Disclaimer: Nada en esta vida es mío, mucho menos Naruto ni sus personajes. Copyright Masashi Kishimoto.

Fandom: Naruto

Pareja: Sasuke Uchiha / Sakura Haruno y quizá otro personaje por allí que es una sorpresa.

Advertencia: Por ahora, ninguna… Recalco, POR AHORA. O_O En este aspecto, teman cualquier cosa.

Recuerdos y pensamientos en CURSIVA

Género: One True Pairing (OTP)


«Pero cuando puedas, vuelve porque acecha tu fantasma

jugando a las escondidas y yo estoy muy viejo ya»

Tu fantasma.

—Silvio Rodriguez.


Capítulo 6

EXTREMOS QUE SE TOCAN

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..

.

Cuando el equipo diez, liderado por Kakashi Hatake concluyó su misión, el sensei decidió volver por el camino más largo hacia Konoha. Había tomado esa decisión antes de salir de la aldea y cuando la muerte de los Akatsuki estuvo verificada les comunico a los jóvenes lo que planeaba hacer, lamentó mucho que Naruto no estuviese allá, pero fue la manera más rápida que ideó para investigar la desaparición de su alumna.

Al expresar las inquietudes de Naruto y las suyas, la primera en no dudar y aceptar a pesar del cansancio y lo extenuada que se encontraba por la reciente lucha fue Ino, ella acompañaba en sentimiento a Naruto y también sentía que algo no estaba bien, que algo no encajaba... lo llamaba intuición femenina, Shikamaru y Choji, no sé interpusieron, estimaban demasiado a Ino como para negarse.

Les tomo un día y medio llegar a la costa del gran continente, se habían comunicado a través de telegramas con los guardacostas de toda la zona, preguntando sobre lo ocurrido con el Oshasuta, buscando algo, lo que sea que les diera un indicio. Pero no hubo nada que les fuese relevante. Cuando el guardacostas vio la decepción en los rostros de los chicos, sugirió que podían buscar algo más atravesando el mar, en la península del País del Té. Esa misma tarde sarparon en un bote, dónde pudieron asearse y descansar por unas horas, llegaron al País del Té muy entrada la noche y acamparon lo que restaba de madrugada al rededor de una fogata que se batía contra la brisa marina.

Buscaron una audiencia con el Daimyō a la mañana siguiente, los recibió un hombre robusto y rechoncho, vestido con un traje tradicional naranja y cubierto por una gran capa color púrpura.

Él no había esperado otro reunió con Konoha, pero rápidamente mando a llamar a Oyone y Kito, los compañeros Sakura en esa misión. Una vez más ellos contaron lo que ocurrió esa noche, la misma historia que había redactado Oyone en su carta a la Hokage.

Tampoco encontraron nada sobre el capitán Kai... A pesar de las excautivas búsquedas en toda su región costera.

Horas después, el equipo diez y Kakashi se encontraban sentados en la mesa de un pequeño puesto de comida.

Sacaban conclusiones y explorabanideas, preguntándose qué más podían investigar.

Solo en su región costera...—analizo Shikamaru. —según los mapas del continente, la Región del Té era una gran lengua de tierra que se mantenía unida al gran continente mediante una zona que era parte de la jurisdicción del País de Fuego y Konoha había buscado también en sus territorios, así que, ¿Dónde más podían buscar? Pensaban todos, mirando un mapa desplegado en la mesa

¿Y isla Degarashi?...—señalo Choji, apuntado con el dedo su ubicación. Dicha isla que se encontraba entre el mar territorial del Fuego y en la península del Té. Era una zona gris... Nadie podía pasar sin los permisos adecuados y cualquier intrusión podría causar alguna especie de conflicto. Después de todo, esa isla había sido siempre un tema de debate entre esas dos naciones. De noche podía verse desde ambas costas, solo había que esperar a que el faro comenzara a brillar al atardecer.

Por obvias razones nadie había buscado allí. —susurro Ino.

Iremos… con o sin permisos— dijo Kakashi, si había algún indicio de Sakura tendría que estar allí.—Descansen todo lo que puedan chicos…mañana por la noche partiremos a la isla.

Como fue pactado entre el equipo, llegaron al litoral a altas horas de la noche. Kakashi ajustaba su uniforme táctico, Shikamaru había encendido un cigarrillo, Choji, devoraba una bolsa de papas y el largo cabello de Ino se revolvía furiosamente contra el viento mientras miraba un pequeño punto de luz centelleante muy a lo lejos en el horizonte.

El recorrido fue duro, porque el mar estaba picado y tuvieron que luchar contra las grandes olas, en ocasiones perdieron la concentración de sus chakras y el poder sostenerse sobre las olas se les hizo casi imposible, habían recorrido más de la mitad de camino cuando encontraron los primeros vestigios de algo. Un monolito de roca de unos cuatro metros sobresalía del mar, parecía desafiar a la gravedad, era más ancho en su cima que en su base y en donde rompían las olas, se encontraban enredadas lo que parecían ser las velas de un barco, y golpeándose contra algunos maltrechos trozos de madera oscura y podrida por el salitre, a un kilómetro a lo lejos la estructura del faro ya era visible.

Los cuatro ninjas siguieron de largo.

Llegaron a la costa de la isla completamente exhaustos y empapados hasta los huesos, la humedad en sus uniformes hacía que pensaran el doble, los cuatro cayeron de rodillas sobre una alfombra de arena mojada que se hundió bajo el peso muerto de sus cuerpos. Cuando estuvieron algo recuperados la luz del sol ya se asomaba por el horizonte, a lo lejos, vieron a un grupo de pescadores de la zona que madrugaban y zarpaban de los muelles, en la parte más alta de zona se alzaba un templo hecho de piedra. El templo Degarashi, habitado por sacerdotisas que adoraban al dios del mar y la pesca.

La investigación comenzó cuando los cuatro ninjas escondieron sus hitai-ate de la vista de los lugareños y comenzaron sus indagaciones, la mayoría eran mujeres, ancianos y niños, ya que los hombres pasaban todo el día entre las redes y el agua de mar. Nadie parecía saber nada hasta que alguien, un niño, dijo algo. —Sí, el hombre de mar.— contó recordando. El chiquillo relató una historia sobre un tipo que había traído la corriente marina unas semanas atrás y los restos de un pintoresco barco a unos cuantos kilómetros de allí. . —Lo encontraron medio muerto — continuó el niño. Y había estado gravemente enfermo, lo socorrieron las monjas de templo, ellas han estado cuidando de él. Los cuatro ninjas se miraron en sí, rápidamente le dieron las gracias al chico y se dirigieron al lugar mencionado.

Cómo el chico había dicho, pudieron observar los restos semi enterados de lo que anteriormente fue un barco y Lugo vieron, oculto entre las rocas, un Tori rojo que se asomaba entre la maleza muy bien asentado sobre una docena de escaleras de roca, una de las sacerdotisas de lugar los recibió al llegar al final de estas. —Ustedes no son de por aquí, ¿cierto?— dijo la joven. Sus enigmáticos ojos negros recorrieron cada uno de los rostros de los shinobis hasta detenerse en el de Kakashi.

Ninguno supo qué decir...

Es una isla pequeña... tranquilos, su secreto está asalvo conmigo forasteros— ella misma los condujo hacia los aposentos en dónde descansaba el "hombre del mar".

Estaba despierto y levanto su rostro hacia ellos cuando escucho su llega, tenía la cabeza y parte de su rostro vendados y la piel quemada y reseca por la insolación, no parecia recordaba mucho de lo acontecido.

Las respuestas del hombre fueron muy vagas cuando le preguntaron si recordaba haber tocado puerto en Konoha o si recordaba haber conocido a una chica llamada de Sakura.

No— respondió.

Oshasuta, ¿ese nombre es relevante para ti de alguna manera...?

Es el nombre de mi barco— el hombre parecía estar sorprendido. —Saben dónde está atracado?

No, pero hay una manera en la que puedo averiguarlo— mintió Kakashi. Entonces le explicó que si se lo permitía, él podía usar su sharingan para hurgar en su mente y buscar una pista sobre el paradero de su embarcación y sobre su alumna. El capitán Kai pareció dudar un poco; sin embargo, luego de un momento accedió, por qué de verdad estaba preocupado por su tripulación.

Kakashi descubrió su ojo, la mirada del capitán permaneció fija en aquel órgano fuera de lo común, de color rojo y con tres aspas que comenzaron a girar a gran velocidad, todo a su alrededor comenzó a distorsionarse y a tornarse oscuro, el poder del sharingan se había llevado su conciencia y entonces el ninja que copia se vio sobre el agua, con sus pies firmes sobre el vaivén de las olas. Cómo un espectador en una puesta de teatro en la más terrible de sus escenas, Kakashi vio.

La tormenta.

El ataque.

Los clones de agua.

La explosión.

A Sakura corriendo hacia el capitán mientras el barco se partía en dos y como su rostro se crispaba de terror al recordar algo que parecía importante y entonces volvía sobre sus pasos.

En ese momento, en ese instante, cuando lo vio, en las oscuras aguas revueltas... A un monstruo, a un asesino, a un Akatsuki.

Cuando volvió a divisar a la pelirosa, los ojos del hombre tiburón ya estaban fijos en ella y en un parpadeo la fuerza de Kisame se cernió sobre la frágil figura de su alumna, cerrándose alrededor de ella como una jaula y halándola hacia abajo con él.

Sabía que todo lo que estaba viendo ya había ocurrido, pero no pudo evitar extender su brazo en un inútil intento de evitarlo, sin previo aviso los pies de Kakashi cedieron a su peso y se hundió en el agua salada, el peso del líquido apretó su pecho, pero no lucho por salir, la escena solo había cambiado. Allí, a diferencia de arriba, todo era calma, oscuridad y silencio, la atmósfera perfecta para ver ahora algo mucho más aterrador... El ninja de pelo plateado presenció cómo la niña a la que vio crecer, su más querida alumna, era arrastrada así el mismo fondo del mar.

¡Sensei!— exclamó Choji, quien se apresuró a sostenerle. Kakashi había caído de rodillas de la impresión y el capitán Kai se encontraba exhausto en la cama en la que se encontraba apoyado, había vuelto a desmayarse. Ino se apresuró a ir con él y ayudarle, porque los recuerdos de Kai había salido de debajo de la bruma de dónde se encontraban ocultos.

¿Qué vio Kakashi-sensei?—la eminente pregunta salió de los labios de Shikamaru, porque para él era evidente que había encontrado algo. Sus ojos afilados lo miraba expectantes, con su cerebro listo para comenzar a atar cabos.

El enfrentamiento con Hidan y Kakuzu, había sido terriblemente agotador y sumando aventura secreta en aquella isla lo había dejado hecho polvo. Kakashi se encontraba en unas de las habitaciones del hospital general de Konoha, sopesando todo lo vivido días atrás a la vez que intentaba ajustar una venda en una de las tantas heridas causadas por el enfrentamiento y al ver la torpeza con la que su mano libre trataba de afianzar el trozo de tela en su antebrazo torció el gesto.

—Qué horrible trabajo estás haciendo— dijo la voz de Naruto que lo observaba desde el vano de la pierta. Su alumno había venido a verlo, vestía de civil y traía consigo una bolsa donde al parecer había un par de tazones de ramen instantáneo y parecía muy listo para pasar la hora de visitas con él. —¿Quiere que llame a una enfermera para que mire eso?

—No, no hace falta.—contesto el sensei de manera sencilla.

Nos se había atrevido a decirle aún lo que había pasado... Ni la deducción a la que había llegado con Shikamar.

Fue como si estuvieran esperándola— concluyó Nara. La llevaron a su terreno.

¿Crees que se trate de una venganza por lo del chico de las marionetas?.—pregunto Ino alterada.

Puede que sí, pero no hay certeza.

Lo que si es seguro, es que Naruto tiene razón. Sakura está viva, solo no hay manera de probarlo.

Pudo matarla en un abrí y cerrar de ojos delante de mí... Pero solo se la llevó y fue extremadamente cuidadoso en su estrategia.

El chico rubio lleno el mutismo de su mentor, a veces ya no soportaba los silencios que había entre los dos desde la desaparición de Sakura. —Traje algo para almorzar.— comento Naruto interrumpiendo sus pensamientos, mostrándole el contenido de la bolsa. —Seguro ya está cansado de la horrible comida de hospital... Y es aquí donde Sakura - chan, diaria algo así como:

"—No puedes traer ese tipo de comida aquí... Está llena de conservantes y cosas horribles para tu organismo..."

Kakashi no le contó nada a Naruto de lo que descubrió. No le diría nada hasta indagar más... No quería darle falsas esperanzas, después de todo Shikamaru y él, podían estar equivocándose, puede que él la haya visto viva... Pero nada aseguraba que aún lo estuviera.

Un par de días después, Kakashi presentó ante la Quinta el informe sobre el enfrentamiento con los Akatsuki. Estuvo a punto de contarle también lo que averiguo sobre Sakura, pero en ese instante fueron interrumpidos por uno de los ancianos del consejo. Danzo Shimura entro a la oficina sin anunciarse, seguido de una Shizune muy avergonzada por no poder detenerlo.

—Lo siento Lady Tsunade traté de detener...

—Me disculpo por la intromisión Hokage -sama, pero un asunto importante requiere que obtenga una audiencia con usted lo antes posible...—le cortó el anciano si mucha paciencia.

—Tsunade lo miraba asombrada, nadie jamás había osado a irrumpir de esa manera en su despacho y menos un alto cargo como lo era Shimura. Tsunade le hizo una señal a Shizune de que no se preocupara, pero su expresión se volvió algo ceñuda cuando se enfocó en el anciano.

—Bien, supongo que es algo urgente…

—Oh! Por su puesto, mi respetada señora, considero también muy oportuno que Hatake se encuentre aquí. —dijo cuando reparo en él. —Ya que es algo que en algún sentido le concierne a él.

Kakashi le contemplo extrañado, pero no dijo nada.

—Me presento ante usted para hacer una solicitud formal. Quiero que joven Uzumaki Naruto sea trasladado lo antes posible a las fuerzas especiales ANBU. Siendo ya un ninja desprovisto de equipo, me parece que lo más apropiado sería que alguien con tales habilidades sea añadido con premura a tan respetable departamento.

Tsunade no mostró ninguna mueca de asombro. Era de esperarse que eso sucediera, ese tipo de situaciones ocurrían de vez en cuando, La rubia desvío la mirada hasta Kakashi, quien se había mantenido al margen, esperando; sin embargo, cuando comprendió lo que estaba escuchado no pudo evitar que en sus ojos se asomara una mueca de asombro.

La Hokage se aclaró la garganta y se removió un poco en su asiento. —Bien, cómo es costumbre, su solicitud será aceptada señor Shimura y de acuerdo al protocolo su petición será analizada en su debido tiempo.

Kakashi sintió que le estaban arrancando un miembro cuando la Hokage siquiera considero tomar en cuenta aquello.

—Pero... Hokage - sama, tome en cuenta que apenas el chico está sobrellevando la situación con su compañe...—comenzó el sensei.

—Ahora no Hatake...—lo cortó la rubia, levantado una mano hacia el. —Según la ley de Konoha es valió ofrecerle a un ninja carente de equipo un lugar en donde volver a retomar sus ocupaciones, ¿qué haría Naruto ahora que ya el equipo siete solo lo comprendía él?

Esto le recordó algo del pasado, cuando Naruto, Sasuke y Sakura le fueron asignados como alumnos.

"Parece que tengo que recordarte en qué posición estás ahora, ellos ya no son tus alumnos, son míos."

Esas fueron palabras muy duras dirigidas a Iruka, a un recordaba su expresión tras lo dicho por él, lo herido que estaba por no poder defenderse ante aquella verdad. Kakashi nunca pensó que estaría en la misma posición que él y que esas palabras ahora le pesarían tanto.

Ahora lo entendía.

En algún punto, sus alumnos se habían convertido en su familia.


Una pesada cortina de lluvia golpeaba el suelo y el par de Akatsukis miraba hacia el exterior, contemplando como las oscuras nubes se habían tragado el sol de la mañana.

—Está todo listo para marcharnos— dijo Kisame, mientras envolvía su espada, para protegerla del frío.

Itachi había esperado que su compañero tocara ese tema, en definitiva él había estado considerando dejar que su compañero partiera primero. Prolongó un poco su silencio, buscando las palabras más adecuadas para expresar lo que quería, porque sobraba decir que sus interacciones estaban algo trastocadas y no podía evitar pensar que estaba tirando de una hilo que ya estaba bastante tenso.

—Necesito ir a la guarida norte, necesito el laboratorio de Sasori.

El rostro de Kisame se giró hacia él, no dijo nada en ese instante y tras un segundo de mirar a Itachi soltó —Entiendo— sin sorpresa aparente.

—Me llevaré a la chica conmigo.—continuo el pelinegro.

Eso en definitiva confirmaba las sospechas del ninja de la niebla sobre el estado de salud de su compañero. Itachi estaba más pálido, más delgado, que aquella vez, cuando los síntomas se habían manifestado por primera vez. El Shaning acordó estudiar el cuadro médico que Itachi comenzó a presentar y tal era la admiración de Sasori por el que ofreció su laboratorio para sus experimentos. Orochimaru había puesto sus conocimientos médicos a disposición del Uchiha... Kisame recordó la siguiente vez que piso ese lugar, Sasori y el tipo de las serpientes habían convertido ese lugar en una fosa común, experimentado con infinidades de elixires en los esclavos que proporcionaba Orochimaru a la organización, lo intentaron todo, drogas, pócimas, técnicas prohibidas, pero nada funcionó. Luego Orochimaru escapó, nadie sabe por qué, pero Sasori enfureció por el desaire que el Shaning le hizo a la organización y juró que la próxima vez que lo viera lo mataría, ya que el mismo había manchado su grandeza al huir sin dar la cara como un complemento cobarde.

Sobra decir que Sasori no había podido cumplir su promesa.

—Bien, supongo que nos encontraremos cuando hayas hecho lo que sea que tengas que hacer.

Itachi no contesto nada.

—Tendrás que hacer algo con su cabello... Es demasiado llamativo.—soltó Kisame luego de un rato.

Esa tarde, bajo la lluvia, Kisame partió solo a la base principal. Itachi lo observo perderse entre la lluvia y el follaje del bosque.

Bien, estaba hecho, había alejado la parásita espada de Kisame de la chica. En los días subsiguientes de la partida del Akatsuki, Sakura noto cómo sus niveles de energía iban en aumento, era un proceso lento, pero notaba como la energía fluctuaba dentro de ella y sus canales de chakra iban abriéndose nuevamente, aliviando los remanentes de dolor y acelerando la curación de sus heridas.

Itachi había hecho lo que le pidió, Sakura también noto que había comenzado a dejar la puerta sin cerrojo. En alguna ocasión estuvo tentada a salir y ver la luz del sol, pero enseguida se acobardaba, el exterior era demasiado tentador y no podía dejar que eso la distrajera del deber con el que se había comprometido.

En lugar de eso, se había dedicado a estudiar los pergaminos y libros que encontró en la habitación de Itachi... Casi siempre estaba sola, así que se aburría, así que sin miramientos tomo cada uno de los volúmenes y los hojeo. Eran libros sobre sellos y técnicas que seguro el Uchiha ya había perfeccionado o eso dedujo, por los desgastados que se encontraban los ejemplares. También se topó con algunas anotaciones y cálculos en algunos márgenes de algunas páginas, eran pequeñas anotaciones rápidas dónde noto que su caligrafía era prolija y no había error alguno en ninguna de ellas.

La que más le había llamado la atención a Sakura fue una técnica de fuego... Sabía que los Uchihas se especializaban en técnicas de ese elemento. Recordaba que eran las favoritas de Sasuke... hasta que en algún punto decidió cambiar.

Está en particular se trababa de crear pequeñas llama que al controlarlas con el Sharingan podían convertirse en pequeñas agujas que al atravesar al oponente eran capaces de lesionar la musculatura y al llegar a lo más profundo, la técnica era capaz de dañar o cortar huesos al atravesarlos tan limpiamente cómo una espada samurái.

—Kiribi o Fuego cortante.—susurró para sí. Es un buen nombre para una técnica— pensó la chica. Sus ojos siguieron deslizándose a través del texto y un poco más abajo se encontró con otro nombre, pero está vez era de alguien, un nombre propio... Era muy bonito.

—Izumi—susurró. De alguna manera esos caracteres eran diferentes, es decir, la caligrafía seguía siendo hermosa, pero los trazos no eran tan fluidos, eran levemente toscos cómo si hubiese ejercido más presión sobre ellos al grabarlos sobre el papel...

—Nos iremos de aquí pronto— con esa frase Itachi había interrumpido el silencio de aquella habitación.

Sakura abrió los ojos como platos de la impresión que se llevó. Estaba tan absorta en su lectura que no escucho cuando el Akatsuki había ingresado a la habitación.

Rápidamente, cerró el libro y se puso de pie, Itachi noto que estaba descalza.

—Veo que ya te sientes mejor.— dijo al haber observado los ligeros movimientos de la chica. Ella lo miraba sin saber muy bien que decir.

—Así es... Mi chakra ha regresado.—dijo Sakura. Supongo que debería agradecer...

—No es nada, después de todo debes disponer de tus técnicas.

Sakura no supo qué decir ante esa realidad. Hubo un silencio incómodo por unos segundos. Ninguno sabía exactamente qué decir; sin embargo, Sakura fue la primera en pronunciar algo.

—¿Quieres hacerlo ya?— era una pregunta ambigua... En el rostro de Itachi se reflejó cierta confusión.

—Examinarte, quiero decir... Como una pequeña evaluación preliminar. El tono de Sukura fue casi infantil, cómo si una niña que le hiciese una pequeña sugerencia.

—Solo si te sientes lo suficientemente bien. — dijo, no quería forzarla a nada.

—Veamos qué es lo que sientes— soltó Sakura moviéndose hasta él. Su tono de voz era suave, pero sus gestos eran seguros. Ella lo miraba con curiosidad esperando una respuesta.

Itachi no dijo nada, solo asintió desde donde estaba.

—Quítate la camisa.—ordeno finalmente ella caminado hasta él. La capa Akatsuki se deslizó hasta el suelo, y su camiseta termino sobre la cama. Las manos de la chica comenzó a fluir el inconfundible fulgor verde del chakra curativo, en su rostro solo se podía ver una expresión de absoluta concentración, ella posó sus manos sobre su pecho y en un segundo el pelinegro pudo sentir como aquella energía se introducía en él a través de cada vena y nervio, era una sensación de alivio instantáneo, nada parecido a lo que Orochimaru hacía con él. Por primera vez en mucho tiempo su cuerpo se liberó del dolor y la fatiga que lo aquejaban. Fue una sensación indescriptible... Una especie de bendición, en comparación a los otros procedimientos que se había practicado a manos de Sannin de las serpientes.

Sakura había cerrado sus ojos, su semblante había cambiado, el espacio que había entre sus cejas se había arrugado en una expresión de malestar. Itachi la contemplaba desde su altura, noto cómo la pequeña figura de la chica comenzaba a temblar y como la habitación se inundó por completo con el resplandor que salía de ella.


El grupo de cuatro shinobis iba en el más absoluto silencio luego de que Sasuke con su horrible humor los hubiese hecho callar luego de una de sus frases aniquiladoras de diversión. Solo eran acompañados por el sonido de sus pisadas en la gravilla y de vez en cuando el acuoso sonido la cantimplora de Suigetsu cuando bebía agua.

Sasuke era el tipo más callado de la historia y solo abría la boca para comunicar una orden o alguna decisión. Pero ahora, había algo en raro, una especie de aura de intolerancia a cualquier cosa y era la primera vez que el resto de Hebi lo había visto así... Bueno, es decir, Sasuke Uchiha era algo indulgente con los chistes y habladurías que surgen en un grupo... De vez en cuando. Es decir que cuando ocurrían esos esporádicos momentos en dónde las charlas afloraban entre todos ellos, él simplemente los ignoraba por un rato y luego se levantaba y se alejaba sin decir nada. Y estaba bien... Todos aceptaba que fuese el miembro asocial de ese equipo, cada quien con sus cosas. Sin embargo, esa característica aspereza suya se había acentuado más luego de aquella incursión solitaria que hizo.

Todos ellos habían caído en una conclusión... Sasuke estaba de mal humor por lo que ocurrió allí, pero nadie sabía que había sido exactamente.

Suigetsu había apostado que lo había dejado una chica. Karin enfureció al pensar que él podía estar con alguien, pero igual sugirió que sea lo que hubiese sido, tenía que ver con su hermano y pues Juugo, el siemplemente dijo que Sasuke parecía triste.

Suigetsu miro al "giganton" cómo él solía llamarle como se estuviera loco, pero de golpe, Karin detuvo su andar repentinamente, al sentir un intenso pulso de chakra a lo lejos, un par de kilómetros, quizás.

Dio la vuelta y contemplo el camino por donde venían. Fue repentino. —¿Qué ocurre?— preguntó Suigetsu al ver que la chica había dejado de avanzar junto a él.

—No lo sé, es un chakra... extraño.

—¿A qué te refieres?— volvió a hablar el peliblanco, no era como que la palabra extraño le dijese mucho.

—Por lo general el chakra emitido por un ninja tiene alguna especie de fluctuación o vibración... Pero esta es diferente.

—Es un chakra extraño, plano... Tan perfectamente controlado, jamás había sentido algo así, por lo general eran pequeñas vibraciones, todas diferentes en cada individuo, era así como lograba identificar siempre a los objetivos, una vez conocidas esas vibraciones quedaban registradas en su cerebro, como una marca personal.

La chica subió dando saltos a la copa de un árbol segunda por los chicos, el bosque rodeaba las faldas de una montaña y sus ojos buscaron un punto en especial. —El rastro es más intenso justo por allí, señalando hacia el norte.— En un par de segundos todos los ojos miraron hacia donde la chica señaló.

—A una hora de distancia, como mucho.— continuó muy segura.

—Vamos—resonó la voz de Sasuke momentos después.

Hebi se encontró explorando lo que al parecer fue la última morada de Uchiha mayor, habían encontrado los restos de un campamento a las afueras de una cueva.

Los ojos de Sasuke escanearon la zona. La entrada de la cueva estaba protegido por un genjutsu que Sasuke pudo romper; sin embargo, la frustración tiñó su rostro al descubrir que la puerta estaba bajo el Gofu Kekkai, no podían perder el tiempo buscando los demás sellos en los lugares circundantes y la barrera estaba conectada al chakra del que los había colocado y era necesario retirar las etiquetas de forma simultánea, les era imposible, ya que ellos eran un grupo de cuatro.

—Estuvieron aquí. Esto está conectado al chakra de tu hermano, puedo verlo.—dijo Karin refiriéndose a la barrera.

—Las brasas aún sigue calientes.—corroboro Suigetsuen agachado sobre lo que quedaba de la fogata. —No deben estar lejos.

Los pájaros dicen que atravesaron el sendero hacia el riachuelo. En aquella dirección.— comunicó Juugo desde donde estaba.

—Separémonos... —ordeno el pelinegro. Ya saben qué hacer.

Itachi y Sakura corrían a toda velocidad por el bosque. El pelinegro hacia interrumpido el proceso de su examen físico de manera abrupta y por más que la chica pregunto qué ocurría, él solo se apresuró a vestirse y ordenarle que se preparara. En cuestión de minutos habían abandonado la cueva y ahora huían de alguien, casi de manera despavorida. Oculta bajo una capa, Sakura se alejaba de algo que no sabía que era y solo podía deducir que Itachi no quería enfrentarse a lo que sea que los persiguiese, al recordar la expresión de su rostro cuando una de sus manos se cerró sobre su muñeca obligándola a reprimir su poder. Casi pudo ver como los engranajes de su mente trabajaban, encajando piezas, deduciendo quien los asechaba.

Escucharon una rama quebrarse y el pelinegro detuvo su avance al instante y Sakura casi chocó con su espalda.

—Detrás de mí. —hablo Itachi. —Sakura hizo lo que el Uchiha pidió.

—Cuando te lo ordene, corre en esa dirección. Sakura lo miro sin comprender.

—No voy a huir, sea lo que sea...— dijo casi ofendida, ¿es que acaso todos los malditos Uchihas la subestimaban?

—Ya he matado a un Akatsuki, puedo con esto...

Harás lo que te diga...—dijo el pelinegro. —Estás a mi cargo... Y si piensas que voy a volver a repetirlo, voy a volver a...

—¿A quitarme mi chakra? —Esta vez Sakura no lo dejo acabar su amenaza y contraataco. Te juro por kami que si vuelves a hacerlo... —contestaba Sakura por lo bajo.

—¿Qué ocurre, problemas en el paraíso?— dijo voz áspera desde detrás de un gran árbol. La figura del ninja de la niebla que acompañaba a Sasuke ahora se dejó ver.

Sakura palideció... Si ese ninja estaba allí, eso quería decir que Sasuke también lo estaba. Él no podía saber...es decir, se retractó en su mente, nadie podía saber que ella estaba allí.

El rostro del ninja de la niebla pareció algo decepcionado, buscaba con sus ojos violeta al tipo gigante con la espada de piel de tiburón, pero en su lugar ahora se encontraba con un tipo oculto bajo una gran capa, menudo y que al parecer no tenía ningún tipo de habilidad porque se estaba escondido detrás del hermano mayor de Sasuke.

Lo siguiente que hizo fue lanzar un kunai al cielo, este exploto indicado la ubicando y alertando a los demás para que se dirigieran a ese punto en específico.

—Vete, ahora.— dijo el pelinegro.

—¿Pero como...?—comenzó a preguntar la chica.

—Yo te encontraré, en los ojos de Itachi se asomó el destello rojizo y tras eso sus aspas comenzaron a girar en dirección al pálido ninja que ya había desenvainado su gran espada.

Sakura no lo medito más y hecho a correr, pero tras dar unas cuantas zancadas una pared de agua se cruzó en su camino, Suigetsu no iba a dejar que ninguno de los dos escapará, estaban rodeados de su elemento, la lluvia de esa tarde había dejado charcos y humedad por todas partes.

Sakura uso su fuerza para golpear la pared de agua delante de ella, su puño fue capas de pulverizar aquella gran maza líquida y seguir con su plan de huida.

—Ey, aquí, tu oponente soy yo.—Itachi llamó su atención, Suigetsu tuvo mucho cuidado de no caer en el poder del sharingan y mientras le hacía frente a su oponente de una de las charlas pudo materializar un clon de agua que fue tras el misterioso encapuchado, quería cortar algo por la mitad y ese sujeto parecía valer la pena para jugar un rato al gato y al ratón.

Sakura corrió durante unos cuantos minutos procuraba salir del sendero lodoso cuando escucho el rugido de un relámpago seguido de una gran explosión detrás de ella. Eso solo significaba una cosa

—Sasuke...— susurró sin detener sus pasos, comenzó a ver la línea de grandes árboles al frente a medida que seguía corriendo, pero para su mala suerte no pudo esquivar una pequeña charca, cuando su sandalia choco contra esta, al saltar una fría mano se cerró sobre uno de sus tobillos, evitando que saliera dispara hacia la copa de los árboles, en vez de eso, termino de bruces sobre suelo pastoso y llena de fango. Suigetsu rápidamente se trepó sobre el individuo y sin pensarlo dos veces le dio la vuelta y descubrió su rostro de un tirón, listo para darle un puñetazo.

Sus ojos violetas se asombraron al instante que la vio. Con la respiración acelerada, sus enormes ojos verdes y su extraño cabello rosa —¡Wow, Una chica!— exclamó anonadado bajando su puño. —Y vaya que chica.—pensó. La sorpresa en el suave rostro de Sakura se transformó en ferocidad y enseguida la chica busco estabilizarse y rodó con él, con un movimiento rápido, su puño termino en rostro del ninja de la niebla, que a su vez terminó casi incrustado en el suelo por la fuerza de aquel puño, por un momento Sakura pensó que lo había matado, pero no, el ninja se disolvió ante ella volviendo a ser una mancha acuosa entre el viscoso suelo.

—Un clon.— susurro para ella misma. Al incorporarse, la chica barrio el terreno con sus ojos, esperando un nuevo a taque, pero nada ocurrió, lo que si noto es que el linde del bosque estaba justo al pie de un enorme acantilado. La gran fosa era coronada por una cascada que golpeaba fuertemente las rocas que se abonaban en lo bajo.

Necesitaba buscar un lugar donde esconderse.

Se deshizo de la capa, se había vuelto pesada, estaba húmeda y casi toda manchada de frío lodo. Sakura la descartó en ese instante... Ahora lo que más necesitaba era estar cómoda y ser veloz.

—Es suficiente Suigetsu, a partir de aquí, que nadie intervenga.— dijo Sasuke a su grupo al tiempo que desvainaba su espada.

—Miren quien es... Mi tonto hermano menor... —dijo Itachi menospreciando el reto que le proponía al desenvainar su arma. Él permanecía tranquilo desde la posición en la que estaba, pero Sasuke con su odio y con el espíritu impaciente encendió su sharingan y atacó. Él fue directo y verdaderamente preciso, los rayos alcanzaron el punto exacto dedo se encontraba Itachi, el golpe de energía lo atravesó de lleno y cayó al suelo, más su cuerpo se deshizo en una bandada de cuervos que se dispersaron en el aire.

Itachi apareció justo detrás de él con un kunai apuntándole directamente a al cuello, pero Sasuke estaba preparado, de su muñeca extrajo sellos explosivos que fueron a parar al pecho de su hermano y estallaron al contacto, Itachi se precipitó hacia atrás escapando de las llamas. Luego de la explosión, Sasuke corrió detrás de él, no iba a permitirle escapar, en el bosque, fue recibido con una lluvia de senbon, una de las afiladas agujas dio en el blanco atravesándolo entre las costillas y su impecable aori blanco comenzó a destilar sangre.

—Ya basta— ordenó desde las alturas de uno de los árboles. Fuiste el primero en sangrar, has perdido de nuevo hermano. No era lo suficientemente bueno para enfrentarme.— diciendo esto le dio la espalda y se perdió en el bosque.

Pero Sasuke no quería parar, persiguió su rasto hasta llegar a un valle, un lago rodeado de agudos riscos y agrietadas pendientes y una cascada que rugía por todo el lugar, sus pisadas flotaron sobre la superficie acuosa hasta llegar a un pasillo de piedras redondeadas por la erosión y que parecía estar suspendidas sobre el agua. Entre la bruma que despedía la fuerza de la caída de agua pudo distinguir la forma de una silueta, se preparó, ajusto su cuerpo para el siguiente ataque, olvidándose del dolor punzante en su costado, su seño se arrugó y sus dientes se apretaron en una mordida tensa, listo para cualquier cosa... pero un instante después el aire pareció solidificado en sus pulmones y sus ojos parecieron estamparse en la figura que energía ante él.

¿Estaba enloqueciendo acaso?.— Pensó el pelinegro con los ojos como platos.

Allí, con una forma etérea, delante de él, cómo si hubiese atravesado las rocas o surgió de las aguas furiosas que chocaban entre sí, la figura de su antigua compañera lo miraba directamente a los ojos, envuelta entre la niebla de la cascada.

¿Itachi estaba jugando con su mente acaso, en qué momento lo había atrapado en un genjutsu?

—¡Kai!—exclamó, tratando de romperlo, pero ella simplemente no desapareció.

—¡Deja de jugar conmigo!—grito al aire.

Pero ella aún seguía allí. El asombro de Sasuke fue casi infinito y ese momento fue solo para aquella irreal figura y el mismo. Desde que había vuelto a poner un pie en aquella maldita aldea, desde que había visto aquella lápida, no había podido sacarla de su mente. La veía en sus sueños y ahora estaba viendo su fantasma a pocos metros frente a él, suspendida sobre una roca, vestida de únicos movimientos eran los de su cabello rosa que parecía flotar con el viento, acariciando su rostro y perdiéndose entre su piel, tan pálida que parecía competir con la claridad de la luz del día y sus ojos llenos de alguna expresión parecida al miedo, pero tan verdes, tan vivos...

—Sakura...— susurró, aquel nombre que soltó fue tragado por los sonidos de aquella atmosfera. Cuando trato de acercarse, cuando dio un paso hasta ella, cuando él se atrevió a parpadear un instante, en un abrir y cerrar de ojos, Sakura había desaparecido.

Sasuke retrocedió...—Estoy enloqueciendo...— dijo, negando con su cabeza... esa vez no se lo pregunto. Sasuke miro en todas direcciones, en busca de una explicación.

Ella había parecido tan... real.

El resto de Hebi, lo encontró minutos después, sentado a las orillas del lago, lívido... sostenido su herida, tratando de contener la hemorragia. Cualquiera diaria que Sasuke Uchihas estaba en un estado crítico, desangrándose, pálido, por la gravedad de su lesión. Pero la verdad era que hacía falta mucho más que eso para matarle, él solo se encontraba con la mirada fija en el punto en donde había visto a aquel espectro.

—Ey... ¿Estás bien compañero?— pregunto Suigetsu, poniéndose a la altura de Sasuke.

—Sasuke - kun, rápido— dijo Karin descubriendo su muñeca, ofreciéndosela para que mordiera. Sasuke casi no fue consiente de los movimientos de su alrededor, de la pálida muñeca que se tendía ante él, de las venas azulverdosas que se ramificaban en su interior, de la sangre caliente que viajaba dentro de ellas y de las cicatrices que se dibujaban en aquella extremidad.

Mordió.

Karin gimió cuando sintió como se desgarraba su piel, al pelinegro no le importó en absoluto infligirle dolor... Porque solo eso era lo único real a la vista por el momento, el dolor en su costado y el dolor que él causaba a otros. Ser consiente de eso era todo lo que necesitaba sentir para aferrarse algo verdadero.

Transcurrieron unas cuantas semanas luego del encuentro con su hermano, habían perdido el rastro de él un par de días después de aquellos acontecimientos. Sasuke decidió que era tiempo de descansar un poco, debía serenarse, volver a sus cabales, así que decido darse tiempo, la herida entre sus costillas no había sanado por completo y volver a recurrir a Karin no era una opción, no podía dejarla sin chakra y exponerse a qué los locarizara cualquier aldea, así que tomo la decisión de ir hacia Higashi Ajito, la guarida del este, uno de los más grandes escondites de Orochimaru... necesitaba tiempo poner las cosas en su lugar, enfriar su mente.

Necesitaba estar en silencio.

Estaba hartándose de los parloteos sin sentido de los que estaban a su alrededor, de los gritos de Karin, de las tonterías de Suigetsu quien no cerraba la boca y el no podía evitar escucharlo.

—Entonces tu hermano te dio una paliza y escapó — repitió Suigetsu mientras caminaban. Tras un minuto de pensárselo —¿Te has dado cuenta de eso?... Siempre huye de ti. Quiero decir, si te enfrenta... peroel combate nunca es muy largo.

Sasuke no había reparado en eso hasta que su compañero lo dijo... Era como cuando de niños, el tiempo que se tomaban o más bien que le otorgaba Itachi cuando le rogaba que entrenara con el de niño era tan escaso, Sasuke siempre terminaba en el bosque solo, ya que Itachi siempre tenía una excusa para volver a sus oficios de ANBU.

—Bueno, la verdad es que es entendible hasta cierto punto, nadie expondría su culo tanto como para morir teniendo a la chica que tiene... nadie en su sano juicio querria dejar de ver ese rostro.

—¿De qué diablos estás hablando?— exclamó Karin extrañada.

—Pues... en últimas noticias, tu hermano cambio de compañero— comento señalando con su rostro al pelinegro.— Ese tipo horrible y enorme, con branquias en la cara, no estaba por ninguna parte y quién lo acompaña ahora es una chica. Y déjame decirte que tuhermano tiene mejor gusto en mujeres que tú.— soltó el peliblanco mirando directamente a la peliroja.

Karin le miro con todo el odio que pudo existir dentro de ella, estaba arremangándose las mangas para echársele encima cuando Juugo entro en la conversación.

—¿Y como era?—pregunto el pelirrojo.

—Ohh... amigo—comenzó el ninja de la niebla, volviendo su rostro hasta el más alto de todos ellos, cerrando los ojos con placer, trayendo de vuelta sus recuerdos de ese día. — La chica que vi, es la más hermosa que he visto en mi vida. Es como un sueño, de enormes ojos verdes, cómo jade a la luz del sol y su cabello... Algo sin igual... rosa, como el algodón de azúcar.

Bruscamente, Sasuke detuvo su fluido andar, sus pasos se dejaron de escuchar en el camino de gravilla por el que transitaban. Cómo si alguien hubiese apretado algún interruptor de apagado. —¿Qué?— pronunció.

—¿He?—Suigetsu le miro detenido su caminar también con cara de no entender nada.

—¿Qué es lo que has dicho?— repitió el pelinegro mientrassu el rostro se giraba, buscando al ninja de la niebla. Suigetsu parecía muy confundido, era la primera vez que Sasuke se mostraba interesado en hablar sobre mujeres. Vamos, todo hombre en el planeta tenía su típica fantasía de "¿Cómo sería su chica ideal?". Todos pensaban en como serían sus características físicas como sus pies, piernas, ojos, cabello, personalidad; todo eso eran pensamientos que exteriorizaban de vez en cuando. Pero él, Sasuke, él jamás participaba en ese tipo de conversaciones... Sasuke Uchiha era un maldito iceberg.

—Ni lo pienses, yo la vi primero...—soltó el peliblanco, como si en verdad planeara alguna estrategia para conquistarla.

—¿Cabello rosa?—repitió el pelinegro, con el rostro perplejo, acercándose a él, tenía que ser una maldita broma.


Raiz era un mundo autónomo que se ramificaba debajo de la aldea de Konoha, un submundo que funcionaba secretamente desde su supuesta "disolución" posterior a la Masacre Uchiha.

Era un departamento que operaba sin el consentimiento y en paralelo de su actual gobierno y en el cual sus miembros solo le debía lealtad a su fundador. En raíz no había nombres, no había sentimientos, ni pasado, ni futuro; solo existían las misiones. Danzo Shimura había implantado ese ideal en las mentes de sus miembros y solo eran utilizados para realizar misiones anexas y tortuosas.

El anciano miembro del consejo esperaba justo fuera del calabozo. Podía escuchar los gritos del torturado atravesando la puerta metálica que lo separaba de aquella escena. Llevaban días con ese sujeto y no habían logrado sacarle nada.

¿Por quéquien sería tan osado como para entra en su casa, espiarle y robarle?

Y no robar cualquier cosa...

—Habla... ¿O es que quieres otra aguja debajo de tus uñas?—escucho decir al otro lado. —escucho que decían del otro lado.

Era una verdadera lástima, llevaba años conociendo a aquel joven, era hijo del que en antaño había sido su más servil secretario, Fujitaka Lee. Luego de la muerte de este, decidió que el mejor candidato para el puesto vacante sería su hijo, lo conocía desde niño, le había visto crecer y estaba más que cualificado para el puesto.

Nadie más aparte de Lee y su persona, conocían los recintossecretos de su oficina. Hasta ahora había sido su más leal lacayo... Lo estimaba casi como un hijo.

—Volveré a repetirlo... ¿Quién es tu señor, a quien obedeces?— Se escuchó de nuevo.

—¡No he robado nada... lo juro! —dijo el joven con voz rota Mi único señor es Shimura Danzo. —No, por favor, no! La voz suplicante grito desgarradoramente. Ese había sido su décimo dedo, el anciano había contado cada uno de sus alaridos de dolor.

La hoja metálica de la puerta chirrió momentos después y un agente de raíz cruzó su vano y llegó hasta su superior. —No tenemos nada señor y ya después de esto, no creo que en realidad sepa algo o sea culpable... Ha resistido demasiado.

—Bien... Esto reduce aún más a los posibles responsables.—Matenlo y desaparézcanlo.— fue la última orden de Danzo.

—Si señor— logro escuchar el anciano al salir de allí. El expediente Uchiha había sido robado en sus propias narices. Bueno de eliminar a su secretario, solo quedaba sus amistades, tenía que descubrir quien de sus allegados había roto su genjutsu y lo había traicionado. Aunque nada de la información había sido sacada a luz y tampoco se había filtrado nada hacia la Hokage.

Si fuera así, a estas horas estaría en una celda si ese fuera el caso. Por ello, Danzo dedujo que la persona implicada no sabía qué hacer con la información o estaba involucrada tanto como él y no se atrevía a debelar nada. Sin embargo, había algo que si verdaderamente le preocupaba al anciano del concejo. Si alguien había escapado de su control, significaba que su habilidad estaba perdiendo fuerza, con ese temor en las profundidades de su mente el anciano determinó que era hora de hacer una visita a su médico de cabecera, pensó mientras recorría uno de los fríos y grises pasadizos de aquella organización.

Continuará...


NOTAS DEL AUTOR

No lo sé... Este capítulo no salió como quería, lo imaginé de una forma, pero salió de otra. :S Espero que al menos a ustedes si les haya gustado. Porfa comenten que tal les ha parecido. Y bueno como ven, las sospechas o más bien la certeza de que Sakura está viva comienza a tomar forma para algunos personajes y bueno el mini reencuentro Sasusaku se dio... Pobre Sasuke, estoy torturandolo un poquitin como ya han podido ver.

Por otro lado... Naruto, tengo planes interesantes para él. Pronto se darán cuenta de que tan importante ser ahora en el desarrollo de la historia, como siempre quiero pedirles disculpas si ven algún error por allí, de verdad trato de que no ocurra.

Quiero enviar saludos y besos a todos los que leen esta historia, estoy muy agradecida por los comentarios y follow que me han dado, me hacen muy feliz.

Nos estamos leyendo el próximo mes!

XOXO