Burning Stardust
By: HybridVirus
Disclaimer: One Punch Man y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Lightning Quasar y no hay ninguna ganancia con esto, más que darle amor a mi personaje favorito; solo soy una fan que escribe para fans.
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Capítulo XXXIII
El eco de sus pasos se pierde entre el susurro de la lluvia, que resuena por la desolada calle. La oscuridad de la tormenta que ha iniciado inesperadamente, ha tomado control de todo a su alrededor. Obligando a todas las personas a buscar refugio en la seguridad y calidez de sus hogares.
Haruka sabe que debió volver a casa hace horas… Sin embargo, no pudo rehusarse a celebrar su victoria con el par de clases A. Algo simplemente inesperado para todos, pues su presencia solía poner nerviosos a muchos ante la realidad de que no podía controlarse a voluntad.
Los ojos de la joven se colocan sobre la palma de su mano, repitiendo en sus recuerdos… el momento en que Stinger. Si, ese mismo Stinger que también vivió en ciudad J cuando eran niños, alzo su mano para encontrarse con la de ella, mientras sus ojos se rehusaban a posarse sobre su persona, justo después de que se encargaran de terminar con el kaijin.
Los parpados de Haruka se cierran, intentando concentrarse en la sensación de la lluvia que se desliza contra su piel. El tembloroso suspiro que escapa de sus labios, confirma que en este momento… no hay lugar en su cabeza para ese monstruo.
Ese que casi logra destruir el afecto, que siempre ha tenido por este fenómeno atmosférico.
El viento que aúlla incesablemente en sus oídos, le parece más bien el llamado de una indomable bestia profesando su simpatía, por la victoria que han traído sus acciones a la asociación de héroes. El recuerdo del mensaje enviado por su superior, le quema con una emoción que en verdad no sabe cómo describir.
Sweet Mask no es alguien, que usualmente lance cumplidos o palabras de aliento hacia su persona. Así que ver semejante cosa, después de todo este tiempo que ha estado bajo 'recuperación', como el hombre llama a su innegable desaparición de la asociación de héroes… es realmente extraño.
La caricia de la brisa meciendo su cabello, le lleva devuelta a todos esos años disfrutando de las tormentas en la seguridad de su hogar. La sensación de la corriente en su interior recorriendo su cuerpo, le resulta bastante curiosa en este momento.
Es por eso que no puede evitar sonreír, pues se siente realmente similar a cuando era una chiquilla, mirando con admiración el magnificente espectáculo de luces, que solamente la naturaleza es capaz de crear.
Una risa escapa de sus labios, uniéndose al eco de los chapoteos que hacen sus pies, una vez que sus botas se hunden entre los charcos. Hay una vocecilla en su cabeza, una que le dice que debe dejarse de tonterías y volver rápidamente a casa. Pero…
¿Por qué razón, no disfrutaría una tormenta tan hermosa?
Un suspiro escapa de sus labios, al escuchar de nuevo esa voz que curiosamente suena como su furiosa madre, gritándole para que vuelva al interior de la casa durante esa noche de primavera.
La sobreprotectora mujer que le diría, que no debía responder a ninguna clase de provocación y quien siempre insistiría, que jugar en una tormenta era una completa locura.
Locura…
A veces no puede evitar preguntarse, si eso… ¿es un factor para esta corriente que recorre todo su ser?
¿Está loca?...
Un resoplido escapa de sus labios. Nah, solo está algo borracha por todo el alcohol, que ha bebido festejando junto a Max y Stinger. Las fotografías que habría sobre esto, sin duda generarían bastantes incógnitas entre las personas, que conocían su no tan cordial relación con el portador de Tatenoko.
Los brazos de la heroína se extienden a sus costados, mientras se permite ser bañada por el líquido que cae del cielo. El rugido de los truenos dispara el palpitar de su corazón, al mismo tiempo que sus pies continúan moviéndose tambaleantemente.
Está bien, y aunque sabe de sobra que no está en sus cinco sentidos, eso es irrelevante porque la tormenta no implica ningún riesgo para ella. No, cuando ha sobrevivido incontables veces, a electrocutarse a sí misma durante su adolescencia.
–¡Kira-kira!
El eco de su grito se une al resonar de los truenos, y el centellar de los relámpagos en el cielo. Los orbes platinados se posan sobre el puente en su camino, el mismo que le permite ver mejor la oscura extensión del cielo.
El aliento de Haruka se ve atrapado en su pecho, mientras su mirada se mantiene fija en el resplandor que puede apreciar detrás de las nubes. Sus dedos se aferran al barandal de metal, para ser seguidos por sus temblorosos pies que le ayudan a estar de pie sobre la baranda.
Un jadeo escapa de sus labios, al mismo tiempo que su cabeza se inclina hacia atrás. La caricia del viento contra su piel, la hace suspirar junto a la sinfonía creada por la tormenta.
Acaso… ¿es así, como se siente volar?...
La repentina sensación de su cuerpo siendo jalado hacia atrás, la obliga a abrir los ojos y mover las manos en un desesperado intento, por sujetarse de cualquier cosa cercana.
El vértigo en su estómago aparece de la nada, mientras su mente asocia el movimiento de estar cayendo sin control, con la manera en que fue azotada contra el asfalto en ese tormentoso día.
–¿Qué dia-?
El cielo ruge furioso en sus oídos, al mismo tiempo que unos brazos envuelven su torso con un agarre firme, pero en extremo cuidadoso. Los dedos de Haruka se apresuran a colocarse sobre la piel, que para su completa felicidad no tiene esa capa viscosa que cubría a ese kaijin.
Un aliviado jadeo escapa de la heroína, mientras sus dedos se aferran a los brazos, que yacen anidados debajo de su busto. La gélida temperatura de su salvador, le cala hasta lo más profundo de los huesos, obligándola a hacer la vista hacia arriba para encontrarse con un familiar ceño fruncido.
El agua que se desliza sobre el rostro de Garou, baja juguetonamente por sus cienes, para después recorrer la curvatura de sus pómulos y mejillas, hasta llegar a su barbilla y una vez ahí caer sobre la nariz de la ebria periodista.
Quien le mira como si su presencia, fuera obra de algún ente con un poder muy por encima al de ellos.
–¡Garou!~
La ceja del peliblanco hace ese pequeño tic, que delata la molestia o incertidumbre que está intentando contener. Una parte de él insiste que es eso, y no tiene nada que ver con esa extraña emoción, que hace acto de presencia al tener el cuerpo de Haruka presionándose contra su torso.
Sabe perfectamente que está helado por el frio líquido. Sin embargo, la caricia de los dedos que se deslizan contra la húmeda tela negra… le quema de un modo que no tiene explicación. El aroma del alcohol que se desprende de Haruka, le hace fruncir la nariz al entender la causa detrás de su demora.
Un sonoro 'tch' escapa de entre sus dientes, mientras los brazos del artista marcial alzan sin el menor inconveniente, el cuerpo que por primera vez se da cuenta es bastante liviano, en comparación con el suyo.
(¯ `v´¯ )
`.¸.´
El susurro de la puerta corrediza siendo abierta, resuena en el apartamento junto al eco de los apresurados pasos, que se adentran en un intento por no seguir bajo la inclemencia del clima. Los zapatos de Garou son dejados a un costado del riel, para inclinarse y permitirse soltar la carga que lleva entre brazos.
Un sorprendido 'ofh' escapa de sus labios, al sentir los brazos que envuelven celosamente su cuello y se rehúsan a dejarlo ir, sin importar cuanto intente liberarse del agarre de Haruka. Un escalofrío que no tiene nada que ver con el cambio de temperatura, recorre su columna ante la sensación del pecho de la heroína presionándose contra sus pectorales.
La piel de su acompañante se encuentra helada, así que está seguro de que ambos deben estar en la misma situación. Quizás es por eso, que le sorprende poder percibir el modo en que el rostro de Haruka, se hunde entre ese punto donde su cuello y clavícula se encuentran.
–'Rou, tengo frio…
El aliento que se desliza contra su piel… le quema de una forma realmente peculiar, porque está seguro de que nunca ha experimentado algo similar con anterioridad. La mejilla de Haruka se presiona contra su clavícula, restregándose contra su piel a la par que las manos de la joven, se hunden en su cabello.
El monstruo humano traga en seco, para empezar a inclinarse y así intentar escapar una vez más del alcance de la mujer. Sus dedos se apresuran a moverse sobre los complejos lazos de las botas, que su acompañante lleva puestas. Un gruñido escapa de sus labios, porque esta es Haruka y no debería de haber problema si es ella, quien arruina el condenado piso.
Pero esas costumbres que el anciano ha grabado en su ser, le hacen desabrochar hasta el último de los ridículos broches, de ese complejo par de zapatos. Su diestra se coloca sobre la cadera de Haruka, en un claro intento por estabilizarla mientras una de las manos de la fotógrafa, se aferra a su hombro.
–Hmm… 'Rou, estoy mojada. No me gusta estar mojada…
Los orbes dorados se abren desmesuradamente, al mismo tiempo que el joven se atraganta con su saliva. Sabe a la perfección a que se refiere Haruka, sus palabras son algo completamente inocente y carente de su usual malicia.
Pero entregadas tan descuidadamente a un adolescente, con acceso a esos canales porno repletos de estática a altas horas de la madrugada… pasan a convertirse en un arma de tortura mental.
Su mano se aleja apresuradamente, en el instante en que Haruka se encuentra libre de sus zapatos. Sin embargo, es en ese momento que finalmente se da cuenta, de que no le ha prestado la suficiente atención a lo que lleva puesto.
Bajo otras circunstancias esto no sería gran cosa, pero esos ajustados shorts le dejan ver como algo rojo sobresale debajo de la oscura tela, y a eso se une el hecho de que esa blusa blanca estampada con estrellas, es prácticamente transparente a causa del agua.
–¡Oi!
Es verdad que no ha visto tanto porno, como muchos otros tipos de su edad. Porque sus prioridades se encontraban en entrenar, y en ver hacia el futuro que crearía a partir de su esfuerzo. También es cierto, que nunca ha tenido interés en ninguna de las chicas que ha conocido simplemente de vista.
No es que ellas lo fueran a tomar en cuenta, y aunque lo hicieran prefería ignorar algo tan ridículo como eso, en vez de arriesgarse a que lo jodieran. Eso sería únicamente una pérdida de tiempo, que a la larga causaría un sinfín de problemas con su plan.
Es obvio que conoce lo que es el deseo sexual, ese que se resuelve con la atención de una mano, un buen video, o una revista donde el enfoque no se encuentra principalmente, en la cara de la mujer posando en las páginas.
El deseo carnal… le es algo completamente familiar, no es ninguna sorpresa porque ha lidiado con ello, desde que su cuerpo empezó a traicionarlo con dichas necesidades fisiológicas.
Sin embargo…
–¡Maldición Harikēn, deja de hacer eso!
Esto no tiene sentido, no tiene la menor pizca de lógica. Las manos de Garou se aferran a las muñecas de Haruka, en un intento por que deje de alzarse la blusa y exponer así su estómago. Ha visto cosas, cosas cuestionables en esas revistas, en esos videos que bien podrían catalogarlo, como un degenerado por muchas personas hipócritas.
Entonces, ¿Por qué siente, como si su cara estuviera ardiendo completamente fuera de control? El sonido de su corazón latiendo desbocado en su pecho, le recuerda a la adrenalina cuando está en uno de sus combates, pero esta vez no hay ninguna pelea de por medio.
Solo… el ceño fruncido de Haruka, que no deja de quejarse porque no quiere enfermarse.
Si no recuerda mal, hace un tiempo atrás Haruka enfermo después de caer en un lago. Eso significa que el riesgo de que sus palabras sean verdad, es prácticamente innegable. Entonces, no tendrá otra opción más que hacer algo al respecto, y prevenir esa situación.
–De acuerdo, ¿Quieres, estar bajo la lluvia?
El cambio en el rostro de la pelicastaña es instantáneo, las manos de la joven abandonan el dobladillo de su blusa, para aferrar los dedos a la tela que cubre sus brazos. Sus ojos resplandecen con una felicidad, que bien podría dejarlo ciego ante el modo en que Haruka lo observa, como si en ese instante… él fuera la única otra persona sobre la faz de la tierra.
La sonrisa que se extiende sobre sus labios, debería de ser algo vergonzoso de observar. Porque la mueca es algo completamente tonto, pero honesto en todos los sentidos. Pues puede ver ese hoyuelo, y la forma en que su piel se curva demostrando… que no se trata de algo falso.
La barbilla que se presiona contra su torso, y la forma en que los dedos de la heroína acarician sus brazos en un gesto de gratitud, son lo último que Garou necesita para darle un nombre a esa extraña emoción.
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`.¸.´
El murmullo del agua chocando contra los mosaicos, resuena abrumadoramente en el silencioso baño. Ha estado en este lugar con anterioridad, pero esta es la primera vez que siente… que sea realmente pequeño.
Sus dedos se aferran a la piel de Haruka, quien continua en silencio después de haberse quejado sobre como esto no es estar en la lluvia. Es curioso porque, aunque el agua caliente le devuelve su temperatura normal, no puede evitar sentir ese extraño ardor mientras la mejilla de su acompañante se mantiene sobre su pecho.
El vapor contribuye en adherir la ropa a su piel, al mismo tiempo que el líquido se desliza sobre las hebras blancas, para continuar bajando y compartir el contacto con la mujer que se ha aferrado a él, como uno de esos curiosos osos grises que ha visto en un viejo libro de la escuela.
La respiración que se desliza contra su húmedo torso, y el acelerado palpitar de su corazón son lo único en lo que se encuentra concentrado. Tanto así, que le sorprende percatarse del rítmico 'tap' 'tap' 'tap', creado por los dedos de la mujer sobre su espalda.
Al principio su ceño se frunce sin entender de donde, es que Haruka está imitando ese ritmo. Hasta que el bombear de la sangre en sus oídos y el suave golpeteo se vuelven uno, demostrándole que la periodista es consciente de la manera en que su corazón late fuera de control.
La mirada dorada se oculta detrás de sus parpados, mientras su cuerpo se concentra en la sensación de esos dedos, que esparcen un abrumador infierno sobre su piel. El recuerdo de esos niños sujetándolo, para que Tacchan se encargue de 'ponerlo en su lugar', es un fantasma que aún lo sigue al día de hoy.
Así que no es descabellado decir, que no le gusta mucho el contacto. Puede tocar personas y puede ser tocado de ciertas formas. Todo esto tiene sus limitantes, así que supone que en algún momento la sensación de Haruka aferrándose a su cuerpo, habrá de disparar su respuesta natural a este tipo de situaciones.
–Hum…
Pero en vez de eso, hay algo bastante peculiar creciendo en su interior. Algo que no tiene nada que ver con la atracción que siente, porque está seguro de ello… tomando en cuenta todas las cosas. Aunque esta sociedad le parece algo podrido, igualmente es consciente de las bases de la misma.
Nunca ha sentido el deseo de unirse a alguien, no desde esos años en que la gente lo marco como algo indeseado. Esa siempre ha sido su justificación, para no sentir ningún deje de atracción en lo largo de su vida. Pero ahora… puede decir que no es que sea incapaz de sentir atracción, por ninguna otra persona.
Al parecer, simplemente no había encontrado la persona adecuada… para sentir semejante cosa. Mientras más dura el contacto y las cuidadosas caricias, más grande se hace esa sensación en su interior. Algo que sabe es completamente diferente a la atracción sexual, que un individuo puede sentir por otro.
–¡'Rou!
La mirada del cazador de héroes se mantiene fija en la pared, a pesar de que puede sentir como Haruka intenta escapar de sus brazos. La batalla para meterla en la ducha sin quitarle la ropa, ha sido una compleja odisea llena de quejas y uno que otro forcejeo.
Pero ahora, que recuerda que tiene que desvestirle… para recostarla en la cama. Le parece que haberla dejado así, ha sido un completo desperdicio de tiempo y energía. Su intento por evitar la desnudez de ambos, le lleva a sentir esa vergüenza que le carcome por dentro, esa misma que ha sentido en el instante en que Haruka ha intentado levantarse la blusa.
Pero, la sola idea de tocar las prendas que lleva puestas… suena como algo que simplemente no puede hacer. Es algo ridículo si toma en cuenta, que prácticamente la ha visto ya en paños menores… Un gruñido escapa de sus labios, al mismo tiempo que niega con la cabeza, en un intento por evitar ese recuerdo.
–'Rou, tengo sueño…
Una cansada exhalación deja sus fosas nasales, para bajar la mirada y encontrarse con la causa de sus nuevos problemas, únicamente para que sus ojos se centren en el hombro de la mujer. Debe haber sido en el momento en que han forcejeado, porque el cierre de la blusa ha bajado un poco dejándole ver la piel de su hombro izquierdo.
Ese día en que suturo sus heridas, recuerda haber visto su costado derecho. Y haberse concentrado en no mirar más allá de sus manos, que jamás poso la mirada en su lado izquierdo. Los dedos del peliblanco jalan lentamente la tela, para terminar de descubrir, lo que ya sabe se oculta detrás de esa ropa.
Quizás sus ojos dicen mil veces más cosas que su rostro, porque apenas sus dedos se deslizan contra las marcas en la piel, puede escuchar la voz de su acompañante como un susurro.
–Está bien, ya no duele…
Repentinamente su boca se siente seca, mientras sus orbes se rehúsan a separarse de las abrasiones, que en algún momento existieron en la pálida piel.
Sabe perfectamente lo que son, no es que le importen mucho las cicatrices porque él también tiene muchas de ellas. Todas son trofeos de batallas, cuyas victorias demuestran su esfuerzo y trabajo, para crear el futuro que tanto desea.
Pero estas… no son como las suyas. No, porque la forma en que algo afilado abrió la carne, desgarro la piel sin el menor cuidado… dejando atrás esas marcas. Cuenta una historia donde la vida y la muerte, se encontraron en una delicada línea.
–Estoy bien…
A pesar de que la voz de Haruka no es más que un murmullo, no puede negar la firmeza detrás de ella. Los dientes de Garou crujen con fuerza, mientras una de sus manos se hunde entre las castañas hebras.
En su cabeza un sinfín de escenarios empiezan a tomar forma, llevándolo a ignorar la manera en que los dedos de Haruka imitan su movimiento.
El hecho de que está inclinándose a causa del peso de Haruka, le lleva a plantar con fuerza sus pies sobre el mosaico. No es la primera vez en el transcurso de la ducha, que la susodicha hace este movimiento como una especie de juego.
La única diferencia, es que no puede escuchar su risa en este momento o quizás… está demasiado perdido en sus pensamientos, como para percatarse de ello.
La repentina caricia de algo presionándose contra la comisura de sus labios, lo trae de nuevo hacia la realidad. Permitiéndole concentrarse en los dedos, que se deslizan lentamente contra el costado de su mejilla, y los labios que obviamente han dejado un beso… a unos escasos milímetros de los suyos.
Continuara…
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Hybrid-Virus
Yo! ¡Buen día lectores, espero que estén pasando un excelente día! Hoy después de tanto tiempo esperando… ¡Por fin tenemos un beso! Sí, no es un beso completo, ¡Pero es un beso! *insértense gritos de loca*
El Kaijin que menciona Haruka, es obviamente el rey del mar profundo. Creo que muchos héroes mantuvieron ciertos miedos, después de esa situación vivida con el monstruo. Pero obviamente, todos saldrán de semejante bache a su propio ritmo.
Kira-Kira es una expresión utilizada en los mangas Maho Shoujo, para hacer referencia a un resplandor de parte de la magia. Técnicamente los relámpagos podrían ser considerados como la magia de la naturaleza.
Al empezar a tomar control de su fuerza, Haruka empezara a notar cambios del resto de los héroes hacia ella. Uno de estos claros ejemplos, es Stinger quien sabe de lo que es capaz o al menos lo ha escuchado, porque ambos crecieron en la misma ciudad.
No, Haruka y Stinger nunca fueron amigos, ni tampoco se llegaron a dirigir la palabra. Justamente por la distancia, que la gente solía tomar con Haruka.
Tengo este Headcanon de que Garou es Demisexual, es decir ocupa tener una conexión emocional con alguien para tomar en cuenta los aspectos sexuales de una relación. Del mismo modo supongo, que como todo el contacto que conoce, es el de los gritos de sus profesores, el abuso de sus compañeros y el entrenamiento con Bang.
Es sencillo creer que Garou es una persona hambrienta de contacto físico, esa es la sensación a la que se refiere cuando menciona 'el hambre', esto es más bien una necesidad de su cuerpo, por recibir aquello a lo que no está acostumbrado, pero que enserio disfruta.
Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.
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"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"
