Epílogo

Yuske se acercó lentamente a Genkai, quien permanecía en silencio mirando hacia la nada.

-Ya todo terminó. –Dijo el chico. –Ése Shie estaba enfermo.

Genkai lo miró.

-Es cierto, Yuske, ahora vámonos a casa.

Kuwabara, Kurama y Hiei se acercaron a ellos con cierto reparo. Estaban algo tristes y confundidos.

-Creímos que habías muerto. –Comentó Hiei.

-¡Nop! –Se negó Yuske con orgullo –Salté antes de ser impactado totalmente por los poderes y me escondí con ayuda de la polvareda que se levantó.

-Pero igual resultaste muy herido. –Dijo Genkai.

-¡Usted también está bastante herida por los ataques de Shie! –Exclamó Yuske molesto.

-Perdónanos por haberte atacado, Yuske. -Se lamentó Kurama.

-No se preocupen muchachos, recuerden que yo estuve en la misma situación que ustedes, es perfectamente normal dudar de los otros, hasta de las personas que más queremos.

-¡Wow! Eso fue profundo. –Se sorprendió Kuwabara -¿De dónde lo aprendiste?

-Bueno... -Yuske miró a su maestra con orgullo. –Digamos que lo aprendí de una gran persona.

Genkai le agradeció el cumplido con una mirada de agradecimiento.

-¡Ah! ¡Se lo creyó! –Se burló Yuske -¿De verdad usted se creyó lo de buena persona? ¡Ah ah ah! ¡Qué ingénua!

Enfurecida, Genkai le rompió una enorme piedra en la cabeza a su discípulo, dejándolo noqueado en el suelo. Luego, ella también cayó noqueada al suelo, debilitada por la pelea.

-Bueno, deberemos llevar a estos dos a rastras –Se quejó Kuwabara.

-Dirás tres. –Dijo Kurama viendo a Hiei caído en el suelo, durmiendo por haber usado el dragón negro.

Una semana después de la pelea con Shie, ya todos estaban recuperados, y para festejarlo, todos decidieron ir al cine. A las siete de la tarde, Kuwabara, Kurama, Hiei. Botán, Keiko, Shizuru y Yukina estaban listos para ir a buscar a Yuske al templo de Genkai para ir al cine, ya que el muchacho había ido a visitar a su maestra al salir del colegio después de una semana de no verla. Cuando llegaron, Yuske estaba conversando con su maestra en la cima de la larga escalera.

-¿Cómo supo que el poder espiritual de Shie y su juventud no eran verdaderas? –Preguntó Yuske a su maestra.

-Él mentía demasiado y se enojaba con facilidad, es típico de las personas embusteras que tienen poca confianza en sí mismas.

-Entonces sólo tenía que demostrarle a Shie su gran inseguridad oculta para quebrar la poca confianza que se tenía él mismo. –Propuso el chico.

-Exacto. Él vivía en el autoengaño, hasta que se dio de lleno contra la realidad. –Genkai se alzó de hombros, indiferente. –En realidad era un luchador mediocre.

-¿Cómo sabe usted tanto? –Se maravilló Yuske.

-He vivido mucho y observado mucho, Yuske. Algún día tú también serás maestro y sabrás tanto como yo.

Yuske nada dijo, pero le gustó la idea de serlo. Genkai miró a Yuske seriamente.

-Hiciste muy bien en esquivar los poderes de tus amigos, hubieras muerto si no lo hacías.

Yuske se rió.

-Podría haber soportado sólo un poder espiritual de uno, pero son muy poderosos, y mucho más si atacan juntos.

Genkai asintió en silencio. Yuske se quedó pensativo por unos momentos.

-Estuve pensando en que el poema de Koenma tenía otro significado aparte de lo de la piedra, abuela Genkai. –Dijo Yuske.

-¿Cuál?

Yuske dudó en decírselo, quizás ella se burlaría de él otra vez.

-Cuando tuve que deshacer el cristal... pensé con profundidad en el poema, y llegué a darme cuenta...

-¿Sí?

. -Creo que "El poder de la amistad disuelve toda maldad" quería decir también que nosotros somos, somos... –Dijo Yuske, y miró a su maestra sorprendido por su descubrimiento. Ésta le sonrió sinceramente, asintiendo con la mirada la pregunta de su discípulo.

-Ahora ve con tus amigos, Yuske Urameshi, ellos te están esperando.

-¿No quiere ir con nosotros al cine? Le pagaremos la entrada.

-¡No tonto! ¡Vete de una vez que ya estoy cansada de ver tu horrendo rostro!

-¡Usted siempre la misma vieja aburrida! –Se quejó el chico. Luego se calmó pensando en que ella siempre era así y la prefería de ese modo, ellos eran amigos al fin de cuentas, y sonriendo agradablemente y despidiéndose de su maestra, Yuske fue con sus amigos.

-¡Apúrate Yuske, que se hace tarde para ir al cine! –Le gritó Keiko.

-¡Ya voy! ¡No me grites, Keiko! ¡Qué escandalosa eres!

Genkai, con una media sonrisa en el rostro, vio a su discípulo reunirse con sus amigos, y luego, todos ellos se despidieron de ella y se fueron.

Genkai miró con ternura el colgante de flor que le había regalado Yuske, y comprendió entonces que nunca iba a estar sola, porque su discípulo y sus amigos, jamás la olvidarían, y alguna vez, cuando estuviera en el cielo, sabría que ellos llegarían para encontrarse de nuevo y jamás se separarían.

-¡Qué va! –Exclamó ella mirando hacia los chicos que ya se iban. –Ya tengo ganas de ver una buena película.

Y diciendo esto, Genkai dio un gran salto por encima de las escaleras para poder alcanzar al grupo, hasta caer encima de Yuske, dejándolo tirando en el suelo y maldiciendo a su maestra.

-Acepto tu invitación, tonto.

-¡Ay! De nada...

Todos se rieron divertidos, Keiko ayudó a Yuske a levantarse, y este, con su amiga y su maestra en ambos lados, acompañándolo, se sintió muy feliz. El equipo Urameshi estaba completo.

FIN

Nota: El poder espiritual tiene un límite para ser usado. Yuske Urameshi utiliza demasiado el ReiGun, cosa que no puede hacer.

Nota: Si quieres opinar sobre mi historia, escríbeme a: Por si algún despistadillo no se dio cuenta, el poema de Koenma se refiere a que Yusuke y Genkai son también amigos, aparte de ser discípulo y maestra.

Si tienes la suficiente sagacidad del alma de un filósofo, sólo un sentimiento simple, iluminación o una inteligencia deductiva, sabrás interpretar el siguiente hexagrama en la relación maestra/discípulo entre Genkai y Yuske en la serie. ¡Suerte!

"Se trata de un hombre que personalmente ya ha dejado a sus espaldas los afanes del mundo: un elevado sabio. Pero aparece un seguidor que lo comprende y no lo suelta, no se desprende de él. Así regresa una vez más al mundo y ayuda a éste en la ejecución de su obra. De este modo surge entre ellos un enlace de índole eterna".

Párrafo sacado del hexagrama 17. Sui/El Seguimiento

I CHING:

El Libro de las Mutaciones