Aclaración
de la Historia:
-La historia es total originalidad de
katita chan, antes de querer ponerla en otro lugar por favor
decirmelo y yo preguntare por el permiso.
Sobre la historia: Para los que no les quedo claro vuelvo a explicar, El papa de Kagome, conocio a Isayoi mucho antes, y ella de una relación anterior habia tenido a InuYasha, cuando conoció a el Señor Higurashi, el asumio la paternidad de InuYasha, pero no tiene ningun ligamiento de sangre con él. Es por eso que Kagome Lo nego en el primer capitulo como hermano.
•Enamorada de Mi hermanastro•
2º Capitulo:
"Desconcertante Forma de ser"
El sol había salido hace un buen rato, pero ella siguó olgasaneando en la cama, tapada con las frazadas hasta la cabeza, seguía durmiendo plasidamente.
-Ya despierta!-la voz cansada de repetir lo mismo se manisfestó con un grito aterrador.
Kagome abrió los ojos exaltadamente y se sentó en la cama asustada, sin percatarse que el tirante de su pijama de verano había resvalado por su hombro dejando ver algo más que el nasimiento de sus pechos.
-Tú padre dice que te levantes- sonó la voz seca de él.
Fue cuando recien Kagome notó que el la había despertado, no le dijo nada, pero le miró con seriedad y movio sus labios para hablar , pero antes que lo hiziera InuYasha se levantó de su lado y se dirigió a la puerta dispuesto a irse.
-Espera!- sin saber porque le había dicho eso, se tapo la boca la muchacha.
-¿Qué pasa?- el ambarino ladio un poco la cabeza para mirarla a los ojos, pero sus ojos resbalaron al darse cuenta de un pequeño detalle.
-Oh..no...nada- se sonrojo de lo estupida que había sido su respuesta.
-M...- volvió a abrir la puerta- por cierto se te ve una "gracia femenina"-y cerró la puerta tras de si.
Kagome tardó en reaccionar, a que se referia co ello, bajó sus ojos a su cuerpo y se percató a lo que el se refería, se puso más roja que la grana, y se subió el tirante rápidamente, apretó su mandibula fuertemente.
-y aquí comienza todo de nuevo- suspiro resignada mirando el ventanal- todo de nuevo...
Se levantó y se sorprendió al verse en el espejo lo pálida que estaba, no le gustaba verse asi, le agradaba su piel trigueña, asi parecía enferma, ciertamente se sentía devil, pero no era por que tubierea algún resfriado, se sentía enferma de adentro.
-Señorita ¿se va a duchar?- se escuchó la vieja voz de Kaede tras la puerta de madera tallada con algunas simples figuras.
-Si...- respondió la azabache quedamente- um...¿Kaede puedes pasar un momento por favor?- pidió espontaneamente mientras ella misma habría la puerta y le sonrei calida mente, haciendola pasar.
-Digame- la señora le miró interrogante, al ver que ella no hablaba, no se inmutó mucho y fue a abrir las cortinas de la pieza.
-me acompañas...¿a la ciudad?- preguntó algo inquieta.
-¿usted? quiere ir a la ciudad...-los ojos desentendidos de la anciana la miraron sin comprender- pero... si usted odia la ciudad.
-si..es que...quiero comprar algunas cosas para la casa- le dijo sonriendo falsamente, pasandose los dedos por el oscuro cabello como si se lo estubiese peinando.
-Si usted lo dice... la acompañare-pero le miró seria- deje de sonreir así que no le viene la mentira- y salió de la habitación, mirandola por última vez con ojos cariñosos.
Kagome decidió que no daría más vueltas en su cabeza a lo del día anterior. Eso solo perturbaba su mente s no la dejaba tranquila.
El reloj marcaba las una de la tarde cuando recien la de ojos marron se digno a aparecer en el living, lo encontró decierto y sintió un extraño alivio por ello.
Sus ojos se fijaron en el violin que estaba dentro de un mueble. Se acercó al objeto con cierta ternura, y lo saco de donde se encontraba, sus dedos acariciaron las cuerdas y lo ubicó en la posición correcta, entre su hombro y brazó, para luego comenzar a sacar las notas más dulces y melancolicas que alguie podia haver oido.
InuYasha la obceraba desde la puerta, ella no se había percatado de su precencia, el estaba imnotisado escuchando tan agradable melodia, el joven se encontraba apoyado en el marco de la puerta del salon. Suavemente se apagaron las notas...
-Bravo- le dijo, mientras entraba por completo al living, Kagome se giró sorpredida abriendo sus ojos desmesuradamente -¿Hace cuanto que tocas, jamas recuerdo haverte escuchado tocar el violin. Aunque siempre lo vi hayi.
-Hace 5 años... lo comenze a tocar cuando me entere que mi madre lo hacia, este...era suyo...-le respondió con voz tiritona... la ponía demasiado nerviosa, ¡Como podía hablarle como si nada pasara, desde luego InuYasha no había cambiado en nada...bueno casi nada, porque su físico de hace siete años atras era espectacular, pero el cuerpo que poseia ahora dejaria hasta la mujer más anciana babeando, con una espalda hancha, brazos fuertes, piel bronceada, piernas musculosas y un abdomen marcado, Kagome trago algo de saliva y sus mejillas se tintaron de rojo ¡Como podía pensar en eso ahora, en una situación asi, algo que no pasó desapersivido para InuYasha, ella lo miraba fijo.
-Kagome- él se acercó más a ella, está intinstivamente retrocedió.
-Tengo que salir-le dijo excusandoce y pasó por su lado, pero el ambarino fue más rápido y le tomo del brazo para no dejarla escapar.
-¿Porque huyes de mi?- Kagome sintió que su corazón se aceleraba, la mirada de él era tierna pero seria, podía oler su colonia, y deseo empinarse para aspirar ese aroma de su cuello- Kagome-volvió a llamarla él.
-InuYasha yo...
-Kagome ¿estas lista?-de la nada apareció Kaede con su cartera por la puerta, ambos estaban ya separados, pero se notaba un aire tenso.
-Si- asintió la azabache algo temblorosa-solo devo ir por mi bolsito.
-Te espero en la entrada cariño.
Kagome camino rápido a las escaleras, no deseaba estar nuevamente a solas con él, por eso... por eso sabía que no era buena idea que el viniese otra vez, por que ella, aun... ella aun le seguía amando y la herida del pasado aun no sanaba, al bajar e ir a la entrada de la casona vió que Kaede e InuYasha combersaban casi a susurros.
-Vamonos- le dijo a la ama de casas sin mirarlo a él.
Kaede se subio en el copiloto y ella frente al manurio, al contrario InuYasha le clavo los ojos , hasta que ella hecho a handar el motor y se perdiera por la calle.
El solo suspiró y se sentó en la escalera de la entrada, nada estaba sucediendo como lo planeado, Kagome ya no era la jovencita tan timida y sumisa de antes.
-Hijo- despertó de sus pensamientos al escuchar la voz de el Señor Higurashi tras de si.
-Padre... he estado pensando -reflexiono un momento- quizas deva volver a Tokyo
-¿Qué!- nada de eso... acaso peliaste ¿con Kagome?-no ubo respuesta- Kagome siempre se comporta asi de hostil cuando tú estás aquí, y tú tambien con ella eres grosero, no entiendo porque- de pronto arqueo la ceja canosa- si no fueran hermanastros juraria que se aman- y se hecho a reir de buena gana, InuYasha le imito, pero su risa sono más como un quejido.- Bueno, lo lamento hijo, pero me ire por tres días, por trabajo, asi que quedas a cargo de la casa.
El ambarino solo asintió, pero no respondió nada, quizas no todo estaba perdido, y entres días podian pasar muchas cosas... muchas cosas
o
Recien a las cinco de la tarde llegó Kagome a la casa, Kaede se había adelantado, por que tenía asuntos pendientes, al entrar se dió cuenta que había mucho silencio, seguramente no había nadie, relajo sus musculos cuando un ruido en la cocina la sobre saltó. Se paro rápidamente y tomo un trozo de leña que había en la chimenea apagada, se dirigió a la cocina con cautela, al asomar la cabeza por la puerta, sus ojos demostraron un extraño brillo.
-ahh.. eras tú Buyo- dejo el trozo de leña aun lado y se inclinó para acariciar al gatito- vaya que me has dado un susto- le reclamó dulcemente, y lo tomo en brazos, el gatito se acomodó peresosamente- que dosil eres...- de pronto... se comenzó a imaginar a Inu asi en sus brazos, con el cuerpo de un minino y el rostro de él, comenzó a reir ante su extensas ocurrencias últimamente, pero luego se imagino que el le rajuñaba- jamas sera amable y dosil- reparo en si misma- con migo no lo a sido... o casi...nunca- un celular comenzó a sonar, dejo al pequeñot gatito en el suelo y siguió la música hasta dar con el aparato-el celular de Inu...-apretó el botón y contestó-¿alo?.
-¿InuYasha?-se escuchó una voz femenina muy suave.
-No hablas con su-penso brevemente un momento- hablas con su hermana-susurró- ¿de parte de quien es?
-de...
-ya llegue!- se cerró la puerta y la figura musculosa se asomo por la cocina, Kagome venía casi en transe y le pasó el celular.
-Es... Kikyou... permiso- tiritaba entera, sintió un extraña preocupación, y salio asia fuera a tomar algo de aire, sentandoce en los escalones de la entrada. Recojio sus piernas y apoyó su mentón sobre ellas, su pelo ondulado se movñia suavemente con la brisa acariciando su rostro. Pasao un rato InuYasha apareció y se sentó a su lado, sin decir nada.
-Podriamos... hacer una tregua- le habló Kagome, Inu no la miro-vez que vienes peliamos, y eso no..no nos hace bien a ambos... ademas la última vez que viniste...mira lo mejor es que dejemos de peliar y nos comportemos como lo que somos-Kagome apretó sus puños provocando que se palidesieran sus nudillos.
-Quieres que nos comportemos como ¿hermanos?-analizó él girando su rostro y capturando su mirada.
-Como hermanos- repitió la pelinegra con ojos cansados.
-a mi me da lo mismo- primera clavada en el corazón de Kagome, él metio las manos en los bolsillos de su pantalón- por mi está bien- segunda clavada- la miro serio y ella sintió algo de miedo con pena, esos ojos eran indescriptibles- bien devo salir...
-Con ¿Kikyou?-No!.. Idiota, se reprimió, como era posible que no pudiese controlarse, pero el no respondió solo se encojió de hombros y se subió a su auto para irse.
Kagome apretó sus manos entrelazadas, su corazón comenzó a latir a mil, y la vista se le fue de a poco, su cuerpo se inclino asia un lado, y ya totalmente perdió la noción.
Continuará...
Gracias por ssu agradables comentarios.
Por: Kata Chan
:Editado:
Yo pongo un capitulo por semana, osea que todos los Viernes subo un capitulo.
