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Alexitimia
Capítulo 39.
La voz que salvó al mundo.
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Campo de batalla. País del Fuego.
Después de la tremenda golpiza que le había arrebatado el aliento, Naruto a tientas se levantó, viendo como el infame de su enemigo caminaba lentamente hacia él y su maestro (que había caído cerca de él), buscando seguramente seguir con su juego, al mismo tiempo que toda la base se sentía temblar debido al reciente ataque.
Colorándose en su modo Kurama se dispuso a detenerlo, aunque no estaba seguro de cómo hacerlo sin lastimarlo demasiado pues aparentemente cualquier daño que sufriera se vería reflejado en esa máquina que se desquitaría con el resto del planeta.
—Andando Uzumaki, ataca —se burló Takeshi quedando frente a él. —Pero te recuerdo que si lo haces, todo se verá afectado, incluso si tus amigos intentan destruir la máquina todo se saldrá de control, tal como pasó con tu amiguita en el país de los ríos, la diferencia es que no sería nieve y hielo lo que surgiría, sino fuego en todo su esplendor. Lindo ¿no?
—Eres un maldito, desgraciado. —gruñó el Uzumaki, tratando de pensar en algo rápido, al igual que el Hokage que se reincorporó para secundar de alguna manera a su estudiante.
—No, no, no… a diferencia de ti, yo soy un salvador, mientras que tú… tú eres una aberración. —Se iluminó Takeshi, arremetiendo nuevamente contra ellos. —¡Lo que tienes, no lo mereces!
Y evocando una acumulación de energía robada parecida al Rasengan, disparó contra sus contrincantes que no pudieron hacer otra cosa más que escapar en dirección a la superficie antes de que ese golpe los alcanzara.
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Árbol Sagrado
El golpe de energías sacudió todo aquel paraíso mítico haciendo que el agua del manantial se alborotara creando una neblina. Dadas las circunstancias, lo único que pudo hacer Sasuke, en aquel momento, fue proteger al árbol con el escudo esquelético de su Susanoo; pues no pasaba por alto que a este se le comenzaban a caer las hojas cada vez más rápido a la vez que perdía su coloración, y tal vez no era un experto en árboles o cosas espirituales pero era evidente ante sus ojos que ese árbol se estaba muriendo y probablemente era debido a la cantidad de seres que en ese momento estaban robándose indolentemente su vitalidad.
—"Pero… ¿qué puedo hacer?" —gruñó, viendo el resultado de los choques de su compañera contra la difunta Yuki, cuando la niebla que se había formado se despejó lentamente.
Casi todo el agua del manantial a su alrededor se había congelado y tanto Sakura como Yuki habían caído en diferentes sentidos.
—"Sakura… levántate"
Gruñó en sus adentros, preparándose para ir en caso de que no se moviera, cuando en eso, casi como si lo hubiera escuchado, la kunoichi se levantó a tientas de su sitio y enseguida se apresuró a ir hacia Yuki, congelando la base de su calzado como si asemejara las cuchillas de unos patines con los cuales se deslizó rápidamente alrededor de donde había quedado el demonio.
—¡Te vas a quedar quieta Yuki aunque no quieras! —exclamó la furiosa Sakura haciendo un movimiento rápido de manos, después de haber dibujado algo en la superficie del hielo. —¡Jutsu pétalos de nieve y hielo!
—¡Eso! —festejó Sasuke mentalmente al ver que una barrera se levantaba por el área donde estaba el demonio, y por lo que había visto de esa técnica sabía que si se atrevía a cruzarla se congelaría.
Sin embargo, el placer de ver enjaulado a ese ser no le duró demasiado, ya que el demonio pese a todo cruzó la barrera sin importarle las consecuencias. Su cuerpo o la materia con la que estaba formada comenzó a congelarse pero no lo suficiente como para impedirle el seguir moviéndose, al contrario, después de salir de la barrera absorbió las partes congeladas, volviéndolas partículas que la ayudaron a incrementar más su tamaño.
—Maldita sea… —maldijo al ver como aquel monstruo de alguna forma u otra seguía robándose la energía natural, por lo que lo más seguro por el momento era atacarlo a punta de taijutsu, cosa que Sakura comenzó a hacer, cuando nuevamente ese demonio se lanzó contra ella.
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Evadiendo los golpes y las garras de su antes amiga, Sakura trataba de pensar en una nueva estrategia para calmar a Yuki o por lo menos mantenerla quieta en lo que daba su ofrenda; pero entre golpe y golpe que ese demonio trataba de darle se le hacía imposible concentrarse del todo, así que no le quedó de otra más que defenderse y atacar, así que hizo gala de su taijutsu y contratacó con toda su fuerza, golpeándola una y otra vez, hasta que nuevamente logró derribarla y dejarla a su merced.
—¡Yuki! ¡Ya basta! ¡trata de escucharme! —rogó una vez más, preparando su puño en alto para golpearla.
Pero el demonio sólo se levantó y la esquivó, mostrando una mueca furiosa, sin mostrar ningún tipo de afectación en lo que formaba su cuerpo.
—¡YA CALLATE! ¡MUERE! ¡DEJAME EN PAZ! ¡ERES UNA MOLESTIA!
— "¿Una molestia?".
Tales palabras, llegaron a lo profundo del corazón y la mente de Sakura que, recordando el pasado, revivió la imagen de su amigo sumido en la oscuridad y quien con una ilusión provocó que su corazón se rompiera.
—"Casi lo mismo". —pensó, sin dejarse llevar por ese triste pasado y volviendo a tomar la actitud que se requería. —"Pero no dejaré que vuelva a pasar"
Firme en su convicción de que no se volvería a dejar lastimar de esa manera, vio a Sasuke de reojo y recordó lo que este le contó sobre lo que Naruto hizo para hacerlo volver y regresando su mirada al demonio de Yuki, optó que haría lo mismo que alguna vez hizo su rubio amigo, haría volver a Yuki, aunque tuviera que llegar a ella a golpes; así que chocó sus puños, concentró todo su potencial en estos y se abalanzó nuevamente al ataque contra esa fiera bestia.
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País del fuego. Lugares varios.
La situación se complicaba en todos lados, mientras que en algunas partes la nieve comenzaba a inundar todas las tierras, las personas sólo rezaban por la salvación, mientras que animales huían despavoridos y las plantas comenzaban a morir lentamente.
En Konohagakure, la totalidad de los pobladores fue movilizado hacia los refugios subterráneos en donde no pudieron hacer más que soportar las bajas temperaturas que el lugar tenía.
Poco a poco no importaba cuantas calefacciones o fogatas tuvieran prendidas, o cuantos abrigos tuvieran encima, el frío se estaba tornando insoportable que lo único que podían hacer era rejuntarse para sentir el calor humano.
Tsunade, Shizune y otros ninjas médicos que se habían quedado en la aldea, los mantenían a raya, comenzando a medicar a los refugiados con la solución que Sakura había creado para soportar las bajas temperaturas; sin embargo, tanto para la ex Hokage y los expertos veían que si la situación no se calmaba aunque fuera un poco, pronto los refugiados más débiles comenzarían a morir de hipotermia.
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En las áreas de los campos de batalla, era todo lo contrario a las zonas aldeanas.
El calor generado indulgentemente por las falsas reliquias estaba siendo tan insostenible que muchos shinobis se vieron en la necesidad de quitarse las prendas que les habían proporcionado para aguantar las altas temperaturas mientras peleaban con sus enemigos que no sólo estaban ahí para acabar con ellos, se estaban encargando de recolectar muestras de todo material genético que pudieran.
Los que poseían Kekkei Genkai fueron los que especialmente se vieron asediados por los falsos zetsus, entre estos estaba el clan Hyuga que conscientes de lo que esos sujetos buscaban, se cuidaron aún más para no darle al enemigo lo que quería, pero era difícil, pues aquellas máquinas junto con los sujetos que tenían el falso chakra del kyuubi, el poder de los Uchiha e incluso el poder de los Kages no daban tregua para nada.
Mientras peleaba junto con su equipo, Hinata y otros Hyuga trataron de encontrar los puntos débiles de sus enemigos mortales, pero al ver sus redes de chakra no podían dar exactamente con el origen de dichos poderes, sin embargo, pudieron ser capaces de notar, muy levemente, como cada uno de esos sujetos eran alimentados por una energía externa.
—Tal como en el país del agua. —teorizó la cansada Hyuga arremetiendo contra otro zetsu, mientras analizaba a un enemigo humano, viendo que era imposible derrotar a estos a menos de que se cortara el suministro que incrementaba sus poderes. —Y no podemos destruir tampoco la máquina sin saber el efecto que tendrá…
—¡¿Cuánto más podremos soportar esto?! —se quejó Kiba reagrupándose con ella y con Shino.
—Supongo que cuando Naruto y los demás corten la fuente, o en todo caso… "ella" haga algo.
—¿Ella? ¿A quién te refieres Shino? — cuestionó Hinata, mientras alejaba de su equipo a otro enemigo.
—¡¿a Sakura?! —trató de adivinar Inuzuka.
Shino no respondió, pero realmente no había pensado en Sakura como tal, sino en alguien más.
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Ubicación desconocida. Árbol Sagrado.
Pelear con Yuki le estaba resultando agotador a Sakura, que después de haber recibido algunos cuantos golpes y rasguños que se curaron gracias a su Byakugou vio que su cansancio era más notorio al de su "amiga" la cual cada vez que era derribada sólo se levantaba como si nada.
—¿Cómo le puedo hacer? ¿Cómo le puedo hacer?
Trataba de pensar en una estrategia, un plan o en cualquier cosa que la ayudara, cuando en eso, Yuki se volvió a mover velozmente para embestirla con todo su ser, y ella, estando apenas levantándose de donde había caído vio que no lograría esquivarla, así que se protegió con los brazos al menos para soportar el golpe, cuando de repente sintió algo y para cuando reparó en lo que había pasado se vio cerca del árbol.
—Pero que…
Entonces lo vio, su compañero había cambiado posiciones con ella, y por ende él recibió el golpe de lleno.
—¡Sasuke-kun! —gritó alarmada, al ver la violencia del impacto que lo arrojó a unos cuantos metros de donde ella estaba.
—¡Descuida! … estoy bien…— musitó este, levantándose pesadamente, escupiendo la sangre que se había mezclado con su saliva. —Sakura… no estás sola, déjame ayudarte, es mejor si lo hacemos en equipo.
—Pero….
—Tú confía… sabes qué debemos de hacer. —asintió, brindándole una mirada de confianza así como una señal de cómo debía atacar
Sakura asintió comprendiendo lo que tramaba.
—¡TÚ! ¡DEJA DE METERTE! —vociferó el demonio, yendo tras el Uchiha.
Sasuke se preparó para enfrentarla, pero antes de que se le pudiera acercar demasiado, el demonio de Yuki fue violentamente golpeado por Sakura.
Al apartarla nuevamente unos metros lejos de ellos, tanto Sakura como Sasuke, corrieron hacia el demonio, separándose en direcciones diferentes al momento en que este se levantó para atacarlos.
Confundiéndola de dicha manera, el demonio escogió un camino y optó por perseguir al Uchiha, el cual prediciendo dicho movimiento, hizo un rápido sello con su mano para hacer el chidori el cual se extendió a lo largo de su espada.
—¡NO ME PUEDES HACER NADA!
—¡Pero ella sí!
El demonio no entendió, pero sólo alcanzó a ver como Sasuke le arrojaba su espada a Sakura, quien estando unos pasos atrás de donde estaban ellos, la tomó, infundiéndole también de su chakra y de la energía natural aumentando así la fuerza de poder.
—¡Shannaro! ¡Toma esto!
Sakura blandió la electrificada espada contra el demonio una y otra vez, atacando con los movimientos que había aprendido con el baile de las espadas, rebanando así partes que componían a aquel ser y las cuales se desprendían sólo como una energía rojiza que casi asemejaba a la sangre.
El demonio trató de defenderse de sus ataques sin mucho éxito, y fastidiado por el acercamiento de su contrincante (y también voluntad) no pudo hacer más que gritar ensordecedoramente al mismo tiempo que expulsaba una cantidad de energía oscura que hizo vibrar y levantar todo el hielo a su alrededor.
"¿Por qué nadie me escucha? ¿Por qué nadie me escucha?"
—¿Eh? Esa voz
Sobresaltada, en desventaja y aun aferrada a la espada, Sakura se vio fuertemente golpeada por aquella energía que la arrojó hacia el otro extremo del campo de batalla.
—¡Sakura! —corrió Sasuke hacia ella, logrando sostenerla a tiempo para que no cayera tan precipitadamente. —¿Estás bien?
—¿Qué fue eso?... —se preguntó esta confundida.
—¿Qué?
—Me pareció escuchar algo muy en lo profundo de ese demonio.
—¿Algo?
Sakura asintió lentamente mientras se levantaba, viendo fijamente al demonio encolerizado.
—Era la voz de Yuki, la Yuki que conozco, está atrapada dentro de esa cosa y… está sufriendo… "¿Por qué no me escuchan?" es lo único que dice. —explicó con tristeza. — Si esa cosa no fuera un demonio, bien podría pensar que se trata de un caso de identidad disociativo. La verdadera Yuki está encerrada en lo más profundo de ese ser.
—Tal vez no estás tan alejada de la realidad… —opinó Sasuke, viendo como ese demonio se aproximaba lentamente a ellos.
—¿Eh?
—En vida, esa tipa compartía ciertos rasgos genéticos con el clan de Juugo por ser familia lejana, es posible que sea eso y más si ha absorbido energía natural a lo idiota. —explicó.
—Pero como tú lo dijiste Sasuke-kun, eso era en vida… ¿cómo se supone que se maneja en la muerte?
—No lo sé. Tal vez tenemos que hacerla volver como dijo esa sacerdotisa Shion, recordándole quien es, pero el problema es que… como está muerta, no se cansa y no se desgasta como nosotros. Es como pelear con un ser resucitado por el edo tensei.
—Así es, es pura energía, no tiene un cuerpo físico como tal…y… ¡un momento!
Chocó Sakura sus puños con una idea en mente.
—¿Qué?
—¿Y si buscamos la manera de quitarle la energía que ha absorbido? ¿hacer que todo lo que robó vuelva con nosotros?
—Querrás decir contigo…
—No. Con nosotros, Sasuke-kun —aseguró Sakura, tomando su mano, para brindarle de su energía.
El Uchiha inmediatamente sintió el subidón de energía, que le curó inmediatamente la herida que tenía y con la cual también invocó a su Susanoo que alimentado por dicho poder fue capaz de resistir el golpe del enemigo cuando este llegó con ellos y atacó con su puño.
—Trata de resistir, Sasuke-kun… —pidió Sakura, cerrando sus ojos y alzando su mano hacia el demonio, esperando poder hacer contacto con aquella energía que había decidido seguir a Yuki.
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País del fuego.
En el campo de batalla donde estaba la matriz de la organización, tanto Kakashi como Naruto fueron arrojados fuera de la base después de recibir más golpes de su enemigo.
Kakashi estaba más afectado, por lo que Naruto se adjudicó la tarea de alejar a ese enemigo de su maestro, pretendiendo huir hacia el agitado mar donde lo retó a seguirlo.
La falsa reliquia haciendo mofa de sus habilidades y riéndose de la desesperación del shinobi le siguió el juego y fue tras él, haciendo uso de sus habilidades para caminar por encima del agua tal cual como Naruto lo hacía.
—¡Es imposible huir de mí, Uzumaki, ¿por qué no sólo no te rindes y te dejas atrapar para que pueda experimentar contigo? ¡Así podré hacer una mejor versión de ti!
—¡Estás loco! ¡Jamás permitiré eso! ¡Dattebayo!
—Pero si no puedes hacer nada contra mí ¿Qué no entiendes? Sólo ríndete a tu destino. —pidió este burlonamente, comenzando a acumular nuevamente una energía que se asemejaba al Rasengan, la cual arrojó sin más contra el shinobi.
—¡No podemos seguir así Naruto! ¡Debemos atacar! ¡Algún punto débil debe de tener! —aconsejó Kurama desde su interior. —pero si no atacamos, nunca lo sabremos, y quedaremos a merced tarde o temprano de su voluntad.
—¡Demonios! —gritó el frustrado Naruto, viendo la proximidad de esa energía, y dándole la razón a su compañero, aceptó continuar la batalla con todo y sus consecuencias. —¡Andando Kurama!
Con un grito de batalla, Naruto se iluminó en todo su esplendor y la figura del imponente Kyuubi apareció, abriendo su hocico en donde una energía comenzó a manifestarse y la cual fue lanzada contra la del enemigo
—¡Bijuudama!
Ambas energías entonces se encontraron, creando una inmensa explosión que alborotó todo el mar y más allá de las tierras, y que a los pocos segundos trajo como consecuencia una nueva alteración en el clima; sin embargo una que distaba a la que Naruto pensó que sería.
—¿Frío? — sintió Naruto un repentino escalofrió, al mismo tiempo que dentro de su campo de batalla pequeños copos de nieve comenzaron a caer. —¿Qué está pasando?
Más no le dio tiempo de teorizar sobre lo sucedido pues entre la humareda que se había formado en la zona, su dañado y furioso contrincante apareció con su puño en dirección hacia él.
—Maldito Uzumaki… ¿qué hiciste? ¡Me las vas a pagar!
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En tierra, tanto los shinobis de Konoha así como los lacayos de la organización flor de loto no entendieron lo que estaba sucediendo, sólo comenzaron a sentir nuevamente un intenso frío que parecía se volvería más violento debido a la nubosidad en el cielo la cual comenzó a tornarse más y más negro, formando una especie de remolino gigante que absorbía todo a su paso.
—¡¿Qué está pasando aquí? —se preguntó Kakashi, mientras repelaba a los contrincantes que fueron tras él a su salida de la base, viendo muy apenas que la energía que disparaba la máquina se estaba tornando con una diferente coloración.
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Dentro de la matriz, Shikamaru, que aún se encontraba en el cuarto de máquinas peleando junto con Sai contra unos tipos que los rodearon, vio como la máquina pareció activarse de diferente forma, incluso la melodía dejó de escucharse, pero del flujo le pareció escuchar una macabra y susurrante voz que tornó el flujo con otro color.
—¿Serán ellos o será alguien más? —se cuestionó pensante, mientras esquivaba otro ataque.
No lograba descifrarlo, pero a partir de que empezó a sentir el bajón de temperatura concluyó que se trataba de alguien más.
Alguien más estaba manipulando esa máquina.
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Árbol sagrado.
—¿Por qué? ¿Por qué no logró comunicarme? —se aferraba Sakura a tratar de entrar en contacto con la energía que Yuki dominaba, pero esta parecía tan aferrada a esa identidad que su voz parecía no llegar a ella.
En tanto Sasuke, estaba soportando a cómo podía los golpes del fiero demonio que estaba empecinado en romper su fortaleza de chakra.
—Sakura… ¿Aun nada?
—Nada. No puedo comunicarme… ¿por qué no puedo? —comenzó a afligirse.
—Maldita sea… —gruñó el Uchiha, cuando en eso, el demonio desistió de lo que hacía y se retiró unos cuantos pasos, sólo para comenzar a reír enloquecidamente.
—Pa- parece que me distraje un poco y ya se dieron cuenta. —rio con su remarcada voz macabra, dirigiéndose a la nada. —Así que es mejor acabar de una vez por todo con esto…
—¿Qué? ¿Qué está pasando?
La respuesta al cuestionamiento de la kunoichi llegaría por si sola, cuando ese demonio abrió su enorme boca para dar una gran bocanada, que comenzó a absorber todo lo que había en ese espacio.
—Shannaro… ¡El árbol! —advirtió Sakura, viendo como al árbol que había quedado muy por detrás de ellos, se le empezaron a desprender más rápido las hojas a la vez que su coloración se tornaba más cafesosa. —¡Sasuke-kun, ve y protégelo!
—¡No, Sakura, espera!
Pero fue demasiado tarde, Sakura se zafó de él y se arrojó rápidamente hacia el demonio dándole uno de sus puñetazos que sirvió para que cerrara la boca, y enseguida y ya con muy poca paciencia se colocó encima de ella y la comenzó a moler a golpes, ante la atónita vista de Sasuke, que lo único que pudo hacer fue ir a donde el árbol para envolverlo con el escudo de su Susanoo.
Tenía que pensar algo rápido, más lo único que se le ocurrió fue pedir mentalmente al árbol que lo ayudara a parar todo aquello, pero… no obtuvo respuesta.
En tanto Sakura, también ya harta y desesperada no pudo hacer más que seguir abatiendo al demonio a golpes, mientras le exigía entrar en razón.
—¡POR QUÉ YUKI?! ¡YA BASTA! ¡DICES QUE NO TE ESCUCHAMOS! ¡PERO TÚ TAMPOCO QUIERES ESCUCHAR! ¡VUELVE EN SÍ, MALDITA SEA!
—Pronto todos aprenderán la lección…—se burló esta entre los golpes que su amiga le daba y que poco le dañaban.
—¿Qué?
—Que estoy equilibrando finalmente todo… querida Sakura… —rio el demonio, esbozando una sonrisa. —La venganza es dulce como la miel… por fin hice lo que no pudiste hacer, les di una gota de su propia medicina a esos malditos.
—¿Qué quieres decir?
—Esos bastardos creían que tenían el poder de la reliquia… realmente se lo creyeron…—dijo divertida. —Pero… sólo me ayudaron a recabar toda la energía posible y acelerar mi venganza…
—¡¿De… de qué estás hablando, maldita sea?!
—Todos se congelarán…—canturreó. — todo será de nieve y hielo… ya no hay marcha atrás.
—Naruto… —musitó la asustada kunoichi, pensando en su amigo a quien vagamente visualizó en un campo de batalla rodeado de nieve.
—Ni tu Naruto, ni todos tus otros seres queridos lo lograrán… y tú… querida Sakura… tendrás que morir aquí… junto con ellos.
—Lo planeaste todo desde el inicio…
—Un shinobi debe ver a través de la decepción y el dolor… así va ¿no? —musitó esta sonriente.
Y Sakura, sintiendo un mal presentimiento se volvió hacia donde Sasuke estaba custodiando al árbol de la vida tal como se lo había pedido, cuando en eso, tanto él como el árbol fueron heridos por unos picos de hielo que sobresalieron de la superficie, traspasando el Susanoo, hiriendo al Uchiha en el abdomen, quien de inmediato lo resintió escupiendo sangre de su boca y al árbol trozando parte de su tronco, haciendo que el flujo de energía que salía de su parte alta se cortara por completo.
Completamente atónita, Sakura también sintió de repente como algo la penetraba por el vientre y cuando cayó en cuenta, vio que tenía un trozo de hielo incrustado.
—¿Para qué ser la flor o el árbol cuando lo puedo ser todo? —se siguió burlando el demonio, arrojando a la kunoichi lejos de ella, abriendo nuevamente toda su boca para seguir devorando todo lo que había en ese lugar sagrado.
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En la tierra, las cosas comenzaron a tornarse turbulentas, empezando por el mar que se agitó violentamente, al ras que una tormenta de nieve comenzó a caer precipitadamente sobre todo el campo de batalla, y en general sobre todo el mundo.
—¡¿Qué está pasando?! ¿Por qué? —gritó el desquiciado Takeshi, cuando dejó de ser iluminado por su falsa luz y comenzó a resentir el frío. —¡Maldita sea! ¡¿qué hicieron?!
En tanto Naruto, no se explicaba tampoco lo que pasaba, lo único que pudo pensar es que tanto ese hombre como él habían sido los causantes del repentino cambio de clima, y con la culpa encima fue incapaz de volver a defenderse de su atacante.
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En los otros países, también la situación pareció volverse en contra de los fundadores de la organización de la flor de loto, que viendo sus niveles de poder descendiendo quedaron a merced de los Hokage y sus guerreros; sin embargo, todos al final, se vieron expuestos ante el feroz clima que pareció tomar todas las ventajas tanto para el bando enemigo como el de la alianza.
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En el centro de mando, Ino y los shinobis que ayudaban a realizar las comunicaciones se vieron afectados por la tormenta, por lo que la kunoichi trató forzadamente de usar sus poderes de la forma tradicional, pero conforme el clima empeoraba, todo parecía ser en vano, por lo que pensó que no tenía caso seguir así, así que comandando a su grupo de shinobis se dispuso a salir para localizar a sus compañeros y de alguna forma reagruparlos.
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En el exterior los que peleaban con los lacayos de la flor, también se dieron cuenta de la ventaja que inesperadamente obtuvieron contra sus contrincantes cuando estos comenzaron a debilitarse.
Momento que los Hyuga aprovecharon para analizar a su enemigo, confirmando con la ayuda de sus poderes oculares que sus enemigos habían dejado de ser alimentados por aquella energía externa, y no sólo eso, que las máquinas ya no estaban absorbiendo energía, sino todo lo contrario, parecía que todo se estaba volviendo hacia otro sitio, aunque no estaban seguros si eso era algo bueno o malo.
Aun así, con aquella nueva información detectada, intentaron comunicarlo, pero debido a todo el ajetreo de la super tormenta que arreciaba por encima de ellos, les fue imposible por lo que derrotando a sus últimos enemigos, buscaron la forma de reunirse con el resto de los escuadrones, hasta que poco a poco comenzaron a tener contacto con aquellos shinobis que habían salido de la base de contacto y quienes inmediatamente trataron de localizar al resto así como comunicar lo que estaba pasando.
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Por otra parte, recuperándose de la herida gracias al Byakugou, pero sintiendo igualmente como la energía que la acompañaba le estaba siendo robada en pocas cantidades, Sakura optó por ir hacia donde Sasuke y el árbol estaban, este último sosteniendo pese a su herida al árbol, cuyo estado se mostraba poco a poco cada vez más deplorable.
—Resistan… los curaré enseguida.
—No, Sakura… debes buscar una manera de derrotarla… —le impidió Sasuke que le curara.
—Soy ninja médico Sasuke-kun, no puedo dejarlos así… y como tal, creo que tú deberías continuar con la batalla. —concluyó la médico afligida, mientras comenzaba a emanar de su chakra para curarlos.
—Pero que estupideces…
—Ninguna estupidez, traté… pero no pude… así que creo que tienes que distraerla, en lo que yo curo al árbol y doy mi ofrenda… creo que sólo así, podré hacerme del verdadero control.
—Sakura no…
—No, Sasuke-kun, aunque tenga la flor de la pureza conmigo no puedo esperar resolver algo si no doy algo a cambio… tengo que hacerlo.
Sasuke gruñó, sabía que ella tenía razón, sabía que la tenía, pero no quería aceptarlo, una parte de él le decía que tenía que dejarla ahí, pero otra parte se rehusaba hacerlo, esa parte quería que ambos continuaran juntos, y cuando sintió que su herida se curó por completo y que aparte recibió algo más de ese chakra natural que casi se sentía como si le congelara la sangre, supo que había llegado el momento, el momento de dejarla hacer lo que a ella le correspondía, mientras que él, levantándose a duras penas de su lugar, se dispuso a enfrentar de nuevo al demonio con todo lo que tenía.
—Está bien… lo haré… haré lo que pueda… pero tú…
—Estaré bien, no te preocupes…—sonrió. — recuerda que los ninjas médicos deben ser los últimos en morir en el equipo.
Aunque no le gustó del todo como sonó esa regla, Sasuke asintió, y aunque no confiaba mucho corrió hacia donde el demonio estaba para enfrentarla.
—¡Hey! Tú, maldita idiota! ¡Ya basta! ¡Ya nos tienes harto! —le reclamó con furia y enseguida le dio un tremendo golpe con la mano esquelética del Susanoo, impidiendo así que siguiera absorbiendo energía.
—¡MALDITO UCHIHA… TE DIJE QUE NO TE INTERPUSIERAS! ACABARÉ CONTIGO PRIMERO, Y ME VENGARÉ POR TODO LO QUE HAS HECHO SUFRIR.
—¡No eres nadie para juzgarme maldita, estúpida! —vociferó este, arrojándose nuevamente hacia ella. —Yo sé lo que hice y lo reconozco… ¡Así que haz tú lo mismo!
Mientras que de lado donde estaba el árbol, Sakura tuvo que hacer oídos sordos a esa batalla, para concentrarse en la curación.
—"Por favor, dime qué más puedo hacer" —comenzó a implorar mentalmente. —"¿Qué es lo que podemos hacer? ¿Y cómo nos puedes ayudar? Te daré lo que quieras a cambio de tu ayuda"
Pero al árbol sólo se le desprendieron más hojas, como si así le respondiera que ya era demasiado tarde, que todo estaba perdido a lo que Sakura se negó y siguió con la curación, le daría todo su chakra aunque eso significara poner su vida en riesgo.
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En el campo de batalla que transcurría en el mar del país del fuego, Naruto no hacía más que seguir esquivando a su enemigo.
Había dejado de atacarlo por completo, ya que una parte de él se sentía responsable por el frenético cambio climático que se había suscitado a su alrededor, pues más de una vez atacó al enemigo en su defensa.
—"Perdónenme, perdónenme todos… yo causé esto" —no podía dejarse de sentirse culpable de todo ese desastre conforme la tormenta empeoraba, pero justo cuando su enemigo le propinó un poderoso puñetazo en el rostro, una voz en su cabeza, con un mensaje en especial lo hizo volver en sí.
—¡Naruto-kun, no te detengas! ¡Acaba con él! ¡ya no controla más la máquina! ¡ACABA CON ÉL!
—¡¿Eh?! ¿Hinata? ¿Hinata, eres tú?
—¡Ah, que sí idiota! —se escuchó después la voz de Ino en su lugar.
Naruto se aturdió con aquella fastidiosa voz, y no tuvo qué pensar mucho sobre la razón por la que la había escuchado así como a su esposa si era precisamente el jutsu de la rubia lo que estaba haciendo posible esa comunicación.
—¡Acaba con él, Naruto! —escuchó enseguida la voz de Kakashi y pronto la de sus demás compañeros!
Y viendo a duras penas a los shinobis que se encontraban a lo lejos en tierra, entre ellos a su esposa, confió en lo que estos le habían dicho, así que acumuló todo su poder en un solo ataque y le arrojó una nueva Bijuudama a su enemigo, que también se defendió de la misma manera arrojándole una falsa Bijuudama, pero siendo Naruto el portador original de dicho poder, su ataque sobresalió por encima de su enemigo cuyas reservas del poder robado y que provenían de en una simple píldora comenzaron a desvanecerse ante la atónita mirada del Jinchūriki que, antes de que se pudiera morir, fue tras él y lo salvó de su propio ataque.
Un simple ataque y todo pareció haber terminado.
Parecía una completa burla, que ese ser que ahora estaba quemado en su mayor parte, hubiera sido causante de tanto, fue lo único que pudo pensar Naruto, mientras lo llevaba a rastras hacia tierra firme y lo arrojó frente a sus demás compañeros que ya se habían agrupado en aquel punto después de notificar a los demás que el enemigo extrañamente se había debilitado y por ende que les dio una segura victoria, no sólo a ellos sino a los demás shinobis de la alianza.
Estando como testigos Kakashi, Shikamaru, Sai, Ino, Hinata, Kiba, Shino y más que estaban ahí, se aseguraron de que aquel individuo, líder de la flor de loto, no hiciera otra de sus jugadas.
—Se terminó, es tu fin maldito, dattebayo… ¡ahora dinos cómo hacer que esas máquinas dejen de absorber energía! —ordenó Naruto enfurecido.
—No sé lo que está pasando, ¡No sé lo que hicieron! —vociferó el cansado Takeshi, tratando de cubrirse del frío.
—¡Maldito! ¡Habla!
—Espera Naruto, tiene razón... —se interpuso Kakashi. —Hinata y los demás shinobis del clan Hyuga comunicaron que esa energía ya no alimenta a las máquinas, al contrario, parece que esta está regresando a otro sitio.
—¿Qué?
—Por lo tanto, lo que necesitamos ahora es saber si hay alguna manera de apagarlas, para que esa energía se disperse naturalmente y deje de causar más estragos en el clima. ¡Así que habla!
Takeshi comenzó a reír.
—¿Y qué ganaría a cambio, Lord Hokage?
—¡Estúpido! ¡¿Te atreves a pedir algo?! —gruñó Naruto con el puño alzado.
—Soy un empresario, Uzumaki… siempre debo ganar algo a cambio. ¿No has escuchado la frase: nada es gratis en esta vida? —respondió este burlonamente.
—Que prolonguemos tu estúpida vida hasta que se llegue el día del juicio. ¿Te parece justo? —negoció Kakashi.
Takeshi volvió a reír.
—Estamos perdidos… —rio nuevamente. — pero en fin… no hay nada que yo pueda hacer.
—¿Por qué lo dices?
—Ustedes mismos lo dijeron, yo y mi equipo… se supone que teníamos el control de las máquinas.
—¡¿Cómo?! —cuestionó Kakashi.
—Nanotecnología. —respondió sonriente. —un nanochip implantado en nuestros cuerpos y que reaccionaba según nuestras condiciones corporales y mentales, o al menos así fue como pensamos que estaba programado, pero todo parece indicar que alguien más siempre tuvo el control… —admitió mirando al cielo.
—¿Alguien más? ¿Sakura-chan? —cuestionó Naruto preocupado.
—No. —se escuchó una seria voz.
Los shinobis de repente se volvieron a quien había hablado, prestando toda su atención al ninja de los insectos.
—Shino-kun…—musitó Hinata inquieta.
—Esto es obra de ella…—explicó el shinobi con la tranquilidad que lo caracterizaba. — está completando su venganza.
El resto de los shinobis, incluido Naruto se mostraron preocupados ante lo que esas palabras significaban, para colmo de males, en ese momento Ino recibió un mensaje de otros subordinados los cuales alertaron que muchos de sus compañeros comenzaban a caer por consecuencia del frío.
Abrumado con dicha noticia y viendo la catástrofe climática que tenían encima, lo único que se le ocurrió Naruto, fue hacer un sello de manos con el cual comenzó a brindarles de su chakra a los que estaban con él, tal como en la guerra, buscando hacer tiempo para resguardar en la base o donde fuera a todos sus amigos y a cualquier persona que estuviera expuesta en el frío.
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En el sitio del árbol sagrado, Sasuke seguía dando de todo en la batalla contra el demonio de Yuki, cuyo tamaño había aumentado considerablemente mas no como el tamaño del Susanoo; sin embargo, tal cual como Sakura lo había dicho, a veces lo más grande venía en pequeños contenedores, y ese ser no fue la excepción a la regla pues le estaba dando una gran batalla.
En momentos veía que sus ataques eran bien recibidos y la energía parecía dispersarse y desaparecer fuera del demonio, pero en cuanto menos lo esperaba, Yuki atraía esa energía nuevamente a ella y le volvía dar problemas.
Si no fuera por el jutsu de sustitución o su técnica especial Amenotejikara, Sasuke hubiera sido atravesado más de una vez por diversas estalactitas de hielo que de repente parecían surgir de la nada y que le eran imposible prever del todo con su sharingan debido a que ese demonio ni siquiera tenía que formar sello de manos para atacar, ni mostraba alguna seña en particular.
Algunas las esquivaba, otras las derretía con su Katon, incluso con el Amaterasu, técnica que tampoco le sirvió para enfrentar al enemigo, pues era como si ese ser no existiera y él sólo estuviera peleando con el aire.
Poco a poco comenzaba a cansarse, su chakra se estaba agotando así como el chakra que le había brindado Sakura, la cual a pesar de todo, seguía viendo de reojo cada vez que podía, notando que aún seguía curando ese árbol, musitando sus suplicas para que los ayudara, pero aparentemente el árbol seguía sin reaccionar.
—¡NO ERES BIENVENIDO AQUÍ UCHIHA! Tu sucia alma no es recibida. ¡Largo! ¡Deja de utilizar nuestra energía! —bramó el demonio, arrojándolo lejos, con una onda expansiva.
"¿Por qué nadie me escucha?"
—¿Qué fue eso? —se sobresaltó el Uchiha al escuchar una voz femenina, mientras trataba de aguantar aquel poder, que terminó arrojándolo lejos. —Maldita sea… no me puedo rendir, tengo que buscar la manera de hacer que vuelva, tengo que hacerle ver…
Recordó su propia experiencia, mientras se levantaba a tientas, preparándose nuevamente para atacar, infundiendo todo su chakra en un nuevo chidori, y, arrojándose contra su enemigo, se dispuso a rebanarlo por la mitad para ver si así podía llegar al interior de esa voz, pero lo que esperaba hacer no sucedió, pues a ese ser sólo lo traspasó como si de aire se tratara.
—Mierda. —se vio así mismo y se sobresaltó al ver lo que había sucedido.
El chakra que Sakura le había dado se había terminado, y por ende quedó a expensas de ese ser, que lo golpeó violentamente e hizo crecer con un grito varios picos de hielo a su alrededor.
—¡MUEREEE!
Entonces un grito de dolor resonó en todo aquel espacio sagrado al mismo tiempo que la sangre corría lentamente sobre uno de los picos de hielo.
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—No… ¡Sasuke-kun! —se volvió Sakura hacia donde se había escuchado aquel grito, había estado sumamente concentrada en su labor que no estaba tomando detalle de lo que sucedía con su amigo, y sintió su corazón casi paralizarse al ver a este enterrado en un gran pico de hielo de hielo.
—No puede ser… —quiso llorar de la frustración, y aunque le dolía, volvió a fijar su mirada al árbol, cuyo tronco ya había sanado, pero por más que le infundía chakra no podía devolver la coloración de sus hojas a como antes estaba. —Por favor, por favor… por favor… dime algo… — rogó con todo su corazón, cuando en eso algo finalmente respondió.
"Tienes que entregarlo …"
Apenas escuchando esa vaga respuesta, sintió como algo se posicionó detrás de ella y la tomó violentamente del cabello, apartándola del árbol.
—¡Pierdes tu tiempo, Sakura! ¡Lo que haces ha sido en vano! —vociferó el demonio, comenzando a azotarla una y otra vez contra aquella porción de tierra.
Sakura apenas y podía respirar, mientras seguía escuchando una débil voz que le decía que debía hacer, al ras de que escuchaba otra triste voz que se quejaba que nadie la escuchaba.
—¡YAAAA!¡ —gritó al no poder más con el dolor, justo cuando las líneas de su Byakugou desaparecieron de su rostro y en su lugar sintió como la sangre comenzaba a correr por entre su frente.
—¡¿Tienes algo que decir, Sakura?! —cuestionó el demonio divertida con su dolor, mientras jalaba con fuerza de su cabello, burlándose de ella.
La tambaleante Sakura no respondió, sólo alcanzó a estirar su mano en la cual una energía comenzó a acumularse hasta formar un kunai hecho de hielo.
—No me hagas reír… ¿Qué se supone que me harás con eso?
Sakura sólo se volvió hacia ella con una sonrisita peligrosa.
—¿Quién dijo que la usaría contra ti?
El demonio no captó lo que había querido decir, hasta que vio como Sakura, con un movimiento rápido, repitió nuevamente la historia y se trozó su propio cabello para zafarse de ella.
—¡NOOOOO! ¡MI CABELLO! —gritó la demonio enloquecida, viendo como algunas hebras rosadas caían tal cual como los copos de nieve, mientras que la mayor parte habían quedado en su endemoniada mano y la bandana que hacía de diadema cayó sin más entre ellas. —¡estúpida! ¡¿Qué hiciste?!
Casi como si a la que le hubieran cortado el cabello hubiera sido ella, la enfurecida Yuki arrojó los retazos del cabello rosa y pateó a Sakura con toda su fuerza.
Dejándola a la altura de donde había quedado Sasuke incrustado en el hielo, Sakura aprovechó la cercanía para ir en su auxilio y con un puñetazo, liberó a su amigo del hielo.
—Sasuke-kun…
Este, aún vivo, respondió con un quejido, pero estaba muy mal herido, así que la médico comenzó a infundirle de su chakra, lo más rápido que pudo curando inicialmente los puntos más delicados, pero en eso, nuevamente sintió la presencia de su contrincante, que ferozmente intentó separarlos, por lo que Sakura, se abalanzó contra ella, golpeándola con las fuerzas que le quedaban.
En tanto Sasuke, se levantó a tientas; parte de la herida increíblemente le había sido curada, más no lo suficiente para que dejara de sangrar, aun así, hizo todo lo posible para mantenerse en pie, cuando de repente, presenció una escena que le hizo perder el aliento.
La flor estaba siendo robada.
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—¡YA ME TIENES HARTA! ¡ERES MÁS DIFÍCIL DE MATAR DE LO QUE CREÍ! ¡Y DE SEGURO ES POR LA FLOR QUE TIENES AÚN DENTRO DE TI!¡MALDITA DESGRACIADA! —vociferó el demonio, cuando nuevamente logró someter a la kunoichi bajo su inmenso ser. —¡ES HORA DE QUE TE ARRANQUE ESE PODER QUE NUNCA SE TE DEBIÓ OTORGAR!
Dicho aquello, el demonio "besó" a Sakura, quien entre pataletas y golpes se sintió asfixiada y nuevamente profanada cuando la lengua de ese demonio logró penetrar entre su boca y garganta, hasta llegar a la altura de su corazón, en donde sólo pudo ver como su luz rosada era violentada por aquella lengua hasta que finalmente la hizo expulsar otra pequeña luz que arrastró nuevamente hasta el exterior y que envolviéndola en su oscuridad, la tragó sin más.
En ese momento, Sakura casi desfalleció y palideció, sintiendo un bajón y abandono de chakra, al ya no tener la flor, perdió gran parte del poder que le había sido otorgado.
—¡Ahora sí, muere! —condenó el demonio, pateándola con un nuevo y abrumador poder en dirección hacia en donde estaba el herido Uchiha, que apenas se aproximaba a ellas, y el cual no pudo hacer más que recibir el débil cuerpo de su compañera, aunque terminó cayendo junto con ella.
—Sakura… qué…—musitó a duras penas, reincorporándose con ella entre su brazo, no encontrando otra forma de salir de esa nueva situación, después de lo que había sucedido, después de lo que había presenciado.
—No… no te preocupes… Sasuke-kun…— susurró Sakura para su sorpresa, abriendo sus ojos a pesar del trancazo que había recibido.
El Uchiha quedó incrédulo, viendo como esta se reincorporó poco a poco a pesar de que acababa de perder su poder, extrañamente conservando en su mirar la luz que tanto le gustaba, cuando pensó que no reaccionaría después de cómo le había sido arrebatada la flor.
—Aún hay algo que podemos hacer… —le dijo cansadamente.
—Pero que…
—Lo que tenemos que hacer es…
Entonces lo demás que dijo Sakura le pareció a Sasuke escucharlo como un susurro, pues cerca de ellos la enloquecida y gritona Yuki detestó verlos juntos y como tal volvió a expulsar todo su poder contra ellos, logrando separarlos de nuevo.
La magnitud de ese ataque hizo que el Uchiha fuera lanzado a las lejanías, tanto, que se perdió de vista en algún punto de aquel espacio, y lo único que quedó frente al demonio fue una cansada Sakura que apenas y podía mantenerse de pie; ensangrentada, despeinada, sin su bandana, y su ropa rota en algunas partes ya no daba la apariencia de alguien que pudiera continuar una batalla.
Mientras que a unos cuantos metros de ella, estaba el árbol cuyas pocas hojas que le quedaban estaban por caer.
—Es tú fin maldita…
—¡No más Yuki, por favor! ¡Reacciona! —rogó nuevamente Sakura. —Por favor, escúchame…
—¿Escucharte? ¿Por qué tendría que hacerlo?... No te escucharé, capta niña tonta, no eres nadie, eres una inútil, no sirves para nada, y por ende nadie te escucha. ¡FALLASTE! si hubieras tenido la determinación para hacer lo que se te pidió, te aseguro que todo el mundo se hubiera rendido a tus pies…
—Te equivocas… si fui escuchada…
El demonio se burló.
—¿En serio? ¡¿Por quién?! Porque lo único que yo vi mientras vagaba por el mundo no fue más que un montón de insensibles que no entienden nada de nada y sólo piensan en sí mismos.
—No todos son así, y me consta, porque algunos lograron comprender… algunos escucharon…
—¡Estupideces! ¡Nadie te escuchó! ¡Fallaste! Y ahora sin la flor menos te podrán escuchar.
—Eso no es cierto… ¡sí me escuchan! ¡Sé que pueden escucharme!
El demonio se frustró, pero bajando su nivel de histeria, nuevamente se burló.
—¿Tanta confianza? Demuéstralo entonces…
—¿Eh?
—Anda, ¡quiero ver que lo intentes! Si es cierto que dices que puedes ser escuchada entonces hazlo —retó burlonamente. —pero cuando veas que no eres nada, que nadie te escucha… entonces te arrancaré finalmente la cabeza para que por fin desaparezca tu patética existencia.
Sakura respirando agitadamente, se levantó a tientas de donde estaba.
—¿Cómo yo quiera?
—Como sea que se te ocurra… —aceptó el demonio burlonamente.
—Me escucharán… ya lo verás…—acató Sakura con determinación.
El demonio de Yuki entonces sintió algo extraño en aquel mirar, y no supo por qué pero de repente se sintió más que aislada con ella en ese espacio tan silencioso.
Algo estaba pasando, se confundió, cuando en eso el sonido de unas gotas de agua rompió con aquel silencio y enseguida una extraña melodía comenzaba a sonar en todo aquel lugar.
—¿QUÉ?... ¿QUÉ ESTÁ PASANDO? ¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?! —vociferó el demonio, extrañamente reconociendo esa melodía.
Una melodía que no había logrado ver la luz del día, y que sólo ella y… Sakura conocían.
—¿Qué significa esto?
Sin embargo, la kunoichi ya no le respondió, únicamente le sonrió con calidez y respirando profundamente ella sólo…
"La vida es como una flor"
"Luminosa y llena de color"
"en un mundo que es muy hermoso"
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"pero a veces no todo
puede ser siempre de color"
puede ser doloroso"
y estremecedor"
.
.
—¿Cómo? —Vociferó el demonio impactado. —Si tú cantas espantoso… ¿cómo es que?… y esa canción… ¡¿de dónde está saliendo?! ¡¿qué estás haciendo?!
Quiso callarla y no dejarla continuar, pero algo le impidió dar un paso hacia adelante, ir hacia donde estaba su contrincante quien con una voz angelical y completamente tranquila solamente continuó con su canción.
"Los pétalos caen lentamente"
"pueden no volver a salir"
Pero aun así mantengo la esperanza
De que tenga un final
Feliz…
.
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Algo dentro del demonio comenzó a doler, justo a la altura de su pecho, y no le gustaba esa sensación, era dolorosa y que le estaba provocando una inmensa tristeza.
—"¿Qué es esto que siento?" —se escuchó una confundida voz muy pero muy en el interior del demonio
Escúchame, te lo pido por favor
No me dejes sola en esta desolación
Te lo pido con mi corazón
Y todo mi ser
Escúchame…
no me dejes.
.
—Sakura…
.
Las cosas a veces no salen como queremos
Pero no me rendiré
Lo demostraré
Escúchame…
A ti que estás ahí,
escúchame…
.
—Puedo escucharte…
Y dentro del demonio, quien aguardaba solitariamente en un vacío oscuro, comenzó a ver una pequeña luz frente a ella.
—La flor…
Cuando la reconoció, la luminosidad de aquella reliquia la envolvió en su luz al mismo tiempo que podía escuchar en el exterior como Sakura seguía tarareando parte de la melodía.
Los recuerdos entonces llegaron ante Yuki, y fue como ver su vida pasar frente a sus ojos, su triste vida como sacerdotisa, hasta que huyó y se volvió cantante, cuando la conoció a ella, a Sakura, a quien despreció en un inicio pero que después se volvió una incondicional amiga.
Llorosa, vio cuando esta le ayudó en algunas cosas, incluyendo el momento en que ambas escribieron la letra de la canción que ahora su amiga cantaba, para después ver los momentos que tuvo con un gran ser amado, a quien amó tanto que enloqueció cuando lo perdió y que de seguro no le gustaría en lo que se había convertido.
Pero… ¿Acaso se había equivocado?
Era tanto el dolor que sentía que aún no podía distinguir lo que estaba bien y lo que estaba mal.
—Yo sólo quería cumplir mis sueños y los tuyos… — musitó el demonio con tristeza. —Quería reparar este mundo y reparar tu corazón.
—Lo comprendo, sé que el dolor te puede hacer cometer locuras, pero no era el modo… no todos tuvieron la culpa de lo que sucedió. — respondió Sakura desfalleciendo un poco por el cansancio.
El demonio se asustó.
—No se preocupen. —sonrió Sakura para sí misma. —Mi corazón está bien, es fuerte… siempre lo ha sido… no me rendiré…
El demonio no entendió porque hablaba en plural cuando en eso, Sakura, dándole fe de lo que hablaba se volvió a poner en pie y siguió tarareando, mostrando ante Yuki su corazón, el cual bellamente brillaba en un color rosa, dentro de una renovada esfera de cristal
—Pero ¿cómo?
Y conforme la kunoichi seguía tarareando, el demonio observó como la energía que estaba dispersa comenzó a manifestarse en pequeñas luces que inundaron tanto el cielo, como el agua que pisaba, y al reparar en aquello, el demonio de repente tuvo una especie de visión, en donde pudo observar lo que la humanidad estaba haciendo en ese momento.
Gente procurando resguardarse del frío, muchos ofreciendo sus albergues y atendiendo enfermos
Gente que acarreaba animales para ocultarlos también en un lugar cálido.
Gente que rezaba esperanzada en que sus plegarias fueran escuchadas.
Pequeños niños que se refugiaban en brazos de sus padres, amantes que se daban calor el uno al otro, médicos que ayudaban a los desamparados, y otros más que alimentaban, protegían o hacían cualquier otra cosa con tal de ayudar a su prójimo, pero que pronto levantaron sus miradas al cielo, refugio o lugar donde estaban, logrando escuchar la canción que Sakura entonaba.
—La están escuchando…está siendo escuchada— musitó encantada, era como si todo fuera un hermoso sueño.
Era lo que ella siempre había buscado conseguir con sus cantos, unir a la humanidad y ser escuchada, y Sakura de alguna manera lo había logrado, y cuando reparó en ello, volvió su mirar a la kunoichi que sólo volvió a sonreírle con calidez y cuya presencia comenzó a iluminarse por todas las luces que la rodeaban al mismo tiempo que sus prendas se transformaban en un largo y hermoso vestido blanco, su cabello se volvía largo, muy largo y unas mágicas alas aparecían en su espalda, pero no eran falsas como en el desfile… eran de verdad.
Ante el demonio de Yuki, Sakura se había transformado en un hermoso ángel que iba en su salvación.
¡Canta conmigo
Hagámoslo juntas
Unamos nuestros corazones
en una sola canción
Verás que seremos escuchadas
No te rindas.
No importa lo que suceda
Sola nunca estarás,
No te dejaré…
Canta conmigo
No te rindas.
No importa lo que pase
Ellos te escucharán…
Ven…
Entonces el ángel extendió su mano a la demonio, quien encantada con su belleza y con su voz le extendió su mano sin ningún reparo, sintiendo enseguida como la luz del ángel llegaba hasta todo su ser con un viento arrasador pero cálido que le removió toda las impurezas habida en ella, y purificando todo lo que había contaminado.
Y cuando se sintió liberada de toda esa oscuridad, la chica que realmente había sido finalmente pudo entonar junto con su amiga:
Canta conmigo esta canción…
Una hermosa canción...
de amor…
Era libre, finalmente Yuki había sido liberada de la oscuridad que la había poseído y la chica encantada con su perfecto mundo ideal y con su bella amiga frente a ella, sintió una inmensa felicidad dentro de su espíritu, cuando de repente todo lo que la rodeaba comenzó a desaparecer inesperadamente, al igual que aquel bello ángel que la había rescatado de la oscuridad.
—¿Qué…?
No se explicaba qué era lo que estaba pasando, pero cuando fue capaz de parpadear, vio frente a ella otra realidad; un paraíso un tanto destruido por el hielo, un árbol casi muerto, así como a su amiga, que apoyada en la pierna de aquel hombre que tanto daño le había hecho, y casi inconsciente le sostenía su única mano para infundirle chakra.
—No… ¿Qué pasó? —
Aturdida, vio como aquel hombre se quejó y cerró brevemente sus ojos, al mismo tiempo que Sakura dejaba de transmitirle el chakra y sólo fijó su mirada en ella con notorio cansancio y lágrimas en sus ojos.
Entonces cayó en cuenta de lo que había pasado.
Todo había sido una ilusión o como los shinobis lo llamaban, había sido un genjutsu.
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En la tierra, ajenos a lo que pasaba en aquel mundo inhóspito del planeta, los shinobis seguían buscando como enfrentar las inclemencias del clima.
Mientras que algunos buscaban más personas que necesitaran ayuda, otros iban a respaldar a compañeros que poco a poco fueron cayendo pese al chakra del kyuubi que los cobijaba.
—Es insostenible, estamos perdiendo… Sasuke… Sakura-chan… ¿qué está sucediendo? —se cuestionó Naruto viendo como poco a poco el agua del mar también comenzaba a congelarse.
Se aproximaba una onda congelante de la cual dudaba pudieran salvarse, aun estando en un refugio.
—Naruto… vayámonos… no podemos hacer nada. —pidió Kakashi, comenzando a sentir mucho sueño que lo hizo caer en su sitio.
—¡Kakashi-sensei!
—Naruto-kun.
Entonces la voz de su esposa lo alarmó más, Naruto vio como Hinata hasta el último momento estuvo apoyándolo como se lo había prometido, pero así como su maestro, se estaba quedando sin fuerzas.
—No Hinata, ¿también tú?… — la sostuvo en sus brazos y le infundió más chakra a ella así como a su maestro, mientras en su mente sólo podía imaginarse el cómo estaban el resto de sus amigos.
Shikamaru, de seguro angustiado por su esposa que había decidido pelear en las tropas de su hermano Gaara, haciendo lo imposible para salvar a su pueblo así como los demás Kages, Sai e Ino abrazados uno con el otro, tratando de soportarlo, Kiba aferrado a Akamaru, Shino, probablemente quieto y rendido a su destino. Lee, motivando a todos hasta el último momento y siendo regañado por una angustiada Tenten que no podía hacer más que buscar el calor en sus demás compañeros, así como Chouji que por más que tratara de mantener el calor con la comida estaba siendo insuficiente para el frío que hacía.
Mientras que en Konoha sólo podía visualizar a la abuela Tsunade haciendo hasta el último esfuerzo por mantener despiertos a los que no lo estaban soportando.
—Naruto-kun… tengo mucho sueño. —musitó una débil Hinata que pronto no tuvo siquiera la fuerza para temblar y se desvaneció en brazos de su amado, así como Kakashi que ya tampoco lo soportó.
—No, Hinata…—chilló Naruto, sintiendo como sus lágrimas se cristalizaban en sus mejillas. —Sasuke… Sakura-chan… por favor. —rogó al cielo, esperando ser escuchado.
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—Todo fue una ilusión, no fue de verdad…
Yuki se dejó caer sobre sus rodillas y más que furia, lo que su ser sentía era una gran decepción.
—Yo lo sabía… nadie podía escucharla… así como nunca me escucharon a mi…
—Eso no es cierto. —replicó Sasuke. —Ella sí fue escuchada.
—¡cállate! ¡No sabes nada! Al igual que ella, sólo me ilusionaste… ¿no te bastó con todo el daño que has hecho?
—No te mostré más que lo que ella quería mostrarte. —se justificó él, ensombreciéndose con su flequillo.
—¡Una absurda ilusión! ¡Los dos jugaron conmigo!
—¿Te parece? Mira cómo está ella… ni siquiera se puede mover por todo lo que tuvo que hacer… incluyendo el tener que devolverte la flor y seguir curando el árbol de la vida—señaló Sasuke, recordando como Sakura, con sus últimas fuerzas le había contado lo que había hecho, así como su plan de envolver a Yuki dentro de un genjutsu.
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Minutos atrás.
—Nos equivocamos Sasuke-kun…
—¿Qué dices?
—Yuki jamás logrará escucharnos a golpes. —rio. —Porque simple y sencillamente ella no es una shinobi…
—¿Qué quieres decir?
—Que tenemos que llegar a ella por lo que más amó en su vida… por lo que ella quería… por eso, ayúdame a meterla dentro de un genjutsu.
—Pero…
—Tienes que hacerlo… es lo último que nos queda. —pidió Sakura, esperanzada. —por eso le devolví la flor.
—¡¿Qué?! Entonces tú…
—Recuerda que la flor se tiene que dar, por eso no tuvo problemas en extraerla y por eso yo no sufrí las consecuencias, lo hice con la esperanza de que, con la flor dentro de ella, podamos volver a Yuki a como era.
—Pero ¿y si no cae dentro del genjutsu y si somos nosotros los que caemos?
—Sasuke-kun… —sonrió Sakura. —Yuki no puede usar mi habilidad, recuerda que ya no está dentro de mí.
El Uchiha reparó en aquel detalle.
—Por favor, confía en mí…es lo último que nos queda por hacer.
Sasuke asintió y, confiando en su plan, la acomodó junto con él, tomándola de la mano para recibir nuevamente su chakra para posteriormente activar sus poderes oculares con todo su potencial al momento de que ese demonio se abalanzó nuevamente hacia ellos.
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—Lo planeó entonces todo… ¡Me engañó!—siguió quejándose Yuki con dolor. —Me dijo que ella podía hacer que todos la escucharan, ¡pero todo fue una vil mentira! ¡MENTIRA!
—Ya te dije que no es así. —volvió a replicar Sasuke.
—¿Cómo puedes estar tan seguro, estúpido?
—Porque… porque tú la escuchaste…
Yuki entonces agrandó sus ojos con sorpresa y su espíritu volvió a sentir ese dolor que había sentido con aquella ilusión.
—Si por mi fuera, jamás hubieras visto lo que viste, ella sólo me dijo a través de su chakra lo que necesitabas ver para volver…
—No te creo… —negó con la cabeza. — ¿sólo con su chakra? Pero… Lo que vi… fue demasiado hermoso para que ella lo hubiera creado…ella era demasiado hermosa para ser real y su voz… ¡TÚ DE SEGURO HICISTE ALGO!
—Yo… yo sólo te mostré a Sakura tal cual yo la veo y como creo que tú también la ves. —admitió el Uchiha bajando el rostro, para ocultar su sonrojo.
Yuki también sintió su espíritu enrojecer con aquella declaración, pero igualmente volvió a negar con la cabeza.
—No… tú no puedes verla de esa manera, tú… tú le hiciste mucho daño… la odiabas…
—Eso no es cierto, y si hablamos de daños, perdón por lo que diré… pero tú no estás libre de culpas
Sintiendo aquello como un poderoso golpe, el espíritu de Yuki se echó al suelo comenzando a llorar, recordando el mal que le había hecho a quien llamaba su amiga.
—¡NO FUE MI INTENCIÓN HACERLE TAL DAÑO, SÓLO QUERÍA SU AYUDA! POR ESO LE DI LA FLOR ¡Y PORQUE, MUY EN EL FONDO, ALGUNA VEZ QUISE QUE CUMPLIERA SU SUEÑO DE SALVAR AL MUNDO! —gritó con dolor.
—Un sueño estúpido.
Yuki enfureció.
—¡NO TE ATREVAS A BURLARTE DE ELLA!
—No lo hago. —respondió el tranquilo Uchiha. —se lo dije una vez a ella…
—¡¿por qué no se puede cumplir?! ¿Quién eres tú para decidir eso?! —reclamó la rabiosa Yuki.
—Sólo digo la verdad, eso de salvar al mundo es un sueño estúpido, y…—suspiró. — eso es porque Sakura ya salva al mundo… salvando una vida a la vez.
Yuki volvió a gimotear con dolor, mientras que Sasuke bajaba la mirada hacia donde estaba su cansada pero aun consciente amiga que muy apenas le devolvió la mirada de reojo, recordando cuando le dijo esas palabras en aquella cabaña.
—Se que a veces parece que nadie la escucha pero… es una ninja médico. —sonrió levemente. — creo que nadie escucha a los médicos hasta que es demasiado tarde. ¿No lo crees?
Yuki nuevamente sintió como las lágrimas brotaban de sus ojos a pesar de ser sólo un espíritu, y arrepentida por todo lo que había hecho, se echó nuevamente en el suelo (agua) llorando desconsoladoramente.
—ERRÉ EN MIS ACCIONES, LO SÉ Y LE HICE A MI MEJOR AMIGA LA PEOR ATROCIDAD QUE ALGUIEN LE PUEDE HACER A OTRA PERSONA, NO SÉ QUE ME PASÓ… SENTÍA QUE NADIE ME PODÍA COMPRENDER.
—Pero ella sí lo hizo. —disintió Sasuke, sintiendo tremendamente el dolor de aquel espíritu, y realmente lo odiaba, le resultaba incómodo ver a una mujer llorar con tanto sufrimiento. —Y lo hizo hasta el último momento…
—¡¿Por qué?! ¿Por qué? —gritó Yuki sin comprender
—Porque eres su amiga. —musitó, recordando casi dolorosamente cuando Naruto le dijo esas palabras a él.
—¿Porque soy su amiga? —repitió Yuki con tanto dolor que su posterior llanto y gritos resonaron con fuerza en aquel espacio. —¡¿QUÉ PUEDO HACER PARA REPARAR MI ERROR?!
—"Redención" —fue lo único que pudo pensar Sasuke, viendo de cierta forma que esa mujer había tenido el mismo destino que él, la diferencia es que él había sobrevivido mientras que ella no. —El mundo aún peligra… Sakura ya no tiene la flor y… ese árbol no quiere nada de mí. —admitió con decepción. —si tú quieres… puedes cumplir tu sueño y de paso reparar parte del daño…
—No creo que me escuche…—chilló Yuki, sabiendo a donde iba ese comentario. —también le hice daño. Siento que a estas alturas nadie me escuchará… ni siquiera la energía natural y razón tendría… además que una parte de mí sigue sintiendo que parte de los seres que viven en el mundo no se merecen ningún tipo de consideración… ¿CÓMO PUEDO HACERLO SI TENGO ESTÁ CLASE DE PENSAMIENTOS?!
—No lo sabrás si no lo intentas. —fue lo único que pudo opinar el Uchiha.
Yuki siguió chillando; sin embargo, asintió y con todo el dolor de su corazón sólo se volvió a Sakura.
—Lo haré sólo por ti… es lo menos que puedo hacer después de todo lo que te hice — le dijo a su amiga, y después se volvió al árbol. —perdóname… te suplico que me escuches.
Y dejando la lloradera un poco, pero aun con su garganta irritada de cierta forma, levantó su mirada al cielo y titubeante entonó, completamente en a capela
.
"La vida es como una flor"
"Luminosa y llena de color"
"en un mundo que es muy hermoso"
"…pero a veces no todo
puede ser siempre de color"
puede ser doloroso"
y estremecedor"
Pero muy en el fondo, en la imaginación del espíritu de Yuki era como si ella pudiera escuchar una melodía que esperaba la energía natural pudiera escuchar en conjunto con su voz, y creyendo firmemente que podía ser aun escuchada, cantó con todo su espíritu haciendo que su voz resonara más allá de las fronteras de ese lugar sagrado.
"Los pétalos caen lentamente"
"pueden no volver a salir"
Pero aun así mantengo la esperanza
De que tenga un final
Feliz…
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En la tierra, todo los seres humanos, animales e incluso plantas alcanzaron a escuchar la voz de una doncella que para muchos sonó sumamente triste y que causó sólo en ellos una sensación de dolor, pero que a la vez les generó una sensación de esperanza.
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Naruto, aun con su mujer en brazos y con su maestro desmayado a su lado le pareció reconocer esa voz, sin embargo, su cuerpo poco a poco se iba debilitando, así como el de muchos shinobis refugiados que no estaban seguros si aquella manifestación que estaban escuchando era para mal o para bien.
ESCÚCHAME, te lo pido por favor
No me dejes sola en esta desolación
Te lo pido con mi CORAZÓN
Y todo mi ser
ESCÚCHAME… NO ME DEJES.
Las cosas a veces no salen como queremos
Pero no me RENDIRÉ
Lo demostraré
Escúchame…
A ti que estás ahí, escúchame…
Yuki terminó con la canción, y nada pasó, en aquel inhóspito lugar el silencio dominó una vez más y tal parecía que así se quedaría.
—"He fallado" — fue lo único que pudo pensar la arrepentida Yuki, echándose a llorar otra vez.
Mientras que Sasuke al ver el resultado no pudo hacer otra cosa más que lamentarse, pensando que igualmente él había fallado con su misión, y Sakura, que aunque no se podía mover por el desgaste, siguió guardando en ella una pequeña esperanza en sus llorosos ojos. Creyendo firmemente que las cosas no podían acabar así, que un milagro aun era posible.
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En la tierra, Naruto ya no escuchó más la voz de la sacerdotisa y en su lugar pensó que sólo se había tratado de un delirio de su cuerpo, sentía que desfallecería pronto por el frío que tenía, y vio su inminente final conforme vio la proximidad con la que el frío congelaba el mar, así que sólo apoyándose en su mujer esperaría a que esa fuerza pasara, cuando en eso, le pareció ver la manifestación de un rayo de luz que venía del cielo y atravesó la nubosidad que los rodeaba.
Un rayo de luz lleno de esperanza.
—¿Qué? — se reincorporó, viendo como otros rayos de luces comenzaban a aparecer de entre la nubosidad, acabando lentamente con aquella tormenta que también poco a poco fue bajando de intensidad.
.
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En el lugar del árbol sagrado, un milagro estaba ocurriendo pues de pronto todas las luces que componían la energía natural comenzaron a manifestarse alrededor de los presentes y en sí en todo aquel espacio que los rodeaba, y como si todo volviera a su cauce se dirigieron en paz hacia el árbol, que pese a los estragos comenzó a recuperar su vitalidad y con ello el equilibrio natural que se comenzó a filtrar desde su copa como debía ser, mientras que una parte de las lucecillas rodeaban a Yuki, como si le dieran a entender que había sido perdonada, mientras que frente a Sasuke y Sakura, sólo danzaron alrededor de ellos como si así les estuvieran dando las gracias, en especial a la kunoichi que sólo alcanzó a sonreír con semejante belleza que aún era capaz de ver a pesar de ya no contar con la flor.
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Volviendo al anterior campo de batalla, Naruto sintió como el ambiente se volvió mucho más agradable conforme la tormenta desaparecía mostrando ante el un nuevo y luminoso día, había perdido la noción del tiempo que había pasado, pero todo parecía que la vida, y en si la naturaleza les volvía a sonreír con calidez.
—Naruto-kun… qué…
—¡Hinata! —exclamó feliz al ver a su mujer despierta, completamente intacta, como si nada hubiera pasado y pronto la abrazó sofocadoramente.
Lo mismo haciendo con "su Kakashi sensei", que aún un poco confundido, sólo veía como el hielo y la nieve se iban derritiendo, casi como si no hubieran existido dejando únicamente, una frescura en su viento y por debajo de sus pies un creciente césped color verde
—¡Lo lograron Kakashi-sensei! ¡Lo lograron! —intuyó el feliz Naruto, abrazándose fuertemente a su esposa y maestro.
Mientras que por detrás de ellos, los demás shinobis que se habían resguardado salieron también para presenciar aquel milagro, así como un nuevo y refrescante día.
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En Konohagakure, los que también habían sido resguardados, tuvieron la libertad de salir, cuando la misma Tsunade informó sorprendida sobre lo que acontecía afuera de la aldea.
En el país del viento, agua, tierra y rayo lo mismo pasaba, aquellos que después de escuchar la voz de la sacerdotisa presenciaron como poco a poco todo comenzaba a restaurarse, incluso los campos de aquellos que no lo merecían y sólo lucraban con la tierra se recuperaron; sin embargo, en todas aquellas personas, el dolor manifestado en la voz de la sacerdotisa sería algo con lo que cargarían por siempre si realmente habían concientizado en lo que había pasado.
Muchos harían lo correcto, otros no harían nada y actuarían como siempre lo habían hecho.
No se podía cambiar a todo el mundo.
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En el lugar inhóspito del planeta, las luces que rodeaban al espíritu de Yuki parecían comunicarse con ella, pues esta sólo asentía a cuanto brillo era emitido.
Sasuke, viendo aquello, intuía lo que pasaba y lo que probablemente pasaría a continuación, en cuanto Yuki fue capaz de ponerse nuevamente de pie.
—El mundo se ha restaurado… todo finalmente está en equilibrio de nuevo —anunció con tristeza, viendo fijamente a Sakura.
Sasuke bajó la mirada hacia su amiga, quien llorosa, parecía también comunicarse con Yuki con tan sólo la mirada, aquella que notaba finalmente en paz, pero también de cierta forma plagada de tristeza por lo que parecía un inminente adiós; sin embargo…
Sakura… sigo creyendo que este mundo no nos merece… y una parte de mí nunca se perdonará por lo que te hice, así como sé que tampoco puedo ir al lugar en donde está mi amado. —sinceró Yuki con una leve y melancólica sonrisa. —Y cosas peores están por venir, pero eso ya no me concernirá a mi… yo… me dedicaré a expiar mis pecados, siendo la guardiana de la flor y siendo parte de la energía natural hasta que una nueva sacerdotisa sea elegida, cuando eso pase y sienta que ya he pagado por mis errores entonces iré tranquilamente a mi paraíso… — suspiró dando unos cuantos gimoteos.—perdóname si alguna vez me notas molesta cuando haya una tormenta o los truenos te ensordezcan y te asusten…—sonrió. — pero… de igual manera, si te quieres ahorrar el vivir todo eso, entonces… puedes venir…
Sasuke se sobresaltó; sin comprender lo que estaba diciendo esa tipa.
—A un lugar a donde nadie más te hará daño…—musitó Yuki sutilmente y casi exclusivamente para Sakura que de no ser porque Sasuke pudo leer sus labios supo lo que le había dicho. — …tú sabes a qué lugar me refiero.
— "¿Qué lugar?... Está loca" —fue lo que pensó el Uchiha, pero antes de que pudiera reclamar, vio como aquel espíritu les daba la espalda.
—Es la despedida… —giró nuevamente su rostro hacia su amiga. —Sakura… —lloró. —Muchas gracias… por todo.
Entonces, casi como si pudieran escuchar una melodía proviniendo del ambiente, así como una canción susurrante, Sasuke y la llorosa y nostálgica Sakura vieron como Yuki se iba alejando lentamente en compañía de las luces que poco a poco la fueron iluminando y la volvieron pequeños copos de nieve que pronto desaparecieron en el ambiente, al ras que una poderosa y luminosa luz se aproximaba a ellos lentamente como si de una ola se tratara.
Sakura entonces ahogó un suspiro, viendo con cierta fascinación lo que se ocultaba en aquella luz. Sonrió fascinada.
—¿Qué? ¿Qué es lo que estás viendo Sakura? — preguntó Sasuke, tratando de ver entre tanta luz, pero notando aquella expresión en su amiga.
—Flores…
Musitó ella sin borrar su sonrisa, cuando finalmente la luz los alcanzó, desapareciendo todo ese lugar sagrado y llevándolos de vuelta a donde ambos pertenecían.
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—¿dónde? ¿dónde estamos?
El Uchiha abrió de poco a poco sus ojos, acostumbrándose nuevamente a la luz que había alrededor de él.
Parpadeando un par de veces recuperó el control de su visión, viendo que estaba en un campo completamente abierto en donde solamente abundaba un césped color verde.
—Volvimos… —musitó, respirando hondo y con alivio, percibiendo en sus pulmones un aire realmente refrescante y digno de la estación de la primavera.
Meditó. No había sido un sueño lo que había vivido junto con Sakura, realmente ambos habían luchado contra una fuerza sobrenatural que aparentemente no había manera de derrotar.
"Pero lo habían logrado", pensó, bajando su mirada hacia su amiga que ahora reposaba sobre su brazo, y cuya mirada estaba perdida en algún punto de aquel espacio.
O eso parecía.
—Sakura… — la movió, esperando ver que ella reaccionara, pero su amiga no dijo nada, no emitió siquiera un quejido. —¿Sakura?
La volvió a mover con más insistencia, notando entonces que sus ojos habían perdido aquel brillo, y no sólo eso, la marca del sello de su frente había desaparecido, ¿desde cuándo? No tenía la menor idea, habían pasado tantas cosas que no había reparado en el sello de su frente, ni siquiera en lo corto que era su cabello.
—Sakura… por favor, di algo…
insistió, viendo la manera de cómo moverla, se comenzó a sentir como un completo inútil teniendo un solo brazo.
—¡Sakura no juegues! ¡Dime algo! —gritó.
Pero ella no escuchó, la respiración del Uchiha comenzó a agitarse.
—Sakura… despierta… ¡mira! Ya amaneció… así que hoy es tu cumpleaños, recuerda que dijiste que me llevarías a comer ese estúpido dulce ¡¿Lo recuerdas?!
Sin embargo, sólo había silencio en la kunoichi, Sasuke comenzó a desesperarse, entonces trató de recordar los imbéciles principios de los primeros auxilios que tanto le aburrían y que Sakura le había pedido tanto que repasara
—Checar su pulso.
Fue lo primero que se le vino a la mente, pero nuevamente teniendo un solo brazo, y siendo este con el que la sostenía lo hizo sentirse nuevamente un inútil.
—¡Mierda!... ¡Sakura… responde! ¡dime qué hacer! —se le salió con desesperación, no queriendo soltarla a pesar de que sabía que debía hacerlo si quería checarle el jodido pulso.
Con la respiración más agitada, entonces hizo lo que se supone que debía hacer y la colocó delicadamente en el césped, pero antes de que pudiera colocar sus dedos en su cuello, vio que por debajo de ella comenzaron a crecer flores de varios colores.
"Si muero, quiero reposar en un lecho de flores"
—¡No, no, no, no! —comenzó a gritar, al momento que recordó aquello y con el ojo teñido por el sharingan se dispuso a arrancar aquellas malditas flores, cuando algo muy en su interior lo detuvo antes de que pudiera siquiera tocar siquiera el pétalo de una de ellas.
—No…
Aturdido, no pudo hacer otra cosa más que dejarse caer hacia atrás, reconsiderando el por qué no podía arrancar aquellas flores.
No podía arrancarlas porque eran de su amiga, eran su recompensa por todo lo que había hecho, y aunque doliera y sintiera como el corazón se le partía por dentro tal como una vez él le había roto el corazón a ella, tenía que aceptarlo, Sakura se había ido, tal como su madre y padre, tal como su hermano Itachi.
La había perdido.
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—Les juro que lo pude sentir, creo que es por aquí. —guio Naruto al equipo que le seguía después de que este manifestó que había podido sentir el débil chakra de Sasuke. —Hinata, ¿puedes revisar con tu byakugan?
La Hyuga acatando su petición, activó su habilidad y detectó un pequeño flujo de chakra encima de la colina, cerca de donde ellos estaban.
—Por allá… —señaló, insegura de lo que sus ojos habían percibido, pues solamente pudo ver un solo flujo de chakra.
—¡Ah! ¡Lo sabía! —correteó el feliz Naruto hacia donde su esposa indicó, notando en su caminar como algunas flores comenzaban a crecer por todo aquel espacio, volviendo aquel campo verde en un colorido jardín de flores.
Sin embargo, no le dio mucha importancia y siguió corriendo hasta que finalmente logró divisar a su amigo, a quien estuvo a punto de gritar con su típico entusiasmo de no ser porque este estaba completamente ensombrecido a pesar de todas las flores que le rodeaban, entonces, cuando reparó en lo que yacía acostado frente a él, notó que era su amiga, la cual esperó sólo estuviera dormida o disfrutando de todas aquellas flores. Era lo que quería creer al ver que no se levantaba.
—¡Sasuke! ¡Sakura-chan! —gritó, tratando de mostrarse optimista.
Pero como ni Sasuke, ni mucho menos Sakura le prestaron atención fue que comenzó a presentir que algo no estaba bien, algo que confirmó cuando finalmente los alcanzó.
—¿Qué?... Sasuke… ¿Qué…?
Su amigo sólo negó con la cabeza.
—¡No…! ¡NO ES CIERTO! —Naruto comenzó a negarse también a lo que era evidente a sus ojos, y con desesperación tomó a su querida amiga en brazos. —¡Sakura-chan, despierta! ¡Despierta! ¡TIENES QUE DESPERTAR! Por favor… reacciona… ¡Sakura-chan! ¡Sakura-chan!
Los demás llegaron, y Hinata no pudo hacer más que ahogar un grito al ver lo que sucedía, mientras que Kakashi se paralizó, y tal como cuando perdió a su amiga Rin, no supo cómo reaccionar al igual que sus demás amigos que impactados, no pudieron hacer nada más que ver la desolación del Uchiha y la desesperación de Naruto que siguió gritando a todo pulmón el nombre de su amiga.
Continuará.
Nota de autora: es todo por el momento, la verdad no estoy segura, pero creo que le queda capítulos al fic, dependiendo de cuanto abarque.
Muchas gracias a los que han seguido hasta este momento
Algo que leí por ahí y que me gustó de un artículo llamado: La música como terapia del alma.
"La música da alma al universo, alas a la mente, vuelos a la imaginación, consuelo a la tristeza y vida y alegría a todas las cosas."
-Platón-
06 de marzo de 2023
