Para aclarar todas (bueno… por lo menos algunas) las dudas, confusiones, metidas de pata, etcétera, viene este capítulo… Por supuesto que esto es un Ron-Hermione! Aunque no lo parezca, lo es y si siguen leyendo lo verán…

Pasando a otros asuntos, x muchas gracias por sus reviews a:

Faithfrv, ILoveWeasleys y mione-weasley, esto va por ustedes niñas

DISCLAIMER: Harry Potter es propiedad de JK Rowling.

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IV. Quiero probar tus labios

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¡No puede ser! pensó sorprendida, ¡estoy enamorada de Ron!

El diario que sostenía se le resbaló de las manos inertes. Hermione estaba pasmada, no podía creer lo que había leído: pero… si estoy enamorada de Ron… ¿por qué no lo sabía¿Qué me pasó, que todos estos recuerdos que leí, que viví, no están en mi memoria?

La castaña seguía contemplando el cielo por la ventana, observando los colores violeta y bermellón que teñían el ocaso. Siempre le había gustado observar ese momento, cuando el día moría para dejar el paso a la noche; sin embargo, en esos momentos se sentía tan extraña que ni siquiera puso atención al cielo, por su mente únicamente corrían las palabras que acababa de leer, esforzándose por encontrar los recuerdos pero sin conseguirlo.

Pasos subiendo por la escalera de caracol la sacaron de su ensimismamiento, e inmediatamente recogió el diario y lo guardó bajo su almohada. Giró la cabeza en torno a la puerta, para ver entrar a Parvati y Lavender (Lavender… ella es la que se le andaba encimando¿no? Pensó Hermione un tanto fríamente, con desazón), que estaban de lo más animadas, hablando de boberías (¡como siempre!).

-Pero Hermione ¿qué haces aquí? –preguntó Parvati un poco sorprendida al verla-. Harry y Ron te andaban buscando, no saben que estás aquí.

-De acuerdo, gracias –repuso Hermione, guardando su diario en el baúl con rapidez, en tanto Parvati y Lavender seguían con sus asuntos.

Bajó a la sala común y se encontró con Harry y Ron, y no tenían pinta de andarla buscando… más bien, se encontraban bastante divertidos hablando con Neville, Dean y Seamus. Un poco antes de llegar, vió que Ron se ponía rojísimo, y el resto estallaba en carcajadas. Alzando una ceja, sin saber por qué se burlaban del pobre Ronnie, Hermione llegó a su lado y los otros tres chicos se despidieron, aún riendo y dirigiéndose al hueco del retrato.

-¿Qué les pasa a ustedes? –inquirió la castaña, con una sonrisa de desconcierto en los labios-. Sus risas se escuchaban hasta allá arriba, en los dormitorios.

-Es que… recordábamos buenas jugadas de quiditich, sobre todo las graciosas… -contestó Harry sonriente, mirando a Ron de reojo y amenazando con estallar en carcajadas nuevamente. Ron, por su parte, tenía las mejillas sonrosadas y evitaba mirar a sus amigos, algo molesto.

-Ajá… -respondió vagamente Hermione. No les creía nada, por supuesto, pero no tenía importancia-. Me dijeron Parvati y Lavender (hizo hincapié en este nombre, mirando fijamente a Ron para ver su expresión, pero él no pareció darse cuenta) que me estaban buscando… ¿qué sucede?

Harry carraspeó, y se puso serio nuevamente:

-Bueno, es que no bajaste a cenar… de verdad me preocupas, Hermione, esos asuntos de tu anorexia no están nada bien.

Hermione bajó la cabeza, a punto de perder la paciencia: le había repetido trescientas veces a Harry que no tenía problemas con su alimentación, pero había sido en vano pues el ojiverde había respondido simplemente: "la negación es el primer síntoma". Cuando volvió a levantar la mirada, la dirigió a Ron, furiosa, ya que él la había metido en ese lío.

Ron sonrió, ya sin rastros de rubor, y alzó los hombros divertido, observándola a ella y luego a Harry.

-Eso no es cierto, todo son ideas de Ron. Díselo Ron…

-Yo sólo hice mi deber, Hermione, Harry tenía que saberlo y hacer algo al respecto –sentenció Ron, fingiendo preocupación.

(¡Esto es el colmo, el colmo!)

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La sala común de Slytherin, en las mazmorras del castillo, se hallaba vacía a excepción de dos estudiantes, Millicen Bustrode y Nott. Frente al fuego, conversaban en voz ligeramente más baja de lo normal y espiando a los lados, para que no los descubrieran.

-No salió como esperabas ¿verdad? –inquirió Nott con una sonrisa un tanto burlona, haciéndola enfadar.

-Ya cállate Nott –le espetó Millicent, mientras mezclaba una solución verdosa con un polvito parecido a azúcar, en un diminuto frasquito de cristal-. Todavía no termino, por si no lo has notado, y aún puede salir como yo quiero. Es sólo cuestión de un par de días más.

-¡Quién hubiera creido que Granger se enamoraría de esa Weasley, en vez de odiar al hermano! –repuso Nott. Se notaba realmente divertido con el comentario.

-Es una estúpida… -siseó Bulstrode, frunciendo el entrecejo-. Siempre interponiéndose en mi camino, siempre fastidiando al lado de Ronald Weasley… No me explico por qué en vez de odiarlo, pasó sus sentimientos a su hermana… pero me da igual, de todas maneras ya no lo quiere y con la segunda dosis será un hecho el que lo olvide.

El chico se la quedó mirando, un tanto impresionado. No entendía el por qué su obsesión por Ronald Weasley, pero tampoco le daban muchas ganas de preguntarle porque solía ser agresiva cuando se enfadaba, era mejor sólo observarla y burlarse un poco de ella. Agregó:

-La primera vez fue fácil que se la dieras, porque la tomaste por sorpresa. Dudo que esta segunda dosis se la tome así de rápido…

-Tengo un plan, no te preocupes… -sonrió Millicent levantando el frasquito y aprobando el color de su contenido, que se volvió completamente cristalino-. Ya verá esa estúpida, le enseñaré a no acercarse al pelirrojo…

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Por la noche, Ron se encontraba tumbado en la cama con los brazos bajo la cabeza. Aunque ya era muy noche y al día siguiente tenía que levantarse temprano, no dormía porque esperaba la visita de Hermione. Se sentía algo tonto por desear que llegara, ya que ella había dicho que si lo había ido a ver era porque no podía dormir por culpa de Parvati y Lavender; pero aún así Ron no perdía la esperanza de verla aparecer otra vez, adorable en su camisón verde agua.

Los minutos corrían sin cesar y ella no aparecía. Ya se estaba resignando a no verla esa noche, pues ya tenía mucho sueño y empezaban a cerrársele los párpados, cuando escuchó pasos amortiguados y las cortinas de su cama se abrieron.

-¡Hola Ronnie! –saludó Hermione alegremente, en un susurro-. ¿Todavía estás despierto?

-Si, no podía dormir… -mintió con una sonrisa en el rostro. Estaba aún más hermosa que la noche anterior: se había recogido el cabello en una trenza, dejando ver su cuello largo y delicado.

-¿Me estabas esperando?

-Pues… digamos que me quedé preocupado, después de que Harry te hiciera comer todo lo que le pidió a Dobby para ti.

Hermione subió una ceja, mientras se acomodaba al lado de Weasley. Tenía que hablar en serio con Harry, si no lo hacía pronto iba a quedar como globo, si a su amigo se le seguía ocurriendo hacerla comer tanto.

-Eres un tonto, Ron –musitó Hermione, ante la sonrisa divertida de él-. Si me vuelvo bulímica de verdad, todo será culpa tuya.

Acostados juntos y observándose en silencio, el tiempo pareció detenerse para Ron. De verdad le encantaba esa niña que se encontraba en su cama, siempre tan sonriente y alegre cuando estaban solos. Frente a Harry y los demás, se comportaba como siempre (mandona y un poco enojona), pero a solas se volvía otra, más desinhibida.

Por su parte, Hermione miraba a Ron y notaba una creciente desazón: había leído en su diario que estaba enamorada de él, hasta había pensado en dar el primer paso ya que no notaba que él fuera a hacerlo; pero ahora ya no sentía lo mismo y eso la desconcertaba mucho. En primer lugar, el que no recordara su relación con él no era una buena señal y en segundo lugar, su "atracción" hacia Ginny ahora le parecía bastante ilógica, como le había dicho Ron… ¿desde cuándo a ella le gustaba la pelirroja? Sentía un mar de confusión en su cabeza, pero había decidido actuar como hasta el momento, no iba a decirle a su amigo que ya sabía que estaba (o estuvo) enamorada de él hasta saber si él sentía lo mismo… Además de que pasar el tiempo con él y burlarse un poco la divertía mucho, ver sus caras de vergüenza o de enojo fingido era genial.

Esa noche fue mucho mejor que la anterior, ya que pasada la impresión de Ron de tenerla en su habitación, hablaron mucho y se la pasaron muy bien. Hermione seguía con su carácter abierto, algo burlón, para enojo (o alegría, ya ni sabía) del pelirrojo.

-¿Sabes? –preguntó en una de esas Hermione, sin motivo-. Ahora estoy viendo que es cierto lo que se comenta por ahí, en el dormitorio de chicas.

-¿Qué se comenta?

-Que desde que eres guardián, los entrenamientos te están mejorando la… retaguardia –le dijo Hermione poniendo intención a la última palabra, y mirándolo con ojos pícaros esperando que entendiera.

-¿Retaguardia? -Ron al principio no entendió, pero por el tono de Hermione y sus miradas, supo que se refería a su trasero, lo que provocó que inmediatamente se ruborizara, y le reclamara-¡No me estés espiando, pervertida¿Cómo puedes decir algo así?

La chica reía en voz baja a su lado, tapándose la boca y sonrojándose ella misma un poco (¡No lo puedo creer! Se lo dije…), dándole pequeños golpecitos mientras Ron enrojecía hasta las orejas, para después sonreír también, algo confuso…

Dejaron de reír y siguieron conversando, hasta que Hermione dijo que tenía sueño y que era hora de dormirse (ya eran cerca de las tres de la mañana). Le deseó las buenas noches y lo observó volverse sobre su costado, hacia ella, cerrando los ojos y comenzando a dormirse lentamente…

De repente, le entraron unas ganas inmensas de besarle… se veía tan tierno durmiendo a su lado, que no pudo resistirlo y se inclinó levemente, depositando un beso suave en su frente. No conforme con eso, Hermione se fijó en sus labios ligeramente entreabiertos, y un solo pensamiento cruzó por su mente:

Quiero probar tus labios…

Con cuidado, se acercó a ellos conteniendo la respiración, con el corazón latiendo aceleradamente en su pecho (No se dará cuenta… duerme profundamente). Cuando sus labios hicieron contacto con los de él, un inmenso calor recorrió sus mejillas y sus orejas, así como una emoción que amenazaba con desbordarla:

¿Será verdad que aún siento algo por Ron?

Terminó el beso dulce y ya se estaba separando, todavía agitada, pero la mano del chico en su nuca le impidió incorporarse. Abriendo los ojos por la sorpresa, notó que Ron había despertado y la inclinaba otra vez hacia él, cubriendo con sus labios los propios y besándola de una manera tan deliciosa que dejó de pensar un momento, y sólo se concentró en el contacto, escuchando los latidos de su corazón en la garganta y probando el irresistible aliento de él…