Capítulo 21
No precisaron decir mucho al darse cuenta quien era la otra persona, pero lo necesario fue sacar a Anya y Bond del arroyo. Algo difícil, considerando que parecían no creer que el otro continuara con vida.
Por suerte, Twilight había convencido a Anya de que debían regresar a la espesura del bosque por seguridad. Al parecer, fue algo que Yor comprendió también al seguirlo junto a Bond, siendo el último en aproximarse. Finalmente, los cuatro estaban reunidos.
«Esta ha sido una noche larga, ¿no es así, Twilight?».
—Decían que Bond era malo para Anya, papi —soltó la niña—. Bond puede ver el futuro.
El espía razonó que había leído su mente. Suspiró, recordando que debía asumirlo.
—Eso es cierto —la voz de Yor hizo que padre e hija le prestaran atención—. Estaba llorando cuando lo encontré y pensé que merecía descansar —se atajó, notando como se tensaban por sus palabras—. ¡Pero me salvó de la explosión!
—Espera, ¿estuviste en el edificio? —preguntó Twilight, intentando conectar los puntos—. ¿Fuiste quien levantó la alarma en el lado este?
—Supongo que sí —contestó la asesina. Parpadeó por un segundo y agregó—. Me encargaron destruir el Proyecto Apple.
Twilight quedó sorprendido por la confesión de Yor, así que ella lo observó con curiosidad hasta sintió que su cara se tornaba roja.
—¡¿Acaso era tu misión?!
—¿Eh?
Yor se sobresaltó de repente, apoyando una mejilla en su palma mientras miraba a todos lados, dejando escapar un lamento justo después.
—Lo arruiné mucho, ¿no es así? —preguntó Yor y bajó la cabeza para reflejar lo angustiada que estaba—. Era tu misión y lo arruiné. Lo lamento.
El espía no imaginaba esa reacción. Yor se estaba culpando por lo sucedido, siendo un choque muy grande con la niña que había conocido en el pasado.
—Yor, escucha —le respondió, tratando de no ser tan obvio sobre su confusión—. No arruinaste nada. Está bien.
—¿No lo hice? —exclamó ella, acortando distancias con él—. Mierda, lo siento.
—Oye, Yor —la tranquilizó Twilight, alcanzando su mano—. Está bien. Tenía que resolver algo, pero creo que no importa si el edificio explotó —Yor se le quedó viendo, asombrada—. Lo importante es que estamos con vida gracias a Anya y Bond.
La asesina dejó escapar un suspiro ante las palabras, la tensión bajó al notar sus manos unidas. No eran las manos del niño con croquetas. Estas eran ásperas y callosas.
Eso hizo que bajara la cabeza con tristeza. Cualquier cosa que pudieran decir carecía de sentido. Solo habían convivido por cuatro días y la brecha de casi veinte años sin verse parecía haber cambiado todo.
—¿Estaban coqueteando? —preguntó Anya entonces, haciendo recordar su presencia.
—¡¿Eh?! —murmuró el espía—. ¿Nosotros…?
—¡Claro que no! —respondió Yor, bastante sonrojada—. Nosotros, bueno, la verdad…
Twilight resopló ante eso, deteniéndose justo cuando su estómago volvió a sonar. Su mirada viajó a Yor nuevamente, pero antes de hablar, ella se adelantó.
—Hay un lugar al que podemos ir.
Nota de la autora: Uy, ¿qué puedo decir? Ahora sí estamos en la recta final.
Quedan al menos unos doce capítulos.
Nos leemos.
