N/A: Hola hermanas, cómo están? espero que muy bien uwu les traigo este capítulo con la esperanza de que les guste! Háganmelo saber en los comentarios (si quieren si pueden (? ) esperen con ansias el próximo uwu Muchas gracias por todos los votos/kudos
Estuve pensando en la fecha de publicación del fic stenny (se llamará Intoxicados) y realmente no sé bien cuándo publicarlo akdjskd el primer capítulo es anterior a todo lo que pasa en este fanfic, pero el segundo ya es entre el capítulo 27 y el epílogo entonces no podré publicarlo hasta llegar a ese punto, y bueno el tercer cap ya es después de todo el fic. ¿Les gustaría que publique el primer cap ahora o prefieren esperar un poco más? Les leo uwu También tengo para hacer otros dos oneshot más, uno kyman y otro con una sorpresita ah este fic me está haciendo parir!
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Capítulo XII
Kyle no dejaría que pasen muchos días para volver a ver a Cartman. Tan sólo había pasado una semana y ese fue suficiente tiempo para poder indagar lo más que pudo. Dio aviso a Stan y a Kenny, quienes tampoco sabían como actuar en esa situación y, según la creencia de Kyle, tampoco tomaban el asunto con la seriedad que merecía, pero no los juzgaría, pues ambos se estaban encargando de sus propios asuntos como podían. Kenny estuvo intentando adaptarse y vivir solo y Stan intentaba mantenerse sobrio (aunque fallaba miserablemente, al menos no volvió a caer tan bajo). Kyle tenía el conocimiento de que Kenny iba hacia la casa de Stan con más frecuencia para cuidarlo, sabía que no podía pedirle más que eso.
Lo que pasaba con Cartman sería su lucha, su trabajo. Intentaría encargarse él solo, y para ello tenía que estar preparado.
Habló con sus profesores y con su psicólogo cuando le tocó sesión, pero ambos le recordaron que el asunto estaba fuera de su alcance y que poco era lo que había para hacer si su amigo no daba cuenta del daño que se hacía por sí mismo. Kyle insistía, "debe haber algo" se repetía sin cesar, pero su esperanza era cada vez más reducida y la desesperación se abría paso. Consideró decirle a la madre de Cartman, Liane, pero pensó que sería cargarle con una responsabilidad que no merecía y quizá ni siquiera se lo creía y eso complicaría aún más las cosas, sabía que la pobre mujer se encontraba ocupada trabajando y no quería molestarla, aunque era un asunto importante, sabía que se estaba metiendo en un terreno complicado y no podía permitirse hacer una jugada que le salga por la culata.
Kyle en ese tiempo había aprendido aún más sobre los trastornos, se enteró de la existencia de la vigorexia, de la ortorexia, de la TERIA, diabulimia y quién sabe cuántos más. Dio cuenta de que lo que tenía Cartman era fundamentalmente anorexia, con quizá conducta bulímica cuando la situación lo ameritaba, y quién sabe desde hace cuánto que cargaba con esas conductas. Aprendió también que tienen un origen fundamentalmente en un mal manejo de emociones y se preguntó por cuál emoción todo eso había sido acarreado. Tenía muchas preguntas para hacerse y pocas respuestas podía brindarse. Se sentía impotente y pensaba que nadie podía sentir lo que él sentía. Cada vez con cada segundo que pasaba sentía que sus chances se acababan, sentía como Cartman estaba en un peligro de muerte y que sólo él podía salvarlo.
Quería salvarlo. Para el Kyle de diez años eso era una novedad, pero simplemente muchas cosas habían pasado.
Decidió que esa misma tarde iría a la casa del castaño e intentó poner la mente en blanco un rato, pues de nada serviría que el menor lo encontrara alterado, sólo haría que se le pusieran los nervios de punta o que esté a la defensiva. Llevaría algo de comer, quizá para que merendaran. Tal vez se quedaría a dormir si la intervención se dilataba, por lo que se levantó y empezó a preparar sus cosas en la mochila.
Se le venía una noche larga y exhaustiva.
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Eric estaba en su habitación. No se había movido de ahí en horas, desde que despertó podría decirse. Bah, en realidad sí se había movido para no dejar que su gatita muriera de hambre o sed, pero eso fue todo lo que hizo. El reloj marcaba las cinco de la tarde y él estaba despierto quizá desde las nueve de la mañana, pero seguía en cama, con las luces apagadas, sólo usando su celular para ver sus redes y pasar por imágenes cada una peor que la otra. Se encontraba con gente quejándose en redes por haber subido de peso, eso era lo que miraba hace horas, y tan sólo se sentía mejor consigo mismo. Al menos él no fracasaba como otros, ese era su único pensamiento, que se repetía como una calesita y lo hacía sentir superior.
El timbre lo sacó bruscamente de sus pensamientos. Le resultó extraño. Hace ya varios días que no veía a Kenny; también había empezado a faltar a la facultad directamente, tenía más ganas de estar en casa acostado y durmiendo, sus sueños eran lo único que lo entretenían al fin y al cabo, y de esa manera no necesitaba consumir nada, pues no necesitaba energía, no tenía algo en qué gastarla. Se preguntó quién podría ser, y a regañadientes salió de su cama en su pijama. Recogió su gorro de la mesita de luz y se lo puso al instante para poder disimular su cabellera que cada vez menos podía llamarse de esa manera, pues perdía pelo en cada momento. Observó por la mirilla y reconoció enseguida de quién se trataba. Pensó en hacer de cuenta que no había nadie en casa, pero los timbrazos no cesaron, cada vez eran más insoportables y daba cuenta que Kyle no se movería de allí. Su gata, incluso, empezaba a fastidiarse por el ruido. No le quedó otra más que abrir.
— ¿Qué sucede? —Preguntó Cartman, haciéndose el adormilado.
—Cartman, ¿cómo estás? —Preguntó el mayor, y como siempre se abrió el paso para poder entrar en la casa ajena. Eric cerró la puerta atrás de él, malhumorado.
—Bien, estaba durmiendo. —Mintió y fingió un bostezo. Se sentó en el sofá, donde rápidamente Kyle le hizo compañía.
—No te crucé en la facultad estos días, ¿estuviste yendo?
—Claro. —Volvió a mentir. —Pero estuve volviendo rápido a casa, tal vez por eso no me viste.
—Que raro, bueno, si tú lo dices... —Se encogió de hombros; Eric ya no podía mentirle, se daba cuenta al instante, cada vez que decía una mentira Eric arrugaba un poquito su nariz y lo hacía tan obvio que era imposible no darse cuenta. Eric encendió el televisor y puso un canal cualquiera. Encontró una sitcom que era medianamente buena y dejó ahí el canal. Pensó que optarían por ver en silencio, pero Kyle de pronto sacó un paquete de galletas oreo de su mochila.
— ¿Quieres? —Le ofreció, sacando una él y llevándosela a su boca.
Cartman se vio tentado. Dudó por momentos pero no podía resistirse, eran de sus favoritas. Pensó que luego vomitaría todo, que luego haría eso que siempre hace para sentirse bien, entonces podría comer una o varias sin ningún problema. Aceptó luego de razonar de esa manera, y sacó dos del paquetito que le era ofrecido.
Continuaron viendo la serie, más galletitas fueron sacando, y una vez que el paquete fue terminado Cartman se levantó dirigiéndose hacia el baño. Fue seguido por la mirada atenta de Kyle. Sintió como el grifo del lavabo era abierto. Kyle reconoció al instante que se trataba de un truco para ahogar los sonidos y nuevamente sintió como su corazón se estrujaba, ¿en serio iba a hacerlo? no habían pasado ni diez minutos desde que habían terrminado de comer, ¿tanto ansiaba hacerse daño? Se le pusieron los ojos vidriosos, no supo como contener las lágrimas que un par se escaparon y recorrieron sus mejillas. Se limpió con sus muñecas, debía ser fuerte, o al menos eso se recordó.
Mientras Cartman estaba en el baño, él se dispuso a examinar la cocina. Abrió la heladera con cuidado y comprobó que el mismo tupper con comida podrida se encontraba en el mismo estado en el que lo había visto la última vez; abrió el freezer y sólo se encontró con cubitos de hielo amontonados, pero ningún alimento. Vio las alacenas y sólo encontró paquetes de fideos y arroz sin abrir, con sopas instantáneas light en un rincón que parecía ser lo único que había estado consumiendo Cartman en esos días. Su frustración se acrecentaba, no sabía cómo es que Cartman continuaba haciéndosela tan difícil, ¿qué uno no vivía para disfrutar de algo? se preguntó.
Siguió recorriendo el lugar, ya había analizado la cocina, ahora lo haría con la sala de estar y prestó total atención a las cosas que habían en la mesa. No habían muchas cosas dispuestas, sólo un mantel doblado, los anteojos de reposo de Cartman, una bolsa con un poco de alimento para gato y cuadernos que seguramente eran de la facultad. Suspiró cada vez más frustrado y decidió abrir aquel cuadernito rayado que estaba sobre la mesa, pero al hacerlo se llevó una sorpresa.
Hojas y hojas estaban enteramente escritas de un listado un tanto extraño, al principio había pasado por su contenido así nomás, pero su atención se detuvo cuando vio "dos tazas de palomitas de maíz: 60 calorías", y dio cuenta que todo lo que estaba escrito era de ese mismo estilo. Estaba cada fecha anotada con un listado de lo que había comido en ese día. Durante semanas enteras vio que estaba escrita la palabra "ayuno" en mayúsculas y se sorprendió aún más. Sacó con prisas su teléfono para sacarle fotos a las hojas que más lo impactaban, se detuvo y de pronto una voz a su espalda le llamó la atención.
— ¿Qué se supone que estás haciendo judío? —Lo trajo al mundo la voz de Eric. Se sentía fastidiado, aunque aún no le había visto con el cuaderno. Recién salía del baño y aún seguía acomodándose su gorro. Sus ojos estaban un poco rojos y se sentía una fragancia a pinos proveniente del aromatizante de ambientes que había echado para disipar el olor.
—Te esperaba. —Contestó rápidamente, aunque su tono se escuchó un poco a la defensiva. Cerró el cuaderno intentando ser disimulado y dejándolo en el mismo lugar, pero fue ahí cuando Cartman se dio cuenta y frunció su ceño. La había cagado.
—No te creo una mierda. —Dijo de pronto y el mayor se corrió del lugar, distanciándose de Cartman. Al hacer eso, el menor vio el cuaderno y palideció. Había descubierto su secreto, ¿cómo había sido tan tonto como para dejarlo tan a la vista?
—Cartman tenemos que hablar, lo que te estás haciendo no es bueno. —Intentó hablar Kyle, subiendo un poco su voz y claramente nervioso.
— ¡¿Qué sabes tú de lo que estoy haciendo yo?! —Vociferó Cartman, Kyle se hizo hacia atrás.
—Cartman estuviste vomitando en el baño, ¡cualquiera se da cuenta! ¡no comes nada!—Exclamó Kyle. — ¡Tienes un problema!
—No tengo ningún problema estoy perfectamente bien el que tendrá un problema si no se calla ¡eres tú! —Gritó casi sin respirar. Su corazón empezaba a latir cada vez más fuerte, estaba cada vez más exaltado, y los pensamientos que atravesaban su cabeza no paraban, tenía realmente ganas de asesinar al pelirrojo, de lanzarle algo, ¿cómo podía ser tan metido? ¿por qué mierda era tan fastidioso? Quería que lo dejara en paz, no tenía por qué meterse en sus asuntos. Estaba harto de él. No quería verlo nunca más. Estaba realmente enfurecido, y en eso agarró el cuaderno rayado y se lo lanzó con todas sus fuerzas, lastimando al mayor en su frente.
— ¡¿Cómo mierda puedes estar bien?! Cartman, PIENSA. PIENSA UN POCO. —Se sentía desesperado. Empezó a sangrar, se había abierto una herida en su frente por el golpe que no había podido evitar.
—Estoy pensando, SIEMPRE ESTUVE PENSANDO. —Vociferó rabioso. —LO QUE NO ENTIENDO ES QUE SEAS TAN FRACASADO QUE NO PUEDAS NOTARLO.
Kyle se quedó en silencio, esas palabras realmente le habían impactado. Cartman sacó un almohadón del sillón y se lo arrojó con fuerzas al contrario, quien esta vez sí pudo atraparlo.
—No soy un fracasado, Cartman. —Se defendió Kyle en un momento, intentando mantener la calma pero su respiración empezaba a agitarse y su pecho se hallaba contraído.
— ¿Ah no? HABLÓ el estudiante de PSICOLOGÍA que no puede dar cuenta ni de que su amigo es un ALCOHÓLICO y ¡AHORA CREE QUE PUEDE SOLUCIONAR LA VIDA DE TODOS! —No medía ninguna de sus palabras, ni siquiera seguía pensando. La rabia lo había poseído y cada palabra que lanzaba se sentía como clavarle puñales al pelirrojo. Kyle se sentía cada vez más vencido, más afectado por cada sílaba.
— ¡Cartman estoy intentando ayudar!
—Bueno te digo una novedad ¡NO AYUDAS EN NADA! Te deberías haber quedado como ABOGADO. Tal vez así eras más útil de lo que eres ahora, ¿no crees?
Cartman había sobrepasado el límite, esta vez fue Kyle quien, embravecido, le arrojó un almohadón con todas sus fuerzas que le dio de lleno en su cara.
—BUENO, NO SÉ POR QUÉ MIERDA ME SIGO PREOCUPANDO POR UN GORDO QUE SIGUE SIENDO EL MISMO DE SIEMPRE. —Dijo de pronto. Cartman se quedó callado y Kyle tuvo un segundo de lucidez en el que dio cuenta de lo que había dicho. Vio atentamente la reacción ajena y empezó a ponerse nervioso. —Espera Cartman, yo no quise...
—Vete. —Interrumpió el menor y le arrojó el centro de mesa, que se estampó contra el suelo en un estrepitoso estruendo. —VETE TE DIJE. —Gritó. Hizo que Kyle saliera por la puerta a la fuerza, la bloqueó y cerró con llave. Por fin lo había echado.
El pelirrojo supo inmediatamente que la había cagado. Que el menor estaba sensible y por orgullo metió no sólo el dedo, sino el brazo entero en la llaga y que le había causado más daño del que podía imaginarse. Apoyó su mano en su frente, limpiando la sangre que brotaba de ella, y se puso un pañuelo para evitar mancharse y detener el sangrado. No entendía cómo había permitido que todo se desvirtuara tanto.
Volvió a su casa, completamente arrepentido, con las palabras de Cartman repitiéndose en su cabeza sin ningún respiro. Se sentía cada vez más superado, y lo peor, sabía que las palabras de Cartman no eran ninguna mentira. Todo era verdad. Tenía un amigo alcohólico, otro era anoréxico, y él seguía pensando que podía salvarlos a todos, cuando era tan tonto que no podía consigo mismo.
Suspiró.
Realmente era un estúpido.
Quizá no era el momento en el que esas cosas le afecten, quizá tendría que tratarlo más con su psicólogo, y realmente lo había intentado. Se repetía cada día que era un nuevo momento para empezar, que su cambio de carrera no significaba más que una nimiedad en su historia y que tan sólo la vida era una en la que tenía que probar, después de todo la vida era un momento tan corto que no tenía que permitirse pasarla muy mal al vicio. Todas esas cosas ya las sabía, casi como si fueran un refrán grabado en su memoria, pero eran difíciles de aceptar realmente. La voz decepcionada de su madre se repetía cada noche en sus sueños, podía oírla en sus peores momentos. Cuán decepcionada se sentía al ver que Kyle no terminaría con la carrera que Gérard con tanto esfuerzo terminó y pensó que sería lo mejor para su hijo. Sus padres se sentían defraudados, aún más con su cambio de carrera. "Mi hijo no será un fracasado, debes seguir estudiando abogacía" le repitieron sin cesar, a lo que Kyle simplemente respondía con que entonces no sería un hijo suyo, que se conformaran sólo con Ike.
Haber salido de su casa fue un reto que a duras penas pudo pasar. Sabía que abogacía no era lo suyo desde el primer año, o incluso desde antes, siempre había preferido ayudar a las personas y sentía que allí estaba su verdadero camino, pero sus padres realmente no lo escucharon. Los únicos que lo entendieron fueron su hermano y Stanley, aunque ahora que lo pensaba, Cartman tenía razón; Stan siempre había tenido un problema y él siempre fue consciente de ello ¿y qué había hecho para evitarlo el supuesto psicólogo? Así es, absolutamente nada, es más, todo lo que hizo fue dejarlo a cargo a Kenny, pues él ni siquiera podía ocuparse de ello. La palabra fracasado se sintió como un baño de agua fría, ¡pero era tan cierto que tan sólo quería llorar!
Se preguntó por su madre, ¿realmente había metido tanto la pata? Psicología realmente le gustaba, pero ¿y qué si no era para él? Quizá debía haberse quedado como un hobby, quizá no tendría que haber insistido más que eso. Realmente pensaba que era un estúpido, se había rebajado a herir a una persona que se encontraba mal y que encima él lo sabía. Cubrió su rostro con sus manos, fregándose los ojos con insistencia. No podía creer lo que había hecho. Se sentía negligente. ¿Cómo podría mirar a alguien más a la cara? ¿Cómo podría ver ahora a su psicólogo que le había advertido de esa situación? o a su madre quien había velado por él y había intentado hacerle ver que la otra carrera era lo mejor. Tal vez todos tenían razón y él simplemente era un fracasado.
De pronto el celular se iluminó y vibró un poco, sacándolo bruscamente de sus pensamientos y aquella enredadera de culpas. Lo tomó rápidamente y se apresuró a leer el mensaje de Stan que le había llegado.
"Cómo te fue con Cartman?" decía, simplemente.
Se apresuró a responder hasta que otro más llegó que hizo que terminara por emocionarse y las lágrimas se abrieron paso sin poder controlarlas. Dejó el teléfono de lado y él se tumbó en la cama y abrazó una almohada.
El mensaje era de su amigo, que no decía otra cosa más que un "capaz te cueste, pero no te rindas, Kenny me contó lo que hiciste, me salvaste la vida amigo, gracias".
Tal vez no se había equivocado en su profesión después de todo. Ahora tendría que demostrárselo.
