Capítulo III: 24 de noviembre, 2002

Dos semanas…

Dos malditas semanas…

Habían pasado dos jodidas semanas desde que su mejor amigo le había presentado a esa chica de nombre Brittany y las cosas iban de mal en peor, al menos para él, ya ni siquiera le hablaba o lo saludaba como solían hacer todas las mañanas por estar prendido a ella. Y es que Frankie no podía entender o al menos ver desde su punto de vista que tenía esa chica de especial que había conseguido llamar la atención de Justin al punto de no decirle "hola" al menos.

Además había algo importante que lo estaba preocupando y eso era que Justin le había prometido que le compensaría el haberlo botado para salir con Brittany hace unos días ¿qué había pasado con esa promesa? ¿acaso también la había olvidado? Tan solo esperaba que no, y de ser así, entonces se encargaría de recordársela, porque desde que conoció a esa chica no habían tenido ni siquiera un minuto para poder estar juntos... como amigos, claro está ¿con qué otra intención sería?

Por desgracia, no tuvo oportunidad de hablar con su mejor amigo la mayor parte del día, ya que casualmente, ese día les tocaba actuar en un episodio en el que estarían casi todo el tiempo juntos y al estar inmersos en sus personajes, no podrían conversar entre ellos como lo hacían normalmente tras terminar la jornada de trabajo o durante los descansos, además de que el episodio se enfocaría mayormente en ellos y en cómo Malcolm intentaría ganarse el corazón de una chica que era poco inteligente pero que aun así, tenía un pequeño crush por ella.

El episodio comenzó un poco más tarde de lo planeado, ya que Justin y Brittany se quedaron hablando y perdiendo tiempo en quien sabe dónde, y no se dieron cuenta de que debían prepararse para la grabación de esa mañana. Así que apenas se separaron, Justin entró en la casa y fue a sentarse en la mesa de la cocina mientras que Brittany fue llevada a la preparatoria donde tendría que interactuar con Frankie apenas terminara la secuencia de apertura.

La escena de apertura inicia con Lois entrando a la cocina donde Reese come cereal, ella apoya el cesto de ropa sobre la mesa y se le queda mirando fijamente con mirada inquisidora, lo que incomoda un poco a Reese.

-¿Qué? ¡¿qué?!-dijo Reese viendo a Lois, ella no dijo nada, solo se limitó a verlo fijamente sin dejar de lado su sonrisa inquisidora-bien, me comí los pastelitos que horneaste anoche para Dewey. Y tome la licencia de papá para hacer una identificación falsa-Lois seguía sin decir nada pero ahora tenía una expresión seria-y no puedo devolverte tu collar porque ya lo vendí-

-Solo iba a decirte que tu camisa no combina con tus pantalones-dijo finalmente Lois, Reese como siempre le restó importancia a todo lo que dijo para seguir comiendo sus cereales.

El resto del episodio empezó nuevamente con un día como cualquier otro en la casa de nuestra familia protagonista, todos se encontraban de nuevo en la cocina desayunando, disfrutando de las cosas de siempre pero con la excepción de que había otra persona más incluida en el pequeño grupo, así es, se trataba de Stevie, el amigo de Malcolm.

-¿Quieres más jugo de naranja, Stevie?-preguntó Lois desde el fregadero de la cocina.

-Gracias… Lois-le respondió Stevie.

-Stevie se quedará una semana en casa mientras sus padres están de vacaciones-explicó Malcolm mirando hacia la cámara con la que suele romper la cuarta pared para hablar con la audiencia-beben bebidas tropicales en la playa mientras él tiene que ver a mi papá secándose en la cocina-

-¿Alguien notó como Stevie cortó las toronjas?-preguntó Lois volviendo a la mesa con la jarra de jugo y sirviéndole más a Stevie-es agradable tener a un chico en casa que no sea un monstruo-añadió observando fijamente a Reese.

-Oye ¿eso fue para mí?-preguntó Reese sintiéndose ofendido por las palabras de su madre.

-Sí, cariño. Lo fue-Lois simplemente respondió mientras guardaba el jugo de vuelta en la nevera-Hal, no tengo pan para el sándwich de Dewey, pasa por el supermercado de camino a la escuela-

-Claro-dijo Hal.

-O pueden darme dinero para comprar algo-sugirió Dewey.

-No seas tonto, ahí no venden cosas nutritivas-le dijo Lois terminando de preparar el "sándwich" de su hijo para luego colocarlo en la bolsa de papel con el almuerzo que llevaría ese día a la escuela.

Ya en la preparatoria, Malcolm camina por el patio y se encuentra con una chica de cabello corto rozándole los hombros color rubio casi anaranjado intentando inútilmente abrir uno de los casilleros. Viendo que la puerta del casillero no cedía, Malcolm se acercó a ayudarla.

-A veces se atascan cuando llueve. Permíteme-con solo darle un golpe a la puerta, Malcolm logró abrir el casillero, haciendo que la chica viera el casillero abierto, luego lo vio a él y le sonrió.

-Gracias… Malcolm ¿cierto?-preguntó aquella chica.

-Sí, y tu eres Alison. Me alegra que por fin hablemos ya que somos vecinos de casillero.

-¿"Vecinos de casillero"?-dijo ella un poco confundida.

-Sí, somos… este es mi casillero-le explicó Malcolm señalando el casillero contiguo.

-¡Oh, sí! claro… vecinos de… ¡porque están juntos!-exclamó Alison captando finalmente aquel juego de palabras-sí, que gracioso. Ya lo entendí-

Stevie, que casualmente estaba detrás de ellos, decidió ignorar lo que pasaba para retomar su tarea de sacar sus cosas de su casillero.

-Bueno, nos vemos, vecina-se despidió Malcolm-¡y aleja a tu perro de mi césped!-

-No tengo perro-respondió Alison confundiéndose otra vez con el chiste que acababan de hacerle.

-No, no. Estaba bromeando, porque somos vecinos. Y a veces los vecinos tienen problemas cuando sus perros…-intentó explicarle Malcolm-siempre asumo que todos lo saben cuando bromeo, pero a veces es tan sutil que parezco un idiota, claro, no muy sutil para ti, pero tampoco quiero parecer condescendiente-Alison solo se recargó contra su casillero y se quedó mirándolo con una expresión de no entender ni una sola palabra de lo que le estaba queriendo decir-es que pienso mucho este tipo de cosas y… debí callarme hace treinta segundos ¿cierto?-

-Debo ir a gimnasia-Alison simplemente le dijo y tras cerrar su casillero se alejó caminando, pasando junto a Malcolm quien nomás se limitó a saludarla con la mano, después de eso, se acercó a su amigo quien estuvo ahí todo el tiempo.

-¿Qué me pasa?

-¿Cuánto te tardaste?-preguntó Stevie para luego cerrar también su casillero, comenzó a moverse en su silla de ruedas mientras Malcolm caminaba junto a él.

-Siempre lo arruino. Incluso con una chica perfecta como Alison.

-Alison… es tarada-le dijo Stevie a su amigo.

-Ella no es el problema, soy yo, pienso demasiado-dijo Malcolm-ni siquiera puedo tener una conversación normal sin arruinarlo ¿por qué mi cerebro no me deja ser feliz?-

Dejo de hablar al ver a Reese jugando con uno de los bebederos del patio de la escuela, riendo tontamente mientras veía el agua salir de una de las llaves para luego caer al suelo. Por alguna razón, dejando un poco de lado el dilema de su personaje, Frankie no podía creer que incluso para ese tipo de escenas se viera tan malditamente lindo, de hecho, en cualquier acción realizaba por más simple que fuera se veía lindo. Casi pensó en decírselo pero al final rodó los ojos y siguió con su camino.

La escena cambia y ahora vemos a Lois en la entrada delantera de la casa, bajando las compras del auto mientras es ayudada por Stevie quien esta ahí cerca.

-Stevie, eres un ángel. Eres bienvenido aquí cada vez que tus padres salgan de viaje-le dijo Lois terminando de descargar la últimas bolsas del auto-sí, Hawái es genial, pero nos estamos divirtiendo aquí ¿no?-

-Seguro-respondió Steve sosteniendo las bolsas que acababa de darle Lois, en eso, ella se da cuenta de que hay algo inusual entre las compras que hizo ese día.

-¡Oye! Yo no compré esto.

-Cuarenta y nueve… centavos… más barato… con aroma.

Por otro lado, Malcolm y Reese estaban en su habitación, Malcolm se encontraba haciendo su tarea en el escritorio; sin embargo, no podía concentrarse puesto que su hermano estaba no muy lejos de él riéndose como un tonto al igual que lo había hecho en la escuela cuando jugaba con el bebedero, solo que ahora se estaba riendo de un juguete de tiburón que tenía en las manos y que también disparaba agua.

-¿No deberías estar estudiando para tus exámenes?-le preguntó Malcolm a su hermano.

-Creo que tengo como tres mañana-Reese simplemente respondió sin dejar de prestarle atención al juguete.

-¿No te importa que si no estudias vas a reprobar?

-No-dijo Reese encogiéndose de hombros en su lugar, restándole importancia al asunto.

-¿Cómo lo haces?-preguntó Malcolm así de la nada.

-¿Qué?

-¿Cómo puedes ir por la vida sin preocuparte de que pasen cosas malas?

-No lo sé. Siento que si empiezo a preocuparme, canto la canción de las Menti Mentas-respondió Reese quien dejó de lado su juguete para ver a su hermano, y sin perder más tiempo comenzó a recitar la canción mencionada-son ricas y frescas, te dan buen aliento, Menti Mentas son amigas de tu aliento-

-Entonces ¿cuándo te pregunté sobre reprobar, pensabas en esa canción?-preguntó Malcolm.

-Sí.

-¡Chicos, por última vez, vengan aquí y ayúdenme con las compras!-se oyó la voz de Lois gritar desde lejos. Malcolm se levantó de la silla y salió de la habitación para ayudar a su madre mientras que Reese seguía jugando con su juguete, antes de irse, Malcolm volvió a ver a su hermano por última vez y lo oyó repetir la canción de hace unos segundos, ahí se dio cuenta de lo que tenía que hacer para no sobre pensar las cosas y evadir los problemas.

Al día siguiente en la escuela, Malcolm fue a buscar a Reese quien estaba guardando sus cosas en su casillero.

-Reese, eres un genio-le dijo Malcolm de la nada, lo que confundió al chico puesto que no entendía de que estaba hablando.

-¿Qué?

-Esa chica, Alison, me preguntó porqué todo el mundo tiene acento y nosotros no. En lugar de darle una larga explicación, pensé en la canción-le contó Malcolm mientras su hermano solo se limitaba a escuchar y asentir a lo que decía-y lo único que se me ocurrió decir fue: "porque son raros" y le agradó-

-Genial.

-Pude sentir que mi cerebro se apagaba. Dijo que soy lindo y me tocó el hombro.

-Mantengamos esto en familia ¿de acuerdo?-le dijo Reese haciendo una seña con la mano-mira, ahí viene-

Malcolm se voltea y ve a Alison caminando hacia donde estaban ellos.

-Rayos. Funcionó una vez ¿y si solo fue suerte?-preguntó Malcolm preocupado.

-Estarás bien-dijo Reese despreocupadamente.

-Claro que no, soy nuevo en esto.

-Relájate.

-Pero…

-Di lo que yo te diga-lo interrumpió Reese rápidamente, volteó a Malcolm quedando frente a Alison y él se escondió detrás de su casillero para que la chica no lo notara.

-Hola, Malcolm. Olvidé preguntarte algo-dijo Alison, no obstante, su expresión cambió al ver un gesto extraño en el rostro del chico frente a ella-¿estás bien? ¿tienes que ir a clases o algo?-

-No, solo hago tiempo hasta el almuerzo-respondió Malcolm.

-Sé a que te refieres, estás mañanas pueden ser eternas-dijo Alison con un ligero tono de cansancio, Malcolm desvió por un segundo la mirada hacia atrás para oír lo que su hermano le estaba diciendo, volvió a ver a Alison y habló.

-La escuela es para tontos, es un engaño para los padres para quedarse en casa y festejar como locos.

-Dios mío, opino lo mismo-exclamó la chica con entusiasmo.

-Yo…-Malcolm volvió a ver hacia atrás para observar a Reese quien se asomó apenas por detrás de su casillero y nuevamente se escondió-creo que sería genial si tomaran el billete de un dólar y lo cambiaran para que valiera un millón, así nadie sería pobre y todos seríamos millonarios-

-Es una idea genial. También quiero ayudar a los pobres-dijo Alison-lo que quería preguntarte es si querías ir al baile conmigo-

-¡Sí! quería preguntártelo pero quería encontrar el momento adecuado y… genial.

-Genial-dijo Alison para luego acercarse y darle un beso en la mejilla-debo ir a clase-

-Yo también-respondió Malcolm y se fue con ella; no obstante, no pudo evitar dudar si era cierto lo que había dicho Reese hace unos segundos atrás, pero decidió restarle importancia, a fin de cuentas, gracias a su ayuda y a no sobre pensar demasiado las cosas por fin estaba saliendo con Alison y hasta le pidió ir con ella al siguiente baile escolar.

Más tarde, de vuelta en la casa Wilkerson, ahora Stevie y Malcolm se encontraban en la habitación de este último, Stevie estaba estudiando pero se veía interrumpido de vez en cuando por su amigo quien se entretenía jugando con su silla de ruedas por la habitación, el chico le dio poca importancia a lo que hacía y siguió con lo suyo.

-¿Sabes qué es genial? no pensar demasiado. Es sensacional-comentó Malcolm posicionando la silla de ruedas para hablar a la cámara-por lo general, estaría estresado como Stevie pero decidí que la vida debe ser ¿cómo se dice? divertidosa-

-¿Qué resultado… obtienes… con el problema diecisiete…?-le preguntó Stevie a su amigo que seguía jugando con su silla de ruedas sin prestar atención a lo que éste le decía.

-Dibuje un tanque.

-¿Qué te pasa?

-¿Qué?-preguntó Malcolm sin entender lo que le preguntaba su amigo.

-Por dos días… has estado… actuando… como un idiota…-respondió Stevie con preocupación.

-No. Por dos días he actuado como alguien feliz y relajado-dijo Malcolm contradiciendo a su amigo mientras seguía andando por la habitación con la silla de ruedas, la posicionó hasta quedar frente a Stevie.

-Te estás… convirtiendo… en Reese.

-¿Y? no estoy estresado por la escuela, las chicas y cosas así. Eso no me hace un idiota, me hace lo opuesto a un idiota.

-El cerebro… es un músculo… si no lo usas… se atrofia…-le advirtió Stevie, Malcolm solo se limitó a rodar los ojos ante lo que dijo su amigo.

-Pero si lo usas demasiado, te puede dar un calambre. No pensaste en eso ¿o sí?-preguntó Malcolm sin dejar de mover la silla de ruedas aún estando junto a Stevie, lo que no sabía es que por hacer eso, provocó que la silla de ruedas se moviera para atrás haciendo que cayera de espaldas al suelo.

-¿Malcolm…?

-Me caí-esa misma noche, durante la cena, Malcolm estaba sentado frente a la mesa de la cocina viendo su reflejo en una cuchara mientras ponía gestos raros-oigan ¿quién invento las cucharas?-

-Paleo…-Stevie iba a responderle pero fue interrumpido por Reese.

-Cucharín cucharón-respondió simplemente Reese haciendo que los dos se rieran a carcajadas, lo que molestó un poco a Stevie que ya estaba cansado de ver a su amigo actuar como un idiota y convivir más tiempo con su hermano.

-"Cucharín cucharón". Esa es buena-comentó Malcolm apenas terminó de reírse.

-Se supone que me llevarías a patinar sobre hielo ¿dónde estabas?-le preguntó Dewey a su padre sentado junto a él.

-Lo siento, Dewey. Tuve que quedarme en la oficina-respondió Hal del mismo modo para volver a concentrarse en su cena.

-Por cierto, llamé a la oficina, dijeron que decidiste tomarte el día libre-comentó Lois desde su lugar en la mesa.

-Es que decidí salir a patinar con Dewey-respondió Hal inocentemente fingiendo demencia-debiste haberlo visto, Lois. Girando y brincando en el hielo-Dewey lo observó con el ceño fruncido-hizo un salto doble que fue, francamente, bellísimo-

-Tenemos que revisar el presupuesto del próximo mes-le recordó Lois.

-Hoy no puedo, cariño-dijo Hal-tengo que ir a la oficina para reponer el tiempo que pasé con Dewey-Lois lo miró con una mirada de súplica-sí, a la oficina-Dewey siguió mirando a su padre con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados, vio el plato de comida y como con la cuchara aplastaba los guisantes en éste, ahí pudo deducir lo que en realidad estaba haciendo-no me canso de la vieja oficina-

En eso, el teléfono de la cocina sonó, Malcolm se levantó de su asiento y fue a atender la llamada.

-¿Diga?

-Malcolm, bien, estás en casa-habló Francis por el otro lado del teléfono-escucha, ¿hay alguna manera científica para saber si algo es pudín sin tener que probarlo?-

-¿Es de chocolate?

-No ¿por qué? ¿afectaría en algo?

-Me gusta el de chocolate. Es más café que lo que no es de chocolate.

-No encontraste por casualidad la lata de café en la cochera ¿verdad?-preguntó Francis un poco extrañado ante la respuesta que le dio su hermanito.

Por otro lado, Hal salió de la casa lo más rápido posible llevando consigo su portafolios al tiempo que guardaba un papel doblado dentro de su chaqueta. Se dirigió a su auto, tiró sus cosas dentro y estaba a punto de entrar pero una voz conocida lo detuvo.

-Irás por la aplanadora ¿no es así?-preguntó Dewey entre la oscuridad del jardín trasero de la casa.

-Y si es así ¿qué?-respondió Hal-la renté ¿por qué no usarla? Es un país libre-

-Papá, llevas cinco días seguidos aplastando cosas ¿has dormido?

-Esa es la cuestión, Dewey. Desde que tengo la aplanadora, no tengo que dormir, es como si las leyes de la naturaleza no me afectaran.

-¿Qué es esto?-preguntó el niño quitando el papel doblado dentro de la chaqueta de su padre.

-Nada.

-Es un folleto de una bola de demolición.

-No es mío ¿de acuerdo?-respondió Hal quitándole el papel bruscamente de las manos para volver a guardarlo dentro de su chaqueta-se lo estoy guardando a un amigo-

-Papá, creo que tienes un problema.

-¿Por qué no pueden dejarme en paz?-exclamó Hal caminando de vuelta al auto, entró y sin más rodeos, encendió el motor y se alejó de allí, dejando a Dewey solo.

Al día siguiente en la preparatoria, Malcolm se encontraba caminando con Stevie por el patio hablándole de sus "planes" para el baile escolar que sería esa noche.

-Escucha esta genial historia. Pensé que iba a usar la camiseta de smoking de Reese para el baile, pero en una tienda vi otra que decía: F.B.I, Inspector Federal de Boobies-le contó Malcolm a su amigo al tiempo que colocaba una mano en su hombro, algo que incomodó un poco al chico en silla de ruedas-¡Inspector Federal de Boobies! ¿no es genial?-

-Eres… el… mejor…-comentó Stevie, mientras seguían su camino, en eso, Reese apareció y se puso frente a su hermano.

-Malcolm, se que te prometí la camiseta de smoking-dijo Reese apenas lo vio-pero vi esta en una tienda y creo que es mejor-añadió para luego mostrarle una camiseta gris que tenía las dichosas palabras que Malcolm le mencionó a Stevie en su relato.

-¡Dios mío! ¡iba a comprarla después de clases!-exclamó Malcolm al ver la camiseta que tenía su hermano.

-¡No puede ser!

-¡Que locura!-volvió a exclamar Malcolm para luego tomar de los hombros a su hermano y darse un cabezazo, algo que sin dudas les dolió un poco, luego desvió la mirada hacia Stevie quien observaba la escena con un poco de incomodidad-deja que Reese te de un cabezazo, es como si te golpearan con algo muy duro-

-No… en esta… vida…-respondió Stevie.

-Como quieras, tal vez te vea en el baile.

-¿Ir… con… ustedes…? ja… ja… ja…

-Vamos, Stevie. Debes venir con nosotros-insistió Malcolm queriendo convencer a su amigo-somos los tres mosqueteros. No somos los tres mosqueteros sin… ¿cómo se llama?-

-Turrón-respondió Reese.

-Sí, ese tipo.

-Si… me… necesitan… estaré… tejiendo…-dijo Stevie ignorando a los dos hermanos para alejarse en su silla de ruedas.

Dejando nuevamente de lado lo que estaba pasando durante el desarrollo del episodio, Frankie sintió que nada podía ser mejor, por un lado, no podía evitar sentir esa ligera sensación de incomodidad por tener que estar pasando tanto tiempo con su mejor amigo fingiendo ser un idiota, y por otro lado, por alguna extraña razón, su corazón no dejaba de latir con intensidad cada vez que estaban juntos, lo que llenaba su interior de una calidez que no sentía en un largo tiempo, no desde el primer momento en que descubrió sus sentimientos por su mejor amigo; sin embargo, no podía recordar que era esa sensación ¿confusión? ¿felicidad? Sí, eso último debía ser, sentía felicidad con tan solo estar cerca de él y estar juntos aunque solo fuera parte de la trama del episodio, sinceramente, le daba igual.

Nada, absolutamente nada, sería capaz de robarle aquella felicidad.

Por desgracia, no todo dura para siempre…

La noche del baile por fin había llegado, como era de esperarse, el gimnasio de la escuela estaba decorado con objetos para un típico baile escolar, repleto de adolescentes ruidosos, rebeldes y atacados por las hormonas, se podía llegar a oír una canción apropiada para ese momento en donde la mayoría de las parejas se encontraban bailando, incluyendo Malcolm y Alison, "Heart Without A Home" de Nick Carter. Mientras eso sucedía, Reese se encontraba solo con un vaso de plástico en la mano, hasta que se dio la vuelta y se acercó a un nerd con lentes redondos que estaba allí de pie no muy lejos de él.

-¿Quieres ponche?-le preguntó.

-Si te digo que si vas a golpearme-respondió él.

-Igual voy a golpearte. Pero es más gracioso si dices que sí.

-¿Qué te gusta más, bailar lento o rápido?-preguntó Alison sin dejar de abrazar a Malcolm mientras bailaban.

-Bailar lento-le respondió Malcolm a su cita.

-A mí también. A menos que la canción sea muy movida.

-Sí, no puedo creer la genialidad de lo genial que es esto.

Por otro lado, Stevie estaba esa noche en la sala de la casa de su amigo viendo un documental en la televisión con un bowl de palomitas en su regazo, mientras el narrador hablaba, la melodía "Air On A G Strings" de Johann Sebastian Bach sonaba de fondo. Lois estaba terminando de doblar unas toallas y ve al amigo de su hijo viendo la televisión un poco extrañada de que él estuviera ahí y no en la escuela.

-¿Qué haces aquí? pensé que irías al baile-dijo Lois.

-No… quise ir…-respondió Stevie sin voltearse siquiera a verla, Lois caminó hacia la sala, tomó el control remoto y apagó el televisor.

-Stevie, escúchame. Que estés en una silla de ruedas no quiere decir que no puedas bailar como los demás, creo que eres un jovencito agradable, con bellas cualidades que cualquier chica querría si te animaras a salir-le dijo Lois queriendo transmitirle confianza.

-Pero…

-Puedes hacer muchas cosas-lo interrumpió ella-chasquear los dedos, puedes girar en círculos, eso sería adorable-

-Por favor…

-Cualquier chica tendría suerte de ser tu novia. Eres amable, considerado y eres muy limpio, las chicas quieren eso.

-Lois…-trató de decir Stevie pero ella nuevamente lo interrumpió.

-¿Sabes qué? iremos a ese baile-tras decir eso, Lois arrojó la toalla doblada en el sofá, se colocó detrás de la silla de ruedas de Stevie y lo llevó hacia la puerta de la casa con intención de ir juntos al baile escolar, algo que tomó por sorpresa al chico.

De vuelta en el baile escolar, Malcolm, Reese y Alison estaban recargados contra la pared del gimnasio, los tres estaban platicando de cosas al azar mientras sonaba la canción "To All The Girls" de Aaron Carter como música de fondo.

-No lo sé, creo que prefiero más las papas en espiral-dijo Alison de la nada.

-Lo sabía, me debes un dólar, Malcolm-dijo Reese señalando a su hermano que seguía allí junto a ellos completamente absorto a la conversación que esos dos tenían, Malcolm rodó los ojos y estaba a punto de darle el dinero a su hermano pero en eso recordó algo.

-¿Y qué hay de las condimentadas?

-Oh ¡dios mío! me olvidé por completo de esas-exclamó la chica-esas son mis favoritas-

-También las mías-dijo Reese metiéndose en la conversación, Alison dejó de prestarle atención a Malcolm para verlo-¿por qué no existe más comida en espiral?-

-Ustedes son los hermanos más geniales-comentó Alison apenas Reese se alejó y comenzó a caminar junto a Malcolm-puedo hablar fácilmente con ustedes, no es complicado-

-Sí, nos llevamos muy bien-le dijo Malcolm.

-Debe ser porque son muy parecidos. Deberían preguntar si no son gemelos o algo así.

-Le preguntaré a mi mamá.

-Tengo una idea genial-habló Alison repentinamente cambiando el tema-conozco a un chico que guarda cervezas-

-No puede ser.

-Podemos tomar algunas, una manta e ir al campo de fútbol.

-Genial-accedió Malcolm, Alison lo tomó de la mano y se dirigieron a la salida del gimnasio. Mientras caminaban, volvió a ver a la cámara para interactuar con la audiencia-no puedo creer que esté haciendo esto, beber cerveza, besarme con una chica en un lugar donde seguro nos atraparán ¡la preparatoria es genial!-al rato, ambos estaban caminando por el patio de la escuela, Malcolm llevaba un pack de latas de cerveza, con un brazo libre rodeaba el hombro de Alison quien tenía puesta la manta alrededor de éstos. Si bien había algunas personas alrededor, nadie notaba a la inusual parejita que caminaba por ahí-¿en qué yarda quieres sentarte?-

-Estaba pensando en la cincuenta pero hay que caminar mucho-respondió Alison protestando ligeramente.

-No estés nervioso, Stevie-le dijo Lois al chico en silla de ruedas apenas llegaron al patio de la escuela y se dirigían al gimnasio donde estaba el baile escolar-bailaré las primeras diez canciones contigo-se detuvo al ver a Malcolm caminando con Alison y notó que llevaba unas cervezas en la mano, Malcolm se percató de la presencia de su madre y enseguida se separó de su cita para ponerse frente a ella y evitar que vea a Lois.

-Oye ¡deja de culparte! Es un idiota, vamos a tirar estas cervezas-dijo Malcolm apenas se colocó frente a Alison-y conseguir quien te lleve a casa, debes dejar a ese tipo-Lois solo se quedó allí observando la escena un poco sospechosa, Malcolm nuevamente volvió a ver a la cámara-eso es lo que debí haber dicho si no hubiera apagado mi cerebro toda la semana…-comenzó a caminar unos pasos-esto es lo que hice-

Volvió a colocarse junto a Alison rodeando su hombro con un brazo y ambos dejaron de caminar apenas estuvieron frente a Lois, quien no estaba muy contenta con lo que veía, presa del pánico, Malcolm comenzó a entonar la canción de su hermano.

Sin embargo, aquello no resultó como esperaba, como dije antes, no todo dura para siempre.

Al día siguiente, Malcolm se encontraba caminando por el patio de la escuela con un pequeño pedazo de papel en la mano y se acercó a Stevie quien estaba leyendo su libro de matemáticas.

-Mi mamá me pidió que te diera esto-le dijo Malcolm entregándole a su amigo una foto de Lois.

-¿Cómo… está… mi chica…?-preguntó Stevie tras recibir aquella foto.

-No lo sé, no deja de gritar. Ni siquiera ha visto mis calificaciones-respondió Malcolm-por lo que veo, tengo que sacar 8.0 para poder pasar, lo cual puedo hacer ya que no tengo distracciones. Alison terminó conmigo en cuanto use la palabra "paradoja" en una oración-

-Bienvenido… de vuelta…-dijo Stevie-lamento… lo de… Alison…-

-No es gran cosa-respondió Malcolm-voy a seguir viéndola seguido-

Desvió la mirada hacia el frente viendo a Reese caminar de la mano junto a Alison, volviendo a desplazar la escena que pasaba en frente de sus ojos en ese momento, Frankie no pudo evitar sentir algo dentro de él encogerse al observar a su mejor amigo caminando por el patio de la escuela con Brittany conversando distraídamente como si solo fueran ellos dos en su propio mundo, aquello sin dudas le dolió, no tenía idea de que debía sentir, pero por un breve segundo pensó que eso podría ser considerado como una traición a su amistad ¿acaso no iba en contra del código de chicos salir con la ex de tu amigo? ¿Incluso si todo fue falso desde un inicio? sinceramente, Frankie nunca vio lo que tenía con Brittany como una relación real, pero... desde que volvió a encender su cerebro se dio cuenta de que se sentía molesto con Justin por hacerle eso, y también por tener que verlo salir con ella, lo cual (nunca lo admitiría en voz alta) encontraba un poco desagradable.

-¿Sabes qué es lo que no entiendo del fútbol? ¿cómo es que el equipo visitante tiene tantos uniformes?-le preguntó Alison a su nuevo novio mientras caminaban por el patio de la escuela.

-No lo sé, son millonarios-respondió Reese.

-Probablemente-dijo Alison pensativa pero rápidamente cambió de tema-oye ¿quieres que nos besemos?-

-¿Tú quieres? claro, no hay problema-respondió Reese, sin perder más tiempo ambos se alejaron de allí. Frankie los oyó e inconscientemente cerró su mano en un puño apretando sin querer los libros que estaban sobre la mesa al punto de casi romperlos, Craig [el chico que interpreta a Stevie] se dio cuenta del repentino cambio de humor de su compañero y no se le ocurrió mejor cosa que burlarse de su situación.

-Vaya, vaya. Pero mira nada más quien está celoso-comentó el chico con un ligero tono de burla y una pequeña sonrisa en su rostro.

-¿Q-qué?-Frankie reaccionó, vio su mano apretando fuertemente la tapa de uno de los libros y rápidamente lo soltó, viendo que la había arrugado por accidente, luego desvío su mirada hacia Craig-¿de qué estás hablando? ¡yo no estoy celoso!-

-A mi no me vengas con eso, es obvio que estás celoso de la cercanía que tienen Justin y Brittany ¿si no porque casi rompes un libro cuando ella le pregunto si quería besarla?

-No me di cuenta de que mi mano seguía sobre el libro cuando la cerré-respondió Frankie queriendo justificar su acción-y además ¡lo hice inconscientemente! Que haya hecho esto no quiere decir que esté celoso de ellos o algo parecido-

-Si tú lo dices…-murmuró Craig rodando los ojos, era obvio que jamás lo admitiría pero se notaba a kilómetros que Frankie estaba celoso por lo cercanos que Justin y Brittany se habían vuelto últimamente ¿es que acaso todos se daban cuenta de lo que le sucedía menos él?-pero, piénsalo, tal vez ellos ni siquiera estén haciendo lo que acabas de oír, quizás solo lo dijeron como parte del guion, no tienes por qué preocuparte tanto-

-Sí, tal vez tengas razón… y por última vez ¡no estoy celoso!-le dijo Frankie con cierto deje de molestia en la voz, por muy celoso que estuviera, y aunque no lo quisiera reconocer, eso no le impidió entrar en preocupación por lo que escuchó de la conversación que tuvieron Justin y Brittany para finalizar el episodio ¿y si no solo lo dijeron como parte del guion? ¿y si en serio se fueron a esconder a alguna parte a besarse? No podía, ni quería permitir que algo así sucediera. Sin pensarlo dos veces, se levantó de su lugar en la pequeña mesa del patio de la escuela y fue a buscar a su mejor amigo y a esa chica, necesitaba confirmar sus dudas y que por lo que más quisiera no los encontrara en plena sesión de besos.

-¿A dónde vas ahora?-preguntó Craig al ver a su compañero alejarse corriendo, Frankie se detuvo un momento para verlo-no me digas que piensas ir tras ellos ¿o sí? ¿acaso no confías en mi palabra?-

-Por supuesto que sí, solo…-respondió Frankie, se detuvo pensando en lo que iba a decir, ya que no quería que el otro chico sospechara de su repentina acción-solo necesito ir al baño, no me tardo-

Al ver que Craig no le decía nada, Frankie tomó esto como una buena señal para retirarse así que nuevamente se alejó corriendo de allí. En realidad no quería ir al baño, eso fue una excusa para que su compañero lo dejara en paz y pudiera ir a donde sea que su amigo y Brittany hayan ido, no es que no confiara en lo que le dijo, sino que quería asegurarse de que no estuvieran haciendo lo que escuchó que pensaban hacer hace un momento. Siguió corriendo lo más rápido que pudo buscando a su mejor amigo y a esa maldita chica que logró captar toda su atención hace no más de dos semanas, se detuvo un momento a mirar a su alrededor tratando de encontrarlos ya que los había perdido de vista, estaba a punto de darse por vencido, cuando los vio doblar en una esquina de la preparatoria e inmediatamente se dirigió allí. Después de doblar en la misma esquina que aquel par, caminó unos centímetros hasta que pudo escuchar unas risas bastante familiares, se acercó lentamente y allí, bajo el brillante sol de la mañana, pudo ver no lo que él pensaba, sino algo mucho peor: pudo ver a Justin y Brittany, ella estaba apoyada contra la pared de ladrillo, riéndose con él de quién sabe de qué. También pudo ver como Justin se apoyó en ella para susurrarle algo al oído que la hizo reír aún más, después de eso, ella se apartó con esa sonrisa en su rostro que Frankie siempre creyó que era solo para él y nadie más, pudo ver cómo su amigo sacaba un papel del bolsillo de su pantalón y se lo entregó a Brittany, quien solo miró lo que estaba escrito en él, levantó la vista hacia él y sonrió mientras asentía.

-No, esto no es posible. Esto podría ser solo una mentira-pensó Frankie lentamente llevándose una mano al pecho donde estaba su corazón, que parecía doler horriblemente y casi lo hizo caer de rodillas al suelo. En eso, sus ojos azules comenzaron a llenarse de lágrimas tan pronto como elevó la mirada ante lo que estaba sucediendo frente a él. Brittany colocó sus brazos alrededor del cuello de Justin luciendo complacida y feliz, se acercó a él y le dio un suave beso en la mejilla derecha, se apartó solo para decir un suave pero audible "gracias". Sintió su respiración agitarse, junto con unos sollozos quebrados salir de su garganta que no se hicieron esperar más, enseguida retrocedió unos pasos para tomar impulso y alejarse corriendo de allí tan rápido como sus piernas le permitía-¿por qué?-era lo único en lo que Frankie podía pensar mientras corría-¿por qué me hiciste esto, Justin? ¡¿por qué?!-

Salió de detrás de aquella pared y continuó corriendo por el pasillo de la escuela, abriéndose paso entre las pocas personas que aún quedaban quienes lo miraban un poco extrañadas, preguntándose que le había pasado. Su corazón le dolía, estaba destrozado y nadie podía repararlo a menos que esa persona no fuera Justin, su mejor amigo y por quien no podía dejar de sentir esos sentimientos tan confusos por mucho que lo intentara. Inundado en su pena, se detuvo recargándose contra una pared donde no muy lejos se encontraba una de las puertas de salida para tomar fuerza, las lágrimas finalmente corrieron libres por sus mejillas, le dolía tanto, su corazón quizás no podría sobrellevar esa tristeza, no sería capaz. No podía vivir sabiendo que su mejor amigo y crush se había fijado en alguien más, trató de evitarlo pero las lágrimas volvieron a aparecer, dolía demasiado como para fingir que esa agonía no existía pero debía hacerlo, aunque sea por él, debía ser fuerte por él.

Sonrió nuevamente aún con las lágrimas cayendo por sus mejillas, las secó inmediatamente y cerró los ojos suspirando pero tuvo que abrirlos de golpe ya que oyó unos pasos aproximarse hacia su dirección, de nueva cuenta entró en pánico, comenzó a creer que quizás se trataba de Craig quien lo estaba buscando, se levantó y desvió la mirada para ocultar su rostro mientras se dirigía a algún lugar para esconderse.

Casi logra su cometido cuando escuchó una voz que no conocía llamándolo.

-¿Hola?-era una voz femenina, Frankie se quedó en shock, no podía moverse, estaba paralizado, su corazón latía cada vez más fuerte presa del pánico, no sabía que hacer. No le dio tiempo a reaccionar cuando sintió una mano sobre su hombro-oye ¿estás bien?-

-S-Sí, e-estoy b-bien…-respondió casi de inmediato por los nervios.

-¿Seguro? a mi me parece que no estás bien.

-L-lo estoy, d-de v-verdad lo es…-fue interrumpido por un movimiento brusco de la persona desconocida quien lo giró dejándolo así cara a cara con la persona que se había acercado a hablarle. Abrió amplio los ojos sorprendido por su repentino actuar, pero desvió la mirada para que aquella chica no notara sus ojos hinchados por las lágrimas previas, lo cual ya era demasiado evidente para ignorarlo.

-¿Qué sucede? ¿porqué llorabas?

-No estaba llorando… tú estabas llorando-respondió Frankie bajando aún más la mirada y su cabeza.

-Pero… estabas llorando ¿no es así?

En ese momento, no supo que más decir, era cierto lo que decía aquella desconocida pero a pesar de todo no entendía porque le preocupaba tanto, lo que le afectara no tenía porque ser de su incumbencia, literalmente acababa de conocerla, ni siquiera eso ya que ninguno sabía el nombre del otro. No obstante, aunque todos hechos estuviesen presentes, Frankie dejó caer su cabeza en el hombro de la desconocida, aún si no sabia absolutamente nada de ella, ni lo más básico como lo era su nombre, necesitaba un consuelo, aunque fuese pequeño y aunque viniese de una completa extraña. Para su sorpresa, aquella chica no lo apartó ni lo empujó, de hecho, lo atrajo aún más hacia ella, abrazando respetuosamente su espalda, Frankie aprovechó esa pequeña instancia de confianza y también abrazó con timidez el torso ajeno, se sentía bien, el calor de ese abrazo lo fue todo en ese momento de agonía, inesperadamente se sintió mejor y cuando estuvo listo se separó de la chica, sonriéndole ligeramente.

-Gracias…-dijo casi en un susurro.

-No hay de que, todos necesitamos un poco de consuelo, incluso si viene de algún desconocido-respondió ella sonriéndole también-ehm… y ¿cómo te llamas, por cierto?-

-Soy Frankie Muniz ¿y tú eres…?

-Reagan Neis, un placer conocerte-dijo amablemente estrechando sus manos-perdona la pregunta pero ¿por qué llorabas?-

-Eh… y-yo… bueno…

-No importa si no quieres contarme aún, disculpa mi imprudencia, era solo curiosidad, a veces puede jugarme una mala pasada.

-Está bien, ya no importa porque lloraba, no es como si pudiera hacer algo contra eso-le dijo Frankie.

-¿Eso? ¿qué fue "eso"?

De nuevo se quedó callado, aunque Reagan le transmitía confianza para ser una completa desconocida, no podía revelarle el porque de su llanto, ni siquiera podía expresarlo en palabras, solo en sus pensamientos.

-No… no puedo… no puedo hablar de eso…

-¿Puedes o no quieres?-preguntó Reagan arqueando una ceja ante las dudas del chico con el que estaba hablando.

-En realidad, no quiero.

-Creo saber que te sucede…

-¿Ah?-dijo Frankie mirando a la chica frente a él, estaba confundido, pero también sorprendido y aterrado ¿ella ya lo sabía? ¿cómo podía saberlo? ¿acaso había dicho o hecho algo que lo delatara?-¿a-a qué te refieres?-

-Se distinguir un corazón roto cuando lo veo, Frankie…-respondió Reagan, esas palabras lo dejaron helado, pudo sentir como cada fibra de su cuerpo se tensaba.

-¿U-un qué?

-Vamos, sabes a que me refiero. A mi también me rechazaron, pero es peor intentar ocultarlo, créeme.

Frankie se quedó en silencio por tercera vez ese día, ya no tenía idea de que responderle, por un lado, podría contárselo todo a Reagan pero no la conocía lo suficiente como para tener esa clase de confianza, aunque por otro lado, también podía ser una ventaja, ya que como ahora se conocían, tampoco sabría que estaba hablando de su mejor amigo.

-Bien, de acuerdo, me atrapaste-dijo Frankie, tomó aire, respiró profundo, soltó todo y comenzó a hablar-tienes razón en lo que dices, yo… a mí me gusta alguien…-tragó saliva con nerviosismo, sus manos sudaban y temblaban un poco, aunque no mencionara directamente a Justin o que se sentía atraído por alguien de su mismo género, aun se sentía nervioso-y hoy yo… vi a esa persona mostrar interés en alguien más, porque creo que le dio su número de teléfono o algo así-

-Ouch, cuanto lo siento…

-Está bien, descuida. De todos modos, de antemano ya sabía que lo nuestro nunca pasaría más allá de una amistad, esta persona al parecer nunca se fijará en mí.

-Ella probablemente debe ser una estúpida para no darse cuenta.

-¿"Ella"?-murmuró decaído pero aquel murmullo no pasó desapercibido para Reagan.

-¿Dijiste algo?

-No, no es nada-respondió Frankie-gracias por escucharme, necesitaba contarle esto a alguien y sacármelo de mi sistema aunque no te dije toda la historia al cien por ciento-

-No te preocupes-dijo Reagan-sé que no estás bien, pero no soy la persona adecuada para que me digas que más pasó pero… en todo caso si llegas a sentirte listo para decirme todo, aquí estaré-

-Lo tendré en cuenta. Bien, ya debo irme, nos vemos.

-Nos vemos-se despidió la chica para luego tomar caminos separados.

Cuando volvió al patio donde se filmó las escenas de la preparatoria, Frankie respiró hondo y con una de sus mejores sonrisas se acercó caminando hacia los demás miembros del reparto. Vio al equipo de producción guardando todo lo usado para el episodio de ese día, al parecer ya había pasado un buen tiempo desde que dieron la orden de finalizar el rodaje y ahora todos se preparaban para volver a casa.

Sin embargo; a pesar de querer aparentar que todo estaba bien, sus compañeros, por el contrario, se mostraron algo preocupados por él.

-¿Por qué te tardaste tanto?-preguntó Craig acercándose a Frankie-por poco iba a buscarte ya que no aparecías por ningún lado-

-Al principio quería ir al baño, pero terminé caminando y dando vueltas por ahí. Y cuando finalmente regrese para ir al baño, me di cuenta de que ya era hora de irnos-respondió Frankie-de verdad lo siento, pensé que llegaría a encontrar el baño, por eso me retrasé-

El chico lo miró con desconfianza, no creía del todo en las palabras de su compañero, además de que tampoco creía el hecho de que no estaba celoso pero decidió ahorrarse un sermón. Además, por mucho que quería preguntarle más cosas, ya era hora de irse, por lo que todos se retiraron del lugar, después de ellos vinieron Justin y Brittany quienes caminaban muy cerca uno del otro sin dejar de conversar.

Frankie los observó a ambos de reojo y al percatarse de que su mejor amigo lo estaba mirando, desvió la mirada rápidamente, dándole a entender a Craig que su teoría respecto a sus celos no estaba tan errada después de todo.