Disclaimer.- Ya queda claro que ningún personaje me pertenece.


5

Lazos


Una vez que Harry se recuperó y volvió a reincorporarse a las clases, transcurrió noviembre y el tiempo junto con él se volvió muy frío. Todas las mañanas los jardines aparecían con escarcha y el lago parecía hecho de acero.

Ese día era sábado y el primer partido de Quidditch de la temporada estaba a punto de comenzar. Harry, Ron y Hermione se encontraban sentados en el Gran Comedor. Ron, comiendo rápidamente como de costumbre mientras Hermione trataba de hacer que Harry comiera algo.

- ¿Al menos un poco más de leche? – suplicaba Hermione.

- No, de veras no tengo hambre – contestó Harry sintiendo que su estómago se revolvía.

Se sentía tan nervioso. En cualquier momento saldría a la cancha y tendría su primer partido contra Slytherin. Todos los leones le habían dado sus mejores deseos, aunque las serpientes andaban por los alrededores soltando risitas burlonas que anunciaban el final de la casa Gryffindor.

Dieron las once de la mañana y Harry se encontraba ya en los vestidores junto con todo el demás equipo de Gryffindor. Fred y George estaba practicando un poco con sus armas y los demás comenzaban a ponerse sus túnicas rojas.

En el campo de Quidditch, ya se encontraban todos los alumnos sentados en cada grada. Hermione se encontraba hasta arriba junto con Ron, Dean, Seamus y Neville. Éstos habían aceptado la ayuda de la chica cuando ésta se ofreció a realizar hechizos para resaltar los dibujos de apoyo que la pancarta que habían hecho tenía y ahora el texto "Potter: El mejor", cambiaba de color mientras el león que estaba en la parte inferior se hacía grande y un poco más pequeño cada cinco segundos.

- Bueno – dijo Oliver, aclarándose la garganta.

- Éste es el gran día – complementó Angelina.

- Hoy¡les ganáremos a las serpientes! – dijeron Fred y George al unísono.

- ¿Entonces qué demonios esperan remedándome? – Preguntó con una sonrisa –. ¡Vayamos a ganar!

Los Gryffindor asintieron y se dirigieron al campo. Harry iba al final de todos, sentía que las piernas le temblaban y al girarse a las gradas, vio a su familia vitoreándolo a él y a su equipo. Se sintió renovado y lleno de ánimos.

La señora Hooch se encontraba en el centro del campo, los capitanes se acercaron a ella y ésta se aclaró la garganta.

- Quiero que den un partido limpio y sin ningún problema por parte de todos – exclamó fijando su vista especialmente en el capitán del equipo de las serpientes.

Marcus Flint, un muchacho de quinto año alto y de la complexión de Oliver era el capitán de las serpientes. Harry vio por l rabillo del ojo un mini espectáculo en lo más alto de las gradas y al ver que se trataba de sus amigos junto con Hermione, se le aceleró el corazón y los ánimos se le levantaron aún más. Sentía tantas ansias por comenzar a jugar.

- Monten en sus escobas – pidió la mujer y cuando todos estuvieron sobre ellas, dio un fuerte pitido con el bonito silbato de plata.

Quince escobas se elevaron muy alto en el aire y bien lejos de la visión de los espectadores.

- Y la quaffle es atrapada por Angelina Johnson que se dirige a toda velocidad al territorio Slytherin. Talentosa y hermosa es esta jugadora además de…

- ¡JORDAN! – regañó la profesora McGonagall.

- Lo siento, profesora.

Lee Jordan era el comentarista de los juegos y siempre era vigilado de cerca por la profesora McGonagall.

- Y Johnson le pasa la quaffle a Bell que esquiva por poco una bludger que es inmediatamente desviada por George o Fred, no sé quién sea y… ¡no!, la quaffle es tomada por Marcus Flint. Y allá va, volando a toda velocidad y dejando a Bell y Johnson detrás. Tira y… ¡falla! Es bloqueado por el guardián y capitán Wood¡bien hecho Gryffindor! Wood pasa la quaffle a Spinnet, su grandioso descubrimiento, Spinnet va sola, tira y ¡no otra vez! Pucey se la arrebata y se dirige a anotar seguido muy de cerca por Flint… está muy cerca de los postes de gol, esquiva una bludger y se prepara para lanzarla, Wood se lanza y… ¡no! Han hecho una finta, la quaffle está ahora en manos de Flint que tira y ¡SLYTHERIN ANOTA!

Los gritos de las serpientes llenaron el ambiente, Gryffindor se quejó pero pronto siguieron con los ojos puestos en el juego.

Harry volaba por encima de donde se desarrollaba el juego buscando alguna señal de la snitch. De pronto, una bludger comenzó a perseguirlo y rápidamente llegó un Weasley que desvió de él la dirección de la bludger.

- Gryffindor ha logrado tomar posesión de la de la quaffle – decía Jordan –. Y allá va la excelente cazadora Angelina Johnson, esquiva a Pucey y a una bludger enviada con saña sobre sí, y acelera… ¡hey! ahí está la snitch.

Harry la vio un segundo antes de que Jordan la advirtiera, estaba detrás de la cabeza de Adrian Pucey. Se lanzó hacia el juego tras el resplandor dorado seguido de cerca por el buscador Slytherin, Terence Higgs. Todos los cazadores se habían olvidado de lo que debían hacer y estaban suspendidos en el aire observando lo que sucedía.

Katie Bell despertó y se lanzó hacia los postes de gol con el quaffle resguardada en su brazo y…

¡PUM! Marcus Flint le cerró el paso a Katie Bell justo cuando la snitch desapareció rápidamente de la vista de los Seekers.

- ¡FALTA! – exclamó Jordan mientras un rugido de enojo resonó entre las tribunas de Gryffindor.

Bell se aferraba a la escoba para no caer y Flint se dirigía a los postes de Gryffindor. Las bludger habían sido lanzadas contra el capitán Wood y Flint volvió a anotar.

- Después de esta despreciable y notable falta…

- ¡Jordan!

- Está bien, está bien, después de esa evidente y desagradable falta…

- No digas que no te lo advertí, Jordan.

- Muy bien, muy bien. Flint casi mata a Bell, cosa que puede sucederle a cualquiera, así que penalti para Gryffindor y anulación del gol de Slytherin. Johnson la toma y… ¡ANOTA! Gol para Gryffindor.

Harry vio de nuevo la snitch y se dirigió directamente hacia ella; no ponía atención en nada más y aunque Higgs trataba de alcanzarle, no tenía la velocidad suficiente. Harry iba solo y no advirtió de la bludger que se dirigía a toda velocidad hacia él por detrás antes de que alcanzara la snitch.

- Potter va por la snitch, una bludger ha sido lanzada por uno de los bateadores Slytherin con mucha fuerza y… ¡oh no! LE HA PEGADO A LA ESCOBA DE POTTER. Potter va cayendo al terreno de juego y madame Hooch se apresura a revisarlo junto con madame Pomfrey.

Harry alcanzó a tomar el control de la escoba y se llevó la mano a la boca, como su estuviera a punto de vomitar. Bajó al campo de juego, luego de unas arcadas, tosió y algo dorado cayó en su mano.

- ¡POTTER HA ATRAPADO LA SNITCH!

Harry se la dio a madame Hooch que le sonrió y luego sus compañeros de equipo llegaron a celebrarle su logro.

Flint reclamaba el partido mientras que los Gryffindor celebraban la victoria de su equipo junto con los comentarios de Jordan con respecto a la "asombrosa" jugada de Harry.

Draco observaba con una sonrisa arrogante la forma en que Harry reía con sus amigos luego del momento confuso que pasó al darse cuenta de que casi se había tragado la snitch.

- No juega nada mal – dijo la voz de Tom a lado suyo.

- No mejor que yo – respondió con seguridad –. Tú también eres excelente sobre una escoba, no termino de entender porqué no te gusta el Quidditch.

Tom rió y se marchó junto con Draco de vuelta al castillo, ambos habían olvidado la rencilla anterior tomándolo como un hecho sin importancia y habían vuelto a ser los amigos que eran desde un principio. Los dos fueron seguidos de unas molestas serpientes que le reclamaban a Higgs su torpeza.

- Has estrenado muy bien esa nimbus – le dijo Sirius a Harry luego de abrazarlo fuertemente.

- ¡Jugaste de maravilla, hijo! – dijo James con tremenda sonrisa.

Lily estaba con lágrimas en los ojos muy feliz porque su hijo había sobrevivido a tremendo partido y a la vez enfadada por lo expuesto que Harry había estado. Pero el ver la sonrisa de Harry, decidió que los regaños no eran lo mejor y abrazó fuertemente a su hijo.

Harry se sintió satisfecho y se marchó con sus amigos a celebrar en la torre Gryffindor luego de despedirse de sus padres. Hasta se olvidó de presentarlos a sus amigos.

-:-.-:-

Los días pasaron y de repente, Harry sintió que todo se le venía encima. Los exámenes estaban por llegar y él aún seguía tratando de averiguar algo acerca de lo que aquel hombre le había dicho.

- No creo que entre nuestros deberes estuviera el ir buscando información con respecto a los linajes y las profecías de las que se tiene registro – le interrumpió la voz de aquella chica que siempre les seguía a Ron y a él.

- No es tarea, es un asunto mío.

- No lo dudo, que Ron no se encuentre contigo sin duda me lo deja claro – dijo la niña sonriendo.

Harry se encogió de hombros y continuó su lectura. Hermione se acercó y Harry sintió muy de cerca cómo su espacio personal estaba siendo violado.

- Jeje, disculpa – se excusó la chica mientras Harry le sonreía –. ¿Puedo ayudarte en algo?

- ¿Por qué deseas ayudarme?

- No me desagradaste desde el principio y también supe que me buscaste la noche de Hallowen para pedirme una disculpa. Eso significa mucho para mí y me gustaría ser tu amiga.

Harry supo que Hermione era totalmente sincera y algo en su corazón le dijo que debía aceptar aquella propuesta y también llamar a Ron. No podía con eso solo y estaba seguro de que en ellos dos podía encontrar amigos incondicionales.

- Hermione, vayamos a buscar a Ron. Hay algo que debo contarles a ambos y por lo cual necesito su ayuda.

Hermione asintió y ambos salieron de la biblioteca rumbo al lago, Ron le había dicho a Harry que estaría ahí jugando ajedrez con Dean y Seamus. Le encontró sumamente concentrado en medio de una partida con Finnigan y a pesar de repelar por haber sido sacado de su juego. Escuchó en silencio el relato de Harry al igual que Hermione. Por fin llegaba la explicación del único testigo de aquella noche tan tenebrosa que era recordada con tanto temor.

Harry les dijo de lo poco que recordaba, de su encuentro con aquel tipo y del enorme perro de tres cabezas junto con la música que sonaba al fondo.

- Seguramente ese perro está cuidando algo… – dedujo Hermione.

- Pero ¿quién sería ese hombre? – Preguntó Ron – ¿Y cómo es que Dumbledore no se ha dado cuenta de que hay un hombre tan peligroso en los alrededores del colegio?

- No lo sé, Ron, pero Dumbledore no es omnipresente y en cierta forma eso me ayuda.

- No podría decirte a qué se refiere con eso del "Elegido", pero buscaré toda la información con respecto a esa noche. Por lo que sé, nadie sabe cómo se llama la secta que hizo tal movimiento ni cuáles eran sus fines pero es seguro que hay más como ellos y que son magos oscuros… – señaló Hermione.

- Esta noche visitaremos esa aula y convocaremos un hechizo para que la música tranquila suene, estoy seguro que ese es el punto clave – dijo Harry mientras Ron y Hermione asentían –. Gracias chicos, no los habría involucrado si no fuera porque en verdad los necesito.

- No tienes nada qué agradecer, Harry, te prometemos que pase lo que pase te ayudaremos a llegar al fondo de esto.

Harry asintió y los chicos decidieron entrar al castillo y planear mejor su estrategia. Debían evadir perfectamente a los prefectos de las casas y también a Filch y a su gata. El plan había quedado más que perfecto y cuando la noche avanzó, los chicos decidieron comenzar con su misión.

Se deslizaron con el mayor sigilo posible a través de los pasillos del colegio hasta llegar al séptimo piso. Respiraron profundamente y, decididos, abrieron la puerta dejando que la suave música de un arpa inundara sus mentes.

- Él ya está aquí – exclamó Harry mientras los tres avanzaban presurosos hasta situarse justo detrás del perro.

- ¡Lo sabía! Está cuidando de algo, esta es una puerta de trampilla y ya está abierta. Deprisa, si no queremos quedarnos atrás – les apresuró Hermione mientras Ron se giraba a la derecha al no escuchar más la música.

- Chicos, si van a hacer algo… es mejor que sea ¡ya! – Ron empujó a Hermione y Harry hacia dentro de la trampilla y él se lanzó antes de que el perro cerrara una de las fauces de las tres cabezas en su pelirroja cabeza.

- ¡Auch! Hermione, Ron¿están bien? – preguntó Harry sintiendo que bajo de sí había algo muy suave.

- Sí, Harry, es una suerte que cayéramos en algo suave – dijo Ron tratando de levantarse - ¿Qué demonios?

- ¡Esperen! No se muevan – exclamó Hermione, Harry apenas y distinguió a la chica siendo apresada por ramajes de aspecto asqueroso.

- ¡Hermione! – gritaron Ron y Harry al unísono.

- ¡Cálmense chicos, estoy bien! Esta es una planta que los asesinará si se mueven mucho – explicó la chica siendo tragada por la enorme planta.

- ¡Hermione! – gritó Ron asustándose demasiado.

Harry intentó hacer caso a la chica y pronto sintió que la planta comenzaba a absorberlo. Trataba de no moverse y sin más cayó al vacío.

- ¡Ay!

- ¡Harry¿Estás bien?

- Sí, eso creo… la caída estuvo dura…

- ¡HARRY¡HERMIONE! – Gritaba Ron tratando de deshacerse de la enredadera que comenzaba a asfixiarle - ¡AYUDA!

- ¡Ron, cálmate! Si no lo haces esa planta te matará más rápido.

Harry se giró incrédulo a ver a Hermione y ésta cerró los ojos fuertemente, dándose cuenta de su error.

- ¡Trata de calmarte! – pedía Harry viendo cómo su amigo luchaba desesperadamente contra el ramaje.

- Oh en algún lugar ya he visto esta planta… – inmediatamente sacó su varita para apuntar a la planta –. Claro… ¡el Lazo del Diablo!

- ¿Y eso qué? Con decir su nombre no soltará a Ron – dijo Harry bastante urgido por tratar de ayudar a su amigo.

Hermione repasaba rápidamente las lecciones de los libros hasta que dio en el punto.

- ¡Lumos! – exclamó.

La planta dejó a Ron y éste cayó al piso aún gritando. Al ver que estaba vivo sonrío y Harry suspiró. Un poco más tarde y Ron era abono para plantas.

Se dirigieron a la habitación tras la puerta pesada de madera que encontraron. Ahí se encontraba un ajedrez gigante con piezas de mármol mucho más altas que los chicos, Harry y Hermione voltearon a ver a Ron. No había nadie mejor para eso que Ron, el chico tragó duro y accedió.

- Bueno, tenemos que tomar la posición de las piezas para jugar – dijo Ron.

- Tú quédate afuera y sólo dinos qué tenemos que hacer – dijo Harry mientras Hermione asentía.

- Bueno, entonces Harry tomará el lugar del alfil izquierdo y Hermione el de la torre izquierda también – las piezas negras mencionadas se apartaron y dejaron sus lugares a los chicos –. Ahora, las blancas juegan primero.

Un peón blanco avanzó dos casillas y luego Ron movió el peón a la derecha de Harry una casilla. Las blancas movieron otro peón y luego llegó el turno a los chicos.

- Harry, muévete en diagonal tres casillas – Harry obedeció y luego fue el turno de las blancas.

Los tres chicos vieron con asombro cuando la reina capturó al caballo derecho, la reina lo golpeó hacia afuera del tablero, destruyéndolo cuando éste golpeó contra el muro.

Muy pronto hubo un montón de piezas tanto blancas como negras en las afueras de los tableros y sólo había una jugada que Ron esperaba que funcionara.

Sacrificó al otro alfil mientras la torre izquierda de las blancas lo destruía y le dejaba el camino libre a Hermione para atacar.

- Harry, ve por la torre izquierda – dijo, mientras Harry obedecía.

La reina se encontraba muy lejos y cuando Harry sacó a la torre. La reina se volvió hacia el rey pero no ocupó el lugar por el que Hermione "atacaría".

- Hermione, ve por el caballo y luego la reina se pondrá en el lugar por el que el otro alfil puede atacar. Entonces Harry, tú tendrás que ir por el rey.

La jugada resultó tal y como Ron lo esperaba, no corrió con el riesgo de que el otro alfil se posicionara en el lugar de la reina y que ésta anduviera libre para atacar a Harry.

El rey dejó caer su espada dando a entender su derrota y cuando el trío de chicos se dirigía a pasar, las piezas detuvieron a Ron.

- ¡Ron! – exclamó Hermione.

- ¡Ve con Harry! No me pasará nada, deben seguir adelante. ¡Hazlo por tu hermana, Harry!

Harry asintió y ambos continuaron el camino. Ron rezó interiormente para que ambos chicos pudieran salir bien librados de las pruebas que les esperaran.

- Tienen que volver para la coronación de Gryffindor…

Llegaron a una habitación redonda cubierta de flamas azules. En un rincón se encontraban varios frasquitos de diversos colores y formas, cada uno con el nombre escrito al frente. Cuando Hermione se acercó a inspeccionar las botellas, una leyenda escrita en fuego rojo apareció dentro de las flamas azules.

- De las siete pociones en el rincón, sólo una servirá para pasar por este oscuro montón de fuego azul, gélido como el mejor – recitó Harry.

Hermione se mordió el labio inferior y comenzó a ver cada una de las etiquetas de las pociones. Harry no quería apurarla pero estaban contra el tiempo¿y si aquel tipo ya había conseguido por lo que venía?

- ¡Deprisa Hermione!

- ¡Ya voy! Es que no estoy segura si es…

- Hermione, confío en ti. Dime cuál y se acabó – Hermione tomó un frasquito azul y pequeño, se lo cedió a Harry – Solamente queda para uno.

- No te preocupes, regresa con Ron y llamen a Dumbledore, podré detenerlo lo suficiente para averiguar todo lo que quiero saber.

Hermione asintió.

- Suerte – murmuró con lágrimas en los ojos habiéndole depositado un beso en la frente.

Harry sonrió, se tomó la poción y cerrando los ojos atravesó el fuego sin resentirlo siquiera. Se despidió con la mano de Hermione y atravesó el umbral que encontró al frente suyo.

Esta vez había la suficiente luz para no esconder rostros. Lo primero que vio fue al profesor Quirrell mirándolo con curiosidad, detrás de él había dos escobas y un montón de pajaritos brillantes flotando en el aula.

- Profesor Quirrell¿qué hace aquí?

- Nos volvemos a encontrar, Harry Potter – dijo el hombre riendo maliciosamente – La última vez era demasiado fácil para venir del destino, pero esta vez lo he planeado cuidadosamente y usted ha correspondido al esfuerzo que he puesto en mi tarea. ¿Usted también se ha esforzado en la que le dejé desde la noche de Hallowen?

- ¡Usted! – Acusó Harry sacando su varita – ¡Fue usted quien dejó entrar al trol y quiso venir por lo que sea que las paredes de este castillo guardan!

- Así es, pero no has respondido a mi pregunta…

- No había mucho que averiguar, usted pertenece a una secta secreta y yo soy el Elegido para llevar a cabo un ritual¿qué más debería saber?

- En términos lógicos, eso sería muy simple de averiguar. Felicidades Gryffindor, ha reprobado en el rasgo de investigación y lógica – Harry no dejó de apuntarle con la varita y Quirrell continuó como si nada pasase –. No somos una vulgar secta que lleva a cabo rituales con humanos. Nuestra asociación busca el bien común de todos los seres vivientes y naturales en esta tierra pero necesitamos la sangre de alguien que sea perfecto para poder gobernarlos a todos como cada quién se merece y esa sangre te pertenece a ti, Harry Potter.

- ¿Bien común? – Repitió en pregunta el chico con incredulidad – ¡Por Dios¡Mataron a una niña que no tenía la culpa de nada!

- Para obtener la paz es necesario sacrificar vidas – respondió el otro encogiéndose de hombros.

- ¿Qué piensan hacer conmigo?

- Eso es una sorpresa, pero no te preocupes porque pronto lo sabrás.

- Lo dudo mucho… – dijo el chico corriendo a montar una de las escobas, los pajaritos de pronto parecían haber cobrado vida y se lanzaron contra él y Quirrell.

Harry entonces notó que se trataban de llaves y no de pajaritos como él creía. Comenzó entonces a buscar la llave que le abriría la última puerta, mientras Quirrell hablaba y él escuchaba, había analizado la chapa de la puerta y también había encontrado ya la llave que debía ser la indicada. Pero Quirrell no se quedaba atrás y también había montado la otra escoba, cada uno era perseguido por decenas de llaves con alas filosas y que parecían querer proteger la llave a toda costa.

- ¿Dónde está la maldita llave? – preguntaba Quirrell tratando de seguir a Harry que se movía lo más rápido que las llaves le dejaban.

Harry se dio cuenta entonces de que Quirrell no podía ver la llave, por eso también lo había esperado. Pero él se iba a aprovechar de su oportunidad de poder destruir a aquel asesino. Sólo un poco más, pensaba estirándose lo más que podía hasta atrapar la pequeña llave.

El ataque de las otras cesó y Harry bajó rápidamente de la escoba, tratando de correr hacia el umbral.

- ¡Alto ahí, Potter! – Exclamó Quirrell apuntando a Harry con su varita - ¡Dámela ahora mismo!

- ¿O qué me hará? – Preguntó desafiante – ¿Matarme?

- No me provoques, Potter, hay cosas que puedo hacerte sin desperdiciar nada de tu sangre – Harry sacó su varita y también le apuntó al profesor –. Podrás ser el Elegido, pero tu poder aún es débil y no sabes ningún hechizo que pudiera detenerme. Entrégamela por las buenas o será tu madre la que sufra las consecuencias.

Harry vio a los ojos a aquel tipo, sentía tanta rabia corriendo por sus venas. El rostro tenía dibujado una sonrisa tan cínica, tan despreciable; la misma que había mostrado cuando se levantó con él en brazos. Ese era un hombre miserable, no debía haber mucha diferencia si le lanzaba un Avada ahora. Nadie lo extrañaría, de hecho le haría un favor al mundo.

- ¿Qué pasa, Potter¿Por qué no lo haces y ya? Es muy sencillo, solamente se dicen un par de palabras y la vida de la persona se esfuma. ¿Recuerdas la cara de tu hermana? Pálida y sin abrir más los mismos ojos de su madre, creo que así se vería ella.

- ¡Cállate! – Exigió completamente fuera de sí – Avada…

- Petrificus Totalus – dijo una voz a sus espaldas atacando a Quirrell.

Harry iba a girarse para ver el rostro de la persona que le había arrebatado su venganza y antes de poder distinguir algo, cayó al piso sin saber más.

- Tienes suerte de que haya llegado antes, Quirrell – dijo la misma voz mirando con desprecio al hombre que estaba completamente inmovilizado en el piso –. Al menos continuarás vivo para saber lo que es la verdadera locura.

Miró a Harry tendido en el piso y al escuchar pasos entrando, desapareció entre las sombras…

-:-.-:-

Harry despertó un día de junio en la enfermería de la escuela. Su madre y padre se encontraban ahí justamente cuando abrió los ojos y luego de explicarles que ya se sentía mejor, recibió la visita de sus dos amigos. Aunque después, Albus Dumbledore hizo acto de presencia y él sabía que debía enfrentarse al Director por las faltas cometidas pero aún así intentaría averiguar algo más.

- Harry, qué bueno que has despertado y te encuentras bien.

- Profesor Dumbledore, yo… en realidad no recuerdo muy bien qué pasó luego de que consiguiera la llave pero el profesor Quirrell es un asesino y pertenece a un grupo de homicidas.

- No te preocupes por eso, Harry, lo sé y ya se le ha enviado a pagar por sus crímenes – respondió el anciano con serenidad –. Harry, sabes que no debiste mentirme…

- Lo sé y pagaré por ello si es necesario, pero no lo hice con mala intención y por el motivo que me llevó a hacerlo me atrevo a preguntarle¿qué sabe usted de aquella noche?

Albus Dumbledore se llevó la mano a la barba y fijó sus ojos azules hacia la ventana que daba vista al exterior del castillo, como si pensara mucho en algo. Finalmente sonrío y apoyo la otra mano en el hombro de Harry.

- En este momento, nada en concreto y no hay más que tú puedas saber. Tu hermana fue asesinada injustamente por hombres sin escrúpulos, pero estoy seguro de que ella no aprobaría que su hermano se convirtiera en un asesino – Harry desvió la vista hasta donde se encontraban sus manos agarrando las sábanas –. Piensa en tus padres, Harry. Ellos necesitan de ti pero no de tu fuerza física o mágica, necesitan saber que eres feliz y estés seguro para que ellos se sientan tranquilos. No te amargues tu infancia pensando en venganzas, todo se sabrá cuando tenga que saberse y no estarás solo para enfrentar todo lo que el pasado conlleve.

El anciano sonrió y Harry asintió. ¿Qué tenía ese hombre que hacía entender de un modo sin igual las cosas contrarias a lo que él había estado pensando?

- Bueno, debo marcharme y estoy seguro de que todos tus amigos no querrán separarse de ti. Nos veremos en el banquete de despedida, Harry. Cuídate mucho – el Director se marchó de la enfermería dejando pasar a los dos amigos de Harry.

Éste sonrió y comenzaron a hablar de trivialidades, tocarían el tema de lo que había pasado dentro hasta que Harry quisiera hablar de ello. Le contaron de los partidos que Gryffindor había ganado durante el tiempo que Harry permaneció en el sueño tan profundo y de cómo habían logrado quitarle a Slytherin la Copa de Quidditch.

Así, el año escolar terminó y Harry obtuvo una nueva pista de lo que le ayudaría a saber lo que nadie podía explicarse. Gryffindor ganó la Copa de las Casas por los servicios especiales que el trío de Gryffindors le brindaron al colegio. La profesora McGonagall, luego de respirar aliviada porque sus alumnos se encontraban bien y habiéndoles dado su bien merecido regaño, sonreía satisfecha por el desempeño de los chicos.

Llegando a la estación en Londres, se despidió de sus amigos y los tres prometieron escribirse durante el verano para visitarse y seguir buscando información. Harry se dirigió a donde su familia le esperaba y sonrío. Mientras no pudiera saber nada, no se atormentaría más porque estaba seguro de que todas las piezas estarían juntas llegado el momento y él estaría preparado…


Continuará…


Hemos acabado el primer libro xD Unas cuantas palabras por aquí han salido a relucir varias veces y sí, no soltaré nada de nada en concreto hasta que yo lo considere oportuno. Se viene el segundo año en Hogwarts¿qué creen que sea lo que cambie por aquel maravilloso argumento del segundo libro?

Y bueno por si les quedó la duda de cómo Harry fue a dar a esa aula, recuerden que él no escuchó nada de nada, apenas y supo acerca del bosque prohibido y eso fue gracias a Ron. Fue después de su visita al séptimo piso que se enteró de que estaba prohibido. En cuanto al salvador que siempre lo rescata en el momento oportuno… sin comentarios xD

A mí me está divirtiendo esto de recrear aceleradamente –o destruir, como ustedes prefieran xD–, los libros a mi conveniencia pero creo haber encontrado la forma para acelerar hasta el punto donde se pone lo mejor, todo depende de ustedes. ¿Quieren que me brinque más rápido las cosas o mejor de la forma más o menos rápida que he estado presentando hasta ahora?

Me despido y ya saben dejen muchos reviews y gracias por leer.

Inocent Muggle.

PD. También puedo hacerlo más detallado, ustedes escogen.

PD2. Ya saben que sin review no trabajo.