Definitvamente, esta fue una de las veces que mas tarde en actualizar, desde octubre que no subia un capitulo! soy la mas caradura! asi que les pido disculpas a todos por haberlos hecho esperar tanto...pero tmb quiero que sepan que tuve mis motivos, tengo que ponerme las pilas y estudiar paar rendir todas las materias que me lleve y si las apruebo mi premio va a ser volver a tener internet! asi que vale la pena el esfuerzo ;) pero bueno, en fin...no los entretenfo mas y los dejo que disfruten de este nuevo cap!!


Capítulo 17: Arriesgándolo Todo

Tanto los Malfoy, como los Wellington, que hasta ese momento no habían advertido lo que estaba pasando entre Harry y Lucy, se voltearon inmediatamente hacia la chica al escucharla gritar. Lucy tenía ahora, los ojos, los labios y los puños apretados para tratar de contener la bronca que sentía. Una vez más, tendría que enfrentar una nueva discusión con Harry por culpa del idiota de Malfoy. Finalmente, posó sus ojos en Narcisa y dijo:

- ¡No te preocupes porque tu hijo y yo no estamos juntos otra vez!, eso es algo que no va a volver a pasar, y menos ahora ¡porque estoy comprometida con alguien más!- lanzando una última mirada de desprecio a Draco, salió disparada hacia el pasillo por el que Harry había desaparecido.

- ¡Por suerte mi hermana ahora sale con Harry Potter, que es mucho más apuesto, bueno y listo que tú!, asqueroso y estú…- en cuanto Megan comenzó a replicar contra Malfoy, su madre (Sarah), la detuvo tapándole la boca con una de sus manos.

- Ya vámonos Megan. No tiene importancia- los tres Wellington se alejaron hasta salir del castillo.

Narcisa se cruzó de brazos, mientras sonreía satisfecha mirando a su hijo, quien parecía estar a punto de explotar.

- ¡Lo arruinaste todo otra vez!- gritó Malfoy, para luego salir disparado quien sabe a dónde, dejando a su madre sola.

:::ooo:::

Hermione se despedía de sus padres en la puerta del Gran Comedor, cuando vió a Harry pasar delante de sus ojos caminando a paso ligero, para unos segundos después, comenzar a ser seguido por Lucy, que iba llorando.

Empezó a caminar ella también, hasta que escuchó que alguien gritaba su nombre a sus espaldas…

- ¡Hermione!- la castaña se volteó.

- ¿Ron?…- murmuró mirándolo confundida al tenerlo enfrente.

- ¿Los viste pasar?- preguntó el pelirrojo agitado.

- ¿Te refieres a Harry y a Lucy?- Ron asintió lentamente con la cabeza. Empezaron a caminar juntos- Hamm…sí, pero no entiendo qué es lo que pasó-

- Lo que pasó fue que Harry y yo escuchamos a Malfoy hablar con Lucy hace unos minutos, y bueno…el gran secreto de Lucy, ya dejó de ser secreto: nos enteramos que ese idiota es su ex novio. Y podrás imaginarte la reacción de Harry al oírlo decir cuán arrepentido estaba por haberla dejado- explicó.

- Yo ya lo sabía. Lucy me lo contó ayer en la mañana- confesó la castaña- pero definitivamente, esta no era la forma más apropiada de que Harry se enterase de la verdad- concluyó. Ambos intercambiaron una mirada de preocupación, pero de pronto, parecieron recordar que ellos estaban peleados y que ya no se hablaban. De la nada, ese pequeño intercambio de palabras, se había convertido en una especie de crimen. Ron comenzó a alejarse, luego de exhalar un hondo suspiro- ¡Espera Ron!- siguió Hermione, acercándose a él por la espalda y tomándolo del hombro. El pelirrojo se detuvo muy a su pesar y luego se dio media vuelta.

- ¿Qué quieres?- contestó en tono frío.

- No me trates así- agregó ella. Su voz, empezando a sonar temblorosa.

- Entonces ve al grano de una vez¿quieres? No tengo todo el día para quedarme a escucharte- Hermione bajó la cabeza y Ron la observaba desde dos perspectivas diferentes; una, era la de su corazón, que en ese momento, sentía ternura, pena y amor; y la otra, la de sus ojos, que por el contrario, expresaban bronca, resentimiento y odio.

- Creo que tú y yo, tenemos que hablar- contestó ella volviendo a mirarlo a los ojos.

:::ooo:::

Lucy, seguía los pasos de Harry hacia la Torre Gryffindor, gritando su nombre, intentando en vano hacerlo detener.

Tanto tiempo guardando un secreto, tratando de encontrar ese momento apropiado para confesar sin lastimar a nadie, todo para que ahora las cosas terminasen así. Lucy aun tenía dándole vueltas por la cabeza las cosas que Malfoy le había dicho, y empezaba a comprender que nunca había llegado a odiarlo, se daba cuenta, de que eso sería prácticamente imposible; ya nada existía entre ellos dos, sólo un simple recuerdo; un recuerdo de algo que fue hermoso mientras duró y que luego fue derrumbado, por lo que ahora parecía haber sido un error. Sus sospechas finalmente habían quedado confirmadas: Narcisa y Lucius Malfoy, como no podía ser de otra manera, habían metido sus narices en su relación con Draco hasta lograr desgastarla por completo, y si el Slytherin había sido sincero con ella, aún la seguía queriendo. Gran parte de su pasado, estaba aclarada. Ahora sólo le faltaba definir su presente, en manos de Harry.

Ambos ya habían atravesado el retrato de la Dama Gorda y ahora Harry subía a toda velocidad las escaleras que daban a su cuarto; Lucy seguía detrás de él y alcanzó a sostener la puerta de la habitación unos pocos centímetros antes de que se cerrase a espaldas del moreno. Entró ella también y por fin la cerró. Harry estaba sentado en su cama con los codos sobre las rodillas, las manos juntas y la cabeza gacha. La chica comenzó a acercarse a él lentamente.

- No era necesario que me siguieras- Harry decidió romper ese incómodo silencio.

- Yo creo que sí. Tú y yo tenemos que hablar. En realidad…yo necesito darte una explicación- puntualizó Lucy, sentándose a su lado.

- No, no tienes nada que explicarme. Ya está todo aclarado. Definitivamente, "ése" no era el momento apropiado que tú buscabas, pero ahora, ya sé toda la verdad. Malfoy es tu ex novio; el que te rompió el corazón cuando tenías trece años; por el que sufriste durante tanto tiempo; el que está arrepentido de haberte dejado y el que según parece, te sigue queriendo- continuó el moreno mirándola a los ojos.

- ¿Y qué hay con eso? si me sigue queriendo o no, es algo que realmente no me importa. Es un problema suyo- hizo una breve pausa y se acercó un poco más a Harry- Harry...el amor es cosa de dos, y yo no siento absolutamente nada por Malfoy-

- ¿Estás segura de lo que dices? Quiero decir…que no me pareció lo mismo allá abajo. ¡Te pusiste a llorar cuando enfrentó a su madre por ti¿vas a decirme que eso no significa nada?- reclamó Harry poniéndose de pie furioso; había empezado a perder la calma.

- Perdón¡¿pero qué es lo que me estás reclamando¡Por si no lo notaste, me tocó pasar por una situación muy dolorosa para mí! Todo lo que dijo Malfoy, no hizo más que remover mi pasado y todo por lo que mi familia y yo tuvimos que pasar por culpa de la suya. No es justo lo que estás haciendo conmigo Harry- replicó ella imitando los movimientos del moreno.

- Podrías ponerte en mi lugar por un momento también¿no crees¿cómo pretendes que me sienta si me entero que MI NOVIA, estuvo alguna vez en brazos de quien es mi peor enemigo?- exclamó el ojiverde.

- Eso es algo por lo que no tienes que preocuparte. ¿Cuántas veces me harás repetirte que es algo que ya forma parte de mi pasado? Tú no tienes idea de todo el daño que los Malfoy le hicieron a mi familia, Harry- comentó la morena en tono de reproche.

- Será porque tú nunca me lo contaste¿no te parece?- añadió sarcástico.

- Realmente, Harry, creí que afrontarías las cosas con un poquito- hizo un gesto uniendo el dedo pulgar con el índice, dejándolos separados tan sólo por unos milímetros- más de madurez. Yo te pregunto a ti¿no te parece que ya estamos grandes para discutir por reclamos…estúpidos y cosas sin sentido? Pensé que quizás, podrías adoptar una postura más sería frente a esta situación y al menos tratar de entender, cómo me siento yo con todo esto. Pero según parece, eso es lo que menos te importa- sus ojos volvían a estar aguosos, y antes de romper a llorar una vez más, decidió comenzar a caminar hacia la puerta para salir de la habitación de una vez por todas, pero Harry la detuvo a mitad de camino tomándola delicadamente por el brazo. Lucy suspiró profundamente antes de voltearse a verlo.

- ¿Cómo se te ocurre pensar que no me importa cómo te sientes? Es más, eso es lo único que me importa- agregó el moreno, mirándola muy fijamente a los ojos.

- Si es así, me estás demostrando todo lo contrario. No haces otra cosa más que a reafirmar los celos y el odio que sientes por Malfoy-

- ¡¿YO, CELOSO DE ÉSE IDIOTA?!- gritó fuera de sí.

- ¿Ves? Lo estás haciendo otra vez- contestó Lucy, riendo incrédula. Harry bufó molesto.

- Está bien…lo siento. Y entiende que no es que tú no me importes, porque tendrías que saber perfectamente, que eres lo más importante que tengo. Es sólo que…me gustaría que tú comprendas MI situación y que como ya te dije, te pusieras en mi lugar tan solo por un minuto. Eres lo que más quiero en este mundo, entonces ¿cómo crees que me siento sabiendo que es por esa basura que no vale un centavo, por quien sufriste durante tanto tiempo? no me cabe en la cabeza, cómo pudiste haber amado a alguien así- confesó en un pequeño discurso, que terminó de conmover a Lucy.

- Por eso mismo, no deberías darle tanta importancia a esa basura: no vale la pena- secó sus lágrimas, acercándose más y más a Harry quedando sus bocas a un centímetro de distancia. Harry sonrió levemente- ¿ya te dije que te amo?- lo rodeó por el cuello con ambos brazos mordiéndose el labio inferior.

- No, pero me gusta que me lo recuerdes. Hoy más que nunca necesito sentirte mía- cediendo de su enojo, tomó a Lucy por la cintura presionándola más contra sí.

- Te amo Harry Potter, y puedo asegurarte que Draco Malfoy, es sólo una mancha en mi pasado- y sin decir una sola palabra más, acabó por completo con la distancia que los separaba.

:::ooo:::

Hermione estaba dispuesta a hacer entrar a Ron en razón. Sabía que no podría soportar esa situación por mucho tiempo más. La felicidad les había durado poco más de una semana y todo el amor que el pelirrojo había demostrado sentir por ella, se había transformado en un profundo odio repentino del que sabía, ella era la causante por haberse besado accidentalmente con Tom Quincy.

- No vas a poder evitarme por mucho tiempo más Ron, y además…yo tampoco puedo seguir así- Ron se ciñó un poco más la capa al cuerpo y salió a paso decidido a los helados jardines de Hogwarts. Hermione fue tras él tratando de darse calor, frotándose los brazos con sus propias manos, puesto que estaba muy desabrigada (traía como único abrigo el sweater del uniforme de Gryffindor). Luego de caminar unos cuantos metros, se detuvieron junto a un árbol frente al lago congelado.

- ¿Así, cómo?- preguntó el pelirrojo con indiferencia mirando el horizonte.

- Peleada contigo. Te quiero y te necesito conmigo- respondió con un hilo de voz. Con cada palabra que emitían, un débil vapor blanco salía de sus bocas a causa del aire helado. Ron dirigió sus ojos a ella y la observó temblar. Sin siquiera pensarlo, se deshizo de su capa y la colocó sobre los hombros de la castaña. Ella le sonrió agradecida y esperanzada.

- De ser así, debiste de haberlo pensado mejor antes de besar a Quincy- agregó tajante.

- Esa no fue mi intención. Ron, yo te amo demasiado como para arriesgarme a perderte de esa forma- declaró con lágrimas en los ojos.

- No sé qué pensar; no sé si debo creerte o no. Por momentos pienso que quizás nunca debimos dejar de ser amigos, que habernos puesto en pareja fue un error. Por mi parte, creo que estaba confundido respecto de mis sentimientos hacia a ti y que ese día sólo me dejé llevar por las hormonas- confesó, mientras se le hacía un nudo en la garganta al ver la expresión de profunda tristeza y decepción en el rostro de Hermione. Él sabía perfectamente que todo lo que estaba diciendo no era cierto, amaba a esa sabelotodo más que a nada en el mundo, pero debía mentirle para no seguir hiriéndose a sí mismo.

- ¿Qué dices¡deja de mentirte a ti mismo, Ronald! No puedes seguir comportándote como un niño de diez años¡porque no lo eres!- exclamó Hermione dolida.

- Tú no puedes saber cómo me siento. No te estoy mintiendo Hermione, tarde o temprano tenías que enterarte de cómo son las cosas. Lo único que puedo ofrecerte en este momento es mi amistad; que volvamos a ser los mismos de antes- ¡qué gran mentira! Sonaba bastante sincero para tratarse de alguien, que está sintiendo todo lo contrario. ¿Que lo único que podía ofrecerle en ese momento era su amistad¡Por favor! Estaba deseando más que nunca volver a tenerla entre sus brazos y decirle cuánto la amaba, pero ella lo había traicionado, y ahora el rencor ocupaba un lugar más grande que el amor en su corazón.

- ¡¿No puedes entender que no quiero tu amistad?!- gritó la castaña perdiendo la paciencia.

- Entonces, no hay nada que…- pero Ron no pudo terminar la frase, puesto que fue interrumpido por alguien más que se acercaba a ellos riendo a carcajadas.

- ¡Deja en paz a mi chica comadreja¿no la oíste decir que no quiere nada de ti?- Tom Quincy. Ron supo que había llegado el tiempo de vengarse de ese idiota por haberle quitado su tesoro más preciado.

- ¿Qué haces tú aquí?- preguntó Hermione colérica y temerosa al mismo tiempo, poniéndose en medio de Ron y el Slytherin. Sintió al pelirrojo bufar en su cuello enfurecido.

- Vine a defenderte "mi amor"- agregó Tom con una sonrisa maliciosa.

- ¡¿A quién vas a defender tú, idiota?! Deja de meterte en donde no te llaman sino quieres terminar en la enfermería- continuó Ron, intentando dar manotazos por encima del hombro de Hermione.

- Tranquilo, Ron- intentó calmarlo la castaña- no hay nada de lo que me tengas que defender- siguió dirigiéndose a Quincy- él es mi novio y parece que todavía no te quedó claro que te dije que no quería volver a verte jamás-

- No recuerdo que hayas dicho nada. Lo que sí recuerdo, y a la perfección, es la noche que pasamos el miércoles luego de que salimos de la biblioteca- dijo la serpiente cínicamente. Ron estaba a punto de explotar.

- ¡Por las barbas de Merlín, cálmate Ron! tú bien sabes que eso es mentira, nosotros hablamos esa misma noche. ¡Y tú!- señaló a Quincy con una mirada asesina- ¿por qué me haces esto¿te hace feliz arruinarle la vida a los demás?- Hermione ya no podía con su alma, y estaba bañada en lágrimas.

- Pero gatita... ¿qué manera es esa de tratar a tu amorcito? No hace falta que finjamos más, Weasley ya está enterado de todo¿para qué seguir escondiendo lo que sentimos?- todo un auténtico Slytherin sin corazón.

- ¡Hermione, por favor hazte a un lado!- exclamó el pelirrojo fuera de sí, intentando apartar a la castaña procurando no lastimarla. Quincy comenzó a acercarse más a ellos, quedando a unos escasos treinta centímetros de distancia de Ron con el obstáculo Hermione en medio.

- Sí Hermione, apártate para que pueda darle a este poca cosa lo que se merece- el Slytherin movió su cabeza de un lado a otro descontracturando los músculos de su cuello y haciendo sonar sus nudillos.

- ¡No voy a moverme de aquí¡ya basta!- la castaña comenzó a empujar a Quincy por el pecho para impedir que se acercase aún más.

- Te lo advertí, gatita…- el Slytherin empujó a Hermione con todas sus fuerzas haciéndola aterrizar en la nieve helada. Para Ron, esa fue la gota que rebalsó el vaso.

- ¡¿Cómo te atreves a tocarla, miserable serpiente?!- el pelirrojo tenía la cara desencajada por la ira, la cual cargó sobre su puño cerrado que fue a dar de lleno en la nariz de Quincy.

- ¡Esta me la vas a pagar, comadreja asquerosa!- el Slytherin saltó sobre Ron, golpeándolo en el estómago, para terminar cayendo los dos juntos (uno encima del otro) sobre la humedad de la nieve pero sin cesar de los golpes. Hermione que había logrado volver a ponerse de pie, lloraba desesperadamente tapándose la cara con las manos.

La campana que anunciaba el inicio del descanso comenzó a sonar y estudiantes de todos los cursos salían precipitadamente de los salones de clase. Uno a uno se convirtieron en espectadores de la pelea, y no hacían otra cosa más que seguir alentándolos al compás de estridentes aplausos y eufóricos gritos de aliento. Colin Creevey, a pesar de tener dieciséis años, seguía con la molesta obsesión de llevar su cámara adonde quiera que vaya y fotografiando las situaciones más incómodas, entre ellas, la presente pelea entre un Gryffindor y un Slytherin.

Los golpes eran cada vez más intensos, y aquella pelea parecía no tener fin. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder. Con cada golpe que Ron soltaba contra Quincy, se volvía más salvaje y una expresión de profundo odio y satisfacción se dibujaba en su rostro al verlo ya casi agonizante. Durante unos pocos minutos, la serpiente era quien tenía el control de la pelea, dejando las claras evidencias en el latente pómulo morado del pelirrojo, y también cerca de la comisura de los labios, de la que le brotaba una considerable cantidad de sangre; ahora todo se le había ido de las manos: Ron llevaba la ventaja y Quincy yacía dolorido sobre la nieve, con lo que dejándose guiar por un fuerte crac escuchado hacía apenas unos segundos, fueron un par de costillas rotas. El pelirrojo pateaba a Quincy en el estómago sin compasión; parecía irreconocible, como si el mismísimo Voldemort hubiese reencarnado en su cuerpo.

- ¡Ron, ya basta, por favor!- gritaba Hermione con voz temblorosa, sin saber qué hacer- ¡no vale la pena!-

De pronto, la enorme masa de alumnos comenzó a abrirse dejándole el paso libre a una acalorada profesora Mc Gonagall, seguida por Snape y Dumbledore.

- ¡Sr. Weasley¡deténgase inmediatamente¿qué significa esto?- exclamó la profesora acercándose al sector de la pelea. Ron se limpió la sangre de la boca con el dorso de la mano y luego lanzó un escupitajo a un costado, alejándose por fin de Quincy. Snape y el profesor Dumbledore se apresuraron también a llegar junto a ella. Este primero, se acercó al Slytherin y sin importarle los gemidos de dolor del muchacho, lo puso de pie agarrándolo bruscamente de la túnica.

- Profesora Mc Gonagall, Ron y yo sólo estábamos hablando y luego llegó Quincy y…comenzó a provocarlo. Él no tiene la culpa- intentó explicar Hermione entre lágrimas.

- Srta. Granger, esa no es excusa para semejante espectáculo de violencia en el medio del patio de la escuela¿no le parece? Cincuenta puntos menos para Gryffindor y otros cincuenta para Slytherin. Y a usted Sr. Weasley, lo quiero ver de inmediato en mi despacho- la profesora estaba notablemente furiosa y le temblaban las aletas de la nariz.

- Minerva, creo que lo mejor será que dejemos que la Srta. Granger se encargue del Sr. Weasley. Y en cuanto al Sr. Quincy…- intervino Dumbledore- profesor Snape, acompáñelo a la enfermería, creo que Poppy tendrá algunos huesos que recomponer- continuó dirigiéndose al profesor de pelo grasiento, quien obedeció la orden al instante, alejándose de la escena junto con Tom Quincy.

- Pero Albus, lo que acaba de pasar es muy grave- añadió la profesora Mc Gonagall indignada.

- Es sólo una pelea de adolescentes, Minerva. Además estoy seguro de que el Sr. Weasley tuvo sus motivos para hacer lo que hizo- agregó Dumbledore, mirando a Ron y Hermione con el amago de una sonrisa.

:::ooo:::

- ¡Harry!- exclamó un agitado Neville entrando bruscamente en la habitación de los chicos de 7mo curso- lo siento, no quise interrumpir- agregó ruborizado, mientras Harry y Lucy deshacían su abrazo- es Ron…- continuó, recuperando el aliento.

- ¿Qué, Neville¿qué pasa con él?- preguntó Harry un tanto preocupado.

- Él y Hermione están abajo en los jardines con Dumbledore y la profesora Mc Gonagall. Tuvo una fuerte pelea con Quincy- explicó.

- ¿Con Tom Quincy?- siguió Lucy alarmada. Si Ron se había peleado con el Slytherin, algo muy grave tendría que haber pasado.

- Sí, y Quincy ahora está en la enfermería. Parece que Ron le quebró varias costillas- concluyó Neville, con su regordete rostro cubierto de sudor.

- ¿Tan grave fue? Gracias por avisarnos, Neville. Vamos- siguió Harry, tomando a Lucy de la mano y empezando a bajar rápidamente las escaleras.

Para cuando Harry y Lucy llegaron a los jardines, Ron y Hermione ya se acercaban a ellos caminando en silencio.

- Harry, Lucy…veo que se enteraron- dijo la castaña deteniéndose ante ellos. Ron se detuvo también, con una mano sobre la herida del labio.

- Sí, Neville nos avisó- respondió Harry- ¿qué fue lo que pasó, Ron?-

- Ese idiota de Quincy…espero que haya tenido suficiente y que no se atreva a volver a molestarme o a levantarle la mano a Hermione¡porque ahí sí, juro que lo mato!- dijo Ron furioso, para luego salir disparado hacia el interior del castillo.

- ¡¿Quincy te pegó a ti Hermione?!- preguntó Lucy escandalizada.

- No, sólo me empujó y caí al piso. Yo sólo estaba tratando de arreglar las cosas con Ron, pero…luego…llegó esa basura para seguir diciendo más mentiras y bueno…Ron se salió de sus casillas- explicó Hermione con la voz entrecortada.

- Eso quiere decir que… ¿Ron y tú siguen peleados?- continuó Lucy con tristeza.

- Sí, y no sé si estamos igual o peor que antes- agregó la castaña mientras una tímida lágrima rodaba por su mejilla- ahora…discúlpenme, pero tengo que ir con él. Dumbledore lo mandó a descansar a la Torre Gryffindor y me encargó que cuidara de él, porque por suerte lo suyo no fue tan grave como lo de Quincy, que terminó en la enfermería. Nos vemos más tarde. Adiós- y sin decir nada más, se alejó lentamente y a paso pesado de sus amigos. Harry y Lucy, la siguieron con la mirada hasta perderla finalmente de vista.

:::ooo:::

Hermione entró en la sala común de Gryffindor y siguió por subir las escaleras que daban al cuarto de los chicos de 7mo, donde seguramente aguardaría Ron. Colocó la mano sobre el picaporte y abrió la puerta muy suavemente; el pelirrojo estaba semi recostado en su cama intentando curarse las heridas con un pequeño trozo de gasa, embebido en lo que parecía ser agua oxigenada.

- ¿Estás bien?- preguntó la castaña tímida, cerrando la puerta.

- Hago lo que puedo- contestó Ron fríamente. Hermione comenzó a acercarse a la cama y se sentó en un huequito a un costado del pelirrojo.

- Dame eso- le ordenó, quitándole el trozo de gasa de las manos.

- No hacía falta que vinieras. Yo puedo curarme solo- agregó, apartando la mano de Hermione de su rostro.

- Sí que hacía falta. Quiero cuidarte¿está mal?- continuó la chica sin hacer caso de la negación de Ron.

- Sí, está mal. Estaría bien, si nosotros estuviésemos bien. Pero estamos peleados por algo que tú hiciste¿lo recuerdas? Lo que pasó no fue culpa mía, yo no te obligué a que te besaras con Quincy…así que si estamos separados, no es gracias a mí- remarcó mirándola fijamente a los ojos.

- Tampoco fue culpa mía- siguió la castaña, acercando su rostro al de Ron para comenzar a soplar un poco sobre la herida que tenía en el labio y luego colocar una curita sobre ella, para continuar con el golpe que tenía en el pómulo.

- ¿Ah, no?, y ¿quién es el culpable, entonces?- preguntó incrédulo.

- El idiota de Quincy¿quién más?- respondió Hermione naturalmente. Ron hizo un gesto negativo con la cabeza, acompañado de una mueca de dolor en el momento en que Hermione, aplicó un poco de presión en la parte más inflamada de su pómulo.

- ¿Sabes? detesto no poder creerte- añadió triste.

- Entonces deberías creerme, porque no te estoy mintiendo- dejó la gasa a un lado, para voltearse y mirar a Ron a los ojos.

- No es tan fácil…porque no es algo que me contaron, yo te vi con mis propios ojos. Para serte sincero y dejar de lado todas las estupideces que te dije abajo, sentí que me moría, un nudo horrible en el estómago y como si alguien me hubiese arrancado el corazón del pecho. No es nada agradable ver a la persona que amas besándose con otro, y más cuando esa persona, también jura que te ama- confesó muy serio. Por un segundo, Hermione agachó la cabeza y cuando volvió a levantarla, tenía los ojos bañados en lágrimas. No podía estarse sintiendo más culpable, porque Ron tenía razón: ella moriría si lo viera besarse con alguien más. Ya bastante había sufrido el año anterior viéndolo con Lavender, pero ahora que eran pareja, se sentiría totalmente defraudada.

- Es que es así, yo te amo Ron. Estoy muy arrepentida por lo que pasó, más allá de que nunca fue mi intención dejarlo pasar. Me siento muy culpable por estar haciéndote sufrir así…pero tienes que creerme, yo nunca haría algo que te hiciera mal…y mucho menos…que arruinara nuestra relación… ¡me estoy muriendo, Ron!, no voy a poder soportar esta situación por mucho tiempo más…- lloraba desconsoladamente y hablaba tan claro como le era posible. Al verla en ese estado, Ron sintió una fuerte punzada en el pecho; tenía ganas de abrazarla y contenerla.

- Prince…-casi- Hermione, por favor no llores que verte así me hace peor y lo que yo necesito es tiempo- Ron intentaba hacerse el duro, pero al hablar le temblaba la voz y finalmente, las lágrimas le ganaron la batalla. No pudo evitarlo. La castaña lo miró y comenzó a llorar con más fuerza, pero en silencio, sólo se escuchaban profundos suspiros e hipidos de desesperación. Había un motivo más, que empujaba a Hermione al llanto por más que ella se empeñara en tranquilizarse: un recuerdo no muy lejano, había vuelto a golpear a su puerta.

- Ya…vivimos algo…parecido a esto una vez. La primera vez…que me defendiste…y que yo…intenté curarte las heridas…pero representa algo mucho más importante para mí:…el primer beso…que nos dimos¿te acuerdas?- preguntó entrecortadamente, tapándose la boca con una de sus manos.

- No podría olvidarlo- declaró el pelirrojo- fue el día más feliz de mi vida, porque lo había estado esperando por mucho tiempo- con cada palabra pronunciada por Ron, el inmenso dolor de Hermione, se hacía cada vez más intenso.

- Creo que lo mejor…va a ser que me vaya…y te deje para que descanses…te agradezco que al menos hayamos podido tener una conversación madura…y que haya servido para decir lo que sentimos…pero ya no puedo seguir, esto me está haciendo mucho mal- concluyó Hermione- pero antes…- Ron la miró confundido y aun con lágrimas en los ojos- quiero darte algo y quiero que lo tomes…como mi más sincera disculpa…- lo miró profundamente a los ojos y a medida que se acercaba, derramaba una nueva lágrima; Ron se quedó inmóvil esperando que Hermione concretara su objetivo; la castaña se acercó más y más, y acabó por besar al pelirrojo, pero fue sólo un débil e inocente roce de labios que terminó de completar el hermoso recuerdo que ambos compartían. El hermoso recuerdo, de algo que lamentablemente ya no era, pero que si se lo proponían, poco a poco podría volver a ser. Hermione se puso de pie, secó sus lágrimas como pudo y sin volver a mirar atrás, salió de la habitación. La puerta se cerró tras ella y la inundó tal tristeza que fue incapaz de moverse de su lugar, por el contrario, apoyó su espalda sobre la puerta y se dejó caer hasta quedar sentada en el frío piso de piedra, para volver a llorar sin consuelo. Desde su pelea con Ron hacía dos días, había derramado más lágrimas que a lo largo de toda su vida, pero era simplemente inevitable. El dolor y la angustia que sentía por dentro eran demasiado fuertes, y a veces sumados a la desesperación, hasta le impedían respirar. Nunca podría haberse imaginado que su amor por Ron era tan intenso, pero ahora que la felicidad que había alcanzado al lograr tenerlo a su lado le había sido arrebatada, se daba cuenta que no podía vivir sin él. Lo único que la aliviaba un poco, era saber que al menos había recuperado la amistad de Lucy y que ella más que nadie, estaría dispuesta a escucharla y apoyarla; esas son las ventajas de tener a alguien a quien poder considerar un verdadero amigo.

Pasadas las 12:30 del mediodía, el día transcurrió con normalidad, salvo por algunos desperfectos: ni Ron ni Hermione, se hicieron presentes en el Gran Comedor durante el almuerzo y la cena; ambos pasaron el día entero reflexionando sobre lo que había ocurrido entre ellos en sus respectivas habitaciones. Harry y Lucy, luego de haberse despedido de Hermione en la mañana luego de la pelea Ron-Quincy, supusieron que tanto Hermione como Ron querrían estar a solas, así que optaron por no interrumpirlos.

Cuando Lucy se despidió de Harry a las 12:00 PM en la sala común para luego subir a su habitación, encontró a Hermione plácidamente dormida. Pensó, que aquel probablemente, no había sido uno de los mejores días de la castaña, y se acostó con la idea de que a la mañana siguiente le preguntaría a cerca de todo lo sucedido con Ron.

Harry vivía una situación completamente diferente a la de Lucy: Ron, seguía despierto. Sólo estaba recostado en su cama mirando fijamente al techo. Lucía muy triste y muy pensativo al mismo tiempo. El ojiverde decidió colocarse el pijama y meterse rápidamente dentro de su cama, y luego de mirar a su alrededor para asegurarse que el resto de sus compañeros estaban dormidos, optó por romper el silencio, aunque de manera algo incómoda y con frases un poco obvias… (Señal de que no sabía cómo dirigirse al pelirrojo).

- Hoy al mediodía no bajaste a almorzar…y hace un rato tampoco a cenar-

- Lo sé- contestó Ron sin ánimo y sin despegar los ojos del techo. Harry optó por ir al grano de una vez por todas…

- ¿Qué pasó con Quincy hoy en la mañana?- al oír ese nombre, el pelirrojo crispó los labios.

- Tuvieron que llevarlo a la enfermería porque me faltó poco para terminar de desfigurarlo por ser un cerdo odioso y repugnante- agregó furioso levantando un poco el tono de voz- yo estaba en los jardines hablando con Hermione, luego llegó él diciendo que venía a defenderla de mí y comenzó a llamarla gatita y mi amor. También dijo que ya no era necesario que Hermione y él siguieran ocultando sus sentimientos, porque yo ya estaba enterado de todo- continuó, bufando molesto.

- ¡Qué basura, amigo de Malfoy tenía que ser!- siguió Harry apretando los puños.

- Hablando de Malfoy… ¿cómo están las cosas entre Lucy y tú, después de lo de esta mañana?- preguntó el pelirrojo, recordando repentinamente el descubrimiento del gran secreto de Lucy.

- Eso ahora no tiene importancia, nosotros estamos bien. Lo que yo quiero saber es ¿qué pasó entre Hermione y tú luego de la pelea, cuando subieron a la torre?- Ron suspiró. Una vez más, las imágenes del beso que Hermione le había dado en la mañana, aparecían en su cabeza como lo habían estado haciendo durante todo el día-

- Pasó lo que no tenía que pasar- empezó.

- ¿Terminaron definitivamente?- lo interrumpió Harry alarmado.

- No. Peor: ella me besó, más bien nos besamos porque yo no se lo impedí- declaró mirando a Harry por primera vez a los ojos.

- ¿Por qué peor? Eso quiere decir que se reconciliaron- añadió el moreno mirando a su amigo algo confundido.

- No, Harry. ÉSE es el problema, no nos reconciliamos. Además no fue un beso con todas las letras, sólo fue un roce de labios que ella me ofreció diciendo que era su más sincera disculpa por lo que había hecho. Fue tan pequeño y tan real, que mi mundo se vino abajo; quiero y necesito perdonarla, pero todavía hay algo que sigue impidiéndome hacerlo- en el tiempo que llevaban siendo amigos, nunca antes Harry, había escuchado a Ron sonar tan sincero y dolido, y mucho menos, haberlo visto tan deprimido. Tenía que estar realmente muy enamorado de Hermione, porque su estado anímico en los últimos días, era simplemente deplorable.

:::ooo:::

- Al menos, ambos pudieron expresar lo que sentían- opinó una muy atenta Lucy, escuchando el relato de Hermione acerca de lo ocurrido el día anterior, mientras juntas caminaban por los terrenos de Hogwarts en un frío día sábado.

- Sí, pero fue muy doloroso escuchar todo lo que tenía para decirme. Me hizo sentir muy culpable, Lucy- agregó Hermione con pesar, mientras entrelazaba su brazo con el de Lucy. (n/a: como cuando las novias entran a la iglesia del brazo de su padre).

- Pero tú no tienes por qué sentirte culpable. Tendrías que tener la conciencia tranquila sabiendo que ahora Quincy está en la enfermería pagando por lo que hizo, y todo gracias a Ron. Además…Ron te pidió un tiempo, y creo que por más que te duela deberías dárselo. Él también está muy confundido y necesita pensar. De lo único que puede estar seguro en este momento, es del amor que siente por ti, pero le cuesta perdonarte porque es demasiado orgulloso como para admitir que sabe que estás diciéndole la verdad y que él también cometió un error al juzgarte, sin haberte escuchado desde un principio- concluyó, y ambas se detuvieron al estar nuevamente bajo techo y sabiendo que en algún momento tendrían que entrar a desayunar.

- Tienes razón: tengo que darle el tiempo que me pide, sólo espero que no se prolongue demasiado- continuó con tristeza- ¡Dios, esto es tan difícil!- exclamó, abrazándose a Lucy, quien le correspondió.

- Lo sé, pero tienes que tener paciencia. Estoy segura de que las cosas van a arreglarse pronto- la secundó Lucy, cuando se separaron. Luego, atravesaron las puertas de roble del Gran Comedor y se dirigieron a la mesa de Gryffindor, ocupando sus lugares habituales.

Lucy bebía de su vaso de chocolate caliente y Hermione untaba mermelada en una tostada, cuando un tercero tocó a Lucy en el hombro. La chica se volteó y la sonrisa que se dibujaba en su rostro unos segundos antes, se esfumó por completo.

- Creo que tendríamos que hablar¿no te parece?- preguntó Draco Malfoy con voz tranquila, encorvado a la altura del oído de Lucy.

- No, no me parece. No hay nada de qué hablar, entre nosotros está todo más que claro- respondió Lucy sin darle importancia- y no entiendo qué haces aquí dejando que tus estúpidos y fracasados amigos te vean conmigo- siguió la morena. Hermione los miraba disimuladamente, intentando oír algo de lo que Malfoy decía.

- No me importa lo que piensen- añadió el rubio, elevando furioso el tono de voz.

- A mí sí, no quiero que nadie piense que tengo algo que ver contigo- dijo Lucy cruelmente- por otro lado, no creo que quieras correr la misma suerte que el idiota de tu amigo Tom Quincy y terminar tirado en una cama de la enfermería-

- ¿Correr su misma suerte?… ¿en manos de quién¿del cara rajada ése, al que le llamas "novio"? no me hagas reír, linda- continuó, lanzando un bufido de incredulidad.

- ¡No lo llames así!- exclamó Lucy colérica, volteándose por primera vez hacia Malfoy- y a mí tampoco me llames "linda" como si nada. Hace años que perdiste ese derecho, "lindo"- siguió sarcástica. El Slytherin se quedó sin palabras.

- ¿Sabes que me gustas más cuando te me haces la difícil?- se pasó la lengua por los labios maliciosamente. En ese momento, Malfoy levantó la cabeza y vió que Harry se aproximaba a ellos, seguido por Ron; y por algún extraño motivo, el Slytherin se alejó inmediatamente de la mesa de los Gryffindor's. Hermione pareció ahogarse con un trozo de tostada, y tosió débilmente cuando el moreno y el pelirrojo se sentaban frente a ellas después de saludarlas con un buen día.

- Lucy¿qué quería Malfoy?- preguntó Harry con el corazón en la boca y siguiendo al rubio con la mirada.

- Fastidiarme por lo de ayer. Quería que hablemos, pero le dije que no- contestó ella mirándolo a los ojos, pero Harry seguía pareciendo intranquilo, entonces Lucy estiró sus brazos hasta alcanzar las manos del moreno al otro lado de la mesa e hizo que sus dedos se entrelazaran- no te preocupes, son estupideces suyas que para nada me importan- confirmó la chica sonriendo sincera. Luego de ese breve intercambio de palabras, Harry y Lucy quedaron perdidos en su mundo, intentando que, Hermione y Ron se perdieran en el suyo. Pero entre ellos, el diálogo ya no era tan fluido.

- Y… ¿cómo dormiste?- se atrevió a preguntar el pelirrojo, revolviéndose el pelo incómodo.

- Bastante bien- respondió la castaña en tono suave- después de lo que pasó ayer en la mañana, tuve mucho tiempo para pensar en…nosotros- siguió.

- Sí, yo también- declaró Ron- y bueno…sigo firme respecto de todo lo que te dije. No me arrepiento de nada-

- Yo tampoco, todo lo que te dije es cierto y además es lo que siento. Pero…tomé una decisión, porque creo que te lo mereces y…que estás en todo tu derecho si es que desconfías de mí. Ya no hay nada que yo pueda hacer al respecto…ya te dije mi verdad- lo que estaba a punto de hacer, era algo que ya había discutido con Lucy y con lo que había estado e acuerdo, pero no podía evitar sentirse triste.

- ¿A…qué te refieres?- preguntó Ron, mirándola fijamente.

- A que estoy dispuesta a darte el tiempo que me pediste, si es que eso va a ayudar a que recapacites y me creas- y no tuvo fuerzas para decir nada más. Se puso de pie y atravesó el Gran Comedor, sintiendo cientos de ojos fijos en ella. Ron se quedó atónito y con la cabeza gacha. Harry y Lucy, que a pesar de haber intentado no hacerlo, habían escuchado cada palabra pronunciada por Ron y Hermione, observaban al pelirrojo sintiendo pena por él y por la situación que él y la castaña atravesaban.

:::ooo:::

El fin de semana pasó rápido y sin dejar ninguna noticia relevante, con la salvedad de que Tom Quincy seguía en la enfermería, intentando la recomposición total de sus costillas. Había llegado el lunes, y junto con el, una nueva clase de Pociones y una serie de reencuentros por demás indeseados. Al ingresar en las mazmorras, los alumnos se quedaban parados conversando entre ellos hasta que llegara el profesor Snape, para tratar de pasar la menor cantidad de tiempo posible con sus también indeseadas parejas.

Cuando Snape hizo su entrada en la mazmorra, todos se quedaron en absoluto silencio y corrieron a los nuevos lugares que les habían sido asignados hacía una semana. El profesor selló todas las ventanas como era su costumbre, colocó las tradicionales instrucciones de trabajo en el pizarrón y se sentó en su escritorio observando a la clase con la cara que pondría alguien que está oliendo algo realmente desagradable.

Harry y Pansy; Lucy y Draco; Ron y Lavender; y Hermione…sola.

Pansy Parkinson, miraba indecisa a Harry intentando decirle algo, que al parecer no se animaba a decir. Pero sus dudas desaparecieron definitivamente al voltear al sector donde Malfoy estaba sentado con Lucy, y observar carcomiéndose por dentro, la forma en que el rubio miraba a la chica.

- Potter- dijo muy seria notando que Harry observaba lo mismo que ella. Cuando el moreno pudo salir de su ensimismamiento, respondió…

- ¿Qué quieres?-

- Quiero que le digas a la arpía de tu noviecita, la Wellington ésa, que se mantenga alejada de Draco sino quiere sufrir las consecuencias- contestó la Slytherin furiosa.

- Más bien, yo tendría que pedirte a ti que le digas a tu amado Draco que deje de molestar a Lucy- replicó Harry, mirando a la chica.

- ¿Ah, sí¡yo ya sé todo, Potter! Narcisa, la madre de Draco estuvo hablando conmigo para pedirme que mantuviera a Wellington alejada de su hijo, porque ellos antes eran pareja y la idiota esa nunca pudo aceptar que MI Draco, la haya dejado- explicó. Harry lanzó una carcajada que fue inmediatamente silenciada por el profesor Snape.

- No me digas. Parece que tu adorada suegra distorsionó algunos detalles de lo que pasó. Porque es Malfoy el que sigue acechando a Lucy-

- ¡Como sea, no me importa!- exclamó Pansy entre dientes para intentar no levantar la voz- tú sólo mantenla alejada de Draco-

- Por supuesto que lo voy a hacer, pero no porque tú me lo pides, sino porque no soporto verla al lado de esa basura- Pansy miró a Harry con odio, pero no dijo más nada. Luego, ambos intentaron avanzar aunque sea unos pasos con el trabajo de Pociones.

Lucy, en un estado de concentración extrema, agregaba poco a poco nuevos ingredientes en el caldero, haciendo caso omiso a todo lo que Malfoy le decía.

- ¿Serías tan amable de dignarte a responder a alguna de mis preguntas?- dijo el Slytherin perdiendo la paciencia.

- No, porque no me interesa responderte, además…no escuché ni una sola palabra de todo lo que dijiste. El viernes pasado te dejé muy en claro que entre nosotros ya no había nada más que hablar, pero tú no haces otra cosa que seguir insistiendo. Ciertamente, me das lástima- respondió ella, sin siquiera mirarlo; ahora estaba muy ocupada tomando nota sobre el color azulado que había tomado la poción.

- ¿Por qué tienes que ser tan desagradable?-

- ¿Yo, desagradable¡Ja!- rió incrédula- confundes los tantos, querido Draco: el único desagradable aquí, eres tú. Y debo advertirte que tu insistencia me está irritando bastante, por cierto. No quiero que vuelvas a dirigirme la palabra sino es para decirme algo acerca del trabajo¿entendiste?- concluyó muy seria, mirándolo a los ojos.

- Sí mamá, te entendí- contestó el rubio sarcástico.

- ¡No, por favor!, no vuelvas a compararme con ella ni siquiera en broma- agregó Lucy, cruzando los dedos.

- Es que me recuerdas mucho a ella: siempre que da una orden, tengo que cumplirla sin importar si estoy o no de acuerdo con lo que me pide. Como hace cuatro años- el chico sonrió al ver la expresión de sorpresa de Lucy, esperando a que ella se haya ablandado finalmente.

- Eso te pasa por ser un dominado idiota y dejar que te pisoteen. No tienes opinión propia, y lo que es peor, no tienes el valor para enfrentarla ni a ella, ni a Lucius. Sigo diciendo, que me das lástima- mientras hablaba, lo miraba muy fijamente a los ojos, para hacerle entender a Malfoy que lo que decía, era muy en serio. Lo consiguió. El chico no volvió a abrir la boca y permaneció con la cabeza gacha, conteniendo el enorme nudo que se le había hecho en la garganta.

Lavender Brown fingía inútilmente, trozar los ingredientes que requería la poción, para luego "accidentalmente" tocar la mano de Ron cuando los instrumentos se le resbalaban de sus propias manos, siendo rechazada por el pelirrojo una y otra vez.

- Ro-Ro…me enteré que estás peleado con Hermione- se atrevió a decir la rubia, para tratar de captar la atención de Ron, que no hacía otra cosa más que lanzar furtivas miradas a la castaña.

- Eso no es de tu incumbencia y por favor, deja de llamarme de esa manera- agregó el pelirrojo en tono frío.

- Lo siento, Ro-Ro- Ron le lanzó una mirada asesina- está bien, no te pongas así- se atajó la chica asustada- yo sólo quería que sepas que puedes contar conmigo, yo siempre voy a estar a tu lado para apoyarte- añadió, juntando ambas manos sobre su pecho y hablando con inocencia sobreactuada.

- Sí claro, gracias- dijo el pelirrojo restándole importancia y captado el mensaje de la rubia en el sentido que ella ocultamente, había querido darle- y no quiero ser grosero, pero…no me interesa-

- ¿Qué es lo que no te interesa?- agregó ella, haciéndose la desentendida.

- Nada de lo que quieras ofrecerme¿mejor?- se sentía bastante maleducado hablándole así, pero de otra forma, nunca la haría entender que por ella no sentía absolutamente nada.

- Sí. Sí. Te entendí bien…demasiado bien- respondió Lavender¿dándose por vencida? Muy probablemente, NO.

Hermione pasó las dos horas de la clase de Pociones, extrañamente sin darle importancia al trabajo que tenía que hacer. Es que una nueva idea se le había cruzado por la cabeza y tenía una nueva decisión por tomar. Había tenido tiempo para pensar y reflexionar en lo que estaba a punto de hacer y ya estaba completamente segura de que sería lo correcto, sin importar el precio que tuviese que pagar. Sonó la campana e inmediatamente se puso de pie. Lucy se acercó a ella para que salieran juntas, pero la castaña le dijo que valla sin ella porque antes, tenía algo muy importante que hacer. Sin más, Lucy salió de las mazmorras junto con Harry y Ron, que lucía preocupado por lo que sea que Hermione estuviese a punto de hacer.

Cuando el salón estuvo completamente vacío, la castaña se acercó a paso decidido al escritorio del profesor Snape.

- Profesor, necesito hablar con usted- ya no había vuelta atrás.

- Está bien, pero que sea rápido Granger, no tengo todo el día para quedarme a escucharla, tengo cosas mas importantes que hacer- respondió Snape fríamente.

- Sí, no es mucho lo que tengo para decirle. Quería preguntarle si…usted podría cambiarme de pareja en el trabajo. Tom Quincy y yo no tenemos muy buena relación- el pedido estaba hecho, sólo quedaba esperar que fuera aceptado.

- ¿Pero cómo se le ocurre? Que ustedes no se lleven bien o que USTED, se crea demasiado importante como para compartir la calificación con alguien más, no es mi problema- le dijo cruelmente y arrastrando las palabras.

- Yo no…no es eso. Sólo le estoy pidiendo que me deje hacerlo sola o que me integre a algún otro grupo- añadió Hermione titubeante y sintiendo ganas de llorar, por la frialdad con la que estaba siendo tratada.

- ¡Mi última respuesta es NO, Granger! El Sr. Quincy es uno de mis mejores estudiantes y si usted no acepta trabajar con él, lo siento mucho, pero no lo hará con nadie más. Esto, va a influir en su calificación y desde ya le digo, que ni siquiera se moleste en hacer el trabajo, porque si lo entrega, no pienso considerarlo- una enorme sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de Snape, bajo su ganchuda nariz para luego atravesar rápidamente la mazmorra, dejando a Hermione sola. A pesar de todo, ella supo que había hecho lo correcto. No podía seguir al lado de Quincy un solo minuto más, después de que él había arruinado su relación con Ron.

Después de esto, sólo se puede sacar una conclusión: no existe NADA, que Ron no haría por defender a Hermione. Había arriesgado su propia permanencia en Hogwarts peleándose con Quincy, pero en ese momento no le importó nada más. Y tampoco existe NADA, que Hermione no daría por recuperar el amor de Ron. Arriesgó lo más importante para ella, que son los estudios y sus calificaciones. Pero qué más daba, si nada reemplazaría lo que por el momento tenía perdido.

A pesar de las peleas y de la distancia, el amor que sienten el uno por el otro, sigue siendo lo primordial en las vidas de Ron y Hermione.


Aca estoy otra vez! les gusto o no les gusto? espero que si, porque se me esta haciendo muy dficil escribar os caps, la imaginacion va caducando! xD jaja, no en serio...dejenme sus reviews para darme su opinion! please!, lo unico que tiene que hacer es clikear en GO! una cosita sobre este cap, no quiero parecer estupida, pero en la escena de la conversacion de Ron y Hermione, dps de la pelea Weasley - Quincy, por poco me pongo a llorar mientras la escribia! se me habia hecho u nudo tremendo en la garganta! pero creo que es porque amo demasiado a esa pareja y no los puedo ver separados ni en mi propia historia!

Nada más, muchisimas gracias a todos por sus reviews, como siempre, y tmb por la pciencia! el proximo cap todavia no lo empece, pero quizas algo les puedo adelantar: el trabajo de Pociones llega a su fin y comienzan los preparativos para el baile del dia de San Valentin, en el que TODO puede pasar! bye! y un besito para todos...espero ansiosa sus reviews!!...