RinMakoto. Las cosas se complicaron, Asuka olvidó muchas cosas como su pasada ruptura con Ramón, esto será duro.

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Sin más, comencemos…

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Algos, el representante del dolor, les estaba haciendo el trabajo difícil a Hibiki y Tomoe quienes estaban golpeando al tipo, pero en una de esas, el hijo de Eris usó su garrote con púas para darle un golpe al peli humo el cual lo esquivó.

- ¡Muro de Cristal! – este usó su defensa de Aries, pero la fuerza que usaba Algos eran más grande que la resistencia del muro de Hibiki por lo que fue destruida, el chico tuvo que esquivar el golpe, pero en una de esas, Tomoe apareció detrás de Algos.

- ¡Recibe eso! ¡Puño Polar de las 7 Estrellas! – el poder fue hacia el peli negro el cual usó su arma para desviar los ataques de Tomoe quien solo frunció el ceño por eso.

- Este tipo es duro, realmente ocuparemos un gran poder para poder vencerlo – susurró Hibiki.

- ¿Qué ocurre basura ateniense? ¿Acaso es todo el poder que poseen? – Algos se lanzó Hibiki quien saltó para esquivar el ataque, pero cuando estaba a punto de hacerlo, su pierna fue golpeada por el arma de este haciéndolo sangrar.

- ¡Hibiki-san!

- Parece que el Dorado fue golpeado por mi arma, no puedo creer que al final de todo te hiciera sangrar – río el peli negro mirando hacia donde estaba Hibiki el cual miró su pierna derecha sangrando a través de su armadura.

- ¿Cómo fue que me diste un golpe así? Se supone que te esquivé – el peli humo se levantó sintiendo ese ardor en la pierna – ¿Cómo es que tiene esa fuerza?

- Es un gusto para mi ver el sufrimiento en mis víctimas, el dolor que les produce mis golpes me hace querer seguir verlas sufrir – río el hijo de Eris el cual se lanzó ahora hacia Tomoe quien se puso en pose de combate.

- ¡Tomoe-san!

- ¡Muro de Cristal! – la oji verde usó su técnica defensiva para evitar ser golpeada, pero la fuerza con la que emitió el golpe Algos hacia el muro fue tanta para destruirla y no solo eso, sino que el garrote fue hacia Tomoe dándole de lleno en las costillas izquierdas estrellándola en el suelo.

- Creo que la niña no es lo suficientemente fuerte, mírala como acabó – se burlaba este mirando cómo es que Tomoe estaba escupiendo sangre porque el golpe le dañó esa parte.

- S-Serás… ¡¿Cómo te atreves a lastimar a mi novia?! – el cosmos de Hibiki estallaba y sin más se lanzó hacia el peli negro, este sonrió.

- Que bien huele, dolor físico y emocional… ¡amo esto! – los dos se lanzaron a pelear, Algos lanzaba su arma para herir más a Hibiki, este esquivaba los golpes y lanzaba puñetazos, aunque estos eran interrumpidos por el garrote de Algos.

En un determinado momento, Hibiki se lanzó con todo hacia Algos el cual también hizo lo mismo, pero el peli humo llevaba un as bajo la manga.

- ¡Cabezazo Helmet! – justo dio un fuerte cabezazo al peli negro el cual lo sintió ese ataque con todo, pero este respondió del mismo modo dándole un fuerte golpe con su garrote en la cabeza haciéndolo sangrar aún más.

Los dos se hicieron a un lado luciendo muy afectados por eso, Algos escupió sangre por el golpe que le fue dado en la zona del pecho mientras que Hibiki estaba sangrando de la cabeza por el golpe que dio y el recibo por el garrote de Algos.

- Hijo de puta… que golpe me diste – susurró el peli negro limpiándose la sangre de su boca – pero aun así, esto no bastará para vencerme, solo fue suerte tuya.

- Diablos, creo que me dolió más a mí que a él – Hibiki se tomó la cabeza mientras se sacudía un poco esta – pero bueno, qué más da, fue un pequeño sacrificio y lo pude herir.

- No creas que esto será suficiente para que me puedes derrotar, soy más fuerte que tú, Aries.

- No lo diría tan así, aun no despliego mi poder – susurró el chico peli humo – y no te perdonaré que hayas lastimado de ese modo a Tomoe-san, lo pagarás muy caro tu osadía.

- Estúpido humano, como si fuera a permitir que me toques una vez más.

- Eso lo veremos – Hibiki no perdió más tiempo y elevó más su cosmos por lo que apareció la constelación de Aries detrás de él.

- Pierdes tu tiempo Aries, ¡morirás! – el tipo fue con todo y su garrote y le dio un fuerte golpe al peli humo el cual escupió sangre.

- ¡Hibiki-san!

- Te tengo – susurró con una sonrisa.

- ¿Qué has dicho?

- ¡Revolución de Polvo Estelar! – una gran lluvia de estrellas fugaces fue hacia el peli negro impactándole directamente y mandándolo a volar por los aires antes de caer en el suelo con violencia.

- ¿Q-Que fue eso? – susurró este mirando que su cuerpo poseía muchas heridas causadas por el ataque que Hibiki le propinó.

- Fue una trampa, dejaría que me golpearas para poder atacarte y vaya que funcionó, aunque quedé grave también – Aries escupió algo de sangre por eso, aunque al final Algos se enojó por eso.

- Maldito… te atreves a dañarme… ¡morirás por tu insolencia Aries!

- Pues comprobemos quien puede ser más fuerte – susurró el chico a lo que de nuevo chocaron sus poderes, la ira de Algos le daba una gran fuerza y se demostraba en los golpes que se llevaba el oji azul y, sin embargo, los aguantaba como todo un campeón.

Por otro lado, Tomoe se levantaba tambaleándose un poco por el dolor que le dio ese garrotazo de parte de Algos, además de que las costillas que le dolían estaban rotas, aun así, se pondría en pie para ayudar a su novio.

- Hibiki-san… no dejaré que pelees solo, puedes ser un Dorado, pero soy una Saintia y tengo que pelear, por eso es que renuncié a mi familia y seguí mi camino – la peli negra caminó un poco mientras que su cosmos seguía latente, cosa que supo su novio.

- Tomoe-san, ¿estás de pie?

- Creo que esa guerrera tiene ovarios bastante grandes – Algos río por eso en forma de burla – son el uno para el otro, da hasta asco.

- No te burles de eso, al final de todo terminarás muriendo – el peli humo le dio un fuerte puñetazo en la boca haciéndolo sangrar.

- ¡Hijo de puta!

- ¡Puño Polar de las 7 Estrellas! – el ataque de las Saintia de Osa Menor fue rápidamente hacia Algos el cual solo se dio la vuelta dándole a estos con su arma destruyéndolos.

- ¿Acaso es todo lo que tienes Saintia de Athena?

- Puede que así sea, pero no creas que aquí ha acabado, después de todo, mi novio te va a derrotar.

- ¿Cómo? – el cosmos de Hibiki se empezó a elevar de nuevo, aunque la sangre corría por su cuerpo, eso no le impedía al peli humo detenerse – a pesar de lo herido que estás y el dolor que has tenido, sigues con ese cosmos, ¿Cómo es posible?

- Porque los humanos cuando nos trazamos un camino, no pararemos hasta dar con el final y ese es mi propósito, tú eres la representación del dolor, pero este se puede curar con el tiempo o de inmediato, por eso es que, aunque me destruyas el cuerpo y me escuches lamentarme del dolor, eso no quiere decir que me dé por vencido y por eso es que desaparecerás – este saltó y fue directo hacia el peli negro el cual no perdió el tiempo.

- ¡Muere Aries!

- ¡EXTINCIÓN ESTELAR! – una gran explosión de cosmos fue lanzada hacia Algos el cual no esperó que esto le fuera a impactar.

- ¡No me lo creoooooooooooo! – todo el mundo miró una gran explosión luminosa la cual acabó luego de unos segundos y el sitio quedó con un pequeño cráter, quedando solo los dos chicos.

- Creo que lo logramos – Hibiki cayó de rodillas tomando algo de aire.

- Hibiki-san – Tomoe fue hacia donde estaba su novio, ella poseía mucha sangre en el costado dañado – ¿Qué fue… de Algos?

- Fue extinto, este ataque es tan poderoso que el que lo recibe acaba desapareciendo porque es desintegrado atómicamente – Aries fue a donde estaba su novio mirándole la zona afectada – Tomoe-san, ¿estás herida muy gravemente?

- Me duele en parte, pero pude ser de utilidad que fue lo que importó – Tomoe se sentó a su lado y fue hacia sus labios besándolo, acto que él correspondió y unos segundos después se separaron con un hilito de saliva uniéndolos.

- Tenemos que ponerte alejada, estás de baja por el momento.

- Puedo seguir batallando Hibiki-san, tu deberías descansar, tu cuerpo está sangrando mucho, además siento que tienes muchos huesos rotos.

- Como Caballeros Dorado, el dolor es lo de menos, puedo seguir batallando, así que no te preocupes – los dos salieron de ahí, pero lograron salir a su enemigo, aunque lastimados.

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La última hija viva de Eris, estaba frente a Tsukumo, esta era Limos de Hambre, una hermosa mujer la cual poseía el cabello negro liso, aparte de poseer una guadaña en sus manos.

- Te lo diré por última vez Tauro, es mejor que te rindas de una vez o padecerás un hambre eterna de la que nunca te vas a librar.

- No me importa, batalla contra mí – susurró, Tsukumo no tenía miedo, la mujer solo frunció el ceño apretando su guadaña.

- Ya veo, con que así serán las cosas Tauro, está bien, entonces tendré que matarte – Limos fue rápidamente hacia la peli negra quien saltó para evitar un golpe directo, pero esta fue tomada por su pierna y lanzada por el suelo.

La Dorada se incorporó rápidamente y sin perder un segundo corrió hacia Limos quien preparó su arma corta punzante con la que la cortaría, pero esta la esquivó a duras penas solo cortándole unos cuantos cabellos.

Un fuerte puñetazo fue a la quijada de la hija de Eris quien retrocedió un poco limpiándose la zona dañada.

- Realmente dicen que los Caballeros Dorados son fuertes y tú eres la que me demostró esta vez que es verdad, pero te diré una cosa, es solo una vez que lo harás ya que, a partir de ahora, los golpes solo los daré yo.

- No permitiré eso – sin pensarlo, Limos se lanzó hacia Tsukumo empuñando su guadaña, esta daba unos pasos atrás esquivando los cortes que daba, pero en una de esas, Limos le dio una patada en la pierna de Tsukumo y esta perdió el equilibrio.

- Te tengo – un rápido movimiento de su arma le hizo un corte superficial, pero algo doloroso en el rostro, especialmente en la mejilla derecha de la Dorada.

- Demonios, fue rápida, además de que me distrajo con una jugada sucia – pensó la nipona acomodándose.

- ¿Qué pasa? ¿Acaso te molesta que te haya lastimado el rostro? – río la mujer – pero no te preocupes, aún quedan muchos cortes que quiero dar en tu piel, pero antes, quiero ver como batallas contra mi espíritu.

- ¿Espíritu?

- ¡Mensajero del Hambre! – del cosmos de Limos, salió una bestia de color blanco y muchas piernas, este poseía la forma similar a un gusano gigante, además de poseer una boca con dientes muy afilados – este es mi espíritu, es el Hambre encarnado, veamos si aún te quedan ganas de batallar contra él.

- Eso es… - el gusano saltó a la peli negra, esta lo esquivó a duras penas, pero su pierna fue tomada por la boca de la bestia la cual apretó mucho haciéndola sangrar, aparte de un quejido de dolor.

El espíritu de Limos la tomó y como si fuera un juguete la comenzó a estrellar en el suelo y luego al aire. La bestia no paró ahí ya que saltó y con lo que parecía ser su cola, le dio con fuerza mandándolo al suelo con fuerza, el impacto fue suficiente para crear la silueta de la nipona en la tierra.

- ¿Qué acaba de pasar Tauro? ¿Acaso es todo lo que puedes darme? Supongo que tendré que retractarme de mi palabra y decir que alguien como tu es débil, realmente lo eres – Limos ordenó a su espíritu que devorara a la peli negra, pero cuando estaba por hacerlo, pasó algo.

- Nova de las Pléyades – de la nada, un grupo de estrellas salieron volando hacia el espíritu de Limos, ninguno de los dos se esperó eso ya que el ataque fue muy potente ya que la bestia salió muy lastimada al caer al suelo.

- ¿Qué diablos fue eso?

- ¿Pensaste que con eso me habías acabado? – susurró Tsukumo poniéndose de pie, aunque su pierna que fue mordida estaba manchada de sangre.

- Se supone que mi espíritu debió haberte dado mucho daño, ¿Cómo es que tú has sobrevivido como si nada?

- Aparte de que mi armadura me protegió, ese golpe que me dio no fue mucho para que me doliera del todo – la Dorada se acomodó un poco su manto protector – qué más da, ¿seguimos?

- Tu… ¡perra maldita! – las dos peli negras se lanzaron a pelear, Limos estaba muy cabreada por lo que esta le daba algunos golpes, Tsukumo respondía del mismo modo, el choque de cosmos podía dar a entender que era una pelea muy dura.

Mientras que seguían en lo suyo, Limos lanzaba con fuerza su guadaña, Tsukumo notó que la tenía difícil ya que esta al estar muy enojada, se le acercaba más y más hasta que en un punto, la Dorada fue apuñalada en el hombro.

- Eres mía, Tauro – la hoja afilada se incrustó más en el pecho de Tsukumo quien estaba con una expresión de dolor – la sangre que tiras me da un placer que no tienes idea, al final, te tengo bajo mi poder.

- E-Eso es lo… que pienses – susurró la peli negra de ojos azules la cual elevó su cosmos, aunque eso implicaba que su herida se hizo algo más grande y sangrara, no estaba decidida a perder.

- ¿Q-Que haces? ¿Vas a atacarme así?

- Sí, esta vez si te tengo conmigo, soy capaz de darte un gran ataque que de seguro no te lo esperas – Tsukumo golpeó con su talón el suelo haciendo que este se abriera un poco y no solo eso, sino que un temblor se estaba manifestando.

- ¿Qué es esto?

- La mayor técnica de los del signo de Tauro, una gran explosión que te hará desaparecer de la faz de la Tierra… ¡NOVA TITÁNICA! – un poderoso temblor acompañado de una enorme energía envolvió el sitio en el que estaban yendo todo hacia Limos la cual inútilmente intentó liberarse y finalmente, todo estalló.

- ¡Maldita seas Tauroooooooooooooooooo! – su voz desapareció en el rugiente estallido el cual se llevó todo a su paso, es más, los dos ejércitos notaron eso.

- ¿Qué diablos es eso?

- Tsukumo-san.

- Veo que Kana lo ha hecho – sonrió Joan luego de haber defendido a su diosa, segundos después el brillo bajó y solo se miró a Tsukumo en el lugar, aunque con muchos rasguños y todo, pero la otra presencia no estaba.

- Fuiste una buena combatiente Limos de Hambre, pero este es un paso más para lograr nuestro cometido – susurró la peli negra sonriendo de lado.

- Maldición, mis pequeños fueron derrotados, así como así.

- No te preocupes Eris, aunque no hemos perdido esto, vamos a mi fortaleza en Roma, ahí tendremos el asalto final y la carnicería que haremos con los Caballeros de Athena, además, ellos están muy heridos y aún tenemos a muchos de mis guerreros sanos.

- Ares – la diosa de la discordia estaba devastada aun, pero por la venganza contra Athena y sus Caballeros sería capaz de seguir adelante con su hermano – bien, vamos a acabar con ellos de una vez.

- Athena, es momento de que pases tus últimos momentos con vida ya que una vez que lleguen a Roma, será su fin.

- Eso no pasará, vamos a evitarlo como se pueda – la diosa de la guerra exclamó, ya con eso, los dos dioses y los sobrevivientes de su ejército se fueron a su guarida, mientras que los atenienses heridos fueron atendidos por los demás, lastimosamente hubieron muertos por lo que tuvieron que darles entierro.

- Diosa Athena, ¿iremos allá siempre?

- Sí, vamos a acabar con esta batalla de una vez – la diosa miró al mexicano – Patriarca, aliste las tropas que estén en mejor estado para ir a Roma.

- A sus órdenes – ya con eso y con los hijos de la diosa Eris acabados, se acercaba el asalto final.

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Continuará…