Hola!...bueno, aca les traigo el nuevo capitulo, espero que les guste. La verdad es que ya lo tenia listo desde ayer, pero Fan Fiction no me dejaba actualizar, pero aca esta!...finalmente queria agradecer a mis nuevos lectores: Vikita, seel, berna y Elias, espero que sigan dejandome reviews!...y por supuesto tmb agrdecerles a los que siguen mi fic desde el principio, especialmente a natty y dany pruzzo. No los aburro mas, dejenme muchos revies, please! sepan que para mi son MUY IMPORTANTES!...


Capítulo 6: Aprendiendo a pedir perdón

A la mañana siguiente…

Habitación de las chicas 6:00 AM

Una joven de cabellos negros y lacios, abre sus hermosos ojos azules. Apenas había amanecido, era muy temprano y ese día tenían dos horas libres antes de la Clase de Transformaciones con la Profesora Mc Gonagall. A pesar de la hora, sentía que ya había descansado lo suficiente y decidió levantarse, después de todo, no era de despertarse a altas horas en la mañana, ni siquiera los días sábado. Lucy Wellington sale cuidadosamente de su cama para no despertar al resto de sus compañeras, mientras se dirige a su clóset. Del que saca un conjunto de ropa interior, junto con unos jeans y una sencilla remera celeste con tirantes. Siempre había creído que la mejor forma de desperezarse era tomando un buen baño por la mañana, y ése día no iba a ser la excepción.

Estuvo bajo la ducha aproximadamente 15 minutos. Una vez que terminó de vestirse y arreglarse, salió del baño y recordó que tenía unos pergaminos de Historia de la Magia por hacer, así que decidió tomar su mochila para bajar a la Sala Común a terminarlos. Cautelosamente abrió la puerta de la habitación y salió. Mientras bajaba las escaleras, se dió cuenta que no era la única que había madrugado ese día.


Harry Potter estaba sentado en uno de los sillones "luchando" con su tarea de Pociones. Al verlo una sonrisa se dibujó en su rostro. Al parecer él todavía no había notado su presencia. Se acercó y le dijo:

-Buenos Días Potter, aquí tienes.- Mientras le ponía delante de los ojos su tarea de Pociones. Podría decirse, que Lucy era un poquito más flexible que Hermione. No le molestaba que copiaran sus tareas, siempre y cuando no se les hiciera costumbre. – Como que sigas así, no creo que logres mucho.-

- Oh, Buenos Días Srta. Wellington, muchas gracias.- Ambos rieron. Cuando estaban solos les gustaba jugar con las formalidades. Sólo ellos entendían el por qué.

- ¿Te caíste de la cama, digo¿qué haces tú levantado tan temprano, si se puede saber claro.-

-¿Acaso no es obvio, trato de terminar la tarea de Pociones, no quiero tener problemas con Snape una vez más.- Concluyó.

- Te estás volviendo muy responsable. Eso me gusta.- Dijo ella pícaramente mientras se mordía el labio inferior.

-Y usted Srta. ¿Qué se supone que vino a hacer a estas horas en la Sala Común?- Dijo él siguiéndole el juego.

- No lo sé, quizás sea que esperaba encontrarme con alguien en especial.- Respondió ella, intentando acercarse un poco más. Pero Harry pareció no darse cuenta de la insinuación.

- ¿Ah si, y ¿se puede saber con quién, porque si es así, no entiendo ¿qué haces aquí conmigo, lo mejor será que me valla.- Parecía que el mundo se le había venido abajo. Se había deprimido de golpe. La verdad, es que era bastante lento para captar indirectas.

Antes este comentario Lucy rodó los ojos y luego le dijo:

- Creo que yo me refería a usted Señor Potter.- Cada vez estaban más cerca, Lucy era la que había tomado la iniciativa notablemente. Estaban a unos escasos dos centímetros de distancia, ya hasta podían sentir el cálido aliento el uno del otro y sus respiraciones agitadas cuando…

- Cof, cof…- Un pelirrojo con el pelo bastante revuelto y aún medio dormido se aproximaba a ellos bajando por las escaleras. Ron. – Perdón, pero ¿interrumpo algo?- Carraspeó una vez que estaba parado enfrente de los aludidos.

- No, para nada Ron¿tú crees, sólo estaba a punto de besar a Harry cuando tú llegaste.- Dijo ella en tono sarcástico, mientras el ojiverde se ponía muy rojo. Pero ella continuó:

- Sólo eso. Una cosa más, creo que ya te lo dije la otra noche en este mismo lugar, tú siempre tan oportuno¿no?- Dijo mientras se alejaba un poco de ellos, para sentarse en un escritorio que había en la Sala Común, esta vez si iba a terminar sus deberes.

En lo único que pensaba Harry en ese momento, era en que se lo tragara la tierra. Había estado a punto de besar a Lucy cuando Ron llegó para interrumpirlos. Ella lo admitía como si nada y luego se alejaba. Pero ¿y él¿qué se supone que tendría que hacer? Lo primero que se le ocurrió, fue decir que aprovecharía la hora que les quedaba del rato libre para descansar un poco, y sin más, salió disparado hacia su cuarto.

Al irse Harry, el "oportuno" pelirrojo, que se sentía bastante incómodo por la situación, volvió a quedarse una vez más solo, con Lucy. Estaba muy agradecido con ella por lo de la noche anterior, pero a la vez estaba muy avergonzado, no sabía si ella le contaría todo a Hermione, después de todo, era su mejor amiga. Además, ahora ella conocía todos los sentimientos del chico. Se acercó a ella e intentó entablar conversación.

- Lucy, yo…de veras lo siento…no…era mi intención…interrumpirlos…-

- No te preocupes Ron, no hay problema, tú no tenías por qué saber. Perdóname tú a mí por haber reaccionado de esa manera contigo. Ven, siéntate.- Dijo ella, tratando de tranquilizarlo un poco, estaba bastante nervioso.

- No tienes por qué disculparte, creo que yo…hubiera reaccionado igual…si hubiese estado en tú lugar, pero ¡no con Harry eh!- Agregó.

- Me imagino que no. ¡Tú amigo me pertenece!- Ambos comenzaron a reír. Ron pensó que Lucy era demasiado directa, en realidad no que eso fuera malo. Por lo menos ella aceptaba sus sentimientos sin ninguna pena, en cambio él, ya quisiera parecerse aunque sea un poquito a ella en ese sentido.

- Te lo regalo con moñito y todo. Yo me refería a…tú sabes…a…-

Una vez más ella terminó la frase por él:

- Tú te referías a Hermione.- Le sonrió dulcemente. Y en ese momento…

- ¿Me llamaban?- Una castaña cabellera los miraba desde las escaleras.

Ron comenzaba a ponerse muy nervioso. ¿Y si Hermione escuchó lo que estaba hablando con Lucy¿qué hacer¿qué decir? Sin darse cuenta ya la tenía delante de sus ojos.

- Buenos Días Lucy…Ronald…- Lucía bastante contenta, hasta que recordó que las cosas con el pelirrojo no estaban del todo bien. - ¿Y bien?... ¿no piensan responder, estaban hablando de mí¿sí o no?...Lucy…-

La morena ya se había puesto de pie mientras juntaba sus cosas.

- Me parece que comienzo a sobrar.- Dijo en un susurro para que la "parejita" no pudiera escucharla.- Yo…ya terminé mi tarea, y el descanso está a punto de terminar…así que…mejor subo a la habitación por mi uniforme, ah, perdón…Buenos Días Herms, y Ron, tú bien sabes lo que tienes que hacer.- Y enseguida desapareció tras la puerta del cuarto de las de 7º Curso guiñándole un ojo al chico.


Él sabía a qué se refería su amiga. Era el momento de pedirle disculpas a Hermione de una buena vez. Pero ¿cómo hacerlo, era demasiado orgulloso.

- Bueno Ronald, sino tienes nada que decir…será mejor que baje a desayunar…- Inquirió la castaña seriamente. Se dió media vuelta y comenzó a caminar…

"Vamos Weasley, no seas idiota, es ahora o nunca, no la dejes ir"…sí, tienes razón, es ahora o nunca…

- Hermione, por favor espera, necesito hablar contigo.- Tomó coraje, y la sostuvo por la muñeca. Ella se dió media vuelta y por fin quedaron cara a cara. Se miraron a los ojos profundamente. Completo silencio. Hasta que ella no pudo más, si seguían así de cerca, se olvidaría de su enojo y se lanzaría a besarlo como una desesperada. Entonces dijo:

- Primero…suéltame Weasley, y segundo… ¿qué quieres?- Sonaba muy fría.

- Ya te lo dije, hablar contigo. Más bien, quería pedirte disculpas por lo que te dije la otra noche. Sé que no estuve bien, admito que me equivoqué, soy un completo idiota si eso es lo que quieres escuchar. Lo único que te pido es que me perdones Hermione, la verdad, es que no soporto que estemos peleados, me haces mucha falta. Eres mi mejor amiga y te necesito.- Terminó. Ni si quiera él mismo supo de dónde había sacado el valor para decir lo que dijo. La castaña lo miraba asombrada y con los ojos aguosos, estaba realmente conmovida, las palabras de Ron sonaban tan sinceras.

Finalmente le dedicó una hermosa sonrisa, para luego agregar:

- Como no te voy a perdonar si me lo pides de esa manera. A mí tampoco me gusta que estemos peleados, me hace sufrir. Por eso me dolió mucho lo que me dijiste aquella noche. Porque cada vez que estamos enojados el uno con el otro, yo te extraño Ron. Mucho. Tú también me haces falta, te necesito a mi lado, porque…porque eres mi mejor amigo.- Y no pudo evitar que una lágrima solitaria rodara por una de sus blancas mejillas.

El pelirrojo tomó una de sus pequeñas manos entre las suyas, la miró a los ojos y preguntó:

- ¿Entonces…amigos otra vez?-

Hermione ya no se contuvo. Y arrojó sus brazos alrededor del cuello de su "amigo" en un cálido abrazo, mientras le susurraba al oído:

- ¿Tú qué crees, nunca dejamos de serlo…- Se separaron lentamente, los dos levemente sonrojados. Ella se puso de puntillas y le dió un beso en la mejilla.

Los dos se miraban fijamente a los ojos. Y de repente Lucy salió de la habitación y prácticamente sin que se dieran cuenta ya estaba parada a su lado muy sonriente. Si no la conocieran hubiesen jurado que estuvo todo el tiempo pegada a la puerta escuchando su conversación, y esperando el momento adecuado para hacer su entrada. (N/A¿ustedes qué creen? xD).

- Bueno…asunto arreglado¿no¿qué les parece si mejor bajamos a desayunar? En sólo quince minutos entramos a la Clase de Transformaciones, que rápido pasa el tiempo¿no?- Diciendo este último en un tono bastante pícaro.

-Sí, eso será lo mejor.- Dijeron Ron y Hermione al unísono. – Pero… ¿y Harry?- Esta vez fue la castaña quién habló.

- Míralo tú misma…ahí viene.- Dijo Ron. El moreno salía de la habitación y se dirigía hacia ellos. Al ver a Lucy enfrente de él se sonrojó nuevamente. Y más cuando notó que se aproximaba a su oído y le susurraba:

- Recuerda Potter, tú y yo tenemos un asunto pendiente.-

Sin decir una sola palabra más, los cuatro bajaron a tomar el desayuno.


Todo había vuelto a la normalidad.

Hermione y Ron se habían reconciliado. Entre Harry y Lucy no volvió a pasar nada más. Ya que el ojiverde tenía pánico de quedarse solo con ella nuevamente. Le gustaba y lo tenía muy en claro, pero se sentía extraño. Tenía miedo de hacer el ridículo cuando la tuviera enfrente.


Entre tanto y tanto, había llegado el mes de Diciembre. Faltaba sólo una semana para la navidad. El ambiente en Hogwarts era muy alegre. Estaban a día jueves y ese mismo sábado tenían la acostumbrada visita a Hogsmeade para poder comprar los obsequios. La nevada ya había comenzado, y nuestro ahora cuarteto se encontraba en su Sala Común, disfrutando de la calidez del ambiente a un lado de la chimenea. Cabe recordar que estaban en medio de sus vacaciones navideñas.

Harry y Ron, jugaban una partida de ajedrez mágico. En la que obviamente quien sacaba ventaja, era el pelirrojo. Mientras que Hermione y Lucy conversaban muy animadamente, sentadas en los sillones más cercanos al fuego.

Ése año los cuatro pasarían la navidad en La Madriguera. Lucy, había sido invitada por Ron, y no pudo negarse ante la idea de pasar las fiestas en aquél lugar, del que Hermione tan bien le había hablado.

- ¡Jaque mate, te gané otra vez Potter. Admítelo, nunca vas a poder superarme.- Se le escuchó decir al pelirrojo en tono triunfante.

- Puede que tengas razón. Definitivamente el ajedrez mágico no es lo mío.- Concluyó Harry, mientras se ponía de pie y se sentaba a un lado de Lucy, quien tenía a Hermione a su otro costado. El pelirrojo lo imitó, sentándose a un lado de la castaña y dijo:

- ¿Qué hacen?-

- Nosotras sólo conversábamos. ¿Y ustedes¿no se supone que jugaban ajedrez?- Hermione habló mirando hacia el que se había sentado a su lado.

- Sí, pero Harry viene muy flojo en ese tema, y la verdad no me costó demasiado ganarle la partida.- Parecía sentirse orgulloso de sí mismo mientras hablaba, superior. Ya que el ajedrez mágico era algo en lo que lograba superar al "niño que vivió". – Y se puede saber ¿de qué hablaban, digo, para ver si podemos sumarnos a su conversación.-

- No creo que les interese. Son sólo cosas de mujeres, entre amigas.- Respondió Lucy.

- ¿Entre amigas¿por qué no podemos saber¿estaban hablando de nosotros?- Harry volvió a sumarse a la charla.

-Mmm…podría decirse que sí, eso siempre Potter. Los hombres son uno de los temas más comunes en una conversación de mujeres. Y por si por casualidad te interesa saber, yo estaba hablando de ti.- El coqueteo comenzaba una vez más entre los dos morenos. Pero una vez más también por iniciativa de la chica.

Harry no sabía qué decir, por lo que prefirió quedarse callado.

- No te preocupes, no hace falta que digas nada.- Agregó ella rodando los ojos. Sabía que de alguna forma tendría que quitarle la timidez de una vez por todas.