Aca estoy otra vez con un nuevo cap, sepan entender todos mi tardanza, SIGO SIN INTERNET, me quiero morir, esto es una agonia insoportable, estoy exagerando un poquito xD pero bueno...les dejo el nuevo cap y espero que les guste, y los dejo de entretener que tienen mucho para leer, espero que no me odien dps de esto! xD mil millones de gracias a todos por sus reviews y a vickii, por sus hermosas "cartas", ella entiende...jaja...


Capítulo 15¿Engaño por Partida Doble?

Al finalizar la última clase de ése fatídico día lunes, Defensa Contra las Artes Oscuras, los cuatro chicos volvieron a su Sala Común en la Torre Gryffindor para dejarse caer pesadamente sobre los sillones que en ella residían. Hermione, no tardó en volver a ponerse de pie.

- Disculpen, pero creo que no puedo darme el lujo de descansar. Voy a la Biblioteca, necesito terminar sin falta para mañana una redacción de 60 cm. de pergamino para Runas Antiguas- dijo en tono algo cansino.

- Yo te acompaño- se ofreció Ron mientras comenzaba a levantarse.

- Mira Ron…no te enojes, pero la verdad es que prefiero ir sola. Si vienes conmigo, no creo poder concentrarme como es debido en lo que tengo que hacer- admitió con sus mejillas algo sonrosadas.

- Está bien, te entiendo- agregó él al mismo tiempo que se acercaba a ella y le daba un tierno beso en la frente.

- Adiós, nos vemos más tarde- saludó la castaña, dirigiéndose a Ron, Harry y Lucy para luego atravesar el retrato de la Dama Gorda.

Lucy, que en ese momento estaba cómodamente recostada en el sofá con la cabeza sobre las rodillas de Harry, intentó desperezarse un poco estirando sus brazos, para acto seguido deshacerse de su posición dando un pequeño salto y quedando parada a un lado de Ron.

- Al igual que Hermione, no puedo darme el lujo de descansar. Así que será mejor que me ponga a hacer mi tarea de Aritmancia. ¿Quieren que los ayude con algo?- preguntó mirando a Harry y a Ron que se mostraban reacios a tocar un solo pergamino.

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Hermione, llevaba una hora sentada sola en una de las mesas de la Biblioteca, leyendo un pesado volumen sobre Runas Antiguas para completar su redacción. En aquél lugar reinaba un completo silencio, salvo por el susurro de los pasos de Madame Pince que se paseaba por entre las estanterías repletas de libros.

La castaña ya había comenzado a escribir muy animadamente sobre su pergamino, cuando notó que alguien se sentaba en la silla vacía que estaba enfrente suyo.

- ¿Necesitas algo?- preguntó Hermione sosteniendo la pluma en el aire con una de sus manos, y mirando al chico confundida y arqueando las cejas.

- Veo que no me tienes muy en cuenta, digo…que no me conoces. Soy Tom Quincy, tú pareja en el trabajo de Pociones- respondió el muchacho con una sonrisa.

- ¡Oh, lo siento mucho, pero la verdad es que no…no creo haberte visto antes- agregó ella algo abochornada por la situación.

- No te preocupes, no hay problema. Es sólo que creí conveniente acercarme para saludarte y ver si…podíamos acordar de alguna manera cuándo reunirnos para comenzar con el trabajo. Si Snape nos dió un mes, creo que no debe ser nada fácil lo que pretende que hagamos-

- Creo que tienes razón- coincidió Hermione sonriendo divertida- déjame pensar… este miércoles a las 18:00 aquí¿te parece bien?-

- Sí, perfecto- permaneció mirando a Hermione fijamente, no parecía querer moverse de su lugar así que optó por seguir con la conversación- ¿Qué hacías?-

- Una redacción para Runas Antiguas. ¿Y tú?- contestó la castaña amablemente.

- Para serte sincero, te vi cuando entrabas y decidí seguirte- dijo el chico escudriñando cada rincón del rostro de Hermione- para decirte lo que acabo de decirte- agregó inmediatamente al ver la expresión de la chica.

- Bueno, lo siento Tom, pero tengo que regresar a mi Sala Común. Lo más probable es que mis amigos me estén esperando para bajar a cenar. Buenas noches, y nos vemos mañana en la clase de Pociones supongo…-

- Sí, claro. Buenas noches para ti también Hermione- ella ya había comenzado a alejarse cuando el chico volvió a hablar:- Disculpa, pero… ¿puedo acompañarte?-

La castaña algo sorprendida pero con una sonrisa asintió. Y siguieron caminando juntos y conversando todo el trayecto hasta el 7mo Piso en donde se encontraba la Torre Gryffindor. Finalmente Hermione se detuvo ante el retrato de la Dama Gorda.

- Creo que hasta aquí llegamos. Una vez más, buenas noches- el chico le devolvió el saludo y se alejó hasta desaparecer escaleras abajo. Una vez que se aseguró de estar completamente sola, Hermione susurró la contraseña y el retrato se abrió dejándole el camino libre. Al ingresar en la Sala Común, distinguió entre la docena de alumnos de 1ero y 2do año que se esparcían por todo el lugar hablando prácticamente a los gritos, a sus amigos sentados en una mesa al fondo. Cuando se acercó a ellos, observó que Lucy intentaba en vano terminar su tarea de Aritmancia, puesto que al mismo tiempo, les explicaba pacientemente a Harry y Ron lo que debían hacer para Encantamientos.

- ¡Hermione, por fin! Será mejor que bajemos a cenar- exclamó Lucy emocionada apartándose de la mesa en la que estaban trabajando.

- ¿A qué se debe tanta felicidad?- preguntó la castaña mirando a su amiga con el entrecejo fruncido.

- Verás…- dijo la morena acercándose al oído de Hermione para susurrarle:- a veces Harry y Ron, son un poco duros para entender las cosas, sólo eso…- concluyó. La castaña soltó una risita de complicidad. Sin más preámbulos, los cuatro bajaron al Gran Comedor a cenar.

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Al día siguiente, a las 6:30 cuando sonó el despertador en la habitación de las chicas de 7mo, Hermione y Lucy fueron las primeras en levantarse, a los pocos minutos les siguieron Parvati y Lavender. Las cuatro chicas estaban poniéndose sus uniformes; en cuanto terminaron, las últimas dos, sacaron sus maquillajes y comenzaron a "retocarse"; Hermione se encontraba frente al espejo intentando alisar un poco su cabello; y Lucy terminaba de abrocharse los zapatos. De pronto, la castaña se volteó para mirar a su amiga.

- ¿Y eso?- le preguntó curiosa señalando algo que estaba a espaldas de la morena.

- ¿Qué cosa?- continuó Lucy. Hasta que al mirar donde Hermione señalaba se dió cuenta a qué se refería: sobre su mesa de noche, descansaba una hermosa rosa de un fuerte color rojo e iba acompañada por una nota que tenía su nombre como destinatario. La chica se acercó con una sonrisa, y tomó ambas cosas entre sus manos- Debe ser de Harry- murmuró. Abrió el trozo de pergamino doblado por la mitad, y al reconocer la caligrafía de las palabras que en el estaban escritas, esa sonrisa se esfumó por completo, tal como le había pasado durante la Navidad en La Madriguera. Hermione se aproximó a donde estaba Lucy, y con mucha delicadeza le quitó la nota de las manos. En ella rezaba:

Sé que son tus favoritas. Tengo muchas ganas de volver a verte, y por favor, deja de ser tan dura conmigo. Una vez más, estoy seguro de que sabes quién soy.

Hermione volvió a apartar la mirada del pergamino y posó sus ojos en Lucy tomando una expresión seria, la morena tenía la mirada fija en el piso del dormitorio. Parvati y Lavender, intentaban disimular, pero no se perdían detalle de lo que estaba pasando.

- Creo que las dos sabemos perfectamente que esto, no es de Harry- dijo Hermione fríamente, mientras que Lucy volvía a alzar la mirada hacia los ojos de la castaña- Es él otra vez¿verdad?- continuó.

- ¿Tú qué crees?- ante estas palabras, Hermione soltó un bufido de incredulidad.

- ¿Qué te pasa Lucy¿por qué haces esto con Harry?- había comenzado a elevar el tono de voz.

- ¿Qué es lo que se supone que estoy haciendo con Harry, Hermione?- siguió Lucy imitando el tono de voz de su amiga.

- ¿Y todavía lo preguntas? Nunca te creí capaz de una cosa así. Aquí- agregó señalando la nota con su dedo índice- dice claramente tengo muchas ganas de volver a verte, y por favor, deja de ser tan dura conmigo - volvió a leer en voz alta la segunda línea de la nota con especial énfasis.

- No sé cómo puedes estar pensando que engaño a Harry- en ese momento, Parvati y Lavender tenían los ojos abiertos como platos, en expresión de asombro. Lucy pareció percatarse de ese pequeño detalle- ¿Y USTEDES DOS QUÉ MIRAN PAR DE CHISMOSAS¡VÁYANSE DE UNA VEZ!- las dos chicas se levantaron de sus camas y salieron de la habitación a regañadientes mirando a Lucy con desprecio. Las cosas comenzaban a ponerse no muy agradables entre Hermione y la morena.

- ¿Y QUÉ QUIERES QUE PIENSE? SEGÚN PARECE, TE ESTÁS VIENDO CON TÚ EX NOVIO A ESCONDIDAS DE HARRY, AUNQUE NO SÉ CÓMO¡Y PRETENDES QUE CREA QUE NO LO ESTÁS ENGAÑANDO!- gritó Hermione completamente fuera de sí, y poniéndose roja.

- ¡ES QUE NO ES ASÍ HERMIONE, TÚ NO ENTIENDES! JAMÁS ENGAÑARÍA A HARRY…- inquirió la morena también furiosa, comenzando a sollozar.

- Lo único…que yo no entiendo…es ¿por qué…dices que hace tres años…que no se ven, no hablan y que están incomunicados, si según…lo que dice la nota…se han vuelto a ver?- razonó Hermione intentando calmarse, y hablando pausada y muy claramente.

- Es que ésa es la verdad. Desde que él me dejó…porque así fue…no nos hemos vuelto a ver. Después de eso…como ya sabes…me fui a vivir a Francia. Nunca intenté volver a comunicarme…con él…porque estaba muy dolida…además…él me había dejado muy en claro…que no quería volver a saber de mí. Estoy segura…de que él tampoco…intentó ubicarme- confesó rompiendo en lágrimas.

- Si es como tú dices, no entiendo ¿por qué de repente parece estar tan interesado en saber de ti¿por qué ahora¿por qué no puedes decirme su nombre? No creas que yo me he olvidado de lo que te dije en La Madriguera la noche de Navidad, porque no es así. Te dije que las cosas no iban a quedar así, y que a mí no podías mentirme-

- ¿Por qué ahora? Porque en estos momentos…él está más cerca de lo que te imaginas- respondió mirando fijamente a los ojos a Hermione.

- Lo siento mucho, pero no puedo creerte. Por más que quiera, no puedo hacerlo. Ya mentiste demasiado…hasta que no me demuestres lo contrario, no sé si voy a poder volver a confiar en ti, después de todo hace muy poco tiempo que te conozco…y si tengo que elegir, elijo apoyar a Harry, porque él es como mi hermano, y no puedo permitir que lo lastimes- finalizó la castaña seria y luciendo muy decepcionada.

- Te entiendo…pero sé que cuando sepas la verdad…me vas a entender tú a mí- dijo Lucy sonriendo resignada.

- Eso espero…espero poder entenderte, espero saber la verdad, y espero poder volver a considerarte mi amiga, mi confidente- y dicho esto, salió de la habitación a paso decidido dejando a Lucy completamente sola.

Al salir, se encontró a Parvati y Lavender conversando de una forma muy "sospechosa" a un lado de la puerta del cuarto, les dedicó una mirada furtiva y puso los ojos en blanco para luego seguir con su camino al Gran Comedor.

Una vez que estuvo en la mesa de Gryffindor y ubicó a sus amigos, los saludó con un débil buenos días y a Ron con un beso en la mejilla, para seguir por sentarse a su lado y comenzar a concentrarse en su tazón de cereales (Harry, estaba enfrente de ellos dos). Aproximadamente diez minutos más tarde, llegó Lucy y se sentó con el moreno. El chico, no ignoró el hecho de que su novia había estado llorando, a juzgar por el color rojo y la hinchazón en sus ojos, la abrazó colocando uno de sus brazos alrededor de sus hombros y aplicó un poco de presión para acercarla a él…

- ¿Estás bien?- le susurró al oído algo preocupado.

- Sí Harry, no te preocupes, no es nada- respondió Lucy en un tono no muy convincente, pero que a Harry pareció bastarle, puesto que le dió un beso en la cabeza y mantuvo el abrazo. Hermione al verlos, suspiró indignada, se levantó de su asiento y salió del Gran Comedor; Lucy la siguió con la mirada haciendo un gesto negativo.

- ¿Le pasa algo?- preguntó Ron confundido dirigiéndose a Lucy.

- No, creo que debe ser…que cuando estábamos arriba me dijo que tenía que enviar una lechuza a sus padres, supongo que debió haber ido a las pajareras- mintió la chica esbozando una triste sonrisa. El pelirrojo se encogió de hombros y siguió devorando su desayuno.

:ooo:

Al llegar una vez más a las mazmorras como el día anterior, cada uno se ubicó en los nuevos lugares que les habían asignado. Pero a diferencia de la clase pasada, Snape ya los estaba esperando sentado en su escritorio. En el pizarrón ya estaban escritos los ingredientes de la bendita poción con la cual iban a trabajar durante todo el mes.

- ¿Qué esperan¡pónganse a trabajar!- ordenó el profesor de pelo grasiento tan malhumorado como siempre.

El panorama de la clase era el siguiente:

Hermione y Tom, conversaban en voz muy baja pero sin dejar de concentrarse en su trabajo y en las instrucciones que se dictaban tanto en la pizarra como en Elaboración de pociones avanzadas, nivel siete (el manual de texto que utilizaban ese año). La castaña tenía que admitir que se había equivocado llamando idiota a su compañero, ya que este había demostrado ser un chico muy inteligente, muy lindo y demasiado simpático para ser un Slytherin.

Ron, estaba demasiado ocupado observando el comportamiento de Hermione con ese tal Quincy, semi recostado en su silla y con los brazos cruzados. Mientras que Lavender, intentaba repartir su tiempo…mirando al pelirrojo con el entrecejo fruncido e intentado preparar la poción por su cuenta.

Por otro lado, estaban Harry y Pansy Parkinson, quienes aparentemente eran los peores de la clase; ninguno de los dos parecía muy interesado en hacer correctamente lo que tenían que hacer, prácticamente introducían en el caldero lo primero que tuviesen a mano.

Finalmente, al fondo de la mazmorra, estaban Lucy junto con Draco Malfoy. A pesar de ser una de las parejas más disparejas de las que se encontraban en el salón, parecían estar muy bien organizados. No hablaban, ni tampoco se miraban. Draco, era el encargado de ir al armario donde estaban guardados los ingredientes para llevar a la mesa todo lo necesario y trozar cada uno de ellos para facilitarle el trabajo a Lucy, que era quien preparaba la poción, al mismo tiempo que tomaba nota de las distintas reacciones que se producían para el trabajo de investigación.

Sonó la campana que indicaba la finalización de la clase y el comienzo del descanso. El profesor Snape, ordenó a los alumnos que embotellaran la poción en procedimiento, la rotularan con los apellidos de los integrantes de cada equipo, y la colocaran sobre su escritorio.

Hermione, permaneció en la puerta de la mazmorra esperando a Ron que terminaba de recoger sus cosas. Cuando el pelirrojo comenzó a caminar hacia ella, observó que por el otro lado se acercaba también a la castaña Tom Quincy, se apresuró para llegar primero junto a ella y cuando la tuvo enfrente la abrazó por la cintura. "Pisándole los talones", el Slytherin se detuvo ante ellos. Al verlo, Ron apretó más a Hermione contra sí y la besó. Al parecer, por algún extraño motivo, quería hacerle sentir al chico, que Hermione Granger ya tenía dueño.

- Bueno Tom…recuerda, nos vemos mañana a las 18:00 en la Biblioteca. ¿Está bien?- dijo la castaña con una sonrisa al separarse de Ron.

- Sí, claro…Hermione, nos vemos…mañana a las 18:00. Adiós- respondió el muchacho mirando al pelirrojo con recelo antes de alejarse.

- ¿Y por qué se supone que van a encontrarse mañana?- le preguntó Ron cuando se quedaron solos.

- Veo que ahora el que está celoso, eres tú. Nos vamos a encontrar para empezar con el trabajo de Pociones¿por qué otro motivo iba a querer encontrarme con él A SOLAS?- contestó Hermione mientras colocaba sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo.

- No sé…prefiero no pensarlo-

- ¡Ay Ron, por favor! Ya hablamos de esto. ¿Vamos?-

- ¿A dónde?-

- A disfrutar de la hora que tenemos libre antes de la clase de Transformaciones¿a dónde más?-

- Pero tenemos que esperar a Harry y a Lucy- dijo él como si fuese algo obvio.

- La verdad es que prefiero que vallamos llendo, porque…tengo que hablar contigo- mintió rápidamente al ver la cara de confusión de su novio.

- Bueno, está bien, como quieras- la castaña sonrió agradecida. Luego, entrelazaron sus manos y caminaron hacia el patio, hasta detenerse bajo un haya frente al lago.

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Al salir de las mazmorras, a Lucy no le extrañó en lo más mínimo que Ron y Hermione no los estuviesen esperando. El distanciamiento entre ella y la castaña recién había comenzado, pero Harry y Ron, ya estaban quedando atrapados en el medio de aquella discusión. En ese momento, el moreno iba a su lado, y sea lo que fuese de lo que le estuviese hablando, ella no le estaba prestando atención, puesto que tenía otras cosas en la cabeza. Otras cosas, que sentía que tenía que contarle…

- ¿Harry?-

- ¿Si?-

- Tengo algo que decirte- dijo deteniéndose de repente y poniéndose seria. Luego, lo condujo hasta el banco más cercano y se sentaron en el.

- No me asustes. ¿Es algo grave?- preguntó el ojiverde mirándola fijamente a los ojos, como si pretendiese arrancar de ellos la verdad.

- Bueno, no sé…una vez que te lo diga, serás tú quien lo juzgue- respondió.

- Cuando quieras…puedes empezar-

- Sí, claro- respiró hondo para poder continuar:- Verás…hoy a la mañana, Hermione y yo discutimos y ahora ella ya no me habla-

- ¿Cómo que discutieron¿qué fue lo que pasó? Entonces…por eso estabas llorando a la hora del desayuno- Hermione y Lucy se habían hecho prácticamente inseparables, por eso costaba entender que hubiesen discutido hasta llegar al punto de no dirigirse la palabra.

- Sí, fue por eso. Lo que pasó, fue que…bueno…- se detuvo para sacar del interior de su mochila un trozo de pergamino- lee…- agregó al entregarle el papel. Harry lo tomó algo confundido y lo abrió para leer en voz alta:

Sé que son tus favoritas. Tengo muchas ganas de volver a verte, y por favor, deja de ser tan dura conmigo. Una vez más, estoy seguro de que sabes quién soy.

- ¿Qué significa esto?- preguntó con los ojos fijos en la morena una vez más.

- Ésa nota, es el motivo de mi discusión con Hermione. Estaba esta mañana sobre mi mesa de noche junto con una rosa roja, es por eso que dice Sé que son tus favoritas . Eh…esto- dijo volviendo a tomar el pergamino en sus manos- al igual que el muérdago y la nota que recibí en Navidad, son regalos, por así decirlo, de mi ex novio. ¿Recuerdas que te hablé de él?-

- Sí, lo recuerdo. Pero sigo sin entender qué significa, y qué es lo que tiene que ver en tu discusión con Hermione- respondió poniéndose serio.

- Lo que pasa, es que ella cree que te estoy engañando. Dice que ya le mentí demasiado y que no sabe si va a poder volver a confiar en mí-

- Quizás Hermione, no esté tan errada. Porque yo después de leer esto no sé qué pensar, me siento como un idiota. Aparentemente, me engañas enfrente de mis narices y yo nunca me di cuenta de nada¿cómo puede ser? y ¿en qué se supone que le mentiste?-

- Puedo jurarte por lo que más quieras, que yo jamás te engañaría. Y con respecto a Hermione, nunca le mentí, sólo omití algunos detalles acerca de esa relación, porque sigo sintiendo que no tiene sentido hablar de eso. Ahora no puedo decirte más nada sobre este tema, porque quiero que en el momento de la verdad estén presentes los tres: Hermione, Ron y tú, para ahorrarme el trabajo de tener que explicárselos uno por uno. Por último, quiero pedirte por favor que creas en mí. Necesito que lo hagas. Por favor no me abandones, no me dejes sola. Siente- antes de continuar, tomó una de las manos de Harry y la colocó en su pecho, justo sobre el corazón- te amo Harry, y nunca haría nada que te hiciera daño. Créeme, el amor no es algo que se pueda fingir- finalizó. Pasados unos segundos, Harry se pegó un poco más a ella y le dió un corto beso en los labios. Lucy, aun con los ojos cerrados esbozó una sonrisa, mientras que una tímida lágrima, rodaba ahora por su mejilla.

- Tú dices que jamás me engañarías, y yo digo, que jamás te abandonaría ni te dejaría sola. Eres muy importante para mí, y no estoy dispuesto a perderte. Después de todo…si hay algo que es fundamental para que una relación funcione, es tener confianza en el otro. Y yo, confío en ti-

- Yo también confío en ti. Realmente…me quitas un peso de encima, tenerte conmigo me da fuerzas para enfrentar lo que sea- y provocó una nueva unión entre sus labios en un beso más profundo que el anterior. Era bueno y tranquilizador al mismo tiempo, saber que al menos la persona que amaba creía en su palabra.

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- Bueno, aquí estamos. ¿Qué era eso taaan importante que tenías que decirme?- preguntó Ron acariciando con mucha dulzura el cabello de Hermione.

- Lo siento, pero no era nada en particular lo que tenía que decirte. Lo hice porque no quería esperar a Harry y a Lucy. En realidad, no quería esperar a…Lucy-

- ¿Pero qué dices Hermione?- dijo el pelirrojo asombrado por la respuesta de la castaña.

- La verdad. Lucy y yo discutimos esta mañana y las cosas no terminaron nada bien. Espero estar equivocada, pero creo que engaña a Harry- le dolía pensar que su mejor amiga pudiese ser capaz de una cosa así.

- ¿De dónde sacaste eso? Hermione, es horrible eso que estás diciendo¿con quién se supone que lo engaña?-

- Con un misterioso ex novio suyo. Digo "misterioso" porque nunca quiso decirme nada sobre él, ni siquiera su nombre. Se supone que no se ven desde hace tres años, pero no sé qué pensar. ¿Te acuerdas del muérdago que recibió en Navidad?- Ron asintió lentamente con la cabeza en silencio- bueno, fue él quien se lo envió, aunque sigo sin saber qué es lo que representa. Y hoy discutimos porque recibió otro regalito suyo: una rosa roja junto con una nota en la que le decía que tenía muchas ganas de volver a verla- concluyó.

- ¿Pero no pensaste, en que quizás se refería a que quería volver a verla una vez más después de tres años? Mione, no deberías juzgar a Lucy si no sabes toda la verdad-

- Puede que esté siendo muy dura con ella, pero Harry también es mi amigo. Me duele que no confíe en mí¿entiendes? Yo fui sincera con ella desde el primer momento…cuando no hacían ni tres días desde que la conocía, le confié lo que nunca antes le había confiado a nadie: mis sentimientos por ti. Y admito que me ayudó muchísimo, siempre estuvo a mi lado cuando más la necesité, pero de repente las cosas son tan diferentes- cuando terminó de hablar, los ojos se le llenaron de lágrimas.

- Yo te entiendo, y sabes que siempre voy a apoyarte en todo. Pero pienso, que a Lucy deberías darle tiempo, no creo que para ella esto sea tan fácil. No vale la pena que pierdas una amiga por una simple suposición. Quizás tengas razón…el tiempo dirá- y una vez más, se quedaron en completo silencio. Ron abrazó a Hermione fuertemente contra su pecho, mientras unas lágrimas rebeldes comenzaban a brotar de los ojos de la castaña.

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El resto del día transcurrió con bastante normalidad, aunque con algunos roces y desencuentros por parte de Hermione y Lucy. Con todo, luego de las clases de Transformaciones, Encantamientos y Astronomía (que eran las otras tres asignaturas que completaban el horario escolar) y después de la cena, el cuarteto llegó a la Sala Común de Gryffindor con una enorme pila de deberes. Los cuatro, estaban sentados juntos en una de las mesas que habían en el lugar, rasgando sus plumas contra los pergaminos sin atreverse a descansar por un solo minuto. Finalmente, cuando sus ojos estuvieron prácticamente cegados por el cansancio, decidieron que era tiempo de ir a la cama. Se separaron, y fueron los chicos por un lado y las chicas por el otro hacia sus respectivas habitaciones.

Harry y Ron habían comenzado a colocarse sus pijamas. El pelirrojo no podía evitar mirar a su amigo con una expresión algo extraña en sus ojos: era una mezcla de duda, confusión y hasta pena, por así decirlo. ¿Qué pasaría si Hermione tuviese razón, y era cierto que Lucy estaba engañando a Harry? Habría que dar por hecho, que el moreno quedaría destrozado si se enterase. Por un momento se le vino a la mente lo que Malfoy les había dicho en la estación de King's Cross dos días atrás en alusión a Lucy: Desde que llegó a Hogwarts que intenta revolcarse con cuanto imbécil se le cruza en el camino . Desde luego, que Malfoy no era una persona de fiar¿pero y qué si decía la verdad y Lucy los había estado engañando desde un principio con su carita de niña buena? Hasta que recordó que hacía apenas unas horas, él mismo le había dicho a Hermione que no debería juzgar a la chica sin saber cuál era la verdad.

Por otro lado, Harry pareció notar el extraño comportamiento de Ron.

- ¿Pasa algo¿por qué me miras así? Mira Ron, no me asustes, porque después de lo que pasó en La Madriguera voy a empezar a creer que de verdad te gusto- le dijo en tono sarcástico para llamar su atención.

- No, no te preocupes, eso es algo que no va a pasar jamás- respondió el pelirrojo sonriendo mientras se acostaba en su cama con dosel- es sólo que…estaba pensando, bueno ¿tú sabes que Hermione y Lucy discutieron esta mañana?- sentía que tenía que sacarse la duda.

- Sí, claro. Por eso es que Lucy estaba llorando durante el desayuno, ya no se hablan- agregó imitando al pelirrojo y metiéndose el también en su cama.

- Sí…pero…y ¿sabes cuál fue el motivo de esa discusión?-

- Hermione está enojada con Lucy porque cree que me está engañando con un ex novio, el mismo que le envió el muérdago para Navidad, y la rosa junto con la nota en la que decía que tenía ganas de volver a verla, que recibió esta mañana. Lucy me lo contó todo en la hora libre antes de Transformaciones- concluyó.

- ¡Ah¿Y tú qué hiciste¿la dejaste?- volvió a preguntar curioso. Por lo menos Lucy, le había contado la verdad a Harry en lugar de ocultársela. Ése era un buen comienzo.

- Por supuesto que no. Yo creo en su palabra, y sé que no me engaña. Es todo una gran confusión, pero no pienso dejarla sola justo ahora. Y no te enojes, pero estoy muy cansado, mañana hablamos. Buenas noches Ron- se dió media vuelta y cerró los ojos. El pelirrojo llegó a la conclusión de que lo mejor sería permanecer neutro, porque tenía que reconocer, que Lucy había sido un elemento clave para la relación que él ahora tenía con Hermione, y le estaba muy agradecido por eso.

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Día Miércoles, 17:00 HS.

Harry, Ron, Hermione y Lucy, salían de una de las aulas en el tercer piso de Hogwarts de su clase de Historia de la Magia. Definitivamente, la asignatura más aburrida y agotadora de todas. Más estando en Enero, en pleno invierno. Todos los estudiantes, coincidían en que las vacaciones por motivos festivos (Navidad y Año Nuevo) deberían de ser más largas, para que en circunstancias como aquellas, pudiesen estar disfrutando del calor del hogar y descansando sobre los mullidos sillones en sus respectivas salas comunes, en lugar de tener que oír las interminables y desesperantes charlas dadas por el fantasmagórico Profesor Binns. Harry y Ron, habían dedicado la hora a contar uno por uno, de ser posible, los copos de nieve que caían al otro lado de la ventana; Lucy, había estado sentada sola en el primer banco al lado de la puerta del salón sin poder concentrarse en lo absoluto en la toma de sus apuntes. Puesto que no hacía otra cosa que lanzar furtivas miradas a Hermione, que estaba sentada en el otro extremo de la clase con Neville. Hacía menos de un día que estaban peleadas, y Lucy no podía dejar de sentir un enorme vacío en su interior; Hermione la trataba con indiferencia, como si ella no existiese.

- Hoy tienes que reunirte con ese Quincy¿verdad?- preguntó Ron de repente dirigiéndose a Hermione cuando caminaban por uno de los pasillos.

- Así es. Hoy a las 18:00. ¿Por qué lo preguntas?- respondió ella sonriendo disimuladamente. En ese momento, Lucy que caminaba a un lado de Harry con los ojos fijos en el piso, levantó su mirada y la posó sobre la pareja algo curiosa. El pelirrojo miró su reloj pulsera para luego responder:

- Sino me equivoco eso es dentro de una hora. Y como ya terminaron las clases del día, creo que merezco un rato a solas contigo antes de que te vayas con ese idiota- agregó notablemente celoso.

- Para tu información, Tom no es ningún idiota. Todo lo contrario, es un chico muy inteligente- dijo la castaña muy calmada.

- ¿Ahora lo defiendes¡Si mal no recuerdo, tú misma lo llamaste idiota el lunes cuando salíamos de la clase de Pociones, después de que Snape nos diera ese maldito trabajo!-

- Eso fue porque aun no sabía quién era, no lo conocía. Además estaba histérica porque a ti te habían puesto con la IDIOTA de Lavender. Me pregunto si tú recuerdas eso- continuó empezando a molestarse.

- ¡Uf, parece que las cosas comienzan a calentarse- murmuró Harry mirando a Lucy, la chica sólo se encogió de hombros sin decir una palabra- será mejor que los dejemos solos- agregó, rodeando la cintura de la morena con uno de sus brazos para que comenzaran a alejarse.

Ron se paró en seco seguido por Hermione, ninguno había notado que sus amigos habían desaparecido, estaban demasiado metidos en su discusión como para preocuparse por algo más. La miró a los ojos y luego dijo:

- Creo que esto es algo que deberíamos discutir en privado¿no te parece?-

- Me da igual. Pero quiero que sepas, que tus estúpidos celos no nos llevan a ninguna parte- contestó seria y cruzándose de brazos.

- Los tuyos tampoco- siguió, mientras se acercaba a una puerta que estaba a espaldas de la castaña, luego la abrió y asomó la cabeza para confirmar que el lugar estaba vacío- porque según parece, tú también estás celosa de Lavender cuando yo no te he dado ningún motivo para hacerlo. Entra- le ordenó. Hermione, que se había volteado para poder mirarlo a los ojos, suspiró resignada y obedeció. Ron entró detrás de ella y cerró la puerta. El aula en la que habían entrado, estaba bastante oscura y todas las sillas estaban apoyadas dadas vuelta sobre los pupitres.

- Yo tampoco te he dado motivos para que estés celoso, y sin embargo lo estás. Ciertamente, tus celos son completamente estúpidos. Tom Quincy, es simplemente el compañero de trabajo que me asignó Snape, no fui yo quien lo eligió-

- Bueno, entonces no sé de qué te quejas. Lavender y yo, también somos sólo "compañeros de trabajo"- inquirió el pelirrojo empezando a acercarse a Hermione.

- ¡Parece que tú no entiendes que lo tuyo con Lav-Lav es diferente¡ella es tu ex novia Ron! y apuesto lo que quieras a que ella no se resignó a perderte- exclamó la castaña acercándose ella también.

- A mí Lavender no me importa en lo absoluto, no me mueve ni un solo pelo. Tú lo dijiste, es mi EX novia. Ahora estoy contigo, porque te amo y porque te elegí a ti. Te elegí, te elijo y te seguiré eligiendo siempre por el resto de mi vida. ¿Puedes entender eso?- respondió tomando el rostro de Hermione con ambas manos. Ella lo miró con cara de inocente. Fue entonces cuando el pelirrojo ya no pudo contenerse y la besó en los labios profundamente. Hermione le correspondió y dejó caer la mochila repleta de libros que colgaba sobre su hombro, para colocar sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo.

Estando juntos como pareja, lo más interesante de sus peleas era lo que venía después: la reconciliación.

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Harry y Lucy atravesaron el retrato de la Dama Gorda y fueron a sentarse juntos a uno de sus sillones favoritos. La morena se sentó sobre las piernas de Harry y el la rodeó con sus brazos por la cintura; ella lo abrazó rodeando el cuello del muchacho con uno de sus brazos. La Sala Común estaba casi desierta, salvo por algunos estudiantes de 1ro y 3er año que estaban muy compenetrados con la realización de sus deberes.

- Te noto muy caída, no eres la Lucy alegre y optimista de siempre- observó Harry jugando con sus manos sobre la cintura de su novia.

- En algún momento me tenía que tocar¿no te parece?- respondió la chica con una débil sonrisa.

- No me gusta verte así. ¿Quieres que hable con Hermione?- propuso preocupado por tratar de arreglar las cosas entre su mejor amiga y la persona que amaba.

- No Harry, en serio, gracias. Sé que todo va a arreglarse a su debido tiempo. Además…no quiero que tú te sientas en la obligación de hacer algo porque crees que eres el culpable de todo, no puedo permitirlo. Este es un asunto entre Hermione y yo, sólo nosotras podemos resolverlo-

- Yo no me sentiría obligado a nada, si lo hago es porque te quiero y quiero verte bien. Pero si tú prefieres que no me meta, está bien- agregó el ojiverde colocándole a Lucy un mechón de cabello detrás de la oreja.

- De verdad, gracias. Pero recuerda, que yo ya te dije que me conformaba con que estuvieses conmigo, no me interesa nada más- dijo esta vez con una sonrisa más amplia y acercándose a Harry para darle un corto beso en los labios- Por otro lado, estuve pensando y…creo que lo mejor, para que las cosas se arreglen cuanto antes, será que esta noche luego de que Hermione vuelva de su reunión con Quincy, hable con los tres y les cuente toda la verdad de una vez- explicó un poco nerviosa.

- ¿Estás segura?- preguntó Harry curioso y expectante al mismo tiempo. No quería presionar a Lucy, pero tenía que admitir que le gustaba la idea de enterarse de cuál era la verdad.

- Sí, creo que será lo mejor. De ser posible, hoy a las 21:15 después de la cena. Pero creo que este no va a ser el lugar más apropiado, a esa hora la Sala Común va a estar repleta de estudiantes-

- No te preocupes, podemos usar la Sala Multipropósitos- contestó rápidamente.

- Sí…claro, me…parece…perfecto, sí- respondió poniéndose cada vez más nerviosa. Harry pareció notarlo al sentir que la chica temblaba ligeramente sobre él.

- Todo va a salir bien- intentó tranquilizarla, mientras acariciaba suavemente una de sus blancas mejillas. Lucy, estaba algo insegura. Por ahora, nada de lo que Harry pudiera decirle lograría alejarla de la angustia que sentía en ese momento. En este caso, era muy probable que la verdad fuese peor que la mentira. Ya sin poder soportarlo, se abrazó fuertemente a Harry y se aferró a él como si fuera la última vez que podría hacerlo. Sin separarse, Lucy volvió a hablar en tono casi suplicante y con voz temblorosa:

- Prométeme que pase lo que pase, nunca me vas a dejar; que sea cual sea la verdad siempre vas a estar conmigo y que no vas a dejar de quererme después de saberlo todo. ¡Por favor!-

- Sí…claro, te lo prometo- respondió Harry confundido y preocupado al mismo tiempo- Pase lo que pase, voy a estar contigo siempre y nunca te voy a dejar de querer. Pero debo reconocer que me asustas¿qué puede ser tan grave para que te pongas así?- continuó presionándola más contra su cuerpo.

- No lo sé…quizás no sea tan grave. Es algo que pasó en el pasado…y…cuando aún no nos conocíamos, fue hace mucho tiempo. Pero sólo me prevengo, porque no quiero perderte- Lucy permanecía aferrada al cuello del moreno, por lo que su voz seguía escuchándose como ahogada. En ese momento, Harry sintió una tibia gota resbalar por su cuello y aumentó un poco más la presión del abrazo, de ser eso posible.

:ooo:

Ron y Hermione, permanecían encerrados en aquél oscuro salón. Estaban ahora, sentados con la espalda apoyada sobre uno de los bancos y con las manos entrelazadas, llevaban un largo rato conversando sobre sus "temas de pareja". Afuera ya estaba oscureciendo, y utilizando la poca luz que todavía entraba por una de las ventanas, Hermione miró su reloj pulsera por primera vez desde que habían entrado. Se levantó inmediatamente de un salto al ver que ya eran las 18:15, ya llegaba quince minutos tarde a su "cita" en la Biblioteca con Tom Quincy. Se apresuró en volver a ponerse su túnica y recoger su mochila del piso, Ron que aún permanecía sentado muy tranquilo se volteó para mirarla.

- ¿Qué haces¿por qué tanto apuro?- preguntó de brazos cruzados.

- ¡Ya se me hizo tarde!- exclamó Hermione exasperada señalándole el reloj al pelirrojo con su dedo índice.

- ¿Cuál es el problema¿no puede esperarte un poco esa serpiente?- agregó poniéndose de pie.

- No empieces otra vez Ron. ¿Ya olvidaste todo de lo que estuvimos hablando hasta hace menos de cinco minutos?- respondió la castaña tratando de no perder la paciencia.

- Está bien, lo siento mucho. Mándale a "Tom" un besito de mi parte- dijo haciendo algunos gestos algo afeminados. Hermione comenzó a reír inevitablemente, Ron era peor que un niño pequeño.

- Creo que sería algo denigrante hacia mi persona que me dejaras por un hombre, eso sí que sería horrible- comentó con ironía.

- ¿Por qué todos dudan respecto de mi sexualidad? Harry también cree que me gustan los hombres- dijo decepcionado al oír esas palabras de la boca de su propia novia, no parecía haber notado el verdadero significado que Hermione le había dado a aquella frase. Al escucharlo, la castaña hizo un extraño sonido con las fosas nasales y arqueó las cejas sorprendida por la acotación de Ron- ¡Hey¿Qué estás pensando Hermione? Por supuesto que no es cierto, son sólo idioteces de Harry, tú lo conoces- exclamó horrorizado al mirar los ojos de Hermione y darse cuenta de lo que debería estar pensando.

- Sí Ron, yo conozco a Harry, pero más te conozco a ti. Y créeme, sé perfectamente que eso no es cierto- inquirió con una sonrisita pícara- y bueno, lo siento, pero ya debo irme. Se me hizo demasiado tarde. Nos vemos luego¡te amo Ronnie!- agregó intentado empezar a alejarse, pero Ron la tomó por un brazo.

- Yo también te amo Mione, pero recuerda lo que te estoy diciendo: tengo mis propias razones para dudar de Quincy y lo que yo siento, no son sólo estúpidos celos como tú dices- esta vez la castaña no se atrevió a replicar nada al notar con la seriedad que Ron le estaba hablando en ese momento. Se puso en puntitas de pie, y le propició un dulce beso en los labios a modo de despedida.

- No te preocupes, si llega a intentar propasarse, te prometo darle un buen golpe. No voy a seguirle la corriente- afirmó para tranquilizar al pelirrojo- te amo, adiós- y se alejó con paso decidido hacia la puerta, la abrió y finalmente volvió a quedar en medio de aquél inmenso pasillo. Ron la siguió hasta quedarse parado en el umbral de la puerta. Permaneció inmóvil viéndola alejarse, hasta que los pasos de la castaña se perdieron al doblar la esquina.

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Hermione corría muy apresuradamente por los pasillos de Hogwarts para intentar llegar a la Biblioteca lo antes posible. Era la primera vez que se reunía con Tom, y ya estaba llegando tarde, de seguro el muchacho ya tendría una muy mala impresión de ella. No era algo que acostumbrara a hacer; siempre llegaba muy puntual a sus clases o a donde sea que fuese, pero en este caso había tenido una pequeña razón llamada Ron, que le había impedido llegar a tiempo. Cuando por fin estuvo parada frente a la Biblioteca, abrió rápidamente la puerta con la respiración entrecortada a causa de la gran carrera que le había jugado al tiempo; volvió a mirar su reloj, ahora eran las 18:30¡increíble, media hora de retraso! Empezó a buscar a Tom con la mirada por todo el lugar, no le hubiese extrañado en lo absoluto que el chico se cansase de esperarla y hubiese decidido irse, sin embargo, ahí estaba. Sentado en una de las mesas que estaban a un costado del escritorio de la bibliotecaria Madame Pince. Se acercó a él a paso decidido rogando que no se haya enfadado con ella por su impuntualidad.

- Hola- dijo algo tímida sentándose en el puesto vacío delante del muchacho y dejando su mochila a un lado- de veras que lo siento mucho, pero…tuve un pequeño inconveniente en el camino- se disculpó. Tom levantó la mirada del libro que había estado leyendo, para responderle:

- No te preocupes, estoy seguro de que mi espera, habrá valido la pena- dijo en un tono algo meloso.

- Sssí, supongo que sí- agregó ella vacilante y con el entrecejo fruncido. No entendía qué era lo que había querido decirle exactamente.

- Bueno, entonces… ¿qué te parece si comenzamos?- preguntó el chico con una enorme sonrisa. Hermione asintió con la cabeza recuperando su ritmo de respiración normal- Verás, mientras te esperaba estuve revisando algunos libros y creo que tenemos bastante para empezar- dijo acercándole a Hermione el libro que leía antes de que ella llegara. La castaña siguió por sacar de la mochila su pluma y algunos pergaminos en blanco para comenzar a resumir y redactar el trabajo de investigación.

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Ya eran cerca de las 20:00, y hacía más o menos una hora que Lucy había abandonado su lugar junto a Harry en la Sala Común de Gryffindor. Se había disculpado con él diciendo que necesitaba estar un rato a solas para poder pensar, pues lo que le esperaba para esa noche no sería nada fácil. Llevaba un largo rato vagando por los solitarios pasillos de la Escuela sin rumbo alguno, en esos momentos la mayoría de los estudiantes deberían de estar cenando en el Gran Comedor. A veces se sentía la chica más afortunada de todo Hogwarts por ser la novia del gran Harry Potter y por tener amigos tan maravillosos como Ron y Hermione, pero otras, se sentía completamente sola y desdichada. Se sentía mal por no poder compartir con ellos lo que sentía, lo que le estaba pasando, las cosas eran muy difíciles y temía que ellos no pudiesen entender su situación. Con tan sólo 17 años, le había tocado vivir cosas que jamás se hubiese podido imaginar; pasó por momentos alegres y otros muy tristes; conoció el amor pero también el sufrimiento por el que se pasa luego de una desilusión; perdió y ganó muchos amigos, en realidad lo mismo que le pasa a una persona normal de su edad. Había tenido la oportunidad de vivir en Francia por tres años y de asistir a Beaxbatoons, pero eso también había tenido sus desventajas. Primero, haber tenido que alejarse de su familia, de todos los que quería. Y segundo, pero no menos importante, el motivo por el cual había tenido que irse de Londres, prácticamente la habían echado a ella y a sus padres de su propio hogar, y todo por enamorarse de la persona equivocada. ¿Qué podía hacer? Para ese entonces tenía sólo 13 años, era una chica ingenua y demasiado enamoradiza. Todo había empezado con el que por esos tiempos era su mejor amigo, eran vecinos, el chico vivía en la casa junto a la suya. Todo era casi perfecto, la verdad era que se veían cuando podían, porque los padres de él no estaban de acuerdo con su amistad. Un día, lo inesperado pasó entre ellos: se dieron su primer beso. Ese día Lucy había podido sentir esas tan famosas mariposas en el estómago, que dicen, siente uno cuando se enamora. Había sido un momento muy dulce y romántico para ella. Después de ese día, comenzaron a salir como pareja, y el viejo y simple sentimiento de amistad que había existido entre ellos en algún momento, había desaparecido para dar paso a algo más fuerte: el amor. Asistían a diferentes escuelas, por lo que no podían verse muy seguido, pero todos los días se enviaban lechuzas para no perder el contacto, también, él de vez en cuando y cada vez que podía volvía a su casa y aprovechaba para verla. Así habían estado durante todo un año, hasta que su relación fue frustrada cuando los padres del chico se enteraron de lo que pasaba entre ellos, o al menos es lo que ella siempre había sospechado, porque no podía entender cómo el muchacho había podido dejarla de querer de un día para el otro y le hubiese dicho cosas tan horribles como las que le dijo el día en que la dejó. Y luego de la nada, se aparecía en su casa el Ministro de la Magia acompañado por unos cuantos "matones" y con una orden de desalojo sin darles ningún tipo de explicaciones. Por eso mismo, ese año al ingresar en Hogwarts, que era la Escuela a la que asistía y seguía asistiendo su ex novio, el que había sido su gran amor cuando era "pequeña", le había agarrado una especie de melancolía al volver a verlo y recordar todo lo que había pasado. Tenía muy en claro, que con él ya no le pasaba absolutamente nada, pero después de todo, el verlo, representaba para ella: su primer beso, su primer amor y por sobre todas las cosas, la primera vez que le habían roto el corazón. Lo único positivo que rescataba de todo ese sufrimiento, era el hecho de que toda esa mala experiencia le había servido para fortalecerse como persona y así ser quien era hoy.

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Eran las 20:15, y Ron ya se estaba preocupando porque Hermione estaba pasando demasiado tiempo con ese Quincy. No podía evitar sentir odio y celos hacia él al mismo tiempo. Después de todo, no lo conocía y encima para empeorar las cosas, el chico era un Slytherin. No podía parar de dar vueltas por todo Hogwarts para intentar calmarse y convencerse a sí mismo de que entre Hermione y Tom no pasaría nada.

Se repetía una y mil veces que su novia era una chica inteligente y que jamás se fijaría en un idiota como ese. Pero definitivamente no podría evitarlo, los celos eran en él algo natural, no soportaba dejar a Hermione en manos de un desconocido. Finalmente, decidió ir hasta la maldita Biblioteca dispuesto a llevarse consigo a la castaña. Comenzó a caminar a paso decidido y luego de subir unos cuantos pisos llegó a un solitario pasillo que se encontraba a unos pocos metros de su destino. De pronto, la puerta de la Biblioteca se abrió de par en par: Hermione fue la primera en salir, Tom Quincy estaba detrás de ella sosteniéndole la puerta para que pudiese pasar y luego siguió por salir él también cerrando la puerta a su paso. A Ron le pareció reconocer una extraña sonrisa dibujarse en el rostro de Hermione. En ése momento, aunque no supo exactamente por qué, decidió no dejarse ver y se escondió detrás de una columna; los otros dos que caminaban delante de él dándole la espalda, se detuvieron luego de caminar unos pocos pasos. El pelirrojo observaba atentamente la escena. De un momento a otro, vió que el chico comenzaba a acercarse peligrosamente a la castaña, ella no parecía muy preocupada por evitar aquél acercamiento…y en menos de una fracción de segundo, lo que había estado temiendo durante todo el día sucedió: Hermione, SU Hermione, se estaba besando con Tom Quincy delante de sus propios ojos.

Eso era más de lo que él podría soportar, inmediatamente se dió vuelta, no le interesaba ver más, ya había tenido suficiente. Se dejó caer pesadamente sobre el piso apoyando la espalda contra la columna y se llevó las manos a la cabeza desesperado. En su interior lo único que quería, era salir de su escondite y romperle la cara a golpes a ese idiota, pero su cuerpo se negaba a responder. Sus piernas parecían haberse inmovilizado, temblaba como una hoja debido a la bronca que estaba sintiendo. El mundo se le vino abajo, Hermione lo engañaba, en ese momento lo único que sentía por ella era un profundo odio. Luego de todo lo que le había dicho aquella tarde… ¿acaso todo había sido mentira? Y lo más ridículo de todo, era que Hermione estaba enojada con Lucy porque ella supuestamente engañaba a Harry, cuando precisamente la traidora era la castaña. En ese mismo instante, comprendió, que jamás lograría ser feliz; parece que cuando todo marcha a la perfección tiene que pasar algo horrible, para abrirle los ojos a una realidad que no le interesaba conocer. Se sentía impotente y ya no sabía qué hacer, lo primero que le vino a la mente fue seguir subiendo escaleras y aterrizar no importaba donde con tal de mantenerse alejado del mundo.

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El reloj marcaba las 20:00 en punto. Por primera vez, Hermione ya no estaba prestando la más mínima atención a lo que estaba haciendo, estaba muy cansada, en todo el día no había parado por un solo minuto.

Tom era un chico muy simpático y agradable, pero llevaban más de dos horas encerrados juntos en la Biblioteca y la situación se le comenzaba a tornar bastante incómoda y hasta aburrida. En lo único en lo que pensaba era en volver a ver a Ron para pasar con él un relajante momento junto al fuego en su Sala Común. No sabía qué le pasaba, debería estar muy enamorada del pelirrojo porque no podía sacárselo de la cabeza; durante el día no dejaba de pensar en él y por las noches no hacía otra cosa más que soñarlo.

- Hermione… ¿me estás escuchando?- la voz del Slytherin interrumpió sus pensamientos.

- ¿Qué? Ah…sí, claro. Es que estoy muy cansada. ¿No te molesta si lo dejamos para otro día?- respondió con la voz algo apagada.

- Claro que no. Ya avanzamos suficiente con el trabajo, asi que...cuando quieras…- agregó el muchacho señalando la puerta de la Biblioteca.

- Bueno, de veras te lo agradezco. Ni siquiera bajamos a cenar…vamos- siguió la castaña comenzando a recoger sus cosas de la mesa. El chico la imitó y luego se quedó observándola fijamente por unos segundos- sino te molesta…preferiría que dejaras de mirarme así, me incomoda bastante- inquirió Hermione seria. Tenía que reconocer que el chico a veces tenía ciertas actitudes para con ella nada agradables. Siguieron por acercarse hasta la salida, Hermione caminaba adelante a paso ligero aferrada a sus libros, mientras que Tom iba a sus espaldas. Una vez que estuvieron frente a la puerta, el chico se adelantó y la sostuvo para que Hermione pasase.

- Si hay algo que me caracteriza, es que soy muy caballero con las mujeres- dijo el muchacho con tono altivo. La castaña se vió obligada a forzar una pequeña sonrisa. Se estaba dando cuenta, de que una vez más tenía una impresión equivocada de su compañero: primero lo había llamado idiota sin siquiera conocerlo; luego se había arrepentido porque el chico había demostrado ser todo lo contrario y finalmente, ahora estaba empezando a demostrar por qué el Sombrero Seleccionador lo había colocado en Slytherin cuando estaba en su primer año: era un completo engreído.

Luego de caminar unos pocos pasos, la castaña se detuvo en seco. Tom Quincy, se detuvo también confundido.

- ¿Pasa algo?- preguntó.

- No. Es sólo que…prefiero seguir sola. Mi NOVIO me debe estar esperando- contestó cruzándose de brazos.

- Está bien…como quieras…- asintió a regañadientes- Pero antes, déjame despedirme- continuó con una extraña sonrisa.

- Bueno, supongo que no hay problema- ni bien terminó de hablar, el chico comenzó a acercarse a ella; Hermione se había quedado petrificada en su lugar sin saber qué hacer, parecía no haber notado las intenciones de la serpiente. Cuando quiso darse cuenta, sus labios estaban pegados a los del Slytherin. Intentó alejarlo de ella, pero Quincy la había agarrado por la cintura y el soltarla no parecía estar dentro de sus planes. Como pudo lo apartó de un empujón y lo miró con la rabia reflejada en sus ojos, mientras que Tom sólo se reía al notar la reacción de la castaña. Hermione a punto de explotar, levantó una de sus manos con intención de pegarle una bofetada, pero el Slytherin fue más rápido y se lo impidió agarrándola por el brazo.

- ¿Qué haces idiota¡Suéltame¿Cómo se te ocurre…?- exclamó horrorizada soltándose bruscamente.

- ¿Qué pasa muñeca, no te gustó?- dijo mirándola cínicamente y pasándose la lengua por el labio inferior.

- ¡Eres repugnante!- agregó mirándolo con asco.

- Bueno, bueno…creo que no es para tanto-

- ¿Por qué haces esto?- preguntó con voz temblorosa a punto de llorar.

- Por diversión supongo, soy un Slytherin¿lo recuerdas? Hagamos una adivinanza. Ya que eres tan inteligente, dime¿quién crees que pudo haber arreglado las cosas con Snape respecto a los grupos de trabajo?- Hermione abrió la boca indignada sin saber qué decir- Muy bien, veo que adivinaste. Si las cosas hubiesen sido de otra manera, tú y tu amiguita, que por cierto también es muuuy linda, tendrían que haber quedado juntas¿no te parece? Pero tengo que reconocer que en esto, hallé la oportunidad perfecta para acercarme a ti y separarte de esa comadreja de Weasley. Definitivamente, eres demasiado para él. Pero no creas que estuve solo en esto, no…de ninguna manera. Conté con la ayuda de mi gran amigo Draco Malfoy, quien por razones que desconozco, estaba muy interesado en ser la pareja de Wellington. Aunque lo más probable sea, que haya sido para molestar a Potter- concluyó triunfante. De la nada, comenzaron a brotar gruesas lágrimas de los ojos de Hermione. Había caído como una estúpida en el jueguito de esas serpientes.

- ¡No te me vuelvas a acercar nunca!- gritó a todo pulmón para luego empezar a correr hasta llegar a las escaleras.

- ¡Te dije que mi espera habría valido la pena!- exclamó viéndola alejarse y soltando una sonora carcajada.

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Había comenzado a sentir mucho frío. Lucy, ahora caminaba por los alrededores de la Torre de Astronomía en el último piso. Sus manos estaban heladas, y trataba de ganar un poco de calor metiéndolas dentro de sus bolsillos. Tampoco tenía hambre, por lo que no le interesaba en lo más mínimo bajar al Gran Comedor. Sólo sentía algo de pena por Harry, lo había dejado solo; pero después de todo tenía sus buenos motivos. Llegando al final de su recorrido por ese piso y dispuesta a comenzar a bajar las escaleras, le pareció escuchar una especie de sollozo proveniente de algún lugar cercano a donde ella estaba. Se dejó guiar por ese sonido, que cada vez se hacía más fuerte. Hasta que logró encontrar la fuente que lo producía: Ron estaba rezagado en el umbral de una de las aulas abrazando sus rodillas. Inmediatamente se sentó a su lado y posó una de sus manos en el hombro del pelirrojo. Al reaccionar, el chico levantó la vista hacia Lucy: sus ojos estaban rojos y muy hinchados.

- ¿Ron?- preguntó ella preocupada.

- ¿Por qué a mí¡Soy un idiota Lucy!- exclamó con la bronca reflejada en su voz.

- Cuéntame… ¿qué es lo que pasó?-

- Es Hermione, Lucy… ¡la vi besándose con ese Quincy en la puerta de la Biblioteca¿entiendes¡Me está engañando!- le dolía mucho tener que pronunciar esas palabras, parecía algo realmente increíble.

- ¿Qué, eso no puede ser…- siguió la chica muy sorprendida. Fue en ese momento en que Lucy, vió por primera vez, llorar a Ron Weasley- créeme que si hay algo que no puedo soportar, es ver llorar a un hombre, y menos si se trata de mi mejor amigo- contagiados de la emoción de Ron, los ojos de Lucy comenzaron a despedir también algunas lágrimas. Ya no se contuvo, y abrazó al pelirrojo tratando de brindarle todo su apoyo. Luego de unos cuantos minutos, le propuso que subieran juntos a la Sala Común.

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Llegaron las 20:40 cuando Hermione entraba en el Gran Comedor, al parecer algo apurada. Comenzó a buscar a sus amigos por entre todos los estudiantes en la mesa de Gryffindor, hasta que le pareció divisar a Harry casi al final de la misma. Cuando llegó a su lado, le llamó mucho la atención que ni Ron, ni Lucy estuvieran presentes.

- ¡Harry¿por qué estás aquí solo¿dónde están Ron y, bueno…Lucy?- preguntó con voz queda.

- A Ron no lo vi en todo el día desde que salimos de las mazmorras y ustedes empezaron a discutir; y Lucy no tenía hambre y decidió caminar un poco. Parece que esta noche va a contarnos la verdad, y está un poco nerviosa- explicó el moreno en el mismo tono que Hermione. La castaña siguió por sentarse a un lado de su amigo para intentar comer algo rápido, puesto que ya era demasiado tarde- ¿cómo estuvo tu reunión con Quincy?- se le ocurrió preguntar a Harry.

- Bien…creo. En otro momento…te lo contaré- respondió con intención de eludir el tema y evitando la mirada de Harry. Todavía tenía que digerir ella misma lo que acababa de pasarle, por lo tanto, no se sentía lista para hablarlo con nadie.

- ¿Qué pasó¿te hizo algo¿por qué te comportas así Hermione?- Harry parecía haber notado que algo pasaba con la castaña, después de todo él era su mejor amigo y la conocía desde que tenían 11 años.

- En serio Harry, no te preocupes…ya te vas a enterar- concluyó, para terminar de comer la ración de arroz que tenía sobre su plato. Harry empezaba a preguntarse a sí mismo, por qué todos se comportaban tan misteriosamente y nadie le decía nada¿acaso ya no confiaban en él?

Pasados unos veinte minutos y una vez que Hermione había terminado de cenar, agotados siguieron por subir juntos a la Torre Gryffindor. Permanecieron muy callados durante todo el camino hasta el 7mo piso, hasta detenerse frente al retrato de la Dama Gorda.

- Parece que un nuevo amor ha florecido en Hogwarts- dijo la mujer en el retrato con una pícara sonrisa.

- ¿De qué está hablando?- preguntaron Harry y Hermione al mismo tiempo.

- De sus dos "amiguitos" por supuesto. Hace ya un largo rato que entraron a la Torre muy abrazaditos- siguió, mirando divertida la expresión en los rostros de los otros dos.

- ¿A quiénes se refiere?- preguntó la castaña comenzando a interesarse en lo que la Dama Gorda decía.

- Ronald Weasley y Lucy Wellington¿quiénes más?- respondió exasperada.

- ¿QUÉ?- exclamó Harry incrédulo.

- ¡"ANTHOCHAERA CARUNCULATA!"- (n/a: aparece en el 2do libro, tengo que reconocer que no tengo mucha imaginación a la hora de inventar contraseñas) Hermione abrió la boca para gritar la contraseña a todo pulmón; la Dama Gorda no tuvo más alternativa que dejarlos pasar. Una vez que atravesaron el orificio del retrato, oyeron que les decía: - ¡Ya lo verán con sus propios ojos!- Ron, estaba sentado en uno de los sillones con los codos sobre sus rodillas y la cara entre las manos; a su lado, estaba Lucy con una de sus manos sobre la pierna del pelirrojo y con la otra le acariciaba el cabello muy delicadamente. Al parecer, la morena le estaba susurrando algo, inaudible a los oídos de Harry y Hermione.

Los últimos dos, se miraron a los ojos algo confundidos, hasta que finalmente la castaña decidió hacer sentir su presencia en la Sala Común, se aclaró la garganta exageradamente y luego dijo:

- ¿Qué se supone que están haciendo?- preguntó mirando a los aludidos de brazos cruzados y muy seria. Al escucharla, Ron levantó la cabeza y Lucy lo imitó. Ni bien la vió, el pelirrojo apretó sus puños tratando de contener la rabia que sentía y no dijo nada, en su lugar, fue la morena la que respondió...

- Hermione…por fin llegas. ¿Qué tal te fue en tu reunión? Sino me equivoco, creo que Ron y tú tienen mucho de qué hablar. O mejor dicho, TÚ, tienes mucho que explicar- se puso de pie y se volteó hacia Ron para susurrarle:- trata de controlarte, no pierdas la cabeza y déjala hablar- luego le regaló una franca sonrisa para hacerle sentir que podría contar con ella siempre. Sin más, comenzó a acercarse a donde estaban su novio y Hermione.

- Lucy¿qué significa todo esto?- Harry apareció en la conversación.

- No te preocupes Harry, enseguida te vas a enterar- respondió Lucy casi sin darle importancia, estaba muy ocupada mirando a Hermione muy fijamente a los ojos- pensar que tú dejaste de hablarme por una estúpida confusión…y ahora las cosas se dan vuelta en tu contra- continuó esta vez dirigiéndose a la castaña.

- No te entiendo…- agregó la chica sin entender demasiado a qué se refería.

- No hace falta que yo te diga nada, Ron ya te lo va explicar. A ver cómo lo arreglas…- contestó en tono frío. Siguió por agarrar a Harry de un brazo y hacerlo salir junto con ella de la Torre Gryffindor para que Ron y Hermione quedasen a solas.


Fin del capítulo 15:
Para que vean que las cosas dejan de ser tan perfectas…

Después de leer este cap, no creo que queden dudas a cerca de quién es el ex de Lucy, me parece a mi, no sé…creo que ya es algo obvio, pero mejor, para que se vayan dando cuenta de lo que viene…espero que les haya gustado el cap y que no se enojen conmigo por esta separación!

Próximo capítulo: Secreto Revelado

Creo que el título lo dice todo, no son necesarias las acotaciones…además mucho no puedo decir porque todavía no lo termine! jaja, lo lamento mucho, pero estoy en déficit de imaginación o algo así, tengo una laguna enorme…espero sepan entender, está costando bastante a partir de ahora darle forma a los caps…asi que, bye! Un besito para todos y espero sus reviews!

En proceso un nubeo Fic de Ron y Hermione, es un POST-Hogwarts, en cuanto termine el primer capitulo lo subo y espero que tb les guste, se llama "Por un Segundo a tu Lado".

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