¡Hola! ¡Espero que estéis todos bien! Aquí tenéis otro cap que espero que os guste mucho, pero antes de nada me gustaría hacer una advertencia. Este capítulo al igual que el próximo contiene menciones de abuso sexual y muerte infantil. Si sois sensibles, POR FAVOR, no leáis el capítulo.

Muchas gracias y disfrutad.


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FBI: Criminal Investigative Division

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Capítulo 24: "El veneno"

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Su cabeza iba a explotar en cualquier momento si no paraba de observar aquel muro en la pared que había elaborado con toda la investigación de Akatsuki. Karin le había llamado loca por no querer ni descansar diez minutos y, a lo mejor, tenía razón y estaba empezando a rozar la locura desde que Deidara le había confesado hacía dos días que si quería resolver aquel puzle tenía que ir al origen.

Para saber la verdad, tienes que buscar el origen.

Esas habían sido las palabras exactas del criminal momentos antes de desaparecer de su vista y, desde entonces, Sakura apenas había conciliado el sueño. ¿Qué querría decir exactamente? Sabía que el origen tenía que ver con El León, pero no era exactamente quién lo fundó sino más bien por qué. ¿Qué había en el trasfondo de esa organización?

Se acercó a los documentos de su escritorio desordenado y buscó entre ellos la carpeta que contenía toda la información sobre El León. Sabía que la clave para resolver aquel interpuesto por Deidara estaba tras el hombre que se escondía bajo la identidad del rey de la selva: Madara Uchiha.

- ¡Sakura! – llamó Karin desde el otro lado de la puerta. - ¿Vienes o me voy sola?

- ¡Voy! – dijo mientras recogía sus cosas y salía por la puerta donde la pelirroja esperaba con mirada impaciente. – Perdón, perdón. Estaba buscando una carpeta.

- Deberías relajarte de vez en cuando, querida – comentó Karin después de dar un chasquido con la lengua. – Si no, este trabajo te acabará consumiendo.

Le hubiera gustado responder que no se preocupara, que aquel trabajo y, en especial, aquel caso de Akatsuki no iban a acabar con ella, pero ¿cómo se puede decir todo eso cuando ya estaba consumida? Aquel nudo estaba empezando apretar demasiado y era cuestión de tiempo que acabara quedando sin aire.

De camino a la oficina, ni si quiera escuchó cómo Karin parloteaba sobre un chico con el que había coincidido después del encuentro con sus padres. Su mente, desgraciadamente, parecía estar en su habitación contemplando de manera obsesiva aquel muro que había diseñado mientras repasaba una y otra vez todos los datos que ya sabía de memoria.

Estaba jodida. Estaba jodidamente consumida en aquella mierda y lo peor era que no parecía querer salir de allí.

Llegaron al trabajo más rápido de lo esperado, ambas se despidieron antes de partir a sus respectivos puestos y, cuando por fin se encontró sola en el ascensor, Sakura soltó aquel suspiro que le estaba quemando el pecho. La ansiedad estaba empezando a mostrarse en su cuerpo poco a poco y, como experta en dicho ámbito, sabía que iba a ser cuestión de días hasta que explotara y tuviera que parar, pero, por ahora, iba a aguantar todo lo que pudiera por su padre, por Gen, por su familia y por todas las personas que habían sido afectadas por Akatsuki.

- ¡Sakura-chan! – gritó Naruto cuando le vio aparecer por el ascensor. La chica mostró una pequeña sonrisa y se acercó hasta donde su mesa donde sus compañeros la esperaban con impaciencia. - ¿Cómo te encuentras? Sasuke-teme nos ha contado lo de anoche – a la mención de aquel chico, la joven agente no pudo evitar clavar su mirada en aquellos ojos negros que anoche habían sido su consuelo, aquellos ojos negros que ayer mostraban arrepentimiento mientras se disculpaban por todo lo malo pasado, aquellos ojos que ahora la observaban con intensidad y con algo que no supo descifrar o que, en verdad, no quiso.

- Estoy bien, Naruto – dijo antes de sentir los brazos del rubio envolverla en un abrazo. – En serio, estoy bien, Naruto.

- No todo el mundo lo estaría después de ver morir a alguien inocente en sus brazos – comentó Sai con aquel tono analizante, pero benévolo a la vez que apretaba su brazo en señal de apoyo.

- Ya – dijo ella porque en el fondo no sabía muy bien que decir. La muerte de ese chico había sido algo impactante, pero sus palabras lo habían sido mucho más y, sobre todo, si se fijaba en la mirada del Uchiha. - ¿Vamos a la sala de reuniones? Tengo algo que compartir.

No esperó a que ninguno de sus compañeros respondiera y se dirigió directamente hacia la sala de reuniones donde, sorprendentemente, Shikamaru esperaba con una café y un par de notas en la mesa.

- Sakura – saludó el susodicho sin ni si quiera levantar la vista de su lectura.

La chica le devolvió el saludo antes de sentarse en la mesa y envolverse en su propio mundo gracias a sus propias notas y apuntes sobre el caso mientras ambos esperaban al resto de la unidad, aunque no tuvieron que esperar mucho hasta que sus compañeros seguidos del propio Kakashi se situaran en sus respectivos lugares.

- Como ya sabéis, – comenzó su jefe una vez había saludado a todos los presentes – anoche Sasuke y Sakura pudieron capturar a Deidara, un conocido miembro de Akatsuki identificado como águila – comentó mostrando una foto del rubio conocido por Sakura en el proyector. – Aunque no ha querido colaborar, sí que ha sido capaz de darnos algunas pistas – clavó sus ojos negros en la única mujer de la sala. – Sakura.

La susodicha se puso en pie sintiendo las miradas de cada uno de sus compañeros clavarse sobre ella, en especial la de Sasuke, quien parecía no haber sido capaz de apartar sus ojos desde que la había visto entrar por el ascensor.

- De toda la conversación que tuve con Deidara, sólo puedo destacar dos cosas claves – dijo con un tono suave mientras se acercaba a la pizarra blanca donde tenían apuntados todos los datos sobre la organización criminal. – La primera es que no son nueve los miembros principales de Akatsuki, sino diez – cogió un rotulador y apuntó el alias que estaba segura de que faltaba en esa lista. – El león es el último alias que nos falta. Hidan ya nos había dado la pista en su día, pero ahora definitivamente tiene que seguir activo.

- ¿Por qué estás tan segura?

- Por algo que dijo después y que me lleva a destacar el punto dos de todo esto – sus ojos jades se clavaron en su jefe. – Deidara dijo que "para saber la verdad, tienes que buscar el origen" – recitó en voz alta. – El origen es El León y el por qué decidió crear esta organización la cual sigue en pie gracias a él y a alguien más – hizo una pausa. - ¿Quién quería que se fundara todo esto? ¿Quién ha pagado por el inicio? Esa es la clave que tenemos que resolver.

- Hemos mirado las cuentas de Madara cientos de veces y no hemos encontrado nada que nos de esas pistas, Sakura – comentó Shikamaru cruzándose de brazos. - ¿No es posible que Deidara esté jugando con nosotros para distraernos de nuestro objetivo?

- No, él creía que de verdad sabíamos que eran diez los miembros y no nueve – respondió mientras negaba con su cabeza. – Hizo una relación directa con El León y su origen financiero.

- ¿Crees que nos podría dar alguna pista más si hablas con él? – inquirió Sai con expresión seria.

- No, se negará a colaborar independientemente de trato al que lleguemos con él – confesó la agente masajeándose la sien. – Creo que lo único que podemos hacer es investigar el pasado de Madara Uchiha y buscar todas las posibles relaciones que pueda tener con gente poderosa y con dinero.

- Eso es como buscar una aguja en un pajar, Sakura – habló su jefe cruzándose de brazos. – Estoy de acuerdo contigo en que el último alias debe ser El León tal y como Hidan había apuntado y, gracias a Deidara, podemos confirmar que sigue activo y vivo – hizo una pequeña pausa. – Pero relacionarlo con algún empresario o millonario de los 70 va a ser más que difícil. No tenemos suficientes datos como para volcarnos ciegamente en ello.

- ¿Qué se supone que debemos hacer? – dijo frustrada la chica. - ¿Esperar a que alguien más muera? – sus palabras sonaron duras y ese sabor amargo no pasó desapercibido para ninguno de sus compañeros.

- ¿Puedo hablar? – preguntó Sai tras un par de segundos de tenso silencio y recibiendo permiso por parte de Sakura. – Creo que hay algo que podemos hacer con todo esto. Es cierto que investigar a tanta persona sin un dato claro va a ser algo complicado, pero quizá estemos planteando mal el cómo hacerlo – Sai se levantó de su asiento y se acercó a la pizarra donde los diez alias estaban escritos en rotulador negro. – Sabemos quiénes son hiena, águila, escorpión y El León, y aún nos queda seis personas más por identificar. ¿Por qué no nos centremos en averiguar si alguno de estos alias trabajó para El León en los 70? Si Uchiha Madara está vivo, quizá alguno de sus antiguos compinches también lo esté y use el mismo apodo.

- Es una buena teoría – apoyó Kakashi bastante convencido. - ¿Encontrasteis algo Sakura y tú en los documentos relacionados con los 70?

- No había ninguna persona identificada con animales en las víctimas de la explosión – contestó la pelirrosa frunciendo el ceño mientras buscaba en sus papeles los nombres de todas las personas que fallecieron en aquel accidente, tanto criminales como no. – Investigué a cada uno de ellos y nada.

- ¿Qué pasa con los que sobrevivieron? – inquirió Sasuke recibiendo la atención de todos los presentes. – Alguien tuvo que ayudar a Madara a esconderse y, si no recuerdo mal, eran más de siete en aquella fotografía donde salían los primeros de Akatsuki – todos empezaron a buscar como locos en sus respectivas carpetas la copia de la fotografía de la que Sasuke estaba hablando y, una vez lo hicieron, contaron el número de personas que aparecían en ella. – Hay ocho contando a Madara.

- Y seis de ellos están muertos – añadió Naruto. – Eso nos deja a un solo sospechoso. ¿Quién es Sakura?

La chica miraba fijamente a cada uno de los rostros a la vez que iba identificando sus caras con la fotografía que el forense había ido añadiendo a cada una de las víctimas, todos parecían familiares, excepto uno. Un chico que en la fotografía no tendría más de diecisiete años y que posaba en el fondo con una actitud seria.

- Este chico no estaba entre las víctimas – comentó Sakura señalando al joven. – Es demasiado joven para encajar en alguno de los cuerpos de la explosión.

- ¿El chico? ¿Qué edad tendrá ahora?

- Cincuenta y cuatro, cincuenta y cinco… no más de los cincuenta y siete – intuyó la joven sin poder apartar la mirada los ojos de aquel joven que le resultaban demasiado familiar. Esos ojos ya los había visto antes, aunque en esos momentos no era capaz de recordar donde. – ¿Cómo vamos a encontrarlo?

- Investigaremos a todos los jóvenes de entre quince y diecisiete años en 1982 que tengan alguna incidencia criminal. Quizá Shino puede hacer un reconocimiento facial y ver si ha seguido activo en la actualidad – dijo Kakashi levantándose de su asiento. – Shikamaru, entrega todos los datos a Shino y que busque en la base de… - el teléfono de Kakashi cortó el ambiente. – Disculpadme un momento – pidió mientras salía por la sala.

- También podríamos volver a hablar con Hidan. A lo mejor, nos identifica a este chico – propuso Sai.

- Ni de coña – dijo Sasuke en un tono tan agresivo que parecía un animal. Se negaba rotundamente a volver a tener que encontrarse con semejante criminal, sobre todo porque sabía que no iba a ser beneficioso ni para la investigación ni para su salud mental. – Prefiero esperar a que Shino averigüe algo.

- Yo también – apoyó el único rubio de la sala debido a su gran enemistad con el criminal.

- Me parece que vamos a tener que postponer todo esto – habló la voz de Kakashi interrumpiendo en la sala en un tono serio con un semblante totalmente distinto que no indicaba nada bueno. – Tenemos un caso – se acercó a la mesa con paso lento y actitud rígida que no pasó desapercibida para la analista. Sabía que no traía ninguna noticia buena. – Es un poco…delicado.

- ¿De qué se trata, Kakashi?

- Un niño ha aparecido muerto en un campo – respondió haciendo que los presentes se sintieran algo incómodos. Habían tratado con distintos crímenes, pero el de infantes era muy traumático y delicado y, en especial, si se tiene en cuenta que iba a ser el primero de Sakura. – Aún están identificándolo, pero concuerda con la descripción de Edamura Jiro, desaparecido hace menos de 15 horas – todos habían oído hablar de aquel pequeño de siete años que había desaparecido mientras jugaba cerca de su casa. Sakura recordaba aquellos ojos miel y sus hoyuelos en la cara al sonreír. – El cuerpo fue encontrado por una pareja que paseaba por esa zona junto a su perro.

- ¿Cómo…? - habló la mujer tragando duro y con miedo de hacer la pregunta que sabía que no iba a tener una respuesta de su agrado. - ¿Cómo ha aparecido el cuerpo?

- No sé muy bien todavía, pero… - sus ojos negros se clavaron en los de la chica, quien supo perfectamente cual iba a ser la continuación ante aquella frase. – Pero ha aparecido semidesnudo.

La peor de las pesadillas de un agente se había hecho realidad y. desgraciadamente, todos sabían que este no iba a ser el último caso así en su vida. Sakura sintió un malestar en su estómago, cerró los ojos y soltó un suspiro mientras intentaba apartar de su mente todos los pensamientos abrumadores que le estaban viniendo a la mente.

- Sasuke y Naruto iréis a la escena…

- Quiero ir – cortó la chica llamando la atención de todos los presentes.

- No creo que sea…

- Soy la mejor analista que tienes – continuó decidida sin apartar la vista de su jefe. – Puedo ver cosas que nadie más podría a simple vista – su jefe se mantenía en silencio, como analizando aquellas palabras y dudando de si concederle ese favor o no. – Por favor, Kakashi. Estoy preparada – aseguró con una mirada decidida.

- Está bien – decidió rendido cruzándose de brazos. – Sai y tú iréis a la escena del crimen mientras Naruto y Sasuke hablan con los padres para identificar al niño – hizo una pausa a la vez que sus pasos se acercaban al joven supervisor. – Shikamaru, ve con Sai y Sakura – el chico asintió sin rechistar. – Preparados.

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Durante el trayecto, los tres agentes estuvieron bastante en silencio, exceptuando momentos puntuales en los que se intercambiaban información recién trasmitida por el pinganillo por parte de Shino o Kakashi. La joven Haruno sabía perfectamente que la razón por la que Shikamaru iba a acompañarlos era, desgraciadamente, por su experiencia en casos tan desafortunados y traumáticos como ese.

Llegaron a aquel campo un poco alejado de la civilización, pero totalmente accesible para paseantes y, lo primero que su ojo analista percibió fue la espesa niebla a pesar de ser pasadas las once de la mañana. Era el escenario perfecto para dejar un cuerpo sin ser divisado y poder desaparecer con rapidez.

Avanzó con pasos pesados sobre la hierba húmeda sin dejar de analizar el ambiente a cada movimiento. Veía a distintos agentes recoger pruebas y empaquetarlas en bolsas de plástica, notaba el flash de diversas cámaras y oía como un par de agentes hacían unas preguntas a la pareja que había tenido la mala suerte de toparse con el pequeño cuerpo de Jiro, pero sus ojos jades seguían mirando al frente donde una cabellera roja llamativa, pero familiar destacaba sobre aquella sombría y gris estampa arrodilla ante una pequeña sábana blanca junto a una mujer que Sakura había reconocido como la forense.

- Karin – saludó Shikamaru acercándose primero hasta donde la Uzumaki recogía pruebas.

- Chicos – dijo poniéndose en pie y clavando sus ojos rojos sobre la otra mujer con bastante sorpresa. – Sakura, ¿qué haces aquí?

- Trabajar – comentó en un tono tranquilo apartando su vista de su compañera y centrándose en el pequeño bulto tapado con una sábana. - ¿Qué has concluido, Shizune-san?

La forense se levantó de su postura con actitud profesional, aunque en sus ojos se vía que sentía lástima y tristeza por lo ocurrido.

- Encaja con la descripción de Jiro: mismos ojos, mismo color de pelo y misma edad.

- ¿Causa de la muerte? – preguntó el supervisor sacando su libreta.

- Estrangulamiento – soltó un suspiro buscando las palabras. – El cuerpo presenta claras marcas de resistencia, pero está claro que murió estrangulado. Por la temperatura del cuerpo, debe haber muerto entre la de la mañana de este día, aunque su ropa no está lo suficientemente húmeda como para haber fallecido aquí.

- Trasladaron el cuerpo – concluyó la chica mirando a su alrededor. - ¿Hay más signos de violencia?

- Sí – soltó casi en un susurro, aunque todos sabían ya esa respuesta. – Hay marcas de abuso sexual y, aunque no he podido hacer un análisis completo, estoy segura de que sufrió algún desgarro.

Sakura decidió dejar de escuchar las palabras de la forense y decidió prestar su atención y su talento al cadáver. Con determinación y tras dar una bocanada de aire, levantó la sábana para hacer frente a aquel cuerpo que hace unas horas tenía vida, y lo observó determinadamente. Sin duda, esta sería una de las imágenes más duras que iba a tener grabada en su mente a pesar de haber estudiado cientos y cientos de casos similares en sus años académicos, pero hasta que no estás de frente a uno, no sabes exactamente cómo te sientes.

Intentó que el malestar y el nudo de su estómago no ganaran la batalla y decidió fijarse en los pequeños detalles que le dieran pistas sobre su asesino. Si observaba detenidamente, podía percibir las marcas de estrangulamiento de las que la Dr. Shizune había hablado, así como algunos hematomas en el cuerpo blanquecino del niño. No obstante, hubo algo que llamó especialmente su atención y era que, detrás de su oreja derecha, faltaba un trozo de pelo castaño, como si alguien hubiera decidido cortar un pequeño mechón de sus cabellos y Sakura sabía perfectamente que ese alguien era su asesino.

- ¿Sakura? – llamó Sai al ver cómo su compañera tenía la mirada fija en el cuerpo.

- Le falta un mechón de cabello – comentó frunciendo el ceño. – Ahí, detrás de su oreja derecha, ¿lo veis?

- Sí, es cierto, ¿qué crees que significa?

- Es un amuleto – aseguró a la vez que se ponía en pie. – Muchos asesinos y depredadores hacen eso con sus víctimas.

- Quizá nos puede servir de pista – dijo Shikamaru sin dejar de escribir en su libreta. – A lo mejor hay casos similares en los últimos años que nos ayuden a identificar al asesino. ¿Habéis acabado de tomar muestras y fotografías? – inquirió viendo como las dos mujeres asentían. – Bien, será mejor que regresemos y empecemos a trabajar con lo que tenemos – sus ojos se clavaron durante unos segundos sobre la forense. – Por favor, Dr. Shizune, cuando tenga un informe completo, no dude en enviarnos una copia.

- Por supuesto – su cabeza se movió de manera afirmativa. – Agentes – se despidió la mujer con una pequeña sonrisa.

- Karin, ¿te llevamos?

- No, gracias. Quiero terminar de empaquetar las pruebas y revisar que no nos dejemos ni una pista.

- Entonces, nos vemos luego – se despidió Shikamaru con una sonrisa de lado. – Vamos.

- Sakura – llamó su compañera cuando vio que esta se daba la vuelta para irse. - ¿Un minuto? – la chica intercambió una mirada con sus dos compañeros, quienes asintieron antes de irse y dejar solas a las dos mujeres. - ¿Cómo estás?

- Estoy bien – contestó forzando una pequeña sonrisa.

- No hace falta que lo estés – aseguró seriamente. – El primer caso así nunca se olvida y a veces es mejor hablarlo con alguien más – soltó un suspiro antes de clavar su vista en si compañera de piso. – Mi primer caso para el FBI fue analizar las pruebas de una violación a una joven de 15 años. Siempre recordaré su nombre y todo lo relacionado con ella, pero hablar con mi hermano me ayudó mucho a poder clamar justicia – agarró la mano de Sakura. – Así que, por favor, si necesitas hablar algo, cuenta conmigo.

- Gracias, Karin – dijo apretando su mano. – Nos vemos luego, ¿vale?

Sabía que en cualquier momento haría caso de las palabras de su amiga y hablaría con ella sobre todo lo que estaba pasando por su cabeza, pero en ese momento no tenía fuerzas para ello, no cuando tenía que resolver el crimen de aquel pequeño.

*././.*

Al llegar a la oficina, lo primero que vio fueron los ojos negros de Sasuke que le cuestionaban su bienestar, a lo que ella solo pudo mostrar una pequeña sonrisa y asentir suavemente para darle a entender que todo estaba bien o, por lo menos, que en ese momento no importaba cómo estuviera, sino averiguar la verdad.

- ¿Qué habéis averiguado? – preguntó Shikamaru una vez se habían acercado a sus otros dos compañeros.

- Esta es la declaración de la familia – dijo el rubio dando un documento a cada uno de sus compañeros. – La última persona en estar con el niño fue la madre. Ambos fueron al parque a jugar con otras niños y padres, pero a eso de las 18:15 horas, la madre se dio cuenta de que Jiro no estaba con el resto de los niños – Naruto enseñó una foto del parque. – Algunos testigos recuerdan ver al niño en esta zona acompañado de una figura alta.

- ¿Hay alguna pista más?

- Shino está revisando las cámaras de esa zona a ver si vemos algo – Sasuke cruzó sus brazos haciendo que sus músculos no pasaran desapercibidos por el ojo analista de la Haruno. - ¿Qué habéis averiguado vosotros?

- La víctima fue abusada sexualmente antes de ser estrangulada y luego, fue depositada en ese campo – comentó el supervisor percibiendo como el resto se tensaba ante las palabras tan insólitas y dolorosas. – Sakura notó que le faltaba un mechón de pelo detrás de la oreja derecha.

- ¿Un mechón de pelo? – Naruto frunció el ceño.

- Es un amuleto – respondió la analista sentándose en su silla. – Muchos criminales coleccionan trofeos o amuletos de sus víctimas. Pueden ser partes del cuerpo, de la ropa o incluso fotografías – el sonido de su ordenador le distrajo un segundo para poder introducir la contraseña. – Si ha hecho esto otras veces, habrá casos similares donde las víctimas no tengan un trozo de pelo.

- No me suena ningún caso en los últimos años de abuso infantil que contenga esos datos.

- A mí tampoco, pero a lo mejor hay alguno que nos pueda dar una pista.

- Bien – habló Shikamaru. – Os encargaréis de revisar los casos de los últimos 20 años sobre abuso y violación infantil, digamos que de menores de 16 años – sus ojos se fijaron en el ascensor donde una rubia muy atractiva en traje grisáceo acompañada de otro hombre entraba con una pequeña sonrisa. – Yo me encargaré de hablar con la Dr. Shizune a ver si tiene más pruebas y de paso, repartiré casos de secuestros infantiles al resto del equipo – asintió levemente. – ¿Queda claro?

- Sí – dijeron los cuatro al unísono.

- Iré a buscar a Kakashi para informarle de la situación – la rubia se paró a un par de metros llamando la atención de los presentes. – Temari.

- Hola, chicos – saludó con una pequeña sonrisa. – Odio que nos tengamos que ver en estas circunstancias

- ¡Tema!

Sakura se levantó para dar un abrazo a su amiga. Sabía que, al ser un caso tan delicado, habían tenido que contactar con el VSD para dar apoyo psicológico a los padres del niño. Sus ojos se fijaron en el compañero de Temari, un chico de pelo naranja, robusto y mirada dulce. – Este es mi compañero Juugo – dijo señalando al desconocido que mostraba su sonrisa. – Ellos son SA Haruno Sakura, Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto, Nakazawa Sai y el SSA Nara Shikamaru.

- Encantado de conoceros – dijo Juugo en un tono tan suave y dulce que daban ganas de lanzarse en sus brazos a llorar.

- Un placer, Juugo – Shikamaru estrechó su mano antes de centrarse en la mujer de nuevo. - ¿Vienes a hablar con los padres?

- Sí, nos han informado de que llegarían en breves.

- ¿Te importa si uno de los nuestros va con vosotros? A lo mejor nos sirve para darnos pistas.

- Faltaría más -

- Sai, cambio de planes – dijo el supervisor con una pequeña sonrisa. – Ve con Temari y Juugo. Ya sabes lo que tienes que hacer – el moreno asintió mientras recogía su blog de notas y un bolígrafo. – Os acompañaré a la sala. Por aquí – indició con su mano haciendo que se movieran en dirección al ascensor.

- Hablamos luego, Saku – se despidió Temari con un guiño.

Y tal y como habían llegado, se marcharon dejando solos a los otros tres agentes que intercambiaron una mirada entre ellos.

- ¿Nos dividimos los años? – sugirió el rubio rascándose la cabeza.

- Iré a por café mientras – suspiró la única mujer sabiendo que iba a ser un día muy largo. - ¿Algo más?

- ¡Ramen, Sakura-chan!

- No voy a comprarte ramen a las once y media de la mañana – frunció su ceño. - ¿Algo más que sea comestible?

- Un sándwich de jamón york y queso – masculló derrotado mientras se cruzaba de brazos como un niño pequeño que no consigue lo que quiere.

- Eso está mejor – mostró una sonrisa de victoria antes de centrarse en el dueño de ojos negros. - ¿Sándwich de tomate y queso? – el chico asintió. – Bien, ahora vengo. Portaos bien mientras no estoy – comentó sacando su lengua a modo de burla.

- ¡Lo intentaremos!

Sakura no pudo evitar sonreír al oír los comentarios y las risas de su rubio amigo, incluso Sasuke parecía estar disfrutando de la situación como si nada hubiera pasado entre ellos. No sabía si era por el caso o por las palabras de disculpa entre ambos o por un cúmulo de ambas cosas que habían hecho que se sintiera atrás en el tiempo, unos meses atrás cuando a pesar de que había descubierto la verdad sobre el asesinato de su padre, había crecido como persona y había sido feliz gracias a su familia, sus amigos y a aquel moreno que no dejó de contemplar hasta que se cerraron las puertas del ascensor.

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Espero que os haya gustado mucho este capítulo y que me lo digáis en vuestros reviews. ¡Pronto la continuación!

Un saludo,

SheNdy.