II.

-Sé que has dicho que nos vas a ayudar-le dijo la pelirroja mientras salían del apartamento de Nico-, ¿pero cómo lo harás?

La pelinegra le dedicó una sonrisa burlona mientras se buscaba algo en uno de sus bolsillos.

-Con esto -dijo mientras presionaba un pequeño botón.

A continuación un pequeño pitido se escuchó a lo lejos. Maki se fijó bien y se dio cuenta de que la fuente de aquel sonido provenía de un coche que estaba aparcado no muy lejos de donde estaban. Nico les hizo un gesto con la cabeza a las otras dos indicándoles que se subieran. Como era de esperarse la pelinegra ocupó el asiento del piloto, Maki se sentó a su lado y Hanayo en la parte de atrás. Una vez sentada abrió el cajón qque había delante de Maki y se puso a buscar algo hasta que por fin sacó un CD.

-No os importará que ponga un poco de música, ¿verdad? -dijo con una sonrisa mientras introducía el CD en el reproductor.

Casi inmediatamente después de introducirlo una melodía empezó a sonar, ninguna de las dos acompañantes de Nico podían reconocer aquella canción tan extraña que estaba sonando. Parecían unos tambores acompañados de unas voces que le daban un poco de miedo a Hanayo .

-Me encanta esta canción -dijo Nico mientras arrancaba con un poco de dificultad el coche.

Please allow me to introduce myself

I'm a man of wealth and taste

El coche avanzaba a través de las desiertas calles de la ciudad, era un panorama desolador, lo que alguna vez fue una gran ciudad cargada de vida ahora estaba siendo consumida lentamente por la naturaleza mientras los edificios se caían a pedazos. La canción siguió reproduciéndose y Nico le seguía el ritmo mientras le daba unos ligeros golpes al volante.

-Y bien-dijo la pelinegra cortando los pensamientos de sus acompañantes-, ¿dónde se supone que tenemos que ir?

-Yo te guiaré-le respondió Maki-, vamos a ir a mi casa, allí está Rin.

-¿Ese es el nombre de vuestra amiga?-preguntó y las dos chicas asintieron con sus cabezas-. Rin, qué gracioso, como un timbre, ¡Rin, Rin, Rin! -exclamó y soltó una sonora risa.

Maki y Hanayo vieron con preocupación a la persona de la que literalmente la vida de su amiga dependía en este momento.

''Tal vez no fue buena idea pedirle ayuda a ella...'' pensaron las dos a la vez.

Con dificultad, debido al estado de las calles y al estado de Nico en sí llegaron a la casa de la pelirroja. La pelinegra, curtida después de todo este tiempo estando sola decidió meter el coche en la propiedad de la antigua casa. Las tres se bajaron y Maki le hizo una seña con la cabeza a Nico para que la siguiera.

-Más te vale que esto no sea una trampa-dijo la pelinegra con una sonrisa-, soy de gatillo fácil, ¿Sabes?

Maki la miró directamente a los ojos medio enojada por las palabras de la chica que venía con ella.

-Me lo puedo imaginar.

Entraron a la casa, era enorme, se notaba que la familia de aquella chica estaba muy bien acomodada antes de que todo se fuera al traste. No tenía nada que ver con el diminuto apartamento de Nico, aunque ahora mismo eso les servía de poco. Se notaba que en sus mejores años aquella casa debió haber sido un verdadero espectáculo, sobretodo la enorme escalera central que se dividía en dos.

-Sígueme-dijo Maki interrumpiendo los pensamientos de Nico-, está en mi habitación.

Subieron por aquellas escaleras que habían impresionado en un primer momento a Nico, llegaron a un extenso pasillo y luego de caminar un poco la pelirroja entró en una habitación a un lado del pasillo, las otras dos chicas la siguieron quedándose Nico atrás ya que aún desconfiaba de ellas y no le gustaba que nadie se quedara detrás de ella.

-Rin-chan, Rin-chan -dijo Hanayo suavemente mientras se aceraba a la persona tendida en la enorme cama que ahí había-. Hemos vuelto, y hemos traído ayuda.

Nico la miró detenidamente: tenía el pelo corto, anaranjado y era ligeramente más alta que ella. Tenía los ojos cerrados, en evidente muestra de dolor. La pelinegra pudo notar que se estaba removiendo en la cama de un lado a otro mientras unas gotas de sudor se hacían presente en su frente.

-¿Qué es lo que tiene? -preguntó Nico sabiendo de antemano la respuesta ya que había notado el vendaje en su brazo derecho.

Maki se agachó junto a la chica y removió con cuidado el vendaje.

-Se hizo esta herida mientras intentaba buscar comida para nosotras -dijo y dejó al descubierto la herida que la chica tenía.

Era reciente, de eso no había duda, tendría unos diez centímetros de largo y no tenía buena pinta: se estaba empezando a infectar.

-¿Cuándo se la hizo? -preguntó la pelinegra mientras se acercaba a Rin con cuidado.

-Hace dos días, hemos hecho todo lo que hemos podido pero nos hemos quedado sin materiales.

-¿Dos días eh...? -dijo más bien para sí misma Nico.

-Así es-dijo Hanayo de repente-, llevamos bastante tiempo escondiéndonos en la casa de Maki-chan pero por desgracia la comida se nos terminó por lo que Rin-chan se ofreció a buscar ella algo.

-Entiendo-fue lo único que respondió Nico, a continuación se acercó a la cama y se inclinó sobre la herida-. Rin, necesito que abras los ojos -dijo esta vez con voz seria.

-¿Para qué quieres que abra los ojos? -preguntó Maki molesta al no entender la petición de la otra chica.

-Habéis pedido mi ayuda, ¿cierto? Pues haremos las cosas a mi manera. Así que Rin, si eres tan amable por favor abre tus ojos.

La pelinaranja, con dificultad abrió los ojos lentamente y Nico comprobó el color de sus ojos: eran de color dorado.

-De acuerdo, bien hecho Rin, ahora necesito que cuentes hasta diez lentamente -dijo mientras colocaba con cuidado el cañón de su pistola en la frente de la chica.

-¡¿Qué crees que estás...?! -intentó espetarle Maki pero no pudo terminar la frase debido a que esa vez el cañón estaba apuntándole a ella.

-Da un paso más y serás tú la que necesite de ayuda-dijo mirándola directamente a los ojos, la pelirroja, asustada, dio un paso hacia atrás-. Perfecto-dijo y volvió a posar su atención en Rin-, ahora, si retomamos lo que estábamos haciendo Rin, si eres tan amable.

-U-Uno... -dijo entre adolorida y asustada la chica.

-Continúa por favor.

-D-Dos... tres... cuatro... cinco... seis... siete... ocho... nueve y diez...

-Buena chica-dijo y se guardó la pistola-, ahora voy a ayudarte a levantarte, ¿de acuerdo? -la pelinaranja hizo un gesto afirmativo con su cabeza.

Con mucho esfuerzo pudo poner de pie a Rin, quien se encontraba muy débil y las piernas le temblaban.

''Tiene bastante fiebre'' pensó Nico al sentir la piel de la otra chica con la suya.

-¿Cuál es tu plan? -preguntó Maki después de unos segundos de silencio.

-Bueno-respondió Nico aún con Rin apoyada en ella-, es obvio que aquí no puede estar, así que lo mejor que podemos hacer es llevarla a un sitio mejor.

-¿Dónde sugieres? -le volvió a preguntar la pelirroja con curiosidad.

-Al hospital, obviamente.

Entre Maki y Nico bajaron con cuidado por las escaleras a Rin, quien a duras penas podía mantenerse en pie. Hanayo venía detrás de ellas asegurándose de que nada les pasara a las tres.

-Tú-dijo Nico dirigiéndose a Hanayo-, ¿cuál era tu nombre?

-H-Hanayo -respondió esta asustada al verse de repente en la mira de la pelinegra, a pesar de todo le seguía dando miedo la actitud de la más pequeña.

-De acuerdo, Hanayo, ¿por qué no traes esas botellas de alcohol caro que tu amiga de aquí me prometió?

-Tengo nombre sabes, es Maki-dijo y esta vez posó la mirada sobre su nerviosa amiga-. Están en la cocina Hanayo, en las despensas.

-¡V-Voy corriendo! -exclamó la asustada chica y se marchó corriendo.

-Me cae bien tu amiga, parece un cachorro asustado -dijo Nico con una risita.

-Sólo vamos a llevar a Rin al coche de una vez.

Llegaron, no sin esfuerzo, al coche de Nico. Subieron a la pelinaranja en la parte trasera del coche, a su lado se sentó Hanayo, quien momentos antes había dejado las botellas en el maletero del coche.

-¿No falta nada no? -preguntó Maki asegurándose de que no se les olvidara nada.

Antes de que Nico pudiera responderle sintió que un gran peso se le lanzaba encima de ella tirándola al suelo, las otras chicas veían con absoluto terror como un hombre estaba encima de la pelinegra intentando ahorcarla.

-¡No pensé que tendría tanta suerte de encontrarme con tres jovencitas para mi solo! -exclamó el hombre sin notar también la presencia de Rin.

Como pudo, la pelinegra le dio una patada en el pecho para quitárselo de encima y se levantó rápidamente mientras tosía violentamente.

-¡Súbete al coche! -le gritó a Maki quién obedeció como pudo.

El hombre volvió a lanzarse sobre Nico haciendo que su espalda impactara contra el coche provocando que este se moviera de un lado a otro. La pelinegra le dio un golpe en la espalda con su codo logrando que este la soltara, en un rápido movimiento sacó de su pierna una navaja y le hizo un corte en la cara logrando que el hombre gritara de dolor. Nico se lanzó hacia el interior del coche en el asiento del piloto, lo encendió, dio la reversa para luego avanzar hacia adelante para atropellar al hombre quien pudo abrir los ojos justo antes de ser arrollado a toda velocidad.

El coche dio un salto al pasar por encima del cuerpo y salió a toda velocidad de la propiedad de los padres de Maki . Las tres chicas, en especial Hanayo, aún no superaban lo que acababa de suceder y no se movían de su sitio.

-¿Q-Quién era ese tipo? -dijo después de un rato Maki al recobrar el control sobre sí misma.

-Ni idea-le respondió Nico después de unos segundos-, nos habrá visto cuando llegamos a tu casa, menos mal que era un idiota.

-¿Por qué dices eso? -le preguntó la pelinegra sin entender muy bien a qué se refería.

-Otro más listo nos habría atacado cuando estábamos cargando a Rin -dijo y nadie más se atrevió a decir nada más al imaginarse aquel escenario.

Después de un largo recorrido llegaron al hospital a toda prisa. Nico y Maki se bajaron a toda velocidad después de haber dejado el coche en un lugar seguro y se metieron al hospital a buscar todo lo que les hacía falta. Para suerte de todas la pelirroja venía de una familia de doctores por lo que sabía qué era lo que hacía falta para tratar la herida de su amiga. Después de un rato cogieron todo lo que les hacía falta y volvieron al coche.

Regresaron a casa de Nico, bajaron a Rin entre Hanayo y Maki mientras la pelinegra vaciaba su maletero con ganas de saborear su nuevo botín. Una vez dentro Maki trató la herida de su amiga, la limpió en profundidad, cambió los vendajes y le dio unos antibióticos para la infección, después de un rato todo esto pareció surtir efecto ya que Rin cayó profundamente dormida.

-Y bien-dijo Nico rompiendo el silencio mientras abría una de sus nuevas botellas-, ¿qué haréis ahora?

-¿A-A qué te refieres? -preguntó Maki sorprendida.

-Bueno-siguió la pelinegra después de darle un trago a la botella-, os he ayudado con el asunto de vuestra amiga y me habéis dado lo que quería, a mi parecer ya no tenemos nada pendiente, ¿no crees?

-No estarás diciendo que...

Nico la interrumpió con un gesto señalando la puerta mientras una sonrisa adornaba su rostro.

-Se os hará tarde, es muy difícil moverse por la ciudad de noche.

-¡E-Espera!-exclamó Maki entre alterada y asustada por las palabras de la otra chica-. ¡No puedes dejarnos así como así! Nos has visto antes, si no fuera por ti estaríamos muertas o algo peor.

-Yo lo entiendo-dijo mientras se levantaba, por alguna razón, a pesar de su corta estatura a Maki aquella chica le daba miedo-, pero no sois responsabilidad mía, así que será mejor que os marchéis de una vez antes de que me enfade.

-¡Te podemos ser de mucha ayuda!-dijo Maki intentando convencerla-, yo tengo conocimientos de medicina, Rin puede ayudarte a buscar provisiones, deberías verla es muy atlética y Hanayo es muy buena administrando las proviciones, gracias a ella duramos tanto sin tener que salir de mi casa.

-No necesito ayuda con nada de eso -dijo Nico mientras se acercaba a la pelirroja.

Maki dio unos pasos atrás asustada ante lo que aquella chica pudiera hacerles.

-P-Por favor...-dijo Rin al fin mientras intentaba levantarse, Hanayo corrió a ayudarla pero ésta no la dejó, se colocó de rodillas e hizo una reverencia tocando su frente contra el suelo-, sé que no estoy en posición de pedirte nada después de lo que has hecho por mí, pero por favor deja que nos quedemos.

Nico se quedó mirando a Rin, quien continuaba con su reverencia, para después desviar la mirada hacia Maki y luego a Hanayo, quienes estaban expectantes a sus palabras. Les dio la espalda y observó la fotografía que tenía colgada en la pared y luego la radio que tenía en la mesa.

''Supongo que es lo correcto, ¿no...?''

-¡De acuerdo, de acuerdo!-exclamó mientras se rascaba la parte de atrás de su cuello-, podéis quedaros.

Maki cayó al suelo sentada debido al alivio que sintió en su cuerpo después de las palabras de Nico, Rin se puso a llorar en silencio y Hanayo se lanzó sobre la pelinegra para abrazarla y darle las gracias una y otra vez.

-¡H-Hanayo suéltame!-exclamó mientras apartaba a la chica.

Ahora tenía tres pares de ojos que la miraban fijamente con expectación.

''¿En qué me he metido...?'' pensó la pelinegra antes de darle otro largo trago a la botella que tenía en la mano.