Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece y el argumento básico de éste fic pertenece a Haruko FLCL, a quién agradezco por cederme la oportunidad de responder a su desafío.
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Blood Beating
1
Confesión: El príncipe heredero de los condenados
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Corría un caluroso verano en toda Inglaterra por el tiempo de julio, las lluvias a menudo azotaban el suelo y los rayos iluminaban el nublado cielo. Ese día en específico, sábado, era de noche, caía una fina brisa sobre el pueblo de Hogsmeade y las calles por las que Albus Dumbledore caminaba estaban completamente desiertas.
De pronto, se detuvo frente a una casa de aspecto abandonado, se acercó a la puerta y llamó a ésta tres veces. Entonces, la puerta se abrió revelando la figura de una mujer de unos 45 años, de cabello negro mezclado con cabellos que mostraban el paso del tiempo, sus ojos azules estaban opacos y con claras señas de pesar, el rostro cetrino y la piel de éste marcada con surcos de lágrimas.
- Buenas noches, profesor Dumbledore – dijo la anciana dándole paso al anciano para luego volverla a cerrar.
- Buenas noches, madame McOwen – el anciano se quitó la pesada capa dejándola en el perchero –. ¿Cómo se encuentra él?
- Cada vez peor, su agonía es terrible y no para de llamarlo a usted entre sueños. Ya le he hablado al doctor y le pedí que llegara en 10 minutos, lo justo para que hablen ustedes dos.
- Ha hecho bien, madame – la señora le guió a través de la casa hasta abrirle la puerta que daba a la recámara del hombre –. Llame ahora al doctor, que entre cuando yo salga para no perder más tiempo.
La mujer asintió y cerró la puerta suavemente. Dumbledore se acercó a la cama del hombre enfermo y comprobó que lo dicho por la mujer era cierto. Tomó asiento en una silla frente a la cama del hombre y éste se despertó del semisueño en el que se encontraba dado su estado.
- ¿Profesor Dumbledore? – preguntó jadeando.
- Calma, amigo, sí, soy yo… – respondió el director acercándose un poco más.
- Profesor, hay algo muy importante que tengo que confesarle antes de morirme – dijo entrecortadamente, haciendo pausa mientras respiraba de forma agitada. Dumbledore trató de calmarlo pero el hombre siguió hablando –. Es acerca de Tom… y su pasado…
Dumbledore entonces se dedicó a escuchar y observar, todo de aquel niño le causaba un gran interés, podía percibir algo en él muy diferente del resto de los magos. Una habilidad con un destino forjado, uno trascendental para todos los seres vivientes…
- Cálmate, Peter, te escucharé atentamente sin interrumpirte pero trata de calmarte.
El hombre asintió y se relajó un poco, acomodándose en la cama mientras cerraba los ojos y se disponía a relatarle al anciano todo lo que había callado por más de diez años.
- Yo conocí al padre de Tom hace diecisiete años, antes de enterarme que era un mago. En ese tiempo yo vivía en un barrio muggle y él era mi vecino, yo tenía once años y él estaba aparentemente en los trece años. Nos hicimos muy buenos amigos aún cuando yo era un pequeño mago. Mi pretexto para no estar todo el año era que estaba en un internado fuera de Inglaterra, pero algo en el fondo me decía que él sabía la verdad. No resistí y cinco años después yo le confesé lo que era. Él no lo tomó a mal y me contó su propia realidad.
Peter tosió varias veces sin poder controlarse, sus ojos se llenaron de lágrimas por el dolor y algunos quejidos eran ahogados en medio de la tos y la tortura que significaban sus pulmones dañados. Dumbledore le cambió el paño de la frente y esperó hasta que el hombre pudiera ser capaz de hablar nuevamente.
- Dices que te contó su propia realidad¿cómo fue eso? –preguntó el anciano.
- Él no era normal como yo creía, no se acercaba ni a lo que tú conociste alguna vez cuando fuiste a visitarlos a él y a su esposa por petición del padre de ella – volvió a toser y trató de prepararse para confesar lo que siempre calló –. Ryddle era una criatura más oscura que los mismos dementores, y más poderoso de lo que cualquier mago conocido pudiera haberlo sido. Él era el heredero de los condenados más antiguos que el mismo Merlín. Ryddle era un vampiro, Dumbledore.
Peter comenzó a toser fuertemente de nuevo y Dumbledore se mantuvo estático en su asiento. ¿Un vampiro¡Ni en sus más locos sueños lo hubiera imaginado!
- Él me confío su secreto, antes de marcharse también me encargó a su hijo y, junto con él, toda la información que conocía con respecto a los de su especie, tanto sus debilidades como sus puntos fuertes – Dumbledore lo miró fijamente y Peter cerró los ojos, tomando el valor que necesitaba para contar todo antes de morir –. Él nunca fue hechizado con una poción, como les hicimos creer a todos. Dumbledore, lo que te voy a confiar es algo sumamente importante, más de lo que crees o imaginas, y lo hago sabiendo que lo manejarás con sabiduría y prudencia.
Dumbledore asintió y le acercó un vaso de agua para que el hombre no resintiera tanto la garganta por el esfuerzo que le suponía el hablar tanto. Esa era la forma de pagar de Peter por el silencio que siempre mantuvo.
- Tom Ryddle no era su verdadero nombre, poco sé de él en realidad, sólo sé que fue el último vampiro del linaje de Caín luego de la muerte de Jesucristo. Cuando Jesucristo murió, todos los hombres fueron liberados de sus pecados incluyendo a los vampiros. Muchos de ellos anhelaron volver a ser lo que eran antes. Fue entonces que las generaciones que llegaron se criaron anhelando el poder del que sus antepasados hablaban; encontraron la manera mediante las artes oscuras, así han perdurado a través del tiempo, pero ninguno llevaba dentro de sí la sangre de Caín que se extinguió cuando Jesucristo murió. Caín se negó a la salvación que el mismo hijo de Dios le ofrecía y cuando subió a la tierra caminando entre los mortales supo que su teoría era cierta: ni uno sólo de sus hijos habían quedado entre los vivos.
Dumbledore guardó silencio tratando de asimilar las palabras de Peter; sabía de los vampiros creados de forma "no original" (por llamarle de alguna forma), mas nunca se imaginó el motivo.
- No sé cuánto tiempo se mantuvo buscando inútilmente alguna seña que le indicara que tenía descendientes "vivos". Llegó la edad del ocaso de Roma, fue entonces que encontró a Christian, un aristócrata romano nacido en Inglaterra. Al conocerle, vio en él el aura que le indicaba que de alguna forma era un descendiente humano de su sangre, de la mismísima estirpe de Zillah, su segunda hija. Caín no podía creerlo pues la sangre de sus tres primeros hijos había muerto con el diluvio, pero poco le importó pues había encontrado a alguien con quién compartir y volver a formar un reinado ahora que sólo quedaban ellos dos como sangre pura. Habló con Christian una noche en que el aristócrata lloraba por la muerte de su amor, Caín le convenció para no quitarse la vida y de obtener algo más grande con lo que podría volver a ver a su doncella cuando reencarnara. Entonces, Christian fue convertido.
- ¿Christian era… Tom Ryddle padre? – preguntó el anciano con cierto recelo. Peter asintió y Dumbledore se llevó la mano derecha a la boca –. ¡Por Merlín¿Y cómo es que Tom sigue creciendo de forma normal sin mostrar el más leve signo de la especie a la que pertenece?
- A eso iba – apuntó el hombre sonriendo levemente –. Cuando Caín y su padre anduvieron por el mundo, en la Edad Media para ser más exactos, Caín encontró a otra descendiente humana, pero ésta apenas era una niña. Él quería llevarla consigo, sin embargo si la convertía en ese momento la pequeña jamás crecería. Fue entonces que supieron de los magos, de las artes oscuras y de los vampiros creados con ellas. Magos oscuros les hicieron conocer el hechizo que permitiría que su sangre no detuviera el crecimiento de la pequeña y de las futuras generaciones en adelante. Hicieron que la sangre que Caín había dejado beber a la pequeña luego de morderla, se durmiera de tal modo que despertara cuando estuviera madura, a los 17 años precisamente. Caín estaba feliz al igual que Christian. Sin embargo, para esos tiempos los vampiros artificiales habían descuidado su moderación con sus víctimas y los magos habían creado algo para tratar de defenderse.
»Caín sabía que su hijo aún era débil, al igual que la pequeña y no estaba dispuesto a abandonar a sus dos hijos. Entonces, pidió algo más a los magos negros: quería que Christian reencarnara una vez que los cazadores dejaran en paz su búsqueda de vampiros y que, como la pequeña, despertara su poder a los diecisiete años. Los magos negros le dijeron que su sangre sólo podría reencarnar junto con el alma hasta tres siglos más tarde, de hacerlo antes o después sería humano y nunca despertaría su sangre real. Caín accedió al igual que Christian y Juliet, y ambos hermanos fueron asesinados. Caín les prometió a sus hijos volver por ellos y lo cumplió. Los educó y les enseñó todo lo que tenían que saber para poder seguir en la tierra, les enseñó la diferencia entre ellos y los vampiros artificiales. Permaneció un largo tiempo con ellos hasta que Christian se sintió preparado para explorar el mundo por su cuenta y también para ir en búsqueda de su amada. Caín le dejó marchar y se quedó con la pequeña Juliet.
- Pero entonces¿cómo fue que lo conociste cuando él estaba por cumplir los trece años? Al despertar su herencia debía quedarse con los diecisiete años – aseveró el anciano mientras Peter tosía –. No me explico eso.
- Él encontró a su amada y con ello comenzó su maldición. Se suicidó cuando ella le traicionó. Caín no podía con el dolor que sentía, ni tampoco la pequeña Juliet y por eso volvió a buscar a los magos oscuros. El precio anterior que Caín había pagado era un poco de su sangre, pero esta vez el precio fue más alto. Estos brujos eran más oscuros y viles que sus antepasados, tenían la ambición de controlar las fuerzas de todos los condenados y pidieron la vida de Caín a cambio. Un alma del linaje antiguo a cambio de otra. El trato se hizo, pero no fue Caín quien cedió su vida. Juliet se adelantó y les estropeó los planes a los magos, pero a cambio salvó la vida de su padre y su hermano volvió.
» Pero los brujos decidieron vengarse, Christian no volvería sino hasta dentro de tres siglos más tarde. En ese tiempo transcurría casi el final del Renacimiento, entonces él llegaría en el siglo XX. Caín decidió desaparecer y confió su secreto a una maga blanca que le amaba como a nadie en el mundo. Le encargó a su hijo cuando naciera y se fue a dormir en las profundidades de Nod. La maga pasó el secreto al heredero de su siguiente generación y así continuó, pero antes de morir ella… decidió hacer algo por Caín, Juliet también renacería junto con Christian y ambos conservarían todos y cada uno de sus recuerdos recuperándolos al tener los doce años. Pero esto Caín no lo supo y fue un misterio incluso para Christian saber cómo llegar a Nod o cómo llamar a su padre. Sabía que él podía oírle y saber todo lo que pasaba con su hermana y él, mas no aparecía a pesar de saber que su hija estaba viva y que nadie le culpaba. Ambos se sintieron muy solos y al cumplir los diecisiete años, los dos se hicieron más unidos que nunca tras la visita de Gabriel que habló con cada uno por separado para cumplir con su cometido. Ambos escogieron seguir la senda de los condenados.
- Entonces Tom…
- Sí, él también tendrá la oportunidad de escoger su camino.
- Después de eso, ella quería ir a explorar el mundo y le prometió regresar pronto, Christian accedió y nos quedamos los dos.
- ¿Tú nunca… la conociste?
- La vi algunas veces, era hermosa, con el cabello rubio y los ojos amatista más bellos que hubiera visto jamás. Desde pequeña poseyó un aire tierno y sin embargo también tenía un toque de amenazante. Cuando ella se fue, Christian no pudo muy bien con su soledad y sabía que ni su hermana podría ayudarlo con ello. Quería encontrar a su padre pero tampoco deseaba dejar sola a su hermana y sin ningún otro heredero de la sangre de Caín, sencillamente no podía marcharse. Él no sabía que podía engendrar un hijo y entonces él me pidió que le ayudara a "crear" uno. Para ambos era algo aberrante, yo tampoco sabía que él podía tener un hijo con alguien y por ello decidimos acudir a la magia para hacerlo. Buscamos y encontré la forma, pero necesitábamos una maga sangre pura y con ciertas características que cumpliera para que no se diera cuenta de lo que realmente era Christian y de lo que llevaría dentro. La elegida fue la madre de Tom, Mérope Gaunt, le dimos a beber una poción para que se enamorara perdidamente de Christian pero lo que nunca supimos era que no hacía falta, yo lo averiguaría años más tarde al encontrar un libro donde decía que de haber sido al contrario nunca se hubiera fecundado nada.
- ¿Y él la amó? – preguntó el anciano mientras Peter sonreía levemente.
- He ahí otro secreto que ninguno sabía, parte de la herencia del linaje de Caín consiste en que los vampiros escogen a su pareja a los diecisiete años. Esa era la característica principal que debía de cumplir la madre de su hijo, pero tampoco lo supimos sino hasta más tarde. En realidad no puedo contestarle si la amó o no, es un misterio incluso para mí – tosió de nuevo, su frente se encontraba completamente sudada y su voz se tornaba más y más ronca conforme seguía hablando –. Sin embargo, ella enloqueció cuando Christian se marchó sin decirle a dónde. Ahí comienza la historia de Tom que tú conoces.
- ¿Quieres decir entonces que Christian sigue vivo? –preguntó un desconcertado Dumbledore.
- No lo sé con seguridad, Juliet aún lo está pero no he sabido nada de ella desde que se marchó. Quizá algún día decida visitar a su sobrino. Con todo lo que te he dicho y el poco tiempo que me falta para morir, entenderás que el destino de Tom trae consigo algo más grande que ser un simple mago. Tú lo viste desde el día que nació y es por eso que te lo confío a ti. Quiero que él conviva con el mundo mágico, que sepa lo valioso de la vida y que en esos catorce años que le restan para tomar su decisión tú le enseñes tu filosofía y tus principios. Confío en que él no se deje llevar por las corrientes de ambición que puedo percibir aún estando a un paso de rendir cuentas por mis actos. Christian le dejó una carta a Tom antes de marcharse y yo te he dejado una carta con las pociones y los hechizos que Tom necesitará si decide aceptar la senda de sus antepasados. Cuando él escoja a su pareja, entre ambos decidirán si darle en qué momento será iniciado el mortal para vivir con el don oscuro – alcanzó a decir entre jadeos.
- ¿Cómo pudiste ocultarles tantas cosas a tus amigos? – Preguntó el anciano guardando las cartas en su túnica –. Todo pudo haber sido diferente si les hubieras dicho.
Peter se encogió de hombros y suspiró apesadumbrado, volviendo a toser de nueva cuenta.
- Siempre he sido un cobarde, pero quisiera que tú pudieras corregir mi error, Lily, James, Sirius, Remus y tú. Yo sé que en ese ambiente Tom nunca resentirá su pasado, quiero pensar que la negrura que veo en su futuro son obstáculos y no su alma. Me gustaría decirles a mis amigos cuánto los apreciaba y que si los traicioné no fue porque los odiara, pero por Tom todo lo valía, no por ser un descendiente de los antiguos o por el poder que tuviera…, sino porque su padre me lo confío a mí a pesar de todo y porque el pequeño se ganó completamente mi corazón. Ahora deben marcharse los tres, estoy seguro de que los hermes vendrán pronto, dile a Tom que siempre estaré con él y que nunca hice nada que no fuera por su bien.
Dumbledore asintió y tomó la mano de Peter entre las suyas, sonriéndole para luego salir de la habitación seguido de la señora, que venía tras de él angustiada preguntándole qué había sucedido. Entró a la pieza de Tom tomándolo cuidadosamente entre los brazos y se dirigió a la sala donde el doctor esperaba.
- No hay tiempo qué perder, doctor, Peter está muerto y todos debemos irnos. Un mal está por llegar – anunció el viejo director y el doctor no se hizo del rogar –. Madame, agárrese de mi túnica que usaremos el trasladador.
Todos se marcharon a sus respectivos hogares. En tanto, Peter estaba por acabar con todo lo que pudiera servirle a ellos para cumplir su cometido.
- Peter Pettigrew¿qué crees que haces? – Preguntó una voz femenina entre las sombras.
- Tú…
- ¿Quién más habría de ser? Los otros tardan demasiado, sabes cómo es esto.
- ¿Qué oíste? – Preguntó alarmado.
- Lo suficiente para afirmar que eres un mentiroso – respondió la dama.
- No dije ninguna mentira.
- Pero ocultaste una verdad, y a eso también se le llama mentir.
- ¡No podía decirle eso!
- ¡Oh, claro que podías! Pero sigues siendo un cobarde y morirás siéndolo, pero da igual. Yo sigo aquí y vigilaré que eso que callaste no interrumpa la vida de Tom. Por tu alma espero que lo que hiciste no cause desastres, porque, si es así, me aseguraré de encontrarte aunque estés en el mismo infierno. He ido y salí de allí, sin mayores problemas puedo ir por ti y no te gustará nada, y, eso, puedo garantizártelo.
La dama se esfumó y Peter se quedó a merced de las sombras, mientras una lágrima corría por sus mejillas, susurró un hechizo: Incendio.
En otro lugar, Dumbledore se encontraba en Hogwarts y ya había llamado al Ministerio para que la orden de alarma fuera dada: Los Hermes habían retornado.
En tanto, cinco magos se encontraban de frente a una casa llena de fuego. Los cinco tenían capuchas negras cubriéndoles el rostro mientras la lluvia caía sobre ellos. Todos ellos sonrieron y se marcharon, mientras un par de ojos observaban lo que sucedía y desaparecieron justo cuando uno de los cinco magos se giró hacia donde estaba.
Eso había estado cerca…
- Y pensar que a mí no me gustaban los mocosos, ahora deberé cuidar a un trío. Estúpidas gitanas, una vampiro con deberes morales qué cumplir… genial… – masculló bufando con molestia –. Lo que hago por la familia.
Sin más, se perdió entre la oscuridad que aquella noche de lluvia le brindaba, rumbo a su nuevo destino con un mocoso de ojos grises.
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Continuará…
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Je, nada mal el comienzo ¿cierto? Bueno no hay nada qué agregar porque esto apenas comienza pero si quieren que el asunto se agilice pero dejo en claro que esta historia será una especie de AU –no pienso destruir en su totalidad el mundo que Rowling nos regaló, sólo modificarlo–, dejen reviews o si no, no hay capi ni aquí ni en ni en otro lugar donde me conozcan xD
Gracias por leer.
Inocent Muggle.
