Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.
Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.
Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.
- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando
" Esto no puede ser real" Pensamientos
- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu
Los secretos del Hokage
Capítulo 17: Kusuri no Megami
Caminó por el pasillo de aquel barco sin mayor interés en sus alrededores, es decir, solo era un pasillo, dentro de un barco a la mitad del mar, no es que algo raro fuera a pasar de un momento a otro y sinceramente tampoco le importaba, tenía cosas de mayor interés en las que pensar, empezando por entender que carajos hizo su mascota para terminar en esa morbosa y aprovechable situación.
Sí, era plenamente consciente de que había fastidiado, de nuevo, a Tsunade que era quien generalmente era la victima de las travesuras de la invocadora de serpientes y lo más seguro fuera que su rubia mujer convenciera a Hinata para que la ayudara a, por decirlo de alguna forma, disciplinar a esa revoltosa.
Por lo cual la única duda que le quedaba era que secuencia de eventos fueron las que convergieron en ese resultado, porque debía ser bastante pesada la broma de Anko como para terminar en esa situación, siempre lo era, de lo contrario las reprimendas contra la Mitarashi siempre se reducían en dejarle el culo rojo y el coño abierto o dejarla atada con un vibrador tan metido en las entrañas que no podría sacarlo mientras lo dejaban al nivel más bajo para que no pudiera correrse y para asegurarse de ello un cinturón de castidad era puesto en ella, lo sabía bien porque más de una vez la mujer se había aparecido en su oficina llorando y rogando que le quitara el estúpido cinturón y se la follara hasta hacerla desmayar.
Lo pero era que Anko simplemente no aprendía pues seguía molestando a la rubia que dependiendo de qué tan furiosa se pusiera variaba el nivel de castigo o peor aún y esto era lo que le preocupaba, en realidad la pelimorada si había aprendido, pero a como saciar su fuego masoquista usando para ese propósito a la temperamental Senju que tocando las fibras correctas no se medía en los castigos, castigos que siempre contenían un componente sexual producto del condicionamiento por el que fue sometida la Mitarashi en el pasado y del cual salvo Tsunami y las niñas, todos los demás presentes eran igual de culpables.
No, mejor no seguir con esa línea de pensamientos, en primera porque cualquier conclusión a la que lograra llegar respecto a lo que paso no caería en nada más que mera especulación de su parte y le parecía un ejercicio inútil cuando las susodichas perpetradoras estaban a unos cuantos pasos más de distancia y ellas le podrían aclarar que ocurrió, por no mencionar que pensar en esa pervertida atada y a su merced solo iba a volvérsela a poner dura y entonces sí, podría perder la batalla por mantener su promesa de no enterrar su sable antes de tiempo.
Además, y creía él que era el punto más importante de todo esto, en ese momento había muchas otras cosas ocurriendo simultáneamente como para perder el tiempo en ese tipo de nimiedades cuando todo lo demás ciertamente exigía una mayor atención a los detalles de su parte y claro, más de su capacidad de concentración para poder atender todos los diversos asuntos, por lo cual sacudiendo su cabeza de un lado a otro despejo su mente de esas ideas para centrarse en lo verdaderamente importante.
Y si se ponía a pensar sí que había cosas sucediendo en este momento que le atañían, principalmente a él, pero que no por ello no involucraban de una u otra manera el balance del mundo o cuando menos de las naciones elementales y un solo error o mal cálculo de su parte y de los suyos podría traer peligrosas consecuencias si no se manejaba con la sabiduría necesaria.
De entrada y quizás de lo más preocupante, lo que había impulsado esta empresa en primer lugar, si se ponía a pensar, se había dormido en los laureles en ese tema y ese había sido un grave error de su parte, tras la guerra y con el entendimiento mutuo al que lograron llegar todos tras derramar sangre sudor y lágrimas no para pelear entre ellos sino por un bien común, además de con el nuevo punto de vista de las aldeas respecto a los biju, sí, nunca se puso a pensar en que algo como lo que ocurriera hace ya 15 años atrás podría volver a suceder, que alguien volviese a ver a los biju como armas o un medio para un fin y su descuido pudo haber acabado mal, haber incurrido en un retroceso en el estatus quo y eso era algo que no se podía permitir, por él, por su familia, por el mundo, ya habían peleado mucho y se merecían la paz de la que disfrutaban ahora.
Y ya que había tocado el tema del estatus quo, no es como si no supiera que la revelación que realizo hace unos meses atrás no iba a traer grandes cambios en el balance no solo de su aldea, es decir, acababa de revelar que la otrora quinta Hokage era de hecho también su mujer, no es como si una noticia así fuera a pasar desapercibida, era solo cuestión de tiempo para que los cambios se empezaran a dar, pero bueno, ya no quería seguir fingiendo que una parte de su familia no existía y quizás la forma en que se dieron las cosas fue la excusa para dejar de hacerlo, lo que viniera después fuera para bien o para mal, lo enfrentarían, juntos, como la familia que siempre habían sido y eso era lo que realmente importaba.
Por último, pero no por eso menos importante, la razón por la que estaba trepado en un barco, con dos de sus hijas, y cuatro mujeres, de las cuales una estaba embarazada, por lo que sabía de su investigación, estaba caminando sobre suelo muy frágil, después de todo no era algo que los demás verían con buenos ojos, al menos desde una perspectiva de los intereses de sus propias aldeas, en el peor de los casos podrían creer que buscaba una retribución por algo que en realidad no le importaba, al menos no de la forma que los demás podrían llegar a creer, esto no era nada más que él queriendo procurar que su plan de retiro para cuando decidiera que era momento de ceder el puesto como el dirigente de la aldea de Konoha avanzara sin mayores problemas, pero claro, nadie debía conocer exactamente de qué iba ese plan, mejor no generar malentendidos sobre cuáles eran sus intenciones haciendo esto si lo único que le interesaba era poder estar con su familia, vivir en paz con los suyos y por qué no, darse una verdadera oportunidad de ver a sus hijos realmente crecer.
Pero hasta él era consciente de que una cosa era lo que él quería y otra muy diferente como todos los demás podrían ver sus acciones, así que debía mantener esto con la mayor discreción posible e informar a los líderes de las aldeas sobre la situación o al menos sobre lo estrictamente necesario, lo cual obviamente implicaba ocultar ciertos tramos de información que no necesariamente debían de ser relevantes para la buena cooperación entre aldeas, después de todo, decir una verdad a medias no era necesariamente mentir y se escudaría en ese hecho para poder proceder a la hora de revelar información, empezando por estos cazadores de biju con los que se había topado y que si no se trataba mientras eran un problema menor, podrían desatar de nuevo un conflicto como la última gran guerra y pese a que había pasado más de una década de aquello, cualquiera en su posición como líder aceptaría una verdad tan innegable como que ninguno de ellos había recuperado realmente su capacidad militar como para meterse en un nuevo conflicto a gran escala por los delirios de un loco más.
De repente se encontró a sí mismo sacudiendo la cabeza en negación, no era el momento de pensar en eso, al menos no por ahora, habían otros asuntos que debía prestarles atención en ese momento y claro está, se suponía que este viaje era una especie de pseudo vacaciones con su familia, quizás no completa pero si con buena parte de ella, así que mejor dejar de pensar en temas que no venían al caso con la situación actual ni continuar divagando mientras caminaba por este inusualmente largo pasillo.
"No recordaba u fuera tan largo, que raro", no pudo evitar pensar cuando se percató que llevaba en aquel pasillo más tiempo del que debería y eso le parecía extraño, aunque la realidad era que pese a que el pasillo no era especialmente extenso en aquel barco, ciertamente el rubio mientras pensaba en todo lo que había acontecido recientemente no solo había caminado más lentamente de lo que siquiera era consciente, también hubo más de una ocasión en la que siquiera se percató de que de hecho se había detenido mientras se sumergía en sus preocupaciones, por lo cual el viaje por ese corredor había terminado durando más de lo que debería y él ni siquiera había caído en cuenta, al final pese a que su mente se había hecho as aguda en algunas cosas, para otra seguía siendo el mismo despistado que cuando era un joven revoltoso y bromista.
Desestimo la situación respecto a la extensión del pasillo y mejor continúo avanzando mientras su mente una vez más se adentraba en sus preocupaciones, solo que esta vez no tenía nada que ver con las aldeas o el estatus quo entre ellas, aunque sí que tenía que ver con bijuus, o bueno, cuando menos con uno de ellos en particular y la peculiar petición que le había hecho a cambio de cooperar con su propuesta.
Sí, Matatabi de verdad los había puesto en una encrucijada particular, en primera porque de hecho ni siquiera estaba seguro de que aquello fuera posible, bueno, no al menos sin romper unas cuantas leyes respecto a los parámetros d la vida y la muerte como si lo hacía el Edo Tensei, una de las técnicas favoritas de Orochimaru, claro que esta vez contaban con mejore oportunidades o eso quería creer él y luego estaba claro que él mismo los puso a todos en esta situación cuando dejándose llevar por su natural optimismo y esperanza, termino aceptando la propuesta sin medir las consecuencias reales de lo que podría llegar a resultar de aquella promesa que terminara haciendo.
Quizás su impulsiva respuesta, algo que mucho se temía era normal en él, es decir, ser impulsivo siempre había sido su firma por alguna extraña razón, aunque no se quejaba tampoco, para empezar era porque era impulsivo que tenía la familia que tenía e incluso podía regodearse si es que quería hacerlo, en el hecho de que llevaba casado con una de las mujeres más sexys de las naciones elementales desde que tenía 13 e incluso esperaba a su segundo hijo con ella, pero regresando al tema, quizás fue por un impulso particular que terminara haciendo lo que hizo, un impulso provocado por la promesa de finalmente poder conocer a su madre, a su verdadera madre, a quien como toda interacción que tenía con ella fue ese extraño encuentro cuando intentaba tomar el chakra de Kurama hace años, pero ahora con la posibilidad ante él de finalmente poder verla en carne y hueso frente a él, poder interactuar realmente con ella y no solo en una forma que no distaba demasiado de un sueño, sí, quizás era ese el riesgo por el que valía la pena, al menos para sí mismo, arriesgarse a intentarlo en primer lugar.
Pero eso lo llevaba a la pregunta principal de ese caso, una pregunta simple, pero, en su larga experiencia, las preguntas simples, eran a menudo las más difíciles de responder y está en particular, tenía un componente extra de dificultad a la hora de determinar la respuesta, - ¿Cómo podremos hacerlo? – esa era la gran pregunta que escapo de sus labios con un deje de frustración pues solo hasta ahora ya con la cabeza más despejada es que se atrevía a aceptar la complejidad de la petición en primer lugar y el gran peso que ello conllevaba, especialmente para Tsunade.
No es que no confiara en ella, ni en sus habilidades médicas, porque era todo lo contrario, pondría sin problemas las manos en el fuego por ella, su confianza en su esposa era absoluta, en ella y en sus habilidades que dicho sea de paso había experimentado en carne propia en más de una ocasión y no necesariamente eso se refería a heridas por el campo de batalla, sino que había probado lo hábil que era con su ninjutsu medico incluso en la cama cuando lo quería especialmente loco de deseo y un sobrecarga en sus bolas que difícilmente podía saciar si no era inflándole el vientre con todo el semen que terminaba soltando dentro de ella.
"No, no, céntrate maldita sea, concéntrate en el problema, no en lo deliciosamente estrecho que se siente su coño cada vez que lo penetro" y debió reprenderse de nuevo por dejar a su imaginación volar al apartado de recuerdos de esas experiencias y también reprender a su polla que amenazaba con despertar de nuevo esta vez con el antojo de la madura carne de su rubia esposa.
Como fuera, una vez se calmó, de nuevo, volvió sus pensamientos al carril original de su tren de pensamientos que en este caso se centraba en tratar de identificar como es que le iba a hacer su mujer para lograr tal cometido, restaurar una red de chakra no creía que fuera el problema, la había visto infinidad de veces reconectar puntos dañados y reconectar los circuitos para un correcto flujo de dicha energía a través de un cuerpo lastimado, incluso él era prueba de sus enormes capacidades médicas, bastaba solo con ver su brazo derecho protésico para darse cuenta.
Sanar tejidos era más de lo mismo, no era un problema que pudiera considerarse grave, no con el nivel de habilidad de la rubia, si incluso logro cerrar un agujero prácticamente mortal en el pecho de Neji cuando era joven y la misión del rescate de Sasuke terminó, salvando la vida del muchacho en un escenario en el que toda esperanza se había perdido, entonces poder reponer tejidos tampoco debería de representar mayor problema para ella, de eso estaba plenamente seguro.
Con el tiempo, había entendido un par de cosas muy prácticas para su vida como shinobi, como, por ejemplo, y esto era mucho más útil desde que algunas de sus misiones se empezaron a desarrollar en solitario, lo útil que era algo de conocimiento médico para atender posibles y seguras heridas a lo largo del desarrollo de su trabajo, por lo cual había aprendido un poco de ninjutsu médico, al menos el suficiente como para atender heridas menores que junto con su habilidad natural para sanar más rápido gracias al chakra de su biju, hacía que los tiempos de recuperación se acortaran drásticamente, dándole una taza de efectividad mucho más elevada en el desarrollo de sus pedidos.
Claro que no fue tan fácil para él como sonaba, en primera porque entender los más sencillos conceptos requería de mucho estudio de incluso lo más básico de la anatomía humana y si había algo que caracterizaba al rubio desde joven era el hecho de que en lo que se refería a la relación entre él y los estudios, no era precisamente la mejor aunque había mejorado mucho con los años, lo cual, pese a que en más de una ocasión casi se quedaba dormido aprendiendo sobre la parte teórica, algo que no paso gracias a los puños de su esposa que lo mantenían despierto y de paso con un trauma, logro entender al menos lo que necesitaba con el propósito primario que tenía cuando inició con aquella intención.
Luego estaba la parte práctica que no es que le fuera mejor tampoco, con él y no le avergonzaba admitirlo, mucho de su progreso se debía principalmente a un concepto que a él por lo menos le funcionaba mucho, en otras palabras, simple y llano ensayo y error, que para colmo ni siquiera fue lo que complico tanto ese aspecto, más bien era el hecho de que con él, incluso los entrenamientos prácticos, debían de salirse de los métodos convencionales y en ese sentido Tsunade había sido particularmente… creativa, deliciosa y satisfactoriamente creativa, de modo que estimulara su concentración mientras practicaba sus ejercicios de ninjutsu medico mientras ella jugaba golosa con su polla en su boca o forzándolo a reanimar su miembro tras el jugueteo de la rubia sobre el mismo mientras golosa le ofrecía su coño para follarselo hasta que estuviera satisfecho si es que podía levantarlo de nuevo, o simplemente desviando su atención con juegos sobre su propia y femenina anatomía.
No, debía manetener alejados esos pensamientos, debía centrarse, aunque hora con su polla semi erecta eso se estaba tornando en un problema, pues le costaba cada vez mas no querer tomar a esas mujeres en su cuarto y saciar su hambre, más cuando revivía cosas como las hechas en el pasado, claro tenían un fin y un propósito en muchos casos, pero no quitaban el hecho de que habían sido sucias, desvergonzadas y completamente adictivas, clara prueba de ello estaba en su cada vez más despierto miembro.
Como fuera, el método de Tsunade termino funcionando mejor de lo esperado, no solo ayudándolo en un curso intensivo para desarrollar un ninjutsu medico medianamente decente, que era a fin de cuentas el fin último de todo aquel infernal pero delicioso entrenamiento, sino que le dio un pequeño premio extra al esfuerzo y es que desarrollo gran resistencia en el sexo, un control sobre su cuerpo y como usarlo para satisfacer a sus mujeres y claro, un insaciable apetito que desbordado era difícil de siquiera reducir, cosa que ya era de por sí difícil antes gracias a ese descontrolado libido que en ocasiones mostraba y que a día de hoy no tenía del todo claro que lo generaba, aunque considerando como habían resultado las cosas, la verdad sea dicha ni él ni muchísimo menos ellas, parecían tener queja alguna sobre ello.
En fin, volviendo de nuevo al tema importante en su debate mental luego de una vez más lograr que su pene se calmara y resistiera el impulso, aunque no era mucho, tenía alguna noción respecto al tema médico y podía entender mínimamente lo que podrían ser las posibles opciones, pero entre más lo repasaba, cada vez le quedaba más claro que no sería tarea sencilla, si es que siquiera existía forma de realmente lograrlo, porque quizás la parte física sería el menor de los problemas, sin embargo la parte espiritual, ese era un problema para el que aún no tenía clara cuál sería la solución.
Pero entonces miro delante, finalmente ante él estaba la puerta hacia su habitación donde sabía estaban sus mujeres debatiendo precisamente sobre aquel tema y parado frente a la misma puerta, todo lo que pudo hacer fue sonreír tranquilamente.
Quizás el no pudiera encontrar una solución real a un problema tan grande, después de todo lo suyo era más usar los puños y el ingenio, la fuerza bruta, ya fuera en el campo de batalla o en su adultez y con la paz rigiendo, en la cama, pero ellas, eran mucho más agudas, más perspicaces, más hábiles y estaba completamente seguro de que si existía, aunque fuera una sola oportunidad para lograr el objetivo, ellas serían capaces de encontrarla, confiaba en sus capacidades y no solo eso, estaban lideradas por ni más ni menos que su bella esposa Tsunade Senju Uzumaki y no creía exagerar cuando decía que al menos para él, esa rubia fue, es y siempre sería la diosa de la medicina del ninkai, no había nada que temer entonces.
Con eso claro, se preparó para entrar, esta vez poniendo un rostro más serio, después de todo, por mucho que las amara, aun había un tema por el que debían responder, se refería a la sexy, desnuda, atada y profanable pelimorada con la que se acababa de encontrar hace poco y descubrir que era lo que había pasado, porque no importaba cuanto tratara de teorizar lo que pudo haber pasado, la mejor manera de descubrirlo que escuchándolo de los labios de las responsables que estaban tras esa puerta, por lo que con una inhalación profunda, finalmente tomo el pomo de la puerta y entro a su dormitorio.
Abrió la puerta y al entrar, cualquier intención que tuviera de hablar en un primer momento se quedó solo en eso, una intención pues cuando entro y vio la escena ante él, todo lo que pudo hacer fue sonreír, con calidez, amor y por qué no decirlo, también con orgullo, orgullo al ver a sus mujeres tan concentradas en su tarea, tan dedicadas a una egoísta petición de su parte, tan comprometidas en encontrar una respuesta por más que pareciera que no la había y eso se notaba al notar que siquiera habían notado su presencia en el lugar por tener sus ojos y sus mentes, centradas en todos las hojas y documentos que habían sobre el suelo y que tenían toda la información que pudieron traer esperando encontrar la información que buscaban.
Esa sonrisa que no podía evitar era casi como la de un padre que veía con orgullo el esfuerzo de sus hijos, verlas tan concentradas le daba una sensación de sosiego difícil de explicar para él, quizás era el efecto de realmente a la fecha actual, saberse como un hombre de familia, esa que siendo un niño no pudo tener y que tanto anhelaba, a veces esta felicidad le parecía un sueño, trabajo tan duro para que lo reconocieran, para llegar a la cima y poder tener lo que hoy tenía, como no sonreír ante la imagen ante él si era la prueba viviente de todo su esfuerzo, estaba más que claro que él estaba más que orgulloso de su familia, esa que tanto le había costado conseguir y que no tenía pensado dentro de sus planes perder, por eso fue que no dijo nada, al menos durante un rato, solo decidió disfrutar de la vista y de la paz que aquello le producía.
¡CLACK!
No vino a salir del trance que el amor por su familia y esas mujeres ante él le habían producido sino hasta que escucho la puerta tras de él cerrarse, tan centrado estaba en disfrutar del momento que hasta de cerrar la puerta se había olvidado y solo el sonido de la misma cerrándose lo trajo de nuevo a la realidad y al parecer no solo eso, sino que también hizo conscientes a las tres mujeres en la habitación de su presencia pues todas se giraron a verlo parado frente a ellas y ante la sonrisa que él les estaba dedicando, correspondieron de la misma manera.
Tsunade, Hinata y Shizune, todas lo veían de una manera recíproca a la forma en que él las veía, con amor sincero y una calidez incomparable, ¿Cómo no amarlas entonces cuando eran capaces de transmitirle tanto solo con esas miradas que le daban?, al menos para él era imposible y en el mismo cómodo silencio solo levanto su mano para saludarlas, gesto que las tres divertidas imitaron, cada una a su modo, siendo coquetas, tímidas o amorosas en su forma de replicar su gesto, solo porque era él y querían demostrar lo especial que era para ellas de una forma que solo él tenía derecho a ver.
Fue entonces que ya más divertido y viendo que las chicas regresaban su atención a los papeles que tenían dispersados por la habitación tras ese pequeño intercambio de miradas significativas con el hombre de sus vidas, fue que finalmente hablo, aunque no por eso las mujeres despegaron sus ojos de los papeles de los que sacaban al parecer las notas que necesitaban o que les servían en su pequeño pero ambicioso proyecto.
- Entoooonceees... ¿quiero saber? - dijo con complicidad la pregunta que llevaba rato queriendo hacer, tenía una curiosidad que quería saciar y mejor hacerlo rápido para poder descansar como era su propósito desde un principio.
- ¿Sobre qué, cariño? - la que hablo fue Hinata que en realidad lo había hecho más en automático que en realidad prestando atención a la pregunta en sí, pues quería avanzar un poco más con lo que estaba leyendo en ese momento, aunque eso no molesto al rubio, más bien solo lo hizo sonreír más juguetón de lo normal.
- Oh, no lo sé... ¿acaso hay algo de lo que me quieran decir? - y claro está que él, amante de las jugarretas, decidió darle vueltas al asunto a ver si alguna de ellas decidía dar un paso en falso y delatarse a sí misma y a sus compañeras, por eso y mientras aun las veía divertido pese a que ellas no le estaban viendo, en su mirada ahora había cierto componente malicioso y acusatorio difícil de ignorar por mucho que sus miradas no estuvieran conectadas con la suya.
Igual no es como si él fuera a regañarlas o algo así, solo quería saber que había pasado para que las cosas terminaran así, es decir, ya sabía cómo era Anko de juguetona y bromista cuando se le daba la gana y sabía lo mucho que podía llegar a molestar a algunas de ellas con esa actitud, así que lo que sea que la hubiese llevado a ese estado estaba más que seguro que ella se lo busco conscientemente, él solo quería satisfacer su curiosidad sobre que hizo esta vez y por el breve momento en que las tres se detuvieron tras su comentario, era claro que ellas sabían a qué se refería el rubio.
- Te diré lo que quieres saber si a cambio tu respondes una pregunta primero mi amor - de repente y sin mirarlo aún, una hermosa pero más seria rubia le termino diciendo mientras continuaba con su trabajo y al menos al rubio la propuesta no le parecía tan mala, era hasta justa si lo pensaba, así que sin decir nada, consciente de que pese a que no lo veía directamente, aun podía verlo aunque fuera por la periferia, asintió de acuerdo con sus términos cosa que hizo a su esposa hablar al ver que estaba de acuerdo, - dime... ¿lo disfrutaste? - esta vez sí, mientras le preguntaba aquello, detuvo lo que estaba haciendo para voltear a verlo mientras le dedicaba una mirada tan acusatoria como la que él les dedicara primero, solo que sin la sonrisa burlona y más bien con un rostro más sereno pero tenaz.
- Entonces... ¿Cómo van con la investigación? ¿han logrado algún progreso? - ante la pregunta de su esposa, lo mejor que pudo hacer el rubio fue simplemente cambiar el tema de manera tan descarada que era hasta gracioso, pero, aquello no era nada menos que una retirada estratégica, él no iba a contestar su pregunta y era obvio que ella tampoco respondería la suya, aunque la realidad era que ambas partes ya conocían la respuesta, simplemente ninguno de los dos estaba dispuesto a decirlo en voz alta.
Tsunade era obvio que era la orquestadora, se le veía en la mirada o más bien en como la desviaba recordando a esa molesta mujer que una vez más la había sacado de quicio, es decir, de las tres era a la que más fácil Anko le sacaba el genio cuando decidía ponerse de bromista o provocadora y claro era la primera a la que no le temblaba la mano para castigarla, aunque en muchos casos esos castigos terminaban con la pelimorada sometida a placer y capricho de la molesta rubia, rogando por un trato más rudo de su señora para que la "educara", así que no era de extrañar que fuera ella quien orquestara el aprisionamiento al desnudo del lascivo cuerpo de la masoquista invocadora de serpientes por un tiempo indefinido, que generalmente era hasta que a la rubia se le pasara el enfado, le ganara la calentura y terminara follandose a su irrespetuosa mascota o en dado caso, que recordara que la tenía atada en primera instancia.
En cuanto a Naruto, no era tampoco tan difícil de saber que por lo menos una vez se había masturbado usando el cuerpo erótico de la atada pelimorada, hasta para Tsunade era claro que esa mujer tenía un atractivo particular que era difícil ignorar o desear, luego estaba que el rubio llevaba un rato ya sin poder saciar sus propias necesidades en plena forma y aunque sabía que no rompió su promesa pues él no era de los que las rompían, no dudaba tampoco que algún alivio sí que busco abusando de la restringida mujer, lo que más lo delataba era que se alcanzaba a notar un ligero bulto en su entrepierna clara evidencia de que su miembro estaba despertando, posiblemente por recordar lo que había hecho previamente con Anko y por último, hace ya un rato que Tsunami aviso iría a relevar a Naruto como timonel del barco, entonces el hecho de que tardara tanto en llegar aquí era bastante extraño considerando el corto trayecto que en realidad implicaba moverse desde el punto A, el timón del barco, hasta el punto B, su cuarto, dos más dos son cuatro, era obvio lo que había ocurrido.
Entonces, con ambos sabiendo lo suficiente y no queriendo revelar más de sus propias circunstancias, con una última mirada dieron el tema por zanjado, para luego solo sonreír y empezar a reír aunque de forma discreta, por lo ridículo de la situación y lo gracioso que era la forma en que se acababan de comportar ante algo que ya a estas alturas se podría decir que era lo cotidiano en sus vidas, aunque quizás era justamente eso lo que les causaba gracia, que incluso lo más obvio y cotidiano era lo que hacía interesantes sus vidas al siempre ocurrir por diferentes razones que de alguna manera derivaban en esas situaciones tan particulares y conocidas.
- Ven - fue lo que dijo entonces la rubia extendiendo su mano hacia su esposo, invitándolo a que se acercara a ellas mientras le sonreía con calidez y amor, como llevaba viéndolo por casi dos décadas desde que acepto la locura de casarse con él cuando cumpliera 13 años como su regalo de cumpleaños, ahora no se imaginaba una vida sin él, sin ninguno de ellos en realidad.
- Mmnn, no quiero ser una molestia mientras trabajan chicas - negó con la cabeza el rubio mientras rechazaba la invitación de la rubia que incluso entonces no bajaba su mano esperando el momento en que su esposo la tomara, sonriendo con calidez al verlo no queriendo ser un estorbo cuando la realidad era muy diferente, no solo para ella, sino para todas las presentes.
- No digas esas cosas Naruto-kun, jamás serías una molestia para nosotras - esta vez la que hablo mientras lo veía era Hinata que sonreía y quitaba las preocupaciones de su marido de su cabeza, - por el contrario, sabes que nos gusta tenerte cerca - lo último lo dijo sonrojada y volviendo a esa actitud tímida e introvertida que la caracterizaba incluso desde que era solo una niña.
- Además si no estoy mal, tienes que descansar un poco también - Shizune fue la última del grupo en expresar su opinión o más bien recordándole el motivo por el que se suponía estaba ahí en primer lugar, - entonces, por qué no aprovechar que nos tienes a las tres para consentirte y ayudarte a relajarte - termino diciendo con una sonrisa cálida y libre de toda malicia mientras le ofrecía al rubio una confortable y atractiva alternativa para que descansara al lado de ellas.
El rubio solo las miro, era obvio que no lo dejarían negarse y siendo honesto él tampoco quería hacerlo, le gustaba estar cerca de sus seres queridos y aunque estaba seguro de que iba a estorbarles mientras continuaban con lo que estaban haciendo, ellas continuarían diciéndole lo contrario, "me pueden, en serio de pueden dattebayo", término pensando al ver que no había forma en que les negara su pedido, tanto así las amaba y con eso en mente solo pudo sonreír antes de finalmente avanzar y para gusto de las chicas, especialmente de la rubia, tomar la mano que le ofrecían para acomodarse a su lado.
Lo siguiente que ocurrió y ahora entendía el joven ninja porque aseguraban que no sería una molestia, fue una reorganización de parte de las chicas que se acomodaron de tal manera que pudieran continuar trabajando, mientras a su vez le abrían campo al rubio para que se recostara entre ellas, porque esa era su intención desde el principio y al mismo tiempo, las tres pudieran estar cerca del hombre que era dueño de sus corazones para mimarlo y consentirlo mientras se relajaba.
El resultado para complacencia del rubio, estaba más allá de lo que esperaba pero no se quejaba tampoco, porque ahora en su posición actual, no solo era la comodidad que había conseguido, también la calidez y la sensación de cercanía de sus parejas lo que podía disfrutar de una manera tan embriagadora, que incluso podía sentir como sus parpados cada vez le pesaban más y lentamente empezaba a cerrar los ojos mientras su respiración se hacía más sosegada permitiéndole entrar en un estado que pese a que no estaba dormido, le daba mucha paz y calma mientras a su vez era lo suficientemente consciente de su entorno y más importante aún, de las mujeres a su alrededor.
La sensación más directo estaba con Hinata, quien aún sentada sobre un mullido cojín en el suelo, ahora tenía sobre su regazo la cabeza de su esposo, dándole un cómodo y más que placentero recibimiento con una almohada de regazo mientras que a su vez si el rubio mirara en algún momento hacía arriba, se encontraría con la portentosa vista de los enormes senos de su mujer, que solo habían crecido más y más con los años, producto de las caricias y atenciones que le había dado en cada encuentro con ella, así como el producto de sus dos embarazos, muy seguramente habría pasado de una copa F a una copa H en esto años, cuantas veces habría jugado con ellos, los habría chupado, los habría masajeado y contemplado, cuantas veces no se había alimentado con ellos y aun así, pese a todo aún seguía sometiéndose a su belleza y encanto cada vez que se revelaban desnudos ante él, apreciando la forma y el tamaño de tan enormes pechos que le hipnotizaban y lo más gracioso estaba en que era dicha enormidad la que ahora se encargaba de cubrir su visión como protegiéndole de la luz que pudiera dañar sus cerúleos ojos, aunque por ahora por muy encantadora y tentadora que fuera la vista, no estaba tan interesado en ello como en la delicada mano de su esposa que aprovechando la posición se dedicaba a acariciar con tal suavidad bajo su mentón que era como un dulce arrullo que casi podría hacerlo incluso ronronear de gusto mientras con su otra mano tomaba las hojas en el suelo para revisarlas y continuar con su trabajo.
Mientras tanto, una de sus manos estaba entrelazada con la de Tsunade, la cual sujetaba con firmeza esa mano y solo la soltaba cuando su deseo era acariciar con mimo y cariño el brazo de su esposo, con cuidado realizaba la tierna caricia que enviaba dulces sensaciones a lo largo de aquel pequeño brazo pero que al mismo tiempo le hacía sonreír pues pese a no tener los ojos abiertos, Naruto casi podía sentir como la rubia fingía hacer tal acto descuidadamente mientras se centraba en otros asuntos, cuando en realidad la mujer se aseguraba de acariciar a consciencia a lo largo del brazo, casi como en un masaje donde de vez en cuando presionaba puntos precisos de su cuerpo, como para liberar la tensión de los músculos del mismo y a su vez, lentamente subía hasta dejar su brazo y empezar a juguetear en círculos sobre su pecho, con caricias tan suaves y dulces que le fue inevitable llevar su mano para reencontrarse con la de su mujer e iniciar una danza sobre su pecho donde entre caricias y juegos de dedos se decían lo mucho que se amaban incluso después de tantos años, aunque no duro mucho cuando la rubia en un movimiento osado soltó la mano de su hombre y la retiro de su pecho para remplazar el delicado tacto de esa mano, por un peso mucho mayor que no correspondía a otra cosa que su cabeza que ahora retozaba sobre el pecho de su marido y lo usaba como su propia almohada mientras la mano que antes jugara con la del chico, volvía a buscar a su compañero para esta vez sí, no soltarlo y dejaba que la otra mano de su esposo empezara a vagar por su costado hasta alcanzar sus masivos pechos y se quedaba ahí a jugar primero sobre su ropa y luego bajo la misma, dejándole sentir el producto de sus manos sobre su cuerpo, dejándole claro a Naruto que era de sus esposas, precisamente la rubia que era su primera esposa quien portaba los pechos más grandes de todos y que con eso en consideración, quizás se había ganado unos masajes sobre su espalda más asiduamente de lo que eran actualmente, aunque claro, la rubia no se enteró pues pese a las dulces sensaciones que sentía estaba concentrada leyendo los documentos que sostenía con su otra mano.
Al final estaba Shizune, la cual no era precisamente quien daba las caricias o al menos no en su mayoría, pues contrario a lo que era de esperar, Naruto era quien le dedicaba caricias a la mujer, más concretamente, se deleitaba paseando su pie con dulzura y cuidado por todo lo largo de aquellas esbeltas piernas de las que era portadora la Kato, colando por entre el corte de su kimono habitual los dedos de su pie para poder sentir su tersa piel contra sus dígitos inferiores, haciendo sin saberlo o al menos sin verlo, sonrojar a la mujer que no podía ocultar la sonrisa enamorada que adornaba su rostro al ser víctima de las caricias de su amado, aunque no por eso ella no correspondía a los avances del muchacho, no solo dejándolo juguetear con sus piernas, sino que una de sus manos cosquilleaba contra la pierna de su rubio, generando pequeñas risitas cómplices de parte de ella al ver como el chico se removía con gracia cuando las suaves cosquillas de la pelinegra lo sobrepasaban e incluso solo podía sonrojarse aún más cuando al subir más su pie por la larga pierna de su mujer, el chico podía sentir el portentoso culo del que era dueña, esos gloriosos cerros de carne que adornaban su retaguardia y que robarían miradas de los transeúntes si la mujer se decidiera a resaltar ese activo suyo y que ahora dejaba que el rubio al que una vez vio como un hermanito revoltoso y latoso sintiera en toda su ahora más expuesta gloria hasta que dejaba ese lugar y mejor continuaba hasta que terminaba llegando hasta sus caderas encontrándose con su ropa interior con la cual con una inusual y perversa facilidad jugaba sujetando, estirando, soltando e incluso amenazando con deshacer los nudos en los costados que sujetaban la prenda contra sus caderas, porque sí, hace ya muchos años de lo que Shizune, mas confiada en el cuerpo que había desarrollado, dejo de negarse a la posibilidad de explotar su propia sensualidad, aunque de manera más discreta en público, pero que siempre estaba presente en ella, siendo un distintivo de esta nueva actitud de su parte, el uso de ropa interior mucho más erótica y a palabras de su yo del pasado, incluso escandalosa pero que ya no le mortificaba pues sabía que era el rubio y solo el rubio el único que tenía derecho a ver ese lado de ella.
Por cuánto tiempo se quedaron así, era difícil de determinar, era tanta la paz, el sosiego, la seguridad que sentían estando así como estaban que el tiempo dejo de existir para los cuatro, incluso en algún punto, Naruto realmente llegó a caer en un profundo y placentero sueño mientras a su alrededor era protegido por sus mujeres que en ningún momento se apartaron de él mientras aun miraban entre los distintos documentos buscando las respuestas que necesitaban, simplemente era una escena perfecta para ellos como para querer romperla, más cuando el ambiente se notaba tan cargado de amor, amor de él por ellas y de ellas por él y por ellas también por lo cual disfrutaron de ese momento de paz durante un buen rato, un eterno y a la vez efímero rato, pero que satisfizo sus corazones como ni siquiera se llegaron a imaginar que lo haría.
El momento de paz finalmente acabo cuando la rubia se levantó de su cómoda posición entre rendida y frustrada debido a las complicaciones que este reto estaba presentándole y que la estaban llevando no solo a ella sino a sus compañeras a un callejón sin salida por un problema que al parecer se presentaba sin importar cuantas alternativas, desvíos o soluciones creativas decidieran implementar con el material con el que contaban para evaluar su factibilidad, el problema simplemente persistía y eso empezaba a desquiciarla.
- ¡Ahhh, ya no puedo más! - finalmente dejo salir su frustración con fuerza aunque no con rudeza, dejando que en su voz se filtrara todo su sentir abatido algo que sorprendió a las otras dos mujeres pues no esperaban que fuera precisamente la rubia quien terminaría quejándose con todo esto, aunque no era como si no la entendiera, todo este tema estaba resultando ser más exasperante de lo esperado y quizás ya era momento de un pequeño descanso para dejar que sus mentes se relajaran y pudieran ver un nuevo enfoque, uno que posiblemente no estaban viendo luego de tanto tiempo trabajando ese día.
- Vamos Tsunade, n-no creo que sea para tanto, quizás solo es el cansancio - Hinata trato de calmar a la mujer pues era obvio que estaba a mas no poder, llevaban ya horas revisando todo tipo de documentos buscando soluciones y aunque admitían haber avanzado y mucho, aun había mucho por hacer si es que de verdad querían lograr el objetivo que se habían propuesto.
- T-Tiene razón, quizás si nos tomamos una pausa las ideas fluirán más fácil más adelante - Shizune apoyo a la ojiperla al ver el estado de su maestra, no era común verla así, al menos no durante los últimos tiempos, aunque tampoco era como que no tuviera experiencia lidiando con ese comportamiento, en ocasiones cuando como la quinta Hokage el trabajo le superaba tendía a quejarse o simplemente querer dejar de hacer lo que fuera, por lo que ya sabía cómo manejarla, - que les parece si preparo un poco de té y nos relajamos un rato - fue el ofrecimiento de la Kato para relajar el ambiente, ofrecimiento bien recibido por sus dos compañeras que asintieron en aprobación por lo cual la mujer se levantó y salió de la habitación dispuesta a preparar no solo el té sino un ligero refrigerio para relajarse un rato tras tantas horas de investigación.
Mientras tanto las dos mujeres que quedaron en la habitación solo se quedaron en silencio, increíblemente el rubio en ningún momento despertó de su letargo, algo curioso si se consideraba que con una vida como la que ellos llevaban, sus sentidos debían mantenerse afilados para poder responder ante cualquier situación que pudiera presentarse de imprevisto y aun así ahí estaba aún en la posición que llevaba teniendo desde hace un buen rato, lo más seguro que sintiéndose tan seguro en ese lugar que bajo completamente la guardia, algo que a ambas mujeres al verlo en tanta paz solo les sacó una sonrisa.
- ¿No está resultando sencillo, verdad? - dijo tras un rato Hinata hacia su compañera para conversar un poco con ella y quizás lograr mitigar un poco de la frustración que la rubia sentía y también la suya propia, porque lo admitía, no estaba resultando tan simple lograr que esto funcione como se suponía debido a que de hecho, jamás se había hecho algo así en primer lugar y lo más cercano que existía a tal logro requería más sacrificios , sangre y vidas de lo que alguno de los presentes estaba dispuesto a aceptar.
- Haaa, no, para nada está resultando ser sencillo, especialmente un punto dentro de todo este plan - dijo cansada Tsunade muy poco dispuesta a fingir orgullo con este tema, menos con su familia pues sabía que si quería salir de este estancamiento en el que se encontraba, eran precisamente ellos, su familia quien podía ayudarla, así que porque ocultar que necesitaba ayuda cuando ellos estaban más que dispuestos a brindársela.
Hinata sonrió, enternecida por ver a la poderosa Sannin y la mejor ninja médico del mundo tan frustrada, esto era todo un reto y estaba segura que a este punto ya no era solo una cuestión de cumplir con Matatabi, en esto también estaba implicado su orgullo, no como shinobi pues nadie dudaría de sus capacidades como kunoichi, no, esta vez era su orgullo como médico lo que estaba en la lineal de fuego y de lo que conocían a la otrora ultima de los Senju, era claro que no iba a permitir que el desafío le superara aunque se le fuera la vida buscando una solución, aunque algo de lo que dijo la mujer le llamo la intención.
- Entonces, ¿cuál es ese problema que al parecer te tiene tan frustrada? - pregunto nuevamente la ojiperla con paciencia y tranquilidad tratando de no agitar a la rubia más de lo que parecía ya estar, algo que generalmente funcionaba pues Tsunade tendía a meditar como plasmar sus ideas correctamente antes de responderle y ese tiempo que invertía en organizar sus ideas tendía a calmarla lo suficiente como para que pudiera pensar a su vez con más claridad.
Era en momentos como ese cuando Tsunade tendía a pensar con sorna quien se suponía que era la madura de las dos, porque pese a que era ella quien contaba con más experiencia, solía ser Hinata quien podía apaciguar sus mentes, especialmente la suya para que pudieran centrarse en lo que fuera que los alteraba, esa infinita paciencia que al parecer tenía esa mujer la hacía un tesoro invaluable en su vida, porque en ocasiones, debía admitirlo, no se soportaba ni ella misma, así que ese instinto maternal tan propio de la ojiperla, tendía a calmarla mucho y ayudarla a centrarse con mayor facilidad.
Presa de ese amor que le tenía pese a la diferencia de edad, bueno, al menos cronológicamente hablando, se acercó a la mujer para tras un abrazo cálido de gratitud por querer ayudarla, sorprendió a su compañera robándole un beso que empezó cálido, amoroso y sin malas intenciones y que pronto transmuto en uno más lascivo y cargado de deseo en el que incluso sus lenguas decidieron participar y que empezó cuando la muchacha le correspondió.
Pronto un beso se hicieron dos, luego tres y cuatro y habrían continuado de no ser porque el aire les empezó a faltar, solo entonces se separaron dejando como única evidencia del beso que acababan de darse ambas mujeres el puente de saliva que ahora conectaba sus bocas y lenguas y que pronto desapareció también dejando aquel momento como si nunca hubiera ocurrido o fuera solo el producto de la imaginación de las dos mujeres que ahora se veían sonrojadas mientras recuperaban el aliento y con sus manos continuaban arrullando al rubio.
Porque sí, incluso luego de que pararan con la lectura, luego del deje de frustración de Tsunade, luego de que Shizune se levantara y saliera de la habitación, incluso cuando la rubia abrazo y posteriormente beso a la ojiperla, de hecho, en ninguno de esos momentos ninguna de las dos mujeres había separado al menos una de sus manos del cuerpo de su esposo, consintiéndolo, acariciándolo, mimándolo y arrullándolo en procura de su más que necesario descanso.
- El problema está en la sangre - fue lo que dijo la Senju una vez se recuperaron tanto en aliento como en compostura para luego regresar a su posición previa, no sin antes besarla de nueva cuenta y luego si, sentarse más compuesta y seria para responder a la pregunta de su compañera, eso sí, todo mientras acariciaba a su esposo de nuevo con suaves y largas caricias a lo largo de su joven, pero fuerte brazo.
- ¿La sangre? temo que no te entiendo - Hinata una vez se repuso también y tras escuchar lo dicho por su rubia compañera no pudo evitar preguntarse por ello, es decir por más que lo pensaba no veía cual era el supuesto problema en eso, después de todo solo bastaba con una inyección adecuada de plasma para abastecer el cuerpo, algo similar a las píldoras de plasma, pero en un estado diferente, sin embargo, dudaba que eso fuera a lo que se refería la mujer, por eso su pregunta, quería entender que era lo que la tenía tan frustrada con ese tema.
- Um, la posibilidad de conseguir la que necesito para lograr el objetivo - Tsunade le respondió, aunque tan inmersa en sus propios pensamientos, no noto el desconcierto de parte de la ojiperla y termino dando una respuesta que poco hacía para aclarar las dudas de la mujer y por el contrario solo la hacía confundirse más de que era lo que realmente quería expresar su amiga, casi hermana rubia.
La verdad ahora si estaba perdida, pero no podía reprocharle nada a la Senju, en primera porque ella era la médica en ese lugar, era quien entendía por completo los pormenores que se necesitaban para lograr el éxito en aquella empresa que habían emprendido y en segunda, porque para cuando le respondió por segunda vez, pudo notar que en realidad era más una respuesta mecánica de su parte a una que realmente tratara de explicarle algo de manera práctica y sencilla, lo cual significaba que la rubia estaba en su propio mundo, divagando entre sus ideas y solo estaba remarcando hechos, así que solo pudo sonreír al verla en ese estado, no era común pues pocas veces algo le representaba un reto en su campo, pero no era algo que fuera desconocido para ellos tampoco, así que solo pudo suspirar, entendiendo que quizás, al menos por ahora, tendría que quedarse con la curiosidad sobre a qué se refería su amiga o al menos eso era lo que creía.
- Creo que sería más específico decir que a lo que se refiere, es a una cuestión de genética Hinata-chan, ¿verdad Tsu-chan? - entonces una voz extra resonó en el nuevo silencio instaurado en aquella habitación, sacando a ambas mujeres de sus respectivos pensamientos al escucharlo y solo se encontraron con la sonrisa cálida de un rubio que frotaba uno de sus ojos con su manita indicativo de que estaba terminando de despertarse.
No sabían que las sorprendía más, no haberse percatado de que el rubio había despertado, lo cual demostraba lo sumida que estaba cada una en sus propios mundos en esos momentos como para notar que su esposo daba signos de despertar y eso que tenían aun una de sus manos cada una sobre el rubio, o quizás el hecho de que fuera el rubio fuera quien terminara entendiendo el tema, algo poco loable si se suponía que de entrada el joven ninja estaba dormido hasta hace solo unos instantes como para entender siquiera de que era de lo que estaban hablando entre ellas.
- ¿Desde cuando eres tan intuitivo? - pregunto con un tono entre diversión y acusación hacia su esposo la rubia cuando escucho el acertado comentario de su esposo mientras a su vez su mirada delataba el orgullo que sentía por ver la agudeza del rubio al entender lo que ocurría con la poca información que debía tener producto de su previo estado de sueño, lo iba a tener que recompensar después por, aun ahora, seguir mostrando mejoras.
- Meh, yo también tengo mis momentos Tsu-chan - por su parte el rubio dio sus respuestas como quitándole importancia al asunto con una respuesta que en otras circunstancias podía sonar como si estuviera ofendido, pero era difícil verlo de esa manera por dos razones, la primera, era muy difícil ofender realmente al rubio a estas alturas y en segunda, no podría tomar en serio su ofensa mientras como un gatito le ofrecía su barbilla a la Hyuga para que le hiciera mimos en aquella zona, pedido al que ella de hecho no se negó.
"Supongo que incluso ahora, hay cosas de las que no se percata", mientras tanto Tsunade veía el comportamiento de su marido con una sonrisa y una mirada de mujer enamorada, como fuera, realmente el rubio pese a la agudeza y sabiduría que había adquirido tras todo lo que habían enfrentado, había cosas que simplemente desestimaba de su propio crecimiento personal o quizás tan acostumbrado a no fijarse en ello no notaba esos cambios en su forma de ser que más que eliminar de él a ese niño soñador y bullicioso que era cuando lo conoció, le aportaban a todo lo que él representaba, a eso que lo hacía tan único y capaz de incluso con una sola caricia o una mirada, estremecer su corazón y reafirmarle que tomo la decisión correcta cuando se aventuró a compartir su vida junto a él.
- Ehemm... sabes, sigo esperando mi beso - de repente y sin dejar de recibir los mimos de su mujer, Naruto decidió hablar llamando la atención de ambas mujeres ante su pedido, aunque no es como que les molestara concederle ese capricho cundo ellas mismas solían ser más demandantes con él respecto a ese mismo capricho, - no es justo que solo se besen entre ustedes, yo también quiero - sin embargo, antes de que alguna de las dos se moviera con el fin de complacerlo, las palabras, quizá más acusatorias de lo que deberían sonar dichas por el rubio las detuvo y las hizo mirarlo con sorpresa.
La verdad sea dicha no estaban seguras de cómo reaccionar, aunque dadas las personalidades de ambas mujeres, no era de extrañar que en el caso de Hinata, la vergüenza amenazara con dominarla pese a que si hacía memoria cosas mucho más sucias y vergonzosas ya había realizado en el pasado, pero era su naturaleza tan introvertida la que le hacía enrojecer al ser vista en un momento tan íntimo como un beso, mientras que en el caso de Tsunade, su sorpresa se transformaba en furia al sentir que su marido le había visto la cara y había espiado un momento íntimo de su parte, aunque al igual que con la ojiperla, esto estaba lejos de ser lo peor o más exhibicionista que había hecho, aunque en ese momento su indignación no la dejara recordarlo.
- N-No puede ser... ¿N-Nos viste? - La primera en hablar termino siendo Hinata que presa de su nerviosismo al haber sido atrapada, empezó a tartamudear mientras sus lindas mejillas tomaban un tierno color sonrosado que solo aumento cuando su esposo con una sonrisa entre inocente y cómplice le asintió confirmando la respuesta a su pregunta, - q-que vergüenza - no pudiendo más, termino diciendo aquello mientras llevaba sus manos a su rostro para cubrir el bochorno que sentía sin lograr mucho pues el sonrojo tintaba incluso sus orejas y casi era posible ver humo saliendo de su cabeza producto del complicado estado en el que estaba en aquel momento pese a que, una vez más, la pobre mujer no recordaba que esto no era ni de lejos lo más vergonzoso que alguna vez hubiese realizado.
- Entonces... ¿estuviste despierto todo este tiempo? - mientras tanto Tsunade haciéndose una idea más amplia de la situación lanzo su pregunta, sorprendentemente más tranquila que en un principio, quizás porque luego de respirar, calmarse y también recordar la cantidad de guarrerías que ella había hecho en el pasado con su rubio esposo y que aún hoy el solo recuerdo empapaban su entrepierna, se dio cuenta que no valía tal escandalo el que las viera besándose y tampoco era la primera ni sería la última vez que lo harían, así que sería hipócrita escandalizarse por eso, aunque eso sí, su tono no dejaba de ser acusatorio, quizás más por su acto de espía más que otra cosa.
- Bueno, no todo el tiempo, solo la última parte - por su lado, Naruto respondió con sencillez, sinceridad y por qué no decirlo, total despreocupación, no veía el caso a mentir y tampoco era como si ellas le fueran a creer a este punto si tratara de hacerlo, además no era algo que no hubiera visto antes tampoco, aunque su amigo ahí abajo sí que lo disfruto, - ya sabes lo de la sangre y eso, además del emocionante momento del beso - igual trato de dejar claro que si había estado dormido, solo que para fines prácticos, la parte más interesante si lo había atrapado con todos sus sentidos alerta, así que no se había perdido el menor detalle.
Tampoco era como que se necesitara ocultar u omitir información, su relación era así de estrecha como para confiar el uno en el otro, los lazos que habían forjado eran así de fuertes, aunque para algunos aquello aun representara una vergüenza que según la situación no podían controlar y de todas formas para lo que valía, no es que hubieran hecho nada malo, por el contrario, aquello solo era una muestra del afecto que se tenían y que no se molestaban en profesarse, así que por que recriminarlo, eso era lo que al menos el joven rubio trataba de transmitir con su actitud relajada.
- Pervertido - Tsunade nuevamente hablo, ahora un tanto más divertida y relajada al entender entre líneas lo que el chico le quería decir y entender también que no era algo por lo cual avergonzarse, no con él y no con todo lo que habían hecho, por eso dijo aquello como un comentario más bien jocoso al tiempo que su mano ya estaba jugando por encima del pantalón sobre el bulto en formación en la entrepierna de su pareja a quien no dejaba de ver acusadora pero lasciva, - eres un total y completo pervertido mi amor - dijo una vez más, enfatizando particularmente ese comportamiento en el rubio, pero restándole importancia con su propio accionar similar al de su rubio.
- Si bueno, no creo que estés en posición de juzgarme Tsu-chan - por su parte el rubio decidió confrontar la acusación de su mujer divertido, mientras que a su vez se dedicaba a disfrutar de las caricias en su zona baja proporcionadas por la mano de la Senju, - después de tono, no era yo quien restregaba mis tetas contra las de Hinata-chan, presionándolas y restregando tus enormes pezones contra los suyos mientras la besabas - al parecer el chico disfruto de una vista más que gloriosa y que no se limitaba al beso únicamente, sino a el coqueteo intenso de las enormes y carnosas montañas de ambas mujeres que no se separaron ni un instante durante el tiempo que duro el beso.
Eso si la sorprendió, no esperaba haber dado tremendo espectáculo gratuito a su esposo solo con aquel beso a la ojiperla, aunque no es que se quejara, porque la verdad sea dicha, disfruto de sentir la esponjosidad de su hermana presionada contra la suja propia y le complacía más ser consciente de que no era solo ella quien apuñalaba la voluminosa carne de la contraria con sus duros pezones en ese momento, aunque eso no era algo que debiera saber su esposo, al menos no aún, si es que no se lo estaba imaginando ya a estas alturas.
- Entonces... sobre ese beso - De repente el rubio volvió a hacer su reclamación mientras veía retador y coqueto a su esposa que no dejaba de jugar con su entrepierna, ahora sí, ya sujetando su erección por sobre la ropa y realizando un suave vaivén que le enloquecía de gusto, esperando a que ella accediera a su pedido, porque ambos lo sabían, ese beso era inevitable.
- Eres un sucio - dijo Tsunade cuando aceptando lo que ella deseaba también se acercó a su esposo, eso sí, sin soltar en ningún momento su miembro ya dolorosamente duro por lo que podía sentir antes de recriminarle por ser tan atrevido, por hipócrita o doble moralista que pudiera sonar considerando su propio accionar actual.
- Culpable - acepto el rubio estando de acuerdo con su esposa ante su última aseveración antes de finalmente juntar sus labios con los de ella en un beso que empezó casto y tierno y poco a poco fue aumentando de intensidad, acompañado del placer extra que era que la rubia ya tenía su mano metida bajo su pantalón agarrando directamente su pene el cual no dejaba de bombear con placentera delicadeza.
Y mientras tanto que pasaba con Hinata, bueno, muerta aun de la vergüenza de su previo comportamiento, aun se cubría el rostro con las manos escondiendo su sonrojo, eso sí, en ningún momento se movió o cambio su posición de tal modo que afectara la comodidad de su marido que aun retozaba su cabeza sobre su regazo, tampoco se había movido cuando Tsunade empezó a besarse con el rubio, pese a que en el proceso sus propios y enormes pechos empezaron primero a chocar contra la cabeza de la rubia y luego paso a cubrirla y ni siquiera se movió cuando la pequeña mano de su marido subió hasta sus pechos y empezó a jugar con ellos, primero sobre la ropa y posteriormente bajo la misma dejándola sentir el placer del roce piel con piel que se centró particularmente en la zona de sus rosados pezones ya duros una vez más por la constante estimulación.
Le avergonzaba, claro que sí y mucho si era honesta, pero igual no hizo el más mínimo amago de moverse o siquiera tratar de retirar las manos de su esposo de sus pechos, solo se quedó ahí, con su rostro oculto en sus manos y la vergüenza a flor de piel, ya no por el beso previo que se había dado con Tsunade, sino más bien por lo mucho que estaba disfrutando del placer y el morbo de tener sus pechos manoseados por el hombre que amaba mientras este se besaba con su otra mujer, se recriminaba, pero igual lo disfrutaba.
En algún punto que la ojiperla no se dio cuenta por obvias razones, ambos rubios se separaron y lo siguiente que supo era que sus manos eran retiradas suavemente de su rostro por la rubia que la veía enternecida y divertida por tal actitud, pero al parecer comprendiéndola en el proceso pues no eran pocas las veces en que pese a lo mucho que había crecido a nivel personal, había momentos donde su antigua personalidad tímida y avergonzada volvía a ella.
- Mooo, Hinata-chan, no vas a disfrutarlo si continuas tapando tu rostro - dijo su compañera rubia mientras la miraba con una sonrisa que le transmitía confianza y comprensión, para luego soltar una de sus manos y mostrar su propia mano empapada y no necesitaba ser una genio para saber producto de que, - aquí, prueba un poco, este es el resultado de lo mucho que excitas a tu esposo - tras lamer su mano y saborear los fluidos que la empapaban, la rubia extendió su mano frente al rostro de la ojiperla ofreciéndole sus dedos, bañados completamente en la viscosa sustancia cuyo penetrante olor ya mareaba los sentidos de la joven mujer.
- Tsu... chan - con sus sentidos aletargados no fue capaz de decir más que eso mientras no perdía de vista los finos, delicados y empapados dedos de la mujer y un hambre particular pero muy conocida para ella empezaba a asaltarla, - yo... también... quiero... - le costaba hablar, su boca se sentía seca de repente y su cuerpo caliente de una manera que era incluso dolorosa que ya no pudo contener y pronto se encontró lamiendo los dedos que se le ofrecían con abandono, terminando de minar su voluntad cuando probo el particular pero adictivo sabor de su marido en aquellos dedos y entonces toda inhibición desapareció de ella.
Lamió, chupó y devoró aquellos dedos, asegurándose de limpiar hasta el más mínimo recoveco de aquella mano del líquido pre seminal de su marido, disfrutando de cada segundo del embriagante sabor masculino en combinación con la cosquilleante sensación de la piel femenina en contacto con su húmeda y juguetona lengua, todo ante la fascinada mirada de la rubia que no podía dejar de ver el lascivo acto de la ojiperla desatada, cosa que también causaba un furor en su propio cuerpo que ansiaba ser atendido.
- Hinata-chan, eres tan... hermosa... lasciva... erótica que simplemente no puedo evitar querer... devorarte - para ese momento la rubia tenía su mano derecha bañada en la saliva de la Hyuga, su mano izquierda ardiendo por el contacto de la misma contra la enorme y liberada verga de su esposo a quien no dejaba de pajear, sus pezones duros y dolorosamente necesitados de atención y su coño hecho un desastre húmedo que no paraba de manar, - es más... - y no pensaba contener más su deseo, por lo que sin dejar de masturbar al rubio, retiro su mano de la boca de la ojiperla para reemplazarla por sus propios labios reanudando un beso morboso y necesitado que habían interrumpido previamente y que aún se debían y gustosas volvían a retomar.
En cuanto al rubio, bueno, tras perder los labios de su esposa rubia por los labios de su esposa de ojos perlados, decidió aprovechar esta nueva libertad oral para buscar nuevas formas de entretenimiento a su vez que disfrutaba de las atenciones manuales de la otrora última de los Senju y tenía muy claro donde estaba la diversión que buscaba, su propia mano hace mucho que había marcado el camino hacia el escondido y enorme tesoro que se escondía tras las prendas de la joven mujer y que dese hace un buen rato tenía los picos de esas esponjosas montañas tan duros que debía de incluso ser doloroso para ella y bueno, quien era él para prolongar su dulce agonía.
Por ello es que desde hace un buen rato que los enormes pechos de Hinata se encontraban desnudos, siendo su dueña conocedora de este hecho o no, y mientras sus labios danzaban sobre los labios de la rubia que los devoraba ansiosa, el joven rubio se encargaba de devorar los pechos de la mujer mordiendo, chupando y estirando sus pezones con mimo y gula, al tiempo que su mano se encargaba del pecho que quedaba libre mientras su gemelo era atendido por la habida boca del hombre.
Era una escena particular y aunque no era como si no hubieran tenido unas cuantas en el pasado, esta era la primera vez en la que el cuadro con su esposo lo complementaba la apariencia casi infantil del mismo, era así que había un pequeño niño rubio, recostado sobre el regazo de una hermosa y proporcionada mujer de ojos perlados a la cual chupaba los enormes pechos sin contención alguna, mientras dicha mujer compartía dulces besos y caricias con otra mujer de increíblemente de mayores proporciones en el busto que ella misma en una batalla que ambas gustosas ganaban y perdían por igual y a su vez esta rubia y pechugona mujer mientras disfrutaba de la sensación de sus labios fundidos con los de su figura de hermana, con su mano libre se dedicaba a pajear a su hombre en su enhiesta y enorme verga en busca de una liberación que desde ya planeaba compartir con su fémina amante a través de un nuevo y aún más lascivo beso.
- Ya... ya no aguanto más - de repente y tras un buen rato, Tsunade rompió de nuevo el beso y mientras recuperaba el aliento dejo salir su frustración, frustración que ella misma termino por provocarse cuando en algún momento de aquel intercambio triple, su mano libre, aquella que aún se mantenía húmeda por la saliva de Hinata y por qué no admitirlo, también por sus propios jugos al jugar con su coño, termino prensando uno de los pechos libres de la Hyuga y jugando con su enormidad a placer y capricho.
El resultado, una insana necesidad de parte de la rubia de imitar a su pervertido esposo y prenderse con sus labios de la teta disponible y succionar de ella como si no hubiera un mañana, aunque supiera que nada iba a salir, por ahora.
Tampoco la ayudaba a contenerse que en algún momento el rubio libero sus propias tetas de su encierro y comenzó a intercalar entre las de Hinata y las suyas, enviando oleadas de placer por su cuerpo, junto con el plus de que, a diferencia de la ojiperla, ella sí que lactaba y en este momento sus pechos eran un lechoso desastre que su esposo solo agravaba aún más.
- T-Tsu-chan, haaa, que vas a ¡HNNG! - antes de poder completar su frase vio a la rubia bajar hasta su pecho y de pronto prenderse como un ternero hambriento contra su pezón, succionando desesperada en busca de su alimento y claro está que el doble asalto rubio del que era presa ahora la tenía completamente borracha de placer, y con ansias locas de tocarse en busca de saciar cuando menos un poco de aquella necesidad.
Claro que debió ser creativa para poder lograr ese cometido ya que con su esposo sobre su regazo, lograr alcanzar su dulce lugar no era una tarea factible, así que para lograr su cometido, termino enviando la mano que en otro momento estuvo acariciando las doradas hebras del joven Hokage tras su espalda y con un recorrido más lento de lo que se esperaba bajo por la misma hasta alcanzar su trasero y hábilmente filtro su mano bajo su falda hasta alcanzar, no sin antes detenerse para jugar un poco también con su ano, su punto más dulce y encontrarlo empapado de anticipación, anticipación que se transformó en gozo y jubilo cuando sus dedos entraron en su hambrienta y necesitada intimidad.
En cuanto a la hermana de aquella traviesa mano ahora alojada entre sus piernas, esta era la que ahora se dedicaba a acariciar unas doradas hebras, solo que esta vez aquellos rizos dorados no pertenecían a un hombre, sino a una mujer, una mujer que se dedicaba a chupar sus pechos con gula junto a su esposo al tiempo que sus propias manos masturbaban a su erecto marido y su propia fuente de flujos entre sus piernas, como fuera Hinata acariciaba con mimo la cabeza de Tsunade, deslizando sus dedos con gentil cariño sobre las largas hebras de su cabello rubio y miraba absorta y con una sonrisa a ambos rubios mamar de sus enormes jarras lecheras pese a que no pudiera lactar, aunque la escena le hiciera desear hacerlo, el hecho estaba en que Hinata no dejaba de acariciar morosa la cabeza de Tsunade como una madre que acaricia a su bebe lactante instándolo a que se alimentara y comiera al contenido de su corazón hasta estar satisfecho y eso era justamente lo que pensaban hacer los dos rubios.
- Moooo, no es justoooo - tras un rato y luego de un par de orgasmos de parte de Hinata quien era la más asediada por el placer en esos momentos, Tsunade una vez más se separó con una nueva e infantil queja de su parte, - no es justo que Hinata-chan no lacte como yo, yo también quiero beber su leche materna - termino diciendo con un puchero la mujer antes de prenderse de nuevo de la desatendida teta dejando a la ojiperla sorprendida.
Claro que no estaba segura de que le sorprendía más, la peculiar razón que le estaba produciendo esa pequeña pataleta a la rubia, una que de hecho no era la primera vez que tenía pues no era desconocido para ella el deseo de la rubia de hacerla una lactante como ella lo era, deseo compartido por el rubio obviamente y que secretamente también había llegado a desear ella también y que ahora mismo más que nunca deseaba fuera una realidad, o el hecho de que dicho reclamo proviniera de Tsunade y no de Naruto, era raro ver que quien más interesada estaba en realizar tal perversión sobre su cuerpo fuera otra mujer y no el hombre que compartían, aunque a estas alturas, tampoco es como que debiera sorprenderle mucho, a ninguno de hecho.
- Es más, ven aquí - de repente se vio sacada de sus pensamientos cuando Tsunade una vez más la libero de su ataque sobre sus pechos para hablar y luego haciendo gala de su fuerza, llevo su sorprendido rostro a estrellarse con el húmedo y lechoso desastre que eran sus propias tetas y ahí la dejo hasta que la curiosidad la pudo y sus orbes perlados se toparon con los joviales y animados chocolates de ella, - adelante, ahora es tu turno de ser amamantada, bebe todo lo que quieras - dijo con una sonrisa y una mirada cargada de amor hacia su compañera antes de que la misma se perdiera en su propia lujuria y deseo y acatara la orden de la rubia y empezara a ordeñarla con su boca, bebiendo la leche materna de la mujer que sentía correrse cada que la leche era extraída de sus pechos.
En algún momento Naruto se unió a su esposa en el asalto sobre la rubia y abandonando el pecho de la ojiperla, la acompaño prendiéndose del pecho libre de Tsunade y empezando a mamar con desparpajo y abandono bebiendo cada chorro que la rubia tuviera a bien darle, cosa para la que la rubia estaba más que preparada pues se había asegurado de que Hinata chupara el pecho más alejado a su esposo para que así cuando él lo decidiera tuviera libre acceso a lo que le pertenecía por derecho y que ella amorosamente le quería dar, convirtiendo a la mujer en una vaca lechera para sus dos amantes que no daban tregua a la colmada de placer mujer.
Luego de un tiempo, Naruto se encontraba mamando la teta de una o de la otra o en los últimos momento, incapaz de renunciar a la sensación de alguna de ellas se llevaba ambas tetas a la boca disfrutando de la lechosa experiencia de Tsunade junto a la extrema esponjosidad de Hinata y a su vez, las susodichas mujeres se encontraban masturbándose la una a la otra con una mano mientras chupaban la teta de su contraria y con la mano libre de cada una entrelazaban sus dedos alrededor de la enorme hombría de su esposo compartido compartiendo sobre él una deliciosa y extrema paja que pronto hizo de las suyas sobre la resistencia del rubio.
- ¡UGG! ¡M-ME CORROOO! - fue todo el aviso del rubio antes de volver a prenderse de los senos de sus esposas y dejar que la naturaleza siguiera su curso, que en este caso no era otra cosa que explotar en un orgasmo que ambas mujeres, por cierto acompañaron con un orgasmo propio cada una, sintieron sobre sus manos cuando aquella enorme polla empezó a palpitar e hincharse aún más hasta finalmente liberar el simiente contenido en sus bolas que dicho sea de paso fue a parar sobre ambas, en sus rostros y en sus tetas sin que esto les importara o impidiera continuar disfrutando de su actividad, sino que todo lo contrario.
Ninguno se detuvo en realidad más que para verse un instante y en el caso de ambas féminas para limpiar el desastre causado por tan copiosa eyaculación sobre la contraria, de mas esta decir que lo hicieron con sus bocas y lenguas, para después compartir entre los tres una mirada que delataba su sentir, aun no era suficiente y con eso en mente se movieron a la cama para continuar con lo que hacían, dejando caer sus prendas en el corto camino hasta llegar a su lecho matrimonial.
Lo que paso después quedaba a la libre interpretación e imaginación de quien llegara a pasar por ahí y escuchara los incontenibles gemidos de dos extasiadas mujeres, eso sí, no cruzaron el límite final, no sin esfuerzo y no porque alguno de ellos no quisiera romperlo, solo su promesa los contuvo, aunque no contuvo el deseo que sentían el uno por el otro en aquella habitación y que retó su creatividad en busca de saciar esa ardiente necesidad que los superaba.
- Entonces, ¿es un tema de genética lo que causa el problema? - Hinata fue la que pregunto mientras terminaba de subirse las bragas bajo la falda que usaba y trataba de volver a la discusión que previamente habían estado teniendo con Tsunade, solo que ahora sumándose su esposo a la plática en la que buscarían la solución que necesitaban para su problema, esta vez, juntos.
- Eso parece, o al menos es lo que puedo entender de las palabras de Tsu-chan - esta vez era el rubio quien terminaba de ponerse su camisa, sí, durante el viaje había decidido adoptar un estilo más casual, más holgado, por lo que, aunque aún llevaba entre sus cosas su inconfundible chaqueta de color naranja, al menos por esta ocasión, la dejaría de lado.
- Si y no mi amor - Tsunade por su parte respondió de una forma ambigua mientras ajustaba su kimono gris en la zona del pecho donde sus tetas siempre amenazaban con rasgar la tela del mismo, ventajas y desventajas de no usar sujetador posiblemente, como fuera sus palabras desconcertaron a sus dos acompañantes, por lo que decidió explicarse un poco mejor, - no es tanto una cuestión de genes tanto como de la consecución de dichos genes - termino explicando lo que realmente estaba poniendo en problemas a la mujer, aunque al parecer, por el rostro de ambos shinobi, seguía sin ser una explicación lo suficientemente clara.
- Lo siento, pero creo que ahora sí, no puedo entender que está ocurriendo - Naruto dijo aquello cruzado de brazos sobre la cama mientras su mirada perdida delataba su confusión, cosa que no era para menos pues, aunque era obvio que tenía una ligera idea de lo que ocurría, del mismo modo algo se le escapaba que evitaba que entendiera a profundidad lo que sea que estaba pasando.
- Quizás sea mejor si empezamos desde el principio - esta vez fue Hinata la que hablo, sentándose junto al rubio a su lado derecho mientras tomaba su mano como tratando de transmitirle su apoyo con ese simple gesto y una sonrisa, - ¿no lo crees, Tsu-chan? - ahora se dirigió a la rubia que terminaba de ajustar sus voluminosos pechos dentro de su kimono, antes de asentir y acercarse a la cama para sonriente sentarse al lado izquierdo del rubio y antes de hablar, darle un beso al hombre que tanto amaba y que también más migrañas le había causado desde que lo conoció.
- Quizás sea lo mejor - acepto la rubia, aunque ni Hinata ni el rubio le escucharon en ese momento, la razón, simple, se estaban besando y sí, la iniciativa la tomo la mujer, era gracioso pues cuando mantenía su vergüenza bajo control, llegaba a ser una chica muy decidida, - ahem, creo que para resumir la situación actual, son tres puntos principales los que debo abordar para tener éxito en este proyecto Naruto - llamando su atención tras su beso, empezó a explicar marcando con seriedad los factores que debían prestársele atención al tiempo que con su mano levantada mostraba tres de sus dedos remarcando sus palabras con ese gesto.
- Y-Ya veo, supongo que es bueno que los temas más importantes no sean demasiados - dijo el rubio tras haber escuchado a su rubia mujer y agradecía que al menos en teoría, el número de posibles inconvenientes o al menos los más apremiantes fuera bastante limitado, eso de por sí ya decía mucho de las capacidades de la ninja médico, - entonces... ¿Cuáles serían dichos puntos a tener en cuenta? - si quería ayudar o por lo menos dar alguna idea, necesitaba saber exactamente a que se enfrentaban, por eso su pregunta, quizás no lo entendería todo, pero a grandes rasgos podría tener una idea global de la situación y quizás dar una perspectiva diferente al problema y esperaba que eso bastara por lo menos para un inicio.
- Hmmm, bueno, para ponerlo sencillo, supongo que el primer punto sería el cuerpo, el segundo sería el chakra y el tercero... - esta vez quien dio la explicación fue la ojiperla mientras miraba hacia arriba como rememorando y a su vez iba enumerando con sus dedos, tratando de resumir y simplificar la cuestión lo mejor que podía, después de todo, incluso para ella había partes que no lograba comprender del todo o de hecho simplemente no comprendía y punto, - el tercero es... etto... ¿Tsu-chan? - luego llego al tercer punto y ahí fue cuando no supo cómo explicarlo, porque ese era el punto que más la confundía pese a que ya habían dilucidado al menos en la superficie la naturaleza de la cuestión, asó que mejor dejar que fuera la propia rubia quien terminara de explicar.
- Jujuju, como bien acertaste antes mi amor, el tercer punto es una cuestión de genética - no pudo evitar reír inicialmente al ver a Hinata repasar los puntos como si fuera una lección de la academia, le hacía sentirse toda una sensei educando a futuros shinobi y eso por alguna razón le satisfacía, pero regresando al tema, en acuerdo con las palabras del rubio, admitió cual era el tercer punto, - aunque sería más acertado decir que es la disponibilidad de firmas genéticas lo que podría tornarse en un problema... bueno al menos en el caso de Yugito Nii - decidió aclarar un poco más la situación y de paso también establecer que quizás el problema más precario estaba justamente en el caso de la amiga a la que Matatabi quería recuperar.
Esta vez tanto Naruto como Hinata le vieron con completa seriedad, prestándole su total atención pues a su manera ambos empezaban a hacerse una idea del problema o cuando menos de cuál podría ser la complicación en uno de los tres casos a tratar, sopesando las posibilidades, aunque al menos en el caso del rubio, quizás aún estaba algo falto de información como para poder dar una opinión acertada.
- Aunque... ya que lo pienso bien, el tercer punto y el primero están correlacionados entre sí, uno delimita al otro, entonces... en teoría solo son dos puntos realmente los que hay que tener en cuenta - sin embargo mientras ellos consideraban los puntos mencionados, Tsunade se sumió en su propio mundo y analizando también los puntos llego a una conclusión que no tardo en transmitir, más para ella misma como si debatiera el hecho solo con su propia persona, pero que al haber dicho en voz alta, termino siendo escuchado por los otros dos presentes en el lugar.
Sus palabras los sorprendieron, no lo iban a negar, al parecer la capacidad de Tsunade para razonar y actuar con base a ese razonamiento cuando se trataba de cuestiones médicas estaba a otro nivel, lo cual como era de esperarse, terminaba con ellos confundidos tratando de interpretar sus palabras de una manera que fuera plausible y fácil de entender aunque sin mucho éxito pues no estaban seguros de exactamente a que conclusión era que había llegado la mujer para lanzar tal aseveración y por ello la miraban entre sorprendidos y confundidos.
Y quizás su mirada era más intensa de lo que ellos pensaban pues de un momento a otro, Tsunade pareció salir de sus pensamientos cuando sintió sobre ella una intensa y fija mirada, bueno, más de una en realidad y cuando giro su vista en dirección a dónde provenía se topó con la atónita mirada de sus dos amantes, cosa que la hizo avergonzarse pues al parecer había dicho lo último en voz alta cuando se suponía debía ser más un pensamiento personal, al menos por ahora.
Aun así, tras meditarlo un poco, decidió que ya no valía la pena lamentarse y si ya lo había dicho, bien podría darse a entender, por lo cual sonriendo con comprensión se giró a ver a la pareja y con voz calmada comunicar su idea, aunque eso significara dar un ligero repaso de lo que implicaban todos los puntos, - entonces, ¿Qué les parece si repasamos un poco más a profundidad estos tres puntos? - terminó proponiendo a sus escuchantes para poder darse a entender mejor.
- Por favor - fue Naruto el que termino casi que agradecido por la propuesta de su esposa, después de todo era el que menos estaba entendiendo pese a que estaba en la ruta correcta, aunque no era como si Hinata no compartiera su sentir si es que verla tras el rubio agitando su cabeza vigorosamente en acuerdo con su pareja a la idea propuesta por la médica rubia, esa combinación solo pudo sacarle una gota de sudor a la mujer al ver lo mucho que se parecían en algunos aspectos los dos shinobi.
- B-Bueno, como ya dijimos los tres puntos a tratar son el cuerpo, el chakra y la genética - empezó el repaso la mujer mientras los otros dos solo se dedicaban a escuchar por el momento, para poder comprender, especialmente el rubio que era quien menos informado estaba del tema y así poder ayudar a su familia, - quizás el tema menos complejo estará en poder reconstruir el cuerpo - fue lo siguiente que dijo la mujer, cosa que llamo la atención del rubio pues lo decía como si en realidad no hubiera problema en esa parte o cuando menos no fuera ese el tema fundamental para ese punto.
- Cuando dices que no será la parte más compleja, ¿puedo saber el porqué de tal afirmación? - el rubio decidió lanzar su duda, no porque no confiara en su esposa, era todo lo contrario, pero dado que este no era su campo ni su especialidad, se veía obligado a enterarse de los pormenores que la llevaba a estar tan tranquila al respecto, para por lo menos tener la misma seguridad que ella.
Por su parte la rubia no se sintió ofendida por la duda de su esposo, era una pregunta legítima desde el punto de vista de un ente ajeno al procedimiento si lo analizaba bien y era obvio que querría estar lo más enterado posible para poder aceptar los riesgos, no es como si ese tipo de conducta no la entendiera, es decir, fue, al igual que lo era actualmente su esposo, una Hokage y era su trabajo dudar de todo para poder obtener la mayor cantidad de información si es que quería tomar las mejores decisiones, así que no era algo ajeno para ella el querer tener todos los pormenores posibles y siendo honesta consigo misma, tampoco es como si le costara algo explicarse a su esposo sobre ese tema, sin embargo alguien le gano la palabra cuando ella estaba abriendo la boca para dar su explicación.
- Porque solo se requeriría del cultivo de células para reconstruir los tejidos - por la puerta de la habitación apareció Shizune con una bandeja en la cual transportaba una tetera y unos cuantos vasos además de un plato con lagunas galletas para acompañar, - prueba de que es una posibilidad está en tu brazo Naruto, claro que en esta ocasión requerirá más trabajo pues es recrear un organismo completo y no solo un miembro perdido - señalo mientras se acercaba y dejaba la bandeja con todos sus implementos sobre una pequeña mesa en el suelo y se acomodaba junto a todos los demás.
Cuando escucho aquellas palabras Naruto de inmediato giro su rostro con dirección al brazo protésico que habían desarrollado para él en el pasado, de ajuste perfecto, respondiendo a todas sus órdenes y permitiéndole percibir sensaciones como si fuera su brazo real, un trabajo perfecto de la mano de su amada esposa, la mejor ninja medico de todas las naciones elementales, tanto así que se ajustaba al tamaño adecuado según el usuario, por eso pese a su cambio de imagen al parecer permanente gracias a ciertos idiotas, el brazo había adaptado su forma para encajar con su nueva condición, todo debido a la respuesta que tenía la prótesis respecto a su propio chakra, de verdad que no había nada que reprochar a ese trabajo y viendo dichas capacidades para recrear su brazo, entendía porque para la Senju, esa parte del trabajo no parecía presentarle una preocupación verdadera.
Mientras Naruto analizaba su brazo y se hacía una idea más clara del concepto que implicaba la recreación de un cuerpo, Tsunade veía a su mejor alumna con orgullo pues era claro que su mente era muy aguda y perspicaz, prueba de ello estaba en la respuesta que acababa de dar y que demostraba lo mucho que entendía de la situación pese a que había salido hace un rato y aun así al volver, fácilmente pudo reintegrarse a la conversación en curso.
Y con Hinata, ella al ya tener una idea más clara de lo que se refería en ese caso ya que estuvo ayudando a las dos medicas todo este tiempo, luego de la breve explicación de la Kato se levantó para tomar la tetera y empezar a servir su contenido y repartirlo entre los presentes.
- Te tomaste tu tiempo Shizune - fue el comentario de la rubia, claro que no era un reproche ni mucho menos, especialmente porque considerando lo "aprovechable" que fue su ausencia, sería muy injusto de su parte recrimínaselo, - ¿puedo saber que provoco tu tardanza? - aun así pregunto pues pese a todos estos años, aun veía a la mujer de cortos cabellos negros como una hija y no podía evitar que su instinto materno actuara sobre ella, por el contrario, siendo ahora madre de verdad y con un nuevo hijo en camino, digamos que ese instinto estaba mucho más presente.
- Lo siento Lady Tsunade, es solo que también lleve un poco de té y galletas para Tsunami-san en la cubierta del barco para que tuviera algo que comer mientras esta pilotando la nave - se justificó la mujer con una sonrisa tranquila en su rostro, sin sentirse ofendida por la pregunta de su maestra, especialmente al sentir la calidez y la preocupación tras sus palabras, - además, también prepare un poco de té para las niñas, llevan jugando un buen rato, creí que les vendría bien algo para humedecer sus gargantas y que así descansen un rato - terminó de decir mientras su sonrisa se ensanchaba, aun no era madre, pero quería a esas niñas como si fueran suyas y era bastante consentidora cuando de ellas se trataba, casi como una verdadera hermana mayor.
En cuanto al hecho de porque ni Shizune ni Tsunade, ni, bueno, ninguno de los presente en realidad, pregunto o siquiera hizo mención de cierta serpiente masoquista, desnuda y atada que los acompañaba, la razón era simple, estaba aún muy, pero muy castigada y todos ahí lo sabían, así como sabían que hasta que la rubia dijera lo contrario, esa mujer se iba a quedar justo donde estaba, sin clemencia ni misericordia de parte de ninguno, a no ser que esa persona estuviera dispuesta a compartir el castigo y no era una opción que le resultara atractiva a nadie.
- Entonces, ¿es como dijo Shizune-san? ¿es un proceso similar al cultivo de células que se usa para la recuperación de miembros? - Hinata quiso confirmar mientras le entregaba su vaso a su esposo que lo recibía con gusto mientras a su vez, imitaba a su esposa de ojos perlados y miraba atento a la rubia en busca de una confirmación a la pregunta realizada por la Hyuga a lo que Tsunade prontamente respondió de una forma un tanto confusa no solo para ambos, sino que resulto igual para Shizune.
- Sí, y no - fue lo que termino diciendo como respuesta que como ya se lo esperaba, causo más confusión que otra cosa en los presentes y por lo tanto procedió a explicarse, - es similar en los principios más básicos en cuanto al cultivo de células, pero respecto a crear un cuerpo desde cero, no es descabellado decir que no deja de ser un proceso diferente - argumentó con tranquilidad la mujer para un segundo después dar un sorbo a su taza de té.
Durante ese breve momento en el que todos imitaron a la rubia y se dispusieron a beber de sus respectivas tazas, todos asimilaron sus palabras buscando el sentido de las mismas en cuanto a cuál sería la diferencia fundamental en el segundo caso.
- Ya veo, tiene sentido, después de todo un cuerpo entero no es lo mismo que una extremidad perdida - Shizune fue la primera en hablar tras sopesar un momento las palabras de su maestra, entendiendo rápidamente cual era el meollo del asunto y dándole rápidamente la razón, aunque por desgracia, eso no hacía mucho por aclarar las dudas de los otros dos presentes que miraban aún más confundidos a la pareja médica.
Era obvio que ellas operaban en otra liga y por ello es que les costaba más entender lo que para ambas mujeres diestras en el arte del ninjutsu médico resultaba incluso evidente se podría decir, por eso aun con un rostro confundido, la hermosa ojiperla giro su rostro buscando el de su amado rubio esperando que quizás él hubiese captado de algún modo a que se refería, aunque cuando su mirada perlada se encontró con la cerúlea de él, toda la respuesta que recibió de su parte fue un levantamiento de hombros y un rostro que decía muy claramente "no tengo la menor idea", algo no muy alentador precisamente.
Por suerte Tsunade pronto se dio cuenta del desconcierto de ambos y sonriendo, no con burla sino como un reproche hacía si misma al olvidar que por muy hábiles que ambos fueran, este era un campo en el que no tenían experiencia, requeriría ser un poco más explícita e informativa si es que quería que le entendieran plenamente, así que eso era justamente lo que iba a hacer.
- A lo que me refiero es que, a diferencia de un brazo, en el cual es solo cultivar las células de tal manera que adquiera una forma específica para luego conectarlo a un cuerpo para que opere como una extremidad del mismo, poder recrear un cuerpo desde cero presenta otro tipo de retos, empezando por la forma en que se cultivan las células - empezó su explicación la mujer que los veía con atención para asegurarse de que lo que intentaba decirles estaba siendo entendido por ambos, - es decir, recrear un brazo no es un problema, es una extremidad, si logras una buena conexión sobre el cuerpo principal, la prótesis actuara como una extensión viva del cuerpo según las órdenes del usuario sin mayores complicaciones e incluso si hubiese órganos afectados, mientras el cuerpo original subsista en buen porcentaje, la asimilación es mucho más fácil de lograr y las células se ajustan de tal modo que recrean las partes dañadas o faltantes – continuo su explicación la mujer a sus escuchantes que asentían conforme la información iba llegando y se iba asimilando.
- Entonces, no es lo mismo restablecer partes de un cuerpo ya existentes que se han visto afectadas o se han perdido a recrear un cuerpo completo pues en el último caso no existe una base sobre la que las células se puedan afianzar, ¿verdad? – Hinata fue la que realizo esa afirmación con base solo en lo que acababa de escuchar de parte de la rubia, lo cual de ser así presentaba sus propios retos, al menos a sus ojos, pero al parecer no a los de la rubia.
Como primera respuesta, la rubia solo llevo una de sus manos hasta su rostro y con su dedo índice toco su nariz mientras con la otra mano apuntaba a la ojiperla, como diciendo que tenía toda la razón en ese razonamiento y como plus, adjuntaba una dulce sonrisa con la cual mostraba el orgullo que sentía por la agudeza y sapiencia de la mujer al captar rápidamente a lo que se estaba refiriendo.
- Exactamente ese es el asunto en este caso, a diferencia de recrear solo una parte perdida, esto se trata de cultivar las células de tal manera que recreen hasta el más mínimo detalle de un cuerpo, órganos, tejidos, funciones físicas desde las más básicas hasta las más complejas y eso, ciertamente es más complejo de replicar - Tsunade continuo su explicación, aunque por alguna razón lo decía de forma más tranquila de lo que uno podría esperar dada la situación que ella misma exponía.
- Y-Ya veo, entonces supongo que lo que estás diciendo es que básicamente se debe replicar un proceso de gestación humana, ¿verdad? - Naruto hizo su aporte mientras su rostro se veía complicado, al parecer ya se hacía una idea de cuál podría ser la solución, aunque no estaba seguro de si era plausible, - pero, ¿siquiera es posible un injerto de células externas a la matriz de una mujer para replicar tal proceso? - termino exponiendo su duda, por no mencionar otra que rondaba su mente y que estaba más encaminada a quien sería la que prestaría su vientre con tal propósito.
- No es que no sea posible... pero creo que tenemos una mejor alternativa al menos para estos casos - Shizune hablo esta vez viendo a su maestra solo como una manera de determinar si es que su deducción era la correcta y al recibir un asentimiento de parte de la rubia supo que estaba por buen camino sobre el plan que se iba a ejecutar para realizar este proyecto.
- Entonces, ¿Cuál sería esa alternativa? - Naruto pregunto extrañado al ver que, al parecer, sus mujeres ya estaban mucho más avanzadas en esa cuestión de lo que él se imaginaba.
- En realidad es simple, la mejor manera de lograr que las células actúen como en un estado de gestación y desarrollo radica en disponerlas en un ambiente similar al que encontrarían cuando se está en ese estado - Tsunade dijo calmadamente, aunque en una libreta anotaba varias cosas como en una lista que enumeraba lo que necesitaría para ese propósito.
- Podríamos realizar el proceso en un tanque que contenga en su interior un caldo de cultivo con una combinación adecuada de proteínas, carbohidratos, lípidos y fosfolípidos, urea y algunos electrolitos, todo en la concentración adecuada para simular el saco amniótico donde se produce la gestación en un organismo vivo - Shizune fue la que continuo explicando mientras su maestra tomaba un poco más de té, enfatizando en lo que podría ser necesario para realizar el trabajo, - en conjunción con temperaturas adecuadas y un control adecuado de fluidos y signos vitales debería permitirnos simular correctamente el ambiente ideal para el desarrollo del cuerpo - continuo diciendo de la manera más simple posible para que fuera entendida por los demás presentes fuera de su maestra.
- Hacerlo así no solo ahorrara el paso de buscar un vientre sustituto, también nos permitiría llevar un control exacto del desarrollo del cuerpo, controlar signos vitales así como un constante monitoreo del estado de salud del cuerpo durante cada etapa del desarrollo - era curioso como en ese momento tanto Tsunade como Shizune parecían complementarse tan bien que una podía continuar con la explicación desde donde la dejaba la otra complementando con sus propios razonamientos, - por no mencionar que también permitirá determinar el tiempo y el momento en que el cuerpo haya madurado lo suficiente como para salir de este "vientre" artificial - termino de decir Tsunade haciendo énfasis particularmente en la última parte donde al parecer estaría el mayor reto, aunque eso no parecía molestarle o preocuparle, sino más bien emocionarle por el reto que representaba.
- Hay que tener en cuenta que el desarrollo de un cuerpo humano de manera natural lleva tiempo, no solo en el proceso de gestación sino que si consideramos las edades óptimas para cada uno de los sujetos en cuestión, llevaría al menos un par de décadas llevarlos hasta el punto de mejor condición a nivel físico y es tiempo con el que no podemos contar - Shizune continuo una vez más con la idea de su maestra, enfocándose en un factor que ni Hinata ni Naruto habían considerado, - al menos con este vientre artificial podremos controlar todos los factores y así promover un desarrollo y crecimiento acelerado, vigilando las constantes vitales y la salud del cuerpo en general durante todo el proceso claro está - dijo orgullosa al terminar de explicarse, por no mencionar la emoción que esta oportunidad única e irrepetible en la vida le presentaba a nivel médico, un sentir que compartía con su maestra.
- Igualmente el desarrollo de estos cuerpos específicos presentan un problema en específico, pero ya llegaremos a eso cuando toquemos el tercer punto y entenderás porque es que este punto y ese punto al final son uno y el mismo - Tsunade finalizo ahí la explicación respecto al tema de la recreación de los tres cuerpos que iban a desarrollar, aunque dejando dudas ya no solo en la ojiperla y el rubio sino también en su discípula que la veía confundida sobre aquello que mencionaba sobre un problema, aunque sabía que lo abordarían eventualmente.
- Sí, creo que eso sería lo mejor - Naruto accedió mientras se tocaba la cabeza, era bastante información a decir verdad y eso que solo era el primer punto, aún faltaba mucho que discutir, pero estaba resultando más interesante de lo que se esperaba pese a que no comprendía todas las partes técnicas de lo que se discutía ya que no era su fuerte, aun así, estaba entendiendo lo suficiente para hacerse una idea de lo que estaba ocurriendo y cuál era el plan a seguir.
Podrían haberse quedado a discutir más de los pormenores de la creación del cuerpo y los controles que habrían de tenerse mientras se trabajaba sobre este vientre sintético, pero en este caso en particular no era lo más apremiante y siendo honestos, tampoco es que lograran comprender todos los pormenores a no ser que fueras Shizune quien ya tenía entrenamiento en el campo médico si es que se los explicaban, entonces mejor no saturarse con más información de la necesaria, un pensamiento compartido sin saberlo por Naruto y su esposa Hinata, especialmente en el último caso pues la mujer al haber acompañado durante todo ese tiempo a las dos médicas del equipo, obviamente tenía un conocimiento incluso más extenso de muchos de los conceptos mientras ayudaba con la investigación.
Obviamente se dieron un respectivo descanso antes de abordar el siguiente tema, por lo cual, ahora sentados todos en el piso de la habitación, rodeando la mesita donde estaban dispuestas todas las cosas para el té, se dispusieron a disfrutar del mismo mientras aún estaba tibio, bebiendo una nueva taza del delicioso líquido, acompañado de los pasabocas en el plato mientras se relajaban y despejaban sus ideas lo suficiente como para poder proceder con lo siguiente en la lista.
- Entonces... el segundo punto era... etto - Naruto fue el que hablo nuevamente tratando de hacer avanzar la conversación una vez más tras el pequeño descanso, aunque con las ideas tan revueltas tras toda esa charla medica previa, tenía confundido cual era cual entre los dos puntos que faltaban y empezó a repasar en su mente el orden de la conversación dad a al inicio de todo esto.
- El chakra Naruto-kun - sin darse cuenta de lo ensimismado que estaba en tratar de recordar los puntos, no se percató de que en algún momento Hinata se había levantado de su puesto para hacerse tras él y luego junto con un dulce abrazo y el reposo de unos enormes senos sobre su cabeza, escucho esa dulce y amorosa voz de su princesa de ojos perlados recordándole con una sonrisa aquello que él había parecido olvidar.
Fue una sorpresa total el movimiento de Hinata, no tanto porque ella lo hubiera hecho, pues salvo cuando la chica se avergonzaba de verdad, ella solía ser bastante audaz y mucho más decidida en lo que quería respecto a su yo del pasado y en ese momento, nada había que le apeteciera más, que poder tener entre sus brazos al hombre que amaba, es decir, a sus ojos se veía tan tierno y abrazable mientras pensaba y tenía esa apariencia, como un lindo peluche que rogaba por ser capturado entre sus brazos y estaba más que dispuesta a cumplir con ese pedido no hecho.
Y pasado el sobresalto inicial, Naruto no es que se quejara mucho de la situación, si giro a ver a su esposa, aunque lo primero que se encontrara haciendo en el proceso fuera sobarle con la cabeza las tetas y luego estas mismas fueran su primer vistazo, cuando enfoco sus ojos con los de ella, la encontró sonriendo y transmitiendo un tierno y malcriado sentir de su parte, algo a lo que no tuvo siquiera oportunidad de replicar y tras unos segundos termino disfrutando de la comodidad del sobrecogedor abrazo y la posición que le brindaba el mismo.
"Supongo que tiene sus ventajas volver a ser pequeño" pensó el rubio mientras se acomodaba mejor en su nuevo espacio y sonreía satisfecho encontrando una interesante ventaja de volver a tener tal infantil apariencia.
Claro está que con Naruto disfrutando de su cómodo y esponjoso nuevo asiento y Hinata eufórica con su esposo entre sus brazos cual peluche, ninguno de los dos se percató de las celosas miradas de dos mujeres que al ver tan provechosa y ventajosa posición en sus mentes solo se reprochaban como fue que no se les ocurrió primero, aunque igual ya tendrían la oportunidad más adelante y en el caso de Tsunade, se aseguraría de vengarse de la ojiperla por aprovechada.
- Ahem, volviendo al punto, aunque había dicho que era una cuestión de chakra, sería más preciso decir que es una cuestión del alma - tratando de recomponerse tras su previo ataque de celos, Tsunade llamó al orden y retomo la conversación, aunque eso sí, su ceño aún estaba ligeramente fruncido y su vista en ocasiones no se despegaba de la parejita, aunque era difícil saber a este punto si estaba celosa de Hinata o de Naruto, posiblemente de ambos.
- ¿Are? ¿pero por qué mencionaste entonces el chakra si no tiene que ver realmente? - Naruto pese a estar muy cómodo y ahora jugar con las manos de su esposa, igualmente estaba pendiente de lo que estaba diciendo la rubia, por lo cual la miro curioso cuando menciono aquello cuando previamente estaba hablando del chakra más que del alma.
- Hinata-chan, podrías responderle por favor - pido Tsunade esta vez mas clamada, al menos por un momento, luego sus celos volvieron cuando el rubio al girar su cabeza hacia arriba para volver a ver a la ojiperla, no solo restregó los enormes senos de la mujer en el proceso, también termino con sus ojos ligeramente tapados por su abundancia y por la sonrisa en el rostro del pequeño Hokage, la posición no es que le molestara mucho.
- Hmmm, buenooo... supongo que podríamos decir que el chakra es esa energía inconmensurable e inherente de todo ser vivo, lo que le da movimiento, consistencia y en nuestro caso particular, al aplicarlo, dirigirlo y transformarlo a voluntad, nos permite realizar diferentes actos imposibles para el entendimiento común - empezó la mujer tras meditarlo un segundo captando la atención de todos los presentes en el proceso, su dulce voz era hipnótica y atrayente, difícilmente podía ser ignorada aunque ella parecía no darse cuenta de ello, - el alma en cierta forma no deja de ser energía también, es la energía primaria, aquello que define el ser y nos da nuestra identidad al ser única e irrepetible para cada uno de nosotros y aunque puedes decir que no es igual que el chakra, no dejan de ser fuentes de energía primaria que todos poseemos aunque no todos podamos aprovecharla del mismo modo - termino de decir la mujer mirando a todos de manera más seria pero gentil al mismo tiempo, como queriendo estar segura de que se hizo entender adecuadamente.
Todos la veían asombrados, bueno al menos las dos mujeres, en el caso del rubio dada su particular posición era difícil adivinar cuál era su expresión, aunque por lo que se alcanzaba a ver, estaba tan o más estupefacto que ellas y no era para menos, después de todo estaban hablando de una mujer proveniente del clan Hyuga, maestros en el dominio del chakra a un nivel que no sería extraño afirmar que eran los únicos en capacidad de otorgar o negar a una persona el acceso a él.
- C-Como Hinata dice, aunque no son lo mismo, no dejan de ser energías que para bien o para mal están relacionadas y ahí es donde está el punto importante - tras salir de su asombro, Tsunade continuo con la explicación, ahora desde su punto de vista, aunque por dentro se sentía orgullosa de la mujer ante ella, realmente su familia tenía mucho talento, todos y cada uno desde sus propias áreas y sería un desperdicio no desarrollar y aprovechar dichos talentos.
- Temo que no entiendo, ¿entonces es una cuestión del chakra o del alma finalmente? - el rubio se volvió a ver a la Senju con una clara confusión en su rostro, cada vez entendía menos respecto a este punto, sí, tenía que ver con la energía que por naturaleza se podía percibir en el cuerpo, pero ahora no estaba seguro de cual energía era precisamente a la que estaban haciendo alusión.
- Hmmm, supongo que podríamos decir que son ambas en realidad - fue Shizune quien hablo tras sopesar un momento lo que debía decir, encaminándolo hacia lo que estaban intentando hacer, - quizás no sean las mismas energías, pero están de alguna manera relacionadas como ya dijo Hinata y es necesario entonces que tanto una energía como la otra sea compatible si es que se quiere que el cuerpo subsista - continúo diciendo, dejando claro el primer punto central de este tema de la energía del cuerpo.
- Si quieres un ejemplo más preciso, entonces toma el caso de Orochimaru, cariño - Tsunade complemento la idea de Shizune mientras mencionaba al Sannin de las serpientes para poder ejemplificar la teoría sobre la que se estaban basando, - en el pasado, en su búsqueda de la inmortalidad, no tenía reparo en usurpar cuerpos ajenos al realizar un proceso de transferencia de su propia esencia hacía un cuerpo huésped - mientras decía aquello, era evidente la furia que aquello le producía, básicamente era un atentado contra todo lo que ser un médico representaba pues era una forma cruel y despiadada de acabar con una existencia sin dejar el más mínimo rastro y no era como si no supieran de que hablaba la rubia, no cuando causo tantos problemas con ese método al tentar a Sasuke en el pasado con poder a costas de perder su propio cuerpo en algún momento a manos del Sannin, - dime mi amor, ¿por qué crees que no podía quedarse mucho tiempo en el mismo cuerpo por mucho que lo intentara? - termino de decir la rubia lanzándole a su esposo una pregunta que si bien sonaba simple, analizándola, era de hecho mucho más compleja de lo que se podría pensar.
No era un secreto para ninguno que Orochimaru no podía habitar un cuerpo ajeno por mucho tiempo, de hecho, si mal no recordaban ninguno de los presentes, previo a intentar apoderarse del cuerpo del otrora último de los Uchiha, el cuerpo que debió tomar forzosamente cuando el que ya usaba empezó a colapsar, no tenía presupuestado un tiempo mayor a tres años de utilidad, pero solo hasta ahora es que el pequeño rubio se detenía a considerar el porqué de tan corto periodo de tiempo antes de colapsar de nueva cuenta y el porqué de la premura de tener al Uchiha cerca para cuando llegara el momento.
- Es porque el cuerpo receptor y el alma invasora no eran compatibles - finalmente termino explicándole a su esposo la Hyuga dando a entender el descubrimiento al que habían llegado previamente con la rubia, algo que hizo sonreír tanto a Tsunade como a Shizune al ver las capacidades de su amiga, ciertamente esa mujer con el entrenamiento adecuado sería una ninja medico de temer, - para que un cuerpo pueda ser estable tanto a nivel físico como espiritual, su alma y su chakra deben estar en armonía, de lo contrario es solo cuestión de tiempo antes de que uno rechace al otro - continuo su explicación la ojiperla con el fin de dejar más claro de que era de lo que hablaba Tsunade.
- Exactamente, al final Orochimaru no dejaba de ser un ente extraño invadiendo un cuerpo ajeno - Tsunade tomo nuevamente la palabra mientras explicaba a donde quería llegar, - poco le importaba cualquier cosa que no fuera prolongar su existencia así fuera solo un poco más, pero el hecho era que aunque depredara el alma original, la consumiera y tomara su lugar, el chakra inherente del cuerpo no era compatible y no lo sería nunca realmente con el alma invasora, al final ese simple conflicto evitaba una completa sincronización entre su alma y el cuerpo anfitrión, lo que como ya te imaginaras, con el tiempo solo terminaba acelerando el proceso de degradación del cuerpo hasta que este ya no era capaz de soportar su propia existencia - continuo diciendo la rubia con desagrado, después de todo, al final no era más que un esfuerzo vacío, terminar con una vida solo para que, si era cuestión de tiempo antes de que el cuerpo como tal le fallara a su usuario, - creo que al final no está del todo mal decir que Orochimaru no hacía más que intentar sostener su existencia en un cadáver condenado a colapsar y desaparecer - quizás fuese un tanto crudo lo que decía, pero no por ello estaba exento de razón.
- Ya veo, la compatibilidad tanto del alma como como del chakra debe de ser la adecuada - Naruto no lo iba a negar, nunca se habría imaginado algo como eso, aunque tenía sentido si lo pensaba bien, había cierta similitud incluso con la afinidad del chakra y como había cierta compatibilidad con algunos elementos mientras otros debían de desarrollarse a base de mucho esfuerzo, - un momento, pero si seguimos esa premisa, no habría posibilidad de que una vez se adhiera las almas a los cuerpos que se van a desarrollar, ¿estos cuerpos rechacen dicha unión? - de pronto y percatándose de un punto en específico de todo lo anterior dicho, una duda le embargo, una que no tardó en hacer pública ante sus mujeres.
Las dos médicos sonrieron, Naruto podía ser muy perceptivo cuando se lo proponía, cuando dejaba de ser ese chico bromista y despreocupado que conocían y claro cuando su propia libido no lo controlaba, aunque no es que se quejaran de eso, como fuera, les enorgullecía el crecimiento personal del chico, la madurez que había alcanzado y la capacidad mental que había desarrollado, especialmente porque ellas habían influenciado mucho en eso al ser sus maestras en diferentes áreas, quizás preparándolo para cuando asumiera el cargo por el que tanto había luchado.
- Tienes razón Naruto, ese sería el caso en un condiciones normales - Shizune hablo primero mientras sonreía primero con orgullo y luego enigmática mientras aclaraba que sería el caso en condiciones normales, - pero, estas no son condiciones normales, ¿verdad? - fue lo último que dijo divirtiéndose en el proceso al sonar tan enigmática con su declaración y ver como reaccionaba el pequeño rubio.
El chico por su parte solo asintió concediéndole ese punto a la mujer, este era cualquier cosa menos un caso normal, de hecho a sol de hoy ni siquiera se habría planteado una posibilidad de tremenda magnitud, lo más cercano si lo pensaba eran aquellos Zetsu blanco e incluso en sus casos no se acercaban realmente al ambicioso proyecto que hoy planeaban, así que sí, su Nee-chan tenía razón, este no era un caso normal y por consiguiente era lógico suponer que algunas condiciones podrían no aplicarse tampoco o al menos no en su totalidad.
- Shizune tiene razón mi amor, en condiciones normales, un cuerpo ya está condicionado para ser un ser en específico, único y autónomo, intentar insertar otra solo causaría problemas como los antes mencionados - esta vez fue Tsunade quien hablo para reafirmar lo dicho por su discípula y tratar de explicar en el proceso más a fondo a que se refería la pelinegra - pero en esta ocasión estamos hablando del cultivo de células para el desarrollo de un cuerpo inerte carente de una identidad propia como tal, por lo cual debería estar más abierto a aceptar el alma que le ofrezcamos - dijo con simpleza pero contundencia la Senju dejando claro la ventaja que tenían en este caso en particular.
Había que admitir que era sorprendente, quizás no lo entendiera todo sobre lo que estaban hablando, pero si de algo sí que tenía plena consciencia era de que el trabajo de sus mujeres había progresado mucho y lo que estaban discutiendo era la prueba de las capacidades de estas magnificas kunoichi, aunque ahora le quedaba una duda respecto a ese tema y debía de estar plasmada en su rostro pues antes de poder expresarla, su esposa rubia se le adelanto a contestarle.
- Claro que aún se requiere cierta compatibilidad para lograr la armonía, para ello se requiere que los canales de chakra estén abiertos para permitir la energía del alma fluir por todo el alrededor, que el núcleo central de esta energía espiritual donde reside el alma esté dispuesto y preparado para albergar y luego distribuir esa energía a lo largo de todo el organismo, que no hayan tapujos ni puertas bloqueadas en la red de chakra que puedan obstruir un adecuado acople entre cuerpo y espíritu - era difícil saber que era más sorprendente de todo lo que decía la rubia, si el hecho de todos los parámetros a considerar y el grado de complejidad que parecían tener cada uno de ellos, o el hecho de que su esposa lo estaba diciendo con tal tranquilidad como si aquello no fuera un problema en sí mismo, - y puede sonar a que será todo un incordió lidiar con tantos detalles, peeeero, nosotros contamos con una gran ventaja - dijo entonces mientras sonreía divertida y levantaba un dedo haciendo alusión a la susodicha ventaja que mencionaba.
En ese momento la rubia se paró de su lugar y empezó a caminar para desconcierto y curiosidad del pequeño rubio que no dejaba de ver que era lo que ella haría, mientras que por centrarse en lo que ocurría ante él, no se percató que a su espalda, una hermosa ojiperla, sonreía mientras hinchaba el pecho con orgullo por lo que estaba segura iba a decir su compañera luego de mencionar el tema de la ventaja, aunque ya que tenía sus propios ojos cerrados regodeándose en su orgullo, no noto como la rubia se le acercaba hasta estar a su propia espalda y ahí se inclinó para quedar a la misma altura que ella.
¡KYAAA!
- Nuestra ventaja es que tenemos a esta hermosa y sexy mujer para ayudarnos - tras el femenino y agudo grito inesperado lanzado por la Hyuga, y tras ver como Shizune terminaba con el rostro rojo ante lo que veía, Naruto giro su rostro todo lo que pudo desde su posición solo para encontrarse con una sorprendente pero familiar escena ante sus ojos.
La razón de ese grito de parte de Hinata es que antes de darse cuenta, Tsunade la había asaltado desde atrás y había agarrado sus pechos para jugar con ellos a placer y pese a darse el gusto de asustarla, no soltaba incluso ahora los pechos de la ojiperla, sobándolos más de lo necesario, disfrutando de la esponjosa sensación, que, aunque similar a la suya propia, también era un mundo aparte y eso solo la motivaba más a manosearla.
Mientras tanto y contrario a Shizune que no podía evitar la vergüenza del acto de su mentora y la ojiperla y por ello prefería desviar la mirada, el joven rubio estaba como hipnotizado al ver a ese par de voluptuosas mujeres jugar de esa manera y en lo profundo de su ser, su única queja estaba radicada en el hecho de que en ese momento había, según su propio y personal criterio, mucha ropa, aunque igual no le quitaba el gusto y eso se notaba por el cada vez más prominente bulto entre sus piernas que solo aumento de tamaño cuando las vio de nuevo besarse, solo que esta vez de una manera incluso más lasciva que la previa al inicio de toda esta charla.
- Después de todo... quien mejor para... proporcionar la asistencia adecuada en materia de la red de chakra... que un Hyuga - no fue hasta que se sintió satisfecha con el beso que se separó para poder continuar su explicación, aunque claro está, luego de tremendo y erótico beso, no era de extrañar que se entrecortara en sus palabras para recuperar un poco el aliento.
- Y-Ya veo, creo que es una gran idea aprovechar ese conocimiento, se de primera mano de lo que es capaz un Hyuga cuando tiene acceso a nuestras redes de chakra - Naruto dijo saliendo del trance previo tras escuchar a su esposa hablar de nuevo y tras repasar las opciones, ciertamente no había mejor opción que esa y el sí que podía dar fe de las capacidades de los Hyuga, las había experimentado de primera mano y no solo por parte de su esposa ahí presente precisamente.
- H-Hinata será una parte vital durante el p-proceso de inserción del alma en los cuerpos - Shizune fue la que hablo, aun avergonzada y sin ser capaz de mirar en la dirección de sus tres compañeros pues la vergüenza le podía aun, - c-con su ayuda, l-la red de chakra estará abierta durante todo el proceso y c-con ayuda de su puño suave, la fijación del alma a los diferentes puntos del c-cuerpo será más eficaz, d-de esa forma... de esa forma... d-de esa, ¡Lady Tsunade puede detenerse de una vez! ¡por favor, es difícil concentrarse así - lo que estaba tratando de explicar finalmente quedo en eso, un intento pues finalmente la pobre y avergonzada mujer termino explotando.
La razón de su queja radicaba en que mientras ella intentaba explicar el papel de Hinata, su maestra en ningún momento desde que comenzó había dejado de manosear los pechos de la Hyuga, de hecho, paso a ser más intensa en sus maniobras e incluso paso de hacerlo sobre la ropa a hacerlo bajo la misma, cosa que tenía a Hinata al borde de su capacidad y el que volviera a besarla, para espectáculo tanto del rubio como la azabache no estaba ayudando en nada.
- Mooo, no eres divertida Shizune - Tsunade termino haciendo caso a su asistente, bueno a medias, porque aunque dejo de jugar con la mujer de ojos perlados, no se separó de ella ni tampoco retiro sus manos de su suave posición, así que podía darse por bien servida con eso, pues no conseguiría nada más, por el momento, - pero ella tiene razón, Hinata-chan será la encargada de controlar todo el proceso de acople entre el alma y el cuerpo, conoce cada una de las puertas dentro de la red de chakra del cuerpo, como abrirlos, como cerrarlos, así que con ella será más efectivo que el alma se acople y con ello lograr que el chakra correspondiente empiece a fluir e inundar los sistemas dándole nueva vida al cuerpo una vez este esté estable - termino la explicación la mujer, aunque seguía siendo difícil seguirle el ritmo de la conversación cuando aún ahora, con leves y sutiles movimientos, seguía dando aquel espectáculo a su esposo y su asistente.
Por suerte el punto se había entendido y eso era lo más importante, aunque no por eso los estragos de dicha actividad no existían, especialmente en el rubio quien era el que tenía las evidencias más a la vista gracias a cierto bulto entre sus piernas, bulto visto por las tres presentes y que en el caso de la rubia, provoco que lo viera con burla y reproche, reproche de que estuviera así en ese estado de nuevo cuando no hace mucho que se había desfogado, de nuevo, luego estaba Hinata que sus ojos no se retiraban de esa zona del cuerpo de su esposo entre feliz y avergonzada de ser la responsable de ese estado, aunque eso le daba la excusa de que bien podría hacerse responsable por causarlo y en cuanto a Shizune, movía ligeramente los muslos mientras se recordaba que en ese barco habían tres dulces niñas a las que no valía la pena traumar, aunque sus necesidades le gritaran otra cosa y siendo honesta con ella misma, estaba muy tentada a buscar una solución y hacerles caso.
Al final, los cuatro presentes llegaron a la misma concusión tras un rato, no podían ni querían esperar más de lo necesario, así que mejor terminar con la explicación, quizás encontrar una solución factible que quedara a su alcance y luego, bueno, no había que ser genio para saber lo que pasaría después.
- Ahem, y así, finalmente llegamos al último tema y donde si tenemos un problema - Tsunade finalmente y con fuerza de voluntad soltó a la Hyuga y tras aclarar su garganta y recomponerse a como pudo, cosa difícil de hacer creer considerando que sus pezones se veían enhiestos e hinchados tras su kimono gris, desventajas de no usar sujetador, retomo el tema tratando de recuperar la seriedad previa a su último acto de perversión.
Los demás asintieron como en silencioso acuerdo, aunque considerando sus propias y evidentes marcas producto del previo espectáculo, era difícil fingir que todo estaba normal, pero debían seguir sí o sí pues finalmente estaban en el punto más apremiante y mejor debatirlo ahora cuando la información aún estaba fresca antes de dejarse llevar y desviarse del tema, de nuevo.
- Entonces... solo queda la cuestión de la genética, ¿correcto? - Naruto lo dijo tratando de regresar a un rostro estoico, más serio, aunque era difícil cuando su rostro estaba a poco y nada de demostrar el dolor que aquel endurecido bulto le producía junto a lo cargado que tenía el saco ahora listo para disparar tras aquella gloriosa visión, algo que ya era normal en él aunque no por eso le disminuyera la curiosidad respecto al tema de su rápida recuperación e insaciable libido y el que aun tuviera los enormes globos de carne de su esposa sobre su cabeza no estaba ayudando mucho a calmarlo.
- Creo que el problema no está en todos los casos, sino en uno en concreto de los tres que estamos abordando - Shizune parecía percibir las inquietudes de su maestra, quizás porque ella misma también las había considerado dado el desarrollo de la investigación, aunque para la pobre mujer en este momento eso no le podría importar tanto como el suplicio entre sus piernas ahora que la picazón entre las mismas se hacía más difícil de acallar, al parecer su intento de alivio con el roce entre sus muslos más que una solución solo termino agravando el problema y aun así no se detenía, sentía que eso sería `peor, así que esperaba que retomar el tema de la investigación la ayudara a distraerse lo suficiente.
- Estas en lo correcto Shizune, al final, lo más seguro es que sea solo uno de los tres casos el que termine siendo un verdadero problema que tome más tiempo encontrar una solución - esta vez fue Tsunade la que hablo, al parecer su estudiante había llegado a sus mismas hipótesis respecto al trabajo a realizar y se había encontrado el mismo contratiemp0o que ella, - Yugito Nii - fue lo último que dijo la rubia dejando claro donde podrían toparse con ese problema que tanto mencionaba y aunque trataba de sonar seria y dar seriedad al caso, con sus pezones hinchados, su respiración pesada, el sonrojo en sus mejillas y el que en más de una ocasión su vista se clavaba en el bulto de su marido, no es que la estuvieran ayudando.
- ¿Yugito Nii?, no lo entiendo, ¿por qué Yugito Nii sería un problema? - Hinata pregunto sorprendida, claro que esa sorpresa chocaba con el sonrojo en su rostro y su pesada respiración, aunque eran obvias las razones y el remanente de ese momento aun perduraba en su cuerpo, especialmente en sus pezones que endurecidos, extrañaban las caricias a las que fueron sometidos y el roce contra su ropa solo agravaba esa hormigueante condición, pero trataba en lo posible de centrarse en la conversación más que en esa vocecita en su interior que le gritaba se desnudara, desnudara a su esposo y se clavara en su miembro hasta el fondo mientras se vengaba de la rubia pagándole con la misma moneda, cosa que solo le hacía enrojecer aún más.
- Haaaaa, es justamente en el hecho de ser Yugito Nii lo que lo hace un problema - Tsunade suspiro con hartazgo antes de responder, la verdad por más que tratara no lograba ver una solución a su problema, no sin en el proceso atraer otro tipo de problemas o tener que dar muchas explicaciones, más de las necesarias, - pero creo que debería empezar por el principio para que el tema quede más claro, ¿les parece? - por suerte, al parecer la madura mujer era consciente de que no estaba dando tanta información como para darse a entender y era mejor solucionar prontamente ese detalle si es que esperaba recibir la ayuda de los presentes.
Los demás por su parte, principalmente el rubio y la ojiperla solo asintieron en total acuerdo a su sugerencia, si querían ayudar, necesitaban todos los datos necesarios respecto al problema, aunque por el rostro exasperado de la mujer en ese momento, algo les decía que no era como que ella no hubiese considerado todas las opciones ya y eso no era precisamente alentador en este punto.
- Repasemos entonces, ¿Qué es lo que sabemos hasta ahora de la actual situación? - empezó con una pregunta la afamada ninja médico para retomar lo que habían discutido hasta ese momento, al menos un breve resumen con lo más importante era lo que les estaba pidiendo, lo cual podría indicar que existía cierta correlación entre esto y aquello, algo que ella ya había sugerido antes mientras se perdía en sus propios pensamientos.
- Bueno, de entrada, el proyecto, aunque es difícil, parece no ser del todo imposible, aunque parece que tiene tres parámetros de consideración para lograr el éxito - el primero en responder a la pregunta de Tsunade fue su esposo Naruto, quien a grandes rasgos asentaba la posibilidad de lograr tan imposible proyecto, suponiendo que se lograran superar sus respectivos retos.
- Esos tres parámetros se centran en el cuerpo, el alma junto a la red de chakra individual de cada ser y finalmente la genética propia de cada uno - ahora fue el turno de Hinata de complementar a su esposo mencionando de manera más particular cuales eran los susodichos parámetros de los que debían encargarse antes de siquiera plantearse proceder.
- Y de lo que sabemos hasta ahora, podemos recrear un cuerpo junto con órganos funcionales mediante la implementación de un vientre artificial que nos permita controlar el desarrollo del cuerpo y con ayuda de una experta en la manipulación de las redes de chakra como lo es Hinata, lograr abrir los canales para la asimilación del alma y su energía correspondiente al interior del cuerpo madurado es una posibilidad - al final complemento Shizune aquel resumen, siendo quizás la que más se extendió en la información pero siendo a su vez quien más la entendía después de su maestra.
Tsunade asintió complacida, la información no solo se había transmitido, sino que se había hecho de manera correcta pues, aunque fuera sin entrar en mayor detalle, la retentiva de los tres que le acompañaban en ese momento respecto al tema era más que buena, así que no había temor de que de una manera u otra alguno de ellos pudiese perderse con lo que diría a continuación, al menos no por falta de antecedentes informativos.
- Están en lo correcto, pero, qué pasaría si les dijera que sin este tercer punto, los otros dos podrían complicarse a largo plazo - dijo tras asentir como una maestra aprobando a sus estudiantes en un examen para luego soltarles una bomba como esa, cosa que como era de suponerse, causo sorpresa y preocupación en los presentes, pues podría implicar un retroceso a sus planes, sino es que decir que era volver al punto de partida de toda la operación, es decir, cuando aún no tenían nada con lo que avanzar.
- ¿Cómo es eso siquiera posible? - Naruto pregunto, quizás no con un tono alarmado en su voz, pero en su mirada se notaba que si le preocupaba bastante las posibles repercusiones que podría haber si es que lo dicho por Tsunade era correcto y no encontraban una solución rápida e igualmente efectiva.
- Lady Tsunade, podemos crear el cuerpo mediante cultivo de celular y con el debido cuidado y atención sobre las puertas en la red de chakra, deberíamos poder hacer la inserción del alma, entonces, ¿Cómo es que dice que podría entorpecerse ambas cosas solo con el último punto? - Shizune que era la otra medico en el lugar no lograba entender del todo porque es que su maestra aseguraba un tropiezo de ese calibre, sería tanto como decir que todo el tiempo que llevaban investigando desde que se propusieron este reto había sido por completo para nada.
- Tsu-chan, ¿acaso hay algún truco en todo esto? - Hinata termino preguntando preocupada, no porque temiera que todo esto fuera una broma, más bien era por el temor que le causaba el que hubiera una trampa que no habían percibido mientras avanzaban y que ahora podría desmoronar toda la investigación que llevaban.
- Me gustaría que no fuera así, pero conforme más analizaba la situación, más claro se hacía que podría volverse un problema - ante las dudas de sus compañeros, por toda respuesta, la mujer solo dio una suerte de evasiva mientras a su vez confirmaba las preocupaciones de todos, especialmente las suyas pues era la líder del proyecto y hasta ahora no veía una luz al final de ese túnel.
Decir que era preocupante era quedarse cortos, era algo con lo que no contaban y que ahora debían resolver si es que querían avanzar, todos ahí estaban de acuerdo con ese pensamiento, tanto así que atrás quedaron sus deseos y necesidades, solo estaban centrados en la situación actual en la que se encontraban, aunque eso sí, los vestigios de su previo estado de excitación aún permanecían en ellos, un pene hinchado y bolas cargadas, pezones enhiestos que aun marcaban la ropa contra la que se enfrentaban e incluso una humedad característica entre las piernas, quizás más atenuado dada la situación actual, pero que aún subsistían y en cuanto terminaran con ese tema, seguramente les recordaría sus necesidades insatisfechas.
- Tsunade, quisiera que nos explicaras exactamente, por qué es que este tema de la genética, la sangre o lo que sea, podría ser un tropiezo en el camino - Naruto hablo con bastante seriedad y aunque no estaba exigiendo nada, ciertamente tampoco estaba para que se ocultara información, no cuando había tanto en juego, - y por favor, no omitas nada - era casi como escuchar a su Hokage más que a su esposo hablándole en ese momento, aunque no es como si no entendiera esa actitud cuando ella misma la había mostrado en el pasado durante su época como líder de su aldea.
- No tenía la intención de hacerlo mi amor - por su parte la rubia contesto no sin altanería, pero si con igual o más seriedad que su pareja, asintiendo al hecho de que, si quería ayuda, debía ser lo más explícita posible en este tema.
La tensión en ese momento cambió o más bien se hizo más notoria, pero aun así ninguno de los presentes pronunció una palabra, no emitió ni un solo sonido, simplemente no querían interrumpir a la rubia, por el contrario, con su silencio y lo fijo de sus miradas, instaron a la mujer a continuar, algo a lo que ella asintió entendiendo su petición antes de inspirar con la intención de continuar con su explicación.
- Podríamos decir que por naturaleza, cada ser independiente es único, tanto a nivel de personalidad, como de afinidades e incluso a nivel de rasgos físicos característicos - empezó la rubia a relatar mientras hacía hincapié en la individualidad de cada ser humano, algo que dada la diversidad que presentaba el grupo ahí presente, era la más grande prueba de lo que decía, - esos valores están intrínsecos en el ama también, por lo cual esta misma es afín solo a ciertas circunstancias y características para poder... digámoslo así, resonar de manera constructiva con el cuerpo que habita y perduran incluso luego de la pérdida del mismo - era obvio que Tsunade se esforzaba en colocar todo en términos simples para poder ser entendida.
Los demás solo asentían, por ahora era todo lo que podían hacer para demostrar que estaban siguiendo la idea de la rubia, que entendían a qué se refería y quedando a la espera de lo que pudiera estar por decir a continuación.
- Este tipo de valores tan únicos es lo que permite que el cuerpo funcione, que responda de manera cómoda a los deseos de su poseedor, así que es necesario que en este caso, podamos replicar aunque sea medianamente esos factores para que el ente se sienta más cómodo con este tipo de disrupción en el entorno que lo rodea - continuó la mujer con su explicación, aunque esta vez sí, como ya se temía la rubia, los presentes no lograron entender del todo a que se refería con eso, algo notorio por sus rostros de confusión, - me refiero a que estas almas, ya han convivido con un entorno, se han acostumbrado a ciertas características y rasgos propios de su identidad, eso que los hacía únicos a su manera, ¿Cómo crees que reaccionarías si un día despiertas y todo lo que te rodea cambió, que todo lo que conociste ya no está o fue modificado, que incluso esa persona que conociste y a la que estabas acostumbrado a mirar todos los días cuando te veías al espejo, ya no está? es un cambio que no podrías asimilar - terminó con una pregunta la mujer, una pregunta que dejo que meditaran unos momentos que ella misma aprovecho para organizar sus propias ideas de car a continuar explicando la situación.
Mientras tanto, los demás sopesaban las palabras de la rubia, llegando todos a la misma conclusión, la mujer tenía razón, estas personas ya tenían una vida, una identidad, un cambio en ese paradigma no era algo que se pudiera asimilar tan fácilmente, de eso Naruto era quizás de los más conscientes pues en sus memorias quedaba el chistecito de Obito hace años atrás cuando lo uso como experimento para probar los alcances del Tsukuyomi, enviándolo a él a una realidad en la que todo lo que conocía no estaba, todo lo que sabía estaba errado, no le fue fácil adaptarse y eso que en su caso solo era una cuestión de eventos alterados dentro de una realidad más conocida, pero, cuando no puedes identificarte ni siquiera a ti mismo, ¿era realmente posible aceptar un cambió así de radical? la verdad era que lo dudaba mucho y con ello empezaba a entender a qué se refería su esposa en ese momento.
- Pero... ese no debería ser un problema, al cultivar el cuerpo, nos aseguramos de que sea lo más fiel al diseño original, esa es la ventaja del cultivo de células, ¿verdad? - Hinata habló cuando a su ritmo, ella llego a una respuesta similar a la de su callado y preocupado esposo que ante lo dicho por la ojiperla veía ahora a Tsunade esperando que tuviera razón en su pensar, aunque el rostro compungido de la Senju no le daba muchas esperanzas de que realmente fuera así.
- En un principio no está mal pensar así, pero... - Tsunade respondió rápidamente aunque no muy convencida de lo que acababa de decir la ojiperla, - es cierto que podemos recrear un cuerpo mediante el cultivo de células, incluso al recrear una gestación norma mediante este vientre artificial para que sea un cuerpo totalmente funcional, nada asegura que esta replica sea cien por ciento perfecta - remarcó ese punto mientras veía a los dos shinobi que ante su explicación parecía confundirse aún más.
- Lady Tsunade tiene razón - tras un momento de meditación a las palabras de su mentora, Shizune termino hablando para estar de acuerdo con ella y llamando la atención de los demás presentes que esperaban continuara con su aporte, - estamos hablando de que se creara un cuerpo desde cero, en cuyo diseño buscamos replicar las características de un individuo en concreto, lograr que al menos en apariencia sea lo más idéntico posible y es cierto que mediante un cultivo controlado y monitoreado de las células, podría llegarse a un resultado bastante preciso pero, solo basta un detalle destacable, una marca o imperfección, algo con lo que el ente no este familiarizado al momento de su unión para que el mismo rechace el cuerpo - Shizune dijo lo que desde su punto de vista era el razonamiento al que llegaba su maestra respecto a la recreación de un cuerpo, dejando para el final una afirmación bastante preocupante, - al final, es simplemente imposible recrear un cuerpo por completo mediante el cultivo de células - y la seriedad con la que lo decía no hacía nada por aplacar sus preocupaciones.
- Al menos no con células blanqueadas - menciono de repente la rubia como si lo que estuviera diciendo fuera de lo más obvio, aunque por las miradas de los presentes, especialmente la de su discípula, no lo era tanto, - aunque las células blanqueadas me darían la posibilidad de crear el cuerpo, tienes razón en algo, esta suerte de clon a nivel corporal inevitablemente presentaría, no sé si llamarlas fallas, quizás el termino sería diferencias respecto al modelo original - la rubia empezó a explicar a qué era lo que se referí al hacer esa anotación sobre ese tipo de células en específico.
Todos se le quedaron viendo sorprendidos, pues no esperaban encontrarse con ese tipo de detalles, aunque era lógico que la rubia si tuviera ese conocimiento cuando ella misma ya había realizado cultivo de células en el pasado y podía notar las diferencias cuando se hacían este tipo de procedimientos de restauración artificial, aunque no era la única pues aunque imperceptible para todas las demás, cierto pequeño de rizos dorados, desvió su mirada hacia un punto en específico, más concretamente a su brazo derecho donde descansaba su brazo sustituto y aunque igual en casi todo sentido, él mejor que nadie era consciente de que había ligeras diferencias con su brazo original, nada del otro mundo y aun así le recordaban que hasta cierto punto ese no era su brazo, así que entendía a lo que se refería su mujer.
- Consideremos ahora el proceso para la adaptación de cuerpo y alma, cuanto tiempo creen que le podría tomar al alma adaptarse a este cuerpo sintético cuya mayor característica está en la similitud física con su cuerpo original, cuanto puede tardar en asimilar y aceptar esas ligeras diferencias que existen entre uno y otro y eso suponiendo que al no percibir ningún vínculo de tipo genético con ese cuerpo, no termine rechazándolo como si fuera un patógeno externo o termine consumiéndose a sí mismo en el proceso de adaptación al no encontrar comodidad en este nuevo recipiente - Tsunade empezó a explicar lo que al parecer eran más contras que otra cosa respecto al uso de células blanqueadas y con ello dejando ver hacia donde se dirigía el problema, - mientras que si logra reconocer una firma más familiar a la genética con la que este familiarizada, es posible que el acople y fusión de ambas partes sea más cómoda y eficaz, después de todo, el ente se sentirá en más confianza al reconocer algo con lo que, como ya mencione previamente, está más familiarizado - dijo la rubia como llegando al punto respecto a la necesidad de esa muestra de sangre, o de células que compartieran el código de las personas a las que estaban apuntando recrear sus recipientes físicos.
- Entonces, Lady Tsunade, lo que nos está diciendo es que con una muestra del material genético adecuado, la vinculación entre el alma y el cuerpo no solo será más efectiva, sino que al reconocerse entre sí, ¿también se realizara un proceso de acople más rápido entre ambas partes? - la pregunta de Shizune mostraba su asombro pues de ser factible, eso aceleraría mucho más el proceso y algo que podría tardar mucho en realizarse estaría acortando el tiempo de desarrollo y todo con solo conseguir una muestra de su material genético.
- Por no mencionar que el cuerpo en ese caso, cultivado desde una base genética primaria correspondiente al individuo en específico, aumentara significativamente la posibilidad de replicar de manera exacta la forma y diseño del cuerpo original, después de todo, esa información ya estará grabada en esas células - como respuesta a la pregunta de su discípula, una sonriente Tsunade complemento lo que al parecer serían ventajas si es que se lograba realizar la idea que la rubia estaba planteando, - claro que este proceso no está exento de complicaciones, como los ligeros cambios que supongo serán inevitables que ocurran durante el proceso de desarrollo y crecimiento, pero, una mejor compatibilidad entre ambas partes debería permitir pasar por alto los cambios más circunstanciales mientras la esencia se mantenga - termino de decir la rubia dejando claro que de ser por ella, sería ese el método que usaría para el cultivo de células que se usarían para recrear los cuerpos.
Por su parte los demás estaban anonadados, era increíble lo que una pequeña muestra de material genético podría hacer, es decir, en el pasado ya habían visto de lo que una muestra de sangre, generalmente mal utilizada era capaz, gracias a eso se perdieron muchas vidas y otras solo se sacrificaron para llevar a cabo aquellos experimentos con genes específicos, así que aplicarlos de esta forma, la verdad era un gran avance, esperaban en la dirección correcta, aunque no necesariamente con los mismos propósitos que ellos lo estaban desarrollando, de hecho, mejor si no era así.
- Además, si lo consideramos, el hecho de que se use una muestra genética especifica de la persona, en esencia debería ayudar también a que las redes de chakra estén más susceptibles a aceptar el alma y su energía particular, después de todo, son desde cierto punto de vista, partes de un todo que está tratando de volver a reunirse, así que el sistema ya estará más que dispuesto a recibir y aceptar esta consciencia que había perdido - continuo con un análisis más la rubia que al considerar ese detalle cada vez estaba más convencida de que era la mejor oportunidad de éxito que tenían, - al final, con los tres parámetros todo es una cuestión de genética - al decir eso, todo el entusiasmo de la mujer regreso a ese estado de frustración con el que había empezado, extrañando a los demás pues creían que ya estaba resuelto.
Al parecer las ventajas eran muchas si se hacía con el método propuesto por su rubia amiga, sin embargo, el rostro que mostraba les decía que por desgracia había una parte de la historia que aún no se contaba y que era justamente ahí donde radicaba el problema que tenía tan tensa a la mujer, porque era obvio que al menos en la teoría, tenía ya todo calculado luego de reunir datos todo este tiempo junto con Shizune y Hinata.
- No lo entiendo Tsu-chan, todo parece indicar que tienes claro cuál será el proceso a implementar para realizar este proyecto, entonces... ¿cuál es realmente el problema? - Hinata no pudo evitar preguntar y no era la única con esa duda, pues todos la miraban extrañados, que era lo que faltaba en esa ecuación que parecía preocupar tanto a una mujer tan capaz como lo era Tsunade Senju Uzumaki.
- El problema sigue siendo la genética Hinata-chan, ya se los había dicho - dijo una vez que salió de sus pensamientos producto del llamado de su amiga, dejándola ahora a ella confundida pues con todo lo que acababa de decir ya deberían de estarse haciendo una idea, - o más precisamente, es conseguir las muestras que se necesitarían, especialmente la de Yugito Nii - fue más específica en este caso, aunque igual le asombraba que le estuvieran preguntando aquello luego de la conversación que acababan de tener.
- ¿Acaso conseguir las muestras es tan complicado? - esta vez la duda la expreso el rubio, el cual se veía confundido en cuanto a lo dicho por su mujer, aunque claro, era quizás porque a diferencia de la médico rubia, él no veía algunos detalles de ese trabajo y quizás ese era el detalle, aun no se explicaba en ese ámbito y por ello es que estaban tan confundidos, cosa que la hizo suspirar.
- Bueno, sí y no Naru-chan - dijo con una sonrisa un tanto tensa que demostraba la frustración que sentía en este momento respecto al tema, aunque trataba de dar seguridad a su pareja y en el proceso a sí misma, - en el caso de mi abuela Mito y de Kushina, la ventaja está en que las muestras pueden obtenerse directamente de los registros del hospital de la hoja, todos aquí sabemos muy bien que dada nuestra peculiar actividad profesional, los controles y chequeos médicos tienden a tener cierto grado de periodicidad y en cada caso una muestra, generalmente de sangre, era guardada con el fin de evaluar nuestra condición, así que haciendo algunos arreglos podría conseguir esas muestras, también está la posibilidad de conseguir una muestra de una fuente externa a los registros - empezó a explicar el tema que tanto le preocupaba, aunque claro, empezó mencionando a sus familiares, los que a ojos de la rubia, representaban los casos más sencillos respecto a ese tema en particular.
- ¿A qué te refieres con una fuente externa exactamente Tsu-chan? - Hinata no pudo evitar la pregunta cuando menciono aquello, quizás preocupada de que ese tipo de muestras pudieran estar en manos equivocadas, algo que no era realmente una opción si es que querían mantener un bajo perfil respecto a un tema tan delicado como este.
- Creo que, con fuente externa, lo que quiere decir es que se tome la muestra de un objeto personal, algo que usaran o de lo que dispusieran y que entre su contenido tenga alguna muestra del material genético que se necesita - Shizune fue quien abordó el tema, mirando a su maestra mientras lo explicaba para determinar si había acertado en su suposición, cosa que supo era así cuando vio a su maestra asentir a sus palabras y la pregunta que formulaba con sus ojos para recibir su aprobación.
- En el caso de mi abuela, creo que aun debo tener uno de los prendedores que solía usar en su cabello todo el tiempo, estoy segura de que encontrare unas cuantas hebras de su cabello ahí que podría usar - explico ahora la rubia dando a entender cuál era la idea tras la segunda opción, - en cuanto a Kushina... bueno, estoy bastante segura de que encontraremos algo que nos sea útil entre las cosas que sacamos de su antiguo hogar cuando fuimos la aquella vez - menciono con algo de duda, para luego reafirmas sus convicciones, recordando aquella vez en que entraron al antiguo hogar de los padres de su esposo y tras una exhaustiva limpieza, se llevaron lo que a sus ojos consideraban debía conservarse del legado de aquellos dos.
- Ya veo... es pera un momento, si teníamos esa opción desde un principio, ¿por qué es la segunda opción para conseguir las dichosas muestras? - Naruto en un principio solo asintió comprendiendo cual era el plan a seguir de parte de su rubia mujer, solo que cuando analizo la situación más detalladamente se encontró con que era extraño que siendo quizás menos problema tomar las muestras de los objetos de sus parientes, fuera esta una alternativa y no la fuente principal - ¿qué no de esa manera nos ahorraríamos muchos problemas? - no pudo evitar preguntar lo que le parecía obvio era una solución mucho más práctica.
- Sé que puede verse de esa manera mi amor, pro la realidad es que en el caso de la muestra dentro de los objetos personales, no sabemos qué tan estropeada pueda estar la muestra, lo cual haría que se deba hacer un proceso de concentración previo a proceder con el proceso de cultivación y eso suponiendo que realmente logremos encontrar dichas muestras - menciono la rubia a su esposo ya con una sonrisa más tranquila mientras explicaba su punto, aunque no sin dejar fuera de consideración la muy posible y real probabilidad de que no tuvieran suerte cuando buscaran entre los enseres personales de sus antepasados, - mientras que por otra parte, las muestras que tenemos en el archivo del hospital son mucho más... "frescas", por decirlo de algún modo y eso las hace mucho más útiles para el propósito que nos atañe en estas circunstancias - termino de explicar ahora un tanto más relajada sobre el tema de cuál debía de ser la fuente primaria para esta ambiciosa empresa que habían aceptado.
Sin embargo, un pequeño detalle de lo dicho por la rubia en la última parte fue lo que más llamo la atención, particularmente por el término que la mujer decidiera usar para referirse a las muestras y era algo que motivaba la curiosidad de ambos shinobi, una curiosidad que no tardarían en querer solventar, aunque alguien se adelantó a explicárselos mucho antes de que el primer sonido saliera de la boca de alguno de los dos.
- A diferencia de las muestras que pudiéramos conseguir de los objetos personales de Mito-sama y de Kushina-sama, las muestras que se tienen en los laboratorios del hospital están mucho mejor conservadas, así que desde ese punto de vista, una muestra con mayor y mejor estado del contenido genético sería lo más ideal respecto del proceso de concentración que habría que hacer a muestras que han sufrido las inclemencias del ambiente que les rodeaba - Shizune de repente dijo aquello, como sabiendo cual sería la pregunta siguiente de parte de los dos ninja tras escuchar las palabras de su maestra y si lo consideraba, la verdad era que tenía mucha razón, podría ser la mejor opción para una muestra de buena calidad sobre la cual trabajar para obtener el contenido genético a desarrollar por las células blancas que usarían.
- Excelente percepción Shizune - felicito la ninja medico a su discípula al ver lo fácil que dilucidaba entre sus palabras el propósito de las mismas, - como dijo Shizune, al estar mejor conservadas, el aporte que pueden hacer en cuanto al material que necesitaremos es mucho mayor y eso estarán de acuerdo sería lo ideal - dijo ahora viendo de nuevo en dirección de su esposo y su amante dándole la razón a su discípula para luego dejar que pensaran sobre esas palabras y notaran la veracidad de las mismas.
- Hmmm, supongo que tienen razón, sería mucho as fácil si hay menos problemas con la muestra - Naruto llevo una mano bajo su mentón sopesando las palabras de sus mujeres y estando de acuerdo con ellas luego de analizar los pros y contras, - aunque... no es como si sacar las muestras del hospital fuera a ser tan sencillo como suena, ¿verdad? - de igual modo era lo suficientemente listo como para saber que aun estando las muestras en el hospital, aun siendo Tsunade Senju quien las pidiera, no es como si fueran a entregarlas de buenas a primeras.
- En el peor de los casos, con las células Uzumaki que aportaremos entre los dos no debería ser un problema, claro, tardara un poco más de tiempo pero supongo que será suficiente - eso tomo por sorpresa a los presentes, tanto problema que estaba resultando esto y ahora decía que con solo las células que entre los dos rubios sería suficiente, algo raro debía tener ese comentario, - me refiero a que ambos tenemos linaje Uzumaki mi amor, quizás el tuyo más presente que el mío por ser linaje directo, pero ninguno de los dos somos Uzumakis puros, aun así, esa memoria genética que se hereda entre líneas sanguíneas directas esta codificada en nosotros, en tu caso para tu madre y en mi caso para mi abuela, por lo que espero y confío que entre los dos daremos suficiente material como para que en el caso de las dos Uzumaki, esa resonancia de linaje ayude a afianzar el vínculo entre alma y cuerpo durante la inserción si es que no conseguimos una muestra genética para ambas - la respuesta no se tardó en llegar a ellos y con eso entendían mejor a que venía la aseveración de la mujer rubia.
- Y-Ya veo... supongo que es una ventaja que aunque las células sean blanqueadas, aun así tengan su origen de descendientes de los Uzumaki - Hinata fue quien hablo esta vez, un tanto azorada por la complejidad que estaba resultando tener este tema, aunque igualmente tranquila pues confiaba en su amante rubia y si ella consideraba que era factible aunque más complejo, entonces no tenía motivos para preocuparse, - pero entonces... ¿qué pasa con el caso de Yugito Nii? - al menos no respecto a su familia más "directa".
- Haaaa, esa es la gran cuestión, de entrada, las células por mucho que logremos limpiarlas para que funcionen bajo los parámetros que queremos, no dejaran de ser células Uzumaki, no importa cuánto se blanqueen, una parte de ellas, una pequeña parte de ellas mantendrá cierta memoria de origen y me preocupa que eso se convierta en un problema cuando se integre el alma de Yuugito Nii en el cuerpo creado al no tener otro tipo de material que predomine - empezó Tsunade a explicar ahora cuál era el problema radicado en el caso de la ninja de Kumo, mientras que no era algo que se pudiera considerar factible en términos de probabilidad, ciertamente la amenaza no era cero.
- Supongo que entonces si es más conveniente tener una muestra de Yugito Nii - Naruto dijo sin mayor complicación lo que a estas alturas ya era evidente para todos los presentes, aunque el rostro de la rubia parecía decirle que no era tan sencillo como sonaba, - ¿qué pasa Tsu-chan? - finalmente no pudo evitar la pregunta al ver la de verdad complicada expresión realizada por la mujer.
- Tienes razón en algo, con el material de Yugito Nii los procesos se simplificarían mucho como ya mencionamos, ayudaría con cuestiones como la apariencia, la red de chakra, la afinidad con el alma, en fin, haría que el trabajo se reduzca mucho en cuestiones de tiempo y equipos - la rubia acepto las palabras de su esposo como una verdad incuestionable, porque lo eran, sería mucho más beneficioso de esa forma, para todos, - pero no es como si tuviéramos a la mano material genético de Yugito Nii como para utilizarlo - sin embargo no todo podía ser tan sencillo y la Senju acababa de remarcar ese hecho con sus palabras.
- ¿De que estas hablando? - de repente Naruto hizo una pregunta que desubico a todos los presentes, todo mientras la miraba con confusión en sus ojos pues no entendía a que se debía la segura afirmación de la rubia respecto al tema de conseguir la muestra.
Y no era para menos su confusión, al menos en su mente, después de todo, Konoha no era la única aldea con un hospital dentro de sus murallas y si en el hospital de la hoja existían registros y muestras de sus diferentes shinobi, ¿no sería lo más lógico pensar que de igual manera ocurriría con las demás aldeas?, en este caso en particular con el hospital de la nube oculta y Yugito Nii, así que la muestra debería estar disponible, simplemente podrían
- No es tan sencillo como lo estás pensando Naru-chan - de repente las divagaciones y pensamientos de Naruto se vieron interrumpidas por su esposa que al parecer luego de considerarlo un momento ya se estaba haciendo una idea de cuáles eran las intenciones del rubio, - no es como si pudiéramos pedir algo así y nos lo fueran a dar solo así - termino de decir la rubia mirando a su esposo con seriedad para dar a entender su punto.
- No lo entiendo, ahora gozamos de una gran paz y una cooperación entre aldeas sin precedentes, si tan solo... - por su parte el rubio también presento sus argumentos, seguro de que podían hacerlo sin que eso se fuera a convertir en un problema para ninguna de las partes, así que se le hacía raro el que Tsunade se cerrara tanto a esa posibilidad, más cuando al parecer tampoco es que tuvieran muchas otras alternativas.
- Ciertamente esto es un nuevo orden en el ninkai mi amor, pero no es tan simple como suena - Tsunade replico una vez más, esta vez con una tierna y hasta maternal sonrisa, a veces olvidaba que tras ese fuerte hombre, ese poderoso shinobi, ese formidable líder, ese pervertido e insaciable hombre que tenía por esposo, también era ese mismo soñador, ingenuo e inocente niño que veía a través de esos cerúleos orbes no lo que era, sino lo que podía ser y le reconfortaba que esa parte de él aun hoy no había cambiado, pero claro esto era diferente, - no puedes esperar que en cuanto reciban el pedido no tengan sospechas, no hagan preguntas, no quieran saber el porqué de nuestro interés en una muestra de uno de sus activos militares, por mucho que ese activo ya esté muerto, por el contrario, eso solo podría encender más las alarmas dentro de su aldea - trato de ser lo más paciente posible mientras le decía aquello al rubio, alabando su optimismo, pero criticando a su vez su ingenuidad sobre lo que pasaría después.
- Y considerando cual es el propósito por el que estaríamos pidiendo dicha muestra, decir la verdad no es una opción Naruto, solo empeoraría la situación, Lady Tsunade tiene razón, pedirle ayuda a Kumo en esto está fuera de discusión, de hecho pedir ayuda a cualquier agente externo es una mala idea y punto - Shizune apoyo a su maestra, aunque no es como que rebatirla fuera posible considerando todos los factores, esto era un proyecto secreto y que nadie fuera de su familia debía de conocer y debía mantenerse así, por el bien de todos.
Un silencio se hizo presente durante unos segundos, Naruto estaba serio, no a modo de protesta, sino porque aunque le doliera, debía admitir que tenían razón, el mundo podría haber cambiado, la paz había permitido un mayor intercambio entre las aldeas y la cooperación ahora era posible, pero aun así, la realidad era que en algunos temas, la desconfianza debía seguir permaneciendo, ya no por una cuestión de egoísmo, sino por una cuestión de seguridad, para sus propias aldeas y para el mundo como tal, por mucho que fuera otro su deseo, esa era una verdad del mundo que no se podía cambiar, solo se podía aceptar.
- Por lo que considerando eso y el hecho de que no podemos hacernos con una muestra de Yugito Nii por nuestros propios medios, estamos en un predicamento respecto a ella - finalmente y como para desviar un poco la atención del tema de no filtrar esta información a terceros, Tsunade retomo el problema que intentaban abordar, problema por el cual habían terminado compartiendo con su esposo ese pequeño repaso de todo lo que habían logrado hasta ese momento y el inevitable tropiezo con el que se habían encontrado en el camino.
Se hizo de nuevo un silencio, ya no incomodo como el anterior, más bien un silencio producto de la meditación de todas las partes, finalmente tenían todos identificados donde estaba el problema y estaban en un punto en el que una solución plausible parecía no existir, así que debían considerar sus opciones, pues sin esa base genética que los ayudara, deberían arriesgarse a que solo las células blanqueadas fueran suficientes y considerando todo lo que habían discutido, no era precisamente aceptable ese pequeño margen de error, no en un aspecto como este y no cuando los imprevistos que pudieran surgir eran algo a lo que ninguno de ellos podía dar respuesta, después de todo, sería la primera vez que algo como esto se intentaba, no existía precedente y si se hacía bien, no existiría después de hacerlo tampoco.
Estaban en un impasse en ese momento y aunque cada un desarrollaba posibles soluciones en su mente, ninguna de ellas era lo suficientemente segura como para ser factible, a ese paso, de no encontrar una alternativa, tendrían que arriesgarse a trabajar solo con las células blanqueadas, por mucho que no fuera lo ideal, pero parecía ser la única resolución que les quedaba, o eso pensaban.
- ¿Qué hay de Matatabi-san? - entonces la mujer de ojos perlados lanzo esa pregunta al aire como si nada, logrando que todos la voltearan a ver sorprendidos pues no se esperaban esa propuesta, por lo que, con vergüenza producto de la fija mirada de los presentes, Hinata se apresuró a darse a entender, - b-bueno, Matatabi-san era el biju de Yugito Nii, es quien mejor la conoce, así que si alguien sabe dónde podríamos encontrar una muestra de su jinchuriki, esa sería Matatabi-san, ¿verdad? - su explicación fue simple, pero contundente, ella tenía razón, en este punto y ante sus prácticamente nulas posibilidades, la biju de dos colas era su mejor opción, más bien era su única opción.
Todos quedaron callados y con los ojos abiertos, con todo lo que hablaron, con todo lo que sabían y aun así, no se les había ocurrido la opción de recurrir a la biju a ninguno, bueno, a ninguno salvo a Hinata y eso hacía que la vieran sorprendidos y admirados, aunque claro está, la pobre mujer ahora estaba sonrojada pues malentendía el significado de aquellas miradas y eso la hacía removerse incomoda en su lugar, al menos hasta que sintió a cierto rubio levantarse de su lugar entre sus brazos para mirarla sonriente antes de con sus manitas tomarla de las mejillas y plantarle un feliz e inesperado beso que ella no dudo en corresponder, adicta a los labios de su marido como lo era y que aunque corto, fue muy satisfactorio para ella.
- ¡Ya regreso! - cuando el beso termino, el pequeño rubio salió a toda prisa por la puerta de la habitación y no hacía falta que les dijera en qué dirección iría pues era bastante obvio cuál era su destino final, lo que si no se esperaron fue que no más que un par de segundos después, la puerta se abriera de nuevo para dar paso al mismo rubio que entraba a toda prisa para ir al armario de la habitación en busca de algo, - la voy a necesitar - dijo de pronto cuando se dio la vuelta y les dejo ver que en las manos, el rubio llevaba una cámara, algo que las dejo confundidas y curiosas.
- Ne, Naru-chan, ¿para qué es la cámara? - Tsunade no pudiendo con su curiosidad realizó la pregunta que de hecho todas tenían en su mente pues no entendían el propósito de la cámara ni el que el chico la fuera a necesitar.
- Jejeje, para una extorción - dijo finalmente con un rostro de malvada travesura, antes de salir de nuevo a toda prisa por la puerta dejando tras de sí a unas aún más confundidas mujeres que no pudieron evitar cierto escalofrío recorriendo su columna luego de ver el travieso rostro de Naruto, algo se traía entre manos y no era algo precisamente bueno.
Mientras caminaba en dirección a su objetivo, el rubio no dejaba de pensar en todo lo que acababan de hablar, era simplemente increíble por donde quiera que lo viera y aunque no pudiera captarlo por completo y quien podría culparlo por ello cuando su conocimiento en ninjutsu medico era apenas elemental, si tenía claro una cosa, de verdad estaba casado con una diosa de la medicina, no podía definirlo de otra manera, literalmente estaba encontrando en ese preciso instante una manera de traer de vuelta a quienes habían perdido sin tener que cometer el mismo tipo de sacrilegios como debía de hacerse con el Edo Tensei y hasta él sabía que eso significaba que se abría una puerta dentro del mundo médico, aunque eso no necesariamente fuera algo que pudiera hacerse público.
Lo más increíble de todo es que estaba desarrollando tal método mientras estaba embarazada, su segundo hijo con la hermosa y despampanante rubia, realmente era difícil creer que hubiese algo que la pudiera detener y eso solo le henchía el pecho de orgullo, era su familia después de todo y le llenaba e corazón saber que podía contar con ellas incluso en sus ideas más locas o sus impulsos más descabellados, de verdad se merecían el cielo y hasta más.
Y no solo era la rubia, todas ellas de alguna manera habían demostrado con sus actos y su forma de ser, lo mucho que complementaban su vida, la llenaban y le hacían feliz, Tsunami y su increíble capacidad como maestra carpintera, construyó su casa y estaba encargada de su más grande proyecto a nivel estructural, una mujer que pese a todo lo que había sufrido, pese a sus inseguridades, pese a sus miedos y el dolor que un día cargó, se había sobrepuesto a todo eso por su padre, por su hijo, por su familia entera y principalmente por ella misma, como no amarla, como no admirarla cuando había demostrado lo que significaba la fortaleza real y el deseo de salir adelante.
Lo mismo ocurría con Shizune, su vida no había sido fácil y aun así solo había que mirar sus logros para darse cuenta de lo mucho que había crecido, de carácter serio y centrado, pero dulce y amable, era una mujer especial, una gran ninja médico, razón de ser la mano derecha de Tsunade, por no mencionar que tenía la paciencia que se requería para ser su conciencia moral, la mayoría del tiempo, su Nee-chan durante más tiempo del que podía recordar o creer, una mano amiga que indiscutiblemente le había tendido la mano cuando menos se lo esperaba y lo había ayudado a levantarse cuando se sentía superado en algunas ocasiones.
Y por último pero no menos importante, Hinata, su Hinata, le llevo tiempo verla como la veía ahora y quizás de no ser por la guerra, habría estrechado sus lazos con esa hermosa princesa desde mucho antes, paciente, dulce, maternal, si lo pensaba bien quizás se podría decir que era de las pocas kunoichi que realmente no tenía instinto asesino, valoraba demasiado la vida como para arrebatarla, lo cual era irónico pensando cuál era su profesión, pero quizás era ese carácter tan gentil y amoroso el que hacía que su propio corazón latiera fuerte cuando la tenía cerca, le daba paz y sosiego, aun así sus habilidades como shinobi no habían de subestimarse, podía ser bastante fría como para infringir dolor sin necesidad de usar la fuerza bruta para ello, él lo sabía bien pues fue víctima más de una vez de sus castigos y sería justamente su precisión la que la haría tan valiosa en este proyecto como las dos ninja medico de a bordo.
Sí, había sido muy afortunado y bendecido de encontrar a estas personas en su camino y el que decidieran unir de una manera u otra sus vidas con él solo demostraba cuan afortunado había sido realmente, quizás esa era su compensación por todo lo que tuvo que pasar al crecer o simplemente tuvo mucha suerte como para tener la fortuna de conocerlas y acercarse a ellas, pero ahora más que nunca agradecía que estuvieran presentes en su vida, se merecían más que solo un regalo de su parte, se merecían este mundo y más y en parte por eso era este viaje, para poder hacer realidad el sueño que tenía con ellas, un sueño donde podrían estar juntos sin temor a nada, criando y viendo crecer a sus hijos como una verdadera y gran familia feliz.
Detuvo sus pensamientos cuando llego a destino, que no era otro que el cuarto de sus hijas de donde previamente había escuchado salir la voz no solo de Matatabi, también la de Kurama, por lo que suponía ambos bijus aun debían estar ahí y de no ser así, sería el mejor lugar para averiguar a donde se habían ido los dos, aunque eso sí, se aseguró de tener la cámara lista, solo por si conseguía lo que quería mientras buscaba a la biju de dos colas.
- Niñas, ¿están despiertas? ¿puedo pasar? - llevó su mano al pomo de la puerta y espero a que sus hijas desde el interior le respondieran, aunque eso sí, estaba extrañado pues respecto al ruido que había escuchado la primera vez que paso por su cuarto, el silencio que ahora se sentía era raro, por eso su pregunta, quizás estaban durmiendo luego de tanto jugar, en cuyo caso debía pasar procurando hacer el menor ruido posible para no despertarlas.
- ¡Haaaiii!, ¡puedes pasar Tou-chan! - sin embargo, sus sospechas quedaron descartadas cuando escucho la voz de Hitomi seguida de las risitas de sus otras dos hijas, al parecer no estaban precisamente dormidas, solo que lo que sea que estuvieran haciendo, ahora estaban más calmadas que antes y movido por la curiosidad, pero con una sonrisa en su rostro abrió la puerta para entrar y poder ver a sus hijas y sus guardianes.
"Esto es mejor de lo que esperaba", fue el único pensamiento del rubio cuando entro al cuarto de sus pequeñas y se encontró tan peculiar imagen, no la de sus hijas sentadas alrededor de una mesa tomando té, que de alguna manera terminaran convirtiendo el tomar el té y los bocadillos que les había llevado Shizune en un juego de fiesta de té no le parecía raro, incluso él había jugado a aquello con sus princesas a quienes se le iluminaban los ojos al ver que su padre participaba en sus juegos, tampoco le era raro ver a la biju de dos colas sobre una especie de mullida cama hecha con almohadas con los ojos cerrados, aunque siempre atenta a las niñas, cosa que agradecía por tan noble gesto de su parte, no, lo que causaba ese pensamiento y consecuentemente la odisea que suponía no partirse de la risa, era el cuadro protagonizado por Kurama que l verlo, solo resoplo ofendido.
- No quiero oír ni una sola palabra de tu parte - fue todo lo que dijo el malhumorado biju a su jinchuriki, lo conocía lo suficiente como para saber lo que pasaba por su cabeza y suficiente tenía con las cosas como estaban como para que más encima el rubio viniera a fastidiarlo, incluso como castigo por sus transgresiones, esto era cruel hasta para un biju.
¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC!
- ¡OYE! ¿¡QUE CREES QUE HACES IDIOTA!? - sin embargo, tras escuchar ese sonido de disparo y ver de nuevo a su jinchuriki, Kurama no pudo hacer más que protestar enfadado ante el atrevimiento de su compañero y el uso de esa cámara que traía en las manos, cosa que solo lo molestaba un más.
- Lo siento Kurama, pero sin pruebas, nadie jamás me lo va a creer - fue la burlona respuesta del joven rubio mientras veía e intentaba, cada vez más inútilmente de contener la risa que le estaba causando esa situación, había venido buscando cobre y acababa de encontrar oro, pero en algo tenía razón, esto era mejor de lo que se esperaba y dejaba al biju en la peor situación posible.
Después de todo, el gran Kurama, el todopoderoso biju, el más fuerte de sus hermanos, se encontraba ahora encerrado completamente en una botarga de conejo que solo le dejaba al descubierto su rostro, como si no fuera suficiente, era de color rosa, con una oreja levantada completamente y la otra doblada a la mitas hacía el frente y para completar el cuadro, con un lindo moño azul bajo el cuello, con el par de patas delanteras colgando graciosamente hacia el frente del traje y por lo que alcanzaba a apreciar desde su perspectiva, con un esponjoso rabo de algodón en la parte trasera del atuendo, el cómo fue que lo metieron en esa botarga la verdad no estaba seguro de querer saberlo, pero si no se estaba moviendo era por dos posibles razones, la primera, estaba amarrado bajo ese disfraz, impidiéndole cualquier movimiento o la segunda, si hacía el más mínimo movimiento que insinuara pensaba salirse de su traje de "gala" para esta fiesta de té, las niñas solo lo castigarían con algo peor, puede que fuera una combinación de ambas cosas.
- Esto no es respeto - se quejó un tanto lloroso el pobre biju sabiendo que no tenía escapatoria de su prisión y el que su supuesto amigo fuera el que lo condeno a tremendo castigo solo lo hacía peor, la verdad comparado con esto, preferiría volver a ser prisionero en el subconsciente de sus anteriores jinchuriki, estaba seguro que vivir clavado con estacas gigantes contra la tierra del paisaje mental dentro de Kushina era más digno que esto.
- Naruto, ¿puedes por favor darme después una copia de esa foto? - de pronto una nueva voz se unió a la conversación y aquella voz no provenía de nadie más ni nadie menos que Matatabi, quien se notaba la burla, en su todo y en la forma en que veía a su hermano, - espera a que nuestros hermanos vean esto, estoy seguro que Shukaku lo disfrutara mucho - aquello no era una amenaza, era una promesa y por mucho que Kurama le dedicara una mirada que claramente decía "no te atreverías" esta era respondida con igual intensidad por su hermana cuya respuesta en sus ojos era "¿quieres apostar?".
- ¿Acaso viniste solo para burlarte de mí o qué? - viendo que no era una batalla que le conviniera continuar contra el demonio que por desgracia llamaba hermana, mejor cambiaba de tema y con ello decidió ir contra la causa de todos sus males, el rubio que ya no escondía su sonrisa burlona, pero que en cuanto le hablo pareció salir de la divertida película en la que al parecer se había metido a costillas de su humillación.
- ¿Eh? ¡Ah, sí! en realidad venía por Matatabi - fue lo que dijo cuando salió del estupor que la gracia le había causado para dejar en claro que estaba en ese lugar no por su biju, sino por el biju invitado, es decir por Matatabi, cosa que extraño a todos así, especialmente a la aludida.
- ¿Por mí? - fue todo lo que dijo la biju de dos colas aun sorprendida de que fuera a ella a quien buscaba, una sorpresa que al parecer era general pues su hermano y los cachorros del jinchuriki de este último también la miraban confundidos como tratando de saber que era lo que ocurría.
- Así es, de hecho, venía por ti, estamos en un aprieto particular respecto a cierto tema y bueno, esperábamos que quizás pudieras ayudarnos a resolverlo - fue todo lo que dijo el rubio con un rostro un tanto más serio mientras hacía su petición, aunque sonando algo más vago de lo que debería en cuanto a temas de información.
De todos modos la biju percibió a que se refería, no lo decía abiertamente, lo más seguro por sus crías, pero considerando las cosas y que hasta donde ella sabía, desde que hiciera su petición, el principal proyecto de investigación del rubio y sus hembras estaba abocado en lograr cumplir con su deseo, así que lo más seguro era que eso fuera lo que querían discutir con ella y claro está, ella no se negaría a esa charla, haría lo que fuera que estuviera a su alcance para recuperar a su amiga después de todo.
- Ya veo, está bien no tengo problema con echarles una mano, de todos modos, necesitaba estirarme - Matatabi pronuncio mientras que se ponía de pie y posteriormente se estiraba cual gato liberándose de su pereza, un cuadro bastante gracioso para los humanos presentes pues de no ser por detalles demasiado específicos, Matatabi bien podría pasar por un gato doméstico.
Tras sus estiramientos, Matatabi se acercó hasta donde estaba el rubio quien le ofreció subir sobre su hombro para ir con las demás, una oferta que, aunque agradecida, la biju rechazo alegando que le haría bien caminar, por lo cual el muchacho asintió en comprensión antes de señalar el camino a la puerta.
- Oto-sama, ¿traerás a Matatabi de regreso pronto? - Himawari fue quien pregunto con un rostro triste, como si la idea de que la biju se fuera de la habitación le causar un gran pesar, cosa que demostraba lo rápido y mucho que se habían encariñado con la biju sus hijas en ese corto periodo de tiempo desde que la conocieron.
- Sí, es divertido tener a Matatabi-chan cerca y jugar no será lo mismo sin ella - Nozomi fue quien hablo entonces apoyando la idea de sus hermanas pidiendo por el pronto regreso de la biju mientras como las otras dos niñas, hacía ojitos de cachorro casi implorando que por principio de cuentas no se la llevara, algo que enterneció al joven padre que solo sonrió con cariño para sus hijas.
- No se preocupen mis amores, trataremos de ser lo más rápidos posibles, ya verán que Matatabi estará de regreso antes de que se den cuenta, ¿verdad? - dijo con dulzura a sus hijas como consolándolas y asegurándoles que lo que requerían de la biju no tomaría mucho tiempo y como si quisiera confirmación le pregunto directamente a la biju que por toda respuesta asintió de manera visible para las niñas antes de su padre abriera la puerta.
- ¡Oye, y yo que! ¿¡en serio me van a dejar aquí!? - de repente y antes de que salieran el grito del otro biju presente resonó en el lugar reclamando el hecho de que lo estuvieran dejando atrás, cosa que recalcó en su reclamo esperando que regresaran por él, porque de verdad no quería seguir siendo el juguete de esas niñas a las que por muy superior en fuerza que fuera el biju, era plenamente consciente de que no tenía forma de enfrentarlas sin meterse en más problemas en el proceso.
- Tu... sigues muy castigado, además mientras no estamos, alguien debe de cuidar de mis hijas y confío en ti para esa tarea... nos vemos niñas, el tío Kurama les hará compañía mientras no estamos - lo dijo primero fríamente recordándole su actual situación para luego con una dulce y falsa voz amistosa condenarlo a quedarse ahí antes de finalmente retirarse con Matatabi cerrando la puerta más lento de lo necesario, solo para regodearse en los gritos de súplica del biju de nueve colas para que no lo dejaran en manos de las tres infantes.
Lo último que se escuchó antes de que la puerta se cerrara completamente fue el grito de negación de, podría ser solo su imaginación, pero el rubio juraría que lo que escucho fue un lloroso Kurama pidiendo clemencia, algo que no iba a darle pues debía aprender de sus meteduras de pata como cualquier otro, no siempre podía salirse con la suya y con eso en mente, se fueron alejando de la habitación.
- Eres un buen padre con tus cachorros Naruto - Matatabi dijo de repente luego de ver la interacción del rubio con sus hijas, además de las memorias que había recibido de parte de la usuaria del Byakugan tras esta acceder a ser su jinchuriki provisional, era evidente el amor que ese joven sentía por su familia y no tardo en reconocerle pues se notaba que era un amor puro y sincero que le dedicaba a su familia y solo a su familia.
Ante el cumplid el rubio solo se sonrojo, pero con una sonrisa apenada dio gracias por tal cumplido mientras proseguían con su camino hablando de otras cosas, claro que la charla fue corta pues pronto estuvieron de nuevo frente a una puerta, tras la cual aguardaban con cierta esperanza la llegada de la biju y con ello una posible solución al problema contra el que se enfrentaban.
El chico toco la puerta y tras anunciarse entraron junto a Matatabi donde las tres mujeres les dieron la bienvenida y tras las formalidades dieron paso a lo que realmente les atañía, es decir, encontrar una solución al problema de la muestra de Yugito Nii y para lo cual esperaban poder contar con la ayuda de la biju y su conocimiento sobre su amiga y jinchuriki.
Para eso debían poner en contexto a la biju, por lo cual y de manera más resumida le dijeron el actual estado de su investigación y el detalle de la necesidad de una muestra genética de Yugito con la cual podrían no solo facilitar el proceso sino también reducir los tiempos y cuál era el papel que esperaban la biju desarrollara mediante la información que pudiera proveerles para encontrar dicho material base, no esperaban que tuviera una localización exacta, pero cualquier información que pudiera acercarlos era más que bienvenida.
- Ya veo, entonces, ¿cualquier información que pueda tener para conseguir esa muestra les basta? - Matatabi, ahora entendiendo el predicamento de los presentes y viendo en el proceso su deseo cada vez más cerca, solo quiso confirmar cual era el papel que esperaban ocupara en este asunto, cosa que se confirmó cuando todos asintieron en afirmación a su pregunta.
- Así es, no estamos pidiendo que seas específica, pero cualquier cosa que recuerdes que nos ponga en el camino adecuado para conseguir dicha muestra será un buen comienzo - Tsunade fue quien hablo agradecida de antemano pues por la forma en que la biju había realizado su pregunta implicaba que efectivamente, Matatabi podría tener esa información, aun si solo fuera un indicio, del resto se encargarían ellos, eran shinobis entrenados después de todo.
- Entiendo... y si yo tengo una muestra, ¿eso también les serviría? - de repente Matatabi menciono con una simpleza que asombraba, aunque con cierto tono juguetón de su parte también, como si decirlo fuera algún tipo de chiste de su parte.
- ¿Eh? - fue el sonido generalizado de parte de todos los humanos presentes ante la declaración de la biju, la verdad era que aquello era lo más inesperado de todo lo inesperado que podía pasar en ese momento y su estupefacción solo parecía divertir más a la biju que se regodeaba en haber logrado esa reacción de parte de los shinobi.
- U-Un momento... acaso estas insinuando que... - Tsunade fue la que hablo, aun sin salir por completo de su asombro mientras interrogaba a la biju respecto a lo que solo se podía decir que, de ser cierto, sería la solución a todos los problemas que se presentaban con la otrora jinchuriki de la dos colas y ante una solución tan fácil, raro no era que la rubia simplemente estuviera incrédula.
- Um, es el único recuerdo que tengo de Yugito - de repente la actitud de la biju cambió dejando de lado ese toque burlón previo para cambiarlo por uno más melancólico mientras asentía en afirmación a la pregunta de la rubia antes de cerrar los ojos y de entre su pecho, lentamente se fue mostrando un objeto en particular que llamo la atención de todos los presentes, - y a su vez es el último recuerdo que Yugito recibió de su madre - termino de decir cuando tomo con su pata aquel objeto y lo mostro detalladamente a todos los presentes.
Lo que mostraba en su pata la biju no era otra cosa más que un peine que aunque sencillo, a su vez era muy elegante, de largos dientes en tono mate, estructura al parecer de bambú finamente tratado y que en su cuerpo principal, sobre uno de sus extremos, exhibía imponente unas delicadas formar florales en un tono azul zafiro tan intenso que casi parecía como si las flores estuviesen en llamas, quizás una alusión a la biju y al estado de jinchuriki de Yugito, que se complementaban con las pinturas de pétalos que por la simetría con que destacaban respecto a las flores, simulaban caer de el para al final parecer que se consumían en llamas de un tono tan vivo y tan azul como las flores de las que eran originarios.
Pero lo más importante de todo estaba entre los dientes de aquel peine, difícil no reconocer lo que eran y más cuando su dorado color contrastaba tanto contra el mate sobre el que reposaban, ahí, enredado sobre aquella bella pieza para el cabello, se encontraban los rubios rizos de la kunoichi conocida como Yugito Nii y con ello, conseguían la pieza que tanto parecía serles esquiva.
- ¿D-D verdad estos son los cabellos de Yugito Nii? - Tsunade no pudo evitar la pregunta sin poder ocultar el tono nervioso e incrédulo en su voz cuando la biju le ofreció el peine el cual ella tomo con cuidado, después de todo, como no estar de ese modo cuando todo parecía tan surrealista en ese momento, era simplemente para no creerse.
- Así es, ese peine fue el último regalo de su madre antes de morir y Yugito lo usaba todos los días sin falta - Matatabi respondió con normalidad, aunque sin poder ocultar la melancolía en su rostro que esos recuerdos le generaban, pero determinada a ayudar para poder recuperar a su mejor amiga quien le fue arrebatada tan injustamente.
Tsunade asintió y con el peine en sus manos sintió un gran alivio, finalmente con eso, se podría decir que tenían todas sino es que la gran mayoría de piezas para proceder con el proyecto, así que no pudo evitar quedarse viendo el peine y más concretamente, los cabellos que sobre él descansaban, acto que fue replicado por los demás presentes, aunque eso sí, había algo que al ver esos cabellos le llamaban poderosamente la atención y que al mirar a su alrededor, se encontró con que al parecer, no era la única que percibía dicho detalle.
- E-Es increíble, están intactos - llamo la atención de los presentes Shizune cuando dijo aquello logrando así una mirada confundida tanto de Naruto y Hinata como de la biju de dos colas, - los cabellos, es como si Yugito se hubiese peinado hoy mismo - fue lo que dijo aun absorta en su asombro dejando claro con ello el porqué del mismo, pues para ser una muestra de hace tantos años, el grado de conservación de aquellas hebras era prácticamente perfecto.
Ante las palabras de la pelinegra, Tsunade solo asintió en total acuerdo, ellas como ninjas expertas en el área médica podían reconocer cosas así, por eso era tal su asombro en ese momento, mientras tanto, en el caso de Naruto y Hinata, luego de escuchar a la Kato, solo giraron sus miradas de nuevo haca el objeto en manos de la rubia, mirando asombrados y aunque no entendían del todo como era que podían notar algo como eso, si sabían una cosa con certeza y era que aquello era algo bueno de cara a lo que pretendían, facilitaba mucho las cosas de hecho.
- Claro que deben estar intactos, esos cabellos han estado en constante contacto con mi chakra - Matatabi de pronto hablo un tanto extrañada por la sorpresa que el estado de esos cabellos les estaba produciendo, cuando al menos a sus ojos, eso era lo más normal - el chakra de un biju tiene propiedades regenerativas, por eso nuestros jinchurikis sanaban tan rápido, regresar y mantener en su mejor estado algo tan trivial como un cabello no tiene por qué ser un problema para ninguno de nosotros - terminó diciendo aunque un poco ofendida al sentir que los estaban infravalorando y a sus capacidades, aunque era más bien todo lo contrario lo que estaban sintiendo los ahí presentes.
Para sorpresa de todos la primera en reaccionar fue Tsunade, aunque u reacción estaba fuera de todo pronóstico cuando para extrañeza de todos, la rubia palmeo su rostro con la mano abierta en un signo de exasperación quizá por lo ridículo de la situación, "es en serio, tener un biju de tu lado es hacer demasiada trampa", por dentro la mujer no pudo evitar el reproche, después de todo acababan de pasar de un gran dolor de cabeza a una solución tan sencilla que era incluso ridículo, pero, no tenía por qué quejarse si al final la más beneficiada con todo esto era justamente ella.
- Esto lo cambia todo - cuando finalmente se calmó y pudo recomponerse, Tsunade solo atinó a decir aquello mientras se frotaba el puente de la nariz, - con lo que nos acabas de decir, quizás ya no tengamos necesidad de arriesgarnos con las muestras en el hospital de la hoja - al parecer la rubia tenía un nuevo plan y al rememorar lo que habían hablado previamente, los demás se hicieron una idea clara de que era lo que pretendía la mujer y sí, ciertamente tenía razón en su creencia, - muchas gracias Matatabi... por todo - finalmente agradeció la rubia, no solo por solucionar el problema de la muestra de Yugito Nii, sino por todo lo demás.
- No hay problema, me alegra haber podido ayudar... ahora si no hay otro asunto pendiente, entonces me disculpan, pero hay un lugar al que debo volver - Matatabi en ese momento se levantó con intención de volver con las niñas, algo que solo el rubio entendió en su momento y que con una sonrisa acepto el pedido que le hacía la biju de dos colas con la mirada.
- Permíteme acompañarte Matatabi - fue lo que Naruto dijo para como la biju, ponerse de pie y encaminarse hacia la puerta seguido de la biju que antes de salir se giró hacia las mujeres presentes con la intención de hacer un pedido final.
- Solo una cosa, ese peine es muy preciado para Yugito y también para mí, así que por favor sean cuidadosos con él y una vez terminen de usarlo regrésenmelo - fueron las últimas palabras de la biju antes de ahora si encaminarse a la salida, no sin antes recibir un asentimiento de las tres mujeres que entendían el vínculo que sentía la dueña con aquel objeto y así mismo como el vínculo de la biju con el mismo, así que con su mirada y su asentimiento prometieron tratarlo con el respeto adecuado.
Con eso dicho, tanto shinobi como biju salieron de la habitación cerrando tras de sí la puerta y regresaron por aquel pasillo con las niñas, hablando de todo y de nada una vez más y en el caso del rubio, expresándole su más sincero agradecimiento por su ayuda para sus mujeres y con eso no solo se refería a las reinas que consideraba sus esposas, también con esas lindas princesitas que eran sus hijas y a quien lo más que deseaba era que siempre tuvieran esa linda e inocente sonrisa en su rostro, para el eso era sinónimo de que eran felices y si su familia era feliz, eso era suficiente para él considerarse feliz también.
La biju no tenía tal apego hacia el concepto de familia, principalmente por el pasado tan distante que vivió con respecto a sus hermanos, pero aun así, había desarrollado suficiente entendimiento del mismo como para apreciarlo y querer probarlo, por eso es que le alegraba ver la felicidad del jinchuriki de su hermano menor, después de todo, como todo aquel que otrora debiera cargar con el peso de ser el carcelero de uno de ellos, sus vidas no eran para nada fáciles y ver la hermosa familia que había obtenido el rubio era un rayo de esperanza para ella también, significaba que sin importar el pasado, siempre podría haber un futuro mejor y esperaba que ese futuro pudiera experimentarlo al lado de su mejor amiga.
Cuando llegaron de vuelta con las niñas. estas estaban felices de estar una vez más el grupo completo, quizás lo más curioso o al menos lo era para el rubio, es que sus hijas al verlo regresar con la biju, se acercaron y una a una le dieron un beso en la mejilla por no olvidar su promesa y de hecho la había cumplido más rápido de lo esperado, de este evento, lo que le causo curiosidad al chico fue que a diferencia de muchas otras veces en que sus hijas le habían demostrado su cariño, esta era la primera vez que de hecho no debía agacharse para recibir dichas muestras de afecto pues eran básicamente de la misma altura ahora, un hecho bastante curioso aunque no lo considero bien sino hasta que salió de la habitación de sus hijas para dejarlas jugar un rato más.
Eso sí, aprovecho el momento para sacarle más fotos vergonzosas a Kurama que aun metido dentro de la botarga de conejo, luchaba para soltarse del agarre de Nozomi y en el proceso dando una caricaturesca escena donde la pateaba cual conejo con sus patas traseras, aunque claro está sin aplicar tanta fuerza como para hacerle daño a la niña, cosa que solo hacía que el agarre de la pequeña se afianzara más sobre un desesperado Kurama que no veía pronta su libertad.
Al regresar a su habitación, en el camino pensó una vez más en el curioso desarrollo que termino teniendo la situación, pasar de estar en una encrucijada donde el proyecto podía revelarse a quienes no debían, a tener todos los ingredientes para el éxito tan a la mano, era raro que se diera un desarrollo así, generalmente era al revés, pero tras tantos años, tantas experiencias y tantos golpes, había aprendido a disfrutar de los regalos de la vida cuando estos llegaban a él, más cuando llegaban de estas formas tan inesperadas.
Cuando llego a su habitación, la verdad estaba dispuesto a cerrar los ojos un rato, ahora que todo estaba resuelto la idea de un descanso le resultaba muy atractiva y con eso en mente entro a su habitación, dispuesto a hacer realidad dicho propósito, aunque claro, las personas dentro de dicha habitación tenían planes bien diferentes y eso le quedo claro cuando abrió la puerta.
- Ettooo, chicas, ¿q-que se supone que significa esto? - fue la pregunta del rubio cuando al entrar se topó con sus mujeres en una condición muy particular y que por la posición en la que estaban, era más que obvio que lo estaban esperando.
Y sí, las encontró desnudas, total y completamente desnudas a todas y cada una de ellas en la habitación, con una Tsunade sentada en la cama, con sus piernas cruzadas deliciosamente mientras sus brazos cruzados bajo su enorme delantera se encargaban de realzar el ostentoso volumen de dos jarras que ya desde ese momento amenazaban con derramar su blanquecino contenido.
Con una Hinata que estaba de pie al lado de la cama, con el rostro sonrojado pero sin recato alguno mostraba sus impresionantes curvas al tiempo que uno de sus brazos viajaba hasta estar entre sus piernas, piernas que movía con insistencia y que entre sus intersticios dejaba ver una brillante humedad mientras que, con su otro brazo cruzaba su cuerpo para sujetar el primer brazo justo a la altura bajo sus pechos levantándolos también y revelando con ese gesto que poco tenía que envidiarle a la rubia en ese departamento.
Y por último, pero no menos importante, con una Shizune, sentada en el suelo, desnuda y desviando la mirada mientras se cubría con sus brazos a la altura del pecho quizás un tanto cohibida al encontrar el enorme par de diferencias con respecto a las otras dos mujeres, aunque eso sí, en su posición exhibía lo que era un carnoso y seductor trasero que no perdía en cuanto a atracción y que lo esperaba ansioso para que jugaran juntos.
- Bueno, supusimos que tras todo el estrés que supuso resolver el problema de las muestras genéticas y también gracias a cierta aguafiestas hace rato - en eso último Tsunade dijo divertida a una pelinegra que solo bajo la cabeza como queriendo esconder su avergonzado rostro, - ahora que todo está resuelto, no nos caería mal a ninguno liberar un poco de tensión - era increíble el desparpajo con el que lo decía la rubia, aunque tampoco era como que tuviera motivos para cohibirse cuando estaba con su familia, una con la que había compartido momentos incluso más vergonzosos en el pasado sin mostrarse abochornada.
Naruto estaba como ido, no tanto por la propuesta en sí, más bien era el celestial paisaje ante él, su propio y personal paraíso, su jardín del edén si lo quería llamar de aquella manera y que desde ya lo invitaba a retozar entre sus praderas por medio de un dulce aroma que llenaba sus pulmones y que proveía de las más exquisitas flores silvestres que pudieran existir, flores que solo él tenía el privilegio de poder conocer y disfrutar en su forma más íntima.
- A-Acaso, ¿la idea te molesta? - Hinata fue quien hablo preocupada cuando el rubio no hablo en ningún momento y de hecho hasta parecía estar ido de esta realidad, al menos hasta que escucho a la ojiperla hablar.
- No me molesta en lo absoluto - fue todo el comentario que dijo el rubio, con un rostro extrañamente serio antes de entrar por completo, cerrar la puerta y empezar a desnudarse mientras se acercaba a las sonrientes mujeres que lo esperaban felices de que aceptara su proposición.
No cruzarían la última línea una vez más, pero eran shinobi, entrenados para saber improvisar cuando la situación lo amerita y estos en particular eran muy ingeniosos y creativos, así que encontrar alternativas para disfrutar no sería un problema, de eso podían estar seguros y con ello cualquier idea de descanso quedo descartada, después de todo, había más y mejores formas de relajarse que solo dormir.
Pasadas unas horas cuatro cuerpos desnudos retozaban en la enorme cama de la habitación, se encontraban disfrutando de una más que merecida siesta, totalmente desnudos y completamente satisfechos, cada una de las mujeres presentes acomodada de tal manera que pudieran disfrutar del contacto con su pareja, la cual al centro de todo disfrutaba del embriagante claro que los tres cuerpos le brindaban.
Bien podrían haberse quedado así indefinidamente pues ninguno parecía tener la intención de levantarse prontamente, sin embargo, pronto un anuncio particular llegaría a ellos a través de las bocinas que se encontraban a lo largo del barco y por medio de las cuales podían comunicarse desde la cubierta, un anuncio que llevaban tiempo esperando escuchar.
¡TIERRA A LA VISTA!
La voz de la única mujer faltante en aquella habitación resonó por las bocinas y con ella traía el mensaje más esperado, por fin, luego de algunas semanas, habían llegado a su destino, su tan esperado destino.
-CONTINUARA-
Finalmente, luego de más tiempo del que me gustaría, llega un nuevo capítulo de esta historia y aunque no era el plan que fuese tan larga, al final termino teniendo más de 33,000 palabras en su conjunto, todo debido a mi insistencia de dejar claros los puntos y la trama respecto a los sucesos que han de ocurrir, aunque creo que en este caso, para darle credibilidad al proyecto que Naruto y su familia están por emprender, era necesario ser lo mas explicito posible respecto a este tema y no decir que se pudo solo porque sí, entonces espero que les haya gustado como quedo.
Como verán, este capítulo esta enfocado a desarrollar la trama de lo que es el proceso para traer de vuelta a tres personajes que ya se habían mencionado antes y para ello, he de admitir necesite investigar un poco para poder darle lógica a todo lo que quería plantear, espero que en su conjunto, todos los aspectos que se tocaron tengan coherencia y sentido lógico del porqué es que se mencionan, y si no es así, si en algún punto me equivoque o estoy errado en algún concepto, pues pido disculpas a todos, no era mi intención, solo quería poner un contexto de lo que estaría por pasar mas adelante.
Por cierto, para los que quizás se estén preguntando por el significado del nombre de "Kusuri no Megami", la traducción mas acertada sería algo así como "Diosa de la medicina" que dado el contenido del capítulo le viene muy bien y da a entender quien es por decirlo de algún modo la principal protagonista del mismo, que también, tiene toda la lógica del mundo que lo sea dado los temas que se terminan abordando.
Por su parte Kurama sigue sufriendo las consecuencias de ser un "perro malo", Matatabi demostrando los privilegios que tiene por ser la "hermana mayor", las niñas, como dignas hijas de su padre siguen demostrando lo que es ser unos adorables y tiernos "terrorcitos", al menos según Kurama y mientras tanto los adultos, incluso en sus momentos mas serios, la libertad de la que ahora gozan les impide, dentro de todo, mantenerse alejados unos de otros en los sentidos menos santos, aunque no es como que se quejen por ello.
Sin mas que decir me despido deseándoles salud y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos veremos en una próxima.
Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior
Reviews:
panjangya
It's a pleasure my friend.
I'm glad that you enjoy my work, so I just say thank you, and I hope that enjoyed this chapter too.
Well, the relationship between Hinata, Hanabi and Naruto, I supposse that you have waite for know it
I hope that this chapter has been everything your hoped for.
Anonymus
Gracias, me alegra que de verdad los estés disfrutando.
Bueno, supuse que ya era hora, aunque claro esta, no pudo tener todo lo que quería, pero al menos ya se dio una probadita, curioso apodo el que le das, aunque no es como que no le quede de todas formas, en cuanto a su adicción, eso es culpa única y enteramente de Naruto, bueno, quizás las demás mujeres algo tengan que ver también pero en su mayoría es cosa del rubio y no, aun no te haces una idea de hasta donde puede llegar cunado se corrompe de verdad (en defensa de las demás mujeres, ella se lo busca y claro que las demás se lo van a dar, ya sabes lo que dice el dicho, al cliente lo que pida).
Gracias, trato de que cuando escriba, todo tenga sentido y de paso sea lo suficientemente detallado para que sea mas fácil de visualizar la imagen, no solo con lo smut como seguramente te habrás dado cuenta en este capítulo.
Pero claro que las salvajadas entre Naruto y sus mujeres no han hecho mas que empezar, solo que dada la promesa que le forzaron a hacer y se forzaron a hacer ellas también, digamos que se están conteniendo mucho, pero eso sí, tu solo ten presente que en determinado momento esa promesa se habrá cumplido, que crees que va a pasar con toda esa represión sexual a la que tienen que someterse por ahora, va a necesitar reponer fluidos y muchos.
PD: pues no lo había pensado, pero, si tuviera que organizarlos, al menos con las chicas que se han revelado hasta ahora, entonces en categoría de culos, de mayor a menor, supongo que empezaría con TsunadeHinataAnkoShizuneTsunami, no porque este al fondo quiere decir que Tsunami no tenga un perro de campeonato, solo que contra mujeres que han entrenado su cuerpo toda su vida, digamos que cuenta con una ligera desventaja.
honter11
No te preocupes, es entendible, todos tenemos vidas fuera de esta página, pero me alegro que estés bien y gracias por los buenos deseos que son mas que recíprocos, ahora, respecto a la historia, me alegra que te este gustando y sí, trato de mejorar constantemente, en esta ocasión con Anko que creo que todas se merecían su turno, aunque fuera solo para ir probando lo que se les viene.
Espero que te gustara este capítulo también y en cuanto al trío, no recuerdo sobre eso, pero ya me lo pensare, respecto a lo otro, pues si escribo de otros animes, Fairy Tail, DxD y un par de historias viejas de One Piece también tengo.
Guest
Bueno, la espera termino, aquí tienes un nuevo capítulo que espero te hayas disfrutado, en cuanto a lo de un harem tipo crossover, pues no se, no soy muy de darle las waifus de un prota a otro, al menos no sin una razón plausible que sostenga el argumento, por cierto las historias que mencionas si las conozco, aunque no leí mucho de ellas, como sea, espero que hayas disfrutado la lectura y hasta la próxima.
suryamgangwal63
Here is the new chapter, enjoy it
