Hola a todos...aca estoy actualizando nuevamente...espero que les guste el nuevo capitulo, el cualcontiene el/los momentos más esperados por todos ;) así que espero yo que lo disgruten y dejen muchos reviews!...recuerden que para mi son muy importantes, para saber si estoy haciendo bien mi "trabajo" por llamarlo de alguna manera xD y bueno muchas gracias a toda la gente que se toma un tiempito para leer mi Fic y para los que siempre dejan sus hermosos reviews:
pilipotter, beluu, berna, natty, --Andromeda--, ELIAS, dany pruzzo, VikiTaa, deni, seel, thestraightener, ale, antoo, lucia, delia, maria y karlabellablack
ESPERO QUE SIGAN SUMANDOSE MUCHOS MAS, YA QUE SON MUUUY NECESARIOS, les dejo el siguiente capitulo...
Capítulo 8: El Amor está en el Aire
Esa noche, nuestro cuarteto no logró conciliar el sueño. Puesto que lo que habían vivido unas horas antes, dejaba mucho que pensar. Gracias a Merlín, que estaban de vacaciones por las vísperas navideñas.
Día Domingo, 10:00 AM
Hermione y Lucy, llevaban una hora levantadas, y habían decidido ir a dar un paseo por el lago para poder conversar tranquilas. Hacía bastante que no tenían una de sus largas charlas, en las que hablaban de todo y hasta se desahogaban. Y realmente después de lo ocurrido el día anterior lo necesitaban.
Mientras caminaban por los alrededores del lago, al llegar a un determinado punto, ambas se sentaron sobre un tronco que se encontraba a orillas del mismo.
Estuvieron un buen rato en silencio, observando el paisaje, hasta que la castaña optó por iniciar la conversación:
- ¿Sabes Lucy, tengo algo que contarte. Algo que pasó ayer, mientras tú y Harry estaban en la enfermería.-
- ¿Sí, adelante, cuenta. Te escucho.- Agregó la morena, algo intrigada.
- Bueno. Verás…ayer cuando nos separamos, y yo me quedé con Ron, lo acompañé hasta su cuarto. Luego lo ayudé a recostarse y le agradecí repetitivas veces el haberme defendido. Entonces él, me dijo que cómo no iba a defenderme, que yo era alguien muy importante en su vida y que me quería muchísimo. Y me habló tan dulcemente, que…bueno…no pude resistirme y lo besé.- Concluyó algo sonrojada al terminar la frase.
- ¡Ay Herms¿en verdad lo besaste? Te felicito amiga.- Dijo Lucy notablemente feliz mientras la abrazaba por la emoción, ella creía que por fin se habían declarado todo lo que sentían.- ¿Y qué tal besa Ron eh?-
- Bueno…no sé…creo que bien, fue algo muy rápido. Fue sólo un impulso, después de eso el me sonrió y yo me fui a mi habitación. No pasó nada más. Pero realmente lo disfruté y me gustaría tanto que volviera a repetirse, Lucy.-
- Ah, qué pena. Yo creí que…bueno…creí que…déjalo ahí, ya no importa.- Lucía algo decepcionada, eso quería decir que Ron, no se había atrevido a confesarle nada a Hermione.
- Sí, una verdadera pena. Me hubiese gustado que pasara algo más. Pero bueno… ¿y tú con Harry qué tal?- Se atrevió a preguntar en tono pícaro.
Lucy suspiró al recordar la escena del día anterior con el moreno en la Enfermería de la Escuela y luego lo que ella le había dicho al regresar a la Sala Común.
- Creo que sin saberlo, anoche, los cuatro pasamos por la misma situación Herms. Harry me besó. Pero el nuestro no fue un beso rápido, todo lo contrario.- Agregó la morena con la cabeza gacha.
- ¡Wow, nunca me imaginé que Harry fuera capaz. ¿Y cómo fue?- Volvió a interrogar muy ansiosa la castaña.
- Sólo hablábamos. Y después a mí, se me ocurrió preguntarle si podía hacer algo para agradecerle el hecho de que me haya defendido, y él me dijo que con sólo verme sonreír le alcanzaba y le sobraba, pero después me dijo que había otra cosa que podía hacer…y me pidió un beso.-
- Harry es muy inocente, otro en su lugar te hubiera besado directamente. ¿Y tú que hiciste?-
- Eso es lo que yo creía, creí que era inocente. Entonces yo me acerqué y le di un beso en la mejilla. Y cuando me alejé me dijo, que él no se estaba refiriendo a eso, y así como si nada me agarró por la nuca y me besó. Yo obviamente le correspondí.-
- Sinceramente, no puedo creerlo.-
- Pero ahí no termina todo.-
- ¿Aún hay más?- Preguntó Hermione con los ojos abiertos como platos.
- Sí. Cuando nos separamos me pidió perdón, diciendo que sólo se había dejado llevar. Entonces lo miré a los ojos, y bueno…no me contuve…y lo volví a besar. Herms, ayer gracias a esos besos, fue el día más feliz de mi vida.-
- Ay Lucy, es tan dulce lo que me cuentas. Pero si ayer fue el día más feliz de tu vida¿por qué ahora tienes esa cara, no te veo bien.-
- Lo que pasa, es que cuando volvimos a la Sala Común yo le dije que lo olvidáramos todo, como si nunca hubiera pasado, y que sólo éramos amigos. O al menos hasta que él abra los ojos y se dé cuenta de lo que siento. No quiero que piense que soy una histérica caprichosa, pero puede que lo que pasó ayer, haya sido producto de las hormonas y nada más. Puede que no lo haya hecho porque así lo sintió o porque me quiere. ¿Entiendes?-
- Claro que te entiendo. Pero no quiero que estés triste por eso. Yo conozco a Harry, y créeme, nunca besaría a nadie porque sí, es demasiado tímido y le cuesta expresar sus sentimientos.- Dijo la castaña tratando de consolar a su amiga.
- Gracias Herms, puede que tengas razón. Pero necesito que sea él, el que me lo demuestre.- Agregó mientras le sonreía.- ¿Por qué mejor no entramos, estoy empezando a congelarme.-
- Sí, será lo mejor. Yo también tengo mucho frío.- Concluyó Hermione.
Y así las dos, se dirigieron rumbo hacia el Castillo. Optaron por quedarse abajo para ir al Gran Comedor a desayunar.
Cuando se acercaban a la Mesa de Gryffindor pudieron ver que Harry y Ron se les habían adelantado. Lucy se sentó a un lado del pelirrojo y Hermione, del moreno del otro lado de la mesa. Dijeron buenos días y se dispusieron a comer su desayuno.
Había un gran silencio entre los cuatro. Ninguno sabía qué decir. Esquivaban sus miradas. Se sentían muy incómodos. Harry, intentó romper el silencio:
- Ron¿qué día vamos para La Madriguera?-
- Ah, sí claro. Se me había olvidado comentarles. Este miércoles, ya que el viernes por la noche es Navidad.- Respondió el pelirrojo.
- La verdad estoy muy ansiosa por conocer a tu familia Ron. Herms me habló muy bien de ellos.- Lucy se unió a la charla.
Ante estas palabras la castaña se sonrojó y más aún al percibir que el pelirrojo la miraba.
- ¿Ah si, bueno ya los conocerás.- No pudo evitar sonreír al verla y recordar el beso que se habían dado.
Una vez que hubieron terminado, se pusieron de pie. Aunque la verdad, era que no sabían que hacer. En realidad, no había mucho por hacer. Muchos de los alumnos de Hogwarts ya habían partido a sus hogares y eran pocos los que permanecían en la Escuela.
Decidieron subir a la Sala Común, para pasar un buen rato junto a la chimenea.
Cuando estaban al pie de las escaleras, Harry se acercó a Lucy por detrás y la rodeó con sus brazos por la cintura. Ella dió un pequeño respingo por la sorpresa, y sintió como todo su cuerpo se estremecía ante este contacto. Ron y Hermione parecían no haber notado nada, puesto que ya les llevaban unos cuantos metros de ventaja y desaparecían escaleras arriba.
Aún en la misma posición, el moreno hundió su nariz en el cabello de la chica mientras aspiraba su dulce aroma.
- No Harry, por favor. ¿Qué haces?- Dijo Lucy, sin mover un solo pelo.- Recuerda lo que hablamos ayer por la noche. Sólo somos amigos.-
- Y tú Srta. Wellington recuerda lo que HICIMOS ayer por la noche.- Respondió él, con especial énfasis al decir la palabra "hicimos".
- Por favor, termina con este jueguito de una vez. No quiero sufrir.- Agregó mientras se deshacía de sus manos y finas lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas. Se dió media vuelta para enfrentarlo y mirarlo a los ojos.
- ¿Por qué lloras? Lucy, entiende, lo que yo menos quiero es hacerte sufrir.- Fue acercándose lentamente a ella, secó sus lágrimas, y la tomó nuevamente por la cintura con un solo brazo para acercarla a él. Luego besó delicadamente cada uno de sus ojos.
- ¿Y entonces¿por qué haces esto?-
- ¿Realmente hace falta que te lo aclare?- Interrogó el ojiverde mirándola con aire de ternura. No podría contener por mucho tiempo más las ganas que tenía en ese momento de besarla, tal como lo había hecho unas cuantas horas antes.
- Yo creo que sí. Al menos, me gustaría que lo dijeras.- Había comenzado a calmarse un poco, al notar las intenciones de Harry.
- Veamos¿por dónde empiezo?-
- ¿Qué te parece, por el principio?-
- Muy graciosa Srta. Wellington, veo que de a poco va recuperando su sentido del humor.- Exclamó el chico sonriendo seductoramente. Se deshizo de la posición en la que estaban y fue a directo a sentarse en el primero de la larga fila de escalones que conformaban la escalinata de mármol de la Escuela. Lucy se quedó mirándolo desde su lugar bastante sorprendida por su reacción. ¿Acaso se había arrepentido de decir lo que tenía que decirle?
Pero todas sus dudas desaparecieron cuando Harry le hacía un gesto con la mano indicándole que se sentara a su lado, pero cuando estaba por hacerlo…
Un pelirrojo y una castaña, caminaban ligeramente hacia la Torre Gryffindor sin pronunciar palabra alguna. Había mucho silencio entre ellos, demasiado. Fue entonces, que se dieron cuenta de que estaban solos. Al voltearse y mirar atrás, ni Harry, ni Lucy los seguían. Por primera vez, en lo que iba del trayecto se miraron a los ojos algo confundidos.
- ¿Dónde están?- Preguntó la castaña dirigiéndose al pelirrojo.
- No lo sé. No tengo la más mínima idea. ¿Crees que les pasó algo?- Tenía la mirada perdida, y a la vez se lo notaba algo preocupado.
- No, no lo creo. Nada malo pudo haberles pasado. ¿Qué te parece si volvemos por ellos?-
- Sí, vamos-
Y juntos iniciaron la marcha hacia las escaleras, por las que hacía unos minutos habían subido, para ir en busca de sus amigos.
Cuando llegaron lo que vieron fue: a Lucy de pie, a un lado de las escaleras, y a Harry enfrente suyo sentándose en uno de los escalones.
- Ha…- Intentó decir el pelirrojo, pero no pudo terminar, ya que Hermione le tapó la boca con ambos manos.
- Shhh!...¿No te parece que si se quedaron es por algo?-
- ¿Algo cómo qué?- Interrogó Ron. Parecía no entender a que se refería Hermione.
- Quizás necesitan hablar de algo en especial.- Respondió ella pacientemente.
- ¿Hablar de qué¿a qué te refieres?-
- ¡Ay Ron¡por Merlín¿Siempre tienes que ser tan cabezota¿no se te ocurrió que puede que quieran hablar del beso que se dieron anoche?- Agregó la castaña, mientras rodaba los ojos. A veces era demasiado lento para entender las cosas.
- ¿QUE HARRY Y LUCY SE BESARON ANOCHE?- Gritó completamente fuera de sí. No podía entender como Harry no le había contado nada. Aunque después de todo él tampoco le había mencionado nada de su beso con Hermione, pero eso ahora no venía al caso.
- Shhh!...¡que te calles!... ¿no te das cuenta que nos van a escuchar? Ron¿no sabías nada¿Harry no te contó?- Ahora entendía el motivo de la ignorancia de su pelirrojo amigo respecto del tema. Harry no le había dicho absolutamente nada.
- No, no lo hizo.- Dijo un poco más calmado, pero algo triste a la vez. Porque su amigo no había confiado en él.- ¿Y tú cómo lo sabes?-
- Pues porque Lucy me lo contó hace un rato. ¿De qué otra forma lo iba a saber? Si Harry no te lo contó debe ser por algo.
- ¿A qué te refieres?- Exclamó mirándola con el ceño fruncido.
- A nada Ron. No tiene importancia. Ahora cállate que nos van a oír y quiero ver qué sucede.- Y al decir esto, le puso fin a la conversación.
A todo esto, ambos se habían escondido detrás de la baranda de las escaleras y los observaban desde arriba. Se quedaron boquiabiertos al ver…
Lucy estaba inclinada sobre el escalón a punto de sentarse, cuando sintió que Harry la tomaba firmemente por la cintura con ambas manos y le hacía cambiar su punto de apoyo: el frío escalón de mármol por sus piernas, mientras que proseguía con la misma firmeza a abrazarla también por la cintura y la oprimía más contra su cuerpo.
Una vez más se volteó para que quedaran frente a frente y le sonrió, para luego colocar sus brazos alrededor del cuello del ojiverde. Ella también tenía derecho a aprovechar, y finalmente dijo:
- A ver Potter, después de semejante escenita, espero que lo que tengas que decirme, sea algo importante.-
- Por supuesto que lo es. Al menos para mí.- Respondió él, sin despegar sus hermosos ojos color esmeralda de los azul cielo de la joven. Comenzaba a ponerse serio.
- Bueno, te escucho.- Ella imitó la actitud del moreno, para facilitarle las cosas. Aunque se lo veía muy decidido.
- Antes que nada, quiero que sepas que lo que pasó ayer entre nosotros fue algo muy importante para mí. Porque toda tú lo eres. Porque todo lo que dije aquella vez en la Sala Común como si fuese sólo un juego, era cierto. Porque desde que te conocí, que no puedo dejar de pensar en ti, porque me robas el sueño y porque cada vez que te veo me muero de ganas de besarte y de que estés conmigo siempre. ¿Con eso alcanza, o quieres más?- Terminó mirándola fijamente a los ojos.
Ella sentía que se derretía ante esa mirada y esas palabras que habían sonado tan sinceras.
- Harry…eres tan dulce. Juro que creí que este momento nunca llegaría.- Dijo ella muy conmovida.
- ¿Conoces ese dicho muggle que dice: "nunca digas nunca"? Creo que este es el momento más apropiado para usarlo.-
- Si todo lo que acabas de decirme es verdad, tengo que sentirme la chica más afortunada del mundo por tenerte.-
- Pues entonces, créeme que lo eres.- Concluyó mientras intentaba acercarse a ella para hacer lo que tanto ansiaba desde hacía mucho tiempo, besarla. Y más después de lo ocurrido la noche anterior.
- No, no, no Sr. Potter. No se confunda.- Dijo ella pícaramente, mientras le cubría los labios con su dedo índice impidiéndole acercarse.- Todavía tiene que decir las palabras mágicas.-
- Ah, sí claro, con mucho gusto Srta. Wellington¡TE AMO!- Gritó el moreno sin ninguna pena.
- ¡YO TAMBIÉN TE AMO, y ya no me importa más nada Harry. Lo único que quiero, es estar contigo.- Finalizó ella imitando el tono del ojiverde.
Y sin decir nada más, comenzaron a besarse como dos desesperados. Ya no existía nadie más a su alrededor, sólo eran ellos dos y el amor que sentían el uno por el otro.Cuando lentamente se fueron separando, se miraron a los ojos y se abrazaron fuertemente.Harry no tenía intenciones de soltarla, ahora que la tenía no la dejaría escapar tan fácilmente.
Ron y Hermione, que habían presenciado aquella declaración de amor hasta en el más mínimo detalle, continuaban mirándolos atónitos.
El pelirrojo volteó a ver a su amiga, quien sonreía de oreja a oreja, al mismo tiempo que dejaba escapar algunas lágrimas de sus hermosos ojos color miel. No pudo contenerse:
- ¡Hey Mione¿por qué lloras?- Le dijo en tono preocupado, mientras la tomaba por la barbilla y le obligaba a mirarlo a los ojos.
- No…es nada Ron…no te…preocupes.- Respondió ella entre sollozos a la vez que secaba sus lágrimas apresuradamente.- Estoy…perfectamente.-
- Pues, tu cara definitivamente no me dice lo mismo. Vamos Herms¿acaso no confías en mí, para algo somos amigos.-
- ¿Qué no lo ves?... ¡ése es mi problema Ron!- Exclamó al ponerse de pie e iniciar su rumbo hacia la Sala Común.
Al llegar, cruzó como un rayo el retrato de la Dama gorda. Había comenzado a llorar nuevamente, pero esta vez con más fuerzas. Estaba a punto de subir a su habitación, pero el pelirrojo la alcanzó y la tomó por la muñeca a mitad de las escaleras.
- ¿Cuál es tu problema Hermione, no te entiendo, sólo quiero ayudarte…eres mi amiga y no puedo verte así y hacer como si nada.- Inquirió Ron.
- ¡Otra vez¡ya lo hiciste dos veces en menos de 5 minutos!- Ya no podía contenerse, necesitaba desahogarse.
- ¿PERO QUÉ ES LO QUE HICE?- Gritó. Estaba volviéndose loco, no entendía lo que ella quería decirle. No entendía, precisamente¿qué era lo que había hecho para que se pusiera así?
- ¿Y todavía lo preguntas?- Agregó ella, soltándose bruscamente de la mano del pelirrojo para bajar inmediatamente las escaleras y quedar parada en el medio de la Sala Común, mientras se llevaba las dos manos a la cabeza desesperada.
- Si te pregunto, es porque no logro entenderte. Si quieres que deje de hacerlo¿por qué mejor no me explicas qué te sucede Mione?- Volvió a interrogar mientras imitaba los movimientos de la castaña. Una vez que estuvo detrás de ella, la tomó suavemente por los hombros y la obligó a girarse para poder quedar cara a cara.
- Me llamaste tú amiga, eso hiciste.- Contestó ella más calmada. Quizás, sea el hecho de tenerlo enfrente, poder mirarlo a los ojos y recorrer con los suyos cada rincón de su rostro. Comenzando por ese mar azul en el que se sumergía cuando lo miraba a los ojos, siguiendo por su nariz y culminando en sus labios. Sus labios. Aquellos que la volvían completamente loca y le hacían perder la razón. Cuanto ansiaba poder volver a probarlos. Volver a sentir ese fuego, recorrer todo su cuerpo. Ese que había sentido algunas horas antes cuando los pudo degustar por primera vez.
- ¿Acaso no lo eres?- Le preguntó dulcemente acariciando una de sus mejillas.
- Ron. Hace mucho tiempo que tú dejaste de ser sólo un amigo para mí. ¿No lo entiendes?-
- Lo único que entiendo Hermione Jane Granger, es que a mí me pasa lo mismo contigo. Y más después de lo que pasó anoche entre nosotros.- Confesó.
- ¿Sabes, para mí no fue un simple beso. Y si lo hice, fue porque lo sentía, y porque llevaba mucho tiempo deseando hacerlo.-
- Para mí tampoco fue un simple beso, por unos segundos me sentí el hombre más feliz de la tierra. No sé si Lucy en algún momento te comentó lo que hablé con ella en la Sala Multipropósitos, la noche en que los dejamos solos a Harry y a ti.-
- No, la verdad no lo hizo. Pero sería bueno, que tú lo hicieras.- Agregó la castaña.
"Ésa chica sí que sabe guardar un secreto", pensó el pelirrojo.
- Bueno…ese mismo día por la mañana, cuando Mc Gonagall se llevó a Harry y luego tú saliste disparada al baño, nosotros nos quedamos solos. Ella intentó hacerme entrar en razón, insistía en que tenía que pedirte disculpas. Sonó la campana y tuvo que irse, pero antes me dijo que si necesitaba hablar que la buscara. Y eso fue lo que hice esa noche. La noche en que le confesé todos mis sentimientos hacia ti Mione.-
- ¿Hablas en serio, y ¿por qué nunca me lo dijiste?- Estaba tan feliz que en cualquier momento se pondría a saltar como una niña pequeña.
- Porque siempre creí que me rechazarías, que sólo me veías como a uno de tus mejores amigos. Mientras que yo, me la pasaba suspirando por ti, pensando que eras un imposible para mí.- Admitió él, sonrojándose levemente por todo lo que estaba confesando.
- Pero ya ves que no es así. Yo…te amo Ron. Y creo que desde siempre. Desde la primera vez que te vi en el Expreso de Hogwarts para nuestro primer año. Sólo que en ese entonces era demasiado pequeña como para hablar de amor.-
- Yo también te amo Mione. Más que a nada en este mundo. Daría mi vida por ti si fuera necesario. Haría eso y mucho más. Lo único que quiero es verte feliz.-
- TÚ, me haces feliz.- Y sin más preámbulos, acomodó las manos del pelirrojo sobre su cintura y ella lo rodeó con sus brazos, entrelazando sus manos detrás del cuello del muchacho. Estaban dispuestos a recuperar todo el tiempo perdido.
Y se fundieron en un profundo y apasionado beso, cargado de amor y deseo. Dejando atrás el inocente roce de labios que se había producido entre ellos la noche anterior.
