Disclaimer.- Ninguno de los personajes de HP me pertenecen.

Warning.- Este capítulo contiene un poco de SHONEN AI, nada ofensivo pero si no te gusta, es mejor que dejes de leer este fic a partir de ahora.


6

Prometedor Verano


El verano llegó y con ello el descanso a los jóvenes que no habían tenido para nada un año tranquilo. Era el 15 de julio y un bonito sol iluminaba la esplendorosa Mansión Malfoy.

En su habitación, Draco Malfoy se encontraba haciendo algunos de los deberes que les habían dejado de tarea mientras observaba la escoba que su padre le había regalado en su cumpleaños. La nimbus 2.000, una igual a la que Potter había lucido en su primer juego contra Hufflepuff.

La suya por supuesto no era color caoba, ésta era negra y con líneas plateadas donde debía estar lo dorado. Era verdad que Potter había demostrado tener talento; sin embargo, al paso que iba terminaría muerto antes de cumplir los diecisiete años.

Sabía del incidente en el tercer piso. Claro que también comprendía los motivos de Harry, pero aún así eso no justificaba sus intentos de matarse en medio de su "venganza". Algo debía hacer él, Draco Malfoy, para que el "maravilloso" niño de oro no se pusiera a jugar un juego que obviamente no conocía.

- ¡Draco, cariño! – llamaba su madre al otro lado de la puerta de su habitación.

- Pasa, madre – dijo mientras se acostaba boca arriba en su cama.

- Lily nos ha invitado a cenar esta noche en su casa, ya le he dicho a tu padre y a regañadientes aceptó. Así que debes estar listo a las 7 para que nos marchemos¿no te alegra ir a ver a Harry? – preguntó su madre con una sonrisa.

- Sí, madre, no sabes cuánto me "alegra" ver a Harry – dijo sarcásticamente.

- ¡Ah! Me parece magnífico que ya le llames por su nombre – exclamó emocionada –. Nos vemos más tarde, hijo – dicho esto abrió la puerta de nuevo para salir.

En resumidas cuentas, su madre le había puesto un ultimátum para que dejara esa "tonta" rencilla de niños con Potter y él le había asegurado que si no eran amigos al menos no eran los más grandes enemigos entre las dos casas. Y no le había mentido, no eran los mayores rivales de las dos casas… eran los mayores rivales entre los de primero porque el título de las casas se lo llevaban Tom y Diggory, un jovencito atractivo de Hufflepuff. Aunque a decir verdad él no sabía por qué Tom simplemente no soportaba a Cedric.

Pero no le daba mucha importancia, él mismo tenía muchas cosas qué averiguar. Apenas le quedaban cuatro años más siendo él completamente normal porque una vez que el tiempo pasase, no habría marcha atrás…

- Frustrante – resolvió apretando la mandíbula fuertemente.

-:-.-:-

En Hogwarts, Tom Ryddle se encontraba en la biblioteca disfrutando de un libro que, pretendía, le informara acerca de los últimos síntomas que tenía con respecto a la luz.

Últimamente comenzaba a sentir que cualquier tipo de luz solar le irritaba mucho los ojos y también su piel experimentaba algo cuando era expuesta demasiado tiempo al sol.

- Nada – concluyó cerrando el libro de enfermedades mágicas de la piel.

No parecía haber mayor explicación para sus síntomas que una simple alergia al sol y, dado el hecho de que no era nada más de alarmarse, bien podría pedirle algo a Snape para controlar eso. Sin embargo, algo le decía que no era sólo aquello.

- Creo que deberé hablarlo con Albus – dijo levantándose de su asiento y dejando el libro en su lugar.

Empezó a revisar otros libros por mera curiosidad mientras repasaba los eventos del año. El curso anterior había resultado ser muy divertido. Había hecho una gran amistad con Draco y junto con los demás Slytherin habían hecho muchas cosas, aunque sabía que a Draco le hubiera gustado más montar una escoba y jugar en el aire pero él no había podido cumplirle en eso por aquello de su "alergia", de la cual no comentó nada con nadie. Había tenido que ingeniárselas muy bien para que el rubio no se diera cuenta.

Supo muchas cosas que no conocía de Draco, por ejemplo, le aterrorizaban los licántropos, la piña le causaba una reacción alérgica y, sobre todo, sabía cuál era el mayor tesoro de Draco y éste, a pesar de no ser muy visible, era un relicario que su abuela le dejó antes de morir. Draco y él habían intentado muchas veces abrirlo, pero sencillamente era imposible y ambos habían tenido que resignarse.

Había sido testigo de muchas de las peleas que su amigo había tenido con Harry y siempre había llegado en el momento indicado para detenerlo. Aunque Harry no le agradara, tampoco pensaba dejar que los castigaran a ambos, Dumbledore lo reprendería de paso.

- Lenguas más famosas… – leyó de un libro de tamaño mediano y poco ancho –. Veamos.

Otro que no le caía nada bien era Cedric Diggory, no le gustaba la forma en que veía a Draco y además era un Hufflepuff tratando de medirse con un Slytherin. Debía enseñarle qué lugar ocupaba en la escuela, él no se medía con los demás por ser el protegido de Dumbledore, sino por el nivel de magia que tenía y, por supuesto, por la Casa.

Aunque debía admitir que a pesar de saber por qué no soportaba a Diggory, aún no se explicaba su rechazo hacia Harry. Era un tipo de desprecio natural, como si su mismo cuerpo resintiera la presencia del otro. No sabría explicarlo de la forma adecuada pero tampoco había mucho qué preguntar, quizá solamente era por la forma en que Draco miraba a Harry y que por eso le había contagiado el desprecio. Si bien era cierto que compartía varias cosas con Harry y sentía pena por el chico cuando se enteró del incidente con Quirrell, entendía perfectamente que no debía ser agradable verte cara a cara con el asesino de tu sangre.

- Pársel… – musitó al llegar al tema de esa lengua –. La lengua de las serpientes. Yo debería saber hablar pársel, soy el príncipe de las serpientes. Aquí dice que el pársel sólo puede ser hablado fluidamente por los herederos de Salazar Slytherin. Pero que yo sepa no queda nadie en su genealogía…

Se levantó y comenzó a buscar más con respecto a la lengua de las serpientes y de las genealogías mágicas. Encontró algunos manuales para aprender a hablar pársel y también algunos libros con las ramas familiares desde los tiempos de Merlín.

Por lo que sabía, su padre había sido un muggle y su madre una maga sangre pura. Peter había sido su mentor después de la partida de su padre y el suicido de su madre junto con todo lo restante del paquete familiar incluido. Él había sobrevivido a la quemazón en la que se vio involucrado siendo un bebé y había despertado luego de estar medio año en una incubadora.

- Demonios, no me acuerdo del apellido de soltera de mi madre… – dijo cerrando el enorme libro que había conseguido –. Y si le pregunto a Dumbledore, sé que me diría pero intentaría averiguar qué hago. No quiero que se preste a malos entendidos mi interés por saber si puedo hablar pársel… aunque para saberlo necesito de una serpiente, seguro que Hagrid tendrá alguna.

Comenzó a dejar los libros en su lugar y solamente se marchó rumbo a la cabaña de Hagrid con el manual en la mano. Ya había aprendido, según él, algunas palabras en pársel pero necesitaba ponerlo en práctica para estar seguro.

- Después de todo soy muy inteligente y podría aprender ese idioma si lo intento. Después averiguaré de mi familia – dijo apresurando el paso hacia la cabaña de Hagrid.

Sabía por Albus que Hagrid inicialmente era un estudiante de Hogwarts pero cometió una falta por la que se le expulsó del colegio y por él fue que pudo quedarse, aunque fuera como guardabosques.

- ¡Tom, qué alegría verte! – exclamó Hagrid mientras Tom sonreía –. Adelante, pasa¿puedo ofrecerte algo?

A él no le desagradaba, aunque algunas veces fuera torpe, sabía que, después de todo, lo que Hagrid hiciera quizá no había sido algo justo.

-:-.-:-

La mañana y tarde pasó muy rápido para la señora Malfoy y ahora se encontraba junto con su esposo en la sala principal de la casa esperando a su hijo. Se irían en el carruaje que ocupaban para fechas especiales.

- ¡Draco, querido¿Ya estás listo? – preguntaba Narcissa Malfoy luciendo un bonito y elegante vestido plateado, al igual que una capa negra encima y sus guantes blancos.

- No lo apures, querida, estoy segura que Draco está tan "contento" como yo de ir a meternos a la jaula de los leones – opinó Lucius Malfoy, vistiendo un impecable traje negro al igual que una capa ligera, negra también y su inseparable bastón con empuñadura en forma de serpiente enroscada.

- Oh Lucius, es tu culpa que Draco piense en esas tonterías de las diferencias entre casas.

- No peleen o se nos hará tarde – pidió el heredero Malfoy bajando de las escaleras con el mismo porte aristócrata de siempre.

Una túnica negra era lo que llevaba, con un pantalón de vestir negro y una camisa azul petróleo debajo de la túnica.

- Bueno, vámonos entonces – dijo la señora Malfoy con una gran sonrisa en el rostro.

Draco esperó a que sus padres salieran mientras él les seguía jugando con el relicario que pendía de su cuello. Volvería a ver a Potter más rápido de lo que había esperado y tendría que enfrentar algo que no le había dejado dormir cada noche desde que sucedió…

-:-.-:-

- ¡Harry! Amor, ya no deben tardar los Malfoy y tú todavía no bajas – regañaba una apurada Lily Potter colocándose el pendiente de la oreja izquierda –. ¡James! Ve a ver por qué se retrasa tanto Harry.

- Pero amor, estoy sacando la cena del horno con las manos como me lo pediste – dijo James Potter desde la cocina.

- No hace falta que nadie venga, ya estoy aquí – apuntó Harry bajando por las escaleras.

Lily con su hermoso vestido de seda esmeralda y el cabello rojo recogido en un bonito y sencillo peinado, vio con alegría cómo lucía su hijo con la ropa que le había comprado recientemente. James salió de la cocina con el traje impecable como Lily le había dicho y vio con agrado a su hijo.

- Luces como todo un casanova, campeón.

Harry sonrío y vio asustado cómo su madre le veía con lágrimas a punto de salir de sus ojos.

- ¿Mamá?

- Ay, perdón Harry, es que… ustedes saben, me pongo sentimental.

James abrazó a su esposa y Harry sonrió.

- Tú te ves preciosa, mamá – dijo el muchacho que lucía un pantalón de vestir blanco y una camisa azul celeste, sin túnica.

La dama sonrió y pronto se escuchó el timbre: los primeros invitados habían llegado. Harry dio un respingo al oírlo y cuando su madre se apresuró a abrir, él sintió muchos nervios de repente.

- ¡Sirius, Remus! – exclamó su madre invitándoles a pasar.

El corazón de Harry se tranquilizó de repente y al mismo tiempo sintió algo que parecía indicar una decepción. ¿Pues a quién esperabas?, pensó.

- Hermosa como siempre Lily – dijo Remus mientras Lily sonreía radiante –. ¡James!

- Remus¿cómo estás amigo?

Todos comenzaron a saludarse, Harry se divirtió mucho con los comentarios que su padrino le lanzaba a su mamá y la forma de actuar de su padre. Hasta que el timbre sonó de nuevo y con ello el corazón de Harry volvió a latir más rápido de lo normal.

Harry, si sigues así te dará un infarto antes de que acabe el día, se autoregañó hasta que oyó las voces de su madre y la señora Malfoy.

Los Malfoy habían llegado ya. Narcissa y Lily volvieron a sus charlas luego de los saludos, incluso Lucius Malfoy parecía sentirse cómodo en aquella casa.

La casa de los Potter no era tan grande como la de los Malfoy y no por falta de fortuna, sino porque ese era el estilo de la familia. El ambiente era tranquilo e íntimo, de ninguna forma uno podía sentirse incómodo en un lugar tan cálido. Ni siquiera Lucius Malfoy.

- Bueno, las damas se pusieron a charlar – dijo James a un Lucius que se encontraba viendo los detalles de la casa, porque los Malfoy no curiosean.

- Así es – respondió.

Sirius y Remus se les acercaron con una enorme sonrisa en el rostro.

- ¿Les parece si jugamos ajedrez? – preguntó James mientras Lucius asentía.

- Nosotros los vemos – repuso Remus.

Los hombres se marcharon al despacho de James y dejaron a los más jóvenes sentados en la sala, intentado "poner atención" a la charla de las damas.

- ¿No podemos ir a tu habitación? – preguntó de pronto el rubio asustando a Harry que sintió la cercanía del otro de repente –. Tranquilo, si no estaba sugiriendo nada malo. En lo personal, no es precisamente de mi agrado escuchar la charla de nuestras madres.

- S-sí, tienes razón – musitó el trigueño completamente sonrojado –. Vamos.

Harry se levantó y Draco lo siguió, ninguno de los dos se percató de que eran víctimas de las miradas cómplices de sus madres y luego de la risita que ambas soltaron cuando sus hijos desaparecieron de la vista.

- Parecemos unas colegialas aún – dijo Narcissa viendo pícara como su hijo seguía a Harry.

- Narcissa¡no estamos viejas!, yo me siento muy joven y con muchos ánimos para hacer lo que hacíamos en la escuela – advirtió Lily con una sonrisa.

- Qué tiempos, y mira que intentarlo con nuestros propios hijos.

- Si la última vez dio resultado con Sirius y Remus, resultará con ellos.

- Por cierto, en sí ¿a qué hemos venido exactamente?

- Por dos avisos, uno lo daremos en la cena y el otro cuando vayamos a Grimmauld Place – dijo Lily poniéndose seria de repente, al igual que Narcissa –. ¡Dejaremos a nuestros hijos solos! – soltó bastante emocionada, contagiando a Narcissa y de vuelta comenzaron a reanudar la charla que quedó pendiente.

Por lo mientras, ambos chicos habían llegado a la pieza de Harry y Draco se encontraba revisando lo que Harry tenía en algunos estantes y en su escritorio, porque los Malfoy no curiosean.

- ¿Ranas de chocolate? – Preguntó el ojigris alzando una ceja –. ¿No puedes vivir sin dulces?

- Metiche – respondió Harry mientras Draco se giraba.

- ¿Cómo me has dicho, gato pulgoso?

- Te llame como lo que eres, serpiente fisgona – contestó el Gryffindor mientras Draco le dedicaba una mirada de advertencia –. Tú estuviste husmeando cuando fui a dar a la enfermería luego del incidente con Quirrell…

Draco suspiró, tenía que rendir cuentas de parte de algo que le había estado atormentando un largo tiempo.

- Sí, es verdad y no fue intencional – comenzó a explicar –. Yo no sabía que estarías con tu madre, vi que todos se marchaban y pensé que debías estar durmiendo, yo iba a… a…

- ¿Ibas a qué? – preguntó Harry relajando la mirada.

Draco desvió la vista al suelo y luego volvió a ver a Harry a los ojos.

- Iba a despertarte para decirte tus verdades, que eres un perdedor que no acabó con la vida de un desgraciado y encima caíste desmayado en pleno enfrentamiento. Solamente a ti te puede pasar algo así, o más bien, sólo tú dejas que suceda.

- Yo iba a hacerlo pero… – Harry reaccionó de inmediato al pensar las palabras de Draco –. ¿Y tú cómo sabes que terminé desmayado?

Draco se pateó mentalmente, pero ni se inmutó. Dejó escapar una sonrisa socarrona antes de calmar su voz para responder lo que su mente resolvió en ese insignificante lapso de tiempo.

- Todo el mundo lo sabe, Dumbledore te rescató llegando a tiempo.

- Eso es mentira, alguien más llegó antes y dejó inmovilizado a Quirrell, después no sé qué me haya hecho pero no fue Dumbledore – replicó Harry, Draco sintió más nervios –. Dime la verdad¿cómo lo sabes?

- Sé lo que sé porque Tom me lo dijo – "Amigo, perdón pero igual no te caía bien" se disculpó mientras mentía.

- Esa serpiente… – masculló Harry –. En todo caso ya estarás contento, me has dicho lo que tenías que decirme y puedes decirme incluso cobarde por haber llorado en los brazos de mi madre. ¡Dilo!

Draco se quería disculpar pero un Malfoy nunca se disculpaba, por más culpable que fuera.

- No voy a decirte nada, con lo que tú ya sepas es suficiente – declaró el rubio sentándose en la cama.

- Tú no sabes nada, Malfoy – dijo Harry sentándose a su lado con una sonrisa de ironía en el rostro –. No quiero que te vuelvas a entrometer en estos asuntos, podrás insultarme y pelearemos lo que quieras en la escuela. Pero más te vale que no vuelvas a verte involucrado en esto.

- ¿O qué Potter¿Me vas a matar como lo hiciste con Quirrell? – preguntó Draco desafiando a Harry con la mirada y el rostro muy cerca del otro.

- ¡Demonios Malfoy¿Por qué tienes que hacerlo todo tan complicado? Estos no son tus asuntos, esto ya es más que una pelea de niños. Te pido que no vuelvas a meterte en esto.

- Primero me amenazas y después me pides, no sé tú, Potter, pero esa no es la forma adecuada de sacar a la gente de tus "asuntos".

- Entonces ¿qué demonios quieres que haga?

- ¡Que dejes de estar metiéndote tú en asuntos que no entiendes!

- ¿Por qué lo dices como si entendieras mejor lo que sea que sucede¿Qué sabes tú de esto? – preguntó Harry acercándose más en Draco, queriendo averiguar dentro de los ojos de éste todo lo que el rubio sabía.

- Con los resultados de tus "misiones" de héroe me queda lo suficientemente claro que el que se está metiendo en líos grandes eres tú y no yo, las cosas que sé son por casualidad no porque yo pida saberlas.

- No me respondiste¿qué sabes de esto?

- ¡Rayos! Potter¿no entendiste? Sólo sé lo que te sucedió y eso es todo, no necesito más para usar mi lógica.

Harry no pareció convencerse mucho dada la respuesta del Slytherin pero decidió no indagar más, ya les contaría a Hermione y Ron para planear cómo saber de qué más tenía conocimiento el rubio.

- Por tu bien y el de tu familia, incluyendo a tus amigos, no te sigas metiendo en esto. Hombres como Quirrell son los menos peligrosos entre los magos negros, hay peores que no se van a detener a planear algo para obtener lo que quieren. Simplemente lo harán y ya, sigue así de egoísta y cabeza dura y no solamente te llevarán a ti a la muerte sino también a todos los que amas.

Dicho esto, Draco se levantó y salió de la recámara de Harry cerrando con delicadeza la puerta. Harry se quedó pensativo aún sentado sobre su cama.

Draco tenía razón y él no había querido ver todo lo que el rubio le había dicho antes de marcharse, pero simplemente no podía evitarlo y es que ¿cómo seguir tranquilo cuando sabes que una banda de locos anda tras de ti y asesinaron a tu hermana?

- No – dijo con una sonrisa de amargura en el rostro –. Yo la asesiné. Malfoy tiene razón, estoy siendo irracional…

Se levantó de la cama con la mirada tranquila, iba a hacerle caso a Malfoy, no iba a involucrar a nadie más en eso. Él solo buscaría las cosas en secreto, cuidando cada puerta y cada muro por el que se metiera para buscar información. No iba a arriesgar inútilmente a nadie de nuevo.

Con esto en mente, se dirigió al comedor. Seguramente su madre ya pensaría que ambos se habían reñido y no deseaba estropearles la noche.

- Bueno, Harry ya que vienes del baño debes tomar asiento pronto. Sirius tiene algo muy importante que comunicarnos a todos – dijo su madre con una sonrisa.

La mesa era rectangular y larga, su padre estaba a la cabeza y en el otro extremo estaba su madre, él estaría a la derecha de su padre, a un lado de Sirius y Remus y enfrente de Draco. Narcissa estaba en el lado derecho de Lily y su esposo a su lado.

Harry se sentó sin ver directamente a Malfoy, le sonrió a Narcissa y puso su vista en su padrino, como todos los demás.

- Bueno, esta noche estamos todos reunidos porque le pedimos a Lily que nos prestara su casa para hacer una pequeña reunión y darles una noticia – dijo Sirius estando parado, tomó a Remus de la mano ante la mirada atónita de los dos chicos más jóvenes –. Remus y yo hemos estado saliendo desde hace algunos meses y hoy quería anunciarles que hemos decidido casarnos en diciembre.

Lily y Narcissa aplaudieron completamente emocionadas por la noticia que ya se esperaban. James le sonrió a sus amigos y les abrazó amistosamente, Lucius se levantó y felicitó a la pareja. Draco y Harry sin evitarlo se vieron a los ojos obviamente desconcertados por los hechos¿desde cuándo esos dos andaban "de esa manera"?

- ¿Ustedes no nos felicitarán? – preguntó Sirius intentando no parecer dolido.

- Perdona, Sirius, es que nunca me di cuenta de cuándo pasó y… – Harry ya no sabía cómo esconder su pena por la falta de respeto que había cometido.

- Nos tomó por sorpresa – añadió Draco levantándose para ir a felicitar a su tío inmediatamente – ¡Felicidades, tío!

- Gracias, Draco.

- Me alegra mucho que hayas decidido formar una familia junto con Remus, nadie podría ser mejor que él para ti – dijo Harry sinceramente.

Eso era parte de lo bonito del mundo mágico, podían existir todavía muchas personas que quisieran seguir con la diferencia entre clases o sangre, pero eran casi nulas las personas que no aceptaban las relaciones entre individuos del mismo sexo. Si había algo que el mundo mágico respetaba más que a la propia magia era el amor y ningún mago, rico o pobre, se atrevía a insultar matrimonios o parejas de ese tipo.

La cena transcurrió entre charlas y un ambiente muy alegre, Harry había decidido hacer una tregua con Draco para permitirse disfrutar a él y a los invitados de una noticia tan buena como lo era una boda. Sirius le robó varios besos a Remus por petición de Lily y Narcissa y Draco junto con Harry reñían un poco por los equipos de Quidditch y de vez en cuando se aliaban para hacer sonrojar al licántropo que fruncía la nariz como advertencia de sus límites. Pasaron las horas sin que nadie lo advirtiera y cuando Lily se giró por casualidad a ver el reloj, eran más de las 11.

- ¡Santo cielo! – Gritó de repente –. Ustedes dos – dijo refiriéndose a Draco y Harry –. Vayan a tu habitación, Harry y préstale una pijama a Draco. Duérmanse ya. Nosotros debemos ir a atender un compromiso y ya vamos tarde.

Ambos chicos se miraron sin entender y decidieron acceder a la petición de Lily, era una mujer organizada que siempre exigía orden y a pesar de eso muy pocas veces atendía compromisos sociales, en realidad pedía para sí misma muy poquito. Sin más, subieron a la habitación del pelinegro dejando a los adultos atrás.

- ¿Se puede saber dónde es el compromiso que requiere nuestra presencia a esta hora? – preguntó Lucius levantando al más puro estilo Malfoy la ceja.

- A Grimmauld Place – respondió James con seriedad.

Los adultos se miraron y decidieron irse a la sala, ocuparían los trasladadores para el viaje.

Por lo mientras, Harry le había dado una pijama azul marino de seda a Draco y él se había quedado con la verde. Ambos se habían cambiado ya, pero ninguno de los dos reparó en el cuerpo del otro.

- Parece ser que después de todo no se cumplirá tu deseo por hoy de no verme más la cara – dijo Draco una vez que estuvo dentro de las sábanas, con Harry a lado.

La cama era lo suficientemente grande para los dos, así que la cercanía no era un problema. Hasta ese momento Harry se acordó de la recámara para huéspedes, pero sabía que era demasiado tarde para "sugerir" la idea…

- En cuanto me duerma dejaré de verla y cuando despierte ya será otro día.

- Gryffindor de pacotilla, aún semidormido sigues queriendo llevarme la contraria – dijo el rubio, Harry ya no quiso discutir más y cerró los ojos.

Draco se dio cuenta de que el trigueño aún tenía los lentes puestos y se estiró un poco para quitárselos y dejarlos sobre la mesita de noche pensando que Harry ya estaba dormido, pero lo cierta era que para nada lo estaba.

- Tonto león, a pesar de seguir siendo un cachorro quieres pelear usando tus pequeñas garras y fauces… – susurró apartando un mecho de la frente del Gryffindor.

Se volvió a acomodar quedándose profundamente dormido, Harry al oír que la respiración de Draco era normal, se reincorporó todavía dentro de las sábanas y observó al chico dormir, al menos lo poco que podía distinguir. Sonrió y volvió a acomodarse en la cama como un gatito.

El frío de las noches de verano pronto se hizo presente en la habitación, Draco se acercó al cuerpo de Harry abrazándolo y Harry se acomodó entre la tibieza tan familiar que sentía. Los dos juntos en una noche de verano…

Mientras que en Hogwarts, Tom se encontraba jugando con una pequeña serpiente de agua en un cesto. Después de mucho la había conseguido y había puesto en práctica lo que "aprendió" esa tarde en la biblioteca…

- Con que ya sabía hablar pársel… – se dijo con una gran sonrisa en el rostro.


Continuará…


Je, ahora sí puse algo de romance en concreto por aquí. Recuerden que este par aún son unos pequeños y castos niños de doce años. Grimmauld Place¿a qué les suena? Yay me emociona tanto ir dejando las cosas así X3. ¡Y si! Todas las fans de Sirius x Remus han de estar felices, mis dos queridos personajes se van a casar n.n, moría por poner algo de slash...

En fin, agradezco a todas las personas que han seguido esta historia y pues ya se nos viene el segundo año en el siguiente capítulo. Nuestro querido Tom sabe hablar pársel¿Sirius y Remus se casarán¿Qué le pasó a Quirrell? Esto y más en alguno de los capítulos siguientes xD

Los reviews disminuyen y en verdad me entristece... así no me animan a continuar u.u...

Inocent Muggle.