Capítulo 5: Aclarando Sentimientos

Los dos se pusieron de pie y se dirigieron rumbo a las mazmorras a tomar las clases de Pociones, con su queridísimo Profesor Snape.

Como era de esperarse, el oscuro Profesor no había desperdiciado oportunidad alguna para quitarle puntos a Gryffindor. Y encontró el momento justo cuando Neville accidentalmente hizo estallar su poción: acto seguido, Snape cubierto de pies a cabeza con una especie de masa verde y viscosa de olor pestilente.

Aunque esos puntos habían sido recuperados rápidamente por Hermione y Lucy. La nueva segunda mejor alumna de todo Hogwarts. Quien increíblemente había logrado AGRADARLE al DESAGRADABLE Severus Snape, a pesar de formar parte de Gryffindor.

Al salir de las mazmorras, una vez finalizada la clase tenían un rato libre para luego continuar con las clases. En el caso de Harry y Ron, Adivinación. Mientras que Hermione y Lucy, habían decidido tomar Arithmancia juntas.


Los cuatro se dirigían hacia el lago. Harry y Lucy conversaban animadamente, mientras que Ron y Hermione ni se miraban. La castaña caminaba a un lado de su amiga, y el pelirrojo lo mismo, pero del lado del ojiverde. De pronto fueron interrumpidos por la llegada de la Profesora Mc Gonagall, que se paró enfrente de ellos.

-Disculpen. Señor Potter, necesito hablar con usted¿sería tan amable de seguirme a mi despacho, por favor? Serán sólo unos minutos.-

-Sí claro Profesora Mc Gonagall. Disculpa Lucy, te veo más tarde.- Dijo él mientras se sonrojaba la vez que le sonreía a la bella joven.

-Claro Harry, no hay problema. Nos vemos más tarde. Adiós.- Le devolvió la sonrisa a la vez que le guiñaba un ojo pícaramente.

El moreno se despidió de sus amigos y se dispuso a seguir a la Profesora.

Se hizo un silencio fúnebre (N/A: que exagerada! xD) entre los tres chicos que quedaban. Puesto que Lucy también estaba disgustada con Ron por su comportamiento para con Hermione, hasta que ésta agregó:

-Lo…siento…pero tengo…que… ¡ir al baño¿me disculpas Lucy?- Se sentía bastante incómoda en aquella situación. El pelirrojo parecía encontrar muy interesantes los cordones de sus zapatos, ya que no despegaba la vista de ellos.

-Está bien, no hay problema. ¿Te sientes bien Herms¿no quieres que te acompañe?- Respondió ella algo preocupada.

-¡No, de veras, no te preocupes, yo estaré bien. Tampoco me esperes, cuando llegue el momento ve tú sola a clases, no querrás que nos quiten puntos.- Su vos se sentía triste y distante. Después de todo¿a quién quería engañar? Lo estaba. No soportaba que Ron no le dirigiera la palabra, que ni siquiera la mirara, como si ella no existiera. Y antes de que Lucy pudiera decir algo ella ya había desaparecido. La morena alcanzó a divisar una castaña cabellera adentrarse nuevamente en el castillo.

-Yo…creo que mejor…voy subiendo a la Torre de Adivinación.- dijo el pelirrojo, aún sin despegar la mirada de piso. Ya había empezado a caminar, cuando…

- ¡Ronald Weasley¿a dónde te crees que vas?- exclamó la chica mientras lo sostenía por un brazo, para luego agarrarlo por los hombros y obligarlo a sentarse sobre un banco cercano a donde ellos estaban. Su cara estaba muy tensa, lucía bastante enojada. Ron estaba claramente asustado y sorprendido a la vez por la actitud de Lucy. Nunca se imaginó que pareciendo tan angelical físicamente pudiese llegar a ser un completo demonio cuando se enojaba.

-Ya t-te d-dije a-a don-donde….- dijo tartamudeando.

- Sí, y yo ya te escuché. Pero ahora te toca a ti. Es tu turno de que me escuches a mí.- agregó ella firmemente. – Ron- su voz pareció dulcificarse de repente. A todo esto ella ya estaba sentada a su lado mirándolo fijamente a los ojos. – ¿No crees que le debes una disculpa a Hermione?-

-¿Por qué tendría que disculparme con ella?-

-Por favor Ron, tú sabes perfectamente por qué. La otra noche la atacaste sin sentido. Creo que ya es hora de que empieces a dejar de lado tu orgullo para dar paso a tus sentimientos.-

-¿A qué…te refieres…con eso de…mis sentimientos?- comenzaba a sentirse muy avergonzado, y un rubor apareció en sus mejillas.

-¿Te das cuenta, sabes a lo que me refiero. Deberías dejar de mentirte a ti mismo, y te aseguro que comenzarías a sentirte mucho mejor. Aceptar lo que sientes por Hermione sería un buen comienzo¿no crees?- En ese momento sonó la campana. Lucy se puso de pie para dirigirse al salón de Arithmancia. Ron se había quedado mirándola con los ojos muy abiertos sin entender nada, entonces ella optó por agregar:

- Ahora me tengo que ir a clase, la verdad no quiero llegar tarde. Pero, si por casualidad tienes ganas de hablar, búscame al finalizar el día, adiós.- Y sin decir más nada se alejó de él, dejándolo muy pensativo.

Sabía que su amiga tenía razón. Tenía que dejar de ser tan orgulloso, y también tendría que disculparse con Hermione, pero ese no era el momento adecuado. Además todavía no se sentía capaz, de seguro si se acercaba a ella ahora, por como estaban las cosas, lo único que lograría sería arruinarlo más. Esa misma noche hablaría con Lucy para que lo aconsejara. La Lucy que con unas simples palabras había logrado abrirle los ojos. La misma Lucy que había conocido hacía tan sólo tres días.

Estaba sumido en sus pensamientos, hasta que se dió cuenta que sino se apuraba llegaría tarde a clase de Adivinación. Entonces salió corriendo muy apresuradamente hasta adentrarse en el Castillo.


A pesar de que Lucy hubiera pensado lo contrario, Hermione sí había asistido a su clase de Arithmancia. A pesar de que no haya dado señales de estar en el salón. No se la notaba activa como siempre. No participaba en clases, no tomaba apuntes, estaba demasiado deprimida. No era la misma, parecía que la última pelea con Ron la había dejado destrozada, y eso que tuvieron peores.
El resto del día transcurrió normalmente. Todos los alumnos ganaban y perdían puntos para sus respectivas Casas, etc., etc., etc.

Lucy no había podido volver a hablar con Harry desde que éste había vuelto de hablar con Mc Gonagall, obviamente sobre el equipo de Quidditch de ese año. Se acercaba el partido inaugural de la Copa: Gryffindor-Hufflepuff.

Finalmente ahora, los cuatro se encontraban sentados nuevamente en el Gran Comedor, a diferencia de que esta vez estaban cenando. Hermione y Lucy estaban de manera que quedaban enfrentadas con Harry y Ron respectivamente.

El pelirrojo intercalaba su mirada entre las dos chicas. Y el ojiverde, entre Ron y Lucy, a la vez que se preguntaba por que su amigo la estaba mirando de esa manera. Ella, repartía su mirada entre los tres (Harry, Ron y Hermione). Mientras que la castaña estaba muy concentrada en la ensalada que tenía sobre su plato.

Un nuevo Gryffindor se suma al grupo. Seamus Finnigan, quien se acerca a su prima por detrás, le da un beso en la mejilla mientras ella le sonríe, y se sienta a su lado.

- ¡Hey¿qué pasa¿por qué andan con esas caras?- Dijo el chico, mientras empezaba a devorar su cena.

-Nada Seamus, es que todos estamos muy cansados después del primer día de clases, sólo eso.- Respondió Lucy sonriente. Al finalizar la frase, se volvió hacia Hermione. Era deprimente verla en ese estado. Con sólo mirarla entristecía ella también. Se acercó un poco a su amiga y le susurró:- Herms, deberías comer algo y de una vez por todas sonríe, ya te dije que no puedo verte así.-

- Esta bien Lucy, no es nada, en serio, no te preocupes por mí. Estoy perfectamente.- Y le dedicó una sonrisa forzada, pero a pesar de todo, sincera.

- Lo que tú digas.-

En cuanto terminaron de cenar, sin nada más que hacer, se pusieron de pie dispuestos a subir a la Sala Común. Habían varios pergaminos por escribir, y no podían perder más el tiempo.


Cuando estaban frente al retrato de la Dama Gorda y a punto de entrar, Ron se decidió y tomó a Lucy por la muñeca:

-Lucy, espera. Creo que tenemos que hablar.- Dijo el pelirrojo algo tímido.

Hermione los miraba confundida. Lucy se dió cuenta, y le guiñó un ojo mientras le dedicaba una cómplice media sonrisa. Y al ver que la castaña no era la única que los miraba de forma extraña, se acercó a Harry y le susurró al oído:

-No hay de qué preocuparse Potter, tú sabes que Ron sólo es mi amigo.- Y al alejarse de él, le plantó un beso en la mejilla, rozando la comisura de sus labios, lo que hizo al chico estremecerse. Finalmente sin más rodeos volvió a alejarse con el pelirrojo.


Él chico sabía perfectamente que en el único lugar en el que podrían estar tranquilos sin correr el riesgo de que los encontrasen era la Sala Multipropósitos. Por eso, guió a Lucy hacia aquel maravilloso lugar. Una vez que hubieron entrado, sólo se encontraron con unos mullidos y cómodos sillones y una pequeña mesa ratona en el centro. Algo sencillo. Después de todo sólo iban a conversar. Después de todo estaban ahí para hablar de Ron y Hermione.

Después de todo, ellos sólo eran amigos. (N/A: obviamente, no hay que ser mal pensados. Ron y Lucy jamás engañarían a sus amigos).

La chica, decidió apurar las cosas y fue directamente a sentarse en uno de los sillones. Mientras le hacía un gesto con las manos a Ron indicándole que se sentara a su lado. Para luego por fin romper el silencio:

- ¿Y bien¿Para qué me trajiste aquí?-

Mientras se sentaba tímidamente, intentaba encontrar las palabras para hablar con Lucy.

- Verás…yo creí que…bueno…hoy tú me dijiste…- No sabía como terminar. Entonces la joven lo hizo por él.

-Que si necesitabas hablar, que me buscaras. Eso fue lo que te dije. Vamos Ron, no seas tan tímido, soy tu amiga y puedes confiar en mí.-

-Lo sé…po-por eso…te…traje aquí.-

- Ron, relájate que no muerdo, por favor.-

Él sonrió al darse cuenta del ridículo que estaba pasando en ese momento. Y continuó. Al fin más seguro de sí mismo.

- Discúlpame Lucy, tienes razón. Es que nunca antes había hablado con alguien de mi vida privada y de mis sentimientos.-

- Creéme que me lo imagino.- Y ambos rieron. Ella era experta para romper el hielo en situaciones tan incómodas como aquella. Pero a la vez se tomaba todo con mucha seriedad, era una persona que inspiraba mucha confianza.- La verdad es que todos los hombres son iguales, a todos les cuesta admitir sus sentimientos. Se les hace bastante difícil hablar del amor, y más con una chica. Pero quiero que sepas que en mí siempre puedes confiar, nunca me reiría de tus problemas y mucho menos de lo que sientes, porque realmente no me gustaría que me hicieran lo mismo.- Sonrió tiernamente.

- Bueno, ya basta de dar vueltas, y vayamos al grano con esto Ron, porque ya es muy tarde.-

-Tienes razón. Si te traje aquí, es porque creo que nuevamente tenías razón con lo que me dijiste hoy en la mañana. Yo debería dejar de ser tan orgulloso. Porque por culpa de mi orgullo no sólo hago sufrir a todos los que quiero, sino que también a mí mismo. Ciertamente me duele mucho estar peleado con Hermione, pero siento que no puedo entablar con ella una conversación decente sin empezar a discutir. La verdad es que discutiendo es de la única forma que puedo acercarme a ella sin que su sola presencia me intimide.-

Lucy no podía creer lo que estaba escuchando. Ron era muy diferente a lo que dejaba ver por fuera, era muy dulce y sensible. Y había logrado conmoverla.

En un acto reflejo tomó la mano de Ron entre las suyas y le dijo:

- No sabes lo contenta que me pone, que confíes en mí Ron. Verás, yo creo que todo lo que acabas de decirme a mi, deberías decírselo a Hermione. Estoy segura de que a ella le encantaría escucharlo. Ella te quiere, y más de lo que tú te imaginas, y sé que sientes lo mismo por ella, sino no estaríamos aquí en este momento.-

- ¿Estás segura? Creo que voy a hablarlo con ella. Para empezar tengo que pedirle disculpas. Y con respecto al amor que siento dentro, eso va a tener que esperar a que llegue el momento más apropiado para que pueda salir a la luz. Pero no te preocupes porque estoy decidido a declarárselo, y esta vez no me voy a echar par atrás. Hace muchos años que quiero hacerlo, y finalmente el momento llegó. Y todo gracias a ti, que me ayudaste a abrir los ojos.- Y dejando de lado toda su timidez, la abrazó en manera de agradecimiento.

- Bueno, misión cumplida.- Pensó la joven para sus adentros. Se sentía muy satisfecha por su "trabajo".

Ambos se sonrieron y se levantaron de los sillones, para volver a la Sala Común, antes de que se hiciera más tarde. Salieron de la Sala Multipropósitos cuidadosamente, tratando de no hacer ruido alguno. Y así siguieron hacia la Torre Gryffindor, para no ser descubiertos por Filch, o mucho peor por Snape.

Llegaron sin problemas y una vez adentro los dos dijeron al unísono:

-Buenas Noches.- Y Ron agregó también un: - Gracias.-

Y así, ambos se dirigieron a sus dormitorios, para quedarse inmediatamente dormidos apenas habiendo apoyado la cabeza en la almohada.