Harry estaba inquieto. Quería los apuntes de Historia de la Magia de Hermione, pero esta no había aparecido durante el almuerzo, tampoco estaba en la biblioteca. Fue a la sala común de Gryffindor y tuvo el mismo éxito. Recorrió el colegio entero en su búsqueda, pero parecía que se la había tragado la tierra.
Llegó a un punto en el que empezó a preocuparse de verdad. No era propio de Hermione desaparecer así. En realidad, lo más raro era que no estuviera estudiando como una posesa. Que fuera sábado por la tarde y Hermione no estuviera en la biblioteca era algo verdaderamente preocupante. Fue a la enfermería, porque debía estar al borde de la muerte, esa podía ser la única explicación. La enfermera Pomfrey le aseguró que Hermione Granger no había estado en todo el día en la enfermería. La pobre mujer acabó por perder la paciencia ante la insistencia de Harry de que su amiga debía estar allí.
Su única esperanza era la cabaña de Hagrid, pero el gigante tampoco pudo ayudarle. Harry se volvió hacia el colegio abatido. Ron no le hacía ni el más mínimo caso desde que se había destapado lo de su relación con Cho. Y para colmo de males, ahora Hermione desaparecía.
¡Seré imbécil! – se dijo en voz alta.
Ni se había acordado del mapa del merodeador. Entró corriendo en el castillo y subió las escaleras como un poseído.
¡Cuidado!
Casi se tropieza con Ginny Weasley, que venía en dirección contraria.
Lo siento
Nada – le dijo la muchacha quitándole importancia y siguió andando.
¡Oye!
La pelirroja se volvió.
¿Has visto a Hermione? La llevo buscando todo el día.
La dejé en su habitación antes del almuerzo.
¡Ah! Pues es el único sitio en el que no he mirado.- harry meditó unos segundos - ¿Por qué no vas a ver si está allí? Estamos al lado, sino tendría que ir hasta la lechucería… - le propuso con su tono más meloso.
No quiero verla
Harry suspiró. Ya sabía que las chicas eran complicadas, pero las lesbianas, definitivamente se llevaban la palma.
¿Por qué? Estás enamorada de ella, ¿no?
¡Ya no! – Ginny le respondió enfadada.
Harry volvió a suspirar.
No te levantas una mañana y se te acaba el amor, Ginny. – se acercó a ella, la cogió de un brazo y la sentó en uno de los bancos de madera noble que había en el pasillo – dime que te ha pasado.
Me peleé con Pansy Parkinson – Harry inclinó la cabeza hacia delante – Y Hermione me riñó. Dejó claro que prefiere a ese esperpento de Slytherin.- la muchacha cerró los puños contra su falda – no voy a perder mi tiempo con ella. Prefiere a esa sabandija, pues es su problema.
Estaba claro que estaba indignada y enfadada, pero seguía igual de enamorada.
A mi tampoco me hace gracia que esté por Pansy, pero creo que no podemos hacer nada por evitarlo.
Harry se quedó sentado junto a Ginny pensando en el maldito lío que había montado y en lo solo que se sentía, al darse cuenta de que sus mejores amigos tenían una vida propia ajena a él.
Eeeh, ¡una chica!
Harry se volvió extrañado. Estaba en pijama dispuesto a meterse en la cama.
Dejalo Neville, Hermione va a dormir esta noche. – dijo al ver a la chica y recordar que le había dicho que podían dormir juntos.
Neville, Ron, Seamus y Dean le miraban como si fuera un fantasma. Neville se acercó y se lo llevó aparte.
No puedes hacer eso, esas cosas, aquí… si alguien se entera te pueden expulsar… - le susurró el muchacho.
¿Vas a montártelo con nosotros aquí? – Seamus también se había acercado y parecía emocionado por la expectativa de que hubiera algo de acción en directo.
Tú eres tonto – le respondió Harry tratando de no subir el tono de voz – viene a dormir aquí porque…. – se lo pensó dos veces – porque se ha peleado con sus compañeras de cuarto y no puede quedarse allí.
Pues se podría haber ido con mi hermana, vamos, digo yo – Ron también se había unido al grupillo.
También está peleada con tu hermana, Ron – y esto se lo dijo dándole especial énfasis a las palabras. Ron captó la sutileza porque puso cara de indignación y se retiró hacia su cama.
Harry se metió por fin en la cama con Hermione. Corrieron las cortinas y se tumbaron en silencio. El tiempo pasaba demasiado despacio y Harry no podía dormir. No quería moverse por temor a despertar a su amiga.
Hermione – susurró por si estaba ya dormida.
¿Qué? – le respondió también con un susurro.
Te estuve buscando toda la tarde.
Estaba en mi habitación
Lo sé, me lo dijo Ginny.
Hermione se quedó en silencio. De repente se incorporó y sacó la mano por detrás de la cortina. Al momento tenía su varita en la mano.
¡Silencio!
¡Qué haces, que los vas a despertar!
He hecho un hechizo para insonorizar tu cama.
Ah – dijo el muchacho preguntándose porqué quería la otra insonorizar su cama.
Harry… estaba equivocada. – se quedó un momento callada tocándose la sien. Harry ya no sabía qué tipo de confesión esperar – No es que me gustara Pansy.
¿Ah, no? – le preguntó el chico interesado.
He descubierto que lo que me gusta es su actitud. – si no hubiera estado oscuro, Harry hubiera podido apreciar que su amiga estaba poniéndose como un tomate – no sé porqué, pero me gusta mucho, esto… me excita, que me intenten dominar.
Hermione le contó con pelos y señales lo que había pasado con Ginny por la tarde. Y se explayó durante un buen rato en cómo se había sentido y qué había sentido durante y tras el momento en el que la pelirroja la había tirado contra la cama. Harry estaba cada vez más incómodo. Pensaba que con un resumen de los hechos había más que suficiente.
Además, hay otra cosa que quiero hablar contigo, Harry.
Hermione cambió el tono de melodrama por uno más serio y Harry tragó saliva sin saber por dónde podía salirle ahora su amiga.
Aunque tengamos ciertas diferencias de criterio – continuó Hermione con el mismo tono solemne – sé que estás haciendo todo lo posible por ayudarme y me gustaría corresponderte. Harry empezó a relajarse, solo quería darle las gracias – así que he pensado que podríamos tratar de solucionar también lo tuyo.
Harry se quedó mirándola sin comprender. ¿Lo tuyo? ¿Qué tuyo?
No sé qué quieres decir – le dijo como única respuesta con cara de póquer.
Pues lo de Malfoy, tonto.
¡¿Malfoy?! – Harry empezó a ponerse muy nervioso y sintió una especie de angustia, como cuando tía Petunia le sorprendía comiéndose las sobras de la cena a media noche, cuando aún dormía en la alacena.
Hermione seguía igual de seria, pero algo en su mirada destilaba condescendencia. También su tono de voz, cuando volvió a hablar.
No tienes que seguir ocultándomelo. Ya sabes lo mío, y dices que es algo normal y no tiene ni la más mínima importancia. ¿Porqué no reconoces también lo que sientes por Malfoy?
P-por Malfoy... – Harry estaba cada vez más angustiado – cómo por Malfoy. Le odio... es despreciable.
Hermione le seguía mirando con condescendencia y ladeaba la cabeza de una forma muy desagradable para Harry.
¿C-cómo osas? – comenzó a decir Harry indignadísimo. - ¡Malfoy! – escupió con desprecio incorporándose sobre la cama.
Hermione levantó la cabeza para poder mirarle, pero siguió haciéndolo con la misma tranquilidad. Y Harry creyó que podría pegarle por lo que acababa de decir. Se contuvo.
¡Marchate!
¿Cómo? – A Hermione le cambió la expresión.
¡Que te vayas! – le respondió Harry apretando los puños.
