Capítulo 4

La sonrisa de Harry al despertar se borró al recordar el estado en que habían encontrado al rubio. Bajó de la cama y se cambió lo más rápido que pudo, colocándose unos jeans y una camiseta color verde que hacía juego con sus ojos.

Bajó las escaleras y salió de la torre directo a la enfermería.

- Buenos días Potter.

- Buenos días Madam Pomfrey. Sería posible que... Empezó diciendo nerviosamente ¿Podría ver a Dra-Malfoy?

La enfermera lo miró suspicaz. Al sentirse observado, el moreno se mordió el labio tratando de sostenerle la vista.

- Todavía no es hora de visitas, dijo la medimaga.

Al escuchar lo que seguramente era el principio de una negativa, Harry se entristeció. Viendo su reacción, sin embargo, Madam Pomfrey continuó diciendo.

- El joven Malfoy sigue inconsciente Potter. Te dejaré entrar, pero solo por cinco minutos. Y después quiero que vayas al comedor a desayunar. No quiero que más tarde te desmayes por no llevar una alimentación adecuada.

La mirada de Harry se iluminó al escucharla.

- Pasó una mala noche, así que trata de no inquietarlo y avísame de inmediato si despierta.

- Está bien. Gracias. Añadió encaminándose hacia la cama donde el Slytherin estaba postrado.

El cuerpo de Malfoy aún se veía muy mal herido, pero nada comparado a como lo habían encontrado en medio de aquel charco de sangre. Su rostro estaba más pálido de lo normal y todavía podían verse una gran cantidad de cortes sanguinolentos, seguramente causados por los vidrios rotos que había en el lugar. El Slytherin dormía apaciblemente, pero lucía extremadamente frágil.

- ¿Qué te sucedió Malfoy?, preguntó en voz baja. Quería hablar con él, preguntarle qué le había ocurrido y qué había querido decir con aquellas palabras, pero el rubio seguía inconsciente y no tenía idea de cómo empezar a hablar con él aún si estuviese despierto. Sabía que el chico estaba en problemas y quería ayudarlo, aunque no estaba seguro de por qué se sentía de esa forma.

De manera inconsciente, acercó su mano rozando levemente la del rubio. Malfoy se removió entre sueños al sentir el contacto del moreno. Al darse cuenta, Harry retiró la mano, sin quitar la vista de su otrora enemigo. Segundos después, éste comenzó a abrir lentamente los ojos.

Harry lo miraba fijamente, conteniendo el aliento, con cierto temor sobre cuál iba a ser su reacción al verlo a su lado. Y un poco también por dar tiempo a que el Slytherin recobrara bien la conciencia.

- ¿Po-tter?, preguntó débilmente el rubio al enfocar su vista en la silueta a su lado.

- Ssshhh, tranquilo. Estás a salvo, dijo el moreno al detectar en la voz del otro cierto nerviosismo. Iré por Madam Pomfrey.

- No. No-te-va-yas.

- No tardaré, lo prometo, agregó dándole al rubio un apretón en la mano. Harry corrió a la oficina de Madam Pomfrey lo más rápido que pudo.

- Despertó, dijo agitadamente. Inmediatamente después, regresó a donde estaba Malfoy.

La medimaga caminó detrás de él.

- Buenos días joven Malfoy. No te levantes. Te haré una revisión para ver cómo te encuentras, dijo comenzando a escanear al muchacho.

- ¿Pero qué haces todavía aquí Potter? Te dije que fueras al comedor.

- ¿Puedo quedarme un poco más por favor?, preguntó mirando a Draco disimuladamente. Sólo hasta que termine la evaluación. Comeré doble porción por la tarde. Por favor…

La enfermera los observó por un momento a ambos y agitó la varita, convocando un desayuno sobre la cama contigua.

- Come algo mientras lo reviso, le ordenó sin más. Y siguió auscultando al Slytherin.

Harry tomó una manzana y comenzó a morderla, sin quitar la vista del rubio, que a su vez lo miraba de reojo.

- Muy bien, joven Malfoy, la recuperación va muy bien. Aún tendrás algunas secuelas por la contusión. Es probable que tengas dolor de cabeza o visión borrosa de vez en cuando. Debes tener cuidado con la herida en tu costado. Ya no está sangrando, pero seguirá supurando un par de días. Y hay que evitar que la herida se abra de nuevo. Nada de movimientos bruscos. Debes permanecer recostado. Las demás heridas ya se encuentran mejor. Pero me temo que tendrás que quedarte aquí al menos una semana.

Draco no dijo nada, sólo cerró los ojos, a manera de asentimiento. Después volvió la vista al moreno. La enfermera los observaba a los dos en silencio.

- Le avisaré al profesor Snape que estás despierto. Seguro querrá verte y comprobar que en verdad te encuentras mejor. Potter, puedes quedarte unos minutos más, pero debes terminar tu desayuno y luego ir a tus clases o tendré que reportarte con Minerva. Y no dejes que hable demasiado, ¿entendido?

- Entendido Madam. Gracias.

Dicho esto, los dejó solos para que arreglaran lo que tuvieran qué arreglar.

- ¿Cómo te sientes?, preguntó Harry, tratando de romper el incómodo silencio, acercándose de nuevo hasta donde estaba el rubio.

- Mareado, le contestó Malfoy con voz débil, tratando de enderezarse, cerrando y abriendo los ojos, en un intento por enfocar su visión, sin mucho éxito.

Harry se acercó a él y le ayudó a acomodarse en la cama. Se sentía extraño estar tan cerca del rubio y que éste se dejara guiar por él sin insultos de por medio.

- ¿Mejor?, preguntó el moreno con cierto nerviosismo.

- Sí, contestó el Slytherin en voz baja.

Le costaba respirar de manera normal. Y su semblante indicaba que estaba sintiendo mucho dolor.

- Lo siento, dijo Draco cerrando los ojos, como tratando de encontrar el aire para poder seguir hablando. Harry notó de inmediato su dificultad así que lo interrumpió antes de que pudiese formular alguna palabra.

- Ya me habías dicho eso. Aunque aun no entiendo por qué.

Los ojos de Malfoy, antes altaneros y soberbios, transmitían ahora una tremenda desolación. Harry notó que se le ponían llorosos, así que trató de animarlo.

- Madam Pomfrey tiene razón, por ahora tienes que recuperarte. Ya habrá tiempo de hablar. Yo... debería irme...

Draco parpadeó de nuevo.

- Por favor, no...

Harry se detuvo de inmediato.

- Aquí estoy, le aseguró.

- Tú, tú me trajiste... Y Weasley... dijo el rubio recobrando la voz.

Harry lo miró fijamente, inseguro de qué responder.

- No podíamos dejarte ahí. Estabas...

Draco entrecerró los ojos de nuevo, recordando lo que le había sucedido. Harry notó que el rubio temblaba involuntariamente al hacerlo.

- En serio deberías descansar, dijo el moreno. Puedo regresar después de clase, si quieres...

Draco asintió.

- Yo...

- No te preocupes, lo resolveremos, añadió Harry al ver el predicamento en que el rubio se encontraba y ayudándolo a recostarse nuevamente. Después dio media vuelta para encaminarse hacia la puerta.

- Potter...

Su voz sonaba demasiado débil, pero Harry lo escuchó nítidamente y se detuvo, mirándolo de nuevo a los ojos.

- Gracias.

El moreno asintió. Antes de salir de la habitación, Harry volvió sobre sus pasos y tomó entre sus manos la del rubio.

- Todo estará bien. Descansa.

Y sin decir más, salió de la habitación.