Mis extremadamente queridos lectores, les agradezco mucho haber leído este humilde fic.
La verdad es que me sorprendió mucho que en tan sólo un capítulo haya obtenido tantos, tantísimos reviews, es mucho, incluso para los fics con muchos reviews, esto es mucho. Y yo que pensé que no les iba a gustar. nñ
Por eso además fue porque decidí continuarlo tan pronto (para mí es pronto¬¬) y es que aunque no hubiese tenido ni 5 reviews lo hubiese continuado porque me encanta la película, que lamentablemente hasta AHORA no he podido encontrar en VCD o en DVD, y ya he buscado de pies a cabeza en 2 ciudades y para colmo en la Tv. No da, sólo a veces...muy raras veces, hasta ahora la he visto 2 veces incompleta y una en Portugués. Que mala suerte no? T-T
RESULTADO DE LAS VOTACIONES:
Bien pues el gran ganador de quien será el duque es:.
HAOSi lectores él será el duque, por lo cual creo que SI HABRÁ HAO x LISERG, pero tal vez de manera medio angst. Ay no sé, ya veré como le hago, pero aquí Hao saldrá muy cruel -
NOTA:En este cap no hay nada de YOHxANNA, o HAOxLISERG, está dedicado a HOROxLEN. Tal vez a veces parecerá un HAOxLEN, pero en necesario seguir la trama de la película, pues de eso se trata.
Mis MUY sinceras disculpas. Espero que me comprendan.
Pero después de mucha charla...tana tanan ta tan...
THE FIC:
MOULIN ROUGE Cap 2 By: Jul-Tao-Señor Hao, ¿es hermoso verdad- Preguntó mirando a Len su fiel guardaespaldas, su nombre es Ryu, es un hombre alto y fuerte, con mente pervertida, lo que encantaba y a la vez aborrecía al duque.
Este por su parte vigilaba minuciosamente el cuerpo de Len, encontrando pequeñas cosas, pequeñas fallas en él, más sus intentos fueron frustrados, pues estaba comprobando que Len era "simplemente perfecto", como lo había descrito el propio En Tao. Padre del muchacho.
El duque lanzó una carcajada suelta al aire, mientras todos los de palco lo miraban dudosos, nada gracioso había ocurrido.
Más para Hao era gracioso, y macabro, el hecho de que su propio padre haya resuelto vender a su hijo al que más dinero posea para que lo utilizaran como le plazca, era exactamente para él una situación extraña y a la vez "deliciosa".
Cuanto deseaba tener en su poder a ese niño, pero había algo que lo incomodaba, lo tendría una noche y nada más, y tendría que compartirlo por cuanto buen postor aparezca, era algo que lo hacía hervir de rabia. Ese cuerpo tendría que ser suyo y de nadie más, pero después lo arreglaría con En, de alguna u otra manera.
Len por su parte seguía en el espectáculo, sin poder controlar pequeñas miradas que le dirigía al supuesto duque, es decir a Horo-horo. Que también lo miraba fijamente.
Había sucedido entre ellos una extraña, más para Len que para nadie, atracción. Sentían la necesidad urgente de verse, de sonreírse, de dirigirse siquiera una sola vana o estúpida palabra, con tal de oírse la voz. De acariciarse con la mirada, y tomarse con un abrazo o un roce inocente, muy diferente a lo que siempre pasaba. No tenían urgencia de tocarse desesperadamente, de besarse hasta perder totalmente el aliento, o de revolcarse como animales, sólo tenían deseos de ser el único y el todo para el otro. Suena tan cursi, tan romántico, tan ridículo, para los oídos de cualquiera, menos para los que sienten amor.
Hasta a Len le sonaron tan melosos sus pensamientos y sentimientos, que pensó que tendría ganas de vomitar, en cambio a Horo, que era un escritor, pensó que podría ser la frase, el poema sin regla más hermoso que haya escuchado.
Lo cual muestra que diferentes son por fuera, pero que por dentro sienten lo mismo.
(N/A:La parte melosa del fic, hasta a mi no me gustan estas cosas)
El show apenas acabaría en algunos minutos cuando sucedió la tragedia:
En un acto Len Tao se desmayó, todos estaban preocupados, hasta En Tao, pero no por su hijo exactamente, sino el pensar que podría estar tan mal que no podría atender al duque. Y lo llevaron fuera del escenario. Mientras que la fiesta siguió disimuladamente.
Los ayudantes salieron a llevar el cuerpo de Len detrás del escenario, el show, como ya se dijo, continuó sin problemas para la mayoría de los espectadores. Excepto para cinco, Manta, Chocolat, Liserg, y especialmente para los otros dos: Horo-horo, a quien en ese instante el mundo pareció derrumbarse. Y para Hao, quien sentía una atracción física muy grande por Len, pero sólo física.
Mientras detrás del telón:
-Todavía no despierta-Preguntó En, quien había entrado por la cortina roja que dividía algo de la parte exterior, bulliciosa y repugnante, con esta tranquila, y ahora con un aire muy tenso.
Len, estaba acostado en un sillón elegante, aún no reaccionaba. Entonces del fondo de la parte de atrás, apareció una muchachita, delgada, pero mayor a todas las chicas del lugar. Su ropa era sin duda menos atrevida que de las bailarinas, su cuerpo era flaco y su cara no era del todo bonita, pero tenía algo que le daba un encanto extraño, pero que no cautivaría ni a un ciego. Su nombre era Jun, decían que era huérfana, más tanto ella como personas que estuvieron aquí desde antes; saben que ella es hija también de En Tao, pero no es reconocida como tal, ya que era hija de una amante de este monstruo dueño del Molino Rojo tenía, por lo tanto era media hermana de Len, sólo que nadie, ni Len, se daban cuenta, pues la fisonomía de ambos y el carácter, era totalmente diferente.
Jun se acercó a donde estaba acostado su "hermano" y abriéndole la boca con cuidado, dejó caer en ella el contenido de un pequeño frasquito.
Luego Len empezó a toser fuertemente, abriendo los ojos. Y miró a su alrededor.
-Jun-Llamó el hombre-¿Crees que esté bien-
Antes de poder contestar nada su hijo se adelantó.
-Por supuesto, tan sólo me desmayé por cansancio-
-Bien, entonces ve a prepararte-Luego de dicho esto con el tono más autoritario y frío posible de escuchar, volvió a cruzar las gruesas cortinas de terciopelo.
Nuestro niño se levantó y sin decir palabra fue a donde le habían mandado.
La música paró abruptamente y el mayor de los Tao tomó la palabra.
-Len se desmayó por cansancio, pero está de maravilla-Dicho esto sonaron aplausos, Horo suspiró de alivio, mientras Hao revisaba indiferente su alrededor. La música ensordecedora volvió.
Mientras en otro cuarto ya estaba el pálido niño, pues sí aún es un niño, alistándose.
Pasaron los minutos, y los amigos de Horo-horo lo llevaron hasta la entrada del elefante. Cuando entró quedó con la boca abierta. Todavía no llegaba el atractivo principal, pero la habitación era sumamente erótica e incitadora. Puros cuadros de cuerpos desnudos, todo exótico, colores negro y rojo, velas, iluminación, todo de esa magnitud. Y oyó como se abría la puerta, y dejaba pasar a Len: Llevaba camisa y pantalón negros, la camisa totalmente desabrochada, el pantalón demasiado a la cadera, no tenía zapatos ni medias, su pantalón estaba algo apretado y de la parte de abajo algo doblada. Y por último, de su cuello colgaban unos collares, primero uno como gargantilla, otro más largo, y otro todavía más largo, todos dorados que hacía juego con sus ojos, y un arete sin anillar en la parte alta de su oreja izquierda, también dorado.
-Hola-Saludó embobadísimo Horo.
-Dígame le apetecería un poco de fruta-
-¿Ehhh? No gracias, estoy bien-
-Oh, ya veo, supongo que estará apurado-Horo sudaba frío, su voz era tan sensual.
Poco a poco como pantera se fue acercando a Horo, y lo besó hambrientamente y lo llevó a la cama y dejó que se recargara sobre él. Entonces el peliazul se levantó separándose del beso.
-Ejem...yo-
Len no daba crédito, ¿¡lo había rechazado! Y pensar eso le dolía bastante.
-Pero, ¿qué sucede-Preguntó desconcertado.
-Sucede que no quiero hacer eso, no así-Len seguía sin comprender.
-Hay formas más bonitas de amar-
-Pero no de satisfacerse-
-Yo...no te quiero comprar ¿de acuerdo, tal vez ni siquiera quieres estar conmigo-
-Pero lo amo...-
-¿De veras-
-Por supuesto duque-
-¿Duque-
-¿No eres tú el duque-
-No, vine porque creo que Manta había arreglado todo y...-Len se deshizo de toda la actitud sensual y vino la preocupada.
-Entonces tú eres su amigo escritor-
-Si-
-Bien, ya nos conocimos, ahora largo-No entendía, como queriendo tanto a ese sujeto escritor, podía portarse tan frío con él, como se comportaba con todos, pero si él no podía pagar, debía sacárselo inmediatamente de la cabeza.
-¿Qué-
-Lo que oíste-
-Oh, bueno, si quieres-Contestó sarcástico.
-Pero antes-Ya lo estaba por botar cuando cerró de improviso la puerta-¿A qué te referías con que hay otras formas de amar-
-Bueno, pues mira. No todo en la vida es sexo. Hay formas más bellas de hacer sentir especial o bien a una persona sin tener que ir a una cama-
-Explícate-Se sentaron en la cuja de dos plazas que allí habitaba.
-Bien, pues...como regalar flores, o decir un frase bonita, o mirarse, hablarse, hasta con el simple hecho de sentir la presencia del otro ya es suficiente-Seguía sin entender.
-Como esto, yo lo escribí: El mundo era tan vacío, pero desde que te ví y estás aquí conmigo, es lo más bello para mí- Lo dijo de una manera que a Len le pareció que se lo decía de todo corazón, sólo a él. Pero no quiso creerlo y puso una cara de no haber entendido nada.
-Mira, préstame la palma de tu mano. Ahora así-Se pusieron palma contra palma-Y me separo un poco, y aquí queda un espacio de aire, pero sigue los movimientos de mi mano y cierras los ojos-Así lo hizo, y sintió como de vez en cuando las manos se daban pequeños toques que erizaban su cuerpo, deliciosamente. Sentía como las corrientes iban a su cerebro y hacían cosas que no podía explicar, pero era algo que le gustaba sentir.
Lo mismo sentía Horokeu, que de un momento a otro abrió los ojos y observó detenidamente ese bello rostro frente a él, tan pálido y delgado, con esa expresión pacífica, con los ojos cerrados, y sobretodo, con esos labios rojos un poco, casi nada, abiertos.
Ahora, al mirarlo así, allí indefenso, le dieron unas enormes ganas de besar esos labios, esa boca que debía ser sin duda, exquisita. Poco a poco, sin que Len siquiera se percatara de lo que intentaba hacer, se acercó suavemente y cerrando los ojos estuvo a punto de besarlo, cuando se oyeron voces detrás de la puerta.
-¡¡¡¡El duque-Gritó el chico abriendo los ojos, y mirando a Horo- Tienes que irte-Pero ya estaban por abrir la puerta-¡ Ay no! muy tarde. Ven-Lo agarró de la mano y lo ocultó tras las cortinas.
La puerta se abrió y dejó pasar al duque llamado Hao, más, no se sabía el apellido. Era apuesto, largo cabello castaño, con la cara autoritaria y la mirada superior y sarcástica, que le daban un brillo especial a sus ojos que los hacían muy hechizantes. El traje era fino, casi todo negro, llevaba unos guantes blancos, y, aunque no se sabe bien si realmente traía esto, un bastó con una piedra preciosa en la punta, que era sólo una adorno para la imagen que daba. Se dice que no se sabía muy bien esto, porque, desde el punto de vista de Len, no observó tan detalladamente la fisonomía e imagen del señor.
Era mayor que Len, muy mayor, tal vez un poco más que Horo. Después de entrar cerró la puerta, y saludó, en son de burla, como si fuera una dama le beso la mano, mirándolo, lo más deseable posible.
-Duque-Habló de nuevo con esa voz arrebatadora, pero con un pequeño dejo de nerviosismo, que Hao interpretó como nerviosismo de su presencia.
-¿Cómo está la rosa más bella del rosal-
Detrás de las cortinas estaba Horokeu que tenía unos celos matadores. Sólo podía observar como Len coqueteaba con ese Duque arrogante y creído, pues además no escuchaba bien lo que decían sólo unas voces con frases imperceptibles.
Entre una conversación extraña Len se acercó a la cortina donde se ocultaba el escritor, para hacerle señas con la mano para que se vaya, mientras distraía al pelilargo.
De puntitas el furtivo fue yendo a la puerta, cuando sin querer pisó mal y se oyó rechinar una madera debajo de la alfombra.
-¿Qué fue eso-Volteó a ver.
-Nada-Len agarró su cara con sus manos para que lo viera a él-Le han dicho que tiene unos ojos preciosos-
-Pero creí escuchar algo-No prestó caso a su "nueva adquisición" y quiso revisar. Mientras que una rapidez y habilidad extraordinaria Horo se ocultó abajo y detrás de una mesa.
-No fue nada-Insistió Len.
-Bueno, tengo hambre comeré algo de fruta-Se acercó justamente a la mesa donde Horo se ocultaba.
-¡No-Gritó Len-No-habló inocentemente-La fruta le puede hacer mal mi querido duque-
-Oh...-Len estaba cara con cara con Hao, así que sin perder tiempo este lo atrajo por la cintura.
-Yo...yo tengo que decirle algo-Habló al duque, más lo dijo cuando Horo se asomó por detrás de la mesa y lo miró a los ojos, estando frente a frente.
-Dime-
-Usted es una hermosa persona, la mejor que he conocido-Lo dijo mientras desviaba su mirada y veía al peliazul.
-¿Me amas-Preguntó Hao
-Más que a mí vida-Contestó aún mirando a Horo-El mundo era tan vacío, pero desde que te vi y estás junto a mí, es lo más hermoso y más bello para mí-
Horo al escuchar esto sonrió. Luego Len miró al duque que se disponía a voltear.
-¿Qué ves-Len de repente no se le ocurrió más que hacer que botarse a la cama y llorar de una manera que parecía que realmente lo estuviera haciendo.
-¿Qué te pasa ahora-Preguntó extrañado el duque con ese acento arrogante.
-¡Lo sabía, ¡sabía que si se lo confesaba usted me trataría así-Gritó
-¿Así cómo-
-¡Despreciándome, como si no valiera nada-
-No es así-Se acercó, cuando se escuchó un sonido cerca de la mesa. Volteó de nuevo pero Len lo agarró y lo recostó sobre él.
-Hagamos a lo que vino. Hágame suyo- Hao sonrió de manera pervertida, cosa que a Len le dio miedo y le susurró en su oído.
-Ya era hora-
-¡¡¡Señor Hao-Llamaron de afuera muy oportunamente, pues un momento más y Horo no se aguantaba las ganas que tenía de partirle la cara en dos al duquecito ese.
Hao salió enojado, con intenciones de despedir o gritar a quien fue el inteligente que lo mandó llamar.
Al salir, Len se tiró en la cama y lanzó un profundo suspiro.
-¿Qué esperas-Le preguntó a Horo que lo miraba-Vete de una vez antes que vuelva-Pero Horo no obedeció.
-¿Qué quieres ahora? ¿meterme en más problemas- Lo agarró del brazo y lo quiso hacer salir por la ventana cuando un dolor de cabeza muy fuerte lo atacó, y se repitió lo que pasó en el espectáculo Len se desmayó pero Horo lo sujeto, y lo sacudió un poco para que despertara. ¿Qué iba a hacer ahora?.
Lo llevó a la cama y lo acostó, más Len que se despertó ese rato jaló con su peso a Horo y cayeron en una posición insinuante.
Fue cuando Hao entró y los encontró. Y su cara se llenó de un profundo odio, mientras nuestra pareja no sabía que hacer, y lo miraban asustados. Claro que no era el único que habían visto esto, porque En espiaba para ver como iba todo desde su cuarto, y Liserg, Chocolat y Manta espiaban del otro. Lo raro de estos tres, era que Liserg, desde el primer momento que el duque entró, se comportó muy extraño, hasta risueño, y a veces mientras transcurría todo lo ocurrido, celoso.
Bien, el segundo capítulo, aunque no pasaron muchas cosas, ni hubieron muchas parejas. Sorry, así tenía que ser. En el próximo capítulo habrá:
LEMON HOROxLEN.
Y si quieren también HAOxLEN.
MÁS DE YOHxANNA.
Y el principio del:HAOxLISERG.
Así que no se lo pierdan.
No lo olviden, reviews! Para el autoestima.
Bye.
Juls
