LA DECLARACIÓN.
CAPÍTULO TRES
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Un par de horas más tarde, Yumi se halla sola en el salón de las reuniones, aún no logra calmar su llanto motivo por el cual su respiración se entrecorta en sollozos. En esa situación se encuentra cuando su melancolía es interrumpida por el llamado de su celular. En un primer impulso prefiere no atender el llamado, pero ante la insistencia del emisor accede a abrir la comunicación notando al instante en la pantalla el número de Sei, cosa que la decide a atender...
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-Hola...
-¡Yumi!. –Exclama Sei del otro lado. –No me aguanté la intriga y llamé para que me contés como te fue con Sachiko... ¡Dale, contá, contá!.
-¡Horrible me fue!. –Responde Yumi.
-¡Pero como es posible!. –Profiere Sei sorprendida. -¿Qué fue lo que salió mal?.
-Es que... –Musita la pequeña casi a punto de estallar en llantos nuevamente. –Sachiko nos vio ayer en el bar... ella cree que somos novias y... para peor vio lo del beso...
-Ah, así que fue eso... –Susurra. –Disculpame Yumi... no quise meterte en líos...
-Ya lo sé... –Contesta la pequeña. –Pero Sachiko no lo entiende así... traté de explicarle que fue un malentendido pero no quiso oírme, dijo que nos heriríamos mas...
-¡Típico de Sachiko!. –Interrumpe. –Entonces hay una posibilidad todavía.
-¿Qué dijiste Sei-sama?. –Inquiere Yumi expectante.
-Nada, vos por ahora quedate tranquila que yo voy a tratar de arreglar todo esto. Te metí en un lío así que yo te sacaré de él.
-¡En serio me lo decís!. –Profiere la rosa roja entusiasta.
-Si, vas a ver que te lo arreglo enseguida. Y sino hacete novia mía que lo vas a pasar mucho mejor.
-¡Sei!. –Chilla Yumi. –No es momento de bromas...
-¡Está bien, está bien!. –Lo que si te pido que no hablés con ella hasta que se calme un poco. –Ordena la rubia. –Conociéndola seguro intentará hablar con vos en el momento adecuado.
-Bueno, como digas... –Acepta la chiquita no muy convencida.
-Perfecto, entonces esperate un poco a ver si la convenzo a Sachiko, sino ella sola te va a pedir explicaciones. Y ahora tengo que dejarte, va a empezar una de las clases. Cuidate mucho. –Dice la antigua rosa antes de colgar.
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Yumi deja su celular encima de la mesa. Sin esperanzas cruza sus brazos sobre la mesa y apoya su cabeza en ellos cuando ve aparecer en el salón a Yoshino, quien al verla se sobresalta y sale por unos segundos del lugar, cosa que le parece extraña a Yumi, ya que nuevamente regresa al salón...
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-Creía que no había nadie acá dentro. –Comenta Yoshino.
-Estoy yo sola... –Contesta Yumi. –Pero ¿Por qué entraste y saliste al verme en el salón?.
-Es que... –Intenta explicar la chica de las trenzas mientras toma asiento junto a su amiga. –No quería que me vieras sin el pañuelo del uniforme...
-Nos conocemos desde hace mucho... –Dice Yumi. –Eso no me parece algo malo.
-Es la única razón y no hay otra. –Afirma la chica de pelo negro.
-Está bien. -Acepta la rosa roja.
-¡Y ahora contame como te fue con Sachiko!. Si, dale, dale. –Insiste Yoshino intentando cambiar el tema.
-¡Terrible!. –Exclama Yumi. –Realmente terrible.
-¿Pero que pasó?.
-Hubo un malentendido. –Explica la chica de las coletas. –Ayer cuando salí con Sei-sama, ella me estaba explicando como declarármele a Sachiko y... de repente me besó.
-Y eso que tiene que ver...
-¡Es que Sachiko nos vio!. –Profiere. –Y por eso piensa que Sei y yo somos novias...
-Entiendo... ¿Y no le explicaste que fue todo una confusión?.
-Traté de hacerlo, pero ella no quiere hablar del tema. Además Sei me recomendó que no le hable a Sachiko hasta que se calme, que seguramente ella querrá hablar conmigo para ese entonces.
-Será mejor que le hagás caso. –Comenta Yoshino levantándose de la silla. –Y ahora perdoname, recordé que tengo que hacer unas cosas... –Dice mientras sale a las apuradas del lugar.
-¿Qué le pasará a Yoshino?. –Susurra Yumi sorprendida.
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Cuando Yumi se dispone a levantarse de su asiento, su Petite Soeur ingresa al salón... junto a su ladera.
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-¡Dale idiota, apurate!. –La apresura Touko.
-Ya... llego Touko-sama. –Resopla Sayaka cargando una pesada caja.
-¿Seguís con lo de los rosarios?. –Interroga Yumi.
-Si, ya están bendecidos, ahora si se los podemos dar a las nuevas alumnas. –Contesta la bouton.
-Si, y fue una tarea difícil... –Añade Sayaka. –No sólo tuve que llevar los rosarios hasta la otra escuela dando toda la vuelta hasta la entrada principal, sino que prácticamente tuve que cargarlos por todo el establecimiento buscando al padre Juan para que haga su trabajo, sin contar que tuve que soportar las bromas y burlas de los alumnos del lugar.
-Pero... ¿Touko no te avisó que existe una puerta lateral cercana que une ambas escuelas?. –Plantea la rosa. -¿Tampoco te ayudó a llevarlos?.
-Estaba ocupada en otros asuntos. –Responde su Petite Soeur. –Además supuse que ella conocía la entrada lateral.
-Y además no quería molestarla en algo tan trivial. –Agrega Sayaka cargando aún la caja.
-¡Dejalos en la mesa tarada!. –Ordena Touko severamente al verla. –Parece que hay que ordenártelo todo, no podés darte cuenta de algo como eso...
-¡Perdonemé Touko-sama!. No volverá a pasar... –Gimotea la chica de los anteojos dejando la caja en la mesa.
-Touko, no seas tan severa con ella. –Intercede la rosa mayor. -Como sus senpais tenemos que enseñarle como son las cosas de la escuela pero no de esa manera. Sayaka... ¿Podrías preparar un poco de té?. –Solicita.
-¡Enseguida!. –Exclama la mencionada. –Van a ver que rico té les preparo. –Dice mientras rumbea hacia la cocina.
-Tantas ganas de tomar té tenés Onee-sama. –Discrepa la alumna de segundo.
-Touko, me gustaría saber que es lo que te proponés con Sayaka, por qué la maltratás tanto.
-Si la maltrato es porque ella dijo que por mí está dispuesta a hacer cualquier cosa que le ordene. –Replica la kouhai.
-¡Touko!. –Exclama la rosa mayor. –Esa no es forma de tratar a la gente.
-Yumi... –Interrumpe la rosa menor. –Alguna vez me gustaría que me dejés actuar con la gente a mi manera.
-Y a mí me gustaría que me llamaras de la manera correcta. –Gimotea.
-¡Está bien Onee-sama!. –Chilla la menor. –Pero quisiera que me contés porque estuviste llorando.
-¿Llorando?. Yo no estuve llorando Touko, no sé a que te referís con eso...
-No digás mentiras que no te queda bien. –Expone la bouton. –Tenés todo el maquillaje corrido en la cara. ¿No te diste cuenta de eso?.
-¿Qué cosa?. –Vocifera Yumi mientras saca su polvera y se mira en el espejo. -¡Como puede ser que no me lo dijiste antes!. –Protesta mientras trata de arreglarse. -¡Me veo horrible!. Nadie me dice nada...
-Me vas a decir o no lo que te pasa. –Insiste la menor.
-Es que... quise declararle mi amor a Sachiko y ella me rechazó porque cree que Sei y yo somos novias.
-¡Ah, eso!. –Dice la chica de los rizos como si no le importara. –Ya lo sé.
-¡Como que lo sabés!. –Vocifera la chica de los moños.
-Te vi mientras te le declarabas, suelo ir a comer en los fondos de la escuela y por lo tanto siempre te veo comer junto a ella, pero como sabía que hoy era una jornada especial para vos, me acerqué para escuchar lo que le decías...
-De acuerdo, podés reírte de lo que me pasó... –Murmura Yumi sentándose.
-Onee-sama, no me voy a reír de vos. –Susurra Touko acercándose a Yumi. -Lo que quiero es que sepas que podés contar conmigo.
-Gracias Touko... –Musita abrazando a su hermanita. –Sabía que hice bien en elegirte como mi Petite Soeur.
-De nada Yumi.
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Mientras las rosas rojas conversan en el salón del Concejo, la rosa de las trenzas se dirige con paso presuroso a la parte posterior del edificio. Detrás de la mansión de las Rosas, Naoko espera a Yoshino. Al verla llegar se aproxima a ella y la abraza...
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-¡Yoshino!. –Exclama la muchacha. –Creía que no venías.
-Es que me demoré porque Yumi me contaba acerca de su Onee-sama. –Explica la rosa.
-¿Cuándo me vas a presentar oficialmente al Concejo de las Rosas?.
-Pronto Naoko, muy pronto. –Asevera Yoshino. –Pero hagamos acá la ceremonia ya que no pudimos hacerla dentro.
-De acuerdo. –Acepta la joven.
-Naoko... -Musita Yoshino. -Por favor aceptá mi Rosario como muestra de hermandad y de aceptación.
-Acepto tu Rosario y acepto formar parte del Yamayurikai. –Afirma la joven.
-Bienvenida, mi Petite Soeur. –Afirma Yoshino abrazándola.
-Gracias por aceptarme Yoshino, digo, Onee-sama.
-Volvamos a casa, hoy fue un día muy pesado.
-Como digas, Onee-sama. –Dice Naoko aferrándose al brazo de su flamante hermana.
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Mientras las dos chicas participaban de su ceremonia, no llegaron a percibir que un ojo electrónico estaba plasmando lo sucedido... en cuanto Yoshino y su flamante Petite Soeur abandonan el lugar, una chica cargando una cámara fotográfica sale de entre los arbustos relamiéndose ante lo que será, de seguro, una gran primicia para el periódico escolar...
Una nueva mañana se alza en la escuela Lilian, pero esta vez veremos lo que ocurre en el patio de la universidad homónima, una rubia desaliñada se acerca hasta donde se encuentra sentada una de las estudiantes del primer año de la universidad... la peliazul la observa acercarse pero en vez de irse o tratar de evitarla concentra su vista en el libro que tiene entre sus manos...
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-Hola. –Saluda Sei sentándose a su lado. –Veo que te tocó el mismo profesor que tuve en primero, estás leyendo el mismo libro que me pidieron.
-Si, y me gustaría proseguir con la lectura a solas, si no es molestia. –Recibe como respuesta por parte de la señorita.
-De acuerdo, mejor me voy. –Notifica levantándose del lugar. -Pero antes quisiera recordarte que en la secundaria hay una chica que sufre por quien fue su hermana mayor.
-Hay muchas en esa situación. –Murmura Sachiko cerrando los ojos.
-Si, pero una sola es la que te ama a vos. –Afirma Sei acercando su vista a la de Sachiko. –Y lo sabés bien, pero en este momento lo único que te importa es una imagen borrosa y confusa.
-No fue nada confuso. –Asegura la peliazul. –Lo vi yo misma, no me fueron con el chisme.
-Ni siquiera te importa porque Yumi estaba conmigo ese día. –Plantea la rubia. –Ella fue a buscarme para que la aconseje en como declararte su amor, y eso fue lo que pasó. –Dice mientras comienza a alejarse. –Lo del beso fue apenas un roce en la mejilla y nada más. Deberías saberlo bien Sachiko, jamás le robaría la persona querida a nadie, y menos a una amiga.
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Sachiko se queda sin habla, el planteo de Sei es algo que ella no se esperaba, además la firmeza de su senpai y lo directo de sus palabras la hacen reflexionar, y por si fuera poco, y de acuerdo a la forma de ser de la antigua rosa gigantea remata sus dichos con un golpe directo...
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-Creo que si no confiás en Yumi no te la merecés como novia, lo único que vas a conseguir es que se aleje de vos... y si eso llegara a pasar no te lo voy a perdonar ya que me ocuparé de que ella reciba el consuelo que se merece.
-¡Que quisiste decir con eso Sei!. –Vocifera Sachiko.
-Que Yumi no se va a quedar sola esperando a que escuchés lo que tiene que decirte. Procuraré estar a su lado para ocupar el lugar que vos misma estás dejando vacío.
-¡Sei... no te atrevas...!
-Tengo que irme. –Explica Sei. –Reflexioná en lo que hablamos por favor. No me gustaría tener que... llegar a algo tan drástico.
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La rubia se aleja de Sachiko dejando a Sachiko sumida en un mar de cavilaciones...
Mientras, en el Concejo de las Rosas, Shimako, Yumi y las rosas en bouton se desayunan con las primicias del periódico escolar de Lilian y sus amplias fotografías...
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-¡Como puede ser posible!. –Exclama Touko. –Yoshino nombró a esa chica como su Petite Soeur y no fue capaz de presentárnosla a sus amigas.
-Touko, tranquilizate por favor. –Intercede Yumi. –Supongo que alguna razón habrá para ello.
-¡No puedo entenderlo!. –Vocifera Noriko. –Ella nos pedía que consiguiéramos Petite Soeur pero ella no la conseguía, y cuando yo encontré a una chica que puede llegar a ser mi Soeur la presenté al concejo y ella ya la nombró su Soeur y no dijo nada...
-¡Noriko!. –Indica Shimako levantando la voz. –Calmate un poco por favor. –Ordena bajando el tono.
-¡Ella tiene razón!. –Interviene la rosa roja en bouton. –Yoshino tiene que decirnos porque no nos presentó a su hermana menor como corresponde.
-Touko. –Exclama Rosa Chinensis. –Yoshino explicará sus razones en el momento que lo considere, nosotras no somos nadie para exigirle nada acerca de su vida privada.
-Yumi tiene razón. –Añade Shimako. –Yoshino nos dirá porqué no quiso presentarla de la forma adecuada, así que no nos preocupemos por ello, además...
-Hablando de mí mientras no estoy presente. –Se escucha decir a alguien desde la puerta.
-¡Yoshino!. –Exclama Yumi al verla en la puerta. –Creía que venías más tarde...
-Y eso que dejamos la puerta abierta para ver cuando viene. –Comenta Shimako.
-Vos no tenés la culpa. –Dice Touko molesta. –Sino la idiota de Sayaka que no sirve ni para espiar quien viene. –Exclama furibunda mientras se dirige hacia la puerta.
-Touko... –Exclama la rosa roja mientras se dirige hacia ella.
-Creo que les debo una explicación. –Expone Yoshino ante las demás rosas.
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Mientras, Touko baja la escalera hecha una furia, Sayaka avergonzada por lo ocurrido la espera al pie de la misma. Al verla, Touko explota y descarga toda su bronca sobre la pobre chica...
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-¡Grandísima estúpida!. –Le espeta a los gritos. -¡No servís para nada!. Ni siquiera para avisarnos si viene o no Yoshino. ¿Acaso te falla el cerebro?.
-Perdonemé Touko-sama, perdonemé... –Suplica la joven. –No volverá a pasar, se lo prometo...
-¡Claro que no va a pasar!. –Exclama la bouton. –Ya que si vuelve a pasar te daré unas buenas cachetadas para que escarmientes de una buena vez. Y ahora de castigo vas a hacer todas mis tareas de limpieza por lo que queda del mes...
-¡Perdonemé Touko-sama!. –Gimotea la muchacha de lentes.
-Desaparecé de mi vista si no querés que te golpee ahora mismo. –Ordena la superior.
-Si... enseguida... –Susurra la pequeña mientras se aleja corriendo del sitio.
-¡Touko!. –Exclama Yumi enardecida mientras desciende la escalera. –Te dije varias veces que esa no es forma de tratar a tus kouhais.
-Yumi, te dije varias veces que me dejés tratar a mí con Sayaka, así que por favor no te entrometas en este tema.
-¡Primero!. –Profiere la rosa roja a su hermana mirándola fijamente a los ojos. -Me entrometo porque sos mi Petite Soeur y estás martirizando a una chica buena con tus caprichos. ¡Segundo!. –Indica clavándole el dedo en el pecho. -Me tenés que llamar de acuerdo al rango como es la tradición. Y tercero, si me entero de que volvés a hacer sufrir a Sayaka o a cualquier otra alumna de esa forma personalmente pediré tu expulsión del Yamayurikai.
-Yumi... digo, Onee-sama, me molesta mucho esa actitud de ratita asustada que tiene Sayaka, por lo que quisiera que me dejés trabajar con ella a mi manera si no te es mucha molestia. –Reclama la bouton.
-Ya quedaste advertida. –Da como única respuesta Rosa Chinensis. –Vamos a la sala de reuniones que Yoshino quiere hablarnos.
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Una vez que las rosas rojas se acomodan en sus sitios dentro del gran salón de reuniones, Yoshino comienza a brindar con detalles el porque de su actitud...
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-Por empezar, quisiera que me disculpen por mantener a mi Petite Soeur en secreto. -Expresa la rosa foetida. -Pero tengo mis motivos y quisiera que me den la oportunidad de decírselos.
-Te escuchamos Yoshino. –Invita Shimako.
-Para empezar. –Prosigue Yoshino. -El año pasado comencé mi búsqueda para tener una Petite Soeur como todas ustedes, pero luego me enteré de que una prima mía vendría a estudiar a nuestra ciudad. Luego aprobó los exámenes de nuestra escuela y es por eso que decidí que ella tenía que ser mi Petite Soeur.
-Debiste habérnoslo dicho antes Yoshino. –Asegura Yumi. –Nos tuviste preocupadas.
-Tenés razón. –Contesta Yoshino. –Disculpenmé por eso.
-Y como ella es tu prima la elegiste como Soeur, como pasó con Rei. –Asegura Yumi.
-Así es. –Afirma la rosa amarilla. -Ella se llama Shimazu Naoko y es prima directa mía. Viene del interior del país a estudiar a nuestra escuela ya que en su pueblo no hay secundaria alta y ahora esta viviendo en casa. Quisiera poder presentarla al Yamayurikai esta tarde, me gustaría que estén todas así la conocen.
-¡Contá conmigo!. –Asevera Yumi.
-Nosotras también estaremos. –Afirma Shimako. -Verdad Noriko.
-Así es. –Acepta la bouton.
-Yo quisiera preguntar algo. –Plantea Touko. –Quiero saber porque no la presentaste antes.
-Es que... –Titubea Yoshino. –Prefería que Naoko asuma como mi Petite Soeur luego de la ceremonia de bienvenida, así de esa forma ella ya era alumna oficial de la escuela.
-¿Acaso eso es un requisito imprescindible?. –Interroga Noriko.
-No, no lo es. –Responde su hermana.
-Creo que las razones que expone Yoshino son validas. ¿No te parece Shimako?
-Estoy de acuerdo con vos Yumi, así que... ¿Alguna quiere objetar la decisión de Yoshino o alegar alguna causa?. –Cuestiona Shimako. –De acuerdo. –Afirma ante el silencio de las rosas. –Esta misma tarde le daremos la bienvenida a la Petite Soeur de Yoshino, luego de que nos la presente, y la admitiremos oficialmente en el Concejo de las Rosas.
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Finalizada la improvisada reunión del Concejo, todas las rosas felicitan a Yoshino por su decisión y la alientan a que presente a Naoko en sociedad. Mientras Touko y Yoshino parten hacia sus respectivas aulas, Yumi recibe un mensaje de parte de Sei para preguntarle si Sachiko ya se contactó con ella. Yumi responde negativamente y su rostro se entristece... a tal punto de largarse a llorar ante Shimako, quien permanece en la mansión acompañando a Noriko que se encuentra realizando unos trabajos prácticos de la escuela.
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-¿Qué ocurre Yumi?. –Pregunta Shimako al verla entristecerse.
-Era Sei. –Dice guardando el celular. –Quería saber si Sachiko habló conmigo. –Manifiesta antes de largarse a llorar.
-Entiendo, todavía no supiste de ella.
-No entiendo que me pasa... –Murmura Yumi entre llantos. –Que mal hice para que todo me salga terrible. Sachiko cree que soy la novia de Sei, recién tuve que amenazar a Touko con expulsarla del Concejo por maltratarla a Sayaka... ¡Tan mala soy que no tuve suerte con mis hermanas!.
-No es eso. –La anima Shimako. –Todas pasamos por algún mal momento sentimental, ya vas a ver que se arreglará pronto, y más si Sei interviene. Y lo de Touko no tiene nada de raro, conociéndola de seguro está tramando algo, así que confiá un poco en ella. Aunque si se propasa tendremos que frenarla.
-No me gustaría tener que hacer algo tan drástico. –Confiesa la rosa roja entre llantos.
-No va a ser necesario. –Comenta la rosa blanca levantándose de su silla. -Vas a ver que todo sale bien. –Murmura mientras la abraza.
-Gracias Shimako. –Acepta la pequeña. -Me hacía falta una palabra reconfortante.
-De nada. –Acepta la chica de los rizos abrazándola más.
-Disculpen. ¿Interrumpo algo importante?. –Exclama Noriko al entrar al salón y ver la escena.
-No, nada Noriko. –Asegura Yumi separándose de su amiga. –Ya me estoy yendo. –Dice tomando sus cosas y saliendo del lugar. –Hasta luego y gracias por la charla Shimako.
-De nada, cuidate. –Saluda la rosa gigantea.
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Noriko se sienta y permanece callada en su lugar. Mientras abre los cuadernos que trae consigo, Shimako se acerca a ella y comienza a hablarle...
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-¿Qué pasa Noriko, estás enojada?.
-Por que habría de estarlo. –Comenta la bouton disgustada. –Encuentro a mi novia abrazando a una de sus compañeras y tengo que estar alegre. No lo entiendo, explicamelo.
-Noriko... –Murmura la rosa mayor mientras la rodea con sus brazos por el cuello. –Te ves muy linda cuando te ponés celosa.
-No quiera arreglar las cosas halagándome Rosa Gigantea.
-Uh... estás bastante enojada como para que me llamés de esa forma. –Le susurra al oído de manera sensual. –Si estás ofendida conmigo, te vas a perder la sorpresa que te tengo preparada.
-¿Sorpresa, que sorpresa?.
-Así es. Tengo una sorpresa... pero si estás enojada no podré decir nada...
-Dale, contame... –Insiste la chica de melena.
-Es una pena, pero te vas a perder lo que preparé para este fin de semana.
-¿Qué es?.
-Este fin de semana mis padres se van a una procesión religiosa a Osaka, así que me quedo sola en el templo. Iba a pedirte que me vinieras a acompañar para no quedarme sola y de paso... –Susurra sonrojada. -Bueno, ya sabés lo que hacemos... cuando estamos solas.
-¿En serio me lo decís Shimako?. –Inquiere curiosa Noriko. –Dale, no me dejés aburriéndome en casa...
-No lo sé, tendré que pensarlo... –Dice la rosa mayor. –A lo mejor mi novia cree que lo pasaré mejor con Yumi...
-Perdoname... no volverá a pasar. –Suplica la rosa menor.
-Bien, está bien. –Acepta Rosa Gigantea. –Después arreglamos para encontrarnos.
-Gracias Onee-sama. –Dice la bouton.
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Mientras las rosas amarillas arreglan sus asuntos, Yumi se apresura para llegar a las clases de la mañana. Cuando imprevistamente cerca de una de las paredes del costado de la mansión, la rosa roja se encuentra con una figura que le es familiar, Sayaka quien se encuentra en cuclillas contra la pared dando la terrible impresión de encontrarse sumergida en llantos, la senpai se conmueve y se apresta para confortar a la joven estudiante...
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-Sayaka... ¿Qué te sucede que estás llorando?. –Plantea Yumi.
-No... No es nada Yumi-sama, ya se me va a pasar, no quiero molestarla, siga su camino por favor.
-¿Estás llorando por culpa de Touko?. Decímelo ya que si te molesta de nuevo tomaré medidas con mi Petite Soeur.
-¡No!. –Exclama la menor. -¡No lo haga por favor!. Ella no tiene nada que ver...
-Veo que acerté. –Comenta la mayor con una sonrisa.
-Algo así. –Confirma volviendo la vista. -¡Pero no la castigue por favor Yumi-sama!.
-¿Por qué sos así?. –Cuestiona. –Ella te maltrata y te humilla, no tenés que permitir que te trate de esa forma.
-Yumi-sama... –Dice la chica de anteojos. -¿Alguna vez admiró y quiso a alguien sin importar como fuera su manera de ser?.
-¿Qué?. –Exclama la rosa sorprendida.
-Que si en algún momento usted se enamoró perdidamente de alguien y estuvo dispuesta a todo y a soportar lo que sea con tal de estar cerca de quien quiere...
-Si, supongo... pero no de esa manera. –Asegura Fukuzawa.
-Eso es lo que me pasa... –Acepta la alumna de primero. –Quiero estar junto a ella aunque me trate peor que a una basura...
-Pero Sayaka... no te preguntaste si a esa persona a la que te referís le gusta que seas así de sumisa. No te parece que ella te querría más y te aceptaría mejor si te hacés respetar y demostrás que sos alguien que vale como persona.
-¿En serio me lo dice?.
-¡Por supuesto!. –Afirma Yumi sacando un pañuelo de su bolsillo. –Vas a ver que de esa manera te vas a poder acercar a ella sin dificultades y lo vas a pasar mejor. -Prosigue mientras seca las lágrimas de la muchacha.
-Gracias Yumi-sama.
-Y otra cosa. –Añade la rosa. –No es preciso que seas tan formal con nosotras, no es necesario que nos tratés de "usted"
-Como usted... ¡Digo!. Como vos digas Rosa Chinensis.
-Bueno... creo que vas mejorando. –Suspira Yumi con cara de resignada. –Y esta tarde venite a la mansión de las Rosas que vamos a tener una ceremonia de bienvenida, Yoshino va a presentarnos a su Petite Soeur.
-Gracias, pero prefiero no ir.
-Está bien, pero no dejés de ir a visitarnos, más allá de lo que ocurra con Touko. –Dice Yumi mientras se dirige a las aulas.
-¡De acuerdo!. –Confirma Sayaka. –Nos vemos luego Rosa Chinensis.
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En la tarde, y luego de las clases del mencionado período, una furibunda Touko se aproxima a la mansión. Sayaka se encuentra cerca del edificio ya que decidió aceptar la invitación de Yumi pero al ver a la bouton de lejos, tiene como primer impulso el salir corriendo de allí, pero las piernas no le responden. Asustada, permanece temblando en el lugar ya que Touko, al percatarse de su presencia se aproxima a la joven de manera aterradora...
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-¡Ah!. Con que ahí te escondías estúpida sabandija. –Le recrimina Touko a la joven. -¡Ahora vas a saber lo que es una golpiza!. –Vocifera tomándola del pañuelo. –Te ordené cumplir con todas mis tareas de limpieza y en vez de eso te quedás acá escondida mientras yo tuve que hacer todo el trabajo... –Le espeta mientras la sacude del uniforme.
-¡Perdonemé Touko-sama!. Se me pasó por alto... lo olvidé...
-¡¿Lo olvidaste?!. ¿Eso es lo único que se te ocurre decirme?. ¡Esa es la única excusa que puede fraguar tu diminuto cerebro!... –Le grita al oído mientras le golpea la cabeza.
-¡Por favor, deténgase Touko-sama!. –Suplica la pequeña. –No volverá a suceder... se lo prometo...
-Te voy a dar unas buenas cachetadas que no se te van a olvidar nunca... ya vas a ver...
-No por favor, no... –Gimotea la joven atajándose.
-¡Nada!. –Exclama Touko. –Merecés que te trate así porque sos una basura insignificante...
-Basta... –Susurra Sayaka. –No... No me tratés así... O... te arrepentirás...
-¿Dijiste algo?. –Pregunta la senpai. –No te escucho, ya que hablás como si no tuvieras boca... –Exclama mientras la sacude del pañuelo.
-Idiota... –Masculla la kouhai.
-¿Acaso me insultaste?. –Plantea Touko. -¡Que me vas a insultar!. –Profiere. –Si te falta valor para enfrentarme, sos una miserable ratita cobarde.
-¡Basta!. –Dice la chica alzando la voz. –No tenés que tratarme así. Soy una persona como vos...
-¿Qué dijiste?. -Pregunta Touko sorprendida.
-¡Que ya me cansé de tus abusos y de tus absurdos caprichos!. –Vocifera Sayaka. -¡Me tenés harta!.
-Sayaka... –Susurra la Bouton.
-Está bien que te haya dicho que haría cualquier cosa por vos, pero esto ya es el colmo, me tratas peor que a un perro sarnoso... –Expresa entre sollozos. –Yo... siempre te admiré y quise estar cerca tuyo para... poder ser tu Soeur... pero jamás creí que fueras a ser tan miserable y a tratarme de esa forma... vos... siempre me... digo... siempre quise ser igual que vos, pero ahora... prefiero no serlo...
-Sayaka... no creí que... –Musita Touko.
-¡Miserable!. ¡Bruja!. –Le grita Sayaka a Touko al mismo tiempo en que le estampa una sonora cachetada. -¡Sos de lo peor!. ¡Una miseria humana!. ¡Una tremenda basura!...
-¡Vaya!. –Exclama Touko fuertemente mientras se masajea la cara. –Parece que la ratona cobarde se murió y apareció una verdadera mujer, toda una leona diría yo.
-¡Si!. –Afirma Sayaka enfrentándola. –Y si me volvés a tratar de esa manera te voy a demostrar que también tengo garras y sé usarlas muy bien.
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Antes de que Sayaka reaccione, Touko se acerca a ella rápidamente y la abraza fuertemente provocando el súbito enrojecimiento de la menor. Mientras permanecen en esa posición, Touko le susurra al oído a su kouhai...
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-Me hace muy feliz escucharte decir eso. –Susurra la chica de los moños. –Y creo que no me va a alcanzar la vida para que me perdonés por el tratamiento de shock que te di para que esto ocurra.
-¿De que hablás?. –Pregunta Sayaka extrañada. –No entiendo...
-Que espero me perdonés por la forma en que te traté estos días... –Asegura viéndola a los ojos. –Lo hice para despertar tu verdadero carácter y hacerte una persona de coraje y no una sumisa arrastrada.
-Sigo sin entender... –Comenta la chica de los lentes.
-Ya te explicaré todo con detalles. –Asevera Touko volviéndola a abrazar. –Pero esto es solo el principio, este domingo iremos de compras, lo primero serán unos lentes de contacto así te sacás esos feos anteojos, luego ropa moderna, una pasada por la peluquería y el centro de belleza... vas a ver que bien te voy a transformar... –Prosigue soltándola para acomodarle el uniforme.
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Repentinamente y mientras le acondiciona la ropa, Touko comienza a arreglarle el cabello a su kouhai... en ese momento, siente un extraño impulso y en silencio vuelve a abrazarla. Sayaka se sonroja y cierra sus ojos ofreciendo sus labios a su senpai, esta al verla tan dispuesta acerca los suyos y cuando está por besarla nota que la menor entreabre los ojos... ante esto, Touko reacciona soltándola, abre enormemente sus ojos, sacude la cabeza y toma a Sayaka de la mano y comienza a arrastrarla con ella hacia el edificio...
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-Pero... ¡Touko-sama! -¡Explíqueme que pasó!. ¿Adonde vamos?. –Pregunta Sayaka sonrojada.
-A la mansión de las rosas. –Responde la senpai alterada y ruborizada. -No quiero que nos perdamos la bienvenida de la Petite Soeur de Yoshino.
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En la Mansión, las rosas festejan el ingreso de Naoko, la Petite Soeur de Yoshino, al Yamayurikai. Pero mientras todas sonríen felices, la única que no puede expresar su alegría es Yumi debido a lo sucedido con Sachiko. Finalizado el día, todas regresan a sus casas a pasar el fin de semana...
Siendo ya lunes, en la universidad Lilian las jóvenes universitarias se preparan para una atareada semana de clases, al igual que una rubia desaliñada que persigue a una señorita de largos cabellos azules...
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-¡Sachiko!. –Exclama Sei al ver a su antigua colega caminando por el pasillo de la universidad. –Quisiera hablar un instante con vos. ¿Podrá ser?.
-Sé lo que vas a decirme Sei... –Resopla la peliazul dándole la espalda. –Y me gustaría que me dejaras tranquila sobre ese tema.
-Sabés que no puedo hacerlo. –Afirma la rubia tomándola de un brazo. -Me molesta que no creas en mi palabra... pero lo que más me molesta es que ni siquiera le creas a Yumi. –Le espeta Sei.
-Es que... –Titubea la joven. –No es eso, ocurre que...
-¿Qué es lo que ocurre?. –Plantea Sei soltándola.
-Es que... desde que me dijiste lo que le sucede a Yumi... y de lo que siente yo... no sé que hacer o que actitud tomar...
-Y preferís huir de Yumi.
-Es posible... ya que... no sé que debo decirle, o como corresponderla o como... aceptarla.
-¿Acaso no sentís nada por ella, no la amás?. –Le recrimina Sei.
-¡No, yo no dije eso!. -Exclama Sachiko. –Simplemente... quisiera que me dejés pensar en ello y la manera en que debo afrontarlo.
-Te entiendo, Yumi no te importa, no te interesa.
-¡No volvás a decir eso Sei!. –Le reclama la antigua rosa roja. –Lo único que quiero es pensar un poco en como debo corresponder a sus sentimientos y... si soy la adecuada para Yumi.
-Te entiendo. –Acepta la rubia. –Lo que no sé es si Yumi lo entenderá o esperará a que la escuchés. –Finaliza.
-Sé que Yumi lo entenderá. –Asevera Sachiko viéndola fijamente a los ojos. –Y más si es cierto lo que me dijiste. –Remata volviéndose tras sus pasos.
-Lo que si no te demorés mucho. –Asegura Sei. –Puede que sea demasiado tarde cuando te decidás a hablar con tu hermana menor.
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La peliazul se despide alzando su mano a manera de saludo mientras Sei la ve alejarse...
Mientras, en la secundaria Lilian, una semana más comienza en la institución escolar. Para Yumi el fin de semana fue terrible, sin novedades acerca de Sachiko ya que esta permanece impasible ante los duros planteos de la antigua rosa gigantea. A pesar de todo, Yumi intenta sobreponerse llevando adelante sus obligaciones escolares junto a las del Concejo de las Rosas. Siendo el mediodía, Yumi se dirige hacia su acostumbrado lugar de almuerzos pero, al recordar que Sachiko no estará allí, decide ir a algún otro lado. Sin notarlo, llega hasta donde se encuentra emplazada la imagen de María Sama en donde descubre a Touko con su rosario en la mano y absorta en sus rezos...
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-Touko. –Interrumpe la rosa mayor. -¿Estás rezando?.
-No, estoy relatando un partido de fútbol. –Responde la menor. -¡Por supuesto que estoy rezando!.
-Disculpame, sólo quería saber...
-¿Podrías dejarme continuar Onee-sama?.
-Si, de acuerdo. Lo que si te aviso que el padre Pedro está escuchando confesión en la capilla, así que acordate que como es sordo y para que las alumnas no abusen de ello suele imponerles de penitencia un rezo completo del rosario frente a la imagen de María Sama.
-Gracias por avisarme Onee-sama, pero, si me disculpás me gustaría continuar con lo que estaba haciendo. – Solicita Touko.
-De acuerdo. ¡Gokigenyo!. –Se despide la chica de los moños con una sonrisa de complacencia.
-Me extraña hermana que no te des cuenta. –Susurra Touko mientras sigue rezando. –Conozco bien al padre Pedro y sus merecidas penitencias...
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A la tarde, parece que otra velada del Yamayurikai dará comienzo en breve, ya que Shimako y su bouton esperan en la sala de reuniones...
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-Ya preparé el té. –Anuncia Noriko entrando al salón.
-Que bien, así las chicas lo tendrán listo cuando lleguen. –Afirma Shimako.
-¿No querés que te dé algo más junto al té?. –Susurra Noriko al oído de Shimako mientras la abraza haciéndole cosquillas.
-Noriko... –Musita la rosa blanca ruborizada. –No me hagás así... Sabés que no me puedo contener y las chicas vendrán en cualquier momento...
-Que vengan, no hacemos nada que a ellas les parezca raro. –Musita aumentando las cosquillas.
-Noriko... –Suspira la rosa ante las caricias de la bouton. –Este fin de semana lo pasé lindo junto a vos.
-Gracias. –Acepta la mencionada intensificando sus mimos. –Y creo que podremos repetirlo.
-¿Qué querés decir con eso?.
-Este fin de semana mis padres salen de viaje y me quedo solita en casa, así que si no tenés planes, quisiera que me acompañés...
-Tendré que pensarlo... –Musita Sachiko de manera suspicaz. –A menos que logrés convencerme...
-¿Y como te convenzo?. –Plantea Noriko viéndola a los ojos.
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Cuando la chica de la melena oscura aproxima sus labios a los de Shimako, la puerta del salón se abre dando paso a Yumi, quien con su cara triste saca de ánimos a las chicas que se prodigan amor... sin hacer comentarios, Yumi se sienta en su lugar enfriando a Noriko quien rumbea a la cocina para servirle un poco de té a la recién llegada... en ese momento, Touko ingresa al recinto...
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-¡Ya llegamos!. –Exclama Touko. –Quiero presentarles a la nueva Sayaka. ¡Pasá por favor!. –Le ordena.
-No... Me da vergüenza... –Susurra la chica desde el otro lado de la puerta.
-¡Pero dale!. –Profiere Touko entrándola de un tirón. –Vas a ver que causás una buena impresión.
-No se rían de mí por favor... –Gime Sayaka.
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Al parecer el cambio de apariencia de Sayaka fue más allá de colocarle lentes de contacto sino que su pelo, ahora suelto y algo más corto, luce con más vida que antes y por lo visto, Touko le aplicó una base de maquillaje ya que su rostro luce menos pálido que de costumbre. La apariencia de la muchacha logra soltar exclamaciones de admiración por parte de las asistentes...
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-¿Acaso esto es obra tuya?. –Pregunta Yumi a Touko mientras esta se ubica a su lado.
-No me vas a decir que no está linda ahora, Onee-sama. –Responde Touko.
-Si, está linda. –Acepta la rosa roja. –Pero... ¿Por qué hiciste todo esto?.
-Luego te lo explico en detalles hermanita. –Contesta su bouton.
-No será que te enamoraste de Sayaka. –Plantea Rosa Chinensis.
-¡Onee-sama!. –Exclama Touko enrojecida. –No digás esas cosas ni en broma. Sabés que yo no soy de tu sindicato, no tengo esos gustos, no comparto esas ideas con vos...
-Creo que acertaste. –Le dice Shimako por lo bajo.
-Es posible. –Asiente Yumi.
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Tras Sayaka, las demás asistentes a la reunión van llegando una a una iniciándose la tertulia al ingreso de la ultima asistente. Minutos después, se aprueba que la ceremonia de bienvenida se desarrolle ese miércoles por la tarde dado que en la mañana sería imposible por las actividades de la escuela. Rato más tarde y luego de ultimados los detalles finales, las concurrentes se aprestan a abandonar el sitio cuando imprevistamente una profesora llega al lugar solicitando la presencia de Touko y Yumi. La docente les explica a las rosas rojas que Sachiko y otra alumna de la universidad sufrieron un accidente al caerse en la escalera por lo que Sachiko pidió que Yumi y su prima la acompañen en el hospital, a pesar de que Sei se encuentra con ellas. Alarmadas, ambas rosas se aprestan a partir al hospital.
Una vez que las chicas llegan al nosocomio, Touko se adelanta a Yumi debido a que esta se demoró pagando el taxi que las trajo al lugar, por lo que al perder de vista a Touko, Yumi tuvo que preguntar en recepción por la paciente...
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-Buenas... tardes. –Susurra Yumi algo agitada. –Quisiera saber en que habitación se encuentra la paciente Ogasawara.
-A ver... ya le informo. –Avisa la recepcionista revisando su computadora. –No, no veo a nadie con ese apellido.
-Pero si me dijeron que está aquí, en este hospital. –Explica la rosa roja. –Tiene que haber un error, ella se accidentó en la Universidad Lilian hace un rato...
-¡Ah si!. –Exclama la mujer. –Ya recordé. Debe ser la paciente de reciente ingreso de la habitación 306, está en el tercer piso, pabellón de traumatología.
-¡Gracias!. –Saluda Yumi alejándose hacia el ascensor.
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Al llegar al sitio determinado, Yumi se encuentra con una mujer yaciente en la cama del hospital, la misma tiene una sonda colocada y una vía endovenosa conectada, además de presentar el rostro cubierto de vendajes. Al verla, Yumi se acerca a la cama y rompe en llantos arrodillándose junto a ella mientras comienza a hablarle...
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-Sachiko... –Solloza Yumi. -¿Qué te sucedió?. Mirá en el estado en que te encontrás... Sachiko... no pude decirte cuanto te amo... Pero es la verdad... Yo te amo más que nada en el mundo, y con Sei no pasó nada de nada... ¡Creeme!. Estaba con ella ese día para pedirle consejo sobre como declararte mi amor... pero jamás me imaginé que lo haría de esta manera y en un lugar como este... Sachiko... tenés que despertarte y estar bien para poder seguir almorzando las dos juntas como siempre... por que yo... yo te amo...
-Viste, es como te lo dije siempre y vos no querías escuchar razones. –Se escucha decir a una mujer detrás de Yumi.
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Al escuchar esa voz familiar, Yumi se incorpora y reconoce a Sei junto a otras dos chicas: Touko y Sachiko quien se encuentra con uno de sus brazos enyesados viendo sorprendida a Yumi...
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-Yumi te ama a vos y no tiene ninguna relación conmigo. –Continúa hablando la rubia. –Espero que ahora lo entiendas.
-Yumi... ¿Qué estás haciendo acá en esta habitación?. –Plantea Sachiko extrañada.
-¡Siempre tan despistada Onee-sama!. –Exclama Touko. –Debiste haberme seguido así no te perdías. Te vimos meterte en esta habitación así que te seguimos para buscarte...
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Yumi, al ver a su amada Onee-sama se lanza hacia ella abrazándola mientras apoya su cabeza sobre el pecho de la mayor, entre sollozos le manifiesta todos sus sentimientos...
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-Sachiko... creí que estabas grave... ¿Qué sucedió?. –Pregunta la chiquita sin despegarse de su hermana mayor.
-Iba caminando por el pasillo de la escuela. -Explica Sachiko. -Cuando de repente tropecé y me caí por una de las escaleras. Quien se encuentra en esta habitación es una de mis compañeras que me rescató en la caída, si no fuera por su intervención, de seguro estaría en grave estado.
-¿Y ella está delicada?. –Pregunta la rosa roja señalando a la paciente que se encuentra recostada.
-Según los médicos no es serio, pero debe permanecer en observación por unas horas ya que se golpeó el rostro. –Asevera la señorita.
-Menos mal. –Suspira Yumi aferrada aún a Sachiko. -Pero... ¿Qué hacés acá Sei?.
-Alguien tenía que acompañarla al hospital. -Aclara la rubia. –Además eso le pasó porque iba caminando muy distraída. –Agrega. – Sachiko. ¿En quien estarías pensando?.
-Puedo imaginármelo. –Añade Touko.
-Yumi, espero me perdonés por no confiar en vos imaginándome cosas que no eran ciertas y... –Se interrumpe la peliazul sacando un pañuelo para restregarse los ojos con él. –Y hacerte sufrir por ello. La verdad es que yo... –Dice antes de comenzar a sollozar.
-¡Perdoname vos a mí Sachiko!. –Señala la estudiante. –Si no hubiese salido con Sei, no hubiera pasado eso que viste.
-La culpa es mía. –Afirma la universitaria. –Por malinterpretar las cosas y no confiar en vos.
-Touko, mejor dejemos a estas dos solas así hablan tranquilas. –Ordena la chica de cabellos cortos.
-De acuerdo Sei-sama. –Acepta la bouton.
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Cuando las acompañantes se alejan, las rosas rojas ocupan uno de los asientos del pasillo para así poder hablar más relajadas...
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-¿Te duele mucho Onee-sama?. –Pregunta la pequeña acariciando el brazo vendado.
-No mucho, ya se me está pasando gracias a los medicamentos que me dieron a tomar. –Expone la senpai.
-Cuando vi a tu compañera en esa cama... –Explica Yumi. -Creí que no iba a poder decirte lo que siento por vos y... hasta pensé lo peor...
-Ya pasó. –La tranquiliza Sachiko mientras la abraza. –Yo estoy bien, no fue nada serio. –Y ahora... –Susurra. –Me gustaría saber si lo que le decías a mi compañera cuando la confundiste conmigo era cierto.
-Por supuesto que es verdad Sachiko. –Afirma la chiquita. –Te amo con toda mi alma... te amo desde siempre.
-Gracias por decírmelo Yumi, pero yo... –Musita la peliazul antes de romper en llantos. –Creo que tengo que decirte que también siento algo especial por vos...
-Sachiko... –Susurra la chica de los moños.
-En verdad no te elegí como mi Soeur porque actuamos juntas en una obra de teatro, sino que... es porque desde siempre me gustaste, no recuerdo si fue en la secundaria baja, o en la ceremonia de bienvenida, al verte un día... me enamoré de vos a primera vista... pero... desde entonces, nunca pude... o no supe como decírtelo apropiadamente... no me salían las palabras... así que cuando el otro día me preguntaste el porqué de mi elección sólo me salió decirte eso...
-Ya no te preocupés por eso Onee-sama. –Comenta Yumi tomándola entre sus brazos. –Pero... aún no me dijiste que sentís por mí.
-Creo que es obvio... también te amo Yumi. –Asegura Sachiko viéndola firmemente a los ojos.
-Y entonces Onee-sama, digo, Sachiko... ¿Aceptarías ser mi novia de manera oficial?.
-Claro que acepto. –Afirma la rosa mayor. –Espero hacerte muy feliz a mi lado.
-Desde ya que lo seremos. -Asevera la rosa menor. –Vamos a ser muy felices... –Expone mientras acerca su rostro al de su Soeur.
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De esa manera, los labios de ambas rosas se unen por primera vez, al principio de una manera tímida acercan sus bocas y se dan un suave roce de labios, cuando ambas se separan, se ven a los ojos, se sonríen y finalmente aceptan lo que sienten en sus corazones y se entregan a un fuerte abrazo en el cual unen sus labios en un intenso y cálido beso...
Por la noche, ambas muchachas se encuentran en la casa de la mayor ya que a pedido de esta, Yumi, Sei y Touko pasarán la noche en la residencia Ogasawara para acompañar a Sachiko en su convalecencia. Pero, para comodidad de las chicas, Touko y Sei dormirán en una habitación aparte mientras que Yumi comparte habitación con su amada Sachiko...
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-Ya te sentís más aliviada Onee-sama. –Pregunta Rosa Chinensis mientras masajea los hombros de Sachiko.
-Yumi... ¿Qué te dije que haría si me seguías llamando de esa manera?. –Le reclama la rosa mayor.
-Te lo digo de cariño Sachiko Onee-sama. –Insiste mientras prosigue con sus masajes.
-Creo que si es así no me queda otra que aceptártelo. –Asegura la mayor mientras toma la mano de su hermana.
-Gracias Onee-sama.
-No, gracias a vos Yumi, estos masajes me aliviaron mucho... –Comenta Sachiko mientras intenta recostarse. –Cargar con este yeso es muy agotador.
-Acostate que yo te tapo. –Indica Yumi.
-Como digas. –Acepta Sachiko mientras se acomoda en el futón colocado en el piso de la habitación. -Pero arrimá tu futón al mío así no estamos muy alejadas.
-De acuerdo. –Acepta la rosa roja llevando a cabo lo pedido por su Soeur.
-Gracias, así podemos conversar mejor. –Explica la universitaria tomando la mano de su hermanita.
-Onee-sama... –Susurra la pequeña.
-Acercate un poco más Yumi... –Le ordena mientras la atrae para si.
-Claro... –Acepta la chica de los moños mientras la abraza.
-Yumi... no sabés lo aliviada que me siento y lo feliz que estoy de poder decirte cuanto te amo...
-Yo también te amo Onee-sama... –Musita abrazando aún más a Sachiko.
-¿Podremos dormir así, sin separarnos?. –Plantea la mayor.
-Si no lo intentamos no lo sabremos Onee-sama.
-De acuerdo. –Acepta Sachiko sin soltarla. –Buenas noches Yumi, que descanses. –Se despide dándole un beso.
-Hasta mañana Onee-sama. –Se despide Yumi también con un beso.
-Que descanses.
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Dejamos así a las chicas que descansen luego de un largo día de sustos en el que finalmente triunfó la fuerza del amor... y que de seguro sus días seguirán colmados de amor y felicidad.
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Fin.
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Bueno, en realidad no es el final definitivo ya que como me quedaron muchas cosas en el tintero decidí hacer un epílogo de este fic que publicaré dentro de poco. Espero les haya gustado este capítulo y el fic en si. ¡Gracias a todos por leerlo!. ¡Gokigenyo!.
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Julian Manes.
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La Declaración. Capítulo Tres. Noviembre de 2006. Sayaka, Naoko y Asuza son personajes de mi creación y por lo tanto, de mi propiedad. Todos los demás personajes son propiedad de sus respectivos autores y productores.
