Hola, gracias a todos los que se toman un tiempito para leer mi Fic, en serio, ¡muchas gracias!...y más aún para los que dejan reviews, ya que disfruto mucho leyéndolos y me dan ánimo para seguir, porque no tendría sentido seguir escribiendo si sé que nadie lo lee…asi que…nada más…los dejo con el siguiente capítulo, el 4º lo estoy escribiendo y no sé cuando lo voy a terminar…espero poder subirlo pronto, pero no aseguro nada!...
Capítulo 3: Confesiones y parentescos inesperados
Ni bien volvieron a entrar al Castillo, apareció el Profesor Dumbledore (N/A: ignorando lo que pasó en el 6º libro, en mí historia Albus sigue vivo).
-Señorita Wellington, veo que ya se hizo de nuevas amistades.- Dijo el Profesor sonriendo.
-Sí, Profesor Dumbledore, ellos fueron muy amables conmigo, justamente ahora me llevaban a conocer la Escuela.-
-Entonces disculpe la interrupción, pero va a tener que ser en otro momento, ya que ahora tiene que venir conmigo sólo por unos minutos, es para su Selección. Y no se preocupe que una vez que conozcamos el nombre de su Casa, yo mismo la acompañaré a su Sala Común.
Creímos conveniente, realizar hoy su Selección, para que mañana por la noche en el Banquete de Bienvenida ya esté sentada con sus compañeros de Casa y no tenga que enfrentarse a esta Ceremonia con los alumnos que ingresan en su 1º año, sólo para que usted esté más cómoda.-
-Bueno, muchas gracias Profesor, de veras se lo agradezco. Vamos. Chicos, nos vemos en la Sala Común.- Dicho esto se alejó con el Profesor Dumbledore guiñándoles un ojo a sus nuevos amigos.
Harry, Ron y Hermione, sin más que hacer, se dirigieron nuevamente a la Torre Gryffindor.
Unos 30 minutos más tarde, el retrato de La Señora Gorda se abrió dejándole el camino libre a una notablemente muy alegre Lucy que se dirigía a donde ellos estaban.
Tomó asiento en el mismo sillón que Harry a su lado, mientras que Ron y Hermione se encontraban en el de enfrente. Les contó que el Sombrero Seleccionador no había tardado mucho en tomar su decisión, y que luego Dumbledore le había explicado algunas de las reglas que tenían en Hogwarts, para acto seguido acompañarla a la Sala Común, no sin antes darle la contraseña (Ranas de Chocolate).
Nuevamente el tiempo volvió a pasarse volando, cuando quisieron acordarse ya estaban cenando en la misma Sala Común, ya que los elfos domésticos del Colegio habían hecho aparecer unos platos con comida para ellos.
Una vez que todos los temas de conversación se habían acabado y comenzaron a sentirse muy cansados, decidieron que era tiempo de ir a la cama, pues mañana ya llegarían el resto de los alumnos para el Banquete de Bienvenida, y finalmente el martes comenzarían las clases oficialmente. Hermione y Lucy fueron las primeras en levantarse, y Lucy la primera en hablar:-Creo que ya es muy tarde. Y yo personalmente estoy agotada. Herms, ¿qué dices, ¿nos vamos a dormir?- Dijo mientras bostezaba.
-Sí, creo que será lo mejor. Yo también estoy muy cansada.-
Lucy le dió primero a Harry y luego a Ron un beso de buenas noches en la mejilla, mientras ambos se sonrojaron al instante. A diferencia de Hermione que los saludó con un simple buenas noches. Lucy en lo poco que hacía que los conocía tenía más confianza con ellos que la castaña que los venía aguantando desde hace siete años.
Ante la actuación de Hermione, se pudo distinguir a un chico pelirrojo algo decepcionado por no haber recibido su beso de la persona que más le interesaba. Y susurrando por lo bajo se fue con Harry a su habitación, mientras que las chicas los imitaban.
Cuando entraron en el cuarto de las chicas de 7º, Lucy, observó que al lado de una cama que parecía ser la de Hermione, a juzgar por el baúl con sus iniciales que estaba sobre ella, había otra cama en la que descansaba un perfectamente doblado uniforme con el escudo de Gryffindor, sin duda alguna, esa era la suya.
Ambas chicas se vistieron con sus pijamas para luego meterse en sus respectivas camas, y antes de correr el dosel, las dos dijeron al unísono. -Buenas noches.
Para quedarse inmediatamente dormidas.
Lo mismo pasaba en la habitación de los varones de 7º, en la que Ronald Weasley luchaba consigo mismo por comprender, que le pasaba con su castaña amiga.
A la mañana siguiente… Habitación de las chicas
Dos ojos se abren. Pertenecientes a una Hermione algo sorprendida, asustada y agitada, una mezcla de las tres. Ni ella sabía que era lo que le pasaba. En realidad sí, había tenido un sueño. Pero no era cualquier sueño. Había soñado con su pelirrojo mejor amigo, quien no era precisamente un amigo en el sueño que acababa de tener. No podía creer como ese tipo de cosas se le cruzaban por la cabeza. En su sueño, estaba con Ron, en una noche estrellada a orillas del lago en Hogwarts, sentados sobre el pasto húmedo por el suave rocío que caía en ese momento, ambos mirando el horizonte. Ella tenía la cabeza apoyada en su hombro, mientras que él descansaba la suya sobre la cabeza de la castaña, absorbiendo el hermoso perfume de sus cabellos. Y extrañamente sus miradas se cruzaban, se miraron a los ojos y sin explicación alguna se fundían en un tierno y apasionado beso. /Al correr el dosel de su cama, agradeció que éste no estuviese abierto antes, ya que Lucy estaba despierta, se estaba cambiando y si así hubiese sido, hubiera tenido que explicarle el motivo por el cual se despertó tan exaltada, y no se sentía en condiciones de hacerlo, ya que ni ella entendía a qué se debía ese sueño, ¿qué significaba, aunque no podía negar que había sido el mejor sueño de toda su vida. Sin más ni más, se levantó de un salto de la cama y se vistió. Aún no con el uniforme, no hasta el momento del Banquete de Bienvenida que se realizaría esa noche.
Lucy la saludó alegremente. Aunque pareció notar que su amiga estaba algo extraña, porque le dijo:
-Buenos días Herms. ¿Cómo dormiste, porque a juzgar por tu cara tuviste algún tipo de pesadilla o algo así.- Dijo mientras le sonreía.
Hermione sólo dijo:
-Buenos días Lucy, y sí estoy bien, no te preocupes, mejor bajemos a desayunar, quizás los chicos ya estén en la Sala Común esperándonos.- Sabía que ni ella misma se creía lo que acababa de decir.
Al mismo tiempo… Habitación de los varones
Un pelirrojo de ojos azules se despertaba de su profundo sueño. Se lo notaba algo confundido, aunque feliz al mismo tiempo. Había tenido un sueño hermoso, pero que lamentablemente había sido eso, un sueño.
Era una noche estrellada, y él estaba sentado con Hermione a orillas del lago en Hogwarts, que reposaba su cabeza en su hombro, mientras que él apoyaba su cabeza sobre la de ella, finalmente terminaban besándose tierna y apasionadamente. Dándose por fin, su primer beso (juntos). Se levantó rápidamente de su cama, sin dejar de pensar como le gustaría poder trasladar ese simple sueño a la realidad, mientras se vestía.
Harry ya estaba levantado. Se dijeron buenos días el uno a el otro y Ron se metió en el baño, del que Salió unos 10 minutos después. Y juntos bajaron a la Sala Común.
Parecía que todo había estado perfectamente planeado, por que bajaron los cuatro al mismo tiempo. Y si lo hubieran sabido, Ron y Hermione hubiesen llegado a pensar que alguien se había metido en sus sueños y había logrado manipularlos de manera que los dos soñaran exactamente lo mismo y al mismo tiempo.
-Buenos días chicos.- Saludaron las chicas animadamente. Luego Lucy siguió por darle a cada uno de los chicos su ya tan típico beso en la mejilla a modo de saludo. Y para sorpresa de todos, Hermione la imitó dirigiéndole a Ron una tímida sonrisa que le fue devuelta por el chico. Sin más preámbulos bajaron a desayunar.
Durante la comida no hacían más que hablar de lo que les esperaba para ese año, de lo difícil que iba a ser. Estaban todos muy ansiosos por la llegada de sus compañeros, después de todo hacía mucho tiempo que no se veían y este sería su último año juntos.
Una vez que terminaron su desayuno, decidieron darle a Lucy la visita guiada por la Escuela que le debían. Recorrieron todos los pisos de Hogwarts, no les faltó mostrarle ni el más mínimo rincón, llegaron incluso a las mazmorras donde se dictaban las clases de Pociones.
Lucy había quedado fascinada con el lugar.
La noche se acercaba y antes de que se hiciera más tarde se dispusieron a subir a sus habitaciones a vestirse con sus respectivos uniformes y túnicas, ya que dentro de 2 horas llegaría el resto de los alumnos y debían estar listos para el Banquete.
Habitación de las chicas
Hermione y Lucy se metían en sus uniformes. Primero, la camisa, después la pollera (aclaración: la de Lucy era notablemente mucho más corta que la de Hermione), luego las medias y los zapatos seguidos por la corbata y el jérsey.
La morocha no pudo evitar fijar su vista en el uniforme de Hermione, más específicamente en su pollera, era demasiado larga para su gusto (le llegaba a las rodillas), fue entonces que se acercó a ella y le dijo, más bien se lo ordenó:
-Cambio de último momento Herms, no puedes llevar esa pollera así.- Dijo muy segura de sí misma y muy seria, mientras le doblaba la pollera, acomodándosela a poco menos de dos palmos sobre la rodilla.
A Hermione, pareció no gustarle la idea.
-No Lucy, disculpa que te lo diga pero… ¿ESTÁS LOCA O QUÉ?- Gritó la castaña completamente fuera de sí.
-¡Por dios Hermione, tienes 17 AÑOS y eres hermosa, ¿por qué esconder tu cuerpo, además si quieres que Ron te preste más atención tendrás que hacerme caso y dejar de actuar como si fueses una monja, porque no lo eres.- Agregó la chica, y parecía que hablaba muyen serio.
-¿Qué…qué dijiste…? la verdad…es…que…no entiendo… ¿que tiene que ver Ron en todo este…asunto?- Le dijo Hermione bastante confundida y sorprendida a la vez. Había comenzado a ruborizarse, ¿Lucy sabía todo, y si así fuera, ¿cómo se había enterado? Acaso ¿podía ser tan obvia?
-Sé lo que debes estar pensando en este momento, ¿cómo me di cuenta, ¿verdad?-
Hermione asintió con la cabeza. La morena le dedicó una sincera sonrisa y luego agregó:- A decir verdad, eres demasiado obvia Hermione, aunque tú no lo notes. Además he estado observando como se miran, su forma de actuar, porque también es obvio que él siente lo mismo por ti. Creo que les hace falta un pequeño empujoncito, alguien que les abra los ojos. Y para eso estoy yo.- Finalizó.
-¿Estás realmente segura de lo que dices Lucy, es decir, segura… ¿que Ron siente por mí, lo mismo que yo siento por él?- Preguntó la Gryffindor un poco avergonzada.
Lucy le sonrió de una manera maternal. En esa situación, parecían madre e hija. Lucy sería la madre, tratando de hablar con su hija adolescente sobre el amor.
-Herms, ahora somos amigas, y realmente me gustaría que confiaras en mí. Conmigo no tienes porque sentirte avergonzada de nada, tenemos la misma edad, y a las dos nos pasan las mismas cosas. Es más, ya que estamos en confianza, te confieso que desde que vi a Harry por primera vez, no puedo dejar de pensar en él, y no pienso dejarlo escapar-.
Ante este comentario las dos comenzaron a reír.
-¿Sabes Lucy, creo que tienes razón. Yo llevo mucho tiempo enamorada de Ron, digamos, amándolo en secreto.- Confesó la castaña, poniendo especial énfasis en la palabra "AMÁNDOLO".- Y no sé por que nunca me atreví a contárselo a nadie, eres la única que lo sabe. Siempre tuve miedo de admitir mis sentimientos, quizá, porque creí que era algo "prohibido", siendo el uno de mis mejores amigos. Gracias. Gracias por haber aparecido en mi vida Lucy, gracias porque seamos tan parecidas y a la vez tan distintas, gracias por hacerme abrir mi corazón y permitirme descargar todo ese amor que llevo guardado dentro mío por años, y finalmente, gracias por dejarme confiar en ti.- Cuando terminó de hablar Hermione no pudo evitar que unas solitarias lágrimas saladas comenzaran a rodar por sus mejillas. Por primera vez, le había contado a alguien todo lo que sentía por dentro, había podido desahogarse por completo, y realmente sentía que se había sacado un peso de encima.
Lucy, al verla en ese estado entre alegre y algo melancólico, no puedo evitar ponerse a llorar ella también. Se acercó a Hermione y la abrazó fuertemente, brindándole todo su apoyo, en ese día y medio, aunque parezca increíble ya eran como hermanas, y en tan poco tiempo había logrado lo que nadie pudo con aquella sensible castaña, hacerla confesar todos sus sentimientos hacia su mejor amigo. Hermione, respondió al abrazo.
Pero al mirar el reloj, se dieron cuenta que en tan sólo media hora, los pasillos de Hogwarts estarían nuevamente repletos de alumnos que esperan por comenzar un nuevo año.
Así que lentamente se separaron, para comenzar a reír, y muy apresuradamente se secaron las lágrimas. Lucy finalmente agregó:
-Gracias a ti también Hermione. De ahora en más, ya sabes que estoy aquí para lo que necesites. Nunca dudes en contarme todos tus problemas, que yo siempre voy a hacer todo lo posible por ayudarte, no olvides que un consejo de amiga como el que te voy a dar ahora, nunca viene mal.- Dijo la morena. –Y finalmente mi consejo es: primero, te dejas esa pollera tal como yo te la acomodé, segundo, ve a lavarte la cara, pues no querrás que tu Romeo te vea en ese estado, ¿verdad, jaja, y tercero, ¡apúrate que todavía falta la fase del maquillaje y sólo tenemos 15 minutos!- Dijo finalmente, mientras Hermione salía disparada hacia el baño, y ella terminaba de arreglarse.
Cuando la castaña regresó, Lucy se abalanzó sobre ella, y comenzó a aplicarle una rápida capa de maquillaje. Nada muy llamativo, sólo un poco de rubor en sus mejillas para darles algo de color, y un toque de rosado en sus labios, un maquillaje natural, pero que a la vez la hacía lucir muy diferente.
-Espera, falta el toque final.- Dijo Lucy, aplicándole un poco de perfume. –Ahora sí, lista, luces preciosa, no te preocupes que ese pelirrojo va a caer rendido a tus pies muy pronto querida, quizás antes de lo que esperas.- Finalizó con un tono pícaro en su voz, y juntas bajaron a la Sala Común en donde hacia un largo rato las esperaban sus dos amigos.
Al llegar al final de la escalera, ambas se miraron y se sonrieron mutuamente.
Harry y Ron las miraban idiotizados. Hermione lucía tan diferente con tan sólo un poco de maquillaje, Ron pensó que se veía muy hermosa y no dudó en decírselo:
-Hermione…luces…diferente…es-estás mu-muy bo…nita- Finalizó con algo de dificultad y un notable tartamudeo.
Ella sólo sonrió, y le dijo: -Gracias.-
-Bueno, ¿vamos llendo, es que sino vamos a llegar tarde a la Cena.- Añadió Harry con toda la razón.
-Sí chicos, mejor vámonos, Harry está en lo cierto, ya deben de haber llegado todos los demás.- Esta vez quién habló fue Lucy.
Los cuatro chicos salieron por el retrato de la Señora Gorda, y comenzaron a bajar las escaleras de mármol que daban al Hall de Entrada. Al llegar, tal como lo habían previsto todos los alumnos de Hogwarts estaban reunidos en el lugar, esperando que los hicieran pasar al Gran Salón.
Entre tanta gente, los chicos pudieron divisar a un grupo de Gryffindors de su curso, entre ellos estaban: Neville, Dean, Parvati, Lavender y Seamus.
Harry, Ron y Hermione se pusieron muy contentos al verlos, claro que ese no fue el caso de Lucy, ya que no conocía a ninguno de ellos. Aunque inesperadamente, el trío observó como su nueva amiga salía disparada por las escaleras abriéndose camino entre todos los estudiantes y finalmente paró enfrente de este grupito nombrado anteriormente para abrazarse eufóricamente con unos de ellos. Seamus Finnigan. Ambos se miraban asombrados y no dejaban de abrazarse, parecían muy contentos de verse. Mientras que el resto, los miraba extrañados, en especial Harry que parecía algo celoso y hasta enojado en ese momento y se acercaba a ellos junto con Ron y Hermione a paso decidido. Luego de saludarse y una vez que pasara la emoción del momento, el ojiverde se atrevió a preguntar:
-Lucy, ¿tú conoces a Seamus?-
-Claro que lo conozco Harry, Seamus es mi primo.-
Fin del 3º capítulo
Especiales agradecimientos a: dany pruzzo, natty, maria y delia por sus reviews…espero volver a leerlas pronto!...
