Hola a todos! la verdad es que este es mi primer Fic, y obviamente también la primera vez que publico algo…asi que tengan paciencia, tengan en cuenta que es la primera vez. Sé que este Fic no parece ser un R/Hr, pero lo es!. Primero viene toda la parte de la presentación de Lucy y además mucho no puede pasar estando sólo ellos 4 en el colegio, pero con el correr de los capítulos esta parejita que es mi favorita va ir tomando su protagonismo. Con respecto a Harry & Lucy, tengo que admitir que la pareja Harry & Ginny no me gusta, por eso se me ocurrió crear un nuevo personaje para no dejarlo solito. Y a esas personas que me dejaron reviews se los agradezco mucho, en serio, espero que se sumen muchos más.

Gracias a karlabellablack: me alegra que te esté gustando, espero que sigas dejando tu opinión, que siempre me va a ser muy útil para saber si tengo que seguir.

Y también a natty: sí, el primer capítulo está más basado en Harry y Lucy, pero alguien es el que la tiene que conocer primero y algo tenía que pasar. Espero que sigas dejando reviews.

Y hoy agrego el Disclaimer que no lo puse cuando empecé la historia.

Disclaimer: Nada en lo absoluto del mundo de Harry Potter me pertenece. Todos los derechos reservados para la genia de J.K Rowling y Warner BROS.

Les dejo el capítulo 2!

Capítulo 2: La Presentación

Al otro día, Harry se levantó, y al mirar el reloj que tenía en su mesa de noche notó que eran las 10:00 AM, no era tan tarde, después de todo era domingo y las clases no empezaban sino hasta mañana. Así que decidió tomar un buen baño para desperezarse, al parecer Ron había madrugado, porque su cama estaba vacía, cosa que extrañó bastante al moreno.

En su corto trayecto hacia el baño de la habitación, comenzó a recordar a Lucy, esa hermosa joven de su misma edad que había conocido el día anterior y pensaba que después de todo, ese año no había comenzado nada mal. Lo único que se le cruzaba por la cabeza en ese momento era volver a verla. Abrió la llave del agua caliente, y las cálidas gotas de agua comenzaron a rodar por su pálido, pero ya muy bien formado cuerpo. Ya había dejado de ser ese Harry pequeño y debilucho. Durante los 20 minutos que duró su baño, no dejó de pensar ni un solo segundo en esos imponentes ojos turquesas que tanto expresaban con tan solo una simple mirada. Cerró la llave. Se vistió rápidamente con unos jeans azules y una camiseta muy sencilla color negro (al no haber empezado las clases, no estaban en la obligación de usar el uniforme reglamentario) y se dispuso a ir a buscar a sus amigos.

Sin necesidad de ir muy lejos, los encontró a los dos sentados en uno de los cómodos sillones de la Sala Común, al parecer, estudiando. Eso debió haber sido definitivamente obra de Hermione, ya que Ron jamás se pondría a estudiar por voluntad propia y menos en el último día de sus vacaciones. Bajó las escaleras. Se dirigió a ellos y se sentó en uno de los sillones vacíos diciendo:

-Buenos días. Ron, se puede saber ¿qué están haciendo?-

- Buenos días Harry. A ti ¿qué te parece, porque mejor no le preguntas a tu amiga Hermione "Sabelotodo" Granger, después de todo fue ella la que me hizo levantar a las 8:00 AM para obligarme a estudiar- Respondió el pelirrojo en tono sarcástico y algo enojado al mismo tiempo.

-Ronald Billius Weasley, ¿podrías de una vez por todas dejar de llamarme de esa manera, además si TÚ no fueras tan cabezota no tendría que explicarte todo cien veces. A ver, ¿qué es lo que quieres, ¿que ya a la primera clase con Snape nos quiten más puntos de los ganados y sólo por tu ignorancia?- Replicó Hermione notablemente molesta.

-Con que ahora ¿también soy un ignorante, y yo que de buena gana te hago caso y sacrifico más de tres horas de sueño que TÚ me quitaste para estudiar, ¿para que luego salgas diciendo que soy un ignorante?.- Respondió Ron, mientras sus mejillas se iban tornando del color de su cabello por la furia.

-Bueno, está bien, quizás me pase un poco llamándote así.- dijo la castaña dejando de lado su orgullo por unos momentos, y luego continuó: -Pero ese no es el punto, yo no te "obligo" a nada Ronald, si quiero que estudies es por tú bien, porque me preocupo por ti, y porque me gustaría que por una vez en la vida aprobaras un bendito examen!-. Concluyó sonrojándose levemente al darse cuenta de lo que había dicho, ¿es por tú bien, ¿porque me preocupo por ti, y bueno, claro que me preocupo por él, después de todo es uno de mis mejores amigos, ¿sólo un amigo, ¿estás segura de eso Hermione? ¡Por Merlín, ¿en qué estoy pensando, por supuesto que Ron es mi amigo y por eso lo quiero, ¡se acabó, ¡punto final!

Hermione había empezado una lucha interna con la voz de su conciencia, pero sabiendo que ésta tenía toda la razón, lo que ella sentía por Ron no era tan sólo un simple sentimiento de amistad, era algo más, algo más fuerte, pero ella se negaba a reconocerlo.

-Hey, bueno, por un segundo ¿podrían dejar pelear, por sino se dieron cuenta yo sigo aquí sentado frente a ustedes, buenos días Hermione, porque me pareció que no me escuchaste antes.-Añadió el ojiverde volviendo a sumarse a la conversación algo enfadado.

-Lo siento Harry, tienes razón. Buenos días, es que Ronald a veces me saca de quicio.- dijo ella, algo avergonzada.

-Está bien, no te preocupes, no hay problema. Es que me parece que es muy temprano para que empiecen con sus discusiones. Ahora que les parece si olvidamos lo que acaba de pasar y bajamos a las cocinas, estoy muy hambriento, y debe ser porque anoche no cenamos.-

Ron, que luego del último grito de su ¿amiga, se había quedado callado, pareció recuperar el habla de repente para decir: -Una vez más coincido contigo Harry, creo que sino como algo ahora mismo, mi estómago va a explotar.-

-Siempre tan exagerado.- Dijo Hermione casi en un susurro, para no provocar otra pelea.

Atravesaron el retrato de la Señora Gorda y emprendieron su rumbo.

Durante el camino a las cocinas de la Escuela, ninguno de los tres amigos pronunció palabra alguna. Harry seguía pensando en su Diosa de la Belleza, que no era precisamente Afrodita.

Ron, sólo tenía cabeza para pensar en comida para alimentar sus hambrientas tripas y Hermione volaba por su mundo, pensando en cierto pelirrojo que caminaba a su lado.

Hasta que finalmente llegaron al cuadro que tenía pintado un tazón de frutas, Harry estiró un poco su brazo para hacerle cosquillas a la pera que se podía observar en él, ésta se retorció un poco hasta que les dejó el paso libre.

Inmediatamente luego de que atravesaron la puerta un Dobby muy alegre se acercó a ellos ofreciéndoles sus servicios.

-Buenos días Harry Potter, Señor. Dobby está a sus servicios Señor, ¿qué se le ofrece?-

-Buenos días Dobby- Respondieron los tres al unísono. Harry fue el que continuó: -Verás Dobby, nos preguntábamos si nos podrías preparar algo para desayunar, es que los tres estamos muy hambrientos porque anoche con el cansancio del viaje no cenamos.-

-Claro que sí, Harry Potter Señor. El elfo doméstico Dobby está a su servicio y al de sus amigos, Señor. Pasen por aquí, señores y señorita por favor.- Dijo el elfo muy amablemente llevándolos hacia una pequeña mesita en un rincón de la cocina.

-Muchas gracias Dobby- Respondieron nuevamente los tres al unísono.

Hasta ese momento ninguno de los tres lo había notado, pero al parecer en Hogwarts alguien más, además de ellos decidió bajar a desayunar.

El primero en notarlo fue (obviamente) Harry. La figura estaba de espalda. Pero él la reconoció rápidamente, ¿quién otra podría ser que Lucy Wellington? Hacía menos de un día que se conocían, y el ya percibía su aroma de rosas y distinguía perfectamente ese hermoso y lacio cabello negro que caía por su espalda, ella era prácticamente inconfundible.

Casi sin dudarlo el moreno se acercó y le tocó el hombro para que se diera vuelta. Cuando por fin lo hizo, sus ojos volvieron a encontrarse nuevamente, y ella mirándolo con una amplia sonrisa de oreja a oreja se puso de pie para saludarlo una vez más, tal como la noche anterior con un beso en la mejilla, pero esta vez acompañado por un:-Buenos días Harry, que gusto volver a verte tan pronto.-

El chico sintió que se derretía ante estas simples palabras pronunciadas por la joven, y ni hablar de la sensación que le produjo el contacto entre los labios de la chica y su rostro, hasta que volvió en sí y respondió:-Buenos días para ti también Lucy, lo mismo digo. ¿Cómo pasaste tu primera noche en Hogwarts?- Se los veía muy entretenidos entablando una nueva conversación.

Pero a todo esto, dos sorprendidos Ron y Hermione intercambiaban miradas de desentendimiento entre sí a unos metros de ese par que conversaba tan animadamente.

Hasta que la castaña decidió abrir la boca dirigiéndose al "niño que vivió":-Hey! Harry, nosotros seguimos aquí, ¿nos recuerdas? Somos Ron y Hermione, tus amigos, y vinimos a desayunar contigo, ¿por qué mejor no nos presentas, asi podríamos sumarnos a su conversación sino te molesta, claro.-

El chico parecía haberse olvidado por completo de sus dos amigos, hasta que escuchó la voz de Hermione, y se dió vuelta para verlos a los dos mirándolos sorprendidos y expectantes a la vez, y cayó en la cuenta de qué había ido a hacer a las cocinas.

-Ay, sí claro Herms, lo siento mucho, no los presenté.- Luego se dio media vuelta para dirigirse a Lucy, que también parecía no entender mucho. –Lucy, ven con nosotros, así te los presento.- Ella simplemente asintió encantada. Se acercaron.

-Buenos días chicos. Lamento no haberme presentado antes, mi nombre es Lucy, Lucy Wellington, la verdad es que soy nueva en Hogwarts, llegué ayer por la tarde.-

-Hola Lucy, encantada de conocerte, yo soy Hermione Granger. Y no te preocupes, creo que Harry es el que tendría que haberte presentado.- Dijo la castaña mirando de reojo al ojiverde y con una sonrisa. Harry no hizo más que sonrojarse por la situación.

-Hola, y yo soy Ronald Weasley, pero puedes llamarme Ron si así lo prefieres, es como me llaman mis amigos.- Añadió el pelirrojo sonriendo, mientras que cierta joven de cabellos enmarañados lo miraba con aire de celosía.

-Es un placer conocerlos a ambos, de verdad.- Dijo Lucy.

Mientras que un desaparecido Harry volvía al mundo real.

-Lucy, ellos dos son mis mejores amigos. Ven, siéntate a desayunar con nosotros.-

-Si, claro, sería un placer que nos acompañaras.- Agregó Hermione. –Y Harry, cuéntanos, de ¿dónde se conocen?-

Lucy se había acomodado en una silla junto al moreno enfrentados a Ron y Hermione.

Harry se dispuso a responder la pregunta de su amiga.

-A decir verdad, nos conocimos ayer, en el Hall de Entrada por accidente.-

-¿Por accidente?- Preguntó Ron algo extrañado.

-Sí, aunque parezca algo extraño así fue.- Dijo la bella joven. –Creo que Harry estaba a punto de subir las escaleras, cuando yo me aparecí de repente en su camino, con una enorme pila de libros en mis manos, razón por la cual no lo vi y nos chocamos, luego él me ayudó a recoger mis libros.- Concluyó.

-Así fue, conversamos por unos pocos minutos y luego yo subí a la Sala Común y Lucy…Lucy… ¿hacia dónde te dirigías, porque sino te habían seleccionado ¿dónde se supone que pasarías la noche?- Preguntó el chico confundido.

-La Profesora Mc Gonagall ordenó me prepararan una cama en una habitación, que ahora sinceramente no recuerdo donde queda.-

-La Sala Multipropósitos.- Exclamó Hermione muy segura de sí misma. – ¡Qué bien!...entonces… ¿qué edad tienes Lucy?-

-Tengo 17, así que quizá cuando me seleccionen, compartamos la Sala Común y el curso.

La verdad es que estoy bastante segura que me van a colocar en Gryffindor, ya toda mi familia pasó por ahí.-

-Sería genial.- Inquirió la castaña. Al parecer Harry y Ron habían dejado de existir, o estaban demasiado ocupados con su comida como para seguir con la conversación.

Las chicas habían empezado a tener una charla muy fluida, como si se conocieran de toda la vida. Hasta que Hermione preguntó:-Y dime Lucy, ¿cuál es tu asignatura favorita?-

-Sin duda alguna, Arithmancia, me fascina. Y en segundo lugar Transfiguración. Quizás creas que estoy loca, porque soy una de las pocas personas a las que les gusta la Arithmancia, pero no puedo evitarlo.-

Hermione se había quedado mirándola con la boca abierta, no podía creer que tuvieran tantas cosas en común, por fin estaba consiguiendo una amiga mujer y que encima tenía sus mismos gustos.

-No, la verdad es que te entiendo. Yo también amo la Arithmancia, me apasiona, pero es verdad que somos muy pocos los que compartimos ese amor por los números.- Dijo sonriendo ampliamente.

Por más que no emitieran palabra, un pelirrojo y un moreno habían presenciado aquella conversación completa, e intercambiaban miradas de sorpresa en las que se leía claramente: ¡Oh no, una más!

Ni bien terminaron sus desayunos, salieron de las cocinas. Las chicas iban por delante, y seguían inmersas en su charla, mientras que Harry y Ron iban detrás de ellas.

El pelirrojo de hermosos ojos azules ya había comenzado a bromear diciendo que habían encontrado a la gemela perdida de Hermione Granger. Mientras que el moreno no cabía en su asombro, ya que nunca se hubiese imaginado (aunque no sabía exactamente ¿Por qué?) que debajo de esa imagen perfecta que tenía Lucy, pudiese llegar a existir una perfecta come-libros. Aunque nunca es bueno prejuzgar a las personas…después de todo acababa de conocerla y podría estar equivocado. Entre tanto, se encontraban los cuatro parados frente al lago. Decidieron sentarse a la sombra que daba uno de los árboles cercanos.

El tiempo en el lago se había pasado muy rápido. Sin darse cuenta las 4:00 PM habían llegado. Ese rato lo habían aprovechado para conocerse más.

A Harry se le hacía inevitable mirar a Lucy, y cada vez que sus miradas se cruzaban el sólo atinaba a desviar la vista a cualquier otro punto completamente sonrojado, mientras que ella, le sonreía divertida y pícaramente, no era una lanzada, pero tampoco tímida, se comportaba como cualquier adolescente normal de su edad. A diferencia del moreno, ella no se molestaba en desviar su mirada cada vez que el la descubría mirándolo, todo lo contrario, seguía perdida en esos ojos verde esmeralda, que la traían loca desde el primer momento en el que los pudo apreciar por primera vez el día anterior. Podría decirse que lo de ese par había sido amor a primera vista, aunque todavía nada hubiese salido a la luz. A un lado de ellos, en el mismo árbol, estaban sentados un pelirrojo y una castaña que se encontraban en la misma situación. A pesar de que a la vez, todo entre ellos era muy diferente. Eran dos polos opuestos, pero dicen que éstos se atraen. Parece que nunca van a admitirlo, en sus ojos está reflejado lo que sienten el uno por el otro, pero es como si ellos no lo notaran, a diferencia de una joven de cabellos oscuros y lacios, y profundos ojos azules que se encontraba sentada a su lado, que llevaba un largo rato observando su comportamiento, como cada vez que sus manos se rozaban por accidente, por el simple hecho de coincidir en un punto de apoyo, inmediatamente se separaban y se alejaban unos cuantos centímetros el uno del otro, y trataban de evitar sus miradas.

De pronto, todos se pusieron de pie, ya que habían optado por orientar a su nueva amiga en una visita guiada por la Escuela.

La joven solo sonrió para sí misma como satisfecha, con sólo ver a ese par se había dado cuenta de lo que tenía que hacer.