Disclaimer.- Ya queda claro que ningún personaje me pertenece.


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Intersecciones


- ¡Explícate ahora mismo¿Por qué la asesinaste? – exigió saber el ojiverde poniéndose frente al hombre.

- ¿Por qué lo hice? – preguntó el hombre luciendo sorprendido –. ¡Cielos, no pensé que tus padres nunca te dijeran el motivo por el que tu hermana fue asesinada y tu frente quedara con esa cicatriz. ¿En verdad no sabes por qué tienes ese "recuerdo" en tu frente?

- …

Harry se había quedado en silencio y el hombre comenzó a reír estruendosamente. En lo más profundo se interesaba por lo que el hombre decía y al mismo tiempo esperaba que el monstruo que lo separaba de aquél no despertara con tanto ruido porque entonces si se vería en problemas, aunque no estaría tan mal si también mataba al tipo ese.

- Bueno joven Potter, no veo por qué deba esconderle yo una verdad que usted tiene derecho a saber – el individuo comenzó a salir de donde se encontraba, pero no dejó que la luz le descubriera.

- ¿De qué demonios hablas?

De pronto, Harry sintió que había un enorme temblor por debajo de sí. El enorme perro seguía dormido, por tanto no podía provenir de él…

- Joven Potter, ya le he dicho antes que su sangre es perfecta y puesto que también la compartía su hermana nos vimos en la necesidad de hacer unas pruebas, aunque luego supimos que la de ella tenía algunas imperfecciones – Harry apretó con fuerza los puños –. Lily Potter justamente en este día cumpliría ocho años¿cierto?

- ¡Vaya al punto! – exigió mientras cerraba la mandíbula fuertemente.

- Veo que tampoco tiene una gran paciencia, eso es algo que siempre se puede corregir pero bueno. Creo que tú no recuerdas muy bien aquel 15 de julio hace ocho años. Tus padres les habían dejado al cuidado de su nana porque junto con Black y Lupin habían tenido que acudir a una reunión muy importante por la noche. Dos irrumpimos en tu casa, asesinamos a tu cuidadora y fuimos por ti y tu hermana a sus habitaciones. Aún la recuerdo bien, apenas tenía unos cuantos meses de nacida y tú ya estarías por cumplir los tres años, ella era una bebé hermosa y parecía haber heredado el cabello rojo de su madre…

» En aquella noche nosotros necesitábamos del Elegido para destruir nuestro objetivo y ese único era uno de ustedes dos, sólo había una forma de averiguarlo y consistía en ver quién moría con aquel hechizo. Lo lanzamos al mismo tiempo mi estúpido compañero y yo, fue algo tan fuerte que la casa voló en pedazos y, cuando pude levantarme contigo en brazos, vi a mi compañero muerto con tu hermana entre los suyos y tú tenías esa cicatriz como muestra de que tu poder aún era débil y no habías podido reflejar el hechizo del todo. Fue una lástima que tu hermana no pudiera correr la misma suerte…

- ¡Eres un maldito! – Exclamó Harry sacando su varita apuntando de forma amenazante al hombre frente a sí –. Pero yo me voy a encargar de que te arrepientas por tanta bajeza¿cómo te atreviste a matar a una niña que apenas comenzaba a vivir?

- Con el valor que esta empresa requería, es verdad que fue una lástima acabar con la vida de una pequeña que seguramente sería muy hermosa, pero bien valió la pena. No quedó ninguna duda de que tú eras el Elegido…

- ¿Elegido para qué?

El hombre sonrió de forma sádica, a Harry se le erizaron los pelos de la nuca, pero siguió desafiando al hombre con aplomo. Tentándolo a seguir provocándole para no tentarse el corazón en caso de lanzarle un hechizo de muerte…


Hermione Granger se encontraba derramando lágrimas mientras el fantasma de una ex alumna de Hogwarts, de lentes y cabello negro lacio en dos coletas, trataba de "reconfortarle" hablándole de lo desagradables que eran los niños y de que no debía llorar por uno, que habían nacido inmaduros y así se quedaban.

A Hermione le dolía la cabeza y por una vez entendió a Harry y a Ron. Debía ser molesto tener una persona contigo que sólo te hablara de una cosa en específico y no parara de cacarear, pensó.

Aún se sentía dolida con ambos chicos, podía esperarlo del pelirrojo pero no de Harry. Aunque había visto arrepentimiento en sus ojos, pero nunca se disculpó con ella. Quién sabe, quizá había tratado pero no la había encontrado. De pronto le pareció muy infantil estar ahí encerrada llorando por una broma de mal gusto que no debía afectarle.

Sin embargo, un nauseabundo aroma llegó a su olfato y tuvo que taparse la nariz para no percibir más ese desagradable olor.

- ¿Qué huele tan mal? – preguntó de pronto a una Myrttle que la miró y bufó con indignación.

- Estoy muerta¿recuerdas? – Señaló – ¡Mocosa insensible¡Yo no puedo oler!

Dicho esto, Myrtle se fue a uno de los cubículos y se metió dentro del retrete, marchándose del lugar.

Después de pararse, Hermione comenzó a sentir que todo a su alrededor temblaba. Se dio cuenta que no era un simple sentir¡en verdad estaba temblando! La madera de los cubículos resonaba al igual que las paredes y el goteo de agua se hacía cada vez más rápido.

Entonces, la chica lanzó un grito agudo y aterrorizado al ver el motivo de tanto ajetreo.

Un monstruo de más de tres metros de altura, de un color grisáceo asqueroso y el cuerpo completamente deforme al igual que la cara, se encontraba en la antigua entrada al baño de las chicas –había destruido la puerta–, y se acercaba a la chica tras escuchar aquel grito que tomó toda su atención.

- ¡AUXILIO! – gritó completamente horrorizada tratando de esconderse del trol que destruía con su bastón cada lugar por el que ella fuera a refugiarse: lavamanos, cubículos… hasta que no quedó más escapatoria.

Hermione cerró fuertemente los ojos esperando su inminente final, el mortal golpe que la mataría.

- ¡Wingardium leviosa! – exclamó la voz de un joven, arrebatándole al monstruo su arma para ir a estampársela justamente en la cabeza.

La enorme mole grisácea se tambaleó hasta caer estruendosamente en el piso, a unos cuantos metros de una Hermione que parecía estar a punto de desmayarse. ¡Esa cosa había estado a punto de caerle encima!

El muchacho había estado cerca del tercer piso tras la noticia de que un trol había entrado. No había hecho caso a la orden de ir directamente a sus casas pues tenía que ir en busca de la persona que no tenía ni idea de lo que sucedía. Iba caminando con cautela tras el sonido de los enormes pasos del trol cuando escuchó el grito horrorizado de la chica y se había apresurado a subir, quizá su amigo estuviera en problemas con esa chica, y además como bono extra podría probar la fuerza de sus poderes mágicos.

- ¿Estás bien? – le preguntó el apuesto muchacho de manera seca al ver que no se encontraba quien él esperaba.

- Sí... – alcanzó a responder la niña aún en estado de shock.


- Calma, pequeño Potter – de nuevo se escuchó el mismo sonido fuerte de momentos atrás, el tipo trató de poner atención a esto y luego volvió a poner su vista en el alumno –. Creo que después de todo las cosas no se pondrán tan fáciles. Te lo dejo de tarea el averiguarlo, nos volveremos a ver en otro momento, Potter, y, por cierto, técnicamente tú la asesinaste al reflejar el hechizo con el doble de la fuerza inicial…

El hombre desapareció, la música paró y el perro comenzó a abrir los ojos. Harry aún estaba ensimismado tras haber escuchado claramente las palabras de ese hombre, no se dio cuenta cuando aquél perro se había levantado e ido hasta donde él se encontraba. Olfateando el lugar y acercando más y más sus tres cabezas hacia él.

¿Qué importaba si lo despedazaba ahora? Ya lo estaba por dentro…

- ¡Alohomora! – alcanzó a oír lejanamente la voz de alguien gritando el hechizo.

La puerta se abrió y fue jalado hacia atrás antes de que el enorme perro se hiciera un festín de su cuerpo. Se sintió atrapado entre un par de brazos cálidos. No puso atención en el rostro de la persona, ni siquiera tuvo la delicadeza de ver quién era. Sólo sabía que quería morirse e irse a rogarle perdón a su hermana antes de caer en el infierno. No lo soportó y comenzó a llorar entre los brazos de ése que le había salvado.

Había confirmado lo que sospechaba: él había sido el verdadero asesino de su hermana.

Por su parte, aquella persona había llegado justo cuando la puerta se había cerrado tras de Potter y sin quererlo había escuchado todo lo que ese hombre le había dicho a Harry. Escuchó cada una de las palabras del individuo y reaccionó a tiempo tras saber la verdad de lo que siempre había atormentado a Harry. Abrió la puerta y le jaló antes de que aquel enorme monstruo se lo devorara en un bocado.

Harry no se había despegado de la calidez en la que se encontraba envuelto y sabía que el trigueño tampoco tenía noción de dónde o con quién se encontraba. La persona no dijo nada cuando Potter se aferró a ella y comenzó a llorar.

- Desmaius – susurró una vez que Harry comenzó a calmarse al escuchar el ruido tan fuerte que procedía de uno de los pasillos cercanos –. Sería un golpe bajo que te enteraras que yo lo escuché todo – murmuró suavemente acariciando el cabello del niño completamente dormido – Wingardium Leviosa...


- Gra-gracias – alcanzó a decir Hermione levantándose y sacudiendo el polvo de su ropa.

- No me lo agradezcas, tómalo como el deber de tus superiores. La gente poderosa siempre tiene dos caminos: salvar o acabar con los débiles – dijo duramente el misterioso chico de cabello negro mientras la chica desviaba la vista con pena.

- Hermione Granger – se presentó la chica tendiéndole la mano al muchacho.

- Tom Ryddle – respondió sin aceptar la mano de la castaña que la bajó rápidamente.

En ese momento, la profesora McGonagall entró junto con el profesor Snape y los demás. Se estremeció al ver la enorme masa de pestilencia y suciedad que era el cuerpo del trol. Miró alternativamente a ambos chicos y frunció los labios.

- ¿Qué demonios pasó aquí? – exigió saber mientras Hermione se ponía nerviosa.

- Yo… yo… estaba aquí porque pensé que podría vencer al trol yo sola – respondió mirando a la profesora McGonagall –. Y él me siguió tratando de detenerme, salvándome del monstruo.

Snape frunció el ceño y Ryddle asintió.

- Considérense afortunados al estar vivos luego de enfrentarse a semejante monstruo – dijo la profesora mientras el profesor Snape se adelantaba y ponía una mano sobre el hombro de Tom –. Cinco puntos menos para Slytherin y Gryffindor.

- Y como gracias a mi alumno la señorita Granger fue salvada, Slytherin merece llevarse 15 puntos – la profesora gruñó en respuesta y Tom sonrió orgulloso –. Felicidades, muchacho.

- Gracias, profesor.

De pronto, escucharon un sonido aún más fuerte que el del trol del otro lado del pasillo. Los profesores sabían a qué se debía y salieron apresurados hacia el lugar, Tom los siguió de cerca junto con Hermione.

. ¿A dónde creen que van? – Preguntó el profesor Snape claramente molesto –. Vuelvan a sus respectivas casas y dejen de meterse en problemas.

Ambos asintieron maldiciendo por lo bajo y sin más remedio tuvieron que ir de vuelta a sus salas comunes.


Se había apurado a llevar a Potter hasta la entrada de la Torre Gryffindor, confiando en que quizá alguno de sus compañeros llegaría pronto y, un momento después, luego de que dudó por unos momentos el dejarlo ahí, comenzó a oír los murmullos alarmados de algunos leones.

- ¿Pero qué haces aquí? Tú no eres de esta casa y… ¡santo cielo¿Qué le ha pasado a Harry? – Inquirió el personaje del lienzo asustada al notar la palidez del desmayado trigueño.

- Silencio, madame, no debe decir que me ha visto por aquí o si no el joven Potter correrá un grave peligro. Cuídelo mientras sus amigos llegan.

Sin más, la persona desapareció de la vista de la Dama Gorda y ésta se sintió impotente al no poder ir a ayudar a Harry, pero le haría caso al muchacho, había visto que él le hablaba con sinceridad y ahora sólo debía preocuparse por Harry.


Mientras tanto, en la sala común de Slytherin, Pansy se encontraba al borde del colapso mientras Blaise trataba de calmarla.

- ¿Y si le pasó algo¿Qué tal si el trol ese lo golpeó? O peor aún¿qué tal si lo aplastó? – decía visiblemente angustiada.

- Cálmate Pansy, estoy seguro de que nada le ha pasado. Ya verás que pronto se aparece por esa puerta – dijo Blaise llevando sus manos hacia atrás de su cabeza, recostándose en uno de los sofás –. Además, Tom fue a buscarle.

- ¿Cómo que Tom fue a buscarme? – preguntó una voz mientras se adentraba a la estancia.

- ¡Draco! – chilló Pansy –. En verdad estás bien.

- Por supuesto¿por qué no habría de estarlo?

- Dragón, se nota que estuviste muy "ocupado" con Tom – Blaise calló al ver la mirada fulminante de Draco. Le quedaba claro que Draco no estaba para bromas y suspiró pesadamente –. Un trol entró y Tom fue tras de ti. Pensé que te lo habías encontrado en el camino.

- Ahora es más que claro que no fue así – interrumpió una voz fuerte y ronca detrás de él –. ¿Dónde demonios estabas, Draco?

Pansy y Blaise dieron un respingo al oír la voz tan enfadada de Tom y decidieron guardar silencio. No querían dejar solo a Draco y no porque desconfiaran precisamente de Tom, sino porque no estaban seguros de que esa persona que había pasado por la puerta fuera el Tom Ryddle que ellos conocían.

Draco se mantuvo tranquilo y se giró lentamente, sonrió arrogantemente y se sentó en otro de los sillones, justo enfrente de Tom.

- Eso, mi querido amigo, es algo que no te concierne – respondió tranquilamente.

Aquello sólo encendió más la rabia de Tom que apretó fuertemente los puños, sus nudillos se marcaban más y más hasta quedar casi blancos.

- Me concierne porque soy mayor que tú.

- Pero no es tu obligación, ni siquiera eres prefecto para demandar una respuesta o imponerme un castigo – dijo Draco sin perder la compostura.

- ¿Qué demonios te estás creyendo al hablarme así? – preguntó acercándose al rubio.

Draco se levantó con la misma calma y le enfrentó con una mirada de las más frías que pudiera poseer.

- Esa, Ryddle, no es la pregunta que deberías hacer – dijo suavemente –. Más bien, deberías preguntarte ¿quién demonios te crees tú que eres para hablarme así? Eres mi amigo y te respeto mientras tú no trates de inmiscuirte en asuntos de mi vida que no tienen nada que ver contigo. ¿Queda claro?

Tom escrutó con sus ojos marrones los grises de Draco y pudo ver en ellos que su compañero realmente hablaba en serio. Esa mirada gélida era la de advertencia y determinación. Se sentía enojado con el rubio por la forma en que le había hablado, pero de nada servía darle el gusto a Draco de ver cómo podía sacarlo de sus casillas.

- Je – se acomodó un mechón de cabello y dio media vuelta –. Deberías seguir tus propios consejos, Draco.

Se marchó a su habitación dejando a Blaise y Pansy visiblemente sorprendidos. Draco mantuvo la actitud indiferente aunque por dentro se sintiera perturbado. Había entendido a la perfección la insinuación de Tom.

- ¿A qué se refería exactamente? – preguntó Pansy mientras tomaba el cepillo que había dejado luego de no poder controlar más sus nervios ante la desaparición del rubio.

- Supongo que a mis peleas con Potter y la forma en que sé cómo dañarlo – respondió secamente.

- Ah – dijo Pansy satisfecha por la respuesta.

En tanto, Blaise se mantuvo callado. Ahí había algo más que el Dragón les estaba ocultando.

- Me voy a dormir, que nadie me despierte o interrumpa. Yo saldré solo de mi habitación – dijo subiendo las escaleras que le llevarían a la habitación privada que había conseguido tener gracias a su padrino.

Pansy y Blaise lo vieron irse y reiniciaron una charla pendiente acerca de sus planes para las vacaciones de diciembre.

Tom por su parte se encontraba acostado en su cama pensando en la forma que Draco había usado para hablarle. En todo lo que llevaban de conocerse lo había visto usarla con varias personas pero jamás con él.

- Ni con Potter… – se dijo mientras cerraba los ojos rememorando el rostro indiferente del rubio.

Era impresionante su forma de desafiarlo, el rubio era unos diez centímetros más bajo que él y no sabía tantos hechizos como él. Sin duda era un jovencito interesante y sabía que no era normal la forma en que tomaba todo lo que se refería y era Draco Malfoy; tan especial.


Harry abrió de golpe los ojos luego de ver de nuevo imágenes borrosas de aquel incidente, recordó algunas cosas de la noche en que su hermana murió y poco de lo que pasó tras su encuentro con aquel hombre.

- Has despertado ya, Harry… – dijo una voz amable apenas conocida.

- Profesor Dumbledore¿qué hace aquí?

- Creo que yo debería preguntarte eso, Harry – el anciano tomó asiento junto a Harry mientras éste se sentaba sobre su cama y apartaba la vista –. El joven Weasley al igual que la señorita Granger están en la torre muy preocupados por ti.

- ¿Hermione está bien?

- Sí, Harry. Tras su encuentro con el trol que irrumpió en el castillo, yo diría que está muy bien para las emociones tan fuertes de la noche.

- ¿Un trol entró?

- Sí, nadie se explica cómo pero logró entrar y se dirigió al baño de las chicas donde la señorita Granger se encontraba. Afortunadamente Tom se encontraba en los alrededores del pasillo y le salvó de la criatura – dijo mientras Harry suspiraba aliviado –. ¿Qué te sucedió, Harry?

- Profesor, en realidad yo no recuerdo cómo llegué hasta aquí…

- Bueno Harry, fuiste traído aquí cuando los gemelos Weasley te encontraron en la entrada de tu casa desmayado. ¿No recuerdas nada de lo que te sucedió antes de perder la consciencia?

Harry se enfrentó con la mirada del Director, quiso contarle muchas de las cosas que ahora sabía pero se las calló todas. Aún tenía que averiguar unos asuntos y si el Director ponía la alarma de las recientes invasiones en la escuela, le complicaría más sus investigaciones.

- No, profesor, no recuerdo nada…

Albus Dumbledore sonrió comprensivamente y revolvió cariñosamente los cabellos de su alumno: - Entonces espero que te recuperes pronto para el próximo partido de tu casa. Si mal no recuerdo su primer oponente será Slytherin.

Harry asintió y el profesor salió de la habitación habiéndole guiñado un ojo antes de salir. Harry se sintió incómodo y al girar la vista a la ventana pudo ver que ya era de día.

- Es domingo – dijo una voz femenina al entrar a la enfermería.

- ¡Mamá! – Exclamó Harry mientras la mujer abrazaba fuertemente a su hijo –. ¿Qué haces aquí¿Dónde están mi padre, Sirius y Remus?

- Aquí estoy, campeón – dijo su padre entrando junto con Remus –. Sirius está peleando con el Director por la falta de atención sobre su escuela, mira que un alumno desmayado y un trol dentro no son precisamente los mejores ejemplos de una seguridad excelente en el ambiente…

Harry rió un poco junto con su padre y de nuevo desvió la vista. Había recordado que de no ser por él, su hermana estaría ahí con todos.

Lily notó el repentino cambio de ánimo de Harry y en silencio le pidió a los dos hombres que le dejaran a solas con el pequeño.

- Harry¿qué pasó?

- No lo sé, mamá – dijo evadiendo la mirada escrutadora de su madre –. Yo también desearía saberlo…

Lily no insistió, Harry no sabía mentir y menos a ella. Decidió aguardar a que su hijo se sintiera listo para hablarle al respecto, aunque ya tenía una leve sospecha de lo que atormentaba la cabeza de su hijo.

- Mamá… – llamó viendo a su madre finalmente a los ojos –. Si Lily viviera¿crees que le habría gustado montar en una escoba?

Lily sintió que su corazón se hacía añicos cuando vio los ojos rojos de su hijo y las copiosas lágrimas corriendo de ellos. Le abrazó con fuerza, dejando caer su propio dolor al ver a su hijo tan abatido, tan destrozado. Harry sollozó entre los brazos de su madre. No pudo evitarlo, sentía tanto dolor dentro que necesitaba dejarlo ir.

Ninguno de las dos esmeraldas parecieron haber percibido la presencia de la persona que cerró suavemente la puerta tras haber presenciado aquella escena. Después de todo seguía sin hacer caso a lo que deseaba para sí.


Continuará…


Ejem… se ha revelado por completo el pasado de Harry, y pues ya había notado que a Tom no le estaba dando tanta acción como su personaje lo requería así que dividí el capítulo en dos y añadí más de nuestro enigmático personaje por aquí. Han visto que no es tan bueno como debería ser al haber quedado bajo el cuidado de Dumbledore. Ahora, tal vez muchas querrán matarme por hacer sufrir tanto a Harry pero les prometo que… ¡esto no es nada! X3

Aún faltan muchas cosas por saber y como ya vamos terminando por aquí el primer libro, prometo traer algo de diversión en el siguiente.

Reviews, reviews son mi paga y la vez pasada no fueron para nada favorables. Ustedes deciden qué tan rápido trabajo y una vez más Gracias por leer.

Inocent Muggle.

PD. Tú, sí, tú, no te olvides del review ¬¬ Gracias por la atención prestada xD. Hablo en serio ¬¬