Harry Potter, pertenece a J.K. Rowling.
Tokyo Ghōul, pertenece a Sui Ishida.
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Fem-Harry (como siempre).
Será convertida en una Ghōul, de forma igual a Kaneki.
Iniciará desde 1991 y no desde 1993. No tendremos a Fem-Harry (Artemisa), viajando atrás en el tiempo, como en el otro Fic.
Harem: Lily Potter (de una línea de tiempo alternativa), Hermione Granger, Daphne y Astoria Greengrass, Padma y Parvati Patil, Susan Bones y Tōka Kirishima.
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Artemisa: Una Ghōul en Hogwarts (Versión 1.5) (O versión 1, pero modificada)
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Capítulo 36: Entrenando a las jóvenes y nuevas formas de ver la guerra.
Luego de como terminó la Guerra de Magos Mundial, Dumbledore solo pudo ver con horror lo que causó esa guerra. La destrucción y las muertes, además de que Grindelwald había colocado bajo el Imperius a ese sujeto Adolf Hitler, para crear el partido Nacional Socialista y causar el caos en el Mundo Muggle y así dar paso a la II Guerra Mundial; decidió que utilizaría aquellos poderes políticos que le fueron otorgados, tales como el pues de Jefe Mago del Wizengamot y el puesto de Jefe Mago de la Comunidad Internacional de Magos, para asegurarse políticamente, de que nunca jamás, ningún Mago Oscuro, volviera a alterar el orden y la paz, que tanto les costó conseguir, luego de lo que hizo su amado, a quien encerró en Nurmengard.
Por eso mismo, cuando Voldemort formó a su ejército y manipulo a los Sangre Pura, para crear su campaña de terror, él formó la Orden del Fénix. Muchos jóvenes alumnos se le unieron, creyendo que efectivamente, harían frente a Voldemort. Solo para que Dumbledore les dijera que podían ser redimidos y les obligara a solo usar Expelliarmus y Petrificus Totalus. Pero... este era Albus Dumbledore, así que seguramente, él sabría lo que estaba haciendo, ¿verdad?
Los adultos lo aceptaron rápidamente, pero Artemisa Potter no lo aceptó. Ella se mantuvo al asecho, en la Orden del Fénix, sentada en el fondo de la sala, en una silla que fácilmente se confundía con unas cuantas sombras.
A la espera de que alguien llegara y advirtiera sobre un ataque. Un ataque Mortífago.
Pues si era un ataque de Trolls o Gigantes, ella ni se movía de su silla. Les permitía jugar a ser héroes y eso casi siempre acababa, con todos ellos regresando y con Dumbledore haciendo pucheros y refunfuñando infantilmente, que los Magos de Choque, los Aurores y especialistas en criaturas mágicas, ya estaban en el lugar, haciéndose cargo de todo.
Mientras que Dumbledore refunfuñaba y les decía, que necesitaban ser más veloces, en llegar a los lugares e incapacitar a los Mortífagos "Por el Bien de la Guerra" y "Por el Bien Común", (que Harry siempre le sacaba en cara, que esa era la frase de Gellert Grindelwald, causando que todos lo miraran con enfado) los miembros de la Orden del Fénix, parecían felices al ver que se estaba haciendo algo en la guerra y a favor de la Inglaterra Mágica, en lugar de dejar que Voldemort avanzara.
Así mismo, el líder de La Orden del Fénix estaba preocupado, al ver como Lily, Sirius, Remus, Nymphadora y Alastor, estaban actuando extraño, en los últimos días.
Y como no estaba centrado, a causa de que ahora había una respuesta efectiva por parte de Amelia Bones y Cornelius Fudge, quienes se habían estado preparando para esta guerra, desde hace cuatro años; entonces no vio como los seis Aurores, otorgaban información al resto de la Orden y ahora eran ellos, quienes preparaban los ataques efectivos, en contra de los Mortífagos y el resto de las fuerzas de Voldemort, pues el... la propia Voldemort, no estaba centrada en la guerra y en cambio, los Mortífagos estaban siendo guiados por otros Mortífagos a quienes esta Voldemort femenina, les había dado el mando.
Estaba tan desconcentrado, intentando entender por qué Potter, Black, Lupin, Tonks y Moody, estaban actuando de forma tan extraña y atacaban de forma más letal, antes de que él diera la orden; que no notó como Artemisa Potter y Hermione Granger, quienes estaban DENTRO de la casa de Sirius, por ser la base de la Orden del Fénix, permitieron que Susan Bones, las hermanas Patil y las hermanas Greengrass, vinieran a la casa.
Ya llevaban casi una semana yendo y viniendo, pero Dumbledore todavía no se había dado cuenta y no se daría, hasta una mañana específicamente, cuando un Howler, pareció haber sido abierto dentro de la casa, despertándolos a todos de sus dulces sueños: ― ¡¿QUÉ SE SUPONE QUE ESTÁN HACIENDO USTEDES AQUÍ?! ―La Orden del Fénix al completo, se apresuró a descender por las escaleras, con varitas en mano, casi esperando encontrarse con Mortífagos quienes hubieran descubierto, la casa y el Fidelius roto o algo peor.
Artemisa suspiró y usó el hechizo Sonorus, antes de gritar. ― ¡YO LAS INVITÉ, PORQUE SON MIS NOVIAS Y VIVO EN ESTA CASA, ¡NO COMO OTROS! ―Ante eso, Molly se encogió.
―No es necesario que grite de esa forma, Señorita Potter ―dijo Dumbledore, apretando los puños y mirándola con rabia.
―Pues díselo a ella. Ella fue quien empezó, gritándoles a mis novias, siendo tan temprano en la mañana, no yo. Ella ―dijo Artemisa, sin importarle realmente, lo que dijera Dumbledore.
Y para el anciano, no había mayor falta de respeto, que el no ser considerado alguien importarte o digno de respeto. Le costaba mucho, calmarse y volver a poner sus escudos de Oclumancia en su lugar, debido a la falta de respeto de la mocosa. Dumbledore hizo un esfuerzo colosal, para calmarse, pensar sus palabras y volver a levantar sus escudos Oclumánticos, sin saber que Daphne Greengrass, ya había ingresado en su mente, tomado sus secretos más oscuros y los estaba transmitiendo, al resto del grupo. ―Estás poniendo en peligro, la seguridad de la casa, al traer a tus amigas aquí. ―intentó hacerle entender a Artemisa ―No es seguro.
―Pues mejora los escudos alrededor de la casa y vuelve a levantar las Salvaguardas o solo fortifícalas ―ordenó Artemisa ―si dan asco y no pueden protegernos a todos los que estamos aquí y estamos a punto de ser atacados por Mortífagos, entonces es tu culpa. ―el rostro de Dumbledore, se contorsionó de rabia ―La casa tiene tu firma mágica, así que fuiste tú quien lanzó el Fidelio y demás protecciones. ―el rostro de Molly Weasley, enrojeció, ante el descaro de la chica, de hablarle de ese modo a Dumbledore ―No Sirius, ni mi madre, ni Remus, ni nadie más. Sino que fuiste tú. Coloca otras protecciones, si hace falta. ―Dumbledore enrojeció de furia y apretó los dientes, furioso por las palabras de la joven.
― ¡¿CÓMO TE ATREVES A FALTARLE AL RESPETO AL DIRECTOR?! ―volvió a gritar Molly
―La directora de Hogwarts, es Minerva McGonagall, no lo olvide, señora Weasley ―dijo Artemisa, sin ser afectada por el volumen de la voz de la mujer. ―Además: el Sr. Dumbledore es quien nos está informando, de que las protecciones están en peligro. Y si es tan sabio, como usted y yo sabemos que lo es, pues entonces que mejore esas protecciones. No veo en donde está lo imposible, para Albus Dumbledore ―le retó.
Molly y Albus, miraron con enfado como ahora las mocosas, tenían toda la información sobre lo discutido por los miembros de la Orden. Pues al parecer, solo ellos dos, se preocupaban por la seguridad de lo hablado dentro de la Orden y nadie más. Solo se sentían incomodos, por contar tales cosas, ante menores de edad. Pero desde el punto del resto de la Orden, incluso ellos, estaban metidos en este embrollo de la guerra, que se les vendría encima.
Dumbledore exigía que la Orden solo usara Ataduras de Cuerpo, Aturdidores y Desarme.
Pero la Orden comenzó a ver con buenos ojos, el deshacerse del problema y peligro que representaban los Mortífagos, así como lo hacían los Aurores y Magos de Choque.
Por lo tanto: aquellos que verdaderamente querían ayudar, como Lily, Sirius, Remus, Nymphadora, Kingsley y Alastor, además de algunos aislados, a quienes Artemisa no les aprendió el nombre, pero que no pasaban de ser unos 15 miembros, se entrenaban en secreto, en hechizos más... definitivos.
Así mismo, estos miembros rebeldes, entrenaban a Hermione, Daphne y Astoria, Padma y Parvati, Susan, Tōka y Artemisa, en todo tipo de hechizos de letalidad media y Alastor, las entrenaba estilo Auror.
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Cuando Dumbledore se enteró de esto, enfureció y destruyó la oficina de su casa, por culpa de su magia descontrolada.
