Aca estoy actulizando, y muy contenta de que esta vez hallan dejado más reviews, en este cap fueron 11, tmb agradecer porque se sumaron nuevos reviewers...asi que feliz...
Sincermante yo no planeaba que este Fic fuera tan largo, pero según como se me van dando las ideas, es lo que voy escribiendo...y calculo que si sigue asi, tenemos Lucy para rato xD no se...sólo espero no decepcionarlos con este capitulo, todo lo contrario, espero que les guste y que sigan dejandome reviews!...creo que dentro de todo no tanto en actualizar, prometo que segun como este mi inspiración en esta Semana Santa subiré otro capítulo. Bye! y muchas gracias a todos!...sorry si el cap es medio corto...
Capítulo 10: Dura Convivencia
Una vez dentro de la casa Molly Weasley tomó la palabra dirigiéndose a su hija menor:
- Ginny querida¿por qué no acompañas a Hermione y a Lucy hasta tu cuarto, y quizás después puedas mostrarle la casa a nuestra nueva invitada.-
- Está bien, pero…no estoy segura de que entremos, porque mi habitación es muy pequeña…así que Lucy…- Respondió la pelirroja en tono despectivo mientras miraba a Lucy.
- ¡Ginevra Weasley, mejor suban al cuarto. Y tú no te preocupes que del espacio me ocupo yo.- Agregó la Sra. Weasley mirando a su hija severamente.
Lucy, notaba que algo malo pasaba con esa pequeña pelirroja. Al parecer no le caía bien, pues había estado tratándola frívolamente desde el día en que se conocieron y ella no sabía cuál era el motivo.
- No se preocupe. Yo puedo dormir en cualquier otra parte, en el sofá por ejemplo. No tengo problema.- Dijo la morena en un tono de voz algo triste.
- Pero no querida¿cómo crees que te voy a dejar dormir aquí, eres nuestra invitada y necesites estar cómoda. Ginevra, acompaña a Lucy al cuarto.-
- Muchas gracias Sra. Weasley. En verdad aprecio que me haya aceptado en su hogar esta Navidad.- Lucy había empezado a sentirse algo incómoda, sentía que por parte de algunas personas, no era bienvenida en aquél lugar.
- No te molestes Ginny, deja que mejor yo las acompaño.- Ron apareció en la sala, seguido por Harry. El pelirrojo había notado la actitud de su hermana para con su amiga.- Vamos Lucy, por aquí. Herms¿vienes?- Volvió a agregar el muchacho mientras agarraba los baúles con las pertenencias de ambas chicas.
- Sí claro, vamos.- Dijo la castaña sonriéndole dulcemente a su novio.
- Harry… ¿tú subes?- Interrogó Ron dirigiéndose al ojiverde que se había quedado parado al pie de las escaleras, mirando fijamente a Ginny.
- Sí, ahora en unos minutos. Ustedes vayan llendo, antes tengo algunos asuntos que arreglar.- Concluyó.
- Bueno chicos, yo tengo que ir a preparar el almuerzo. Lucy, bienvenida a La Madriguera.- Dijo Molly en tono amable.
- Nuevamente, muchas gracias.- Respondió la morena.
Sin decir nada más, Molly Weasley se perdió detrás de la puerta que daba a la cocina.
Ron, Hermione y Lucy comenzaron a subir las escaleras para llegar al segundo piso, en donde se encontraba la habitación de Ginny. Cuando estaban a mitad de camino, Lucy se dió media vuelta y miró a Harry con una sonrisa que le fue devuelta al instante por el chico, para luego seguir subiendo.
Harry y Ginny habían quedado solos. Un silencio incómodo se hizo entre los dos. El moreno no hacía más que mirarla fija y seriamente a los ojos, mientras meneaba la cabeza de un lado a otro haciendo un gesto negativo.
Ella rompió el contacto entre sus miradas, y se dirigió a las escaleras dispuesta a subir, pero Harry la sostuvo por la muñeca, impidiéndole dar un solo paso más.
- Suéltame Potter.- Dijo la pelirroja a la vez que se deshacía de la mano del moreno.- ¿Qué quieres?- Concluyó mirándolo desafiantemente.
- ¿Qué quiero, me parece que tú y yo tenemos mucho de qué hablar.- Respondió sin abandonar la seriedad.
Mientras tanto, escaleras arriba en la habitación de la Weasley menor, se encontraban Ron, Hermione y Lucy desempacando las pertenencias de las chicas.
- Ron, creo que deberías llevar a Lucy a conocer la casa y aprovechar para contarle lo que sucede con tu hermana.- La castaña rompió el silencio.
- ¿Te refieres a lo de Harry y Ginny?- Interrogó el pelirrojo mirando a Hermione.
- Sí. Lucy necesita saber la verdad.-
- ¿Qué es lo que tengo que saber, comienzan a asustarme.- La morena apareció en la conversación luciendo muy confundida.
- Ya te vas a enterar. Ven, vamos.- Inquirió Ron mientras pasaba uno de sus brazos por los hombros de la chica.
- Ustedes vallan, que yo me encargo de seguir desempacando.- Dijo Hermione dedicándole una última sonrisa a su pelirrojo, antes de que éste junto con su amiga salieran de la habitación.
Cuando comenzaron con el recorrido, Lucy sólo pensaba en qué podría ser aquello tan importante de lo que tenía que enterarse, y optó por preguntarle a Ron de una buena vez.
- Ron¿qué era eso que me tenías que contar acerca de Harry y tu hermana?-
- Ah, sí claro. Como habrás notado seguramente, a Ginny…no le caes muy bien.-
- Bueno, eso no es ninguna noticia. Por supuesto que lo noté¿cómo no hacerlo?-
- Está bien. Lo que tú quieres saber es el motivo¿verdad?- El pelirrojo había comenzado a darle muchas vueltas al asunto. Se preguntaba ¿por qué no se había encargado Hermione de contarle toda la verdad a la morena? A él, siempre le tocaba la parte más difícil.
- Sí Ron, lo que quiero saber es el motivo. ¿Quieres dejar de vueltas? Y decirme de una vez ¿qué es lo que pasa?- Había comenzado a ponerse algo nerviosa por la actitud del chico.
- Es que es difícil para mí decírtelo. Ponte en mi lugar…y trata de no enojarte conmigo.-
- Claro que no me voy a enojar contigo Ron. Pero NECESITO que me cuentes lo que está pasando. Trata de ponerte tú también en mi lugar.- Agregó ella dulcemente, mientras ambos se dejaban caer al piso hasta quedar sentados, apoyando la espalda en la pared.
- Tienes razón. Verás…la verdad es que…- Volvió a detenerse.
- Ron, por favor.- Dijo ella mientras colocaba una de sus manos en el hombro del pelirrojo y lo miraba fijamente a los ojos. No entendía que tan grave era lo que tenía que contarle como para que estuviera tan nervioso.
- Bueno…el año pasado…Harry y Ginny…estuvieron saliendo. Y luego él la dejó, diciéndole que lo hacía por su bien, que temía que Voldemort…le hiciera daño, sólo porque eran pareja. Y bueno…mi hermana…siempre estuvo enamorada de Harry, y más desde que él la salvó cuando ella estaba en su primer año. Y eso es todo, por eso Ginny…es tan fría contigo. Porque sabe que a Harry le gustas, y eso que todavía no sabe que ustedes están saliendo.- Finalizó el pelirrojo mirando a la chica de reojo. Ella estaba con la cabeza gacha mirando al piso.
- ¿Y de qué se supone que tenemos que hablar tú y yo?- Continuó la pelirroja.
- De lo mal que tratas a Lucy, por ejemplo.- Respondió él.
- ¿Piensas saltar a defenderla, me parece que tu amiguita está lo suficientemente grande como para hacerlo por su cuenta.-
- Si la defiendo, es porque no es sólo mi "amiguita" como tú dices. Es mi novia. La chica de la cual estoy enamorado y no tengo ningún problema en admitirlo.- Agregó Harry, muy seguro de sí mismo.
Ante estas palabras, la pelirroja se quedó atónita. Pues no se esperaba semejante noticia.
- ¿Así que tu novia? Claro, ahora que Voldemort ya no existe puedes "amar" sin ningún miedo permanente a que a tú chica le suceda algo.- Esta vez quien se quedó sin palabras, fue el moreno, que estaba recordando los motivos por los cuales él la había dejado.
Ginny continuó hablando:
- Recuerdas que a mi me dejaste porque tenías que salvar el mundo¿no? Y ahora como si nada, me vienes con esto. ¿Te das cuenta¡eres un canalla Potter!
- ¡Hey, tú no tienes ningún derecho a hablarme así.-
- ¿Y tú si tienes derecho a hacerme sufrir como lo estás haciendo?-
- Vamos Ginny, bien sabes que lo que hice, lo hice por tú bien.-
- ¿Por mí propio bien, me dejaste sola cuando más te necesitaba, así que ahora la culpable de todo soy yo. Que bien Potter, nunca te creí capaz de hacer una cosa así.- Dijo ella entre sollozos. No había podido evitarlo, le dolía escuchar las palabras del ojiverde.
- Tienes 16 años Ginny, y toda una vida por delante. Además eres una chica muy bonita e inteligente, podrías tener a cualquier chico a tus pies, si así lo quisieras.- Estaba tratando de consolarla, aunque sabía que sería en vano.
- ¿Y de qué me sirve todo eso, sino funciona con el chico que yo quiero?-
- Tú eres joven, yo también. No es posible que hables de amor a esta edad, seguramente es una especie de…obsesión…lo que tienes conmigo, nada más.- Cada vez era más notorio el hecho de que no podría convencerla.
- ¿OBSESIÓN?- Gritó ella completamente fuera de sí.- Llevo AÑOS, enamorada de ti, desde que era una niña. No puedes saber lo que siento, porque estoy segura, de que nunca lo has sentido. Me dices que yo a mi edad, no puedo hablar de amor. Tú me llevas sólo un año, y estás diciéndome que estás enamorado de una chica…que conociste hace tres meses.-
- No trates de comparar, lo mío con Lucy es diferente. Nunca antes me había sentido así con alguien, y no quiero que te pongas mal al oír esto, pero es así. Creo…que lo mejor será…que olvides lo que pasó el año pasado entre nosotros. Pero no pretendo que me guardes ningún rencor por esto. Eres la hermana de mi mejor amigo, y no podría estar peleado contigo.- Finalizó él.
- Está bien, veo que vuelvo a ser la tonta hermana menor de Ron Weasley. Tú fuiste, eres, y serás mi primer y único amor. Y ¿sabes una cosa Potter, el primer amor ¡NUNCA SE OLVIDA!- Y dicho esto, subió corriendo por las escaleras furiosa y a la vez muy dolida. Harry acababa de decirle que lo que sentía por Lucy, nunca lo había sentido con nadie más. Se sentía usada. Nunca se imaginó que el moreno fuera capaz de decirle todas aquellas cosas. Era evidente que ya no la quería, y que jamás podría competir con una chica como Lucy. Hacía tan sólo tres meses que entró a Hogwarts y ya tenía al "niño que vivió" a su lado, e inmensas colas de pretendientes suspirando por ella. Y ella, Ginevra Molly Weasley, que conocía a Harry desde hacía años, ahora se daba cuenta, que lo había perdido para siempre.
- Entonces…ella me odia porque ¿cree que le robe a Harry?-
-Algo así. Pero tú no tienes que estar mal por eso, no sabias nada. No es tu culpa.-
- ¿Y qué se supone que tengo que hacer ahora yo Ron¿dejar a Harry?- Lucy a pesar de que el pelirrojo tratara de consolarla no podía evitar sentirse culpable.
- Por supuesto que no. Esa es una de las cosas que no tienes que hacer. ¿Quién lo aguanta a Harry si tú lo llegas a dejar, se la pasa todo el día hablando de ti.- Dijo Ron sincera y rápidamente.
- Es que no sé Ron. Y encima, para complicar las cosas tendremos que convivir durante cinco días. Me pongo en el lugar de tu hermana, y la verdad es que no me gustaría que me hicieran lo mismo. Yo quiero a Harry, mucho. Pero no quiero incomodar a Ginny.- Explicó la morena.
- Mira Lucy, Ginny es mi hermanita. Siempre fui muy celoso y protector con ella, porque es alguien muy importante en mi vida. Entiendo que ella quiera a Harry, pero ahora por más que le cueste va a tener que aceptar la realidad. Lo que alguna vez ellos tuvieron, ya no existe.-
- Tú no entiendes. Te agradezco que intentes levantarme el ánimo, de veras. Pero imagínate, que por este lapso de tiempo, ella tendrá que convivir con su ex novio, o sea Harry y a la vez soportar que él, esté con su actual novia, o sea yo. Es una situación muy difícil Ron y más estando ella en su propia casa.-
- Pero…tú no puedes dejar a Harry por eso.-
- Ya no sé que voy a hacer. Cuando yo crea que es el momento apropiado, hablaré con él. Tú ya no te preocupes por este asunto. Sólo ocúpate de Hermione y de la relación que recién están comenzando.- Concluyó ella dedicándole una sonrisa. El pelirrojo ya no dijo más nada y se puso de pie, para luego ofrecerle a Lucy una de sus manos para ayudarla a levantarse.
- Sólo espero que no hagas algo, de lo que más tarde te puedes arrepentir.- Agregó él mirándola a los ojos.
- Gracias por apoyarme Ron, y por tratar de aconsejarme.- Dijo ella dulcemente.
- Creo que te la debía. Tú me ayudaste mucho.-
Toda aquella conversación se había llevado a cabo en el tercer piso de La Madriguera, por ende, sólo estaban un piso más arriba de donde se encontraba la habitación de Ginny, habiéndose detenido para conversar no habían recorrido mucho la casa. Decidieron volver al piso de abajo donde estaba Hermione, y una vez que llegaron con ella estuvieron un largo rato conversando. Harry no había vuelto a aparecer.
De pronto la charla fue interrumpida por el grito de la Sra. Weasley que los llamaba a almorzar.
Bajaron rápidamente las escaleras, ya que todos estaban muy hambrientos.
Lucy esperaba encontrar a Harry sentado a la mesa, pero no fue así. Comenzó a mirar a todos lados tratando de localizarlo, hasta que al mirar hacia el patio trasero, lo vio sentado sobre el césped abrazando sus rodillas y mirando el horizonte.
Pudo notar también que Ginny Weasley brillaba por su ausencia. Sin dudarlo, se disculpó con los presentes y salió de las cocinas hacia el exterior de la casa donde estaba Harry.
Se le acercó por detrás y lo abrazó poniendo sus brazos alrededor del cuello del chico.
Él, al sentirla tan cerca sólo sonrió y luego dijo:
- Ya te estaba extrañando.- Mientras se daba vuelta lentamente y la tomaba por la cintura.
- Yo también te extrañé, mucho.- Agregó la chica con una sonrisa que reflejaba tristeza.
Harry intentó acercarse a ella un poco más para besarla. Pero para su sorpresa, ella le dio vuelta la cara. Sólo le permitió mantener el abrazo.
- Y si tanto me extrañaste… ¿por qué me esquivas?- Preguntó el moreno acariciando tiernamente una de las mejillas de su novia.
- Porque hoy me enteré de un par de cosas. Y por respeto a una persona que vive en esta casa, debemos actuar como si fuéramos sólo amigos.- Al pronunciar estas palabras, desvió su mirada de aquellos hermosos ojos color esmeralda.
El chico, con una de sus manos aún en la mejilla de ella la obligó a mirarlo con mucho cuidado.
- No me pidas eso, porque sabes que no puedo hacerlo. Ginny tendrá que entender, abrir los ojos. A ti no voy a mentirte, cuando estuve con ella la quise mucho, pero tuve que dejarla, y creo que sufrí más que nadie. Pero la realidad era que quería protegerla, tenía miedo de que Voldemort al ser ella una persona tan cercana a mí le hiciera daño. Con el tiempo esa herida fue sanando y luego llegaste tú. Llegaste para alegrarme la vida. Llegaste justo cuando más necesitaba sentirme querido por alguien, sentir que existía una razón para mí de poder seguir viviendo, luego de haberlo perdido todo. Ahora que te tengo, soy feliz, por eso si tú llegaras a dejarme todo lo malo de mi pasado volvería y acabaría con lo que queda de mí. ¿Me entiendes?- Finalizó.
Lucy se sintió conmovida por todo lo que Harry acababa de decirle, y no pudo evitar comenzar a llorar.
- ¿Tanto me quieres?- Preguntó con tono inocente y envuelta en lágrimas.
- Eres mi vida Lucy Wellington. Eres tan tierna y frágil…y cada vez que te veo llorar me dan ganas de abrazarte muy fuerte y no soltarte nunca, verte así me da la necesidad de querer protegerte, cuidarte, besarte…-
- Entonces…hazlo, porque realmente lo necesito.- Ni bien terminó de hablar, Harry selló sus labios con un corto y cálido beso y luego la abrazó muy fuerte, mientras ella recostaba su cabeza en su hombro.
Luego de eso, el día pasó como uno más hasta que llegó la noche.
Hacía unas cuantas horas que Arthur Weasley había llegado del Ministerio de Magia. Lo habían presentado con Lucy, y habían pasado hablando juntos un buen rato.
Una vez que todos terminaron de cenar, se dirigían cada uno a sus habitaciones.
Las dos nuevas parejitas de Gryffindor's (Ron y Hermione, Harry y Lucy), se despidieron en uno de los pasillos con un simple beso en la mejilla. Y luego cada uno siguió con su camino.
Cuando la castaña y la morena entraron en "su" habitación, vieron a Ginny semi-recostada en su cama y al parecer estaba escribiendo algo, pero en cuanto las vio llegar cerró bruscamente su cuaderno y lo guardó en su mesa de noche. Luego se quedó mirando a una de ellas con el odio reflejado en sus ojos. Finalmente optó por darse media vuelta para tratar de dormir.
Habían pasado ya seis horas desde que se habían ido a acostar y Ginny Weasley no lograba conciliar el sueño. No podía dejar de pensar en lo que había sucedido con Harry, en todo lo que él le había dicho. Y encima le tenía que aguantar a la noviecita durmiendo en su habitación, no era justo. Miró a Lucy que parecía dormir plácidamente en una cama junto a la de Hermione (la castaña se encontraba en el medio de ambas). La miraba y no podía evitar pensar que era ella quien le había robado a su chico. Se sintió incómoda, y decidió bajar a la cocina por un vaso de agua.
Eran las 4:00 AM cuando Lucy se despertó de súbito, al escuchar un ruido proveniente de la planta inferior de La Madriguera. Se sentó sobre la cama, y miró hacia todos lados. Observó que la cama de la pelirroja estaba vacía. Decidió levantarse, ya que si había sido Ginny quien la despertó quizás ese sería un buen momento para aclarar las cosas. Después de todo, estarían solas sin nadie que pueda interrumpirlas.
Con cuidado de no despertar a Hermione, salió del cuarto cerrando la puerta a su paso.
Bajo lenta y suavemente las escaleras, pues algunos escalones estaban medio flojos y no quería alarmar a nadie.
Se dispuso a entrar en la cocina, y una vez que atravesó la puerta, ahí la vio. Ginevra Weasley estaba sentada en una de las esquinas de la mesa con los ojos fijos en el vaso de agua que había dejado sobre la mesa. La pelirroja, al sentir que ya no estaba sola, se volteó para ver quien era el que había entrado. Cuando luego de unos minutos de silencio en medio de la oscuridad pudo reconocer aquel rostro, dijo:
- ¿Y tú qué haces aquí, hasta en estas horas de la noche ¿tengo que verte la cara, porque no me dejas en paz.-
- Mira Ginny, yo no estoy aquí con intención de pelear contigo. Sólo quiero que conversemos para arreglar nuestros problemas.- Agregó Lucy tímidamente mientras se sentaba enfrente de la chica.
- Mi único problema, eres tú.- Exclamó la pelirroja desafiante.
