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Advertencias del capítulo: (Lenguaje soez)

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JUST US

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CHAPTER 10

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FIRST-TIME MEETING TENDO


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Akane miró el cielo a través de la ventana del coche. Luego de todo un día al lado de Ranma, la noche finalmente había llegado y el cielo había vuelto a pintarse de oscuro.

¡Maldición!

No es que no lo hubiera disfrutado. En realidad, hacia tiempo no se sentía mejor. Tan amada y hermosa. Ranma era todo lo que ella había esperado jamás en un hombre. Dulce, tierno, caballeroso, pícaro y sensual.

Aquel día le había demostrado definitivamente que se encontraba en el lugar correcto y le asustaba un poco, porque empezaba a sospechar que sus sentimientos se estaban involucrando en serio. Y tenia miedo, ya que comenzaba a entender que nunca había logrado un compromiso tan intenso con otra persona.

No se había sentido así con su exnovio.

Claro que no era lo importante por el momento, al menos no era algo que quisiera pensar con Ranma tan cerca y sin saber si la respuesta a todo lo que sentía, le gustaría.

En ese instante, su preocupación inmediata era llegar a casa. Se había ido con Ranma a las siete de la noche del día anterior. Eran las ocho de la noche y pasadas. Había estado más de un día fuera de casa.

Era culpa de Ranma, por supuesto ¡Por ser tan malditamente sensual!

Le había enviado un mensaje a su padre durante la tarde, para comunicarle que llegaría luego, pero el tiempo se le escapó entre los dedos y había tardado más de lo que esperó en tomar camino. Y eso, omitiendo que Ranma no deseaba dejarla ir, no es que ella quisiera tampoco, pero por el momento, tan confundida como se sentía, lo mejor era poner un poco de distancia. Esperaba que sirviera para calmar un poco el acelerado latido de su corazón y menguar de una vez, el nudo que tenía en el pecho, porque ella casi sentía que flotaba y no podía evitar los sentimientos que le llenaban por dentro.

Percibió como el auto se detenía y eso logró sacarla de sus pensamientos. Notó que se encontraban frente a su casa y volteó hacia Ranma, quien la miraba fijamente.

—Has estado muy callada — él tenía el ceño ligeramente fruncido —. ¿Sucede algo?

—No es así — sus palabras lograron sorprenderla —. Solo estaba distraída.

—¿Estas segura? — Ranma dudo —. ¿No hay nada que te molestara? Se que es un poco tarde y…

—Claro que no — le interrumpió, inclinándose y apoyando una mano en su mejilla, antes de besarle los labios —. Disfrute mucho este día contigo.

—Yo también — él le dirigió una mirada entrecerrada, cuando se separo unos centímetros.

—Me alegra.

—Hay que repetirlo pronto — soltó con una sonrisa.

La naturalidad con la que decía aquello, conseguía siempre conmoverla. Sentía que Ranma se encontraba completamente comprometido con su relación. Era algo agradable y la hacía muy feliz, pero también avivaba esa sensación en su pecho.

Como si todo fuera demasiado bueno para ser cierto.

Era consciente de que Ranma no le había dado los indicios para ello, por lo que estaba casi convencida de que todo era producto de sus inseguridades, debido a su anterior relación. No quería que la misma se inmiscuyera en su romance con Ranma y era la razón por la que intentaba desechar esos pensamientos.

Lo mejor era vivir el presente y por el momento, ser amada por Ranma era sin duda, la mejor sensación de todas.

—Claro que si — asintió, volviendo a inclinarse hacia su cuerpo, para darle otro beso.

Por supuesto que Ranma siempre tendía a sacar esa chispa que la tenia en aquel problema, en primer lugar. Sintió como deslizaba la lengua en su boca y se estremeció, consciente mas que nunca de como su cuerpo reaccionaba a su toque.

—¡Oye! — soltó cuando pudo deslizarse lejos de su sensual beso.

—Lo siento — susurró como una sonrisa, sin ninguna pizca de arrepentimiento.

—Mentiroso — se burló, sacándole la lengua. Luego tomó su bolso y le miró sobre el hombro, un momento, con la intención de despedirse —. Me voy.

Ranma asintió, adquiriendo de pronto, una expresión sería que fue extraña. Akane intentó sonreír, para aligerar el ambiente.

—Nos vemos el lunes.

Abrió la puerta y puso un pie fuera sacando el bolso con una mano antes de empujar el trasero a la orilla del asiento. Estaba casi un paso fuera del vehículo, cuando sintió como su mano era atrapada por la de Ranma.

—¿Qué sucede? — inquirió volteando.

El moreno frunció el ceño y desvió la mirada un segundo, antes de fijarla en sus ojos.

—Quiero pedirte algo.

—Aja — eso logró extrañarla. Dejó la maleta a un lado, fuera del auto y volteó el cuerpo hacia Ranma, cerrando la puerta de nuevo —. ¿Qué es?

—Bueno… es un poco tarde hoy — él pareció vacilar, mientras la soltaba y apoyaba la mano en la palanca de cambios —. Tu padre seguramente esta molesto.

Así que era eso.

Una sonrisa le cruzó el rostro y Akane se sintió inmediatamente feliz porque él se preocupara por ella en serio.

—Pues… mi papá es un poco liberal… de hecho, no tuvo ningún problema cuando le dije que me iría contigo. Seguramente estaría más preocupado que otra cosa, pero le mande un mensaje temprano, así que a lo mejor solo esta esperando a que llegue.

—Ahh…

—¿Te preocupa que se moleste porque estoy llegando tarde? — apoyó la mano sobre la de él.

—No es eso.

—¡Ahh no? ¿Entonces? — ladeó el rostro, confundida.

—¿Recuerdas lo que dije en la cena con Ryoga y Akari?

—¿El qué? — había dicho muchas cosas.

—Sobre conocer a mis padres.

—Ahhhh — Akane sintió que se quedaba sin aliento, por lo que se limitó simplemente a asentir.

—Mi mamá esta emocionada por conocerte.

—¿En serio? — susurró, con una sonrisa vacilante.

—Si, pero no es sobre eso… sino que… bueno — ladeó el rostro de un lado a otro —. Tu padre ya sabe de lo nuestro.

—Así es — asintió despacio. Akane sintió como el pulso se le aceleraba cuando un presentimiento anido en su pecho —. Le conté ayer, pero lo sabia desde antes.

—Quiero hablar con él.

—¡¿Qué quieres, que?! — su voz fue más alta de lo que había pretendido. La sorpresa de las palabras de Ranma, casi se sintió como un golpe físico en el rostro.

—Quiero que sepa que estoy comprometido con esta relación y que voy a cuidarte.

Eso era dulce, demasiado dulce.

—Ranma…

—No se si tu… quieres que sea así…

—Espera — ella necesitaba un segundo para recuperar la respiración. Trago saliva y continuó —. ¿Cómo que "si yo quiero que sea así"?

—Bueno… no se si quieres que tu padre me conozca.

—¿Por qué no querría? — ella en serio estaba confundida.

De pronto, aquella conversación se sentía muy íntima. Como si estuvieran hablando de algo realmente importante.

—Nunca lo has dicho.

Akane lo comprendió.

Hasta el momento, muy pocas veces le había hablado a Ranma de su padre y cuando él comentó que quería que conociera a sus padres, no le había devuelto las palabras.

—Ranma… te aseguro que me alegría mucho que conocieras a mi padre, lo que sucede es que… él es un poco… especial.

—¿Especial? — frunció el ceño. Akane suspiró y encogió un hombro, buscando en su mente las palabras correctas.

—Mi papá es un poco… excéntrico.

—¿Excéntrico?

—Bueno… no en el sentido total de la palabra — hizo un gesto de manos, nerviosa —. Lo que quiero decir, es que papá es…

—¿Es que? — Ranma en serio parecía confundido.

Akane desistió de intentar explicarlo de manera suave. Porque parecía estar asustando a Ranma en lugar de haciéndole comprender su punto.

—Mi papá acepto encantado cuando le hable de ti — empezó a relatar, sintiendo como sus mejillas se enrojecían al instante —. Él ya lo sabia, porque seguramente había espiado mis regresos.

—Ohh…

—Y me pregunto si te conocería pronto.

—Ahh bueno, en ese caso…

—Espera… — volvió a apoyar la mano sobre la de él, al notar que empezaba a entusiasmarse —. Esto es… complicado.

—Muy bien — él pareció entender que aún había más, por lo que asintió y se quedó en silencio.

—El quería saber si tu… si tu… — ¡Mierda! ¡¿Por qué su papá la ponía en esos aprietos?! Consideró por un momento no decir nada, pero Ranma quería conocerlo y era mejor que lo preparará para lo que se avecinaba.

—¿Él no está de acuerdo en nuestra relación?

—No, no es eso… Papá esta muy de acuerdo, demasiado de acuerdo.

—¿Entonces?

Se rendía, lo diría de una vez.

—Me pregunto cuando te conocería para que pidieras mi mano.

—¡¿Qué?!

—¡Y ya le aclare que no será con esa intención! — exclamó Akane totalmente avergonzada —. ¡Le dije que estamos conociéndonos! ¡Y que nuestra relación es muy reciente! Pero el siempre es así, por lo que yo… — hipó, sin poder continuar —. Esto es muy vergonzoso.

De todas las reacciones que esperó de Ranma, Akane se sorprendió enormemente cuando escuchó como el hombre empezaba a reírse.

Ella le miró atónita, sin poder creer lo que estaba frente a sus ojos.

—¿Ranma?

—Es todo un personaje — sonrió divertido.

—Si, lo es — ella se sentía sin aliento ¿Podía Ranma ser más perfecto? Había minimizado todas sus vergüenzas en un segundo.

—No te preocupes — él movió la mano, volteándola para entrelazar sus dedos —. No me asusta eso.

—¿En serio? — su voz salió en un susurro.

—Claro que no… bueno — se rascó la mejilla con la otra mano —. En realidad, creo que tienes que prepararte.

—¿Prepararme? — parpadeó un par de veces.

—Tu papá tiene más en común con mis padres de lo que puedes creer — rodó los ojos, divertido.

—¿Ahh si?

—Y si piensas que tu padre te va a avergonzar, es porque no has conocido a los míos.

[•••]

—Hola papá — Akane dejó la maleta a un lado y fijó la mirada en el hombre sentado en el sillón.

Como había esperado, su padre miraba la televisión a oscuras.

Se acercó y le dio un beso en la mejilla.

—Lamento haber llegado tan tarde… en realidad…

—¿Te divertiste? — él volteó y la miró con una sonrisa. Akane sintió que se sonrojaba, mientras algunos escenarios candentes le inundaban la mente.

—En realidad, Ranma se porto muy bien conmigo.

—Me alegra escucharlo.

—Y yo… bueno — jugó con sus dedos —. Se que pase todo el día fuera y no es una actitud del todo correcta, aunque soy una adulta… esta es tu…

—Oye — Soun la interrumpió —. No te estoy reclamando nada — levantó las manos en alto.

—Lo se, lo se… — asintió —. Lo que quiero decir es que, no va a pasar de nuevo.

—¿Eso piensas? — le mandó una mirada divertidamente escéptica.

—Papá!

—Yo también viví esa etapa del noviazgo, Akane. ¡Y sí, sé que te lo había dicho antes! — levantó la mano al ver que pretendía interrumpirlo —. Pero no encuentro nada de malo en esto.

—¿En serio?

—Bueno… — pareció pensarlo —. Al menos, no mientras no sea de manera recurrente.

Era más de lo que Akane había esperado. Se inclinó y lo abrazó con fuerza.

—Muchas gracias papá, te aseguro que Ranma es un buen hombre y siempre me trata con mucho respeto — al menos en el buen sentido de la palabra, porque mas allá de las puertas del dormitorio, podía irrespetarla todo lo que quisiera.

Akane sonrojó furiosamente al pensarlo.

—Deberías de traerlo de una vez — Soun se encogió de hombros —. Estoy muy interesado en conocerlo. No parece que vaya a ser como el tonto de la última vez.

—¡Papá! ¡Claro que no! ¡Ranma es muy diferente! — compararlo con su ex era impensable.

—Eso espero.

—Y de hecho… — Akane sintió que enrojecía aun mas, mientras le tomaba la mano —. Él estaba muy apenado por lo de hoy.

—¿En serio? — alzó una ceja.

—Y quiere presentarse formalmente ante ti.

—Vaya — silbó —. Eso no me lo esperaba.

—No seas así — le lanzó una mirada de advertencia.

—No puedes culparme — encogió los hombros —. La juventud de hoy en día sólo se interesa por las relaciones pasajeras, las costumbres se ha perdido.

—Ya te dije que él es distinto.

—Eso veo.

—Y le dije que podía venir mañana — bajó el rostro —. Si no te molesta.

—Claro que no, entre mas rápido hablemos, mejor.

—Pero, papá — Akane entrecerró los ojos —. Recuerda que es mi novio, no lo vayas a presionar.

—Jamás lo haría.

Akane no se fiaba, pero Ranma estaba decidido a presentarse ante su padre y no podía evitarlo. Era un paso importante, bastante significativo en su relación. Nunca un hombre había hecho algo así por ella y Ranma había comprendido cuan importante era su padre en su vida.

Sintió un vuelco en el pecho y nuevamente se vio inundada por ese calor que empezaba a reconocer.

Era muy pronto.

Pero no podía evitar el sentimiento que empezaba a crecer en ella.

—Solo te voy a pedir que por favor, no lo vayas a presionar con el tema del matrimonio ¿okey?

—Pero…

—Y nada de contar mis anécdotas de la escuela.

—Eras una lindura

—¡Papá! — chilló abochornada —. Es en serio.

—Vaya, esta bien — Soun pasó un brazo por su cintura e hizo que se sentara en sus rodillas, de costado. Akane lo miró, mientras él apoyaba las manos sobre las suyas —. Esto es muy importante para ti ¿cierto?

—Si, papá— le miró a los ojos —. Ranma ha sido muy especial conmigo.

—Y ya tienes sentimientos por él ¿no es así?

—Papá, no empieces — desvió el rostro ruborizado.

—No tiene nada de malo. Si te hace sentir cómoda y amada, es el chico indicado.

—Eso lo vamos a resolver luego — Akane frunció el ceño y le miró a los ojos —. Solo no vayas a mencionarlo.

—Esta bien, me voy a portar bien — levantó una mano, en juramento.

—Es en serio — entrecerró la mirada.

—Soy muy serio al respecto.

—Bien — suspiró, sacando el aire que no sabía que retenía —. Muchas gracias, te quiero mucho — se inclinó, dándole un beso en la mejilla.

—Yo también, bicho.

[•••]

Akane bajó las escaleras rápidamente, intentando por todos los medios, no tropezar con sus tacones.

Era tarde y apenas tenía tiempo para ver si todo se encontraba listo.

Se encaminó hacia la cocina, pasando por la sala, para notar que su padre se encontraba ahí, sentado en su sofá favorito, mientras miraba la televisión.

Se detuvo y se acercó a él rápidamente, inspeccionándolo con la mirada. Su padre usualmente usaba trajes de entrenamiento para las artes marciales, pero ese día ella misma había elegido su atuendo. Aunque había intentado que fuera casual, quería que diera una buena impresión por lo que le había infundado en unos pantalones de tela azul oscuro y una camisa de botones y mangas largas, en color blanco, además de zapatos negros. Su padre no había comentado nada al respecto, pese a las pocas veces que usaba ese tipo de vestuario, seguramente porque sabía cuan especial era para ella todo eso.

—¿Estas lista? — él soltó, justo lo que pretendía preguntarle.

—Si, claro. Ya estoy — aplastó su cabello sobre el cráneo.

—Te ves muy hermosa — su padre sonrió, mientras se erguía, aun sentado. Akane miró su propio atuendo. Llevaba un vestido azul oscuro, de escote cuadrado y mangas cortas, que se pegaba a su busto realzando sus formas y caía en un vuelo desde su cintura hasta la mitad de sus muslos. Sonrió, satisfecha con sus palabras, aunque su padre diría que se veía bonita, así vistiera un costal de papas. Él era siempre así.

—Gracias papá, tu también te ves muy bien.

—Si, si.

—Ranma se encuentra en camino, voy a revisar que todo este bien — señaló con el pulgar sobre su hombro, hacia la cocina.

—Todo huele muy bien y seguramente sabe igual de delicioso.

—Eso espero — Akane se sonrojó —. Me esforcé mucho.

—Menos mal que aprendiste a cocinar — Soun le dirigió una mirada de cínica diversión —. Porque si tu novio hubiera probado tu comida de antes… — dejó las palabras en el aire.

—Papá ¡No seas así! Espero que no le digas eso — le miró fijamente.

—No lo haré — soltó él.

Akane le dirigió una mirada escéptica, por alguna razón, se sintió muy nerviosa por todo aquello.

Pero había sido así desde la noche anterior, cuando había invitado a Ranma a cenar ese día y posteriormente, cuando su padre se mostró igual de ansioso por conocerlo.

Ellos usualmente no hacían planes de verse el domingo, para darse algún tiempo libre por individual. Ranma regularmente hacia algunos pendientes personales o visitaba a sus padres, y ella también procuraba realizar cualquier recado sobre la casa o el banco, además de organizar sus clases. Una parte de ella había esperado que él no pudiera asistir a la cena, cuando se lo propuso de imprevisto, le habría dado más tiempo para prepararse para lo que se avecinaba.

Se dirigió a la cocina y revisó que el pollo en el horno estuviera listo. Había hecho un poco de todo, platillos que sabia que Ranma y su padre disfrutarían.

Tomó la bandeja y la sacó, para emplatar el pollo en una fuente y llevarlo a la mesa, donde ya se encontraban diversas bandejas. Todo lucía exquisito, aun así, se encontraba nerviosa. Se limpió las manos en el vestido, antes de ordenar la vajilla.

Le había pedido la receta del pollo a Kasumi y siguió los pasos al pie de la letra, pero ahora se preguntaba si sabría tan bien como parecía. Cada vez que intentaba cocinar algo para impresionar, siempre tenia aquel miedo de la secundaria, de ser un desastre en la cocina. Su antiguo novio no hizo nada para mitigar sus miedos, incluso cuando le preguntó si la comida que hacía para ambos estaba bien. Él se limitaba a encoger los hombros y seguir comiendo. No es que quisiera halagos al respecto, pero un poco de confianza no habría estado mal.

El sonido del timbre la hizo pegar un pequeño salto, saliendo de sus pensamientos. Debía hacer Ranma. Volvió a secarse las manos en el vestido y barrió con una mirada la mesa, esperando que todo se encontrara en su lugar, antes de encaminarse hacia la puerta.

Su padre permanecía en la sala, sentado, pero no quería que fuera algo tan formal, por lo que decidió dejarlo ahí. Llegó a las puertas de la casa y siguió por el sendero hasta las enormes puertas de madera en el frente. En cuanto abrió, observó la figura de Ranma y la sonrisa que le dedicaba.

—Hola — él saludó evidentemente contento, mientras se inclinaba y le robaba rápidamente un beso. Su mirada la recorrió un segundo —. Estas hermosa.

Siempre se lo decía, en cada una de las salidas que tenían y su arreglo personal de ese día, no había variado mucho de antes, pero Ranma era así de dulce. Le arrancó una sonrisa también.

—Hola — musitó sonrojándose —. Pero pasa — se hizo a un lado.

Él entró y la esperó, mientras cerraba las puertas.

—Traje una botella de vino, es el favorito de mi madre y ella tiene el mejor gusto — le mostró el presente.

—Ahh… — eso logro sorprenderla. La tomó cuando Ranma la extendió —. No debiste molestarte.

—No es molestia — volvió a sonreír, antes de rodearle la cintura —. Ven aquí y dame un beso de verdad.

Akane no podía resistirse cuando se comportaba así, por lo que apoyó una mano en su hombro y levantó el rostro, recibiendo sus labios. Ella había anticipado eso, porque conocía a Ranma, por lo que se había puesto un labial un poco mas duradero. Abrió los labios cuando le pidió permiso con la lengua y consintió que recorriera su boca con entusiasmo. Ranma besaba como nadie jamás la había besado. Hacía estremecer cada tramo de su piel y conseguía alborotar todo su interior.

Cuando se separaron, ligeramente jadeantes. Él volvió a sonreír y se inclinó para depositar un beso en su frente.

—Estoy ansioso — soltó como si no fuera nada. Akane se sintió un poco nerviosa.

—Papá esta esperando en la sala — se alejó un paso y tomó su mano.

—Muy bien.

Avanzaron por el sendero e ingresaron a la casa. Había una alfombra en la entrada y le indicó que se limpiara bien ya que iban a entrar con el calzado normal dentro.

Su padre seguía en el sofá, por lo que Akane carraspeó cuando se plantaron a su lado.

—Papá, ya llegó Ranma — musitó suavemente.

El hombre mayor volteó y miró a la pareja, antes de inclinar el sofá para ponerse de pie.

—Señor Tendo, soy… — Ranma soltó a su novia e intentó dar un paso al frente, extendiendo su mano derecha.

—Saotome… Ranma Saotome, un gusto muchacho — él ignoró su mano y abrió los brazos para rodearlo con fuerza.

Akane le miró sorprendida, en tanto Ranma permaneció estático, sin haber esperado tal muestra de cariño.

—¿Papá? — Akane nunca había visto a su padre tan sonriente en el último tiempo.

—Pero mira que grande estas — Soun ignoró la expresión descompuesta de ambos jóvenes mientras se alejaba, con las manos apoyadas en los brazos de Ranma.

—Disculpe… yo no… espere, yo…

—¿Papá? ¿Conoces a Ranma? — Akane interrumpió a su novio con el ceño fruncido en confusión.

—Bueno, no lo conozco hasta hoy.

—¿Entonces?

—Menos mal que te pareces a tu madre — Soun ignoró a su hija —. Porque si hubiera sido a tu padre… — dejo las palabras en el aire, como solía hacerlo, con un dejé de burla.

—¡¡Papá!! — exclamó Akane escandalizada.

—¿Conoce a mis padres? — Ranma le miró confundido.

—Claro que si — el hombre sonrió con un asentimiento de cabeza —. Fuimos grandes amigos durante la universidad, pero tu padre y yo nos conocemos desde la secundaria, éramos los mejores amigos.

—Pero… — Akane y Ranma intercambiaron una mirada —. ¿Por qué no me lo dijiste? — la morena miró a su padre, aturdida.

—Porque quería comprobarlo — se encogió de hombros mientras soltaba al chico —. Si bien no conozco a otros "Saotome", no sabia si tu novio era hijo de mi buen amigo Genma.

—¿Mi padre? — Ranma parpadeó.

—Pero ven, vamos a la mesa que mi hija se esmero mucho en la cena — apoyó una mano en su espalda y lo empujó un poco, para que empezara a caminar —. Ha estado dando vueltas todo el día muy nerviosa.

—¡Papá, no digas eso! — Akane enrojeció ante sus palabras.

—Pero si es verdad, te esforzaste mucho para que todo luciera perfecto — soltó como si nada.

Akane sintió como las mejillas se le ponían cada vez mas calientes, como si su rostro fuera un volcán a punto de erupción.

Ranma volteó el rostro por sobre el hombro, mientras su padre le guiaba a la cocina y solo le sonrió, antes de guiñarle un ojo. Su gesto fue sencillo, un poco pícaro, pero tuvo un efecto tranquilizante en todo su cuerpo.

Les siguió, observando como su padre pegaba leves palmadas a la espalda de Ranma, mientras murmuraba algunas cosas sobre el señor Saotome. Aun tenia pendiente eso, porque no recordaba haber escuchado nada al respecto. Era casi sorprendente que ambos hombres se conocieran, hasta considerarse grandes amigos.

—Ven Akane, vamos… toma asiento — la llamó su padre luego de indicarle a Ranma que tomara asiento al lado izquierdo de la mesa, justo al costado de la silla principal, en la cual él ya se había acomodado.

Akane le siguió al instante, apretando un poco los dedos en la botella que Ranma había llevado.

—Ranma trajo algo de beber — susurró, mostrándole el vino —. Ya vuelvo.

Fue por una fuente y le agregó algo de hielo antes de poner el vino dentro. Escuchaba los murmullos de las voces en el comedor desde ahí, pero aunque nerviosa, no se animaba a ingresar aún. Se tomó su momento para respirar un poco y conseguir de paso, algo de calma. Nada había salido como lo esperó, no es que hubiera pensado jamás que su padre conocería al de Ranma, ni que su recibimiento en lugar de cordial, tuviera connotaciones de familiaridad. El cambio tan drástico de los sucesos en su mente, la había descolocado.

Pero era mejor, sin duda. Aunque extraño, aquella cena presagiaba el inicio de algo muy bueno para sus familias.

Salió mucho más tranquila y miró como ambos hombres conversaban o al menos, su padre hablaba, ya que Ranma sólo se limitaba a asentir. Él volteó, en cuanto percibió que se acercaba y le sonrió, como siempre lo hacia, lo cual la hizo sentir más confiada.

—Ya estoy aquí — susurró, dejando la bandeja sobre la mesa.

—Siéntate a un lado de Ranma, querida — le indicó su padre señalando la silla. Aquello la extrañó, pues había esperado que él le pidiera tomar asiento a su otro lado.

Se limitó a asentir y tomar asiento, no sin antes, agarrar sus platos, ya que los había acomodado en la que creyó, seria su silla.

—Podemos empezar a servir ¿no? — Soun barrió la mesa con una mirada ansiosa.

—Si, claro — Akane asintió, un poco nerviosa —. Sírvanse lo que quieran y espero que les guste.

—Estoy seguro que estará delicioso — se apresuró a decir Ranma.

Akane volteó el rostro y lo miró a los ojos, antes de asentir.

Todos sirvieron por si mismos sus platos. Akane agarró un poco de cada cosa, solo porque se vería extraño el no comer. Cuando estaba nerviosa, su estomago parecía cerrarse, pero no quería evidenciarse frente a su padre o novio.

—Akane hace un pollo muy delicioso. Era una receta de su madre.

—Papá — masculló entre dientes —. No me adules.

—No lo hago, solo digo la verdad.

—Luce exquisito — Ranma volteó y sonrió, antes de tomar los utensilios y cortar un pedazo, para llevárselo a la boca. Masticó con parsimonia —. Y sabe aun mejor, vaya… esta de verdad delicioso.

—¿Viste Akane? — su padre le lanzó una mirada pícara.

La chica enrojeció aún más, como si pudiera, y decidió que si ella podía sobrevivir a esa noche, sería capaz de enfrentarse a cualquier cosa.

—Entonces, Ranma… ¿De que trabajas?

—Veo que han hablado mucho sobre mi — el moreno le lanzó una mirada divertida de reojo, antes de voltear hacia su padre —. Soy abogado, del bufete Naota Law Office.

—Vaya, seguiste el ejemplo de tu madre — Soun asintió, sorprendido —. Felicidades.

—¿Tu mama es abogada? — Akane también estaba asombrada.

—Lo fue, dejo de ejercer hace varios años — susurró hacia ella —. Muchas gracias, señor Tendo.

—Puedes llamarme Soun o "tío" — se rió divertido —. "Señor Tendo" se escucha como si estuviera demasiado viejo.

Ranma estuvo de acuerdo rápidamente y Akane solo negó con la cabeza, con el rostro carmesí y una sonrisa pequeña en sus labios. Su padre parecía ir con todo.

—Tu padre y yo queríamos ser artistas marciales, este Dojo estuvo funcional hace un tiempo y tenía grandes expectativas, pero en la actualidad, muy pocas personas toman el deporte en serio y más como, una actividad extracurricular.

Akane sabía que aquel era un tema triste para él.

—Entrené mucho de pequeño para ser un artista marcial, de hecho, soy muy bueno peleando — se jactó un poco.

—¿En serio? — Akane no se esperaba aquello.

—Si — Ranma asintió en su dirección —. Pero también comprendí que necesitaba una carrera profesional y quería darle lo mejor a mis padres.

Aquello era tan dulce, pero se había dado cuenta de que Ranma era un hombre que velaba por su familia. Eso sin duda le hizo admirarlo aún más.

Deslizó la mano bajo la mesa y la apoyó en su muslo, en un gesto reconfortante. Ranma no se inmutó, pero también descendió la mano y la posicionó sobre la de ella.

—Me alegra mucho.

—No sabia si leyes seria lo mío, pero estoy muy satisfecho con mi decisión. Me gusta lo que hago.

—Eso es lo más importante — el mayor asintió —. Akane también practicó artes marciales cuando pequeña ¿Te lo dijo?

—¿Sabes artes marciales? — volteó hacia ella sorprendido.

—Si, bueno… fue hace mucho tiempo — no creía que pensara que era muy masculina.

—Me gustaría verlo — Ranma sonrió.

—Ella era muy buena — la alabó Soun rápidamente —. Pero durante la preparatoria, decidió que no seguiría ese camino y en su lugar, empezó a inclinarse a pedagogía.

—¿Ibas a estudiar otra cosa? — el Saotome la miró curioso.

—Tenía otras carreras en mente — Akane se encogió de hombros, sonrojada —. Pero al final, quería algo tranquilo y como tú, no me arrepiento.

Siguieron comiendo, mientras conversaban. Akane empezó a relajarse, mientras Ranma y su padre hablaban con mayor soltura. Soun Tendo era un hombre amable y tranquilo, pero ella no recordaba haberlo escuchado reír en mucho tiempo. Aquello era mucho mas de lo que había esperado.

En cuanto terminaron de comer, Akane se levantó y empezó a tomar los platos, indicándoles que iría por el postre, pero Ranma se levantó también y le dijo que le ayudaría, llevando las bandejas con la comida sobrante.

—No tienes que hacerlo — susurró en cuanto ingresaron a la cocina, Ranma venía a su espalda.

—Me harás sentir mal si no me dejas hacer nada — le respondió él con una sonrisa burlesca.

—No me devuelvas mis palabras — se quejó en un puchero.

Ranma puso las bandejas a un lado. Akane acomodó su carga dentro del lavabo, sintiendo como las manos de Ranma se apoyaban en su cadera.

—No espere probar tan rápido tu comida. Estuvo delicioso — susurró en su oído.

—Me alegra que te gustará — un burbujeo nació en su pecho.

—Y a mi me alegra que tomaras esas clases de cocina — se burló.

—No me molestes — rió divertida.

—Estoy ansioso por comer el postre — Ranma hundió la nariz en su cuello. Akane extendió la cabeza a un lado, permitiéndole el espacio.

—Estoy segura que te encantara — murmuró en un suspiro.

—Tu padre es muy agradable.

—Parece que se cayeron mutuamente bien — aceptó con un asentimiento.

—¿Sabias que él y mi papá se conocían? — le preguntó Ranma con el ceño ligeramente fruncido.

—No tenía idea — Akane le miró por sobre el hombro.

—¡El postre es la tarta, chicos! — el grito de Soun hizo que ambos se tensaran.

—¿La tarta? ¿Cómo es eso? — Ranma no entendió a la primera.

—No preguntes — Akane se sonrojó furiosamente —. ¡Papá!

—Espera… — el Saotome lo pensó un segundo —. Ahhh, ya… — una sonrisa picara de pronto le cruzó los labios.

—¡Ranma! — moriría de la vergüenza.

—Tu papá me cae cada vez mejor…

[•••]

Cuando Soun había invitado a Ranma a ver la televisión luego de la cena, el menor no se había negado, lo cual les tenía a los tres en la sala a oscuras, mientras veían la pantalla.

Aunque había mantenido una distancia prudencial por respeto, pese a que Ranma y ella compartían sofá, Soun soltó un "Sin pena" que hizo que Ranma la tomara de la cintura y la apegara a su cuerpo, donde se encontraba apoyada en ese momento.

Aquello era demasiado extraño, pero lo atribuyo a que nunca había vivido algo así. Tan ameno.

Su padre había sido cordial con su exnovio la única vez que le conoció, pero no pasó de unos saludos y nada más. Con Ranma parecía haber congeniado muy bien, mucho mas allá de la relación que decía tener con sus padres.

Lo que aún la sorprendía. No era algo que jamás podría haber pasado por su mente.

Era un golpe de casualidad demasiado conveniente.

¿Cómo debía tomar esa información?

—¿No es así Akane?...

La pregunta logró sacarla de sus pensamientos. Volteó y notó que tanto Ranma como su padre tenían la mirada puesta en ella.

—¿Qué sucede?

—Estaba hablándole a Ranma de tus hermanas.

—Ahh, Kasumi y Nabiki, si.

—Le decía a Ranma que talvez algún día pueda venir a cenar para conocerlas.

—Ahh, bueno… — parpadeó, en dirección al chico.

—Kasumi podría venir con Tofu y talvez Takashi tenga un espacio en su agenda para acompañar a Nabiki.

—Claro — Ranma aceptó con una sonrisa.

—Ambas están perfectamente casadas.

—Papá… — Akane entrecerró la mirada, sintiendo como inmediatamente el rostro le quemaba.

—Ya sabes… es bueno realizar un compromiso, últimamente siento que la juventud de ahora tiene miedo a algo así.

Akane no podía seguir escuchando, intentó erguirse, pero el brazo de Ranma le rodeó la cintura devolviéndola a su antigua posición. Estaba por replicar, cuando el moreno tomó la palabra.

—Akane me dijo que usted y su esposa tomaron sus votos al poco tiempo de conocerse.

—¿Hablaron de eso? — Soun miró a la chica sorprendida.

—Surgió en una conversación casual — le respondió el Saotome.

—Ya veo, si… así fue. Apenas teníamos seis meses de conocernos, pero yo sabía que era la mujer de mi vida.

—Vaya — Ranma silbó —. Me alegra mucho por usted, señor Saotome. Yo aún trato de descubrir, como es que mi padre enamoro a mi madre.

La carcajada de Soun tomó por sorpresa a Akane.

—Eso mismo me pregunte yo. Tu madre era una belleza y tu padre… bueno, ya lo conoces.

—No tiene que ser amable — le comunicó Ranma, sonriente —. Personalmente, se lo he dicho mucho, es un hombre tan poco virtuoso que realmente no se que pudo ver ella en él.

—La famosa técnica Saotome o algo así dijo.

—Y hasta el día de hoy, no me ha dicho de qué se trata — comentó risueño —. Aunque no me fue necesario para conquistar a su hermosa hija — tomó la mano de la chica y la llevó a sus labios.

—Me alegra muchísimo — parecía realmente sulfurante.

—Ranma — Akane sintió que el rostro se le enrojecía.

Era tan dulce, pero no debió haberle dado ese paso, Akane la sabia y su peor miedo se hizo realidad justo en ese momento.

—Entonces ¿Para cuando es la boda?

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—Eso fue muy vergonzoso — susurró Akane apenada.

Luego de que su padre soltara tal disparate de la boda, Ranma se había limitado a reír, pero ella estaba demasiado avergonzada para mantenerse en calma.

Debía haberlo sabido. Su padre no perdía oportunidad nunca. Era un casamentero de oficio y ahora, dado que era su única hija soltera, se creía con el derecho de buscarle un prospecto

Ranma lo tomó con humor y solamente de que dependía de ella. Como si fuera tan sencillo echarle la carga encima. Aún así, agradecería que supiera responder como todo un caballero, sino fuera porque ella en serio deseaba que un agujero negro se abriera a sus pies y la succionara al lugar más lejano y desolado del mundo.

—No hay problema, ya me lo habías advertido y de hecho… fue muy moderado.

—¿Moderado? — volteó en cuanto cruzaron los portones frontales.

—Es un hombre muy agradable y amistoso, además de un padre que se preocupa por sus hijas.

—Desearía que se preocupara menos por mi relación y más por como me hace sentir cuando suelta algo así frente a mi novio, al que recién acaba de conocer.

—Vamos — visiblemente divertido, Ranma rodeó su cintura con los brazos y la acercó a su cuerpo —. Admite que la pasamos bien.

—Tu si te divertiste.

—¿Entonces mi compañía no te resulta grata? — él hizo un puchero fingido.

—No pongas palabras en mi boca — no lo miró a los ojos, mientras alisaba algunas arrugas en su camisa.

—A mi no me molesta hablar sobre eso.

—Pero a mi si — aceptó, levantando la mirada —. Nuestra relación es muy reciente y mi papá parece no comprenderlo.

—¿Y eso que?... mientras nosotros sepamos de que se trata, bromear al respecto no tiene nada malo.

—La mayoría de los hombres huyen cuando se habla de un compromiso.

—¿Y conoces a la mayoría de los hombres de mundo? — entrecerró la mirada con fingida sospecha, Akane le pegó un juguetón golpe en el pecho.

—Sabes que no — recordó que le había confesado que su único amante había sido su exnovio, antes que él.

—Bromeo — sonriendo, se inclinó y le dio un rápido beso —. A mi no me molesta tu padre. De hecho, asumo que se preocupa por ti después de lo que paso con aquel imbécil.

—Supongo — asintió sin interés.

Ranma y ella habían hablado un poco sobre sus antiguas relaciones. Él había tenido dos novias hasta el momento, mientras que ella sólo uno.

—No le pongas mucha mente a ello. Solo nosotros podemos decidir hacia donde se dirige nuestra relación.

—Bien.

—Por el momento, talvez sería un poco bueno desviarnos un poco.

—¿De que…? — sintió como Ranma depositaba pequeños besos en su cuello —. Ohhhh.

—Quizás mañana puedas quedarte en mi apartamento.

—¿Mañana? — la propuesta logró asombrarla.

—Claro — encogió los hombros con simpleza —. Me gusta dormir contigo.

Apenas el día anterior habían estado juntos. Aquello era una sorpresa, pero del tipo buena. Hasta donde sabían, los hombres odiaban esas cosas, por precaución a que la otra persona intentara invadir su espacio. Ranma no parecía así y si no había huido de su lado luego de lo de su padre, seguramente su relación era más importante para él de lo que había esperado.

Sintió como la presión crecía en su pecho y fue apenas consciente de la sonrisa dulce y sincera que le cruzaba los labios.

Había asumido que Ranma sería igual que los hombres que había conocido, o de los que había escuchado. Aunque decidió darse de lleno a esa relación, una parte de ella esperaba ese punto de quiebre, una vez mas, producto de sus inseguridades.

Pero talvez debía de dejar de medir a Ranma con la imagen que tenia de los hombres, mucho menos pensar que él podría en algún momento, llegar a hacerla sentir como lo había hecho su exnovio.

Ranma había demostrado ser un hombre caballeroso. Era divertido, alegre, un poco sarcástico y ligeramente arrogante, pero también bondadoso y gentil. Era un novio excepcional, atento y sincero, además de un amante extraordinario.

Talvez eran todas esas virtudes las que le impedían dar el último paso al frente y abrir los brazos por completo a aquella relación, por miedo a que fuera demasiado bueno para ser cierto, pero había sido boba y se arrepentía.

Porque, aunque no sabía que sería de ambos en un futuro, en ese momento, había magia y la certeza de algo profundo que nacía desde el fondo de sus almas.

Akane rodeó el cuello masculino y se inclinó, deslizando sus labios suave y gentilmente, en la boca de Ranma. El hombre no había esperado el asalto, pero no dudo en rodearla con los brazos y apegarla a su pecho.

Cuando se separaron, Akane sonrió y apoyó las manos en su pecho, con dulzura.

—No creo poder ir mañana, pero el fin de semana, sino te molesta…

—¿El fin de semana? — él pareció pensarlo.

—Si tienes un compromiso, no…

—No es eso — la interrumpió con calma —. Es solo que…

—¿Qué? — frunció el entrecejo, desconcertada.

—Te dije que mi madre estaba ansiosa por conocerte en cuanto le conté sobre ti.

—Si… — eso logró ponerla nerviosa.

—Y seguramente, cuando le diga que eres la hija de su amigo de la universidad, se va a emocionar mucho mas. Papá lo hará sin duda.

—Ohhh…

—Quería presentártelos desde hace semanas, pero nunca encontré el momento apropiado… sin embargo…

—Ahh — Akane se sentía sin aliento.

—Luego de conocer a tu padre hoy… creo que el siguiente fin de semana, podríamos reunirnos con mi familia, sino te molesta…

—No, claro que no — logro decir, abrumada.

—Pero puedes quedarte conmigo siempre, podemos estar juntos el sábado y almorzar con ellos el domingo — una sonrisa coqueta se deslizó en sus labios —. Nada me encantaría más.

Akane asintió.

¿Conocer a los padres de Ranma?

Había sido más pronto de lo esperado.

¿Y si no les caía bien? ¿Y si pensaban que era demasiado poco para su hijo? ¿Y si Ranma decidía reconsiderar la relación?

—¿Akane? ¿Qué sucede? — él notó su expresión descompuesta.

—¿Y si no le caigo bien a tus padres? — la pregunta salió de sus labios antes de que pudiera detenerla.

Ranma pareció sorprendido en un inicio, pero luego sonrió, dirigiéndole una mirada llena de ternura, antes de llevar el pulgar a su mejilla derecha y acariciarla suavemente.

—Ellos te van a amar, no tengo dudas.

—Pero…

—No tienes que preocuparte… mi madre esta ansiosa por conocerte y mi padre es un sujeto simple.

—Ranma…

Él negó y se inclinó, plantándole un beso rápido en los labios.

—Ellos te van a adorar solo porque yo lo hago.

Su seguridad le confirió la confianza que necesitaba ¿Cómo no podría cuando él la miraba de esa manera? ¿Cuándo calmaba sus miedos y comprendía sus preocupaciones?

—Esta bien. Me encantaría conocer a tus padres.

En ese momento, Akane decidió entregarse por completo a aquella relación, como nunca antes lo había hecho.

Y por primera vez, ella se sintió libre de amar.

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FIN DEL CAPITULO


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NOTAS DEL CAPITULO:

Buenas noches mis bellas.

Es más tarde de lo que espere y mucho después de la fecha en la que pretendía actualizar.

No tengo excusas, por lo que solo les voy a decir que espero que el capítulo les haya gustado.

La mayoría votó por Akane conociendo a los Saotome y pues ¡No! No era el momento.

Espero que el capítulo sea de su agrado. Soun es un loquillo y Ranma es tan dulce. Se que se vuelve un poco meloso, pero no crean que siempre será así o con todo mundo. Más adelante lo verán.

El siguiente capítulo me encanta, pero no les voy a decir de qué se trata, para que sea una sorpresa. Aunque ya muchos lo pusieron en comentarios anteriores, por lo que se lo han imaginado.

Nos leemos luego. Besos y abrazos.

06/03/2023

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