Nota de EugeBlack: ¡Hola preciosos lectores! Pido mil disculpas por la tardanza, pero de verdad que no tenía ni idea de cómo escribir las ideas que tenía desde hace meses. Gracias por la paciencia que han tenido conmigo. ¡Miles de besos!
Aquí está el capítulo final de Perversiones, aunque este cap no esta nada pervertido, puro fluff y más fluff. Pero bueh, con la poca inspiración que tenía fue lo único que me salió. Espero que sea del agrado de ustedes.
SabelaMalfoy, aquí está tu última parte del regalito. ¡TQM mucho wapa!
Muchísimas gracias a: Isabela Black, Lonely.Julie, noiraaa, mer, zafiro potter, Damis Black, Bollito Malfoy, DulceeSensaciion, NorixBlack, CoNny-B, Aykasha-peke, teresa, dark ale, Pacita Granger, LUZAPOTTER, Yeire, Roque-Z, K-rissLupin, Lian Potter, Akira Akyzuki, Celestana, hErmIdemAlFoY, Violet Malfoy, GaretClaus
PERVERSIONES EN CLASES DE POCIONES
Capítulo 3
Levanté la mirada del reporte del Ministerio al sentir el sabroso aroma del desayuno. Puse el pergamino en la mesita de noche y vi cómo Harry se acercaba a la habitación sosteniendo una humeante bandeja. Sonreí ampliamente, esos dos chicos me habían estado consintiendo durante las últimas dos semanas. Se sentó a mi lado y me dio un suave beso en los labios.
"Buenos días, bebé. ¿Cómo amaneciste hoy?" dijo mientras colocaba la bandeja sobre mi regazo.
"Hmm, muy bien… Aunque el Ministerio me amargó el día con esos reportes que tengo que analizar y corregir." Dije ausentemente mientras atacaba fieramente la ensalada de frutas que estaba en la bandeja. "¡Qué bueno que te acordaste de traer té!" exclamé felizmente.
Draco escogió ese momento para salir del baño, tenía una toalla en su cintura y varias gotas de agua caían por su espalda y pecho. Hmm, quizá debería comérmelo a él. ¡No! Dije que iríamos lento, y todavía quiero hacerlos sufrir un poco más… Aunque por dentro me esté muriendo del deseo. ¡Estas hormonas mías!
"¿Y repetir lo que pasó hace tres días, princesa? Fue preocupante ver cómo vomitabas todo lo que habías comido en los últimos dos días por culpa del aroma del café." Comentó Draco mientras se acercaba y agarraba una fresa de mi bandeja.
Decidí no contestar nada, fue una mañana terrible, lo único bueno fue lo comprensivos y cariñosos que fueron, aunque no entendían porqué repentinamente el aroma del café me daba tantas náuseas. Seguí comiendo felizmente mi desayuno mientras veía cómo Draco empezaba a vestirse lentamente. Creo que dentro de muy, muy poco tiempo tendré que perdonarlos completamente.
Unos toquecitos en la ventana me sacaron de mis pensamientos sexuales. Levanté la mirada y vi que dos lechuzas estaban esperando permiso para entrar y dejar sus cartas, o howlers. Como era el caso de una de ellas. Suspiré, llevaba varios días recibiendo distintos tipos de correspondencia, desde aquel día en que anunciamos al mundo mágico que los tres estábamos juntos. Afortunadamente he tenido el apoyo completo de mis chicos, Narcissa, Ginny, y sorpresivamente Ron. Molly se desmayó de la impresión, todavía está un poco molesta, considera que no es normal que una mujer este con dos hombres, ¡pero es mi decisión! Los gemelos se estuvieron destornillando de la risa por un buen rato y luego me preguntaron si se nos podían unir alguna noche. ¡Casi me da algo! Ya tengo más que suficiente con mi moreno y mi rubio para unir a dos pelirrojos a la ecuación. Las expresiones de Harry y Draco decían más de mil palabras, creo que a todos los Weasley les quedó claro que ellos no están dispuestos a compartirme con nadie.
Harry caminó hacia la ventana y la abrió, inmediatamente las lechuzas entraron y se posaron delante de mí. Con resignación agarré el howler e inmediatamente empezó a vociferar. "¡ERES UNA DESVERGONZADA! ¿CÓMO TE ATREVES A TENER PARA TI SOLA A LOS DOS MAGOS MÁS APUESTOS DEL MUNDO MÁGICO? ¡VERGÜENZA DEBERÍA DARTE! ¿QUÉ DIRÁN TUS PADRES AL SABER QUE ERES UNA PERDIDA? OJALÁ QUE PIERDAS EL TRABAJO EN EL MINISTERIO, ¡ERES UNA DESGRACIA PARA EL MUNDO MÁGICO!" El howler se deshizo en llamas.
"Zorra celosa." Dijo Draco con el ceño fruncido mientras se colocaba el pantalón.
"¡Draco, no hables así!" lo regañé, aunque en el fondo sabía que tenía razón.
Draco se acercó a mí y me dio un suave beso en los labios. "Es la verdad, princesa. Y lo sabes. Esa mujer que te envió el howler se debe estar muriendo de la envidia, porque quiere estar en tu lugar."
No pude evitar sonreír. "Pues, qué lástima por ella, ¿no?"
Harry se sentó a mi lado y me besó en el cuello. "Claro, ninguna bruja o mago tiene chance con nosotros."
Por su declaración le di un apasionado beso. "Más les vale. A ver, todavía queda una carta, al parecer no es dañina." Hice una pausa para abrirla y empecé a leer en voz alta. "Señorita Granger: ¡es mi ídolo! Me alegra mucho saber que usted y sus novios han decidido salir 'del clóset'. ¡Eso es una inspiración para muchas personas del mundo mágico! Yo misma estoy saliendo con una bruja y otro mago desde hace cuatro años, y hasta los momentos no nos hemos atrevido a hacerlo público entre nuestros amigos y familiares, temerosos del qué dirán. Pero gracias a usted, y a los señores Potter y Malfoy, nos atreveremos a salir en público. Se lo repito, ¡es mi ídolo! Que Merlín la llene de bendiciones y de una larga y amena vida con sus novios." Al terminar de leer no supe que decir, simplemente tenía una sonrisa tonta en mis labios.
"Wow, no me esperaba eso." Dijo Harry con tono sorprendido.
"Bah Potter, un motivo más para que todo el mundo nos quiera y nos alabe. Más motivos para que seamos los ídolos de multitudes… jugadores de quidditch, héroes de la guerra y ahora esto" dijo Draco con un tono de desdén.
"Estúpido." Le dijo Harry.
"Lo seré, pero igual me quieres." Contestó Draco con su usual mueca de superioridad.
"Sabes que sí." Le contestó el moreno antes de besarlo apasionadamente.
Sonreí ampliamente al ver como se besaban. En ocasiones esos dos eran incorregibles, especialmente Draco. Agarré otra fruta de la bandeja y la devoré, imaginándome que devoraba a cualquiera de los dos hombres que tenía al frente. Después de unos momentos ellos se separaron y empezaron a comer también.
"¿Cómo van tus reportes?" preguntó Draco mientras disfrutaba de un durazno.
"Fastidiosos. Espero terminarlos pronto." Respondí enfurruñada al recordar los reportes.
"Pues… te recomiendo que los termines antes de las seis de la tarde." Terminó de decir Draco.
"¿Por qué?" pregunté confundida.
"Porque a las ocho de las noche agarraremos un traslador para realizar un pequeño viaje." Dijo Harry mientras me sonreía pícaramente.
"¿Qué? ¿A dónde?"
"Eso es algo que nosotros sabremos y tu tendrás que averiguar, princesa." Contestó Draco.
No supe que contestar. Estaba demasiado emocionada con el prospecto de un viaje.
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"¡Draco! ¡Quiero ver en donde estamos!" lloriqueé al ver que Draco se negaba a quitar la venda de mis ojos.
"Shh, paciencia Hermione." Contestó el rubio mientras me ayudaba a caminar, para evitar que me tropezara con algo.
"¡Harry! ¡Dile a Draco que me quite la venda!" me giré intentando ubicar a Harry. La única respuesta del moreno fue una sonora carcajada.
Después de varios pasos Draco finalmente me quitó la venda. Observé a mi alrededor y jadeé de la impresión. Estaba en un balcón que tenía una vista panorámica de Ámsterdam. Wow. "Esto… esto es…"
"Ámsterdam, a nuestros pies." Contestó la seductora voz de Draco a mi oído. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Demasiado tiempo de abstención sexual. Ya estaba lista para perdonarlos completamente.
Me di la vuelta y le di un beso en forma de agradecimiento. "Gracias, cariño. Siempre he querido conocer esta ciudad."
Harry se acercó y me hizo un puchero. "¿Y a mi no me vas a agradecer?. Sabes que esa cabeza rubia está demasiado llena de productos para el cabello para que se le ocurran ideas tan brillantes."
Sonreí ante la expresión ofendida de Draco y luego le di un beso a Harry.
"Cállate Potter, por lo menos mi cabello es liso y ordenado, no esa cría de avestruces que tienes en tu cabeza." Dijo con una mueca sin malicia.
Antes de que empezaran a discutir por ese tipo de tonterías, decidí interrumpirlos. "¿Y a qué se debe la maravillosa elección de venir a Holanda?"
Draco se acercó más a mí y me abrazó por detrás, apoyando su quijada en mi hombre, permaneciendo silencioso. Harry bajó su mirada, con un delicioso sonrojo en sus mejillas. Suspiré. "¿Entonces?"
"Bueno…" comenzó a decir Harry, "es un país bastante libre, abierto. Especialmente el mundo mágico."
"¿Y eso qué quiere decir?" inquirí confundida.
"Err… bueno… Draco y yo pensamos que… tu… quizá… bueno…" Tenía tiempo sin ver a Harry tan confundido por algo. Y ese sonrojo en sus mejillas hacía que quisiera comérmelo a besos.
"Lo que Harry intentó decir de manera poco elocuente, princesa, es que en la legislación mágica holandesa está permitido el matrimonio múltiple." Dijo Draco viéndome directamente a los ojos y con una sonrisa nerviosa.
¡Oh Merlín! ¿Escuché bien? ¿Mis chicos están hablando de matrimonio? "Y-y-yo…" empecé a tartamudear como una estudiante de primer año en clases de pociones.
Harry pareció recuperar su capacidad para hablar de forma clara y se acercó más a nosotros. Agarró mis manos y las rodeó con las suyas. "Los tres nos complementamos, Mia. Nos amamos y ni Draco ni yo podemos imaginar nuestras vidas si tu no estás ahí. Cuando te fuiste hace unas semanas, fueron las peores semanas de nuestras vidas. Sé que tendremos nuestros momentos difíciles y discutiremos como si fuéramos críos, pero también sé que podremos resolver nuestros problemas y salir adelante, fortaleciendo nuestra relación. Me encantaría tener hijos en un futuro, y no puedo imaginar otra madre que no seas tu. ¿Nos harías el honor de convertirte en nuestra esposa?"
Para cuando Harry terminó de hablar, los dos teníamos lágrimas en nuestros ojos, y los ojos de Draco lucían sospechosamente brillantes. Draco tragó fuerte y empezó a hablar, la voz temblándole un poco debido a la emoción. "Princesa, Harry tiene razón en todo lo que dijo. Los amo demasiado y no los quiero perder por nada ni por nadie. Ustedes me han enseñado a amar y a ser mejor persona, y quiero agradecérselos amándolos y cuidándolos cada día que me reste de vida. ¿Aceptarás unirte a nosotros?"
Lo resistí más y los abracé a ambos. "¡SÍ! ¡Sí me voy a casar con ustedes! ¡Los amo tanto!" terminé de decir antes de besar apasionadamente a Draco para luego darle el mismo tratamiento a Harry. Luego empecé a besar la quijada y cuello de Harry, mientras él tenía su propio beso de celebración con Draco.
Mi prometido rubio me alzó en brazos y colocó delicadamente en la cama. Empezó a besar todas las partes de mi rostro. "Hermione te necesito. Por favor…"
"Sí, quiero que me hagan el amor… yo también los necesito…" dije con la respiración agitada. Nada más el hecho de pensar en hacer el amor otra vez hacía que mi ropa interior se humedeciera.
Draco no necesitó más me sentó en la cama para quitarme la franela que tenía puesta. Harry se nos unió y empecé a desabotonar su camisa mientras él y Draco se besaban de manera ferviente. Le quité la camisa a mi moreno y la dejé caer a un lado de la cama. Harry hizo lo mismo con Draco y momentos después los tres estábamos completamente desnudos. Ambos me miraron durante varios instantes. Sentí como mis mejillas se ruborizaban. "¿Qué?"
Harry empezó a acariciar mis senos y no pude evitar gemir fuertemente. "Mucho tiempo sin tenerte así…" Iba a responder pero Harry decidió empezar a realizar un camino de besos y pequeños mordiscos hasta mi ombligo. Todo pensamiento coherente abandonó mi cabeza y simplemente me dejé llevar por las sensaciones. "¡Harry, más, más!"
El pelinegro sonrió y respondió con voz rasposa. "Tus deseos son órdenes, bebé." Dicho eso, enterró su rostro entre mis piernas y empezó a lamer mi vagina. Ahogué el grito de placer en la boca de Draco. Oh, tener a Harry entre mis piernas era un placer exquisito, no sé como llegué a pensar que podía estar sin ellos.
Draco se encargó de mis sensibles pezones durante un par de minutos antes de acercarse a Harry y engullir su erección en sus deliciosos labios. Harry gimió fuertemente entre mis piernas y empezó a lamer y besar con más fuerza mi húmeda cavidad. Observé como Draco succionaba lentamente la erección de Harry, como si fuera el mejor dulce del mundo. Sí, definitivamente esto era el paraíso.
Un par de minutos después, solté un pequeño grito y me corrí violentamente, Harry se bebió gustosamente mis líquidos y luego él mismo tuvo un fortísimo orgasmo.
Momentos después Harry apoyó su cabeza en mis senos mientras que acariciaba el cabello de Draco. "Deliciosa como siempre Mia. Nunca me cansaré de tu sabor."
Sonreí suavemente y le di un beso en los labios, siempre me excitaba sentir mi propio sabor en los labios de alguno de ellos. Harry se hizo a un lado y permitió que Draco se colocara encima de mí.
"Mi turno." Jadeó antes de penetrarme rápidamente. Gemí de placer y empecé a mover mis caderas, provocando que Draco gruñera del placer. Moví mi brazo y agarré el miembro de Harry, el cual se estaba empezando a endurecer de nuevo, ante la vista de nosotros dos. Empecé a masturbar a Harry al ritmo de las lentas embestidas de Draco.
Lo único que se escuchaba en la habitación eran nuestros gemidos de placer. Una vez que Harry estuvo completamente listo para entrar de nuevo en acción, se acercó al rubio y con cuidado penetró el estrello pasaje con un dedo. Draco gritó de placer y aumentó la velocidad de sus embestidas.
"¡Oh Harry! ¡Más!" Harry sonrió e introdujo un segundo dedo, encontrando rápidamente la próstata, provocando que un escalofrío de placer recorriera el cuerpo del rubio. Instantes después Draco se encontraba preparado y Harry lo penetró lentamente, cuidadoso de no causarle ningún daño.
Los tres nos empezamos a mover al mismo ritmo, y cuando Draco tocó mi clítoris con su dedo, me corrí. Mis sacudidas provocaron que Draco se corriera dentro de mi y después de una docena de embestidas, Harry se vino en el exquisito trasero de Draco. Los tres nos quedamos unos momentos así, recuperando fuerzas y simplemente disfrutando la sensación de estar unidos de una manera tan íntima. Luego ambos se movieron para no seguirme aplastando y se colocaron a cada lado, abrazándome.
Suspiré y empecé a hablar. Ya era momento de decirles. "Hmm, no se si podamos seguir haciéndolo de esta manera."
Harry me miró confundido. "¿Por qué?"
"No se si sea saludable." Respondí de manera críptica.
Draco me miró de forma preocupada. "¿Sucede algo? ¿Estás enferma?"
Reí suavemente. "No estoy enferma, pero sí sucede algo. Algo que se me quitará en unos siete meses aproximadamente."
Ambos me vieron como si me hubiera crecido un tercer ojo. "No entiendo" respondió Harry.
Volví a reír y me senté en la cama, al mismo tiempo que los incitaba a hacer lo mismo. Después agarré una mano de cada uno y las coloqué sobre mi todavía plano estómago. "Eso significa, que tengo dos meses de embarazo. Y que en unos siete meses habrá un nuevo miembro de la familia." Dije suavemente mientras observaba sus reacciones.
No me decepcionaron. Harry inmediatamente ocultó su rostro en mi estómago y Draco derramó una lágrima de alegría. Al ver esa lágrima yo misma empecé a llorar. A Draco siempre le ha costado mostrar sus sentimientos y esa lágrima significa mucho para mí. Para los tres.
"Un bebé." Dijo Harry con la voz quebrada por la emoción.
Sonreí suavemente y le empecé a hacer cariño en su cabello. "Sí, amor. Un bebé. Vamos a ser padres, porque no importa quién es el padre biológico, este bebito será muy afortunado de tener tres padres.
Draco sonrió ampliamente y me dio un delicado beso. "Este es el mejor regalo que me has podido dar, princesa." Su mano se unió a la mía en la cabeza de Harry. "No tienen idea de cuánto los amo, a los tres."
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Está bien, ¡lo admito! Me estoy escondiendo de mis esposos. ¡Están insoportables! ¡Piensan que porque estoy embarazada estoy inválida! ¿Tengo pinta de estar incapacitada de alguna manera? Princesa no hagas esto, bebé es bueno que descanses, princesa no levantes peso, bebé estás de vacaciones laborales ¡no trabajes! Arghhh. Si siguen molestándome de esta manera, ¡me voy a divorciar! ¡No me importa que apenas tengamos cinco meses de matrimonio o los ame con todo mi corazón! ¡Me están volviendo loca! Y la prueba de eso es que ahora hablo sola, bueno más que antes.
¿Por qué les cuesta tanto entender? Rayos, no soy la primera mujer que queda embarazada. Es un proceso completamente natural. Pero no, a penas me dejan en paz. Admito que al comienzo me gustó toda la atención y mimos que recibí, pero ahora estoy harta. ¡Harta! ¡Harta! Necesito paz. Y por eso estoy escondida en el ala este de la Mansión. Bien lejos de ellos.
Permanezco varios minutos en silencio, simplemente observando la lluvia que golpea el cristal de la ventana. Estúpida tormenta. Bastó que yo decidiera escapar para que empezara a llover de esta manera. ¡Y me espantan las tormentas! ¡Pero no! No voy a regresar a la habitación, donde seguramente me estarán esperando mis espositos, listos para mimarme y tranquilizarme. ¡Soportaré la tormenta como una mujer madura! ¡Oh sí!
Cierro los ojos y respiro hondo varias veces para tranquilizarme, coloco mis manos sobre mi barriga de 7 meses y medio, siempre me relaja sentir los movimientos del bebé. Estoy a punto de sentirme relajada cuando suena de manera muy fuerte un trueno y un relámpago ilumina todo el pasillo. Pego un gritito y me levanto rapidísimo. ¡Ahora no es el momento para estar molesta con mis chicos! ¡Me molestaré cuando no haya una tormenta de por medio!
Empiezo a caminar lo más rápido que mis piernas me permiten, quiero llegar lo más rápido que pueda a la habitación y esconderme debajo de las sábanas hasta que esta horrible tormenta pase. Cuando llego al ala central tropiezo con algo alto y fuerte. Trastabillé, y si no hubiera sido porque unos fuertes brazos me agarraron, hubiera caído de culo.
"¿Bebé estás bien? ¡¿Dónde estabas?! ¡Te hemos estado buscando durante casi una hora!" dijo Harry mientras me miraba de arriba abajo, confirmando que estuviera en bien estado.
No aguanté y enterré mi rostro en su pecho. "Maldita tormenta."
Draco se acercó y empezó a hacerme cariño en el cabello. "Shh, tranquila, la tormenta no puede hacerte daño, princesa. Vamos a la habitación, ¿sí?"
Asentí débilmente, sin embargo no me moví, de repente me sentía cansada. Harry entendió y me cargó en brazos. Minutos después me colocó con cuidado entre las sábanas. "Mia, ¿por qué hiciste eso? No sabes lo preocupados que estábamos."
Mis hormonas decidieron entrar en acción, mis ojos se llenaron de lágrimas y no pude evitar hacer un pequeño puchero. "Porque, ¡porque estoy harta de ustedes!"
Silencio. Mi declaración fue seguida por un absoluto silencio de parte de mis esposos. Sus rostros eran todo un poema. El primero en romper el silencio fue Draco. "Q-qué?"
Empecé a llorar con más fuerza. "¡Estoy harta de que me traten como una inútil! ¡Estoy embarazada, no inválida! ¡Ya no lo soporto!"
"Princesa…"
"¡No Draco! Aparte de que estoy fea, me siento inútil, lo único que me dejan hacer es leer y dormir. ¡No es justo!"
Harry me jaló hacia él y me sentó en su regazo. Yo crucé mis brazos y me resistí a ceder ante sus encantos. "Hermione, no digas eso. ¡Estás preciosa! ¡Y llevas a nuestro hijo en tu vientre! ¿Cómo puedes sentirte fea?"
"Yo… yo…"
"Harry tiene razón, princesa. Cada día estás más hermosa."
Empecé a sonreír ante esas declaraciones, pero me detuve en seco. Recordé que todavía estaba molesta. "¡No crean que los voy a perdonar así de fácil!"
"Solo nos preocupamos por ti, bebé. No queremos que te pase nada."
Me acomodé en su regazo para verlo directamente a los ojos. "Harry, no soy la primera mujer que queda embarazada en el mundo." Le hice una seña a Draco para que no interrumpiera. "He sobrevivido muchas cosas Harry, incluida una guerra. ¿Por qué no habría de sobrevivir un embarazo?"
"Yo… err…" fue su elocuente respuesta.
"Pero Hermione…" empezó a lloriquear Draco.
"No soy de cristal, y sería bueno que se dieran cuenta ya. Entiendo que estén preocupados, pero me están exasperando." Terminé de decir mientras me secaba mis lágrimas.
Ambos estuvieron varios minutos en silencio. Draco empezó a hablar lentamente, con el ceño fruncido. "Si… te damos más libertad, no te volverás a esconder para matarnos de un susto?"
Bajé la mirada. "Sí." Dije en un murmullo.
"Está bien." Accedió Draco a regañadientes. "Pero tennos un poco de paciencia, ¿si? Tampoco es fácil para nosotros…"
"Mientras no me vuelvan loca con tanta atención."
Harry sonrió y me dio un beso en la frente mientras me abrazaba con fuerza. "Draco tiene razón, bebé. Muchas mujeres han dado a luz antes, pero tu no eres como ellas." Lo miré confundida. "Eres la mujer que más nos interesa, y por supuesto que nos vamos a preocupar por ti, y a consentir cada deseo que tengas, aunque eso sea comer un asqueroso emparedado de atún con pimienta, brócoli, calabacín y salmón."
Le di un pequeño golpe en el brazo. "Hey, no es mi culpa tener estos antojos tan extraños." Hice una pausa al sentir un gruñido de mi estómago. "Hablando de eso… ¡el bebé y yo queremos comer!"
Draco rió sonoramente y me dio un apasionado beso en los labios. "¿Y qué quieren comer?"
"Hmm… pizza." Dije en un suspiro.
Draco asintió. "Está bien, iré a Londres a comprarte una. ¿Algún sabor en especial?"
"¡No! ¡Londres no! Quiero pizza de Zachary's, la pizzería que queda en San Francisco." Mis chicos me miraron con una mueca. Decidí usar una de mis tantas tácticas. Mirada de cachorro abandonado. "¿Por favor? El bebé quiere pizza de Zachary's."
Dracó suspiró resignado. ¡Ha! Sabría que no se resistiría a mi mirada. "Está bien. ¿De qué la quieres?"
Sonreí ampliamente y lo besé como premio por su buen comportamiento. "Hmm, doble queso, pepperoni, tomate, alcachofas, maíz y espinaca. ¡Si, sabrá deliciosa!" dije ignorando completamente las caras de asco de ambos.
Draco sonrió condescendiente. "¿Algo más?"
"¡Ah, sí! Un tarro enorme de helado con sabor a goma de mascar. De esa heladería que me encanta que está en San Diego. Hmm, aunque no recuerdo su nombre."
Draco se levantó y se colocó un sobretodo para protegerse de la lluvia. De repente me di cuenta que faltaba algo. "¡Harry abrígate!"
"¿Para qué?"
Me aparté de él y me metí debajo de las sábanas. "¿Cómo que para qué? ¡Para que acompañes a Draco! ¡No puede ir solo!"
"¡Hermione, se cuidarme solo! Además él debe quedarse para cuidarte."
Fruncí el ceño y me crucé de brazos. "¿De qué habíamos hablado antes?" dije con la voz peligrosamente calmada. Ambos entendieron que habían perdido la batalla. Harry se levantó y se vistió para salir a buscar mis antojos junto a Draco.
"Cualquier cosa que necesites, llama a uno de los elfos para que le avise a Narcissa, Mia." Dijo Harry después de darme un suave beso.
Les sonreí cariñosamente antes de verlos salir por la puerta. Hmm, sí, definitivamente era muy difícil permanecer molesta con ellos. ¡Son los chicos más adorables en todo el mundo! ¡Y son míos! ¡Solamente míos!
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"¡LOS ODIO! ¡SON UNOS BASTARDOS! ¡MÁS NUNCA ME PONDRÁN UN DEDO ENCIMA! ¡LOS ODIO! ¡LOS ODIO! ¡LOS ODIO!" grité con todas mis ganas. Esos dos más nunca iban a tocarme, ni siquiera la cabeza. ¡Prohibido, aunque sean mis esposos!
Harry me besó en la frente y me apartó un húmedo mechón de la frente. "Tranquila, bebé. Ya va a pasar."
¡Error! Mala elección de palabras. "Harry James Potter, ¿CÓMO TE ATREVES A DECIR ESO? ¡INTENTA SACAR UN MELÓN POR UN ORIFICIO DEL TAMAÑO DE UN LIMÓN! ¡LLEVO OCHO HORAS EN ESTO! ¡QUIERO QUE SAQUEN A ESTE BEBÉ! ¡SÁQUENLO!"
"Princesa, aguanta un poco más, yo sé que" Draco no pudo terminar de hablar porque en ese momento una terrible contracción me atacó. Apreté tan fuerte su mano que sus ojos se le llenaron de lágrimas. ¡JA! Se lo merece. Ambos se merecen todas las cosas malas que hay en este mundo. ¡¿Cómo se han atrevido a ponerme en esta situación?!
En ese momento, mi medimaga Penélope Clearwater Weasley entró a la habitación, sonriendo ampliamente. "¿Cómo vas, Hermione?"
"¡MAL!"
"Uyy, no estamos de muy buen humor que digamos." Simplemente la miré con la Mirada Asesina Malfoy. "¿Qué tan seguidas son las contracciones?"
"Cada dos minutos, Penélope." Respondió Harry con un tono nervioso.
"Muy bien, déjame ver qué tan dilatada estás…" Y dicho eso empezó a observar y a realizar unos hechizos para ver si estaba o no lista para el alumbramiento. "Hermione, ya estás listas para pujar. Harry, necesitaré tu asistencia. Ven acá, por favor."
Harry se levantó nerviosamente y me dio un suave beso en los labios. "Te amo." Dicho eso caminó hacia la orilla de la cama, donde Penélope lo estaba esperando. Al ver la sangre y el desastre que era eso, Harry hizo algo que casi nunca había hecho. Se desmayó.
"¡MALDITO! ¡PÁRATE Y AYUDA A TU POBRE ESPOSA! ¡COBARDE, HIJO DE LA MALA BLUDGER QUE TE PARIÓ!" Grité con fuerza al ver como mi marido yacía inconsciente a un lado de la cama. Draco hizo un esfuerzo de soltarse de mi mano para socorrer a Harry, pero lo agarré con más fuerza. "¡AH NO! ¡TÚ TE QUEDAS CONMIGO, MOCOSO ENGREÍDO! ¡¿ABANDONARME EN EL MOMENTO EN QUE MÁS TE NECESITO?! ¡YA VAS A VER CÓMO TE VOY A CORTAR LA POLLA UNA VEZ QUE TODO ESTO ACABE Y LUEGO SE LA VOY A DAR AL CALAMAR GIGANTE!" No pude seguir insultándolo porque otra contracción me atacó. Volví a apretar su mano y me sentí satisfecha cuando una lágrima corrió por su rostro.
Draco hizo otro intento de soltarse de mi mano, pero esta vez porque quizá se la había roto. Con mi otra mano lo jalé hacia mí y lo besé apasionadamente. "No Draco, no me dejes por favor, no lo soportaría. No te voy a cortar la polla, te lo prometo. Y quizá deje que me hagas cariño en el cabello… ¡pero nada más! Dracooooooo."
Draco me silenció dándome un suave beso. "Shh princesa, respira profundo y sigue las instrucciones de Penélope. Nunca te voy a dejar."
Sonreí suavemente y giré mi mirada hacia la medimaga.
"Bueno Hermione, empieza a pujar a la cuenta de tres. Uno, dos, ¡tres!"
Pujé con todas mis fuerzas, pero nada sucedió. ¡El bebé se negaba a salir! Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas de dolor y frustración. "N-no puedo."
"Claro que puedes, princesa. Puja un poco más. Quiero conocer a nuestro bebé. ¿Tú no?"
"¡Claro que sí!"
"Pues entonces vuelve a pujar. ¡Vamos!" me animó Penélope.
Lo volví a hacer, y esta vez más lágrimas fluyeron por mi rostro.
"Ya estoy viendo la cabeza, ¡vamos Hermione, una vez más!" urgió la mujer.
Lo hice una vez más y esta vez sentí que Penélope terminaba de sacar al bebé. Inmediatamente sentí una pérdida al saber que mi bebé ya no estaba en mi vientre. Fui sacada de mis pensamientos cuando escuché el llanto del bebé. Levanté levemente la cabeza para ver cómo Penélope sostenía una cosita chiquitica, arrugada y llena de sangre. ¿Ese era mi bebé?
"¡Felicidades! ¡Es una niña! Draco, acércate y corta el cordón umbilical."
Draco hizo lo que Penélope le indicó y luego ayudó a limpiar a la bebita. ¡Qué pulmones los de esa niña! Sentí un movimiento a mí alrededor y giré la cabeza, Harry se estaba despertando. ¡Ya era hora!
"¿M-mía? ¿Ya pasó?" me preguntó con una expresión adorablemente confundida.
Sonreí aliviada. "Sí, tontito."
Harry se levantó rápidamente y en dos pasos ya estaba a mi lado. Me besó las mejillas, la nariz y luego los labios. "Eres genial, te amo tanto."
"Yo también."
"Ejem, ejem."
Ambos nos dimos media vuelta y vimos a Draco, quien orgullosamente estaba cargando a la bebé. Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver a Draco y a la bebé, se veían perfectos. Con la ayuda de Harry me senté en la cama y estiré los brazos. Draco entendió y con cuidado colocó a la bebé en mis brazos. Wow, era la cosita más perfecta que había visto en mi vida, no sé cómo pude pensar que era arrugada, ¡es hermosa! Tenía la piel bastante blanca, y perfiles aristocráticos como Draco. En su cabecita solo tenía un mechoncito de cabello, rizado y rubio pálido. Con cuidado la moví para revisar si tenía todos sus deditos. La vi por todos lados y sonreí ampliamente, perfecta, simplemente perfecta.
"Es preciosa." Dijo Harry sin aliento. "Tienen una hija preciosa."
"Tenemos, Harry. Es de los tres." Lo corrigió antes de darle un beso en los labios. Después giró hacia mí y acarició mi rostro. "¿A la final cómo quieres llamarla?"
"Rowan Sophia Potter-Malfoy."
"Bienvenida al mundo, Sophie." Dijo Draco mientras besaba la pequeña frente de su hija.
Los tres nos quedamos en silencio un par de minutos, observando a nuestra hija. Sophia abrió lentamente sus ojos, mostrando unas preciosas orbes marrones. Los tres sonreímos tontamente.
"Tienen una hermosa hija, y está bastante sana. Los felicito. Ahora, necesito llevármela para realizar otros exámenes y vestirla apropiadamente. En unas horas podrán verla de nuevo. Hermione, deberías descansar." Dijo Penélope mientras se acercaba a donde estábamos, extendió los brazos y con dolor le entregué mi hija. Inmediatamente la empecé a extrañar.
Los tres vimos como la bebé desaparecía de la habitación. Con cuidado me dejé caer sobre la almohada y Harry inmediatamente empezó a arreglar la sábana y acomodarme la almohada. Definitivamente estaba intentando ganar puntos después de su desmayo.
"Los amo." Dije suavemente, me sentía muy cansada.
"Yo también te amo, princesa. Es el mejor regalo que nos has podido dar. Gracias." Dijo Draco mientras besaba mi nariz.
"Y… ¿crees que en un futuro podamos intentarlo tu y yo, bebé?" me preguntó Harry tímidamente, obviamente asustado de cuál podría ser mi reacción.
Giré mi cabeza y le sonreí. "Claro que sí, cariño. Aunque duela mucho, lo vale. Lo vale una y mil veces."
Harry sonrió feliz y me besó en los labios. "Eres maravillosa, Mía."
"Entonces… ya que lo vale una y mil veces… siempre he querido tener por lo menos media docena…" empezó a decir Draco.
"¡NO ABUSES DRACO ORION MALFOY!" grité antes de ceder a un tranquilo sueño, rodeada de mis dos esposos y sabiendo que en unas horas volvería a tener a mi hijita en brazos. No podía pedir nada más.
"Fin"
EugeBlack
Miembro de la Orden de las Mortífagas
Miembro de la Orden Severusiana
Miembro de la Orden Slytheriana
Miembro de la Orden Draconiana
Miembro de la Orden Draco Dormiens Slash
