Disclaimer: Harry Potter y compañía le pertenecen a JKR, la Warner Bros, etc, etc etc.

Nota de EugeBlack: ¡Hola! ¡Aquí estoy con la segunda parte de Perversiones! ¡Yupiii! A petición de mis preciosos lectores, he decidido continuar con esta pequeña historia. El tercer chap será el ÚLTIMO.

Espero que les agrade el chap.

SabelaMalfoy, aquí continúa tu regalito. ¡Te quiero wapa!

Muchísimas gracias a HeiDi-Lu, SabelaMalfoy, Siara-love, Maya, Bollito Malfoy, nika granger, Damis Black, CoNny-B, teresa, abbyluhien, PaddyPau, Akira Akizuki, Tifanny, Annie, ysdel, SaraMeliss, Lylyn, Aykasha-peke, Noelia, padfoot s black, NorixBlack, ClockyEvans, lilith van garreth

Advertencia: este fic es slash (relaciones chico/ chico), si no te gusta, no lo leas, ¡nada de howlers!. Es un PWP, contiene lemmon y muuucho OOC.

PERVERSIONES EN CLASES DE POCIONES

Capítulo 2

"Dos años después"

"¿Hermione qué estás haciendo?"

Me detuve por unos momentos para ver a Narcissa. "Mi equipaje." Dije antes de seguir guardando todas mis cosas en una maleta.

Narcissa puso los ojos en blanco. "Eso es obvio, cariño. ¿Se van de viaje?"

"¡No!" dije con más fuerza de la necesaria mientras lanzaba algunos libros a la maleta. "Me voy, no aguanto más esta situación."

Narcissa guardó silencio por varios momentos, completamente impactada. Finalmente habló, en un hilo de voz. "Pero… ¿por qué?"

Detuve mis acciones y me dejé caer sobre la enorme cama que compartía con Harry y Draco. Mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas y Narcissa se sentó a mi lado, ofreciéndome confort. "¿Por qué, cariño?"

No aguanté más y rompí a llorar, Narcissa me abrazó y me acarició el cabello para tranquilizarme. "No puedo más con esto, Cissa. Siento que soy un objeto, no aguanto más…" dije entre sollozos.

"Shh, no digas eso. No eres ningún objeto, cariño. Ellos te quieren."

"¡Pues será sólo por el sexo! ¡Soy un trofeo para ellos!" Grité molesta. Narcissa sólo me vio, confundida. "Llevo dos años en esta relación. Nunca he podido contar nada a nadie, tengo que vivir en las sombras, mientras ellos se pavonean por todo el mundo mágico como la pareja homosexual del momento. Tengo un apartamento que es sólo para guardar las apariencias, porque apenas lo toco, sólo cuando voy a recibir visitas. Si algún hombre me ve extraño, los dos se ponen como energúmenos… no puedo más, me siento usada, limitada…"

"Cariño, deberías hablar con ellos. ¿Por qué no esperas a que lleguen del partido? No lances todo esto a la borda…"

"No. Ya tomé mi decisión. Que se queden con su Quidditch y sus miles de admiradores, las fiestas a las que no puedo ir, que se queden con su espectacular relación… seguramente no me echarán en falta."

"Pero Hermione."

"Adiós, Narcissa. Gracias por todo." Le dije mientras agarraba mi maleta y caminaba hacia la puerta de la habitación. Eché una última mirada a la habitación que había compartido con ellos desde que había salido del colegio. Tantas memorias, experiencias. De repente un fuerte mareo me pegó, y me apoyé de la puerta para no perder el equilibrio. Narcissa se acercó, su rostro preocupado. Momentos después me sentí mucho mejor y le ofrecí una débil sonrisa. "Cuídalos." Fue lo último que dije antes de salir de allí, sin mirar hacia atrás.

& & &

La puerta se abrió de un solo golpe y dos figuras entraron a la oscura habitación. Una de las figuras sacó su varita y con un leve movimiento se encendió la luz, se dio la vuelta y le dio un apasionado beso al otro ocupante de la habitación.

"Hmm, Draco." Contestó Harry entre beso y beso.

Draco sonrió de forma felina y volvió a besar a su pareja, mientras lo llevaba lentamente al centro de la habitación, en donde se encontraba la enorme cama que compartían con Hermione desde hacía dieciocho meses. Al llegar a la esquina de la cama, acostó delicadamente a Harry, mientras besaba su cuello y empezaba a desabotonar el uniforme de Quidditch.

"Tengo… mucho… rato… queriendo… hacer… esto." Dijo el rubio entre beso y beso, mientras sus manos estaban ocupadas quitando el exceso de vestimenta. "Te tardaste mucho atrapando la snitch, amor. ¡Hora y media! Estuve jugando todo el tiempo con una erección. Eres malvado, Potter." Terminó de decir mordiendo el cuello del pelinegro.

Harry contestó con un leve grito de dolor y placer. "Pues te lo mereces," empezó a decir mientras agarraba el miembro erecto de su pareja a través de la tela del pantalón "eso te pasa por querer follarme en el vestuario, cinco minutos antes del partido."

"Bah, no digas que no te hubiera gustado, con todas esas personas afuera, en el estadio, esperando a que saliéramos…"

"Shh, estás hablando demasiado, cariño. Y esto," acentuó sus palabras con un fuerte apriete en la erección del rubio, "obviamente necesita atención."

Eso fue lo único que necesitó Draco antes de volver a atacar la boca del moreno, el cual gimió quedamente dentro del beso. Poco a poco, empezaron a desprenderse de sus ropas, y cada vez que un centímetro de piel quedaba a la vista, la besaban, lamían y mordían con devoción. Tras varios minutos, ambos estaban completamente desnudos, respirando entrecortadamente.

Harry se dio la vuelta para quedar encima de Draco, y empezó a realizar un camino de besos desde el cuello hasta el ombligo. Luego empezó a besar y succionar suavemente las piernas del rubio, el cual se encontraba al borde del placer.

"Harry… por favor…"

"¿Sí, amor? ¿Deseas algo?"

"Hazlo ya…" pidió el rubio con voz rasposa.

"¿Qué quieres que haga? Pídemelo, Draco. Sabes que me encanta cuando hablas sucio." Contestó Harry con tono juguetón, mientras empezaba a jugar con los testículos de su novio.

"¡Coño! Quiero que me la chupes, ¿ok? Quiero que te la metas hasta la garganta, y luego te tragues todo mi semen." Respondió Draco.

Harry sonrió ampliamente. "Encantado, amor. Tus deseos son órdenes para mí." Y con eso, se metió en su boca toda la erección del rubio, el cual gimió fuertemente al sentir esa caliente cavidad.

"Ohh, Dios…"

"Harry, amor. Me llamo Harry." Dijo Harry mientras lamía y besaba la cabeza del miembro. "Draco, mírame." Dijo antes de volverse a meter toda la erección, succionando suavemente, mientras que con sus manos jugaba con los testículos.

Draco hizo lo indicado y sintió un escalofrío al ver lo que Harry le hacía a su miembro. Era algo demasiado erótico. Alzó su mirada hacia el techo, y la vista fue todavía mejor. En el techo se encontraba un espejo gigante. Colocó sus manos sobre la cabeza de Harry para profundizar la felación. Después de un par de minutos, se corrió fuertemente en la boca de Harry, mientras todo su cuerpo temblaba, producto de un orgasmo enloquecedor.

Harry tragó gustosamente toda la semilla de su novio y luego se colocó encima de él, besándolo suavemente. Draco le respondió el beso ávidamente, mientras acariciaba los músculos de la espalda del moreno. Sin romper el beso, Harry estiró la mano y abrió la gaveta de la mesita de noche, y sacó un frasco de lubricante. Abrió el frasco y metió tres dedos, dejándolos embadurnados de la sustancia brillante.

Se colocó a un lado de Draco y éste abrió las piernas para permitirle más acceso. Harry introdujo con cuidado un primer dedo en la cálida entrada de su pareja. Draco inhaló profundamente y movió sus caderas para tener más contacto.

"Tan estrecho y perfecto." Dijo Harry mientras añadía un segundo dedo y hacía distintos movimientos en el interior del rubio. El rubio gimió fuertemente cuando esos dedos tocaron su próstata.

"Ohhh, Harry… ¡más! ¡más!" gritó el rubio, completamente excitado ante los suministros del moreno, su miembro estaba empezando a responder de nuevo.

Harry aceptó gustosamente y añadió un tercer dedo a la estrecha cavidad de su pareja. Después de un par de minutos, retiró delicadamente los dedos y Draco se quejó ante la pérdida. Esa sensación no duró mucho, pues segundos después, el rubio sintió el erecto miembro de su novio en su entrada. Subió sus piernas y rodeó la cintura de Harry.

"¿Listo?" preguntó Harry con la voz rasposa.

"Para ti siempre estaré listo, amor." Y con eso, Draco movió sus piernas, haciendo que Harry lo penetrara de un solo golpe. Ambos gimieron fuertemente.

"¡Merlín, Draco! Te sientes tan bien…"

"Shh, calla amor. Y empieza a moverte."

Harry le hizo caso y empezó a moverse en un ritmo agonizantemente lento. Disfrutaba hacer sufrir a Draco.

"¡Harryyyyy! ¡Más rápido!"

"No desesperes, Dragón." Dijo Harry mientras lo seguía penetrando lentamente.

"¡Harryyyyyy!" lloriqueó el rubio, al borde del placer.

Harry tampoco aguantó el ritmo lento que llevaba, por lo que empezó a moverse de una forma más rápida y errática, su orgasmo estaba llegando. Con una de sus manos agarró la renovada erección del rubio, y la mano de éste se le unió. Ambos movieron sus manos a la misma velocidad de las embestidas.

Momentos después, Draco tuvo su segundo orgasmo, su cuerpo temblando ante la fuerza del mismo. Harry no aguantó más y se corrió fuertemente, llenando el interior de su novio con su semilla.

Sin salirse del cuerpo de su novio, Harry cayó dormido después de unos minutos. Draco le hizo cariño en el cabello hasta que también cayó rendido.

& & &

Horas después, los jóvenes bajaron al comedor de la Mansión Malfoy, recién bañados y esperando ver a su novia, la cual había estado ausente toda la tarde.

Ambos se sorprendieron al ver que la única persona que estaba en el comedor era Narcissa, la cual estaba comiendo de manera ausente.

"Hola madre." Dijo Draco respetuosamente mientras besaba a su madre en la frente.

"Hola Dragón. Hola Harry. ¿Cómo estuvo el partido?"

"Genial." Contestó Harry. "Draco metió cuatro goles y volví a atrapar la snitch. Estamos a cuatro partidos de ganar la Liga otra vez.

"Qué bien. Los Falcons son muy buenos." Contestó Narcissa escuetamente antes de continuar con su cena.

Harry y Draco se sentaron y empezaron a comer también. Después de unos minutos, Draco rompió el silencio. "¿Y Hermione?"

"Vaya, pensé que nunca se darían cuenta." Replicó Narcissa con un tono frío.

"¿Qué le pasó? ¿En dónde está?" preguntó Harry, empezándose a preocupar por la ausencia de su chica.

"Se fue." Fue la sencilla respuesta de la mujer.

"¡¿Cómo que se fue!" gritó Draco. "¿A dónde?"

"Lo siento, hijo. No la pude detener. Hermione estaba completamente decidida."

"¿Puedes explicar un poco más, Narcissa?" preguntó Harry temeroso, sentía como unas pesadas piedras se habían colocado en su estómago.

"Se hartó de la situación, se ha ido." Contestó Narcissa con un tono fuerte, molesto. Después de unos momentos, suavizó su tono. "No sé si regresará. Lo dudo."

Su declaración fue seguida de un par de minutos de silencio, en donde ambos muchachos intentaban procesar la realidad de esas palabras. Hermione se había ido. Los había abandonado.

"No… no puede ser." Dijo Harry en un hilo de voz.

"¿Y por qué no puede ser, Harry?" inquirió la rubia.

"¡Por que es nuestra! ¡No nos puede dejar!" espetó Draco.

"¡No es justo!" gritó Harry.

Narcissa dejó de comer y apartó su plato delicadamente. Sus chicos estaban muy tercos, negándose a ver más allá de sus narices. "¿No es justo para ella? ¿O no es justo para ustedes? ¿Ah?"

"¿Qué, qué quieres decir madre?" preguntó Draco suavemente.

"Cuando ella me lo dijo esta tarde, pensé que estaba exagerando. Pero he tenido varias horas para pensar, y ella tiene toda la razón de irse."

"¿Y se puede saber cuál es esa razón?" inquirió Harry con un tono molesto.

"Ustedes no la valoran, no le dan el lugar que ella merece." Dijo Narcissa suavemente. Como mujer entendía la posición de Hermione, y le dolía mucho que la joven se hubiera ido de su casa.

"¡¿Qué!" gritaron ambos al mismo tiempo.

"¡Cálmense!" Narcissa levantó su tono de voz por primera vez en la noche.

"¿Cómo quieres que me calme, madre? ¡Hermione, nuestra Hermione, se ha ido!"

"Draco, por favor." Ante la súplica de su madre, Draco se hundió en su asiento, obviamente alterado.

"Le hemos dado todo, madre." Dijo Draco con un tono muy suave.

"No hijo, estás equivocado, déjame hablar." Le pidió cuando vio que su hijo iba a interrumpirla. "¿Cómo puedes decir que le han dado todo si desde que empezaron esta relación no han permitido que alguien sepa la verdad? Desde el comienzo ella ha querido ser libre, sin importar el qué dirán, pero ustedes no lo han permitido. La controlan demasiado, el único amigo que tiene es Ron, ya ni siquiera dejan que salga con sus antiguos amigos del colegio, porque inmediatamente se ponen celosos. Cuando salen en público es en el otro lado del mundo, donde están seguros que nadie los va a reconocer. La tratan como un objeto, hijo. Ninguna mujer se merece eso. Y mucho menos ella, la mujer que ustedes dicen querer."

"Pero…" empezó a decir Harry en un vano intento de refutar esas palabras.

"No, Harry. Lamentablemente tengo razón, aunque me duela aceptarlo. No sólo eso, sino todos esos rumores que salen en los periódicos, de lo muy bien que la pasan en las fiestas, probablemente con otras personas… Ella no tolera más esa situación, ustedes mismos se lo buscaron. Si de verdad la quieren, busquen alguna forma de recuperarla. Pero se los digo desde ya, no será fácil." Con esas últimas palabras, Narcissa abandonó el comedor, dejando a los chicos solos, con sus pensamientos y dudas.

Harry y Draco guardaron silencio por casi media hora, ambos perdidos en sus pensamientos. Finalmente, el moreno habló. "Tu madre tiene razón." Dijo suavemente.

"Lo sé." Contestó el rubio de la misma forma.

"¿Y ahora qué vamos a hacer? No quiero perderla, Draco. Es muy importante para mí."

"Lo sé, amor. Yo la necesito tanto como tú la necesitas."

"¿Y entonces?"

"Vamos a luchar, Harry. No la vamos a perder sin haber dado una pelea antes."

"Tienes razón."

Ambos se volvieron a sumir en un cómodo silencio, sus pensamientos llenos de una bruja con el cabello marrón rizado. Una bruja que los completaba, los amaba tanto como ellos la amaban a ella, pero por su inseguridad, inmadurez y machismo, la habían perdido. Quizá para siempre.

& & &

Me levanté debido a unas fuertes náuseas y salí corriendo al baño, en donde inmediatamente vomité todo lo que había comido la noche anterior. ¡Malditas náuseas! ¿Cuándo se van a acabar?

Después de terminar, me lavé los dientes y la cara. Ni siquiera tenía ánimos para peinarme. ¿Para qué? No he salido del apartamento en una semana. No tengo ninguna razón para verme bien si por adentro me siento miserable. Salí del baño justo cuando escuché unos golpecitos en la ventana de la sala, me acerqué hasta allá y logré suprimir un grito de frustración. ¡Otra vez Hedwig! ¡¿Acaso no se cansan nunca! ¡No quiero saber nada de ellos! ¡No los quiero ver!

De un solo golpe bajé las persianas de la ventana para no tener que ver a la lechuza infernal. ¿Cuándo entenderán que ya todo terminó? Aunque me desgarre por dentro, no puedo seguir con ellos, necesito a alguien que me valore, que me de el lugar que me merezco y no me tenga siempre a las sombras, como si se avergonzara de estar conmigo.

Llegué a la cocina y empecé a prepararme una taza de té. ¡Qué rabia! Ya ni siquiera puedo tomar café, nada más el olor me revuelve el estómago. Ggrrr.

"¡Hermione! ¿Estás ahí?" escuché una voz que provenía de la sala.

Salí de la sala con mi humeante taza de té. Me sorprendí al ver la cabeza de Ginny en la chimenea. Sonreí suavemente, era bueno ver a mi mejor amiga.

"Hey, Gin. ¿Qué tal todo?"

Ginny frunció el entrecejo. "Luces terrible, Herms."

"Hey, gracias." Respondí sarcásticamente.

"¿Te importa si te voy a visitar? Tenemos mucho tiempo sin vernos."

"Adelante." Le contesté. Quizá sería bueno hablar con ella. Toda una semana encerrada y con mis pensamientos como única compañía me estaba volviendo loca.

Ginny asintió y momentos después salió de la chimenea tropezando un poco. "Definitivamente Harry y yo tenemos el título de los más torpes con las chimeneas." Dijo la pelirroja mientras se sacudía el polvo de su vestido floreado.

Los ojos se me llenaron de lágrimas al escuchar el nombre de mi ex novio.

"¿Por qué lloras, Herms?" me preguntó Ginny mientras me conducía al sofá de la sala.

"N-nada, he estado muy sensible últimamente." Contesté entre lágrimas.

"¿Pero qué pasó, amiga? ¿Por qué estás así? Puedes hablar conmigo." Dijo Ginny sumamente preocupada por mis lágrimas.

Coloqué mi taza de té en la mesita y abracé a mi amiga como si fuera mi salvavidas. "Todo es horrible, Gin. Los hombres son una basura."

"¿De qué hablas, linda? No es por ofenderte, pero no has tenido novio desde Víktor Krum."

No aguanté más, necesitaba soltar todo lo que llevaba por dentro, y Ginny era mi mejor amiga, me entendería. "No Gin, estás equivocada. Tuve una relación de dos años, y la terminé hace una semana."

Ginny se quedó callada por varios momentos, sumamente impactada. "¿Y por qué no me dijiste nada? Somos amigas." Terminó de decir, su voz sonó lastimada.

"Lo siento, pero es que ellos no querían que nadie supiera."

"¿E-e-ellos?"

Suspiré profundamente, había llegado el momento de la verdad. "Sí. Harry y Draco."

"¡¿Cómo!"

Y empecé a hablar. "Verás Ginny. A mediados de mi último año en el colegio, me di cuenta que algo extraño estaba pasando entre ellos, ya no peleaban como antes. Decidí que iba a averiguar que tenían esos dos. Luego tuve un sueño bastante… particular, digamos que fue premonitorio. Los tres nos unimos después de una clase de pociones, les entregué mi virginidad y luego empezamos a salir los tres.

"Vaya, Herms. ¿Cómo nadie se enteró?"

"Se nos hizo difícil mantener nuestra relación oculta a los ojos de todos los demás, pero lo logramos. Usamos el Salón de los Requerimientos y otros salones de la Torre Oeste, que se encuentran en desuso. Nadie sospechó que yo me "pasara más tiempo de lo normal" en la biblioteca, y que Harry hiciera lo mismo, entrenándose para los ÉXTASIS y para el enfrentamiento final con Lord Voldemort."

"¿Y Draco? En ese tiempo todavía se comportaba como un imbécil con los demás. Todos creíamos que iba a seguir los pasos de su papito."

"Era todo una fachada. El verano anterior había ido a ver a Dumbledore, jurándole lealtad al lado de la Luz. Él se convirtió en espía. No espía de Voldemort, sino de su padre. Cuando estábamos terminando el año escolar, su padre lo llamó. Quería que obtuviera la Marca Tenebrosa. Draco se negó rotundamente."

"Sí… se algo de eso. Pero ni Draco ni Dumbledore han sido muy específicos…"

"Fue una etapa muy difícil para él. Cuando se negó a seguir los pasos de su padre, Lucius lo maldijo y golpeó hasta dejarlo medio muerto. Fueron varios días de desesperación, y Harry y yo estábamos al borde del ataque, por lo que nos arriesgamos a ir a la Mansión Malfoy, para rescatarlo. Ahí nos estaba esperando Lord Voldemort."

"¿Así fue cómo sucedió? Todos pensábamos que había tenido una visión…"

"No, no hubo ninguna visión. Bueno, al grano. Harry y el psicópata se enfrentaron y el bicho ese murió. Mientras eso sucedía, Narcissa y yo estábamos atendiendo lo mejor que podíamos las heridas de Draco."

"¿Y Lucius? ¿Es verdad que Harry lo mató?"

"Sí. Lucius me iba a lanzar la maldición asesina mientras atendía a Draco. Fue lo único que Harry pudo hacer."

Ginny guardó silencio por unos minutos, asimilando toda la información que estaba recibiendo. Estaba realmente sorprendida. "¿Y luego qué pasó?" preguntó suavemente.

"Volvimos a Hogwarts con la ayuda de Narcissa. Draco y Harry estuvieron en la enfermería por una semana, recuperándose. Esa parte la conoces." Guardé silencio unos momentos, recordando aquellos días. "Después nos graduamos, yo empecé a hacer una pasantía en el Ministerio y ellos empezaron los entrenamientos con los Falcons. Antes de terminar el verano ellos salieron del 'clóset', anunciando a todo el mundo mágico que eran pareja."

Ginny sonrió tontamente. "Recuerdo eso claramente, mi mamá rompió a llorar pensando que Harry no estaría bien con Draco. Ron se desmayó del impacto, los gemelos no dejaron de bromear…"

"Sí, fueron… interesantes esas reacciones." Continué. "Lo que el mundo mágico no sabía es que yo también estaba metida en la ecuación. Cuando Harry empezó a vivir en la Mansión Malfoy, yo también lo hice. Los tres vivíamos juntos."

"Wow, no tenía ni idea. ¿Y la señora Malfoy?"

"Narcissa ha sido muy comprensiva, Gin. En su familia hay homosexuales, recuerda que Sirius estuvo con Remus. Y Regulus estuvo con Snape durante la Primera Guerra. Al comienzo se sorprendió un poco, pero luego se volvió muy calurosa, nos aceptó a Harry y a mí con brazos abiertos. Es la mejor suegra que uno puede desear…"

"Entonces… ¿si todo iba tan bien por qué los dejaste? No entiendo…"

"¡No todo iba tan bien Ginny!" dije y otra vez rompí a llorar. ¡Maldita sensibilidad! ¡Malditas hormonas!

"Explícame entonces, por favor." Pidió mi amiga mientras acariciaba mi despeinado cabello.

"¡Dos años! ¡Dos años a la sombra, Gin! Mientras ellos juegan Quidditch, celebran sus triunfos con decenas de hombres y mujeres que quieren meterse en sus pantalones, y realmente creo que más de uno lo ha logrado… Dos años donde ni siquiera he podido salir con mis amigos del colegio porque ellos se ponen súper celosos. Cuando he salido en público con ellos ha sido en el mundo muggle de otros países, donde nadie nos reconoce. No es justo, Gin. No es justo." Terminé de decir mientras múltiples lágrimas recorrían mi rostro.

"¡Oh Herms! Esos chicos son una cosa seria."

"¿Entiendes por qué terminé esto?"

"Claro que entiendo, linda. No sabes cuánto lo siento." Ginny guardó silencio de nuevo y me relajé un poco en el cariño que me estaba haciendo en el cabello. "¿Los amas?" me preguntó suavemente.

"Sí. Los amo mucho. Pero a veces el amor no es suficiente. Yo… creía que ellos me amaban también, pero parece que no. Sólo soy un juguete para ellos…" Solté una risa sarcástica, llena de amargura. "Y pensar que creía que eran mis príncipes azules, como siempre soñaba cuando era niña."

Ginny me abrazó fuertemente. "Shh, tranquila. Ya verás como todo se arreglará."

"No, Gin. No quiero saber más nada de ellos. Aunque me destroce, no puedo seguir estando con ellos si me siguen tratando de esa forma."

"Pues entonces, es momento de que expandas tus horizontes, linda."

"¿C-cómo?"

"Sí, Herms. Eres una mujer joven, bonita, inteligente. Muchos chicos harían cola para salir contigo."

"Yo… no sé. No estoy preparada."

"¡Inténtalo amiga! ¿Quién sabe si tu príncipe azul te está esperando afuera? No te cierres a otras oportunidades, Herms. Intenta conocer a otra gente, volver a ponerte en contacto con tus antiguos amigos… te sentirás mejor."

Lo pensé durante unos minutos. Quizá Ginny tenía razón. Podría intentarlo. "Está bien, haré lo que tú digas."

Ginny soltó un pequeño grito de alegría. Se levantó del sofá y empezó a caminar por la sala. "No te vas a arrepentir, ya lo verás. Hoy mismo empezarás tu nueva vida, linda."

"¿H-hoy? ¿Tan pronto?" pregunté torpemente.

"Sí. Hoy Pansy y yo celebramos ocho meses de noviazgo. ¡Será perfecto! Además, ya tengo el candidato ideal."

"¿Quién?"

"Blaise Zabini."

"¡¿El amigo de Draco!"

"El mismo. También es amigo de Pansy, ¿sabes? Un chico muy simpático, que ha estado interesado en ti desde hace varios meses."

Eso me sorprendió de verdad. No tenía ni idea de que Zabini tuviera algún interés en mí. "No sé, Gin."

"¡Por favor! Vas a pasar un buen rato. Además, ni que te fuera a pedir matrimonio en la primera cita. Dale una oportunidad, ¿sí?"

Suspiré resignada. "Está bien, hoy saldré con Zabini."

& & &

Tenía que admitirlo, la estaba pasando muy bien. Blaise Zabini es un hombre muy agradable y apuesto. Y la manera en que me trata, como si yo fuera la única persona importante en el mundo. Wow. Pero, falta algo. No me gusta de esa forma, por más que intente, no puedo olvidarme de mis ex.

Siento un leve toque en mi hombro y me doy la vuelta. Blaise me sonríe ampliamente mientras me da el ponche sin alcohol que pedí. Se sienta a mi lado y me quita un mechón de la cara.

"Eres hermosa, Hermione."

Me sonrojo, no estoy acostumbrada que otros hombres, aparte de Draco y Harry, me digan cosas así. "G-gracias, Blaise."

Desvío la mirada mientras disfruto mi trago de ponche. Empiezo a observar las parejas que están en la pista, rápidamente diviso a Pansy y a Ginny, las cuales están bailando y sonriendo. Completamente enamoradas. Devotas a la otra. Siento las lágrimas en mis ojos al pensar que yo nunca tendré eso con los hombres que amo. ¡No! ¡No voy a llorar otra vez! Aprieto los ojos y logro controlar las lágrimas. ¡JA! Todavía tengo algo de autocontrol.

"¿Qué sucede, Hermione?" me pregunta Blaise, tiene el ceño fruncido.

Logro sonreír, aunque no de una forma muy sincera. "Nada, Blaise. No pasa nada. No te preocupes."

Blaise y yo guardamos silencio por varios minutos, simplemente disfrutando la música y luces del local muggle. Siento como Blaise se acerca más a mí y coloca su brazo sobre mi hombro. Inmediatamente me tenso un poco, pero al ver que él no intenta nada más, logro relajarme.

"Hermione yo…" empieza a decir el moreno.

"¿Qué?" pregunto, temerosa de lo que me vaya a decir. Algo para lo que todavía no estoy lista.

"Desde hace meses me gustas mucho. Dame una oportunidad por favor. Déjame quererte…"

"Yo…" No puedo terminar de hablar porque Blaise empieza a besarme suavemente. Al comienzo no respondo, pero después de unos segundos, empiezo a besarlo tentativamente. Sus labios son suaves, cremosos. Escucho la tos de alguien y lentamente nos separamos.

Levanto mi mirada y me impacto al ver a Harry y a Draco. Ambos nos están mirando de forma asesina. Trago fuertemente. ¡No estoy lista para esto! ¿Por qué están aquí? Durante algunos instantes hay un tenso silencio. Para completar la situación, Ginny y Pansy deciden dejar de bailar y regresar a la mesa en ese preciso momento.

"¡Draco! ¡Llegaste!" gritó Pansy emocionada mientras abrazaba fuertemente a su amigo rubio.

"Sí, llegamos." Contestó Draco, arrastrando las palabras, como hacía siempre que estaba molesto.

No puedo estar aquí, no estoy lista para enfrentarlos. ¿Pero qué se creen? ¿Por qué tenían que venir y arruinar mi noche? Me levanto súbitamente y un fuerte mareo me aqueja, tengo que apoyarme de la mesa para no caerme. Inmediatamente Blaise, Harry y Draco me ofrecen su ayuda, pero les hago gesto negativo.

"¿Qué sucede, Mía?" me pregunta Draco con tono preocupado.

"Nada que te incumba, Malfoy." Espeto molesta. Estos mareos me están empezando a fastidiar de verdad.

Una mueca de dolor atraviesa el pálido rostro de Draco, pero rápidamente lo oculta.

"Hermione, ¿necesitas algo? ¿Quieres que te lleve a tu departamento?" me pregunta Blaise.

"Zabini, ella no necesita nada de ti. ¡Déjala sola!" soltó Harry, empezándose a cabrear de verdad.

"¿Qué te pasa, Potter? No tienes ningún poder sobre ella. Ni que fuera tu novia." Contestó Blaise.

Antes de que Harry o Draco pudieran decir algo, decidí ponerle un parado a la situación. "¡Ya! ¡Déjenme en paz! Blaise tiene razón, Harry. Ni tú ni Draco tienen ningún poder sobre mí." Y con eso, me di la vuelta y empecé a caminar hacia el baño. Ginny me sigue y antes de entrar al baño me agarra suavemente el brazo.

"Herms, no sabía nada de esto, de verdad. No sabía que Pansy los había invitado."

"Ya, déjalo así, Gin. Voy a refrescarme el rostro y luego me voy al departamento. La diversión se acabó para mí."

"Pero…"

"Por favor, déjame sola."

Ginny mordió su labio inferior, era un gesto nervioso que tenía desde pequeña. "Está bien. Cuídate mucho, por favor."

Asentí de manera ausente y entré al baño, afortunadamente no había nadie. Me acerqué al lavamanos y empecé a refrescarme el rostro, todavía me sentía un poco mareada. Mientras lavaba mi rostro, sentí que alguien entraba al baño y cerraba la puerta. No le presté atención. Agarré papel y sequé mi rostro. Cuando me di la vuelta para salir del baño, me quedé congelada. Harry estaba apoyado en la pared, justo al lado de la salida.

"¿Qué haces aquí?" grité.

"Mia, por favor…" empezó a decir.

"¡No! ¡Vete, Harry! ¡No quiero verte!"

"Por favor, déjame hablar. Dame unos minutos."

"No… no…" empecé a decir al ver que Harry se acercaba a mi, con pasos cuidadosos, como si tuviera miedo. Di unos pasos hacia atrás, hasta que quedé pegada a la pared. Me sentía como un pequeño animal que estaba huyendo de su cazador. "No…" dije en un hilo de voz cuando Harry se detuvo, a unos centímetros de distancia. Alcé la mirada y me sorprendió ver su expresión. Era una de dolor, y a la vez de esperanza. Se veía tan adorable de esa manera…

"Mía, sé que he sido un patán. Perdóname, te lo suplico."

"¿Por qué debería de perdonarte?"

"Porque te amo."

Me quedé sin palabras. Ni él ni Draco me habían dicho esas dos palabritas. Nunca. Por dos años estuve esperando que me las dijera. Y ahora era que lo hacía. "¿Q-qué?"

"Te amo, Mía. Tú y Draco son lo más importante, lo más hermoso que tengo. Te necesito, bebé. Si tú no estás, me siento incompleto. Dame una oportunidad, por favor…"

"Yo… Harry…"

"Te extraño, bebé. Vuelve con nosotros, por favor."

Levanté la mirada y me encontré con sus ojos, esas esmeraldas que siempre me derretían. No aguanté más, me puse de puntillas y lo besé apasionadamente. Él me regresó el beso con la misma emoción, al mismo tiempo que enrollaba sus manos en mi cabello. Nuestras lenguas empezaron a realizar una danza erótica, se estaban reencontrando. Harry bajó una de sus manos y apretó juguetonamente mi trasero. Gemí dentro del beso.

"Harry…" gemí mientras acariciaba los músculos de su espalda.

"Me vuelves loco, bebé. Te he extrañado tanto." Dijo el moreno mientras besaba y mordía suavemente mi cuello. La mano que tenía en mi cabello la bajó hasta mis muslos. Inconscientemente abrí más las piernas para darle más acceso a esa maravillosa mano.

Harry empezó a acariciar mis muslos, y lentamente fue ascendiendo hasta bajarme la pantaleta, dejándola a nivel de las rodillas. Sin dejarme de besar en el cuello, hombros y boca, empezó a masturbarme lentamente. Clavé mis uñas en su espalda cuando sentí la primera oleada de placer.

"Ooohhh, Harryyyy…"

Harry continuó masturbándome por varios minutos, me estaba llevando al borde de la locura. Finalmente, con un pequeño gemido me corrí fuertemente en su mano. Harry me dio un beso más antes de subir su mano y tomarse todo el líquido amargo, como si fuera el manjar más rico del mundo.

"Exquisita…" murmuró Harry mientras se tomaba el líquido. Una vez que hubo de tomarse su "manjar", me abrazó fuertemente. "¿Volverás con nosotros?" me preguntó mientras arreglaba mi falda y ropa interior.

Me quedé callada por unos momentos, reflexionando. Okey, me dijo palabras bonitas que he querido escuchar por mucho tiempo. ¡Pero eso no es suficiente! ¡No quiero que sea lo mismo de antes!

Me solté suavemente del abrazo y empecé a caminar hacia la puerta. "No." Le dije antes de salir rápidamente, sin mirar hacia atrás.

Con un poco de esfuerzo, logré salir del local. Inhalé profundamente al sentir el aire fresco. Empecé a caminar rápidamente por la acera, necesitaba despejarme.

Después de caminar unos quince minutos, me detuve en un parque. Me senté en una de las bancas y observé las estrellas en el cielo.

"No deberías estar sola a estas horas de la noche, Mía. Es peligroso." Al escuchar esa voz me di la vuelta y resoplé molesta. "¿No piensan dejarme sola?"

"No." Fue la escueta respuesta de Draco.

"¿Por qué?" pregunté desesperada. Ya había tenido suficientes emociones por el día.

Harry se acercó y se sentó a mi lado. "Ya te dije antes, bebé. Te amo, te necesito."

Antes de que pudiera decir algo, Draco empezó a hablar, mirándome fijamente con esos ojos grises que parecían desnudar mi alma. "Princesa, perdóname por haber sido un cabrón todo este tiempo. Sé… sé que quizá no te merezca, eres demasiado para mí; pero yo también te amo, y no sabes cuánto me arrepiento de no habértelo dicho a tiempo."

Guardé silencio por unos minutos. Me levanté de la banca y me giré para verlos a los dos. "Yo también los amo, pero eso no es suficiente."

"¿Por qué?" preguntó Harry con tono herido.

"Porque si me amaran de verdad no sentirían vergüenza de mí. No les importaría que la gente supiera de nosotros." Dije al borde de las lágrimas.

Draco se acercó rápidamente y me abrazó con mucho amor. "Nosotros nunca hemos sentido vergüenza de ti, princesa. Eso sería imposible. Y aunque no lo creas, porque te amamos es que no hemos querido que la gente sepa la verdad."

Intenté soltarme de su abrazo pero él no lo permitió. Apoyé mi cabeza en su hombro, derrotada. "¿Por qué?" pregunté en un murmullo.

"No queremos que hablen mal de ti, princesa. Si se enteran que estás con dos hombres, empezarán las habladurías, la prensa y el público dirá cosas muy feas sobre ti. No queremos ponerte en esa situación, donde te degraden y te humillen."

"¡Pues esa debería ser mi decisión! ¡No de ustedes! ¡Desde el comienzo he estado dispuesta a asumir lo que me venga! ¡Es mi vida!"

Harry se acercó a nosotros y empezó a hacerme cariño en el rostro. "Lo sabemos, Mía. Ahora lo sabemos. Quizá era cobardía, no sé. Lo importante es que te necesitamos en nuestras vidas, y si quieres que todo el mundo sepa, ¡pues que se enteren! Solo queremos tenerte de vuelta."

"¿De verdad estarían dispuestos?" pregunté suavemente. Miré a ambos se manera expectante.

"Más que dispuestos, si con eso te tendremos de vuelta." Respondió Draco, su mirada llena de amor y esperanza.

"¡Y no más esos celos estúpidos! Si quiero ver o hablar con mis amigos HOMBRES lo haré, ¿entendido?" Ambos guardaron silencio. "¿ENTENDIDO?"

"Entendido." Ambos murmuraron.

"Bien."

"¿Entonces?" preguntó Harry, apenas pudiendo contener su emoción.

"Entonces iremos lento, a mi ritmo. Si cumplen mis pautas los perdonaré completamente."

Draco sonrió ampliamente. "Trato hecho." Dijo antes de besarme apasionadamente. Después de unos momentos Harry tosió de manera educada. Draco y yo nos separamos lentamente.

"Vamos a casa."

Asentí sonriendo. Volvería a casa. Con mis dos chicos. Espero que esta vez sea para siempre.

"Fin del Capítulo"

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EugeBlack

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