Holaa todos una vez mas, espero que este capitulo considerabemente mucho mas largo que el anterior, tenga mas exito! recibi solo 3 reviews, ponganse las pilas gente! me gustaria que todo aquel que este leyendo el Fic me deje un review para saber como voy? si gusta o no?...creo que este, es un capitulo muy completo, asi que no se me pueden quejar, personalmente, creo que bati mi record, nunca pense que ibaa terminar siendo tan largo! Espero que haya valido la pena la espera! Aclaro una vez mas que actualmente no tengo internet en casa, es por eso que no puedo actualizar ni mis flogs ni el Fic con mucha frecuencia, el capitulo 14 esta en marcha, todavia no esta terminado, y estoy empezandoa trabajar en un Harry & Ginny, todavia no se si lo voy a publicar, primero tengo que estar YO conforme con el resultado, no los aburro mas!
Lean el cap, dejen reviews, espero que les guste y visiten mis flogs!
Capítulo 13: Navidad en La Madriguera
Ella, permaneció mirando incrédula como el pelirrojo le sonreía satisfecho. Se preguntaba qué era aquello tan importante que le regalaría, o qué tendría de especial. Ahora estaba intrigada y sabía que no podría pegar un ojo en toda la noche, por estar pensando en lo que Ron le regalaría en Navidad. Estaba perdida en sus pensamientos, cuando notó que alguien más intentaba traerla de vuelta a la realidad.
Lucy estaba chasqueando sus dedos delante de los ojos de Hermione para intentar llamar su atención.
- ¡Hey¿estás bien, Hermione qué te pasa?-
- ¿Qué…qué pasa, yo?…sí estoy bien. Mejor sólo vayamos a dormir.- Respondió la castaña.
Lucy siguió mirándola algo aturdida, pero no dudó en hacerle caso. Una vez que entraron en la habitación y se pusieron sus pijamas, Hermione decidió comentarle a su amiga lo que Ron le había dicho hacia unos pocos minutos.
- ¿Lucy?-
- ¿Sí?-
- Recién…cuando estábamos en la puerta con los chicos y yo estaba algo "idiotizada", por decirlo de alguna manera…fue porque Ron me dijo que lo esperara mañana a las 9:30 en la sala para darme mi regalo de Navidad personalmente.- Dijo la castaña sentada sobre su cama y mirando a Lucy a los ojos.
- ¿Y eso qué tiene de malo? Digo…me parece muy bien que quiera que estén a solas.-
- Sí, ya lo sé. Y no es que sea malo…lo que pasa es que me pregunto qué tendrá de especial ese regalo, que requiere también, ser entregado de forma especial y no como todos los años.-
- Herms…piensa que para empezar, "ésta" ya no va a ser una Navidad como la de todos los años para ustedes, porque también es especial, es la primera que van a pasar juntos como pareja y seguramente no será la última. Pienso que Ron debe tener un regalo especial, para una ocasión especial¿no te parece?- Agregó la morena sonriendo y guiñando un ojo.- Ahora…buenas noches. Ya mañana te sacarás la duda.- Dio por finalizada la conversación y se dio media vuelta en su cama para poder dormir.
- Pero…- Quiso reprochar la castaña, pero Lucy no la dejó terminar.
- Pero nada Herms, mañana será otro día. Buenas noches otra vez.- Y no se la oyó decir una sola palabra más. Hermione entendió que tendría que resignarse y esperar, aunque sabía que le resultaría muy difícil.
Habían pasado las 22:00 PM desde que su charla con Lucy se había terminado, ahora ya eran las 02:00 AM y Hermione Granger seguía dando vueltas en su cama sin poder conciliar el sueño. Pequeños rayos de luz de luna se colaban por la ventana de la habitación, y gracias a ellos pudo divisar que sobre el escritorio que se encontraba en ella, permanecían las plumas y los pergaminos que ella misma había dejado cuando llegaron. En ese momento se sintió tentada a escribirle una carta a Ron y no lo dudó ni por un solo segundo. Después de todo, y ya que no podía dormir, decidió hacer con su tiempo algo productivo en lugar de estar dando vueltas como una tonta. Se levantó de un salto y se dispuso a sentarse y escribir. Al cabo de unos minutos ya había terminado, debió suponer que aquella no era una tarea que le llevaría mucho tiempo. Pero al menos, cuando volvió a recostarse se quedó dormida plácidamente con una amplia sonrisa.
A la misma hora en la habitación de Ron:
- Entonces Harry¿crees que va a gustarle?-
- Estoy seguro que sí Ron, no te preocupes, le encantará.-
A diferencia de las chicas, Harry y Ron aún permanecían despiertos hablando desde hacía horas.
- Eso espero. Y tú con Lucy¿Qué piensas hacer¿algo especial?-
- No, sólo lo tradicional: deberá buscar mi regalo como uno más en el árbol de Navidad. No se me ocurre otra alternativa, además…tú ya vas a hacer algo distinto con Hermione, y no quiero que parezca que los dos nos pusimos de acuerdo. A ti se te ocurrió primero.-
Ron no pudo evitar reírse ante las palabras de su amigo.
- Por favor Harry, no seas ridículo. No es para nada exclusiva la idea de querer ser un poco más románticos con nuestras novias en Navidad.-
- Puede que tengas razón, pero ahora ya no tengo tiempo de preparar nada. Otra vez será. ¿Nuestras novias? Me parece extraño decirlo. ¿Quién nos iba a decir que tú y yo terminaríamos así?- Agregó el moreno comenzando a sonreír el también.
- Es verdad¿quién diría que yo terminaría saliendo con Hermione?-
- Bueno, eso no es nada sorprendente Ron. Era algo completamente predecible.-
- ¿Predecible, por qué?- Preguntó el pelirrojo confundido.
- Vamos Ron…- Dijo el ojiverde como si fuese la cosa más obvia del mundo.
- No entiendo a qué te refieres.- Continuó haciéndose el desentendido.
- A ver, repasemos un poco los hechos: desde que se conocen, se la pasan peleando por nada; en 2º año, las veces que intentaste defenderla de Malfoy cuando la llamó sangre sucia; tus estúpidos celos en 4º año cuando Hermione asistió con Viktor Krum al Baile de Navidad.- Al escuchar ese nombre a Ron se le borró la sonrisa.- Y también los celos de ella cuando se enteró que te gustaba Fleur; la cara que pusiste luego de que te besara en la mejilla en 5º año cuando te deseó suerte en tu primer partido de Quidditch; el año pasado nuevamente los celos estuvieron presentes de ambas partes, tú pensaste que Hermione había besado a Krum en el verano y en venganza comenzaste a salir con Lavender, cosa que verdaderamente irritó a nuestra querida amiga¿quieres que siga?- Finalizó Harry satisfecho.
- No…está bien. Estás en lo cierto, quizás ya era algo predecible. Ahora mejor intentemos dormir¿no te parece?- El pelirrojo había comenzado a ponerse nervioso.
- Como quieras, ya son las 3:00 AM y mañana tienes que estar bien descansado para tu encuentro romántico con el amor de tu vida.-
- Eh…sí claro. Buenas noches Harry.-
- Buenas noches Ron, y que sueñes con tu angelito.- Se sentía algo ridículo hablar de esa forma, pero mientras más incomodara al pelirrojo, mejor.
- Y tú con el tuyo.- Siguió el otro.
- Dalo por hecho.-
Y luego de eso, de una vez por todas cerraron los ojos y se propusieron intentar dormir un poco.
Eran las 7:30 AM cuando sonó el despertador de la habitación de Ginny Weasley en el 2º piso. Una muchacha de cabellos castaños fue la primera y única en levantarse, ya que las otras dos parecían no haber notado aquél potente sonido. Lo primero que hizo fue tomar la carta que había escrito para Ron y que había dejado guardada en el cajón de su mesa de noche, la hechizó para que apareciese en el cuarto de su adorado pelirrojo, y la misma desapareció al instante. Lo segundo, fue comenzar a revolver en sus cajones y encontrar la ropa apropiada para la ocasión, pero estaba tan paranoica y entusiasmada que sabía que no podría hacerlo sola, por lo tanto la única alternativa que le quedaba era…
- ¡Lucy¡Lucy por favor despierta! Necesito tu ayuda…- Dijo en tono suave para tratar de no despertar a Ginny. Pero como no obtuvo respuesta alguna, decidió probar con algo más. Tomó la almohada de su cama y comenzó a golpear a Lucy.- ¡Vamos¡despiértate de una vez!-
- ¡Hey¿qué haces, Hermione estás loca, cómo se te ocurre despertarme así?- Exclamó la morena aún algo adormilada y con los ojos entrecerrados.
- Ay Lucy, de veras lo siento, es que no te despertabas y bueno…estoy muy nerviosa.- Intentó disculparse la castaña.
- Está bien Herms, no hay problema. Ven, siéntate.- Agregó Lucy con una sonrisa y señalándole a Hermione que se sentara en su cama (la de Lucy).- A ver…ahora me gustaría saber ¿por qué es que estás tan nerviosa?-
- Creo que es obvio¿no? Por Ron, nuestro encuentro, su regalo…no sé, tanto misterio…-
- Sí, y yo creo que ya hablamos de eso anoche. No tienes motivos para estar tan nerviosa. Ya hace casi una semana que están saliendo, esta no es la primera vez que van a quedarse solos…es por eso que sinceramente no te entiendo.-
- Claro que no es la primera vez que vamos a estar solos, pero no sé, siento que hoy es diferente, hoy es Navidad. Aunque me parece que la verdadera razón de mi nerviosismo es…que si Ron está haciendo todo esto, es porque su obsequio para mí realmente lo requiere, y seguramente el mío no estará a la altura de las circunstancias.- Concluyó la castaña bajando la mirada algo triste.
- Herms…tú conoces a Ron, y bien sabes la poca importancia que le da a lo material. El mejor regalo que puedes darle, es estar a su lado, créeme.- Lucy, como siempre intentaba subirle el ánimo.
- En eso tienes razón, digo…a Ron no le importa lo material.-
- Entonces¿por qué no cambias esa cara de una vez y sonríes Hermione?- Exclamó la morena sin dejar de mirar a su amiga.- Ven acá.- Siguió, y de un momento a otro se estaban abrazando fuertemente. Cuando se hubieron alejado, se miraron y comenzaron a reír.
- Ay Lucy… ¿puedo preguntarte algo?-
- Claro, lo que quieras...- Asintió algo extrañada.
- ¿Cómo puede ser que siempre estés de buen humor, siempre sonríes, siempre eres tú la que me levanta el ánimo a mí y nunca es al revés.-
- Bueno, la verdad es que prefiero ser optimista. Me parece mejor dejar de lado los malos recuerdos y todo aquello que me hace sufrir para intentar ser feliz. No creas que todo en mi vida fue color de rosa, y que por eso hoy soy como soy.- Ahora era ella la que empezaba a deprimirse.- Por ejemplo: un día como hoy, en Navidad pero hace cuatro años atrás, fue cuando me puse de novia por primera vez. Es algo que recuerdo perfectamente, no sólo porque ese chico fue el primero con el que salí, sino también por lo mal que terminaron las cosas entre nosotros. Fue muy doloroso para mí, pero ahora ya es parte del pasado y con Harry estoy más feliz que nunca.-
- Lo siento Lucy. ¿Puedo saber cómo se llamaba?- Se atrevió a preguntar Hermione.
- Eh… ¿no te enojas si te lo cuento más adelante, es que ya se te está haciendo tarde Herms, son las 7:50 y aún sigues en pijama.- La morena intentó persuadir la pregunta poniendo como excusa algo que casualmente era verdad. Al escucharla, Hermione abrió los ojos como platos.
- ¡Ron, tienes razón, ya se me había olvidado. Ayúdame a escoger qué ponerme.-
- Con mucho gusto.- Suspiró aliviada de haberse podido zafar de esa situación.
- ¡Vamos Ron, ya es hora de que te levantes.-
- ¿Hermione, eres…tú…?- Dijo el pelirrojo entre sueños mientras la tomaba de la mano y tiraba de ella, provocando que la castaña cayera con todo su peso encima suyo. Sintió que alguien lo empujaba desde arriba y entonces abrió los ojos. Grande fue su sorpresa cuando…
- Un momento…tú no eres Hermione. ¿Qué haces sobre mí y en mi cama Potter?- Gritó con todas sus fuerzas.
- Pues ya no estaría sobre ti, si me hubieras soltado.- Inquirió el ojiverde mirándolo con el ceño fruncido.- A menos que ahora se te ocurra decirme que te gusto. Desde ya te anticipo que no me gustan los hombres, yo amo a Lucy, lamento romperte el corazón Ron.- Agregó sarcásticamente.
- Ya quisieras ¿no? Apártate de una vez Harry.- Sólo al escuchar las palabras del moreno, Ron logró reaccionar y lo empujó bruscamente haciéndolo caer de espaldas al piso desde la cama.- Eres un idiota¿lo sabías?-
- ¿Yo soy el idiota? Me parece que ese eres tú. No es mi culpa que hayas estado soñando cosas indecentes con Hermione y me hayas querido besar a mí. Yo sólo trataba de despertarte, porque justamente se te está haciendo tarde para tu cita con ella galán.-
Ron miró su reloj despertador en la mesa de noche y comprobó que lo que Harry decía era absolutamente cierto. Se levantó de un salto y por estar tan apurado, enroscó uno de sus pies con las sábanas que colgaban de la cama, esto provocó que cayera de nariz al piso. Cuando logró incorporarse nuevamente, salió disparado hacia el baño que estaba en su cuarto, era de suma importancia que se diera una ducha antes de encontrarse con "su chica". Harry no hacía más que reírse del patético espectáculo que estaba dando su amigo, luego de unos minutos bajó la cabeza y notó que uno de sus cordones se había desatado y se agachó para amarrarlo. Observó que por debajo de la sábana sobresalía la punta de un papel, que al recogerlo, sacó a relucir que era un sobre en el que se leía: "Para Ron, de Hermione". Lo puso en su bolsillo y se dispuso a tender su cama y la de Ron, sólo para ahorrarle algo de trabajo a la Sra. Weasley. En ese preciso momento, Ron salía del baño con una toalla atada a la cintura y sacudiendo sus fueguinos cabellos.
- Oye Romeo…-
- ¿Qué, quién es ese?- Preguntó el aludido confundido mirando a sus espaldas como buscando a alguien más.
- Déjalo ahí, no tiene importancia. Me parece que esto es para ti.- Agregó Harry sacando el sobre de su bolsillo y comenzando a sacudirlo en el aire delante de los ojos del pelirrojo.- Toma, es de Hermione.-
- Gracias. Veamos qué dice…- Abrió el sobre, y de el sacó un pergamino perfectamente doblado, lo estiró y comenzó a leer para sus adentros.
Querido Ron:
Me dejaste realmente intrigada con lo de tu regalo y la cita, con sólo decirte que son las 2:00 AM y todavía no consigo dormir, es por eso que decidí escribirte. La verdad, no hay mucho por decir, exceptuando que no puedo dejar de pensar en ti, en nosotros. No logro comprender como pude permanecer callada todos estos años sin decirte cuanto te amaba, cuanto necesitaba tenerte a mi lado…y ahora que esa fantasía por fin se hizo realidad, no pienso desaprovechar esta oportunidad que estamos teniendo el día de hoy.
Gracias por haberme acompañado siempre, por ayudarme cuando más lo necesité, por defenderme de todo y de todos, simplemente gracias, por quererme tanto. Espero que con el amor que te tengo, pueda al menos devolverte la mitad de todo lo que tú, Ronald Weasley hiciste por mí. Te ama y te extraña…
TU Hermione…
Pd1¡Feliz Navidad mi precioso Ronnie!
Pd2: Espero no te moleste que te llame así…
Pd3: Esta es la primera carta de amor que escribo, y es sólo para ti, espero que te guste.
- Gracias a ti Hermione, y yo también te amo.- Susurró ni bien terminó de leer la carta.
- ¿Y, qué dice?- Cuestionó Harry algo curioso intentando leer por sobre los hombros del pelirrojo.
- Son cosas privadas Potter. Y ahora si me permites tengo que cambiarme, mi princesa me espera.-
- Lo que tú digas.-
- Justo a tiempo Herms, y todavía nos sobran algunos minutos, son las 9:15.-
- Perfecto. Muchas gracias por ayudarme.-
- De nada, sabes que siempre estoy para lo que necesites.-
- Te digo lo mismo. Y…ya que todavía es temprano¿no crees que podrías decirme el nombre de ese misterioso chico?- Al parecer la castaña no había olvidado aquél tema, y no se rendiría hasta no saber la verdad.
- No creo que este sea el momento más apropiado para hablar del tema. En quince minutos tienes que encontrarte con Ron, por lo tanto no me parece que tenga que decirte ese nombre justo ahora, puede que arruine el momento.-
- Eso quiere decir que… ¿lo conozco?- Con cada palabra pronunciada por la morena, Hermione parecía interesarse cada vez más por saber cuál era el nombre del muchacho que había destrozado el corazón de Lucy.
- Puede que sí, pero…ya basta por favor. Con Harry también hablé algo sobre este tema ayer, y él ahora ya sabe que no me gusta hablar al respecto. Igualmente no creas que sabe más que tú, yo diría que sabe menos.-
- Está bien. Hubieses empezado por ahí, sino quieres hablar del tema te respeto. Pero si te arrepientes quiero que sepas que cuentas conmigo¿está bien?-
- Sí, Herms. Gracias. Creo que ya es hora de que tomes tu regalo y vayas bajando, Ron te debe estar esperando.-
- Sí claro, nos vemos más tarde. Adiós.-
- Adiós y buena suerte.-
- Gracias otra vez.-
A mitad de las escaleras, ya llegando a la planta baja, Hermione vió a Ron caminando de un lado a otro por la sala, murmurando algo que era prácticamente inaudible para sus oídos.
- ¿Hablabas solo?- Decidió hacer sentir su presencia una vez que hubo bajado el último de los escalones.
- Claro que no. Sólo practicaba.- Respondió el pelirrojo sorprendido, pero con una sonrisa mientras comenzaba a acercarse a la castaña. Cuando la tuvo enfrente, se inclinó un poco para besarla.
- ¿Practicabas¿de qué estás hablando?-
- Practicaba qué decirte y cómo decírtelo, pero creo que no sirvió de mucho.- Admitió el chico sonrojándose un poco.
- ¿Qué quieres decir con eso Weasley, que no te gusto, que para poder decirme un par de palabras románticas necesitas practicarlo con anticipación? Porque si es así no entiendo por qué estás conmigo.- Lucía bastante enojada. Ron no sabía qué decir, cómo reaccionar. Esa no era para nada su intención.
- Claro que no Hermione¿cómo se te ocurre? Yo te amo. Jamás pienses eso de mí.-
- Ya lo sé tontito. Sólo bromeaba, yo también te amo Ronnie.- Dijo ella pícaramente a la vez que le daba un pequeño beso en la punta de la nariz.
- Juro que por un momento creí que hablabas en serio. Por favor, no lo vuelvas a hacer.-
- Está bien, prometido. Ahora…no sé, dime tú ¿qué hacemos?-
- Ah, sí claro. Ven.- Y sin más se tomaron de la mano entrelazando sus dedos para comenzar a caminar.
Salieron del interior de La Madriguera y se adentraron por entre los árboles y arbustos que habían a su alrededor. Cuando estaban a punto de llegar, Ron se detuvo y luego Hermione.
- ¿Pasa algo?- Cuestionó ella preocupada.
- No tranquila. Es que estamos por llegar y me gustaría que fuera una sorpresa¿me permites?- Preguntó el pelirrojo sacando un pañuelo de seda rojo de su bolsillo y haciendo gestos, dándole a entender a la castaña que le cubriría los ojos.
- Sí claro. Adelante.- Asintió Hermione.
Ron se posicionó detrás de ella y le colocó el pañuelo en los ojos, no dejándole ver absolutamente nada. Aún en la misma posición, deslizó sus manos hasta la cintura de la castaña.
- Sólo déjate llevar. Confía en mí.- Le susurró.
- A ti te confiaría hasta mi vida.- Inquirió la muchacha dulce y sinceramente.
- Gracias, de verdad me halaga Srta. Granger.- Al escucharlo, Hermione no pudo evitar comenzar a reír, ayudada por el nerviosismo que le provocaba estar en esa situación. Poco a poco, sintió que iba avanzando guiada por Ron. Luego de unos cuantos metros, volvieron a detenerse.
- Ahora sí mi princesa, llegamos. ¿Estás lista?-
- ¿"Tu princesa", me gusta como suena. Y por supuesto que estoy lista mi príncipe.-
Lentamente Ron fue descubriendo los ojos de Hermione.
- ¡Ábrelos!- Exclamó el pelirrojo.
- ¡Ay Ron, esto es hermoso, muchas gracias!- Estaba feliz y para demostrárselo a su príncipe, lo único que hizo fue colgarse de su cuello y comenzar a besarlo en todos y cada uno de los rincones de su cara, hasta detenerse en su boca, pensando que podría quedarse allí para toda la eternidad.
Lo que veía realmente le encantaba: el lugar, era el mismo en el que habían estado Harry y Lucy el día anterior (aunque ellos no lo sabían), sólo que esta vez se veía mucho mejor: misteriosamente en ese sitio todo estaba oscuro, iluminado únicamente por la titilante luz de diminutas y coloridas hadas que danzaban por los aires rodeando un gran mantel, que estaba estirado en la hierba. Sobre el, había una enorme canasta, seguramente repleta de deliciosos bocadillos junto con chocolate caliente y zumo de calabaza. Todo allí estaba envestido del mismo color rojo; la luz de las hadas, el mantel…sólo había una cosa que rompía ese perfecto equilibrio: un hermoso ramo de rosas blancas que descansaba sobre la delicada tela de seda del mantel.
- ¿Y ésas son para mí?- Continuó la castaña emocionada señalando el ramo.
- Por supuesto¿para quién más?- Agregó el pelirrojo dándole un sonoro beso en la mejilla. Ella soltó una risita y salió disparada hacia el sitio donde estaba preparado el picnic, para tomar en sus manos aquellas preciosas rosas blancas. Hizo a su nariz perderse por entre las flores aspirando así, todo su delicado aroma.- ¿Sabes por qué son blancas?- Siguió el chico a la vez que se acercaba a ella.
- No. ¿Me quieres contar?-
- Porque el blanco representa pureza, inocencia y belleza. Y eso es también lo que tú representas para mí, porque eres pura, inocente y hermosa.-
- Ay Ron, eres tan dulce.-
- No tanto como tú.- Y en ese momento se produjo un nuevo contacto entre sus labios.
- Gracias Ron, de veras éste es el mejor regalo que podrías haberme dado.-
- No me agradezcas tanto, porque ésta es sólo la primera parte de tu regalo. Digamos que es…la ambientación.- Explicó mientras la miraba con una pícara media sonrisa, como satisfecho al ver la cara que ponía Hermione.
- ¿Quieres decir que aún hay más?- Preguntó asombrada.
- No seas tan ansiosa Mione, todo a su debido tiempo.-
Al irse Hermione, Lucy se había quedado sola en la habitación. Bueno, en realidad con Ginny, pero la "pequeña" pelirroja aún dormía.Decidió ir a darse una ducha como todas las mañanas antes de bajar a desayunar.
Mientras la lluvia de agua tibia recorría su cuerpo, no podía dejar de pensar en lo que había estado hablando con la castaña algunos minutos atrás. En menos de un día y de la nada, ya había hablado con Harry y con Hermione sobre el mismo tema: su ex novio. Ése que la había hecho sufrir como nadie más. Ella había estado muy enamorada de ese chico, y le tomó su tiempo poder llegar a olvidarlo por completo. Por eso es que no entendía como en tan poco tiempo y de un momento a otro, había vuelto a sacar ese tema en dos conversaciones diferentes, con personas diferentes y en situaciones diferentes. Quizás, haya sido el hecho de haberlo vuelto a ver luego de tres años, lo que le hizo volver a recordar todo lo vivido a su lado, tanto los buenos, como los malos momentos. Cerró la llave del agua y salió del cuarto de baño con una toalla envuelta al cuerpo y la otra en el cabello simulando un turbante. Permanecía seria y muy pensativa.
Cuando se dirigía al clóset, notó que Ginny Weasley ya no estaba en su cama, probablemente se habría levantado y bajado a desayunar.
Tomó una nueva muda de ropa interior junto con unos jeans y una abrigada polera verde. Se vistió, se peinó y se dispuso a ordenar su cama. Mientras lo hacía, oyó un extraño sonido proveniente de afuera, y cuando levantó la mirada, vió a Hedwig (la lechuza de Harry) dando suaves picotazos en la ventana. Se acercó y la abrió algo confundida, inmediatamente la blanca lechuza se introdujo en la habitación y arrojó en las manos de Lucy una pequeña cajita y adjunta a ella, una nota. Esas simples cosas, fueron las que en ese momento lograron devolverle la sonrisa, sólo con saber quién era la persona que se las enviaba.
- Harry.- Murmuró suavemente.
Lo primero que hizo, fue tomar la nota. La abrió y leyó:
Lucy:
Ésta es mi manera de demostrarte hoy, cuán importante eres para mí y lo mucho que te amo. Espero que te guste mi regalo, y perdona sino fui tan romántico como Ron con Hermione. Nos vemos más tarde, Te Ama…
Harry.
Pd1: Espero que te lo pongas.
Pd2¡Feliz Navidad!
Al terminar, volvió a doblar el trozo de pergamino y lo colocó debajo de su almohada. Una fina lágrima caía ahora de uno de sus hermosos ojos azules, mientras que en su boca, se dibujaba una pequeña sonrisa.
Finalmente quedaba la cajita, que era más bien un estuche muy elegante color negro. Lo observó por un momento y luego lo abrió. Grande fue su sorpresa cuando descubrió lo que contenía: era una hermosa y delicada cadenita de plata pura (N/A: puede que oro, haya quedado mejor, porque vale más y toda la cosa, pero a mí me gusta más el plateado que el dorado.), y de ella tendía un pequeño dije con una incrustación de esmeralda. El diamante brillaba en todo su esplendor. Sin pensarlo más, se posó frente al espejo y la abrochó detrás de su cuello. Era perfecta, y ahora combinaba con el color de su polera.
- Es muy bonita.- Aquellas palabras la tomaron desprevenida, y lograron sobresaltarla. Pero al concentrarse en el reflejo del espejo, reconoció la figura de Ginny Weasley parada a sus espaldas.
- Pero Ron, todo esto es demasiado. Sabes que no me hace falta nada más, sólo quiero tenerte a mi lado. No tenías por qué…-
- Nunca es demasiado para cortejar a mi princesa. Lo hecho, hecho está Mione, sólo dedícate a disfrutar del momento. Ven, vamos a desayunar¿quieres?- La animó el pelirrojo, sentándose él primero sobre el mantel.
- Está bien, como quieras.- Asintió la castaña sentándose a su lado y dejando el ramo de rosas a un costado.
Las agujas del reloj siguieron su curso hasta que se hicieron las 11:00. Teniendo tanto de que hablar y con que entretenerse, el tiempo prácticamente volaba para Ron y Hermione.
- ¿Me permite esta pieza Srta. Granger?- Preguntó el pelirrojo de repente poniéndose de pie.
- Ron¿de qué estás hablando, no hay música.- Dijo la castaña sonriendo divertida y a la vez algo confundida por la actitud del pelirrojo.
- Primero responde, si aceptas bailar conmigo.- Agregó él, ofreciéndole nuevamente su mano a la joven.
- Claro que sí, pero déjame decirte que esto es completamente ridículo.-
- Por supuesto que no lo es. Pero si te arrepientes de haber venido conmigo hasta aquí…- Inquirió Ron mientras la tomaba por la cintura y comenzaban a "bailar". Algo ciertamente dificultoso sino hay música de por medio.
- ¿Cómo se te ocurre que voy a arrepentirme, eh? Si contigo estoy pasando la mejor Navidad de mi vida. Sabes que te amo y que daría cualquier cosa por ti y por estar a tu lado. Es sólo que a esto no le encuentro sentido.- En ese momento le estaba hablando muy dulce y delicadamente.
- ¿Quieres saber por qué hago esto?- Preguntó Ron mirándola a los ojos. Ella sólo asintió con la cabeza en silencio.- Bueno, te lo diré: estoy tratando de recuperar el tiempo perdido. Me refiero a que hace tres años, cuando estábamos en 4º, tendría que haber sido yo él que bailase contigo toda la noche en el Baile de Navidad y no Viktor Krum. Todavía no logro entender como pude haber sido tan idiota como para no darme cuenta antes de la persona que tenía mi lado. Mi mejor amiga, la que siempre había estado conmigo cuando más la necesitaba, la que nunca me abandonó, con la que siempre me gustaba pelear y hacerla enojar, sólo porque creía que así se veía más hermosa que de costumbre. Y esa persona eres nada más y nada menos que tú Hermione Granger. Por eso el que tiene que darte las gracias a ti soy yo, porque a pesar de todo, ahora estás dándome una oportunidad para demostrarte cuanto te amo.- Concluyó el pelirrojo sonrojándose levemente por todo lo que acababa de decir.
- Creo que ya te lo dije…pero es que es inevitable no repetirte que ¡TE AMO y que eres la persona más dulce que jamás haya conocido!- Exclamó Hermione emocionada, y para no perder la costumbre, se lanzó a besarlo una vez más. Fue el beso que más duró de todos los que ya se habían dado ese mismo día, pero todos tenían una cosa en común: el amor.
- Me parece que ya es hora de entregarte tu regalo.- Volvió a hablar Ron cuando se separaron con los labios enardecidos.
- Déjame decirte que me tienes muy intrigada y que no logré dormir bien en toda la noche por tu causa, Ronald Weasley.-
- ¿Así que estuviste pensando mucho en mí?-
- Eso siempre. Por estos días, eres lo único que mantiene ocupada mi cabeza.- Confesó tímida la castaña.
- Me alegra que así sea. Ahora sino te molesta…- Se soltó de Hermione, e introdujo una de sus manos en el bolsillo de su abrigo. Del mismo, sacó una diminuta cajita también de color rojo.- Espero que te guste. ¿Estás lista?-
- Ay Ron¿qué es eso?- Dijo con la boca abierta al imaginarse lo que contenía la cajita.
- Dime¿estás lista? Responde Hermione.-
- Eh…sí, sí claro. Adelante.- Contestó notablemente nerviosa.
Una vez que ella hubo terminado de hablar, Ron comenzó a abrir poco a poco la cajita que tenía entre sus manos.
- ¿Y, qué me dices?- Preguntó el pelirrojo, al dejar el regalo al descubierto por completo.
- No…no sé qué decirte.- Agregó ella mirando fijamente los dos plateados anillos que tenía delante de sus ojos.-
- ¿Cómo que no sabes qué decirme? Creo que es simple.-
- Mira Ron, yo ya te dije que te amo, y mucho. Muchísimo, más que a nada. Pero ¿no crees que somos muy jóvenes para casarnos?- Parecía estar preocupada.
- ¿Qué dices, casarnos?- Al terminar de hablar no pudo evitar comenzar a reír.- Mione, yo no te estoy pidiendo matrimonio ni nada por el estilo. Claro que todavía somos muy jóvenes para eso, es muy probable que suceda más adelante, pero no ahora. Al menos no es lo que planeo.-
- ¿Ah no, y entonces? Por un lado debo decirte que me alivias, pero por otro, no sé qué es lo que estás tratando de decirme.-
- Como te dije, es simple. El día que fuimos a Hogsmeade para comprar los obsequios, yo ya tenía más que claro que iba a hablar contigo para decirte lo que sentía, y por eso compré los anillos. Porque me gustaría que ambos tengamos algo en común que identifique nuestra relación y nuestros sentimientos. Algo que con el simple hecho de mirarlo me hiciera recordar que por fin eres mía, que ya estás conmigo. Puede que sea como un compromiso¿por qué no? pero no tan serio. No sé si tú lo sentirás igual, por eso… ¿qué dices?-
- Sí, acepto. Es todo lo que puedo decirte. Acepto tu propuesta, acepto esta especie de compromiso "personal" podría decirse. Porque es sólo entre nosotros, nada oficial.- Sonrió aliviada y feliz.
- Podría ser, sí. Acabas de quitarme un peso de encima, por un momento pensé que dirías que no. Con respecto a lo de "oficial"…hay algo más que quisiera comentarte.-
- Dime, no hay problema.-
- Bueno, estuve pensando, y se me ocurrió que…quizás, si tú quieres, me gustaría que esta noche durante la Cena de Navidad con toda la familia…blanqueemos nuestra relación. Es que siento que no puedo seguir mintiéndole a mis padres.-
- ¿Hablas en serio? Por supuesto que quiero que blanqueemos todo lo que nos pasa. La verdad es que yo tampoco puedo seguir mintiendo. Ni cada vez que alguien se aproxima a donde estamos nosotros, tener que fingir que peleamos, sólo para mantenernos en secreto.-
- Entonces, no hay nada más que hablar. Tú ya aceptaste y es obvio que yo también. Dame tu mano.- Dijo el pelirrojo muy contento mientras sacaba uno de los anillos del estuche y tomaba la mano izquierda de la castaña.- Aunque antes quiero que veas algo. Si te fijas bien en el interior de cada uno de los anillos están gravados nuestros nombres.- Hermione se acercó y efectivamente en su interior se leía: Ron y Hermione.
- Son perfectos, realmente me encantan. Es lo más dulce y romántico que jamás podrías haber hecho Ron.-
- Gracias, todo lo hago por ti Hermione. Y bueno ahora sí… ¿me permites?-
- Cómo no.- Asintió la castaña.
Muy lentamente Ron fue introduciendo la alianza de plata en el dedo anular de Hermione. Luego, ella hizo lo mismo y colocó la otra en el dedo del pelirrojo.
Después de unos minutos de haberse estado mirando a los ojos, entrelazaron sus manos izquierdas y se quedaron observando los anillos en ellas detenidamente.
- Espero que cada vez que lo mires puedas acordarte de mí.- Agregó Ron en tono suave.
- No me va a hacer falta mirarlo para recordarte, créeme.- Respondió ella con una sonrisa pícara.
Se acercaron una vez más y sellaron con un beso su pacto de amor.
- Lo siento, no quise asustarte. Sólo vine porque quería que hablemos de una vez por todas y sin que Harry te secuestre para alejarte de mí.- Siguió la pelirroja.
- No, yo lo siento. Quiero pedirte disculpas por lo que pasó con Harry, ya hablé con él y creo que entendió como son las cosas.- Dijo Lucy al voltearse para poder estar cara a cara con la pequeña Weasley.
- No hay problema, yo lo conozco y sé cómo es cuando se le mete una idea en la cabeza. En este caso, lo que debe pensar es que yo quiero acercarme a ti para insultarte, gritarte o rogarte como una idiota que lo dejes. Pero definitivamente no es así, no es eso lo que busco.- Continuó seria y decidida.- ¿Qué te parece si mejor nos sentamos?- Propuso señalando una de las camas.
- Claro, como quieras.- Asintió la morena.
Ambas tomaron asiento en la cama de la pelirroja.
- Sé que desde que nos conocimos ese día en Hogsmeade, me he portado como una niña caprichosa e inmadura contigo. Pero en parte, tienes que entenderme: en ese momento yo había llegado a Hogwarts hacía una semana y todavía no te había visto personalmente, pero no paraba de oír tu nombre por los pasillos. Todos los hombres en Gryffindor, al igual que todos los de la Escuela, no dejaban de repetir "lo hermosa que era Lucy Wellington, la prima de Seamus Finnigan".- Hablaba muy rápido, mientras que Lucy sólo la escuchaba en silencio. La pelirroja tomó aire para continuar:- Hasta ahí, no le di mucha importancia. Mi problema llegó cuando comencé a escuchar rumores sobre lo "cerca y unidos que estaban Potter y tú, y de la suerte que él tenía por tenerte como amiga, aunque todos pensaran que ya eran algo más".-
- Para esos tiempos entre Harry y yo no pasaba absolutamente nada. No voy a negarte que me atraía y que me atrajo desde el primer instante en que lo vi, porque te estaría mintiendo. No sé si lo sabes, seguro que no, pero él fue la primera persona que conocí cuando llegué a Hogwarts. Fue él, quien al otro día me presentó con Ron y Hermione. Y con respecto a eso de que todos los demás hablaban de mí, yo no tengo culpa de nada. Es más, yo nunca les di motivos para que lo hicieran, al entrar en Hogwarts mi objetivo nunca fue romper corazones y andar con cuanto chico se me cruzase en el camino.-
- Está bien, yo no digo que haya sido así. La verdad es que a mí no me importaban los demás, a mí siempre fue uno solo el que me importó: Harry Potter. Todos esos rumores acerca de ustedes dos me estaban haciendo volver loca de los celos, por más que aún no pasase nada. Hacía menos de un año que él me había dejado diciendo que quería cuidarme, que no quería que nada malo me pase y ahora ya me tocaba enterarme que andaba muerto de amor por una chica que acababa de conocer, mientras que yo estuve enamorada de él desde que tengo 10 años. No podía aceptar que me lo arrebataran así como así. ¿Me entiendes?-
- Sí, por supuesto que te entiendo. Entiendo cómo te sientes. El problema es que cuando empecé a salir con Harry, yo no estaba enterada de lo que había pasado entre ustedes, por eso no entendía por qué tú eras tan fría conmigo. Y aún cuando me enteré, seguí pensando lo mismo. Al principio me sentí culpable, pero después logré entender que no lo era, porque es así. Hasta intenté hablar contigo para hacerte entrar en razón pero no quisiste escucharme.-
- Por eso mismo es que hoy estoy aquí. Sé que la otra noche no estuve bien y quería disculparme. Entendí que tenías razón en todo lo que me dijiste ese día y quizás también tenga que entender que Harry ya no me pertenece. Ahora está tratando de rehacer su vida contigo, y yo debería hacer lo mismo. No creas que me resulta fácil decirte todo esto, pero tengo que dejar de ser "la mala de la película", "la tercera en discordia", la "ex resentida" o como le quieras llamar, yo no soy así. Me cuesta tener que aceptar que perdí, pero prefiero darle fin a todo esto de una vez antes de humillarme por algo que ya no tiene sentido. Quería decirte que ya tienes el camino libre, y que ya no los voy a molestar. Con todo esto no quiero decir que tú y yo vayamos a convertirnos en mejores amigas, porque se me haría imposible, sólo que por estos días que nos quedan de convivencia, poder vivirlos en paz y lo mismo en la Escuela, sin resentimientos. Tratar de llevarnos bien¿te parece?- Concluyó Ginny.
- No puedo negarme. Otra vez tengo que decirte que te entiendo, sé que jamás podríamos ser mejores amigas, pero sí podemos tratar de tener una buena relación.- Lucy aceptó la propuesta de la pelirroja.
- Entonces…prometamos: no volver a discutir por el mismo tema, tratar de llevarnos bien y dejar todo lo malo que pasó entre nosotras en el pasado. ¿Trato?- Preguntó Ginny Weasley ofreciéndole a Lucy una de sus manos.
- Trato.- Respondió la otra recibiendo la mano de la joven.- Me alegra que por fin hayamos podido aclarar nuestras diferencias. Feliz Navidad Ginny.-
- OK, Feliz Navidad Lucy. ¿Ya desayunaste?-
- No ¿y tú?-
- Tampoco¿bajamos juntas?-
- Claro.-
- Pero creo que será mejor que espere afuera. Todavía hay alguien que aguarda por tu respuesta.- Añadió Ginny señalando a Hedwig que permanecía firme en el marco de la ventana.
- Es verdad. La había olvidado por completo¿no te molesta si…?-
- Entiendo. Y no, no te preocupes. Ya te dije: espero afuera.- Respondió la pelirroja rápidamente. Sin más, salió de su cuarto cerrando la puerta a su espalda.
Lucy, como un rayo se dirigió al escritorio y tomó un trozo de pergamino junto con una pluma, y luego escribió:
Harry:
¡Muchas gracias por tu regalo, es realmente hermoso. La piedra color esmeralda, me recuerda a tus ojos. Creo que de alguna manera fue intencionalmente ¿o me equivoco? Pretendes que te lleve siempre conmigo, que te recuerde, y no dudes que así va a ser. Y no te preocupes por eso del romanticismo, a mí me basta con que estés conmigo, es que yo también te amo¡y mucho Harry, quiero que lo tengas presente. Nos vemos en un rato…
Un beso enorme…
Lucy
Pd1¡Feliz Navidad para ti también!
Pd2: Quería comentarte que acabo de hablar con Ginny. No te preocupes, logramos solucionarlo todo.
Pd3: Nuevamente… ¡te amo!...
Al terminar, colocó la pluma otra vez en el tintero, dobló el pergamino en cuatro partes y lo ató a una de las patas de Hedwig, le acarició la cabeza suavemente y la lechuza salió al exterior una vez más, para entregar un nuevo paquete a su dueño.
Lucy permaneció por un minuto parada a un lado de la ventana, mirando hacia algún lugar sin ningún punto fijo, hasta que pareció recordar que Ginny la esperaba afuera. Salió de la habitación y cerró la puerta; la pelirroja estaba sentada en la escalera aguardando por ella.
- Ya terminé¿vamos?- Dijo la morena a espaldas de la Weasley.
- Oh…no te escuché llegar. Sí claro, vamos.- Asintió la otra poniéndose de pie. Ambas comenzaron a bajar juntas las escaleras.
- Bueno Mione, creo que ya es hora de que regresemos.-
- ¿Ya? El tiempo se me pasa demasiado rápido cuando estoy contigo. La verdad es que no sé si quiero volver a entrar, siento que no voy a poder aguantar hasta la noche ¡las ganas de gritarle al mundo que Ronald Weasley es mi novio!- Respondió a la sugerencia del pelirrojo con un enorme puchero, fingido, claro está.
- Es cierto, el tiempo vuela. Y creo Srta., que va a tener que controlar sus impulsos aunque sea por unas cuantas horas más.- Respondió Ron con una seductora sonrisa.- Ahora sí, en serio, debemos irnos.- Finalizó.
- Está bien, si ya estás aburrido de mí, lo mejor será que nos vayamos.- Agregó ella con la cabeza gacha y en tono inocente para tratar de conmover al pelirrojo.
- No seas tonta. Princesa, ya te dije que no quiero que pienses así de mí. Nunca podría aburrirme de ti, si por mí fuera me quedaría siempre contigo, pero tú sabes que no es posible, al menos por ahora.- Dijo él, mientras la tomaba delicadamente por la barbilla para hacer que lo mirara a los ojos.
- No puedo no creerte, me basta mirar en tus ojos para saber que me dices la verdad.- Inquirió la castaña con una tierna sonrisita y estirando una de sus manos para acariciar la mejilla del pelirrojo.- Pero tengo un motivo por el cual debemos quedarnos unos minutos más…- Continuó en tono misterioso.
- ¿Ah sí, y se puede saber cuál es?- Interrogó el muchacho.
- Pues…que yo aún no te he dado mi regalo.- Contestó Hermione.
- Es verdad, no lo había notado. Pero… ¿dónde está? Porque creo que cuando nos encontramos no traías nada en tus manos.-
- Sí que traía, sólo que tú no lo notaste.- Afirmó ella muy segura al mismo tiempo que se aproximaba al sector del picnic.- Tiene que estar por aquí…- Siguió mientras buscaba el paquete. Había comenzado a ponerse un poco nerviosa al no poder encontrarlo, hasta que al buscar debajo del mantel…
- ¡Aquí está! No podía ser, yo estaba segura que lo había traído.- Agregó suspirando aliviada.- Bueno…la verdad es que seguramente lo que este paquete contiene no podría estar nunca a la altura de todo lo que tú preparaste, pero espero que te guste…- Dijo la castaña sonriendo débilmente, mientras le ofrecía el paquete al pelirrojo.
- Mione, es sólo un regalo. Sea lo que sea que contenga, no cambiará nada¿OK?- Continuó él para tratar de animarla.
- Gracias, pero ahora…adelante, ábrelo. Creo que después de todo no está tan mal.-
- Veamos…- Dijo Ron comenzando a romper el envoltorio de su regalo.
Lo primero que pudo notar fue que era una prenda de vestir, para ser más exactos, una camiseta color anaranjado. Grande fue su sorpresa, cuando al darla vuelta descubrió que no era una camiseta ordinaria…sus ojos se abrieron como platos a causa del asombro y la antes tímida sonrisa que se dibujaba en su rostro, aumentaba su tamaño notablemente.
- ¿Por tu expresión tengo que adivinar que…te gusta?- Se atrevió a preguntar la castaña.
- Hermione¿esto es…?- No lograba terminar la frase, asi que Hermione decidió completarla por él:
- Sí Ron, es la camiseta original de los Chudley Cannons. Autografiada por cada uno de los siete jugadores del equipo, y su entrenador, por supuesto. Si era eso a lo que te refieres.-
- ¡Princesa, éste es el mejor regalo que podrías haberme hecho! Es realmente increíble… ¿cómo la conseguiste? Debió haberte salido una fortuna.- Exclamó el pelirrojo emocionado.
- De hecho…la compré en Hogsmeade, en la tienda de deportes, estaba colgada en una de las paredes enmarcada por un cuadro. Y en cuanto a lo que me salió, eso es algo que obviamente no pienso decirte.- Concluyó Hermione aliviada de que su regalo haya sido del agrado del pelirrojo.
- Gracias, todavía no entiendo como en algún momento dudaste de que podría gustarme.- Agregó Ron mientras se colocaba la camiseta y se lanzaba a abrazar a su novia.- Claro que éste es el mejor regalo que me podrían haber hecho, después de tenerte a ti conmigo.- Finalizó, al comenzar a acariciar los castaños cabellos de Hermione para luego acercarse y besarla.
- Ya no queda nada más por hacer, así que ahora sí, si quieres podemos irnos.- Ella volvió a hablar una vez que se hubiesen separado.
- Ahora el que no quiere irse soy yo. Pero si no queda otra alternativa…vamos.- Ni bien Ron terminó de pronunciar estas palabras, ambos empezaron a recoger las cosas para regresar a La Madriguera.
Una vez en su interior se dirigieron a la cocina, rogando que ninguno de los Sres. Weasley estuviese dentro, ya que de esa manera se sentirían obligados a adelantar sus planes. Al abrir la puerta, quedaron asombrados por ver a las dos personas que allí se encontraban, pero aliviados a la vez de que no eran ni Molly ni Arthur Weasley, sino Ginny y Lucy. Ambas estaban sentadas una al lado de la otra desayunando pacíficamente.
Ron, un poco más tranquilo reposó sobre el piso la cesta de picnic que tenía en una de sus manos.
La morena rompió el silencio:
- Veo que a Ron le gustó tu regalo Mione.- Dijo mirando la camiseta que traía puesta el pelirrojo.
- Sí, por suerte así fue.- Contestó la castaña.
Ron había comenzado a sacar de la cesta todo lo que había sobrado para acomodarlo en su lugar, mientras que Hermione se sentaba en el asiento que quedaba libre al otro costado de Lucy.
- Hermanito… ¿se puede saber de dónde vienen Hermione y tú con todas esas cosas?- Preguntó Ginny con una sonrisita pícara.
- ¿Cómo que dónde venimos, de dónde va a ser?- Exclamó el pelirrojo como si fuese la cosa más obvia del mundo.- Hermione…cuéntale a mi hermana de dónde venimos.- Finalizó, quitándose el peso de encima pero pasándoselo a su novia.
- ¿Quién, yo¿Por qué no se lo explicas tú Ron? Es tu hermana.- La pelota rebota en la castaña y vuelve a los brazos del pelirrojo.
Ginny y Lucy, ya no podían contener las ganas de reírse.
- Gracias Hermione.- Agregó el muchacho lanzándole a Hermione una mirada asesina.- Verás Ginny…Hermione y yo…venimos de…- Pero ahora sí, las risas incesantes de la pelirroja y la morena no le permitieron a Ron seguir trabajando mentalmente en la búsqueda de la excusa adecuada.- ¿De qué se ríen ustedes dos?- Cuestionó mirándolas incrédulo.
- Ron, yo ya lo sé todo. ¿Sabes? Por suerte sé darme cuenta sola de las cosas sin tener que esperar que nadie me diga nada.- Respondió Ginny cesando de las risas.
- ¿Qué es lo que sabes?- Interrogó el pelirrojo haciéndose el desentendido.
- Vamos hermanito…no te molestes en intentar ocultarlo, por que yo sé perfectamente que Hermione y tú están saliendo.-
- Entonces¿ya lo sabes? No puede ser, porque eso significaría que…mamá y papá también lo saben.- Concluyó el pelirrojo con la cabeza gacha.
- ¿Cómo te enteraste Ginny?- La castaña volvió a aparecer en la conversación.
- Fácil: además de notar como se miran permanentemente, los vi ayer en la tarde sentados juntos en la banca que está en el patio trasero, vi como Ron te abrazaba Hermione. Creo que eso, fue lo que terminó de confirmar mis sospechas. Pero no te preocupes Ronnie, Molly y Arthur no saben nada.- Terminó la pelirroja diciendo lo último en tono sarcástico.- Aunque no entiendo ¿por qué te preocupa tanto? Ellos se pondrían felices de saber que Hermione y tú están juntos.-
- Eso espero…lo que pasa es que teníamos planeado decírselos hoy en la noche, durante la cena de Navidad con toda la familia.-
- Ah, si es por eso…quédate tranquilo, vas a poder darte ese gusto.-
Luego de esa charla en la cocina, hubo tiempo para todo: tiempo para que Lucy le diera las gracias a Harry y le contase todo lo que había estado hablando con Ginny; tiempo para el almuerzo; tiempo para que las chicas decidieran lo que iban a ponerse esa noche; tiempo para que Molly, Ginny, Hermione y Lucy decoraran toda La Madriguera para la ocasión; tiempo para que la Sra. Weasley comenzase y terminase de preparar la cena; tiempo para que todos se cambien; y finalmente tiempo para que todos los invitados llegasen.
La Madriguera estaba completamente repleta de gente: Molly y Arthur Weasley; Bill Weasley junto con su esposa Fleur Delacour; los gemelos Fred y George con sus respectivas novias Angelina Johnson y Katie Bell; Ron; Ginny y hasta Charlie Weasley con su esposa Justine y su pequeño hijo Ryan. Para simplificar las cosas, el único Weasley que no estaba presente, era Percy. A esta enorme familia se sumaban: Remus Lupin y Nymphadora Tonks, Harry, Hermione y Lucy.
Todos disfrutaban de la deliciosa cena preparada por Molly mientras conversaban y reían recordando viejos tiempos. Todo iba perfecto, hasta que llegó el momento del brindis. Arthur Weasley se puso de pie con su copa en la mano, listo para dedicarles unas palabras a todos los presentes.
- Familia.- Comenzó mirando a la "manada" de cabezas pelirrojas y pecosos rostros sentadas en la mesa.- Y amigos.- Continuó mirando al resto.- Espero que habiendo salido de un año terrible para todos los habitantes del mundo mágico y habiendo acabado definitivamente con las fuerzas del mal, todos y cada uno de nosotros pueda seguir con su vida libremente, y si es posible con la persona que ama a su lado.- Dicho esto, se inclinó hacia su esposa y besó una de sus manos.- Creo que ya no me quedan palabras por decir, sólo desearles a todos una muy ¡Feliz Navidad!- Al concluir el pequeño discurso del Sr. Weasley, todos los presentes también se pusieron de pie y alzaron sus copas en el aire para concretar el brindis, pero en ese momento la persona menos esperada, pidió la palabra: Ronald Weasley. Todos volvieron a sentarse, quedando parado únicamente el pelirrojo, y aunque también todos estaban algo confundidos, decidieron poner atención a lo que Ron tenía que decir.
Antes de comenzar a hablar, miró interrogante a Hermione que estaba sentada a su lado, ella sólo asintió con una gran sonrisa, brindándole una mayor seguridad al pelirrojo quien también sonrió al verla. Decidió comenzar, al notar la mirada expectante de los invitados:
- Antes que nada, Feliz Navidad para todos y quería agregar que coincido con tus palabras papá. Más que nada, cuando dices que esperas que cada uno de nosotros pueda seguir su vida con la persona que ama a su lado. Quiero que todos sepan, que yo, ya lo estoy haciendo. Actualmente tengo a mi lado, a la persona, a la mujer, que más amo en este mundo.- Al escuchar estas palabras, en el rostro de la mayoría de los presentes se dibujó una expresión de completo asombro.- Esa mujer, está a mi lado en todos los sentidos, es más, está sentada a mi lado en este preciso momento.- Al finalizar la frase se volteó hacia Hermione que lo miraba con los ojos llenos de lágrimas a causa de la emoción y le extendió una de sus manos. La castaña la tomó y se puso de pie ella también. Ron, la rodeó por los hombros con uno de sus brazos y ella lo abrazó por la cintura con una de sus manos, ya que con la otra sostenía su copa.- Finalmente, la noticia es que hoy hace cinco días desde que Hermione y yo estamos saliendo, y nuestra vida juntos, recién empieza.- Concluyó, y como broche de oro, los dos se miraron a los ojos, y fueron acercándose poco a poco hasta juntar sus labios en un corto beso.
Molly y Arthur Weasley, se abrazaron fuertemente y no podían dejar de lado el hecho de que su bebé, ya era todo un hombre. Por otro lado, algo menos serio fue lo que hicieron los gemelos, quienes optaron por gritar al unísono un¡ALELUYA, que a pesar de todo, sirvió para romper el hielo. Todos comenzaron a reír, y las felicitaciones, los abrazos y los besos para la parejita no se hicieron esperar. Ron y Hermione, estuvieron felices de que las cosas hubiesen salido tan bien y de saber además, que ya no tendrían que mentir o esconderse cuando quisiesen estar juntos. Luego de semejante noticia, el brindis llegó a su fin y todos juntos se dirigieron al árbol de Navidad para abrir sus regalos.
Había de todo tipo, desde libros y utensilios de cocina, hasta ropa y maquillajes. El obsequio de Lucy para Harry era un uniforme completo de Quidditch con los colores de Irlanda al que se le agregaba una Snitch Dorada.
Al parecer ya no quedaba ninguno, hasta que Hermione se apareció con una pequeña cajita, envuelta en papel color rojo y con un moño verde.
- Lucy, éste tiene tu nombre.- Dijo mirando a la morena y ofreciéndole el paquete.
- Gracias Herms.- Respondió la otra recibiéndolo con una sonrisa.
Al abrirlo y dejarlo al descubierto, Harry, Ron y Hermione que estaban a su alrededor lo miraron algo extrañados, aunque su dueña parecía saber perfectamente a qué se debía. Se le había borrado la sonrisa de repente. Parecía estar sumida en sus recuerdos hasta que escuchó la voz de Ron:
- ¿Un muérdago¿quién haría un regalo tan ridículo para Navidad?-
- Lucy¿estás bien? En la caja queda una nota¿no piensas abrirla?- Agregó la castaña luciendo algo preocupada por su amiga.
- Eh…sí, claro, gracias.- Respondió mientras tomaba la nota, en la que sólo se leía:
Tú sabes quién soy y de qué se trata, recuerda lo que representa para los dos.
REPITO: no cuesta nada dejar un review para darme una alegria! xD
