Pareja: Rei&Takao

Boris&Mao/?

Advertencia: Lemon

"Pensamientos"

–Diálogos.

TAN DIFERENTES TAN IGUALES

–Kaily Hiwatari–

Continuación...

&&&Rei&Takao&&&

A la mañana siguiente, Rei se fue a casa de Takao. Tocó el timbre e Hitoshi le abrió la puerta.

–Hola, Rei. Qué sorpresa, por favor pasa –anunció Hitoshi invitándole a pasar dentro.

–Hola, ¿Cómo estás? –saludó entrando.

–Hoy me encuentro algo flojo, pero no se lo digas a mi hermano. No quiero preocuparle en exceso –dijo cerrando la puerta, para después en el comedor–. Por favor, siéntate. ¿Cómo está tu hermana?

–Se encuentra bien, gracias –sonrió–. Verás, yo he venido a preguntarte una cosa sobre tu hermano Takao. –le informó, sentándose en los cojines del suelo.

–¿Qué es? -preguntó curioso, sentándose a su lado, a la mesa.

–¿Por qué no confía en nadie? –preguntó el chino esperando una respuesta.

–¿Por qué quieres saberlo?

–Te seré sincero y no sé cómo te lo vas a tomar, pero estoy enamorado de tu hermano –confesó Rei mirando fijamente a Hitoshi a los ojos.

&&&Rei&Takao&&&

Mao estaba ojeando unas revistas que su hermano le había llevado. Escuchó cómo tocaron el timbre. Ella no podía levantarse y su hermano se había ido. Siguieron tocando el timbre.

–¿Quién será? –Se preguntó a sí misma tocándose la barriga, dándose suaves caricias–. Ya se hartará y se irá –se dijo a sí misma mientras seguía leyendo.

&&&Rei&Takao&&&

Boris volvió a tocar el timbre.

"Parece que no hay nadie. Me da igual. Esperaré aquí hasta que alguien venga y me abra la puerta. Hoy no me iré sin verte, Mao", pensó mientras se sentaba en el tranco de la calle, esperando a que alguien llegase.

&&&Rei&Takao&&&

Dos horas después, apareció Rei pensando en todo lo que había hablado con Hitoshi. Miró hacia la puerta y vio en un escalón sentado al chico de cabellos color gris platino del instituto.

–¿Se te ha perdido algo? –le preguntó Rei mirándolo con cara de pocos amigos.

–Vengo a ver a tu hermana. No va al instituto y me preocupa –contestó Boris poniéndose de pie.

–No creo que vaya a ir nunca más al instituto.

–¿Por qué? –preguntó Boris preocupado.

–Oye, la última vez que habló contigo no quería verte. Así que dudo que quiera hacerlo ahora. –intentó desviarle el tema, después de todo, a él no le interesaban sus problemas.

–Tengo derecho a verla –reclamó comenzándose a enfadar.

–¿Ah, sí? ¿Por qué? –preguntó Rei exigiendo una explicación. El otro silenció. Si le contaba el porqué quería ver a la chica y aún seguía gravemente herida, Rei no dejaría que la viera–. Dame el mensaje que quieras y yo se lo daré por ti.

–Lo que yo tengo que decirle es cosa mía y además en privado –sentenció Boris frunciendo el ceño.

–Pues entonces, adiós –le despidió, pasándole de largo. Sacó las llaves de la puerta y la abrió al meterla en la cerradura. Cuando el más alto se dio la vuelta al reaccionar, Rei le había cerrado la puerta en las narices.

–No me voy a rendir –susurró el otro cerrando los puños. Miró a su alrededor buscando algo en lo que poder esconderse. En algún momento esa puerta volvería a abrirse, y él estaría preparado, incluso para golpear a Rei si era necesario. Si no le dejaba ver a Mao por las buenas, lo haría por las malas.

&&&Rei&Takao&&&

Takao tocó la puerta y enseguida fue abierto por Rei.

–Hola –sonrió–. Pasa. –le invitó el chino.

–Hola, me voy a hacer el trabajo con Mao –le informó el menor mientras entraba y le pasaba de largo.

–Creo que está dormida –contestó al tiempo que se daba la vuelta– ¿No te apetece beber algo? Está haciendo mucho calor.

–Un poco de agua– pidió poniéndose serio.

–Vamos a la cocina, sígueme –le pidió Rei olvidándose de que estaba dejando la puerta abierta mientras que se dirigían los dos a la cocina.

&&&Rei&Takao&&&

Por fin había llegado el momento que Boris había estado esperando. Se agachó frente a la puerta entre abierta. Escuchaba la voz de Rei, pero no lo veía. Asomó su cabeza por la esquina de la pared y escuchaba cómo seguía ofreciéndole agua al recién llegado. Ahora que sabía que estaba ocupado y en la cocina, podía ir más a su aire. Daba gracias a que esa gran encimera estuviera interpuesta entre el comedor y la cocina. De esa forma no le verían entrar, cuando entrase a gatas hasta las escaleras que llevaban al piso de arriba. Aunque temió ser descubierto en el trayecto, llegó al piso de arriba sin ser visto.

Sabía perfectamente cuál era la habitación de su chica. Así que perder más tiempo, caminó hasta esa puerta y la abrió lentamente. No escuchaba ningún ruido del interior, así que decidió abrirla más para ver un bulto en la cama. Sonrió al pensar que Mao estaba dormida. Con pasos silenciosos, se metió en la habitación y entornó la puerta. Caminó hasta la cama, fijándose en la joven. Parecía dormir profundamente, recostada de lado y con unas de sus manos, sobre la almohada. Volvió a sonreír al ver lo preciosa que estaba.

Se agachó para estar a su altura. No pudo reprimirse por más tiempo, así que le acarició la mejilla para apartarle un mechón de cabello que le caía graciosamente sobre ésta.

La joven al sentir esa caricia, no tardó en abrir los ojos despacio, todavía adormilada. Ni siquiera conseguía enfocar a la persona que en ese momento estaba delante de ella.

–Hola preciosa –le saludó Boris con una sonrisa, haciendo que la joven Mao abriera los ojos sorprendida.

–¡Rei! –gritó asustada a todo pulmón.

&&&Rei&Takao&&&

–Toma aquí tienes –le ofrecía Rei un segundo vaso de agua para dárselo en la mano a Takao.

–Gracias –contestó comenzando a beber, dejando el vaso vacío sobre la mesa de la cocina–. Si Mao está dormida volveré más tarde o quizás mañana.

–Quédate aquí. Yo tengo que irme a trabajar así que estarías tu solo aquí con ella. Siéntate dónde quieras, yo prometo no hablarte si tú no quieres, que es lo que seguramente estarás pensando. Pero, no quiero que mi hermana se quede ni un momento sola. Hoy ha estado un chico aquí y quería verla. A mí no me da buena espina. –concretó.

–¡Rei! –escuchó que gritó su hermana.

–Mao –dijo antes de salir corriendo, seguido por Takao, para subir deprisa las escaleras.

&&&Rei&Takao&&&

–¡Rei! –gritó asustada a todo pulmón.

–¿Qué te pasa Mao? –preguntó Boris preocupado, poniéndose de pie.

–¡No me pegues! –Le pidió tapándose la cara, interponiendo sus brazos–, ¡no te acerques a mí, no me toques!

–Mao, preciosa. Yo sólo he venido a verte –le explicaba, al tiempo que se dio cuenta de cómo Mao comenzaba a temblar.

–¿¡Qué te pasa!? –Preguntó Rei entrando de golpe en la habitación –¡Tú! –agregó tan pronto vio al otro chico en la habitación– ¡Te dije que no vinieras! ¡Sal de aquí ahora mismo! –bramó mientras lo cogía del brazo y lo sacaba a la fuerza, mientras Takao se acercaba a Mao para tranquilizarla.

–Tranquila Mao, soy Takao, intenta relajarte. –le pedía, sentándose a un lado de la cama.

–No quiero que esté aquí. Échale de aquí –decía Mao con voz temblorosa mientras comenzaba a llorar.

–Mao tranquila, recuerda que tienes que estar relajada para el embarazo. Respira hondo –le pedía Takao.

&&&Rei&Takao&&&

–¡Fuera de aquí! –Gritó Rei pegándole un empujón a Boris, sacándolo fuera de la casa–, ¡o llamo a la policía!

–¡No puedes impedirme que vea a mi novia y madre de mi hijo! –reclamó Boris, enfadado por la situación. Rei sintió cómo la sangre se le congelaba en ese instante.

–Te equivocas –siseó Takao detrás de Rei, el cual acababa de llegar corriendo–. Mao perdió al bebé en aquella paliza que le diste estando borracho. Le diste tan fuerte en la barriga, que perdió a su hijo y además estuvo a punto de morir ella también.

–Te lo estás inventado –habló Boris atónito por la noticia.

–¿Y qué ganaría con eso? –preguntó Takao de lo más serio.

El chino comenzó a pensar en lo que estaba escuchando. ¡Ese malnacido había embarazado a su hermana y encima le hizo algo tan atroz!– ¡Yo te mato! –gritó Rei lleno de rabia por lo que acababa de escuchar, dirigiéndose hacia Boris.

Inmediatamente Takao se interpuso frente a él, impidiendo que caminase más–. No te manches las manos con él, Rei. –le hizo ver.

–Desaparece de mi vista –siseó Rei intentado calmarse, refiriéndose a Boris.

–No me das miedo –añadió Boris acercándose un poco hasta Rei.

Takao le daba la espalda y no podía creerse lo que acababa de escuchar–. Rei –le llamó la atención– ¿Me sujetas las gafas por favor? –preguntó mientras se las quitaba y se las daba a Rei. Se dio la vuelta para mirar a Boris con una sonrisa. De un salto, se acercó a Boris, agarrándole de su corto cabello, forzándole a que se agachara. Rodeó al joven de ojos verdes, para ponerse a su espalda. Con su mano libre, Takao cogió una de las del chico alto y se la llevó a la espalda, subiéndosela hacia arriba.

Tiró de su cabeza hacia atrás y de su mano hacia arriba–. Escúchame bien. –siseó–. Puede que él no te de miedo, pero yo que tú me iría, porque estoy muy enfadado y eso no te conviene. Porque cuando eso me pasa, puedo incluso hasta matar sin ningún tipo de remordimiento. Te daría tantos puñetazos que no sabrías ni por donde te vienen –añadió pegándole una patada por detrás de la rodilla haciendo que los reflejos de Boris flaqueasen y se arrodillase en el suelo– ¿Sabes lo que es esto? –Preguntó mientras le soltaba el cabello y le apretaba el cuello con rapidez–. Te lo diré para que salgas de dudas. –le contaba con rapidez–. Es la tráquea. Si decido darte un golpe certero en el punto exacto, que seguro que lo haré si me sigues enfadando y no te largas, morirás asfixiado lentamente mientras yo me río de ti y disfruto viéndote sufrir. Y este brazo –añadió mientras se lo retorcía más hacia arriba, haciendo que Boris gritara de dolor–, si te acercas otra vez a Mao o pasas por aquí, te lo romperé sin dudarlo. Claro que si no me crees, puedo empezar a hacerlo ahora mismo.

–No espera, me voy. Pero, suéltame –contestó Boris. Takao lo soltó, empujándolo hacia delante bruscamente, viendo cómo Boris se levantaba del suelo sobándose el brazo lastimado.

–No veo que te estés yendo –refirió Takao enfadado.

–Ya me voy. Estás loco, tío –comentó Boris asustado.

–Eso es lo que me dijo mi psicólogo, pero fue antes de que le arrancara el corazón con mis propias manos. Mira, te enseño cómo se hace –dijo dando un paso hacia delante, viendo cómo Boris salía de ahí corriendo. Se asomó al portal, para ver cómo la imagen de Boris se perdía a lo lejos. Se dio la vuelta y un asustado Rei le miraba sorprendido– ¿Me las devuelves? –Preguntó refiriéndose a las gafas que fueron devueltas enseguida–, gracias –dijo poniéndoselas mientras entraba para ver a Mao–, cierra la puerta. –le recordó desde el interior de la casa.

–Sí –contestó el pelinegro tragando con dificultad y cerrando la puerta tras de sí cuando entró.

&&&Rei&Takao&&&

–Mao, ¿estás mejor? –preguntó Takao viendo a Mao más tranquila.

–¿Se ha ido? –preguntó ella.

–Sí –afirmó el joven de cabellos azules.

–Me encuentro mejor.

–Gracias por la información a última hora –comentó Takao.

–¿Se lo ha creído?

–Sí –sonrió–, y no creo que vuelva.

–Gracias Takao. –le agradeció con una sonrisa.

Flash Back

–Takao, Boris es el padre de mi bebé. Él es quien me pegó esa paliza. Estaba borracho. Por favor, dile que perdí a nuestro bebé –le suplicó llorando.

–Lo haré –contesto, para después bajar rápidamente las escaleras, encontrándose con Rei y Boris discutiendo en la puerta.

Fin Flash Back

–Mao –dijo Rei– ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo? –preguntó preocupado.

–No –se tocó la barriga. –Pero tenía miedo –estiró la mano–. Rei, ven aquí.

Rei la cogió de la mano–. Dime –dijo sentándose en la cama.

–Voy a contarte todo lo que te he ocultado estos dos años.

&&&Rei&Takao&&&

Mao le contó todo a su hermano desde su noviazgo con Boris hasta lo que él ya sabía.

–¿Estás enfadado?

–Claro que no –respondió Rei besándole la mano.

–Rei, voy a criar a mi bebé yo sola. No quiero que Boris sepa nada.

–Tranquila, nadie le dirá nada. Pero no vas a criar a mi sobrino o sobrina tu sola. Para eso está su tío Rei aquí, ¿de acuerdo?

–Gracias –anunció con una pequeña sonrisa.

–Tengo que irme al trabajo. –advirtió–. Takao –dijo mirando al moreno de piel que estaba sentado en la silla del escritorio–, por favor, cuídala.

–Tranquilo lo haré –le contestó el joven de cabellos azules, para ver cómo Rei le daba un beso a su hermana y salía de la habitación.

&&&Rei&Takao&&&

Dos meses después...

Takao había dejado el instituto hace más de un mes, en cuanto terminó el trabajo con Mao. No quería que el esfuerzo de ambos hubiese quedado en vano así que se salió cuando entregó el trabajo al profesor. Estaba trabajando una jornada completa.

La salud de Hitoshi cada vez era peor y necesitaba operarse cuanto antes. Por eso Takao se esforzaba en echar todas las horas que podía. Hitoshi había aceptado que lo operasen porque era la única solución que le veía a su problema, sólo confiaba en que fuera todo bien. Ya faltaban pocos días para la operación y tenían la ropa de Hitoshi preparada para cuando llegase ese día.

Mao seguía haciendo reposo aunque la barriga se le empezaba a notar aún más debido a su quinto mes de embarazo. Los médicos tenían que recogerla en una ambulancia para llevarla al hospital para que así vieran con estaba el bebé y ella. Tenía una silla de ruedas para que ella no caminase, de lo contrario no podrían andar con ella. Cuando se iba a quedar sola, Rei llamaba a Emily para que la cuidase.

Rei cada día estaba más enamorado de Takao y ya ni siquiera lo veía, debido a que no solían coincidir por sus horarios de trabajos.

Takao entró a su casa, dejando las llaves encima de la mesa.

–Hitoshi, ya estoy aquí –avisó cansado mientras buscaba a su hermano–. Hitoshi –le llamó entrando en el comedor, encontrándose a su hermano sentado en el sofá medio agachado con las dos manos en el pecho– ¡Hitoshi! –se puso a su lado con rapidez.

–Takao... llama a una ambulancia –habló como pudo, apretando los ojos por el dolor–. Corre.

Takao al escuchar eso, llamó sin perder más tiempo al hospital para que mandasen una ambulancia.

&&&Rei&Takao&&&

En el hospital, Takao estaba sentado en la sala de espera. Cogió el móvil y llamó a Yuriy, ya que el pelirrojo le dijo que si alguna vez necesitaba un favor se lo pidiese.

Yuriy se encontraba a la salida de un supermercado. El móvil le sonó, así que se lo sacó del bolsillo de su chaqueta y contestó, aunque no conocía el número– ¿Diga? –preguntó el pelirrojo.

–Yuriy, soy Takao.

–Hola, ¿cómo te va? –preguntó sonriendo.

–Muy mal. Necesito que vengas al hospital "Cercanías" –le explicaba llorando–. Hitoshi se está muriendo.

–Tranquilo, ahora mismo voy –le avisó borrando la sonrisa de su cara, colgando el teléfono.

&&&Rei&Takao&&&

Rei y Emily estaban en la habitación de Mao. Rei escuchó la melodía proveniente de su móvil, así que contestó.

–¿Diga?

–Rei, soy Yuriy. Escúchame atentamente. Takao está en el hospital... –intentaba contarle, pero Rei se adelantó a preguntarle.

–¿¡Qué le ha pasado!? –preguntó preocupado obteniendo la atención de las chicas.

–A él nada, pero me ha dicho que Hitoshi se está muriendo. Te lo digo porque sé cuánto le quieres.

–Gracias por avisarme, Yuriy. ¿En cuál está? –preguntó, refiriéndose al hospital.

–En el hospital Cercanías.

–Está bien, voy hacia allí. Adiós.

–Adiós –dijo Yuriy colgando a la vez que lo hizo Rei.

–¿Qué pasa Rei? –preguntó Mao preocupada.

–Tengo que irme. Emily ¿podrías quedarte con ella toda la noche?

–Claro –contestó la chica.

–Si quieres puedes quedarte a dormir en mi habitación o en la de mis padres. –le dijo Rei.

–Está bien. Llamaré a mis padres por teléfono –respondió Emily.

–Rei, ¿qué pasa? Me estás asustando –reconoció Mao tocándose la barriga.

Ahora el chico se dirigió a su hermana–. Tranquila, voy a tener que pasar la noche en el hospital porque Hitoshi no se encuentra muy bien, eso es todo.

–¿Qué le ha pasado?

–No lo sé –contestó para no preocupar a su hermana–, por eso tengo que irme. ¿De acuerdo? –agregó acercando a ella para darle un beso en la frente.

–Dile a Takao que si no fuera por mi embarazo yo también iría a allí. –dijo Mao.

–De acuerdo –sonrió–. Adiós –las despidió a ambas, para después salir corriendo de la habitación.

&&&Rei&Takao&&&

Yuriy recién llegaba al hospital. Aunque estaba prohibido correr por los pasillos del hospital, él lo había estado haciendo desde que entró. Buscaba desesperadamente a Takao por los distintos pasillos. Aunque quizá, lo mejor hubiese sido preguntar en el mostrador por el paciente. Por fin lo visualizó con su antebrazo puesto en la frente y apoyado en la pared. Lloraba sin ningún tipo de consuelo.

–Takao –le llamó viendo que éste le miraba sin dejar de llorar, para después acercarse hasta él.

–Yuriy –dijo abrazándolo–, gracias por venir. No sabía a quién llamar.

–Tranquilo, no llores, todo va a salir bien –dijo correspondiendo el abrazo.

–¿Por qué los médicos no salen y me dicen que está bien?

–Shhh, tranquilízate.

–No puedo –un médico se acercó hasta ellos.

–¿Quién de ustedes dos es Kinomiya Takao?

–Soy yo –dijo separándose del pelirrojo, para mirar al médico mientras se limpiaba las lágrimas con la mano.

–Kinomiya Hitoshi está muy grave. Hay que operarlo inmediatamente. ¿Tenemos su consentimiento? –preguntó haciendo referencia a Hitoshi.

–Sí y también el mío, él se iba a operar dentro de unos días. –le informó, ya que ese médico no era el cardiólogo de su hermano y no estaría al tanto de la situación.

–Está bien. Lo pasaremos a quirófano. Puede que tardemos más de cinco horas en operarle. Todo depende de lo que nos encontremos hay dentro. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para salvarlo.

–De acuerdo –contestó Takao intentando tranquilizarse.

–Adiós –les despidió el médico mientras se metía en la sala de quirófano.

–Yuriy –dijo abrazándose a él otra vez.

–Tranquilo, todo va a salir bien.

&&&Rei&Takao&&&

Rei llegó al hospital y buscó por todos los pasillos hasta encontrar a Takao en la sala de espera, abrazado a Yuriy.

–Hola –dijo entrando a la sala con la respiración agitada.

–¿Qué haces aquí? –preguntó Takao en un hilo de voz, mirando al recién llegado.

–He venido para estar contigo y decirte que tú y tu hermano tenéis mi apoyo y el de Mao en estos momentos, que sé que son tan difíciles para ti. –Miró a Yuriy para luego mirar a Takao–. Mao me ha dicho que le hubiera gustado venir, pero que no puede por su embarazo.

–Lo entiendo –contestó Takao mientras miraba a la pared como si encontrará algo interesante en ella mientras no paraba de llorar.

–Takao –dijo Yuriy– Rei y yo nos quedaremos aquí toda la noche para estar contigo y no dejarte solo.

–Gracias –dijo abrazándose más al pelirrojo.

–Ven, vamos a sentarnos –le avisó el pelirrojo mientras seguía abrazado al menor y lo sentaba en una de las sillas de la sala. Rei se sentó al lado de Takao.

&&&Rei&Takao&&&

Cuatro horas después...

Takao estaba de pie, apoyado en la pared, mientras que Rei y Yuriy estaban sentados en el mismo asiento de antes. Rei se levantó de la silla harto de esperar sentado. Miró hacia el joven de cabellos azules y se acercó a él dándole un pañuelo que fue tomado por Takao mientras se limpiaba las lágrimas.

–Ánimo, todo va a salir bien. –le decía con voz sedosa.

–¿Por qué? ¿Por qué el destino se ensaña así conmigo? ¿Qué le he hecho yo para que me castigue así? –se preguntaba mirando a Rei y viendo la preocupación y la tristeza que sus ojos color miel reflejaban en esos momentos.

–No le has hecho nada Takao. –contestó éste.

–Quiero a mi hermano, Rei –dijo abrazándolo, mientras Rei le correspondía el abrazo quedándose así durante un buen rato.

&&&Rei&Takao&&&

Dos horas después...

Los tres estaban sentados en las sillas, cogiendo de las manos a Takao para que supiera que no estaba solo.

–¿Por qué tardan tanto? –preguntó Takao, sintiendo que la ansiedad crecía cada vez más en su interior.

–El médico dijo que tardarían más de cinco horas, Takao –le recordó el pelirrojo para evitar que se pusiera todavía más nervioso.

–Me estoy desesperando de no saber nada –confesó Takao nervioso.

–Takao intenta calmarte –le dijo suavemente Rei–. Estamos aquí contigo y sabemos por el sufrimiento que estás pasando. Estuve a punto de perder a mi hermana y Yuriy... –no sabía muy bien si continuar o no, después de todo, eso era algo que debía de decidir Yuriy. Quizá lo mejor era no continuar.

Al saber lo que Rei pretendía, decidió continuar–. Yo tengo un hermano que está en sillas de ruedas por un accidente de coche. Así que sabemos por lo que estás pasando –le contó Yuriy, intentando animar a Takao.

Un médico salió por la puerta del quirófano. Se quitó la mascarilla que llevaba en la boca y miró a los tres jóvenes que estaban ahora de pie.

–¿Takao Kinomiya? –preguntó.

–Soy yo –contestó apresuradamente. Rei y Yuriy esperaban también impacientes lo que el médico tenía que decirles.

–La operación ha sido muy complicada y delicada. Hemos hecho todo lo que hemos podido...–intentó explicarse el médico.

–¿Y mi hermano? –preguntó el joven de cabellos azules derramando unas lágrimas, mientras sentía que las fuerzas le estaban fallando.

–Su hermano está fuera de peligro. Hemos hecho todo lo que hemos podido para que no le quede tanta cicatriz. Lo pasaremos a cuidados intensivos para ver su evolución allí. –le informaba con seriedad.

–Muchas gracias, gracias –repitió sonriendo, sintiendo cómo las fuerzas lo abandonaban, cayendo hacia atrás desmayado. –Rei lo cogió justo a tiempo, mientras lo sentaba en el suelo.

&&&Rei&Takao&&&

Takao abrió lentamente los ojos encontrándose con que Rei le tenía su mano izquierda cogida con ambas manos. Su cabeza cabizbaja, descansaba sobre éstas. Estaba algo más bajo que él, así que seguramente estaba sentado en una silla.

–Rei –dijo llamando inmediatamente la atención del pelinegro, que no tardó en levantar la cabeza para mirarle.

–¿Estás bien? Menos mal que has despertado, me tenías muy preocupado Takao.

–¿Yo a ti?

–Sí.

–¿Qué hago aquí? –preguntó el joven de cabellos azules mirando a su alrededor. Estaba tumbado en una camilla, dentro de un pequeño cuarto que sería una enfermería.

–Te desmayaste cuando escuchaste la noticia sobre tu hermano.

–¿Y mi hermano? –preguntó con preocupación.

–Está bien. Yuriy está con él.

–Quiero verle. –le pidió impaciente.

–Primero vamos a la cafetería y pide lo que sea de comer.

–No tengo hambre.

–Pues tienes que comer. El médico me ha dicho que cuando te despertaras es lo primero que tenías que hacer. Dice que te has desmayado por falta de comida y por los nervios –sonrió–. No aceptaré un no por respuesta. Además, tu hermano preferiría verte fuerte y sano. Si no tienes dinero yo te invito. –aclaró esto último.

–Yo... creo que tengo algo de dinero –contestó mirando los ojos color miel de Rei.

–Vale. Te ayudaré a levantarte –le avisó, poniéndose en pie. Pasó uno de sus brazos por detrás del cuello del menor y la otra la metió tras la espalda de éste de la forma en que podía–. Agárrate a mi –le pidió Rei, y no tardó en sentir las manos de Takao rodearle la espalda–. Bien vamos allá –dijo levantándole lentamente de la camilla en la que estaba, hasta dejarle sentado–. Ya está –avisó girando la cara para mirar al menor mientras ambos seguían abrazados y se encontraban mirándose los labios del contrario. Rei se sonrojó notoriamente y Takao lo hizo levemente–Am...–Fue lo único que atinó a decir, soltando al menor para poder separarse de él– ¿Puedes levantarte?

–Creo que sí –agregó Takao mientras se ponía de pie– Sí. –confirmó.

–Bien –sonrió–, vamos.

&&&Rei&Takao&&&

Cuando Hitoshi despertó, estaba en una habitación con paredes blancas. Su hermano Takao lo tenía agarrado de la mano. Mientras, Yuriy y Rei estaban fuera en el pasillo mirando por la gran ventana todo lo que pasaba ahí dentro, ya que sólo podía haber una persona en la habitación. Vieron cómo Takao abrazó a su hermano, cómo hablaba con él y cómo señalaba hacia ellos, mientras Hitoshi miraba hacia la ventana y veía a Rei junto a un chico pelirrojo. Levantó el dedo pulgar indicando que todo estaba bien. Los chicos sonrieron. Takao salió de la habitación.

–Mi hermano os da las gracias por haberme hecho compañía y por haberos preocupado por él.

–¿Se encuentra bien? –preguntó Yuriy.

–Sí, dice que se encuentra bien, pero que tiene sueño –sonrió.

–Nos quedaremos aquí el resto de la noche –dijo Yuriy.

–Gracias, pero prefiero que os vayáis a vuestras casas a dormir. Si queréis, mañana podéis venir a verlo. Trasnochar es malo y lo digo por experiencia.

–Cómo quieras –contestó Yuriy con una sonrisa.

–Para eso están los amigos –dijo Rei–. Dile a tu hermano que le deseamos que se recupere pronto de la operación.

–Se lo diré.

–Adiós, mañana vendremos a hacerle una visita –dijo Yuriy mientras Rei se despedía con la mano de Hitoshi, el cual estaba mirando la escena desde hacía rato. Despidió también con la mano a Rei. Después vio cómo los chicos se fueron y cómo su hermano entró en la habitación.

&&&Rei&Takao&&&

Al día siguiente, Takao descubrió mediante el propio Hitoshi que su ataque se había debido a que en tres días le embargarían la casa por retraso de pago. Yuriy y Rei fueron a visitar a Hitoshi como le dijeron a Takao la noche anterior, pero a distinta hora.

Rei era el que ahora hacía la visita. Habían pasado a Hitoshi a una habitación común. Tanto el pelinegro, como Takao, estaban sentados en unas sillas, que estaban junto a la cama. Nada más entrar, Rei notó a Takao sonriente pero algo preocupado, aunque no dijo nada.

–¿Y cómo está Mao? –preguntó Hitoshi.

–Está bien, te manda muchos besos y desea que te mejores –contestó Rei mirando a Hitoshi.

–Hace mucho tiempo que no la veo y me gustaría volver a verla –sonrió–. Supongo que podré hacerlo ahora que me siento mejor –contestó Hitoshi sonriendo mientras el móvil de Takao sonaba. Takao salió al pasillo y allí lo cogió.

–¿Diga?... Si soy yo. ¿Por qué? Entiendo... sí... está bien... adiós –dijo colgando, mientras se sentaba en el suelo y apontocaba su espalda y cabeza en la pared–. Genial –se dijo a sí mismo, mientras veía a Rei salir por la puerta de la habitación en la que estaba su hermano.

–Takao, ¿qué te pasa? –preguntó el chino preocupado.

–¿A qué te refieres? –preguntó Takao como si no le pasase nada.

–No sé. Te ves feliz porque tu hermano está bien, pero te preocupa algo. Lo veo en tus ojos.

–Es sólo que sigo teniendo problemas y sigo siendo mala suerte –afirmó, mirando el suelo.

–¿Por qué lo dices? ¿Qué te pasa?

–Yo... seguro que te aburro.

–No, no lo harás –aseguró Rei arrodillándose frente a él.

–A Hitoshi le dio ese ataque al corazón porque recibió una carta en la que decía que dentro de dos días nos embargaran la casa por no pagar. No tengo ese dinero para pagar lo que debo. Todos nuestros ahorros nos lo hemos gastado en la operación y no sólo eso. Acaban de despedirme por teléfono. No sé dónde vamos a dormir cuando Hitoshi salga de aquí. No tenemos ningún familiar.

–¿Y por qué te han despedido?

–Porque he faltado mucho últimamente para estar al lado de Hitoshi. Tanto sacrificio, trabajando una jornada entera para que luego llegue mi jefe y me despida.

–¿En qué trabajabas?

–Era camarero de un restaurante.

–¿En serio? –preguntó sonriendo.

–Sí, ¿por qué? ¿Te cuesta creerlo?

–No. No me malinterpretes, es que yo también trabajo de camarero en un restaurante. Quizás pueda ayudarte.

–¿Cómo?

–Estamos buscando camareros –sonrió–, solo tendrías que hacer una prueba y entregar la fotocopia del título de la E.S.O.

–Sí, está muy bien. Pero, ¿qué me dices de la casa?

–Venid a vivir conmigo y con Mao. La casa no es ni muy grande ni muy pequeña. Podríais dormir en la cama de matrimonio o si queréis dormir por separado uno de vosotros podría dormir en mi habitación y yo dormiría en el sofá. ¿Qué me dices? –le propuso.

–No sé. No queremos ser ninguna molestia.

–No lo seriáis. Además, tu hermano no trabaja y podría vigilar a mi hermana en nuestra ausencia. Sólo tendría que hacerle compañía. A Mao le encantaría la idea.

–Yo...

–Piénsalo bien Takao, porque no tienes más opciones que esa. –le hizo ver.,

–Te prometo que en cuanto consiga dinero pagaré mi deuda y te pagaré a ti el alquiler.

–No hace falta que me pagues nada –sonrió–, lo hago porque quiero.

–Primero tengo que hablar con Hitoshi y en el caso de que aceptásemos tendría que recoger sus cosas y las mías de mi casa.

–Si acepta, yo te ayudaré a mudarte. –le propuso.

&&&Rei&Takao&&&

Hitoshi aceptó la propuesta ya que no tenían otra opción. Rei ayudó a Takao a recoger sus cosas para mudarse. Acomodaron sus cosas en la habitación de los padres de Rei. A Hitoshi no tardaron en darle el alta debido a que todo estaba bien. A Takao lo cogieron para trabajar en el mismo restaurante que a Rei. Mao era acompañada por Hitoshi, quien la entretenía contándole cosas o jugando a las cartas para que no se aburriera.

–A ver –decía Hitoshi mirando sus cartas mientras jugaban a hacer parejas–. El tres –le pidió a Mao.

–No –dijo ella mientras él robaba una carta de la baraja–, el siete –pidió ella para ver como Hitoshi le daba la carta de su baraja–, el cinco. –volvió a pedir ya que había acertado anteriormente.

–No –contestó él para ver cómo ella robaba una carta de la baraja y daba un pequeño respingo, tocándose la barriga de repente.

–¿Estás bien? –preguntó Hitoshi preocupado.

–Sí. A sido una patada –dijo sonriendo dando otro pequeño respingo–, y otra.

–¿En serio? –sonrió Hitoshi.

Ella asintió con una sonrisa– ¿Quieres sentirlas?

–Sólo si tú quieres.

–Dame tu mano –pidió ella cogiéndosela mientras se la ponía en la barriga. Hitoshi no tardó en sentir una pequeña patada– ¿La has sentido?

–Sí –contestó con una sonrisa– ¿Y sabes ya lo que es?

–Me dijeron que un niño.

–¿Y cómo le vas a llamar?

–Derek.

–Es un nombre muy bonito –agregó Hitoshi mientras veía la mano de Mao sobre la suya– ¿Seguimos jugando? –preguntó él quitando la mano poco a poco de la barriga de Mao mientras se sonrojaba.

–Claro –contestó ella mientras miraba a Hitoshi un poco embobada.

–¿Tienes el dos? –preguntó Hitoshi sacando a Mao de su trance.

–No –respondió ella mirando rápidamente sus cartas.

Continuará...

&&&Rei&Takao&&&

Gracias por sus reviews a:

Ari–Yuna: Me alegra de que te gustase el capítulo anterior, igual que los demás. Pobre Takao, en este capítulo lo pasa muy mal con lo de su hermano, la deuda y lo del trabajo, pero ahí estaba Rei para ayudarlo.

Takaita Hiwatari: Cómo ves la gata rosada también cayó en los encantos de Hitoshi (se queda mirándole embobada) Sé lo que piensas de Takao. Piensas que porqué Boris ha tenido que salir corriendo, pudiendo Takao alcanzarle y pegarle una paliza.

Senshi Hisaki Raiden: A finales de diciembre es cuando os decimos adiós, eso si no se adelantan. ¿De verdad nos escribirías un fic para mí y para Takaita? Pues si es así lo esperaremos impacientes.

Gracias por los reviews y espero que os vaya gustando cada vez más la historia. Cuidaros mucho, xao.