Hola, bueno aca les traigo el 7º cap, espero que les guste, el número 8 todavia no lo empece a escribir, asi que no se cuando volvere a actulizar...quizas sea muy pronto...

Muchas gracias a todos por sus reviews y a mis nuevos "lectores" tmb, entre ellos beluu y deni...espero que sigan dejando muchos más!...parami son muy importantes...

bye! y gracias por todo...


Capítulo 7: Múltiples Emociones

Luego de ese día jueves, el viernes pasó como uno más. La "salud" de Hermione parecía haber mejorado notable y rápidamente, gracias a la charla que había tenido con Lucy, ni bien el pelirrojo salía de su habitación aquél día.

Y finalmente, el sábado había llegado, y junto con él, la visita a Hogsmeade dedicada a las compras navideñas.

Dos bellas jóvenes, una castaña y la otra morena, se encontraban en su cuarto arreglándose para la salida. El día estaba bastante frío. Estaba nevando y tendrían que abrigarse bien. Pero no por eso, dejarían de lado la coquetería. Ambas vestían unos jeans bastante ajustados, abrigadas poleras, que la vez se ceñían a su cuerpo dejando a relucir sus perfectas curvas y modernas camperas de abrigo, cortas hasta la cintura. Digamos que fue idea de Lucy. Además fue ella quien le prestó la ropa a Hermione, ya que la castaña no solía vestirse de esa manera.


Al bajar a la Sala Común, se encontraron con Harry y Ron. Quienes las estaban esperando desde hacía rato. Ellos, vestían normalmente, no eran tan detallistas, sólo unos jeans y gruesas camperas.

Una vez que estuvieron frente a frente, Lucy se pegó más a Harry, agarrándolo por el brazo, mientras que el pelirrojo y la castaña sólo se saludaron con un beso en la mejilla y se limitaron a caminar uno al lado del otro. Por fin, los cuatro partieron escaleras abajo, donde fuera del Castillo los esperaban los carruajes que los trasladarían a Hogsmeade.


Al llegar al pueblo, se separaron. Los chicos por un lado y las chicas por otro, ya que tenían que comprar sus regalos.

Hermione y Lucy recorrían vidrieras, mientras reían y conversaban. Hasta que a la castaña le pareció ver una familiar cabellera pelirroja cerca de donde ellas estaban, decidió hablarle:

- ¿Ginny¡hola¿Cómo estás, hacía mucho tiempo que no te veía.- Mientras la miraba algo sorprendida. La aludida se acercó a saludar y contestó:

- Hermione, hola. Es verdad, hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Yo estoy bien… ¿Y tú?

- Perfectamente. Me pareció algo extraño no haberte visto nunca en Hogwarts en lo que va del año. ¿Pasó algo?-

- No, nada en especial. Sólo que pasé mis vacaciones en casa de una tía lejana, hermana de mi papá, y me reintegré a Hogwarts hace poco. ¿Ron no les comentó nada?-

- No, no lo hizo. Pero bueno, me alegro de volver a verte. Ah, Ginny, ella es mi amiga Lucy, entró este año a Hogwarts, y está también en nuestro curso. Es la prima de Seamus.- Dijo Hermione sonriente.

- Hola, encantada de conocerte. Me llamo Lucy Wellington.- Agregó la morena.

- Ah, sí, hola…el placer es mío. Y creéme, que en la semana que llevo en la Escuela ya escuché hablar mucho de ti. Yo…soy Ginevra Weasley.- Sin motivo aparente, a la pelirroja, Lucy parecía no agradarle demasiado.

- Eres la hermana de Ron¿verdad?-

- Sí. Bueno…lo lamento mucho, pero tengo que irme, mis amigas me están esperando. Adiós.- Dijo Ginny algo cortante dirigiéndole a Lucy una fría mirada.

- Adiós.- Respondieron las otras dos chicas al unísono.

- Herms, creo que no le agrado, y sinceramente no sé ¿por qué?-

- No te preocupes Lucy, Ginny es así. A decir verdad, tampoco somos amigas, sólo tenemos buena relación y nos hablamos porque ella es la hermana de uno de mis mejores amigos.- Concluyó la castaña.

- ¿Sólo tu mejor amigo?- Agregó la morena, pícaramente guiñando un ojo.

- Por ahora, podría decirse que sí. Sólo es mi mejor amigo.- Dijo ella poniendo especial énfasis al decir "por ahora". Las dos comenzaron a reír.

- Y cambiando de tema. ¿Qué crees que puedo comprarle a Harry, no se me ocurren demasiadas cosas. Además tú lo conoces mejor que yo.- Lucy volvió a hablar, mientras dejaba de reír.

- Creo que cualquier cosa que esté relacionada con el Quidditch puede gustarle, es demasiado fanático, igual que…Ron.- Respondió la castaña.

- Claro…ya veo, bueno, ya se me ocurrirá, tiene que ser especial. ¿Y tú¿qué le vas a regalar a tu pelirrojo?-

- Estamos iguales…no sé qué comprarle. Mejor sigamos caminando, hace dos horas que estamos dando vueltas por todos los locales sin conseguir nada.-

- Tienes razón, deberíamos apurarnos.- Concluyó la morena, y siguieron caminando en busca del regalo perfecto, cada cual para su "enamorado".


Mientras tanto…Harry y Ron…

- Hey Ron¿ya decidiste qué le comprarás a Hermione?-

- Podría decirse que sí. Sólo espero que le guste. ¿Y tú con Lucy?-

- Perfecto. Bueno, si ya los dos compramos todo lo que necesitábamos¿qué te parece si vamos a Las Tres Escobas por una cerveza de mantequilla, quizás las chicas también estén allí.- Finalizó con una notable alegría en su rostro.

- Vamos, aprovechemos que nos queda poco tiempo.- Contestó el pelirrojo.


Al entrar en Las Tres Escobas, pudieron divisar a Hermione y a Lucy que se deshacían en risas sentadas en la barra del bar, mientras tomaban sus cervezas de mantequilla. Inmediatamente se dirigieron a donde ellas estaban y ocuparon los lugares a su lado.

Ya eran las 21:00 y ellos cuatro seguían en Hogsmeade, como la mayoría de los de 7º, ya que les habían permitido alargar la visita hasta no más de las 23:00. Por las noches, Las Tres Escobas, se transformaba en una especie de local bailable. Estuvieron conversando durante un largo rato. Harry y Ron les insistían a las dos chicas con que querían saber qué era lo que les habían comprado, mientras ellas se negaban rotundamente. Hasta que finalmente, se rindieron.

Los cuatro estaban riéndose a carcajadas por un chiste que había contado Ron, cuando de la nada, dos muchachos muy apuestos se acercaron a las chicas, sin prestarles la más mínima atención al moreno y al pelirrojo. Los ignoraron completamente. A la vez, parecía que esos dos jóvenes extraños estaban bastante tomados. Olían fuertemente a Whiskey de Fuego.

- Hola preciosa- Dijo uno de ellos, alto y rubio con ojos verdes, dirigiéndose a Hermione.

La castaña se había puesto muy nerviosa. Pues el chico, se acercaba cada vez más a ella intentando besarla, mientras ella sólo podía intentar esquivarlo.

Mientras que el amigo del rubio, un chico castaño de ojos celestes, intentaba directamente propasarse con Lucy. La agarraba por la cintura, con mucha fuerza. Ella no podía soltarse. Intentó empujarlo pero le fue imposible.

Harry y Ron, parecían no haber reaccionado todavía. Hasta que…

- ¡Suéltame idiota¡no me toques!- La morena había pegado un fuerte grito a la vez que sollozaba, por el nerviosismo, y le plantaba al chico una cachetada en el medio de la cara.

- ¡Ya basta,déjame de una vez!.- Esta vez la que gritó fue Hermione. Recién ahí Ron, pareció reaccionar y dijo:

- ¡Hey tú¿acaso no la escuchaste¡te dijo que la dejes!.- Completamente enfurecido, quitó al chico de encima de la castaña con un empujón. Éste cayó al piso. Y en cuanto pudo levantarse, cosa que le costó bastante debido a la borrachera, se acercó al pelirrojo

- ¿Y tú qué te metes imbécil, lárgate de aquí.- Dijo empujándolo por el pecho.

-¿Imbécil yo, deja a mi novia en paz¡mal nacido!- Dicho esto. Lo golpeó fuertemente en el rostro. La nariz del chico comenzó a sangrar.

Mientras tanto Harry, se encontraba en la misma situación con el castaño. Se había abalanzado sobre él, cuando vio que el chico intentaba pegarle a Lucy, a causa de la cachetada que ella le había dado.

- No te atrevas a ponerle un solo dedo encima¡porque te juro que te mato!- Gritó completamente fuera de sí.

Se había armado una gran pelea: los dos Gryffindor's contra los dos extraños.

La gente que se encontraba en el bar en ese momento, comenzaba a hacer un círculo alrededor de ellos. Hermione y Lucy no hacían otra cosa más que llorar. Temían por lo que pudiera pasarles a sus dos amigos, se sentían culpables.

Mientras Harry recibía un fuerte golpe en el estómago por parte del castaño, Madame Rosmerta, llegaba para intentar separarlo junto con uno de los guardias de seguridad que se encontraba en el lugar. Aunque podría haber parecido cualquier otra cosa menos un guardia de seguridad, era muy delgado y debilucho, y parecía entrado en años.

Cuando lograron distanciarlos, se pudo observar claramente que ninguno había salido "ileso". Todos habían recibido sus buenos golpes.

Harry, tenía un corte en la comisura de los labios que no paraba de sangrar, un ojo morado y un intenso dolor en el estómago, mientras que Ron por su parte, sólo tenía herida la nariz, que tampoco paraba de sangrarle y un leve dolor en el pómulo derecho. Cabe agregar, que los que peor terminaron fueron los acosadores, quienes aprovecharon la primera distracción de los presentes para salir corriendo despavoridos. El pelirrojo había descargado toda su furia contenida en aquél rubio, por haber tocado a su Hermione.

Las chicas en cuanto los vieron en ese estado, no hicieron más que correr hacia ellos y abrazarlos, preguntándoles desesperadamente cómo estaban.


Al llegar nuevamente a Hogwarts, intentaron llegar a la Sala Común haciendo el menor ruido posible, para no ser descubiertos y castigados.

Lucy prefirió dirigirse con Harry hacia la enfermería. Quería buscar lo que fuera necesario para curarle las heridas.


Ron y Hermione sí fueron a la Torre Gryffindor. En cuanto pasaron por el retrato de La Dama Gorda, la castaña se dispuso a acompañar al pelirrojo a su habitación para dejarlo descansar. Entraron al cuarto. Ron quedó semi recostado sobre su cama, mientras Hermione hacía aparecer un pequeño botiquín de primeros auxilios. Logró que la sangre en su nariz dejarade correr y luego la retuvo con un trozo de algodón.

Lo miró a los ojos.

- Gracias por haberme defendido Ron. Fue muy valiente de tu parte. Lo que hoy hiciste por mí es algo que no voy a olvidar nunca.-

- Y cómo no iba a defenderte. Mione, tú eres mi amiga, y te quiero muchísimo. No podía permitir que ese tipo te hiciera daño, eres alguien muy importante para mí. Jamás te dejaría sola.- Le sonrió sinceramente.

- Muchas gracias de verdad. Yo también te quiero muchísimo, más de lo que tú piensas…y también eres muy importante para mí.- Una cosa más… ¿Por qué le dijiste a ese chico que yo era tu novia?- Preguntó curiosa y algo sonrojada.

- Es que…de alguna manera tenía que lograr que te soltara. En ese momento sentí como si realmente lo fueras, me puse…celoso y además me dió mucha bronca que intentara propasarse contigo. Creo que fue por eso.- Respondió él tímidamente.

- Está bien, nuevamente, gracias mi héroe. Y ahora será mejor que descanses Ron. Nos vemos mañana. Adiós.- Pero antes de ponerse de pie (estaba sentada junto al pelirrojo en su cama) se acercó a él y lo sorprendió con un dulce y fugaz beso en los labios. Sintió por unos segundos un inmenso calor invadir todo su cuerpo y una enorme alegría también cuando al separarse notó que Ron le dedicaba una hermosa sonrisa. Completamente irresistible.

Y así sin más, atravesó la puerta de la habitación de los chicos de 7º curso para dirigirse a la suya.

El pelirrojo se sentía el hombre más feliz del mundo. Por fin había podido probar esos delicados y dulces labios que venía deseando desde hacía tiempo. Pero cayó en la cuenta, de que Hermione sólo lo besó en forma de agradecimiento. A su vez, una joven castaña, iba hacia su habitación dando saltitos de alegría.


En la Enfermería…

- Ay Harry¡Mirá como te dejaron, y todo por mi culpa.- Decía Lucy mientras limpiaba las heridas de Harry. Tampoco pudo retener una lágrima que ahora corría por su mejilla y culminaba en su delicada y fina nariz.

El moreno la miró con ternura, ella era tan frágil, daban ganas de protegerla siempre. Alzó su mano y con su dedo índice hizo desaparecer aquella lágrima, para luego seguir acariciando su mejilla muy dulcemente.

- No tienes que ponerte así Lucy, tú no tienes la culpa de nada. Era mí deber defenderte, porque soy tu amigo.-

- Gracias Harry. Siempre fuiste muy dulce y bueno conmigo desde que nos conocimos. Te voy a estar siempre agradecida por lo que hiciste hoy. ¿Puedo hacer algo para recompensarte?- Le dijo ella, aún algo emocionada.

- Con verte sonreír me basta y me sobra.- Ella le dedicó una tímida sonrisa al escuchar estas palabras.- Aunque…pensándolo bien, creo que hay algo más que podrías hacer…- Agregó él.

- Dime. Lo que tú quieras. Nada se compara con lo que tú hiciste por mí hoy.- Añadió ella mirándolo fijamente a los ojos.

- Algo tan simple como un beso. No te pido nada más, sólo eso…-

- Por supuesto. Te lo tienes bien merecido.- Sonrió, era algo muy simple, nada le costaba darle un beso, era su amigo. Se acercó y le dió un sonoro beso en la mejilla.

- No, no, no Srta. Wellington, creo que no me entendió, yo me refería a algo más, yo me refería a esto…- Y sin dejarla pronunciar una sola palabra más y armándose de valor, la acercó a él tomándola suavemente por la nuca, y la besó apasionadamente. Beso que le fue correspondido.- Mucho mejor- Agregó muy sonriente cuando por fin luego de varios minutos se separaron.

Ella seguía saboreando aquél beso que la había tomado por sorpresa y que a la vez la hizo estremecer. Hasta que dijo:

- ¿Y se puede saber a qué viene eso, Señor Potter?-

- Lo siento, Lucy. Perdona. Me deje llevar.- Respondió pareciendo algo arrepentido, aunque no podía negar que ése beso, le había gustado y no veía la hora de que volviera a repetirse.

- No tienes que pedirme perdón. Fue sólo un beso Harry. Además creo que lo merecías, por haberme defendido como lo hiciste.- Le sonrió divertida. Harry a veces era demasiado inocente, todo lo contrario al beso que acababan de darse.- Es más, creo que te voy a dar un bonus.- Para sorpresa del moreno, volvió a pegarse a él y unió sus labios con los suyos. No se lo esperaba, pero le correspondió. Fue un beso un poco más corto que el anterior, pero no menos apasionado. Se separaron porque ella así lo quiso, dejando obviamente a Harry con ganas de más. Mucho más.

- ¿Y eso?- Le preguntó mirándola fijamente a los ojos mientras le sonreía.

- Hago lo mismo que tú Potter, sólo me dejo llevar. Ya tuviste tu premio. Ahora volvemos a ser sólo amigos. Será mejor que regresemos a la Sala Común, ya es muy tarde.- Concluyó.

Harry asintió, parecía algo triste. ¿Después de la forma en que lo había besado pretendía que la considerara como una amiga, así nada más? Supo que definitivamente, nunca entendería a las mujeres.

Al llegar a la Torre Gryffindor, se separaron para dirigirse cada uno a su habitación. Ella lo miró a los ojos y le dijo:

- No quiero ser dura contigo Harry. Pero sólo somos amigos. Haz de cuenta que lo que acaba de pasar nunca pasó. Es lo que yo voy a hacer, sólo hasta que tú abras bien los ojos y veas la realidad. Admito que va a ser algo muy difícil de ignorar, hoy ha sido el día más feliz de mi vida. Piénsalo. Buenas noches, nos vemos mañana.- Y así, sólo con esas palabras se dispuso a atravesar lapuerta de su cuarto, dejando a Harry inmóvil en su lugar y muy pensativo.

- Buenas noches…- Murmuró, sabía que ella ya no lo escuchaba.- ¿Abrir lo ojos y ver la realidad¿el día más feliz de su vida¿algo difícil de ignorar¿a qué se refiere¿acaso trata de decirme que…me quiere?- Todas estas preguntas rondaban por la mente de Harry, mientras pensaba en voz alta y se dirigía a su habitación. También había sido el día más feliz de su vida, pero lo que hizo que así fuera, fue lo ocurrido algunos minutos atrás en la enfermería de la Escuela con aquella joven que le robaba el sueño.