le murmuró y aunque no dijo más, ese gracias abarcaba todo lo que ella había hecho para que la relación funcionara aún con la nula experiencia y conocimiento que él tenía de las parejas.

—Feliz aniversario —murmuró Karin y al poco, ella se separó de él, lo besó con ternura y después le sonrió aún con algunas lágrimas en los ojos— También te amo.

Volvieron a besarse, pero al poco, Sasuke condujo a su novia a la mesa que se encontraba cerca de donde habían visto el atardecer, pues en aquel jardín, si bien no era muy amplio, si tenía unas cuantas mesas unas alejadas de otras para cenas íntimas.

Mientras esperaban la comida, el azabache notaba que su novia parecía más emocionada e incluso, quizá ansiosa, como si esperara algo, pero no estaba muy seguro del por qué. Sin embargo, asumió que se trataba de que estaba contenta o quizá estaba demasiado impaciente por mostrarle su lencería, pues cuando a ella le gustaba mucho su ropa nueva, se entusiasmaba por mostrársela a él.

—¿Y cómo se te ha ocurrido todo esto? —preguntó Karin sonriente— ¿O es que de verdad tenías un lado romántico que no conocía?

—La mayor parte de lo planeado, he tenido que preguntarlo para que me den ideas —respondió sincero, porque sabía que con ese sensor, no tenía oportunidad de mentirle, aunque ciertamente, no tenía nada en contra de decirle la verdad.

—Sabía que era demasiado lindo para ser cierto, pero igualmente estoy muy contenta de que te animaras a hacerlas —dijo Karin sin disminuir su enorme sonrisa, algo que tranquilizó al azabache que había pensado que quizá, ella volvería a decepcionarse— ¿Y entonces? ¿Quién te dio todas estas ideas? De verdad debo mandarle un obsequio a esa persona. ¿O es que hay otra sorpresa?

La verdad es que la mejor sorpresa que él consideraba la cúspide de ese día, había sido mirarla el atardecer y decirle "te amo", porque aunque iba a sugerirle ver una película después de la cena y quizá otro rato apasionado, ella parecía esperar algo más. Empero, él no respondió de inmediato porque el mesero llegó con sus platillos.

—Orochimaru dijo que disfrutarías más una experiencia que un objeto. Sakura dijo que debía llevarte a algún lado donde hubiésemos tenido la primera vez de algo y cuando vine a buscar las aguas termales, los del hotel me hablaron de sus paquetes románticos —contestó el azabache después de que les sirvieran la cena. Aunque claro, las flores las había preparado porque él no había hecho un regalo como ese a su novia cuando recién empezaban.

—¿Nuestra primera vez en algo? —preguntó Karin confundida, pues no recordaba una primera vez en aguas termales, pues parecía que ese había sido el empeño de su novio.

—De camino a la Nube cuando íbamos por el Hachibi, estuvimos en unas aguas termales. Antes de ello, pasamos al festival de verano donde tuvimos esa salida tu y yo —respondió desviando la mirada con un leve sonrojo— Fue como una cita y durante los fuegos artificiales te me confesaste la primera vez. No iba a poder preparar toda una salida como esa en tan poco tiempo hasta esa villa, pero…

—¡¿Me oíste, en esa ocasión?! —gritó Karin primero en un reclamo y después se puso completamente roja, pues justamente cuando ella pensó que él no podía escucharla, se le había ocurrido decir un montón de fantasías subidas de tono que tenía con él.

—Si —Sasuke se arregló la voz, porque sí, también oyó todas esas cosas pervertidas que ella dijo y que, de hecho, ya habían hecho al menos la mitad de la lista.

—¡¿Por qué nunca dijiste nada si me oíste?! —preguntó Karin en reproche, pero aún bastante avergonzada.

—Tenía otros planes en mente y no quería rechazarte —confesó el joven hombre no queriendo tocar el tema de la lista.

Ambos quedaron en silencio un tanto avergonzados, pero conforme la cena avanzaba, Karin volvía a recuperar su humor. Eso sí, parecía estar buscando algo particular en la comida o en la copa de vino, pero Sasuke pensaba que ella sólo estaba contenta con la salida, que quizá quería ver todo con detalle.

—¿Le pediste consejo a alguien sobre qué ropa traer? —preguntó Karin, recordando de nuevo que la ropa de ambos era más bien casual, sobre todo viendo al resto de las parejas que iban con ropa de noche.

—No.

—¿Entonces cómo elegiste la ropa para la cena? —cuestionó la chica conteniendo la respiración, porque estaba casi segura que la respuesta de su novio, era que había tomado todo al azar.

—Querías un día haciendo cosas que a ambos nos gustaran y pensé que traer ropa cómoda sería adecuado para ello —respondió encogiéndose de hombros y tras una breve pausa, confesó— Además, me gusta cómo te ves con ese vestido y fuiste tú la que me compró este conjunto, así que…

—¡¿Te gusta cómo me veo?! —preguntó emocionada, pero Sasuke no pudo contestar más que asintiendo porque se sentía avergonzado de decirlo— Y yo que pensé que no te gustaba.

—No digas tonterías.

—No me dijiste que estaba guapa cuando me viste —señaló Karin— Pensé que no te gustaba.

El varón tomó de su copa tras haber bufado, pero ahora podía entender por qué ella parecía decepcionada cuando subieron a la azotea.

—Siempre te ves linda —murmuró mirando para otro lado, pero ella escuchó y volvió a reír de forma boba.

—¿Sabes? Tu siempre estas muy guapo —dijo ella aún riendo, estaba tan contenta que ya ni siquiera sabía cómo expresarse.

La cena siguió y aunque tuvieron una charla amena, Karin siguió buscando el anillo en los platillos, especialmente el postre y cuando no hubo nada, también esperó que él simplemente sacara el tema, pero cuando terminó y Sasuke la estaba invitado a volver a la habitación, simplemente se rindió.
De nuevo esa mirada de decepción de parte de su novia y de nuevo, él no sabía qué había pasado. Ella había estado tan feliz durante toda la cena y ahora su humor parecía decaer de nuevo. ¿Acaso quería pasar la noche en el jardín?

—¿Te sientes mal? —preguntó Sasuke cuando al entrar a la habitación a ella se le escapó un suspiro.

—No, estoy bien —dijo desanimada.

—¿Qué hice mal? —finalmente Sasuke se atrevió a preguntar, pues a diferencia de las otras veces, ella no parecía animarse de nueva cuenta. Además, se había esforzado mucho por hacer algo lindo y era desalentador que terminara con ella descontenta.

—Nada, todo ha sido muy lindo —respondió la chica, pero no había sonado ni con una pizca de felicidad, lo que llevó a Sasuke a tomarla de la muñeca dispuesto a no soltarla hasta que ella confesara.

En serio, había estado de insomnio pensando en cómo hacerla muy feliz ese día y era frustrante que después de un montón de horas sin dormir, un puñado de horas viendo películas cursis, consultas con otras personas, búsqueda de un buen lugar y preparación de todo, ella al final no estuviera tan contenta como esperaba.

—Dime.

Karin miró para todos lados tratando de buscar una excusa para no decirle nada, e incluso había pensado en enfadarse para librarse de todo aquello, pero él se había esforzado, le había dado un día muy bonito y no quería terminarlo con enojos aún cuando se sentía un poco decepcionada porque no había habido una pedida de mano.

De hecho, ella si estaba decepcionada de que no lo hubiese, pero también era consciente que esa decepción era porque ella se había creado la expectativa, cuando en realidad, no había motivo para pensarlo. Ella sólo lo imaginó porque él había preparado un día romántico, algo que no había hecho antes, pero más bien, ella lo subestimó al pensar que jamás lo haría.

—Estoy cansada —dijo como excusa, pero Sasuke estaba seguro que, pese a la caminata hacia ese lugar, el recorrido por los casinos y las tiendas y la actividad física en las termas, ella no estaba tan cansada para tener tan decaído el ánimo.

—Me esforcé mucho en todo esto y no eres feliz. ¿Qué me faltó? —preguntó ya frustrado.

—¡Un anillo! —Karin terminó por gritar, para luego arrepentirse.

—¿Un anillo?

—Pensé que estabas haciendo todo esto porque ibas a pedirme matrimonio —dijo desviando la mirada y un poco avergonzada— Nunca eres romántico, así que pensé que te esforzabas por ese motivo.

Sasuke soltó un suspiro pesado.

—Seré honesto. No voy a pedirte matrimonio en ninguna fecha importante —respondió Sasuke, algo que tensó a la chica— Tener nuestro aniversario de noviazgo en el Día rojo ya me ha traído muchos problemas, así que no esperes nada en esas fechas y tampoco que quiero que pase en un lugar como este —confesó soltándola— Y espero que nuestro aniversario de bodas no sea en una fecha donde se festeje otra cosa.

—¿Nuestro aniversario de bodas?

Al principio, Karin pensó que él estaba hablando de que realmente no pensaba casarse con ella y que sólo estaba poniendo una excusa del por qué no estaba dándole un anillo ese día, pero con la última frase, donde fue muy claro con el "nuestro" quiso confirmar que había entendido bien.

¡Él realmente estaba pensando en matrimonio con ella!

—No nos adelantemos. ¿Quieres? —pidió él sonrojado— Sólo disfruta este día. ¿Sí?

—De acuerdo, pero con una condición —ella volvía a sonreír ampliamente y Sasuke le preguntó con la mirada lo que quería— Cuando hagas la pedida de mano tiene que ser más romántico que este día —lo abrazó por el cuello dando saltitos— Y la boda tiene que ser todavía mejor que eso.

Vale, era justo que la pedida de mano y la boda tenían que tener algo más especial que ese día, pero después de todos los problemas por los que él había pasado para planearlo, se sintió sofocado cuando ella lo planteó.

—Eso…

—No te agobies. Yo te daré ideas para que te sea más sencillo, pero tienes que darle tu toque —ella lo interrumpió y lo besó sonriendo— Por ejemplo, si me cantas una canción romántica en nuestra boda, no habrá nada que lo supere.

—No me pidas eso —suplicó avergonzado.

—Es una sugerencia. Ya pensaremos en otras más y tú puedes elegir la que quieras.

—¿Podemos primero acabar el día de hoy?

—¡Claro! ¡Claro! ¿Cuál es la siguiente sorpresa? —decía ella entusiasmada, pues aunque no había recibido una propuesta de matrimonio, estaba feliz. Es decir, su novio había sido capaz de prepararle algo romántico pensando en ambos, le hizo saber que sí pensaba en proponerse y, sobre todo, él estaba aprendiendo a abrirse más a ella. ¿Qué más podía pedir?

—Sólo había pensando en recostarnos en la cama a ver una película —respondió el joven hombre esperando que ello no le resultara poco agradable, pero es que acababan de cenar y a menos de que ella quisiera salir de nuevo a los casinos, no había muchas actividades que pudieran hacer en ese lugar sin riesgos de que sus estómagos llenos les fueran a dar una mala pasada.

—¡Perfecto! ¡Me gusta! —exclamó la pelirroja sinceramente contenta— Voy a ponerme el pijama.

Sasuke se sorprendió, pero sintió alivio. Aquél día había resultado un sube y baja de emociones y le dio tranquilidad ver a su novia tomar un par de bolsas de compras de cuando anduvieron por el sitio y se metió al baño, no sin antes besarlo de nuevo.

Él sonrió al verla tan contenta y se acercó a la maleta con sus cosas para ponerse su propio pijama.

Cuando Karin salió, él llevaba una yukata azul marino estando recostado en la cama y no pudo evitar voltear a la puerta del baño cuando la oyó abrirse.

Parada en el marco de la puerta, ella posaba de forma coqueta, para mostrarle que llevaba un camisón semitransparente blanco adornado con moños rojos para disimular que se veía un poco la pantaleta color rojo que ella llevaba debajo.

—¿Te gusta? —preguntó coqueta.

—Si —respondió con una sonrisa de medio lado. No sólo porque estaba siendo sincero, sino porque no esperaba verla con ese camisón cuando Suigetsu le había hablado del encaje de corazones rojos.

—Como no traje lo que tenía para ti, tuve que improvisar —dijo la chica dando saltitos hasta la cama, y a pesar de ello, se subió a esta de forma sensual hasta acercarse a su novio para besarlo.

Karin estaba muy dispuesta a pasar de la película para lo que sería una noche apasionada, pero Sasuke la detuvo.

—Esperemos un poco.

—¿Por qué? —preguntó ella confundida.

—Cenamos hace menos de media hora. ¿Recuerdas lo que pasó la última vez?

En la calentura, Karin lo había olvidado, pero ahora que su novio se lo señalaba, sí, podía recordar un día hace como año y medio en que se fueron a la cama al poco de haber comido y las cosas no salieron nada bien. Las películas románticas eran irreales cuando ponían a los protagonistas irse a la cama después de la cena. Tanta agitación con el estómago lleno, no era la mejor idea.

—De acuerdo. Veamos la película primero —dijo resignada.

—Voy al baño, elije la película —él le entregó el control de la televisión y se levantó de la cama.


¿No era este el final de la historia? Si, lo era, pero el capítulo me ha quedado muy largo. Sin embargo, no deberán esperar demasiado para leer el próximo capítulo, sólo lo que me lleve en subirlo n.n

Espero que a pesar de no ser el final, me dejen algunos comentarios de lo que han leído en esta historia, pues espero que les estén gustando las sorpresas que Sauske ha estado preparando n.n

¡Nos vemos en el próximo capítulo!