Ay, ay! yo se que tarde mucho en actualizar...pero bueno, hago lo que puedo, no teniendo internet en casa actualmente y llegando ya casi a fin de año en el cole, hay que ponerse las pilas para no llevarse tantas materias!! xD jaja, quiero decir que ultimamente estoy con muchas pruebas la verdad, me quiero matar!, pero bueno, es lo que hay! espero que tanta espera haya valido la pena y que les guste a todos este nuevo cap, que tengo que reconocer me costo muchisimo escribir!, la imaginacion no queria invadir mi mente!, y bueno, asi que aca esta el resultado, lo que salio...just enjoy!, y perdon por tanta espera!
Capítulo 16: Secreto Revelado
- ¿Ahora sí me vas a explicar qué es lo que pasa?- preguntó Harry impaciente cuando salían por el orificio del retrato y se sentaban a un costado del mismo.
- Cálmate¿quieres? Lo que pasa, es algo nada agradable- contestó Lucy abrazando sus rodillas sin mirar al moreno.
- ¿Y qué es eso nada agradable?-
- Bueno…Ron fue a buscar a Hermione a la Biblioteca, y justo en el momento en que llegó, ella y Quincy estaban saliendo- Lucy empezó a relatar los hechos tal como Ron se los había contado a ella.
- ¿Y?- la apremió Harry.
- Y que luego…vió como Tom Quincy se acercaba a Hermione y la besaba. Después de eso, ya no quiso ver más y salió corriendo para terminar varado cerca de la Torre de Astronomía. Ahí fue donde lo encontré durante mi caminata- concluyó. Harry dejó escapar un bufido de incredulidad y abrió la boca intentando decir algo, pero de ella no salió ningún sonido. Trataba de asimilar lo que oía, pero le era imposible. ¿Hermione había engañado a Ron? Definitivamente eso sería imposible, no creía que fuese capaz- sé que parece increíble. Yo tampoco podía creerlo cuando Ron me lo dijo. ¿Sabes? Él está destrozado y tiene mucha bronca. Creo que Hermione tendrá que hacer mucho mérito si quiere que Ron la perdone-
- ¿Tú ya sabías algo? Quiero decir… ¿si esto viene desde hace tiempo¿Hermione no te contó nada? se supone que hasta antes de que Snape los pusiera como pareja, ella no conocía a ése idiota-
- ¿Cómo se te ocurre que yo podría estar enterada de una cosa así y hacer como si nada?- exclamó la chica ofendida- Por supuesto que no, ella nunca dijo nada. Sin embargo, creo que hay algo muy extraño detrás de todo esto…porque desde luego que Hermione no conocía a Quincy antes. Algo, que nosotros obviamente no sabemos, tuvo que haber pasado- la voz de Lucy se escuchaba misteriosa y a ella se la veía muy pensativa.
:::ooo:::
- ¡No sabes cómo te extrañé Ronnie!- exclamó Hermione ocupando el puesto junto a Ron que había dejado Lucy al irse, e intentado colocar una de sus manos sobre el hombro del pelirrojo, pero él se lo impidió apartándose bruscamente de ella y poniéndose de pie.
- Ni siquiera te me acerques Hermione, porque te juro que no respondo de mí- dijo cortante.
- ¿Qué pasa Ron? No entiendo…-
- ¿Qué pasa? Parece que olvidaste que hace cinco minutos que yo estaba aquí con Lucy y ella trataba de calmarme…consolarme o lo que sea, por lo que tú me hiciste- gritó, volteándose para verla a los ojos. Hermione comenzó a moverse incómoda en su asiento, empezaba a entender lo que pasaba y sabía que podía esperarse lo peor.
- ¿De qué estás hablando?- preguntó titubeando.
- ¡NO TE HAGAS LA MOSQUITA MUERTA¡SABES PERFECTAMENTE DE QUÉ ESTOY HABLANDO: TE VI BESÁNDOTE CON QUINCY EN LA PUERTA DE LA BIBLIOTECA!- Ron se salió de sus casillas, no podía evitarlo. Pero por ningún motivo tenía que mostrarse débil delante de Hermione.
- Ron…yo…puedo explicarlo, lo juro…es todo una confusión…yo jamás te engañaría…- intentó explicarse entre sollozos y con la voz entrecortada.
- ¡No necesito que me expliques nada, PORQUE TE VI HERMIONE! Después de todo lo que habíamos hablado en la tarde… ¿cómo pudiste?- se llevó las manos a la cabeza mientras que la castaña se ponía de pie e intentaba acercarse a él lentamente- A pesar de todo… te sigo queriendo y no quiero lastimarte, así que…mantente alejada de mí, por favor. No hagas esto más difícil- sin decir nada más, Ron se alejó de la castaña para subir apresuradamente la escalera de caracol que daba a la habitación de los varones de 7mo curso. Hermione permaneció sola, en el medio de la Sala Común, mirando la escalera por la que Ron había desaparecido, con una expresión de profunda tristeza y hecha un mar de lágrimas.
En ese preciso instante, una manada de estudiantes entraba en la Torre a través del retrato de la Dama Gorda (señal, de que ya todos habían acabado de cenar). Los últimos en entrar fueron Harry y Lucy. Hermione miró a Lucy con ojos suplicantes, como si estuviese pidiéndole a gritos tan solo con la mirada que la ayudase. La chica le devolvió la mirada, pero no se movió de su lugar; la castaña ahogó un grito tapándose la boca con una de sus manos y salió disparada a su habitación cerrando la puerta con un estridente portazo que resonó en toda la Sala Común.
- Me duele verla así, pero me temo que no puedo hacer nada por ella- dijo Lucy, cuando junto con Harry se sentaban en una mesa para concluir una redacción pendiente de Botánica.
- ¿Si no estuviesen peleadas, irías a consolarla?- preguntó el moreno sacando de la mochila su pluma y unos cuantos pergaminos.
- Sino me acerco a ella no es porque estemos peleadas, no soy rencorosa. Es sólo que…lo que hizo con Ron no estuvo nada bien- respondió ella mirando a Harry a los ojos.
- Imagino que después de esto, tendré que olvidarme de que me cuentes la verdad esta noche…-
- Creo…que sí. Lo siento mucho, pero realmente este no es el momento apropiado- agregó mordiéndose el labio inferior algo nerviosa- lo siento- Harry esbozó una pequeña sonrisa y luego se acercó para darle un dulce beso.
- Entiendo. Tendré que seguir esperando a que llegue ese "momento apropiado"- concluyó y juntos se pusieron a trabajar.
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Hermione estaba recostada sobre su cama boca arriba y con el dosel cerrado. Miraba hacia arriba, el techo de la cama. De sus ojos seguían brotando lágrimas de desesperación; se había quedado completamente sola: primero estaba su pelea con Lucy, que era su mejor y única amiga, y ahora…Ron. El único que le quedaba era Harry, pero había ciertas cosas que no podía compartir con él, aunque seguramente después de que el moreno se enterase de lo que había pasado entre ella y Quincy, también él dejaría de hablarle. Sin lugar a dudas, ése era el peor día de su vida. Estaba en medio de una triste y dolorosa soledad, y todo por culpa de Tom Quincy. Seguía preguntándose cómo es que pudo haber sido tan idiota de no darse cuenta de las verdaderas intenciones que tenía el Slytherin para con ella. El chico también le había dicho, que había contado "con la ayuda de su gran amigo Draco Malfoy", ya que el rubio estaba interesado en ser la pareja de Lucy en el trabajo de Pociones¿habría sido sólo para molestar a Harry? después de todo, ellos dos siempre habían estado enemistados y eso no sería nada nuevo, lo que sí, tendría que advertir a Lucy de lo que estaba pasando. Sólo por precaución.
Volviendo al tema principal: Ron¿cómo haría para que la perdone, para que le crea? Seguramente el pelirrojo, lo único que había visto había sido el beso, y no todo lo que siguió después, sino la entendería y la perdonaría; sabría que ella no lo engañaba porque lo amaba más que a nada en el mundo, pero las cosas siempre tienen que salir mal haciendo caso omiso de lo que uno desea.
Cerca de las 23:00, la puerta de la habitación de las chicas de 7mo curso se abrió lentamente. Hermione permanecía despierta, tenía demasiadas cosas dándole vueltas por la cabeza como para lograr conciliar el sueño. Ya no lloraba, pero su respiración estaba ahora acompañada por unos leves hipidos. Luego de unos pocos segundos, la puerta volvió a cerrarse con un suave crujido, y la castaña distinguió a través del dosel de su cama una silueta que se movía a su lado. Suponiendo a quien pertenecía aquella figura, corrió a un lado con mucho cuidado las cortinas de terciopelo: Lucy estaba de espaldas a la castaña colocándose la camiseta de su pijama de algodón color celeste, que hacía juego con el holgado pantalón largo que ya traía puesto, misma tela y mismo color.
La morena sintió los ojos de Hermione clavados en su nuca y se volteó para mirarla…
- ¿Cómo estás?- preguntó seria, mientras recogía su largo cabello en un desprolijo rodete.
- Triste…deprimida…y sola. Así es como estoy- respondió Hermione con voz apagada.
- Mira Hermione…yo no sé qué es lo que pasó realmente, pero lo único que yo puedo decirte es que te desahogues, que llores lo que sea necesario, pero no te guardes nada. Y…trata de comprender a Ron, para él, ésta es una situación muy difícil- Lucy tenía que reconocer que no le gustaba nada comportarse tan fría con Hermione, y menos en un momento tan difícil como ése.
- Gracias, de verdad…intentaré comprenderlo como tú dices, por más que me duela que no esté conmigo. Ahora deja que yo te de a ti un consejo…-
- Dime- la animó Lucy mientras se metía dentro de su cama.
- Cuídate de Malfoy…lo que pasó hoy fue un tremendo error, pero estuvo preparado. Al parecer Malfoy y Quincy, son muy amigos. Las parejas del trabajo de Pociones, no son una coincidencia, por eso…cuídate- un peso menos, ahora Lucy sabía que tendría que estar alerta.
- ¿De qué estás hablando?-
- Lo que escuchas: que tú y Malfoy estén juntos, no es sólo una coincidencia. Él y Tom Quincy están confabulados con Snape respecto del armado de las parejas- explicó la castaña bajando la mirada.
- No te preocupes. Malfoy pretende ser un "chico malo", pero es inofensivo. Yo sé lo que te digo…de todos modos, gracias por avisar, lo tendré en cuenta. Buenas noches, y que descanses- Lucy se dio media vuelta en su cama dispuesta a dormir dejando a Hermione bastante pensativa. Luego de unos minutos, la castaña decidió imitar a su amiga y optó por acostarse ella también.
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Harry subía a paso pesado las escaleras que conducían a la habitación de los chicos de 7mo. Trataba de asimilar todo lo que había pasado hacía apenas unas horas, y sentía un cierto temor de volver a mirar a Ron a los ojos, aunque no sabía exactamente por qué. Él no había hecho nada malo. Pero no cabía ninguna duda de que en ése momento su amigo estaría tirado sobre su cama mirando el techo destrozado, no sin antes haber destruido la habitación para desquitarse.
Seamus, Dean y Neville seguían en la sala común terminando sus deberes de Transformaciones, por lo que Harry tendría aunque sea unos pocos minutos de privacidad para poder hablar con Ron sin que nadie los interrumpa.
De un momento a otro, se encontró frente a la puerta del dormitorio; posó su mano sobre el picaporte y empujó, la puerta se abrió con un suave chirrido y volvió a cerrarse a espaldas de Harry. Una vez dentro, se dio cuenta de que sus suposiciones eran equivocadas: Ron, estaba de pie a un lado de la ventana, con las manos ocultas en los bolsillos delanteros de su pantalón, mirando al exterior en silencio.
- ¿Ron?- se atrevió a decir, al mismo tiempo que se acercaba a él con mucho cuidado.
- Lo que son las vueltas de la vida- dijo el pelirrojo en un susurro exhalando un hondo suspiro.
- ¿De qué hablas?- Harry ya estaba parado a su lado.
- Digo…tienes suerte. Todo parecía indicar que al que estaban engañando, era a ti, y no a mí. Incluso ése fue el detonante de la pelea entre Hermione y Lucy, pero ahora todo es al revés- respondió amargamente- nunca creí que me fuera a hacer una cosa así, no la creía capaz. Pero ahora me doy cuenta, de que estaba muy equivocado- en ese preciso momento, Ron bajó la mirada y la posó en el alféizar de la ventana. Harry lo imitó, y se sorprendió al reconocer el objeto que observaba: brillando por acción de los rayos de luna que en él se reflejaban, yacía delante de sus ojos, la alianza de plata de Ron que simbolizaba su compromiso con Hermione- que poco duró la felicidad. Ya no la necesito, sería absurdo seguir usándola. Buenas noches- Harry no supo qué decir, ni siquiera respondió al saludo porque sintió que hubiese sido ridículo desearle buenas noches considerando la situación. Siguió a Ron con la mirada: el pelirrojo, iba caminando hasta su cama como un zombi, era una imagen realmente deprimente; luego sin siquiera quitarse los zapatos, se dejó caer abatido sobre la colcha color escarlata, para seguir por cerrar el dosel de su cama de un tirón. Harry, intercalaba su miraba entre las cortinas de la cama de Ron y la alianza que estaba a sus espaldas. En un acto reflejo, tomó la alianza entre sus manos y la observó por unos segundos…
- En algún momento, las cosas se van a tener que arreglar- pensó para sí mismo y la guardó en su bolsillo. Caminó hasta llegar a su cama y sacó su pijama del interior del baúl, se vistió y se acostó para intentar dormir.
A la mañana siguiente, Harry se despertó a las 7:00 AM. Se sentó sobre su cama y miró a su alrededor: al parecer, el resto de sus compañeros seguían plácidamente dormidos, a juzgar por los fuertes ronquidos provenientes de cada una de sus camas. Luego de exhalar un largo bostezo, se levantó de un salto, se vistió con el uniforme de Gryffindor y tomó su mochila, listo para bajar al Gran Comedor a desayunar.
Al entrar, notó que en el lugar sólo había algunos pocos alumnos desperdigados por cada uno de las mesas de las cuatro casas. Miró su reloj, y efectivamente todavía era muy temprano, recién eran las 7:20. Al mirar en la mesa de Gryffindor, observó que Lucy estaba sentada en el mismo lugar de siempre, sólo que ahora conversaba con… ¿Ginny? Se acercó a ellas, y saludó a ambas con un tímido buenos días. No se atrevía, más bien se sentía incómodo de besar a Lucy enfrente de Ginny. Las dos chicas le respondieron el saludo y Harry siguió por sentarse a un lado de su novia (Ginny estaba sentada enfrente de Lucy).
- Lucy me estaba contando lo que pasó entre mi hermano y Hermione- optó por decir la pelirroja al notar el comportamiento de Harry.
- Sí, bueno…es que Ginny me vio entrar anoche a la sala común abrazada a Ron- agregó la morena con las mejillas coloradas.
- Ah, sí…es algo lamentable, la verdad, lo que pasó…- respondió Harry, recordando el extraño intercambio de palabras que había tenido con Ron la noche anterior y recordando también, la alianza que ahora tenía en el bolsillo de su túnica.
- ¿Hablaste con mi hermano anoche, Harry?- preguntó Ginny con aire preocupado.
- Sí, bueno…algo así. Está destruido, tanto que…bueno…-
- Tanto… ¿Que, qué?- preguntó Lucy en el mismo tono que Ginny.
- Tanto, que cuando entré en la habitación, estaba parado al lado de la ventana mirando la nada, y sobre el alféizar, había dejado…esto- sacó la plateada alianza de su bolsillo y la puso sobre la palma de su mano para que Lucy y Ginny pudieran verla.
- Pero si eso es…- empezó a decir Lucy, cuando Harry la interrumpió:
- Sí. Es su alianza de "compromiso". Dijo que ya no la necesitaba y que sería absurdo continuar usándola- en ese momento, se oyó un grito ahogado y al levantar la vista, vieron a Hermione parada a espaldas de Ginny, con una mano sobre su pecho y mirando la alianza con los ojos llenos de lágrimas. Sin más, se echó a correr hasta salir del Gran Comedor, donde chocó con un grupo de Ravenclaw's de tercero, que la miraron ofendidos.
- ¡Ya no lo soporto!- exclamó Lucy, golpeando la mesa con los puños apretados, provocando que su copa de zumo de calabaza se volcara entera.
- ¿Qué es lo que no soportas?- preguntó Harry confundido.
- Lo que no soporto, es seguir con esta indiferencia hacia Hermione, seguir ignorándola como si nada, ya no puedo hacerlo… ¡entendí que ella no tiene la culpa de nada, y que ése Quincy, es una basura!- sin dar más explicaciones, se puso de pie y comenzó a caminar a paso decidido hasta perderse detrás de la puerta del Gran Comedor, dejando atónitos a Harry y a Ginny y sin saber qué hacer.
- ¿Dónde crees que va?- le preguntó Ginny a Harry, mientras los dos seguían con la mirada fija en la puerta del salón.
- Supongo que a consolar a Hermione…- bebió un sorbo de chocolate caliente y el silencio se hizo entre los dos. No estaban a solas, desde ésa conversación que habían tenido el día que llegaron a La Madriguera, en la que Harry le había dejado a Ginny muy en claro, que ya no sentía nada por ella.
Lucy, al contrario de lo que Harry pensaba, no había ido tras los pasos de Hermione. Estaba ahora parada frente al retrato de la dama gorda, a quien le gritó la contraseña apurada y se dirigió a su habitación dando grandes zancadas, llevándose por delante a Parvati y Lavender que salían de la misma.
Había llegado el momento de decir la verdad de una vez por todas. Cuando llegó junto a su cama, levantó el colchón y sacó de debajo una pequeña caja de madera que tenía tallada en su tapa una gran "L"; la abrió algo acelerada y volcó su interior sobre la colcha. En el fondo de la caja, se distinguía ahora, una manijita casi imperceptible. Lucy, sólo la rozó con su dedo índice y ésta se abrió inmediatamente, dejando a relucir una vieja fotografía mágica. La tomó entre sus manos, y luego de dejar todo de nuevo en su lugar, salió de la habitación. Cuando corría por el tercer piso, se topó con un grupo de niñas de Gryffindor de primero, se acercó a ellas y les preguntó:
- Niñas¿han visto a Hermione Granger?-
- ¿La prefecta?- preguntó una de las niñas, menudita y con ojos marrones que en ese momento parecían asustados. Lucy asintió con la cabeza- sí…la vimos…entrar en…el baño de niñas, del…segundo piso- terminó con voz entrecortada.
- ¡Gracias!- se alejó de sus informantes y siguió su camino, hasta llegar un piso más abajo.
Abrió la puerta del baño procurando no hacer mucho ruido. Lo más probable, sería que Myrtle la Llorona, también estuviese dentro. Se asomó y cerró nuevamente la puerta a su paso. Recorrió todo el lugar con la mirada, hasta que la encontró: Hermione, estaba acurrucada en una esquina abrazando sus rodillas y llorando desconsoladamente. Myrtle, también lloraba dentro de su cubículo. Parecía una competencia por ver quién lo hacía más fuerte.
Lucy, se acercó a Hermione y se sentó a su lado para comenzar a acariciarle el cabello. La castaña, que no la había escuchado entrar, levantó la cabeza para ver quién era. Su rostro, estaba surcado de lágrimas e hipaba constantemente.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó dirigiéndose a Lucy, hablando entre sollozos e intentando en vano dejar de llorar- llegarás…tarde, a clases…por mi culpa- agregó con voz temblorosa.
- ¿Qué importa? Eso puede esperar, pero tú eres mi amiga, y no podía dejarte sola- contestó despreocupadamente. Hermione lanzó sus brazos al cuello de Lucy para seguir llorando sobre su hombro.
- Gra-gracias… ¡no te das, una…idea…de, cómo…te… necesitaba!- agregó entre hipidos de desesperación y aferrándose a Lucy cada vez con más fuerza.
- Me lo imaginé, por eso estoy aquí. No te preocupes, yo estoy contigo. Si es necesario, faltaremos a clases, pero no pienso dejarte sola- dijo correspondiendo al abrazo de Hermione.
- ¡Se sacó la alianza y la dejó tirada como si fuera un trozo de basura, Lucy! nunca me va a perdonar… ¡soy una idiota!-
- ¡Ya deja de castigarte, Hermione, tú no tienes la culpa de nada! Todo lo que pasó es culpa de Quincy y de…Malfoy. Y sí, te va a perdonar, porque yo te voy a ayudar y juntas vamos a lograr que Ron entre en razón- exclamó Lucy, tomando a Hermione por los hombros para que las dos quedasen cara a cara.
- ¿Por qué sigues siendo tan buena conmigo después de que yo desconfié de ti?- preguntó la castaña repentinamente, sin dejar de sollozar.
- Bueno…porque, tú tenías tus motivos para desconfiar de mí, y porque yo fui una estúpida por no haber CONFIADO en ti, y decirte la verdad- explicó la morena, mientras secaba dulcemente las lágrimas de Hermione.
- ¿Qué quieres decir?- preguntó Hermione incorporándose y dejando momentáneamente de lado el motivo de su tristeza. Lucy bajó la cabeza.
- Quiero decir que…si vine aquí, no fue sólo para consolarte, sino también para pedirte perdón y decirte la verdad-
- Tú no tienes que pedirme perdón por nada. Todo lo contrario, yo soy quien debe pedirte perdón por no haber creído en ti, en tu palabra-
- No entiendes. Yo no confié en ti, preferí quedarme callada pretendiendo fingir que podía sola, pero no es así. Yo también te necesito Hermione, cometí muchos errores y necesito que me ayudes a repararlos- confesó, volviendo a mirarla a los ojos. Metió la mano en el bolsillo interior de su túnica, donde había guardado la fotografía, la sacó lentamente y la apretó contra su pecho- una prueba vale más que mil palabras. Creo que esta fotografía, te lo explicará todo- le entregó la vieja fotografía a Hermione del reverso. Al tomarla, la castaña la dio vuelta…
- ¿MALFOY?- gritó, para inmediatamente llevarse una mano a la boca. Permaneció mirando a Lucy, con los ojos como platos. En realidad, Hermione había pensado en aquella posibilidad, pero lo que nunca había pensado, era que podría convertirse en realidad- no puede ser…-
- Pero lo es…- Hermione volvió la vista a la fotografía que tenía entre sus manos: en ella, Malfoy y Lucy tendrían unos trece años. Draco, rodeaba a la morena con uno de sus brazos y luego la besaba en la mejilla, mientras Lucy se sonrojaba ligeramente. Finalmente, los dos saludaban a la cámara muy sonrientes. Por primera vez, Hermione veía a Draco Malfoy, aparentemente feliz.
- No puedo creerlo- siguió la castaña, mirando la imagen con la boca entreabierta a causa del asombro.
- Me imaginé que reaccionarías así. Piénsalo, todo encaja: Malfoy y yo, nos vemos prácticamente todos los días porque estamos en la misma escuela; y cuando decía que dejara de ser tan dura con él, se refería a todas ésas veces que nos cruzamos y que yo traté de rebajarlo-
- Y… ¿qué hay del…muérdago que recibiste en Navidad¿qué representa para ustedes?-
- ¿No te lo imaginas? Sé que sonará algo patético, pero bajo un muérdago nos dimos nuestro primer beso, una navidad, hace cuatro años atrás. En mi casa por supuesto- explicó Lucy. Hermione le devolvió la fotografía.
- ¿Tu primer beso?- preguntó la castaña haciendo una mueca extraña- No quiero ni pensar, cómo se pondrá Harry cuando se entere…de que Malfoy…te dio tu primer beso-
- ¿Ahora entiendes por qué no les dije nada antes? Creo que por ahora, no voy a decirle nada a Harry, no quiero alterarlo. No es el momento justo para hacerlo estando el trabajo de Pociones de por medio, se pondrá más histérico con el hecho de que yo tenga que reunirme con Malfoy sabiendo que él es mi ex novio-
- Lucy…- suspiró Hermione- ¿por cuánto tiempo estuvieron saliendo?-
- Un año- respondió la otra melancólica. La castaña lanzó un gritito ahogado.
- ¿Por qué terminaron?- se atrevió a preguntar.
- No sé. Un día como cualquier otro nos encontramos, yo vivía al lado de su casa, y simplemente dijo que había dejado de quererme, pero encontró la forma más hiriente para hacerlo. Habíamos quedado en encontrarnos en el parque que estaba a dos cuadras de nuestra casa…
(FLASH-BACK)
Estaba sentada en una de las hamacas que había al fondo del parque, esperando a que él llegara. Hacía mucho frío, estábamos en pleno invierno pasadas las fiestas de fin de año, y Draco al otro día tenía que volver a Hogwarts, las vacaciones festivas habían acabado. Recuerdo que yo estaba algo triste, porque sabía que había llegado el momento de la despedida y no quería tener que volver a separarme de él por tanto tiempo…
De repente, me puse de pie al notar que se acercaba a mí por entre los pequeños montículos de nieve que cubrían el parque en ése momento. Cuando lo tuve enfrente, lo abracé y él me correspondió, pero cuando intenté darle un beso…se apartó de mí bruscamente, como si lo que estaba a punto de hacer no fuera lo correcto. Yo lo miré extrañada, y él me tomó de los hombros, me miró a los ojos y me dijo:
- Tenemos que hablar- su voz sonaba fría y distante.
- ¿De qué tenemos que hablar?- pregunté.
- De nosotros. Hasta aquí llegamos Lucy, basta- dijo tajante.
- No entiendo¿cómo que hasta aquí llegamos?- mi voz empezaba a sonar temblorosa, estaba a punto de romper a llorar.
- Lo que oyes, no hagas esto más difícil-
- ¿Que no haga esto más difícil, dices¿¡Tú estás terminando conmigo sin darme ningún tipo de explicación y pretendes que me que quede callada como si nada!?-
- ¿QUIERES QUE TE DE EXPLICACIONES¡ESTÁ BIEN, LO HARÉ¡YA NO TE SOPORTO¡ENTIENDE QUE UNA PERSONA DE MI CLASE, JAMÁS SE FIJARÍA EN UNA SANGRE SUCIA INMUNDA COMO TÚ!, ME DAS ASCO…SÓLO TE USÉ PARA DIVERTIRME, PERO ¡YA ME CANSÉ¿ENTIENDES? ME CANSÉ DE TI Y DE TUS ESTUPIDESES- gritó completamente fuera de sí. Creo que está de más decir, que para ése momento yo ya estaba hecha un mar de lágrimas, pero hice lo primero que me vino a la cabeza y le pegué tal bofetada que toda mi mano en su conjunto, le quedó estampada en la cara. Después de eso, me alejé lentamente de él, tratando de procesar todo lo que me había dicho. Estaba muy dolida, nunca antes me había tratado de ésa forma. A pesar de todo, estoy segura de que mientras me alejaba, lo oí susurrar:
- Está bien, es lo que merezco por estar haciéndote sufrir así-
(FIN DEL FLASH-BACK)
- Eso es horrible Lucy. Después de lo felices que lucen en la fotografía…- comentó Hermione apenada.
- La fotografía es de cuando cumplí catorce, mi madre fue quien la tomó. Él vino a visitarme a mi casa a escondidas de sus padres y me trajo un enorme ramo de rosas rojas como regalo-
- Como la que recibiste el otro día…- recordó la castaña. Lucy asintió con la cabeza- tendrías que habérmelo dicho, Lucy. Yo podría haberte ayudado a superar tus encuentros furtivos con Malfoy en la escuela, de haberlo sabido. ¿Por qué a escondidas de sus padres, dices?-
- Porque desde luego, que Lucius y Narcisa no estaban de acuerdo con nuestra relación, por ése estúpido tema de la pureza de sangre. ¿Sabes? Siempre sospeché que ellos tuvieron algo que ver en la decisión de Draco. Y más cuando dos días después de que habíamos terminado, apareció de la nada en mi casa Cornelius Fudge con un par de matones y una orden de desalojo en sus manos. Ahí fue cuando mis padres y yo nos mudamos a Francia-
- Entonces…si te fuiste a vivir a otro país¿fue porque te echaron de tu casa?-
- Sí. Viajamos a Francia una semana más tarde, y cuando llegamos, mis padres tuvieron que buscarse un nuevo trabajo, y yo tuve que adaptarme a Beaxbatoons. Creo que hay algo más que nunca te dije, y es que tengo una hermana menor: Megan, tiene diez años, y va a ingresar a Hogwarts el año que viene. Cuando pasó todo esto, ella sólo tenía seis años, pero créeme…que se acuerda perfectamente de Draco-
- Acabas de confesarme el secreto de tu vida. Algunos datos ya los tenía presentes, pero incompletos, faltaba una parte de la historia-
- Ahora que ya sabes toda la verdad, quisiera saber cómo sigue esto…- preguntó Lucy bajando la cabeza como si temiera la respuesta.
- ¡Hey!, cómo ¿qué cómo sigue todo esto? Somos amigas, nos tenemos la una a la otra, cada una tiene sus problemas, pero…- Hermione hizo una breve pausa- lo que quiero decir es…no sé tú, pero yo te necesito más que nunca…- estaba a punto de volver a quebrarse.
- Yo también te necesito, Hermione…- se miraron a los ojos y se dieron un fuerte abrazo. Cada una volvía a llorar sus penas, pero ahora volvían a tener ése hombro donde apoyarse.
- A partir de ahora- empezó la castaña al separarse de Lucy- volveremos a llorar juntas y a reír juntas, a empezar de cero y sin secretos. ¿De acuerdo?-
- ¡Dalo por hecho!- coincidió la morena, con una enorme sonrisa y volviendo a abrazar a su amiga.
:::ooo:::
Cuando llegó la hora de la cena, Lucy y Hermione entraron juntas y riendo al Gran Comedor, como lo habían estado haciendo durante todo el día desde el momento de su reconciliación. A pesar de los chistes y los comentarios graciosos que se hacían para levantarse el ánimo mutuamente, era imposible dejar de lado la pena que sentían por dentro. Hermione, no podía dejar de pensar de Ron y el cruzarse con él permanentemente no la ayudaba demasiado; y al parecer a Lucy, recordar no le hacía nada bien. Le había llevado años lograr dejar atrás todo lo que acababa de contarle a Hermione, y ahora ese sentimiento de profunda tristeza volvía a hacerse presente en su pecho.
Cuando ocuparon sus habituales lugares en la mesa de Gryffindor frente a Harry y Ron, este último se puso de pie diciendo:
- Creo que perdí el apetito, Harry. Nos vemos más tarde - y sin siquiera mirar a Hermione, se fue caminando a paso decidido hacia la puerta del Gran Salón, hasta perderse en el vestíbulo. La castaña lo siguió con la mirada y haciendo un gran esfuerzo por no volver a llorar, no soportaba tanta indiferencia. Lucy y Harry la miraban apenados.
Hermione volvió su mirada hacia Harry.
- Harry. Me preguntaba si…- hizo una breve pausa exhalando un hondo suspiro- ¿podrías darme la alianza de Ron?- finalizó con un nudo en la garganta.
- Sí, claro…aquí tienes- respondió Harry con voz apagada, entregándole a Hermione la alianza que había estado guardada durante todo el día en el bolsillo de su túnica. Hermione, la tomó entre sus manos y la sostuvo a la altura de sus ojos para observarla por unos segundos; luego, con mucho cuidado, la guardó en el bolsillo delantero de su mochila. Lucy pasó uno de sus brazos por los hombros de la castaña, y dijo:
- Arriba ése ánimo Herms, tienes que ser fuerte. Ahora lo mejor, será que comas algo para que podamos subir a la Sala Común a descansar-
- Sí, tienes razón…será lo mejor- suspiró.
- No quiero ser inoportuno, pero… ¿ustedes dos, son amigas otra vez?- preguntó Harry, mirándolas con el ceño ligeramente fruncido.
- Sí. Hoy en la mañana arreglamos todas nuestras diferencias- respondió Lucy muy alegre, mientras Hermione, sólo asentía con la cabeza.
Una vez que los tres tuvieron el estómago lleno, subieron a la Torre Gryffindor. Al atravesar el retrato de la dama gorda, se encontraron con Seamus y Neville de pie frente a la pizarra de anuncios leyendo un nuevo comunicado. Se acercaron a ellos.
- ¿Nueva salida a Hogsmeade?- preguntó Harry, dirigiéndose a los otros dos.
- No. Reunión de padres de los alumnos de 7mo. Según dice aquí, es para hablarles y ponerlos al tanto de los EXTASIS finales- contestó Seamus, volviéndose hacia el grupo de recién llegados.
- Es extraño, creo que nunca antes habían hecho una cosa así en Hogwarts- agregó Hermione leyendo el anuncio.
- Puede ser, pero a mí no me parece mal. Aquí también dice, que nosotros debemos estar presentes- añadió Lucy, señalando con su dedo índice un fragmento del artículo.
- Y dice, que la reunión es mañana y que a cada una de las familias ya se les envió con una mayor anticipación el aviso correspondiente- dijo Neville con nerviosismo y tragando saliva.
Llegadas las 24:00, Hermione y Lucy decidieron despedirse de Harry, que era el único que quedaba en la sala común, y subir a acostarse. Ni bien entraron en su habitación, Ron salía de la suya e iba a sentarse a un lado de Harry.
- Estaba esperando a que ellas se fueran-
- ¿Piensas seguir evitando a Hermione por mucho tiempo más?-
- No lo sé, entiende que por ahora me cuesta mirarla a los ojos, me hace mal verla- respondió el pelirrojo bajando la mirada.
- Claro que entiendo, pero evitándola, no vas a conseguir nada-
- ¿Se reconciliaron?-
- ¿De qué hablas?-
- De Hermione y Lucy-
- Ah, sí. Yo pregunté lo mismo durante la cena, y Lucy me dijo que en la mañana habían arreglado todas sus diferencias-
- Eso quiere decir…que Lucy se puso de su lado¿verdad?-
- No lo sé Ron. Tú también tendrías que entender, que no podía dejarla sola, es su mejor amiga. Pero eso no significa, que Lucy, apoye lo que hizo Hermione-
- Sí, podría ser. Cambiando de tema… ¿leíste lo de la reunión de padres?-
- Sí, lo leí. Espero que Remus y Tonks, puedan venir- (poco después de haber finalizado 6to año, el profesor Lupin y Tonks, luego de casarse se habían convertido en los tutores oficiales de Harry).
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A la mañana siguiente, luego del desayuno, los estudiantes de 7mo de Gryffindor y Slytherin, tenían libre la primera hora de clase, ya que debían asistir a la reunión de padres. (n/a: se entiende que la reunión se hace en dos fechas diferentes: en la primera, Gryffindor y Slytherin; y en la segunda, Hufflepuff y Ravenclaw).
Una vez que todos los estudiantes abandonaron el Gran Comedor, se reemplazaron las tradicionales cuatro mesas de las casas, por un conjunto de asientos ubicados en forma circular y en desnivel, simulando un auditorio. A medida que los padres iban llegando, se iban también acomodando en cada uno de los lugares.
Harry y Lucy, aprovecharon la oportunidad para presentar a los padres de la chica, con "los de" Harry. Y en el caso de Lucy, presentar también a su novio con su familia.
- Papá, mamá y…Megan- comenzó mirando a su hermana menor con una sonrisa- él es…Harry Potter, mi novio- el Sr. y la Sra. Wellington, observaron a Harry detenidamente por unos segundos, mientras que la pequeña Megan, con la mandíbula ya por el piso, miraba primero a Harry y luego a su hermana, con los ojos muy abiertos. Al notarlo, Lucy soltó una risita.
- Un gusto conocerte Harry, es un verdadero placer- dijeron de a uno por vez estrechando la mano de Harry, Mark y Sarah Wellington.
- El placer es mío- contestó Harry con una sonrisa.
- Y mío también- agregó Megan en tono pícaro y ofreciéndole su mano a Harry. La niña, era idéntica a su hermana, tenía sus mismos imponentes ojos turquesas, sólo que con siete años menos.
- Sí, por supuesto- continuó el moreno, tomándole la mano.
- Bueno…y ellos, son Remus Lupin y Nymphadora Tonks. Los tutores de Harry- siguió la chica señalando a los otros dos.
- Ya te lo dije Lucy, sólo llámame Tonks, sabes que no me gusta mi nombre. Y para ustedes lo mismo- dijo Tonks muy sonriente dirigiéndose por último a los padres de Lucy y estrechando sus manos. En ésa ocasión, llevaba el pelo corto y rubio, y los ojos verdes- realmente tienen una hija encantadora-
Luego de las presentaciones y de las formalidades, todos fueron a sentarse. Los padres de Lucy, que no conocían a la mayoría de los presentes, se ubicaron junto a Lupin y Tonks, quienes al otro lado tenían al Sr. y la Sra. Weasley y a los Granger.
El propósito de la reunión en sí, era, como bien decía en el comunicado, informar a los padres de los alumnos de 7mo curso acerca de los EXTASIS finales de ése año y debatir sobre la orientación vocacional de sus hijos. A la cabeza de la reunión estaban, el profesor Dumbledore y los jefes de las casas Gryffindor y Slytherin, la profesora Mc Gonagall y el profesor Snape. Los padres, habían tenido la oportunidad de consultar con ellos todas sus dudas acerca del plan de estudio para los exámenes, etc.
Aproximadamente una hora más tarde, la reunión llegó a su fin, y poco a poco comenzó la desconcentración del Gran Comedor. Lucy, fue una de las primeras en salir, y su hermana Megan, la siguió.
- ¿Te gustó Hogwarts Meg? Piensa que el próximo año, te toca a ti estar aquí-
- Sí, no veo la hora de venir aquí. La verdad, es que me aburro bastante estando sola en casa- respondió la niña recorriendo el lugar con la mirada. Lucy sonrió.
- ¡Hey, Lucy, Megan!- gritó una voz a sus espaldas. Ambas se voltearon.
- ¿Draco Malfoy?- le susurró Meg a Lucy sorprendida.
- Sí Meg. ¿No lo recuerdas? Ésta es su escuela- confirmó Lucy- ¿qué quieres Draco?- preguntó, mirando al rubio que acababa de llegar a su lado.
- Nada. Tranquila. Sólo quería saludar a Meg, hacía mucho tiempo que no la veía- respondió el Slytherin mirando a la niña.
- Es verdad, y le agradezco a Merlín por eso. Que yo haya tenido sólo seis años cuando tú salías con mi hermana, no quiere decir que ahora no te recuerde a ti y a todo lo que le hiciste- dijo la pequeña Wellington muy seria. Parecía una persona muy madura y muy segura para tener tan solo diez años.
- Veo que ya estás grande, y que cada vez te pareces más a tu hermana. En todos los aspectos. Sobre todo en el carácter-
- En eso tienes razón. Y por suerte heredó mi carácter, así cuando crezca podrá defenderse de los idiotas como tú, para que no le pase lo mismo que a mí por haber sido tan estúpida-
- El único estúpido fui yo por haberte dejado. Ahora, cuatro años más tarde, te miro, y estás más hermosa que nunca. Por primera vez, tengo que admitir, que envidio al idiota de Potter- la voz de Malfoy, sonaba sincera y tranquila y parecía haber abandonado ése tono frío tan característico en él. Como si fuera poco, la miraba fijamente a los ojos.
- No le creas Lucy- susurró Megan, mirando a Malfoy con desprecio. A Lucy se le había hecho un nudo en la garganta y no podía emitir palabra. Para empeorar un poco las cosas, alguien se acercaba a ellos a espaldas de Draco: una mujer alta, delgada, de tez muy blanca y cabello rubio. Al llegar junto al Slytherin, posó una de sus manos en el hombro del chico, quien se volteó para mirarla.
- Que tierno, las dos hermanitas Wellington frente a mí una vez más, después de tanto tiempo- dijo con voz fría y rebajándolas con la mirada. Megan, hizo una mueca extraña metiéndose un dedo en la boca simulando que tenía arcadas. Lucy, por su lado, al verla, tomó valor y apretó los dientes conteniendo la rabia, para luego decirle:
- ¡Narcisa, tanto tiempo sin vernos!, disculpa...no quiero ser entrometida, pero… ¿por qué no está Lucius contigo?- hizo una pequeña pausa, en la que se tapó la boca con una de sus manos como si hubiese dicho una barbaridad- ¡Oh! Lo siento. Me había olvidado por completo de que estaba encerrado en Azkabán por ser un mortífago- Malfoy lanzó un bufido molesto, y Megan sonrió maliciosamente apoyando a su hermana.
- ¡No te lo voy a permitir, mocosa del demonio!- exclamó Narcisa con el rostro contorsionado por la ira. Levantó una de sus manos con intención de abofetear a Lucy, pero en ése momento…
- ¡No te atrevas a poner un solo dedo encima de mi hija!- el Sr. y la Sra. Wellington se acercaban dando grandes zancadas. Sarah, era quien había gritado. Inmediatamente llegaron con sus dos hijas y se colocaron detrás de ellas.
- Pero miren lo que tenemos aquí: si son el mugroso muggle y su mujer traidora de la sangre-
- Puedes decir lo que quieras. Pero al menos nosotros jamás interferiríamos en la vida privada de Lucy ó de Megan, como tú y tu esposo lo hicieron con Draco- esta vez quien habló fue Mark Wellington- tanto tú como Lucius, invadieron la relación que Lucy y Draco mantenían, sólo por ésa estúpida ridiculez de la sangre. Eso era lo único que les importaba, sin siquiera preocuparse por la felicidad de su propio hijo, por respetar sus decisiones e ignorando también el hecho de que hacían sufrir a otros- Lucy tenía ahora los ojos fijos en el piso y había roto a llorar.
- Eso no es cierto. Nosotros nunca interferimos en la vida privada de Draco¿no es así, hijo?- en ése momento el Slytherin miraba de soslayo a Lucy, hasta que decidió responder:
- Sí, sí lo hicieron- Lucy, levantó sus ojos repentinamente para mirar a Malfoy- hace cuatro años, fueron ustedes los que me obligaron a dejarla, porque de haber sido de otra forma, yo jamás lo habría hecho. No podían aceptar que yo quisiera tanto a una mestiza, que estuviera intentado ser feliz con ella. Pero ya no más. Ésta vez, no voy a permitir que nos vuelvan a separar- al terminar de hablar, Malfoy se colocó delante de Lucy.
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Harry, vió que Lucy y su hermana Megan, fueron de las primeras en salir del Gran Comedor. No recordaba que Lucy le hubiera dicho que tenía una hermana, pero en ése momento, al verlas juntas y conversando tan animadamente, no pudo evitar sonreír para sus adentros. Se retrasó un poco, ya que él, junto con Ron, el profesor Lupin, Tonks y el Sr. y la Sra Weasley, se habían quedado conversando con Dumbledore y la profesora Mc Gonagall. Al cabo de unos diez minutos, él y Ron, también salieron. Luego de caminar unos pocos metros, Harry se detuvo en seco y puso un brazo delante de su amigo, para que él también lo hiciera.
Lo que veía ante sus ojos, no podía significar nada bueno: Lucy y Megan, hablaban con Malfoy como si se conocieran desde hacía años. De pronto, le pareció escuchar al rubio decir:
- El único estúpido fui yo por haberte dejado. Ahora, cuatro años más tarde, te miro, y estás más hermosa que nunca. Por primera vez, tengo que admitir, que envidio al idiota de Potter-
Ron, posó su mirada en Harry sorprendido, como esperando a que reaccionara y dijera algo. Sin embargo, el moreno seguía mirando la escena atónito y en silencio. Vieron acercarse a Narcisa Malfoy e intentar pegarle a Lucy, en cuanto llegaron sus padres. Harry no podía creer lo que oía y veía. Lo que terminó por destruirlo, fue escuchar las últimas palabras de Malfoy:
- Sí, sí lo hicieron. Hace cuatro años, fueron ustedes los que me obligaron a dejarla, porque de haber sido de otra forma, yo jamás lo habría hecho. No podían aceptar que yo quisiera tanto a una mestiza, que estuviera intentado ser feliz con ella. Pero ya no más. Ésta vez, no voy a permitir que nos vuelvan a separar- luego lo vió ponerse de pie frente a Lucy, como si fuese su escudo protector. Lucy lloraba, al mismo tiempo que miraba de forma algo extraña al Slytherin, mientras su hermana Megan, intentaba consolarla abrazándola por la cintura. De repente, la morena corrió la mirada hacia un costado y sus ojos, se encontraron con los esmeralda de Harry; lo observó con los ojos muy abiertos y notó que Harry se llevaba las manos a la cabeza y se revolvía el cabello nervioso, él parecía mirarla con bronca y desconfianza; ella seguía mirándolo fijamente y comenzando a hacer un gesto negativo con la cabeza…
Ron, estaba muy confundido. Pasaba sus ojos de Harry a Lucy, y de Lucy a Malfoy.
Harry empezó a alejarse de la escena caminando hacia atrás, sin quitar los ojos de Lucy. Ella, ya sin poder contenerse, había empezado a llorar con más fuerza; las cosas no podrían estarle saliendo peor.
- No es lo que estás pensando…por favor regresa- pensó para sus adentros- ¡HARRY!- gritó con todas sus fuerzas.
FIN DEL CAPITULO 16 DE LUCY!! les gusto??, espero que si, porque sino me pongo triste ( jaja, naaahh, solo espero sus hermosos reviews! y a todos los fieles lectores y reviewers de este fic, los invito tmb a pasarse por uno nuevo que estoy escribiendo y que ya tengo puyblicado el primer capitulo, se llama "Por un Segundo a Tu Lado", es un R/Hr-H/G post-Hogwarts, pasen y dejen reviews ahi tmb, que es muy nuevito y solo tiene 5!, por algo se empieza!!
bye y una vez mas, MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS, POR TODO!!
