¡Saludos, queridos lectores!

Como prometí, no iba a tardar en subir este capítulo, el cual, sí, es el último n.n

Este capítulo corresponde al Día 17 de febrero: Nopor de la semana del Día rojo 2023 del grupo SasuKarin Month. Sin embargo, debo decir que al mismo tiempo, este capítulo puede incluírsele los temas del Día 11 de febrero: Fantasía y Día 15 de febrero: Profesor(a)/Alumno(a), aunque en menor medida n.n

Sin más, los dejo con el final de esta historia, la cual espero les haya gustado n.n


Sí, a él también le gustaría saltarse la película, pero sería mala idea que el día se arruinara por un mal cálculo del estómago, pues aunque media hora podría considerarse un buen tiempo, lo cierto era que el incidente del que tenían aquél recuerdo les hizo saber que esperar un poco más haría la diferencia. Además, tenían toda la noche para ellos y la habitación estaría disponible hasta el mediodía siguiente.

Tranquilo y fresco, Sasuke salió del baño viendo que su novia estaba acostada en la cama con una enorme sonrisa, pero sí, había una película en la pantalla.

—Corre, corre. Ya quiero empezar a verla —dijo entusiasmada— ¡Oh! Apaga la luz para entrar en ambiente.

El azabache obedeció y calmadamente se recostó a un lado de su novia, la abrazó y ambos se acurrucaron en la cama.

—¿Cómo se llama? —preguntó el hombre curioso, pues no sabía si el entusiasmo de su novia era por el día o por la película que había elegido.

—Es una sorpresa —dijo ella tras haber pinchado el botón de play y en pantalla ya podía verse la presentación de la productora.

Al cabo de unos minutos, Sasuke pudo darse cuenta que la película no era precisamente romántica como pensó que su novia elegiría, mucho menos cuando la trama parecía ir de una gennin muy desarrollada y un jounnin, presumiblemente su sensei, que manoseaba a la chica cuando se suponía que debían estar escondidos de un posible ataque.

—Pensé que pondrías una película cursi —comentó el azabache arreglándose la voz, porque rápidamente la pareja de la película ya estaba más allá de sólo un manoseo.

—Estamos en una ciudad de apuestas y libertinaje. Aún si es un hotel de lujo ¿qué tipo de películas crees que tienen aquí? —planteó Karin riendo— Te aseguro que ni de broma tienen películas infantiles ni de drama. Aunque hay algunas versiones porno de…

—Ya entendí —comentó Sasuke abochornado, pues había pensando en muchos detalles y aún los que no había pensado, el hotel le había ayudado, pero como había planeado que su novia eligiera la película que quería, no se había detenido a pensar en la lista disponible en el hotel.

—Vamos, no te incomodes. Deja que la película te de ideas —le decía coqueta jugando con el cabello de él— Aún nos queda una noche larga y las vamos a necesitar.

Sasuke echó una mirada a la pantalla. La pareja allí había pasado a la intimidad demasiado rápido y recordó que su novia había dicho que le encantaría atraparlo viendo porno. Claro, en ese caso no sería un encuentro accidentado, sino que ambos se sentaron a verlo y…

En pantalla había una escena muy similar a cuando él había intentado apagar la televisión en la casa cuando una porno se reproducía estando él dormido, sólo que, a falta de una cama, la gennin tenía la pelvis apoyada en una roca alta mientras su cuerpo se curvaba hacia el pasto.

Lo primero que pensó al ver la escena, fue preguntarse cómo diablos eso era posible sin que la chica se lastimara, además de lo voyerista que era la idea de que ese par tuviera sexo cuando se suponía que había ninjas enemigos buscándolos, y miró otros detalles que hacían que la película fuera más que absurda. Sin embargo, entre más veía la escena, por muy absurda que pareciera, le seguía llamando la atención la silueta de la chica en aquella posición.

—¿Te gusta esa chica? —preguntó Karin un poco contrariada, porque a diferencia del resto de las mujeres que se le acercaron a él cuando estuvieron de paseo, él parecía tener una reacción en su chakra, algo que le daba algo de celos, pero al mismo tiempo le divertía porque parecía que él estaba cediendo a la idea del porno.

—No —respondió hundiéndose en la cama sin despegar la vista de la pantalla.

Para Karin aquello resultó extraño, pues no podía interpretar la reacción de su novio, pues su respuesta había sido sincera, pero algo debía estar pasando en su mente porque estaba excitado.

—¿Te gusta el "sensei"? —preguntó la pelirroja al ser la única opción que se le ocurría.

—No digas tonterías —pidió abochornado, porque no sabía de dónde se le había ocurrido aquello a su novia, pero también renuente a confesarlo.

La pelirroja miró la escena prestando suma atención al chakra de su novio esperando descifrar aquello que obviamente él no quería decir, pero apenas tuvo tiempo de idear algo, porque todo se esfumó en cuanto salieron en pantalla tres de los enemigos a dejar inconsciente al jounnin y tomar turnos con la chica.

No, definitivamente esas escenas no le gustaban a su novio parecía más bien incómodo, pero ¿por qué diablos se había excitado antes?

—¿Quieres saltarte esa parte? —Karin le preguntó, porque ahora parecía tan distraído como cuando se sentaba a ver películas románticas junto a ella.

—Eso querías ver ¿no?

¿En serio le gustaba eso a su novia? ¿Eso quería que pasara? Porque él jamás iba a decir que sí a más participantes en la intimidad.

—Pareces enojado —señaló ella— Vamos a adelantarle.

—Como quieras.

Sasuke no se opuso y ella adelantó la película hasta que ambos vieron que la escena cambiaba completamente, porque aunque la pareja del principio seguían en escena, ahora estaban en lo que parecía la casa de alguien y no fue sino hasta que la pelirroja le puso play, que supieron, por un diálogo al azar, que era la casa del supuesto jounnin y que había llevado a la chica a "entrenar".

Hubo más erotismo en el cómo se estaban desarrollando las cosas en comparación a la acción en el bosque que fue muy apresurado y en algún momento de la trama tan pobre, la pareja estaba cogiendo en un sillón con una forma particular, que, de hecho se parecía a uno que estaba allí mismo en el cuarto de hotel.

Entre actividades, juegos y posiciones, la pareja repitió la posición que llamaba tanto la atención del azabache, pero ahora haciendo uso del sillón y de nueva cuenta, la pelirroja notó esa excitación de su novio. Eso sí, aunque él intentaba fingir que estaba distraído, había visto más de una cosa que llamó su atención.

—¿Eso es lo que quieres? —preguntó Karin sonriendo, pues había podido asociar los puntos con la reacción que él tuvo al verle el trasero y esas dos escenas de la película— Sólo tenías que pedirlo.

—No sé de qué hablas —dijo avergonzado, pero sabía que era inútil porque ella lo sabía.

—Creo que ya han pasado más de cuarenta minutos desde que cenamos —comentó levantándose de la cama.

—Lo mejor es dejar que pase una hora —sugirió el hombre siguiendo con la mirada a su novia que caminaba coqueteándole hasta el sillón que había en la habitación.

—¿Estás seguro que quieres esperar? —preguntó la fémina poniéndose en la misma posición que la chica de la película en el sillón.

Sasuke había estado imaginando la silueta de su novia en esa posición desde que la idea se le metió a la mente y ahora la tenía ahí frente a él, acomodada de tal forma que podía ver cómo el largo de su cuerpo se curveaba cómodamente gracias a la forma del sillón, pero la oscuridad del cuarto, con sólo la luz de la televisión alumbrando, no le permitían verlo adecuadamente.

—No ha acabado tu película —señaló él, porque no quería verse ansioso, pero su respiración se hacía pesada.

—Si me canso de estar así, me quitaré antes de que vengas —ella advirtió moviendo su trasero y eso fue suficiente para que él se levantara de la cama.

Karin se emocionó pensando que su novio finalmente había cedido, pero en lugar de ello, él se perdió de su vista y ella se levantó del sillón confundida por la acción.

—Vuelve al sillón —él le ordenó cuando la vio acercarse. El varón, lo único que estaba haciendo, era encender las velas aromáticas y las lámparas en luz tenue para tener algo de iluminación.

No quería que se perdiera el ambiente, pero él quería ver la figura de su novia. Era en todo lo que había pensado desde que se le metió la imagen en la cabeza y para ello necesitaba algo de luz.

—Si, sensei —respondió Karin entre risitas, porque era la primera vez que se oía tan autoritario en esas circunstancias y ella regresó a su posición en el sillón más animada— Listo, sensei.

La idea que a su novia se le había metido en la cabeza no era el motivo de su deseo, pero Sasuke no la corrigió porque no le molestaba y porque a ella parecía gustarle la idea de fingir ser su alumna a pesar de que ninguno de los dos estaba vestido para fingirlo.

Si de algo Sasuke estaba seguro, era que el porno no tenía lógica, pero estaba dispuesto a dejar de lado los absurdos de su situación actual si podía cumplir esa fantasía que le había estado revoloteando la mente, pues su deseo no se limitaba únicamente de ver la flexibilidad de su novia como hacía al acercarse al sillón, sino mirarla desde el punto dónde habría de montarla.

—¿Segura que estás bien? —él preguntó porque no quería que la falta de reposo fuera a arruinarles la noche.

—Si, sensei —respondió la chica siguiendo su juego y Sasuke se paró detrás de ella para luego inclinar su cuerpo sobre el de ella besando su cuello. Eso sí, pegando su pelvis al trasero de su novia que movía sus caderas para que sus glúteos frotaran su entrepierna.

Por la posición, Sasuke no podía acariciar el cuerpo de la pelirroja porque usaba el único brazo que tenía para recargarse en el sillón y no dejar caer todo su cuerpo sobre el de ella, pero a sabiendas de lo que le gustaba a la fémina, alternaba los besos con lamidas y suaves mordidas en su cuello. Ella ni siquiera intentaba ocultar los suspiros y jadeos que se le escapaban con ello.

Cuando ambos se sintieron un poco más ansiosos, Sasuke se levantó de encima de ella para quitarse la yukata y quedar desnudo detrás de ella. Sin perder el tiempo, le levantó el camisón y finalmente pudo ver la lencería que Karin le había estado ocultando para ese momento.

—Esto…

Él estaba sorprendido porque Suigetsu le había dicho que el conjunto era un sostén con una bragas de encaje, pero ella traía puesta una tanga de hilo, cuyas cuerdas convergían en un pequeño corazón.

No, no estaba decepcionado, sólo sorprendido, pero de una forma grata, porque por algún motivo, la imagen le había parecido sexy.

—¿Y qué va a enseñarme mi sensei? —preguntó Karin complacida, porque aunque no podía verlo, podía sentir en su chakra que aquella bonita ropa que había comprado para ese momento, le había gustado a su novio.

—Sólo relájate —respondió él y sin quitarle la prenda que apenas tapaba nada, comenzó a acariciar y amasar los glúteos de su novia frotando su miembro entre ellos. Jamás se imaginó que esa vista fuera a gustarle tanto.

—Sensei, está siendo muy… ¡Ay! —gritó Karin sonrojada, porque Sasuke le había dado una nalgada, y no fue que no le gustara, sino que la tomó por sorpresa— ¡Sasuke! ¿De dónde sacaste esa…? ¡Ay!

—Concéntrate —le dijo después de la segunda nalgada.

—Lo siento, sensei, me portaré mejor —ella siguió con el juego, pero no dejaba de sonreír.

La escena fue demasiado buena que él ya no pudo aguantarse y haciendo a un lado el hilo, la penetró y comenzó a mover su cadera enérgicamente mientras miraba la bonita silueta de su novia que estaba semidesnuda porque el camisón, por la posición y el movimiento, había quedado levantado. Además, no podía evitar sentirse más excitado al oír a su novia gimiendo pidiendo por más y después de un rato muy placentero, ambos llegaron al éxtasis al mismo tiempo.

Aunque agitado, Sasuke ayudó a Karin a acostarse boca arriba en el sillón para besarla y quizá después llevarla a la cama para una, dos, tres rondas… o las que pudieran seguir teniendo el resto de la noche.

—Definitivamente tenemos que ver porno más seguido —comentó Karin agitada entre besos— Pero ¿de dónde sacaste la idea de las nalgadas?

El azabache se quedó callado unos instantes, pues esa idea había sido sacada del video que vio sin querer. El que puso su novia no tenía nada de ello.

—Vamos a la cama —pidió él levantándose y caminando apresuradamente hacia el sitio tratando de hacer olvidar a su novia el detalle. La verdad es que él no se lo pensó demasiado cuando estaba allí detrás de ella, pero debió saber desde el principio que ella preguntaría cuando rara vez él pedía algo o hacía algo poco común.

—¡Vamos, dime! —insistió animada y lo siguió abrazándo por detrás.

—¿Puedes darme una tregua con esto? —pidió avergonzado, porque no quería admitirlo, pues aún si ella podía discernir si le mentía o no, seguía siendo bochornoso decir que vio un poco de porno aunque fuera por accidente.

—No. Rara vez haces algo por tu propio pie… o mano en este caso —dijo riendo— Quiero saberlo para que haya más sorpresas como esta.

—Prefiero no decirlo —musitó serio, pero Karin podía sentir por su chakra que estaba avergonzado.

—Si me dices, haré algo que te hará muy, muy feliz —propuso la pelirroja que había bajado la diestra que había abrazado a su novio para sujetar su miembro suavemente— Y lo vimos en la película y no fue con la mano.

Sasuke se puso completamente rojo, pues si bien no era la primera vez que ella lo complacía de esa manera, él nunca lo pedía aunque le gustara. Ese era su problema, le costaba trabajo pedirlo y decir que le gustaba y la única razón por la que ella lo sabía, era por su chakra.

Quizá, si Karin le hubiese preguntado en otras circunstancias, no habría sido capaz de confesarlo, pero el tono de voz que usó, besando su espalda mientras lo masturbaba, lo empujaron a hablar, porque sabía que si no lo decía ella evitaría por todos los medios darle un oral en las próximas fechas, para que él lo extrañara y la verdad, es que ese día había sido muy bueno como para quedarse con las ganas.

—Vi una porno por accidente —dijo sin voltearla a ver, pero respirando pesadamente.

—¿Por accidente? —Karin preguntó confundida, pues si bien al principio se emocionó por la confesión, no entendía cómo era que su novio había visto una película 18+ por accidente, pues sabía que no estaba mintiendo.

—Estaba viendo algunas películas que tienes guardadas en favoritos en la casa y me quedé dormido —explicó casi gruñendo porque ella había parado de frotarlo— Se reprodujeron y al despertar, había una escena de una chica con el cuerpo en la cama y el trasero en el aire.

—¿Oh? ¿Por qué veías mi lista de reproducción? —preguntó Karin soltando a su novio.

—Estaba buscando ideas para hoy —respondió Sasuke volteando a ver a su novia que tenía la cara roja— ¿Y ahora que tienes?

—¿Qué tanto viste? —preguntó la pelirroja.

—Sólo esa escena —respondió confundido por su actitud— ¿Qué pasa?

Ella desviaba la mirada y parecía pensar en si contestarle o no, pero antes de que él pudiera decir algo, ella lo tomó del brazo y lo llevó a la cama donde lo sentó y ella se sentó a su lado.

—¿Y qué pensaste de ver eso? —preguntó ella sin voltearlo a ver.

—No podía sacarme la idea de querer verte igual —respondió él mirando para otro lado.

—¿En serio? ¿Entonces te gustó? —preguntó ella volteándolo a ver. Ella sonaba muy sorprendida.

—Si, pero tu tienes mejor cuerpo que esa chica.

—¡Oh, Sasuke! ¡Lo lamento mucho! —exclamó ella abrazándolo— La verdad es que he sido un poco hipócrita y me alegra que no estés enojado por eso —ella lo besó y el aludido no estaba entendiendo muy bien lo que estaba pasando— Gracias por no juzgarme.

—¿Por qué lo haría? —preguntó el azabache, pues le parecía una exageración que su novia considerara extraña una posición que no distaba mucho de otra que ya habían probado, por petición de ella, por cierto. Por otro lado, no entendía dónde había sido hipócrita.

—Porque la mayoría piensa que esas cosas son de depravados y temía que fueras a pensar que me sentía así por haber estado como carcelera en la guarida del Sur, pero te aseguro que no tiene nada qué ver —decía ella haciéndole mimos sin dejar de abrazarlo— Fue una idea que me pasó por la mente hace algunos meses cuando fui a una sexshop por mi juguete y me daba vergüenza decírtelo porque no sabía cómo te lo ibas a tomar —ella se veía bastante aliviada— Sé que sueno hipócrita después de todas las veces que dije que deberíamos tenernos confianza, pero como no dices mucho sobre lo que te gusta y soy yo la que propone, tenía miedo que algo como eso te resultara demasiado.

Ahora sí, no estaba entendiendo nada y estaba seguro que la posición no tenía nada qué ver con lo que ella estaba diciendo.

—¿De qué hablas exactamente? —preguntó directamente.

—Del bondage, así se llama lo que viste en la porno —dijo sonrojada.

—No había nada de bondage en lo que vi en esa película —respondió Sasuke confundido y un poco ofendido de que ella pensara que no supiera lo que esa palabra significaba.

—¿No? —cuestionó ella volviéndose a sonrojar, pues sabía que él no le estaba mintiendo.

—Sólo era una chica en la cama con cojines debajo con un tipo haciéndoselo por detrás —replanteó la descripción que ya le había hecho. Además, en su opinión y comparándolo con lo que habían visto de la porno del pseudo sensei y la pseudo gennin, la escena que vio en la casa había sido muy suave. Él había sido el que se había puesto enérgico en el momento.

—¿Cómo era exactamente el lugar donde estaban esos dos? —preguntó la pelirroja.

—No sé, un cuarto normal de pareja con luz tenue color rosa, sábanas blancas y…

—No puede ser —ella se puso aún más roja y se tapó la cara. Su cuenta tenía algunas porno de bondage, pero había olvidado por completo la llamada "porno para mujeres" que, de entre todas las de esa clasificación que tenía en la lista, era la única que no tenía ese tema.

—¿Karin?

Sasuke estaba verdaderamente confundido porque desde hacía muchos años, no había vuelto a ver a Karin tan avergonzada cómo cuando ella le robó un beso a los catorce años en la guarida de Orochimaru. Sin embargo, ahí estaba de nuevo como la chica tímida de aquel entonces aún después de todas esas cosas que hicieron en las aguas termales y el sillón.

—Tengo que ser fuerte, supongo, por lo menos para ya no verme hipócrita —dijo en voz alta y aún cuando seguía teniendo la cara muy roja, lo volteó a ver— Quiero probar el bondage y quiero que tú seas el dominante para que experimentes.

—¿Eso quieres? —preguntó confundido porque ella jamás había sido tímida con lo que quería.

—Sí. No sé si realmente me vaya a gustar, pero he estado fantaseando con eso. ¿Qué dices? —él quedó mudo— No tienes que responder ahora y si dices que no, tampoco voy a molestarme, pero si me juzgas…

El varón la abrazó de repente.

—Siempre me sorprendes.

—¿Sasuke?

—Estoy aprendiendo muchas cosas contigo, por eso a veces no sé responderte qué quiero y a veces porque me avergüenzo de mis propios deseos —acarició su mejilla sonriéndole— Siempre me ha gustado que seas tan abierta conmigo, porque me haces sentir que puedo decirte lo que sea, y si no lo hago, es porque soy yo el que se juzga.

—Eso es…

—Quiero que te sientas igual conmigo y que no vuelvas a temer de lo que pueda decirte —besó su frente y tras otra caricia a su mejilla, la besó en los labios.

—¡Eres tan dulce y romántico, mi amor! —dijo Karin conmovida. Ese día estaba siendo cientos de veces mejor de lo que se imaginó.

Ambos se abrazaron y besaron un rato más, contentos de ese momento tan íntimo que más que estar en el ámbito sexual, estaba en el romántico, de aquello que temían y se avergonzaban, pero también de lo que deseaban.

Ninguno quería romper la atmósfera romántica, pero cuando Karin quiso proponer acostarse y abrazarse un rato, se recargó sin querer en el control de la televisión y varios sonidos propios de una porno comenzaron a sonar.

Sasuke había muteado la televisión cuando había encendido las velas, pues si bien inicialmente había pensado en apagarla, decidió dejarla sólo sin el sonido para que la luz de la pantalla le permitiera tener una mejor vista del cuerpo de su novia en el sillón.

El ruido los hizo voltear a ambos y en escena, la pseudo gennin estaba dando sentadazos al que se suponía era uno de los chicos de su equipo, mientras trataba de darle un oral al otro compañero y al sensei.

Por supuesto, esta escena les hizo recordar a ambos que Karin había prometido algo a su novio si confesaba el asunto de las nalgadas y aunque él no quería mencionarlo, porque arruinaría el momento tierno, tampoco podía quitarse de la mente las ganas que tenía.

—No me contestaste nada sobre el bondage —comentó Karin desviando la mirada y Sasuke hacía lo mismo, especialmente evitando la pantalla.

—Si —respondió sonrojado.

—¿De verdad? —Karin lo miró emocionada.

—Pero en otra ocasión, no sé mucho del tema —se puso más rojo, pero seguía sin mirar a su novia.

—¡Gracias! —exclamó ella saltando de la cama, pero lo besó efusivamente— Voy a darte un mejor regalo del que planeaba —le dijo mientras bajaba besando su barbilla, su cuello, su pecho, su abdomen y llegó hasta donde la excitación del hombre era visiblemente notable— Feliz aniversario.

Hubo más ideas sacadas del porno esa noche, sabiendo que había muchas cosas que eran falsas, algunas porque eran obvias y otras lo aprendieron en la práctica, pero ambos sabían que era parte del aprender cosas en pareja.

La noche fue muy larga llena de amor y pasión y al volver a Oto, Karin le entregó de obsequio a Sasuke el chocolate que Suigetsu le había dicho y algo más…

Resultaba que su novia había visto ropa interior de pareja, ambos de encaje y de hecho, lo que Suigetsu vio como una pantaleta de encaje de corazones, era más bien un corte bikini masculino para Sasuke. El cuál, se sintió obligado a llevar el día que le pidió matrimonio como parte de su intento por superar el plan romántico de su aniversario.

Superar el romance ya establecido en el aniversario y la pedida de mano, resultó en una tarea muy difícil, que de hecho, sólo pudo conseguirlo cuando Sasuke accedió a cantarle a su, ahora esposa, una canción al oído en la intimidad del cuarto en la oscuridad para que la vergüenza no le ganara.

En cuanto al bondage… sí, sí lo probaron y probaron muchas cosas más a lo largo de su matrimonio, porque entre el romance y la pasión, lo que ambos realmente disfrutaban era poder seguir conociéndose para amarse cada día más.

FIN


¿Les gustó la historia? ¿Se imaginaban que pasaría todo esto?

De verdad espero que la historia les haya sorprendido de la misma forma en que Karin iba emocionándose, e incluso decepcionándose, y, por supuesto, espero que les haya gustado ver a un Sasuke un poco más abierto. Quizá haya caído en el OoC, para poder ponerlo en una faceta romántica, aunque espero que no les haya decepcionado saber que la idea de Sasuke fue preguntarle a otras personas qué preparar y que no fuera una idea enteramente de él.

Con esto, se cierra la semana del Día rojo, justo a una semana antes de la semana del Día blanco, pero se ha cumplido con los temas que he podido. Por supuesto, los longfics de los que les he hablado quedarán para otro momento, pero reitero que estaban pensados para los temas que me faltaron de la semana.

Sin más, me despido por el momento y esperando que se preparen para los fics de la semana del Día blanco n.n

¡Hasta la próxima historia!