Bring it on my Destiny

Capítulo 2:

Un día, Road salía de bañarse y al entrar a su habitación se encontró con su mamá; sentándose en la cama, se pusieron a platicar.

—Y dime, ¿cómo te va en la escuela?

—Supongo que bien, no me puedo quejar.

—¿Tienes alguna amiga?

—Mamá, sabes que yo no tengo amigas.

En ese momento, le llegó un correo electrónico a su celular. Sonrió al darse cuenta de que era Allen, enviándole una foto del gatito.

—¡Oh por Dios! —gritó su madre, asustándola.

—¿Qué? ¿Qué pasa?

—¡Ya tienes novio!

—¿Qué? ¿De qué hablas? No tengo novio.

—¿Y entonces quién te envió ese correo?

—Solo es un compañero de clases.

—¿Y porque sonreíste así cuando viste de quién era?

Road no entendió del todo la pregunta que le hicieron.

—¿Yo qué?

—Sonreíste y esa sonrisa solo puede tener una razón, y si ese chico no es tu novio, entonces te gusta.

La chica no supo qué responder, ya que ni siquiera sabía que había sonreído y jamás se había planteado la idea de que lo que sentía por Allen fuera amor, ¿podía ser realmente cierto?

—Háblame de él—pidió su madre.

—¿Sobre qué?

—De todo, quién es, cómo lo conociste, qué piensas de él.

Road se había puesto nerviosa de repente, nunca le había hablado a nadie de Allen y que su mamá quisiera saber todo de él, era un poco extraño, pero, aun así, lo hizo.

.

Allen esperó lo más pacientemente que pudo por la respuesta de Road, y aunque tardó en llegar, lo hizo.

Era curioso, nunca le había enviado mensajes a nadie y mucho menos se esperaba que lo pusiera tan ansioso, esperar una respuesta, incluso suspiró cuando la respuesta llegó.

—¿Qué fue ese suspiro? —preguntó su tío Neah al escucharlo.

—Nada, solo me respondieron un mensaje.

—¿Suspiraste porque te respondieron un mensaje? —rio.

—Si, ¿eso es motivo de risa?

—¡Ya estás muy mal!

—No entiendo de qué hablas.

—¿Estás mensajeándote con una chica?

—Sí, ¿y?

—Tú nunca te habías mensajeado con una chica.

—Aun así, no le veo lo malo.

—No tiene nada de malo, al contrario, me alegro de que ya tengas novia.

—¿Novia? Ella no es mi novia.

—Ay, por favor, Allen, es obvio.

—Te estoy diciendo la verdad—reclamó.

—Entonces, si no es tu novia, ella te gusta.

Allen se quedó callado. No supo que responderle a su tío, nunca había pensado en esa posibilidad, porque nunca le había gustado alguien, pero ¿esa era la razón por la que se sentía así con Road? ¿le gustaba?

—¿Por qué esa cara? —le preguntó Neah—no me digas que no te habías dado cuenta.

Allen solo se dejó caer sobre su almohada.

Darse cuenta de que muy probablemente le gustaba Road, lo había dejado muy nervioso, ¿cómo podría hablarle ahora?

Pero, a pesar de sus dudas, cuando se la encontró camino a la escuela, se le quedó viendo y sintió que su cara enrojeció.

—Buenos días, Road.

—Buenos días, Allen.

Después de ese día, no entendía cómo, pero sin darse cuenta, empezaba a dar pequeños pasos para acercarse más a ella. Lo hizo sutilmente para no asustarla y para tantear el terreno.

Lo primero que hizo fue darle una pequeña caricia en la mejilla cuando se manchó de un poco de crema, algo muy cliché y muy cursi. Le costó mucho no salir corriendo mientras esperaba su reacción, pero ella se quedó quieta sin decir nada por unos segundos, hasta que alzó la vista y simplemente le sonrió.

Después, un día al encontrársela por la mañana simplemente le dijo, qué linda estás, frase que no tenía idea de por qué dijo, además Road no llevaba puesto ni se veía diferente a como siempre, pero dado que todos los días se veía linda, no había mentido. Ese día, ella se sonrojó ligeramente al agradecerle.

Posteriormente, lo pensó mucho, pero, acarició un mechón de cabello para luego pasarlo detrás de su oreja. En esa ocasión, no entendió mucho la reacción que le dio, ya que fue como si ella temblara y terminó por acariciarse el brazo, ni siquiera lo miró ni le dijo nada.

Pequeños y sencillos detalles pero que cumplían con su objetivo. Y viendo como reaccionaba, ¿ella sentía lo mismo?

.

Road ya no podía estar tranquila junto a él. Moría de los nervios. Aparentaba tranquilidad el mayor tiempo que le era posible, pero cuando Allen hacía o decía algo lindo sentía que su estómago se llenaba de mariposas y deseaba abalanzarse a sus brazos en ese preciso momento. Lo que le hacía preguntarse, ¿tenía posibilidades con él? ¿se arriesgaría al decirle lo que sentía? ¿o mejor se quedaba callada para no arruinar su amistad?

Esa noche, mientras su cabeza estaba llena de solo Allen, su madre la encontró en su cama boca abajo y con su cara aplastada sobre la almohada.

Road la escuchó reír y se quejó.

—¿Por qué te ríes? No es gracioso.

—Ahora estás segura de que te gusta, ¿verdad?

—No debiste decírmelo, estaba bien sin saberlo.

—De todas formas, te ibas a dar cuenta tarde o temprano, pero, dime ¿por qué estás tan nerviosa?

Road se quejó contra su almohada.

—No estoy segura porque soy nueva en esto, pero siento que Allen me coquetea—confesó con la cara roja.

—¿En serio? Entonces, ¿le gustas también? ¿No es eso algo bueno?

—Supongo, pero no sé cómo reaccionar.

A Trisha Kamelot le daba mucha ternura ver a su hija así, solo podía darle algunos consejos, pero quería que viviera su propio romance.